El ruido de las armaduras moviéndose al compás era ensordecedor, pero de alguna extraña forma, bajo el ruido, había silencio.

Globgor y Meteora, ambos en su tamaño gigante y enfundados en sendas armaduras, encabezaban la marcha.

Sobre los hombros de Meteora, su inseparable compañera Mariposa junto a la pequeña mensajera, Rasticore y Toffee.

Sobre Globgor, Eclipsa con Glossarick levitando cerca y Marco, quien a pesar de aún sostener su nueva y musculosa forma mágica capaz de volar, probablemente casi o tan rápido como Star, se veía incapaz de mantenerse flotando en el mismo sitio o moviéndose lentamente como podían Star o Moon en su forma de mariposa.

Ambas reinas escoltaban el grupo. Moon no podía evitar seguir cumpliendo su papel de reina especialmente con estos soldados de los que era en parte responsable. Tampoco quería dejar todo el peso de la responsabilidad en su hija, justo ahora en el peor momento.

Star, por otra parte, era a quien en este momento consideraban reina y comandante del ejército. Ella seguía sin estar de acuerdo con esos títulos por informales que fueran, pero había asuntos más importantes de los que preocuparse por ahora.

- Deberíais ir a por Seth ya. ¿Por qué vais tan lentas? - se quejó Toffee a las Butterfly.

Moon iba a responder, pero Star le quitó la palabra.

- Ya me enfrenté a Seth sola una vez. No volveré a repetir ese error. Cuando caigamos sobre él, le daremos con todo. Es nuestro mejor golpe. Esperemos que sea suficiente.
- Si llegamos a tiempo. - insistió. - Si no fuera tan tarde...
- Sea lo que sea lo que ha preparado, por lo que dijo por boca de Mina, ya debe tenerlo listo. - agregó Moon - Ahora veremos a lo que nos enfrentamos.

- No falta mucho en cualquier caso - dijo Marco con la voz grave de su forma adulta.

Y es que la columna de oscuridad se veía cada vez más cerca.

Unos Kappas provenientes de la zona enemiga se acercaron a la cabeza del ejército.

- ¡Ellos también tienen armaduras! - comentó uno de ellos
- ¿Cuantas?
- Unas veinte.
- Entonces podemos con ellos.

La zona boscosa que los separaba comenza a aclararse. Al fondo podían verse a los soldados septarianos, que como los solarianos antes, debían estar usando armaduras cargadas con magia para contraatacar.

- ¡PREPARAROS! - gritó Moon

Star y Moon comenzaron a acelerar. El ejército les siguió el ritmo. El estruendo del ejército comenzó a acelerarse igual. Poco a poco, la marcha se convertía en paso rápido, para luego comenzar a correr, con intención de llegar al sprint justo al alcanzar el punto de choque.

- AAARRRRGGGGG...

Rasticore se estremeció de dolor, y cayó arrodillado. Meteora se detuvo al instante, y como cabeza de marcha, todo el grupo se detuvo.

- Cariño... - dijo sin pensar que él no sabía que era su pareja en otro tiempo - ¿Qué te pasa?
- ¡Me duele! ¡ME DUELE TODO!

Para sorpresa de los solarianos, al ejército septariano comenzó a pasarle algo parecido. Las armaduras comenzaron a estremecerse, arrodillarse, o tumbarse y convulsionar.

Se dieron cuenta que había también más septarianos allí, sobre el terreno, sin armaduras, vestidos símplemente de soldados de batalla. Todos mostraban los mismos síntomas.

- Es la sangre de Seth - masculló Rasticore

Su cuerpo comenzó a mostrar algunos síntomas que habían visto antes, tanto en Ocram, como en la Mina poseida. Esa oscuridad interna comenzaba a mostrar signos de vida y crecer dentro del cuerpo, oscureciendo sus sistema circulatorio. Las venas se hinchaban negras y mostraban el movimiento de una sangre que se oscurecía por momentos.

Pero lo que mostraron los demás solarianos fue peor. Mucho peor. A fin de cuentas, en Rasticore apenas debían quedar trazas de la sangre del lagarto maldito, pero no ellos, que estaban saturados de ella.

Para ellos, pronto las venas lo teñían todo, sus cuerpos se hinchaban, sus ojos se volvían negros y comenzaban a supurar pestilencia oscura por sus lacrimales. Luego por el resto de orificios de su cuerpo. Y por último, comenzaban a vomitarlo. Algunos como un engrudo, pero otros salía con vida propia, como tentáculos que luego se abrían como pétalos llenos de espinas.
Pero en lugar de ser como lenguas horribles, esos pétalos se abrían más y más hasta hacer 180 grados, y comenzar a envolver a su propia víctima, creando un capullo de oscuridad lo rodeaba y mostraba la forma que contenía retorciéndose, como una serpiente digiriendo su comida.

- NO. ES HORRIBLE. NO. ESO NO... - gritó Rasticore desesperado al ver lo que les pasaba a sus víctimas, mientras él observaba con horror como su cuerpo manifestaba, mucho más lentamente pero sin detenerse, el comienzo dle mismo proceso.
- Tienes que expulsar la oscuridad que te queda antes que te posea. - dijo Toffee agarrándolo de un brazo.

El brazo de Toffee también se volvió viscoso, pero de un aspecto diferente, de engrudo verde oscuro. Era la magia desactivada. Llevaba cierto tiempo entrenando, desde la celda, para poder dominar su nueva forma, menos sólida, con la que evitar que Seth pudiera repetir la jugada de la última vez.
Pero ahora esta forma también era de utilidad. Dominando su forma líquida, penetró por los orificios y pudo anular la magia oscura que le quedaba a su antiguo compañero.

Rasticore vomitó un buen charco de magia oscura, que Toffee tocó para cambiar de forma para posteriormente absorverla como parte de él.

- Gracias.
- Me alegro que estés bien. - dijo Meteora con voz melosa - pero... ¿qué les está pasando? - dijo señalando confusa al ejército septariano que ahora mismo daba más repugnancia que preocupación.
- Seth está saturando sus cuerpos de energía oscura.
- Okeeeey... Pero... ¿por qué hace eso Seth? No parece que les ayude. - preguntó Star

Y es que los soldados con armaduras se estaban revolviendo como locos. Finalmente el engrudo comenzaba a brotar por ellas también, envolviéndolas como había hecho con los soldados en el terreno.

- Bueno... Si no estoy equivocado esto sólo debe ser una etapa de transición. - dijo el ex-villano
- ¿Transición a qué? - preguntó preocupada Eclipsa
- ¿Alguno ha visto un demonio del vacío antes? - preguntó Glossarick - ¿No? ¿Ni siquiera en libros? Es... diferente. ¡Janna se va a perder lo mejor!

Los capullos de oscuridad comenzaron a romperse, como huevos de larvas que acababan de nacer. Las criaturas que aparecieron nada tenían que ver con lo que habían sido antes. Si se parecían ligeramente a algo, era a la posesión de Ocram, pero incluso eso se quedaba lejos.
Parecía más bien una de esas historias de pesadilla de Lovecraft que le gustaba leer a Janna de tanto en cuanto.

Los nuevos monstruos, llenos de tentáculos por todos sitios, apenas conservaban de apariencia humanoide dos ojos violetas por encima de su boca de la que salían aún más protuberancias, que destacaban sobre el fondo de total oscuridad del engrudo y una forma erguida, aunque las piernas habían dejado paso a algo más parecido a un par de troncos de árbol, donde las raices eran en realidad tentáculos.

Pero lo más horrible fue ver como por la oscuridad que rodeaba las armaduras comenzaba a tomar forma, a escala gigante, las horripilantes formas que veían antes en los soldados de a pie.

- Esto no es bueno. - dijo Star
- No... No lo es.
- ¡Tenemos que parar a Seth antes de que estos monstruos se vuelvan imparables!
- Tenemos un problema con eso. - dijo Star señalando la base del rayo de oscuridad

Y es que bajo el rayo, ahora que estaban a la distancia adecuada, podía verse una semiesfera muy parecida a la que antes protegió el Necronomicón, salvo que la energía parecía absorver luz en lugar de emitirla, con tonos entre el negro y el violeta oscuro y era más opaca que su anterior contraparte.

- ¿Es ese el mismo hechizo de Solaria?- preguntó Moon
- Lo sacó de ese maldito libro en primer lugar - respondió Eclipsa - Pero parece... incluso peor. Si Seth no pudo destruir el escudo de antes, ¡mucho menos podremos nosotros destruir este!
- ¡Hay que intentarlo! - dijo Moon decidida - ¡CARGAD!

Los soldados retomaron la marcha, y corrieron rodeando a los septarianos en transformación. Directos a la zona de Seth, chocaron con fuerza.

Lamentablemente, como era de esperar, el escudo permaneció intacto. Los soldados comenzaron a golpear con fuerza con sus puños, pero era inútil.
Star y Moon, atacaron igual. Nada. Ni un rasguño.

- Esto no va a funcionar, ¿verdad? - preguntó Eclipsa a Glossarick
- Es evidente que no.
- ¿Y no podemos hacer nada?
- Bueno... si intentas resolver un problema de una manera y no funciona, inténtalo hacerlo de otra.
- ¿Y qué forma es esa?

Glossarick se encogió de hombros.

Eclipsa suspiró. Sabía que era la forma del genio de decir que no iba a intervenir. Casi con seguridad sí sabría como hacerlo, pero no quería decirlo.

Mientras todos estaban preocupados con la semicúpula, un grito se produjo.

Uno de los soldados solarianos había sido atrapado por un tentáculo. Aunque este en concreto tenía más aspecto de látigo negro y correoso.

El comienzo del látigo venía de la boca de una de las criaturas, que ya finalizaba su transformación.
Con dos piernas animalescas, cuatro brazos y una boca llena de tentáculos-látigo, se ponía ahora erguida, mostrando su superior tamaño al de los solarianos.

- ¡Quitádmelo! ¡Quitádmelo! - gritó desesperado mientras el ser tiraba hacia él.

Varios soldados sujetaron al desafortunado. Marco salió volando, y con su enorme espada de luz, cortó aquella lengua. El monstruo reaccionó con dolor y enfado.

- ¡Es como la lengua de un camaleón gigante! - se quejó.
- ¡Pero tiene muchas! - avisó otro, que esquivó como la criatura lanzó otra hacia él, aunque esta vez sin éxito.

El soldado miró la marca dejada por aquella lengua. La oscuridad de la criatura había traspasado la protección mágica, y la oscuridad había corroido parte del grueso acero dejándolo herrumbroso.

- Esto no es bueno. - dijo Star que voló cerca para examinar
- ¡Intentad que no os agarren! - gritó Moon
- ¡Y qué hacemos entonces!
- Reducid el contacto. Golpead, no sujetad.

- Es inútil, Moon. - insistió Toffee - Si no acabamos con Seth, estamos perdidos.
- Lo sé, pero necesitamos una idea... y tiempo para llevarla a cabo.

Una tras otra, las criaturas se levantaban y comenzaba a caminar lentamente, con los brazos abiertos como luchadores de sumo, acercándose amenazadoramente.

Los soldados mostraban miedo. No esperaban que, aún con todo su poder, fueran a ser la parte débil de la batalla. Aún con todo el hechizo de Solaria, una de las partes de este presumiblemente evitaba el miedo en la batalla, esto era algo totalmente fuera de lo normal. En el fondo, la mayoría eran campesinos, comerciantes... gente normal, no soldados de verdad. Y aquellos no eran los "monstruos" que acostumbraban a luchar.

Había algo en ellos, una aura maligna que sobrepasaba la razón y el poder del hechizo solariano. Parecían estar ante la muerte misma encarnada en criaturas viles y repugnantes.

Globgor observó a los soldados. Aún a su pesar, ya había vivido algunas batallas y había tenido que comandar alguna. Sabía lo que tenía que hacer.

Se puso delante del grupo a liderar el primer ataque.

- No voy a esperar a que me arrastréis, demonios. ¡Yo voy a por vosotros!

Globgor se adelantó hacia la criatura más cercana y le golpeó. A pesar de no estar acostumbrado a tener que enfrentarse a una criatura más grande que el mayor tamaño que podía alcanzar con sus poderes, sus golpes fueron considerables.

Pero la criatura lanzó todos sus látigos, sujetándolo por completo como una planta devoradora de Mewni. Lo arrastró a su lado, y comenzó a golpearle con los cuatro brazos.

Globgor no se dejó llevar por el pánico, y le soltó un cabezazo, logrando desestabilizarlo.

Los soldados vitorearon, animados, y comenzaron a atacar como Globgor había hecho. A fin de cuentas, aún contaban con la superioridad numérica.

Lograron tumbar a algunos, pero como había pasado con los solarianos antes, no parecían cansarse. Tampoco había mucho tiempo en todo caso. El ritual estaba a medio completarse.

- ¡Midnight Shriek! - gritó Eclipsa, que había volado con el paraguas hasta el lado de su esposo.

La onda de oscuridad golpeó al monstruo que retrocedió un segundo, para parecer más fuerte despues.

- ¡Oh, no!
- ¡Eso no ayuda! - se quejó Globgor
- Tus hechizos están hechos de oscuridad, Eclipsa, igual que lo que les alimenta. - avisó Toffee desde la distancia - Golpearles con magia oscura sólo los hará más fuertes.
- Noonlight Cry? - dijo poco convencida intentando hacer el reverso de su hechizo

Una gran luz apareció. El demonio del vacío pareció disgustado por la luz, como alguien cegado por un flash en medio de la noche, pero no pareció mostrar ningún tipo de daño.

- Maldita sea... ¿Por qué no se me dan bien los hechizos de luz?
- Porque siempre has tenido afinidad por lo tortuoso, como Janna - dijo Glossarick
- ¡No soy mala!
- Eh, eh, eh... No lo he sugerido... Esta vez... ¡Y no te juzgo! - dijo Glossarick - Ya sabes que soy neutral.
- Bueno... si quieres ayudarme...¿qué puedo hacer para ser útil?
- Tienes un repertorio amplio de hechizos. Si intentar dañarlos con oscuridad no funciona, ¿por qué no pruebas algo que haga que esa oscuridad se vuelva contra ellos?
- MMMmmmm... ¡Ouroboros!

El hechizo alcanzó a uno de los monstruos. De inmediato, sus lenguas látigo se dieron la vuelta, enrollándose en la propia criatura, haciéndolos inútiles y entorpeciendo su movimiento.

- ¡Ajá!
- ¡Bien hecho, Eclipsa! - animó Star que lanzaba algunos hechizos contra sus enemigos

- Se nos acaba el tiempo en cualquier caso - se quejó Toffee señalando a Seth
- ¿Alguna sugerencia? ¡Ese escudo es impenetrable! - replicó Moon

- Quizás... - sugirió Eclipsa - Como ha dicho Glossarick antes... si nuestra forma de encarar el problema no funciona... intentémoslo de otro modo. Si lográramos que algo de magia entrase... ¿Alguien sabe un hechizo de telekinesis?
- Quieres decir... ¿Como un levitato? - comentó Star
- Lo que sea... A fin de cuentas, es el propio libro quien está sirviendo para crear ese escudo, ¿verdad?. Como la última vez. Si pudieramos moverlo a lo mejor el escudo se derrumba.
- ¿Alguien ha pedido un levitato? - dijo Ludo acercándose
- Estamos intentando aportar ideas para cerrar ese libro... - dijo señalando a Seth a través del translúcido escudo.
- ¡Sencillísimo! ¡LEVITATO!

El hechizo de Ludo no hizo efecto.
- Ummm... ¡LEVITATOOOOOOO! - dijo mucho más fuerte y enfadado, hasta se vió una mano salir de su varita... pero esta se quedó estampada contra el escudo oscuro.
- No pasa nada, Ludo. No es culpa tuya. El escudo lo bloquea. - comentó Star
- Ok... ¿Y un hechizo de terremoto? - sugirió Eclipsa
- No conozco ninguno, pero dudo de que funcionase. - comentó Moon
- ¿Más ideas?

Marco se lanzó a la carrera, y dando la forma más afilada posible, chocó contra el escudo intentando cortarlo. El impacto creó una gran onda de impacto, y deshizo su espada de luz al instante.

- ¿Pero qué haces, Marco? - preguntó Star extrañada
- Maldición. La fuerza bruta no funciona.
- Eso era evidente... Si los soldados solarianos no pudieron ¿Alguna otra idea brillante?... ¿Brillante? ¡ESO ES!

- ¡RAYO LASER DE LUZ INCINERADOR!

De las manos de Star lanzó un enorme rayo de luz, casi comparable a la vez que atacó a Toffee, aunque esta vez era solo luz y no fuego mágico.

Seth se detuvo un momento y se tapó con la capucha.

- ¡La luz le molesta! ¡Lo sabía! Janna tenía razón sobre los vampiros...

La esfera de oscuridad se volvió totalmente opaca.

- ¡Mierda! ¡Eso no es justo! - protestó Star
- ¿Y ahora qué?
- ¿Sería posible hacer algún tipo de portal allí dentro? - preguntó Eclipsa
- No... El escudo es parecido al que tenemos encima. Incluso más fuerte. Es imposible abrir portales adentro con él.

- ¡Eso es! ¡No necesitamos abrir un portal allí! ¡YA HAY UN PORTAL ALLÍ! - comentó Star
- ¿Te refieres al reino de la magia? - preguntó Moon

Star afirmó

- Pero tampoco podemos ir allí. Ya lo intentamos, ¿recuerdas? - comentó Toffee
- Tenemos la entrada del Britta's. Está atascada, pero si le damos explosivos a Janna estoy segura de que podríamos abrirla del todo. - sugirió Star - A diferencia de antes, no tenemos motivo para ocultarla.
- ¡Pero ahora el reino de la magia estará completamente lleno de oscuridad! - expuso Moon con preocupación
- En realidad... - interrumpió Glossarick - si no quedara magia de creación vosotras no podríais usar vuestros poderes. Seth tampoco necesita tanta en cualquier caso. Probablemente ya tienen magia oscura más que suficiente.
- ¿Suficiente? ¿Para qué? ¿A qué espera? - preguntó Moon
- A la convergencia - respondió Toffee adelandándose al genio -. El suceso ligado a la apertura del portal que pretende realizar con este ritual. Si no estamos muertos supongo que es porque ese momento no ha llegado, pero no creo que falte mucho. Le conozco. Sabe medir los tiempos muy bien. No habria iniciado este ataque antes del momento preciso.
- Bueno... Pues tenemos un plan. ¡Glossarick! ¡Dame pudding!

El genio suspiró.

- Entre tú, Solaria, Mina... ¡Vais a acabar con todas mis existencias!
- ¡No es momento para discutir sobre pudding!

Glossarick, gimiendo, invocó varios botes de pudding.

- Yo te acompaño. - dijo Marco
- Por mucho que me gustaría...
- Star... Mi cara está aquí - comentó Marco, pues Star estaba hablando a sus abdominales
- Sí, sí - dijo colorada cambiando su mirada a sus ojos. Tampoco ayudaba demasiado sus facciones masculinas desarrolladas. - Marco... Recuerda que tú sucumbiste a la magia oscura antes.
- ¡Pero Star! ¡Es una locura! ¡Tú sola! - replicó su madre
- Sólo yo soy inmune a la magia oscura.
- Eso no es cierto. - comentó Toffee - Yo también lo soy. Te acompañaré.
- ¿Ves, Moon? - comentó Eclipsa - ¡Toffee está dispuesto a ayudar!
- ¿Porqué será que eso me inquieta aún más?

Toffee ignoró a Moon y se dirigió a Star.

- Sé que no somos lo que se dice amigos, pero Seth es un enemigo común. Y también quiero evitar la destrucción del mundo. Puedes confiar en mí.

Star asintió.

- Pero... ¿Y en qué puedes ayudarla tú? - se quejó Moon
- ¿No veías mal que fuera sola? Yo puedo entretener a Seth mientras Star desactiva el libro, si es que la magia es necesaria. Además, puedo desactivar su contaminación en el reino de la magia. ¿O acaso lo que te preocupa es que os deje otra vez sin magia a todos?
- No... Eso sería mucho mejor que Seth.

- Hablando de magia... - dijo Marco - ¿Soy yo o está pasando algo con ella? - dijo al mirar que sus alas se deshacían

- Yo aún tengo mis poderes... - dijo Star invocando sus puños arcoiris.
- Está comenzando a fallar... ¡Puedo sentirlo! - dijo Moon - ¡Es como la última vez, cuando huimos al templo!
- Entonces con más razón debemos irnos YA, antes de que las armaduras fallen. - dijo Toffee

Moon los miró con preocupación... pero finalmente asintió.

- Ok... ¿Y cómo lo hacemos?

Star aún estaba en su forma de mariposa, volando casi a ras de suelo. Levantó sus manos gesticulando el cogerlo en brazos.

- ¿Cómo si fuera una damisela? ¡Ni hablar! - comentó ajustando su corbata con un gesto de cierta soberbia. - Date la vuelta. Me agarraré desde atrás.
- ¡Entorpecerás mi vuelo!
- Tú hazlo
- Tú mismo... Cuando nos estrellemos ya verás... ¡Oh!

Star notó un extraño chapoteo en su espalda.

- ¿Pero qué?

Para su sorpresa, un engrudo vivo pareció enrollarse por su cuerpo. Aquel engrudo se pegó como una gruesa armadura a su cuerpo. Y de él también creció en su hombro derecho un bulto que luego se convirtió en la cabeza de Toffee

- ¡UAAAGG! ¡Esto es asqueroso!

- Esto tampoco es cómodo para mí, créeme. Y estoy respetando todos los orificios de tu cuerpo, así que no te quejes.
- ¿De verdad esto es necesario?
- Sí... ¿Cómo te crees que voy a entretener a Seth? Es la primera vez que hago esto. Hacerlo con él por primera vez no es la mejor idea. Además, te proporcionaré protección extra contra oscuridad en el reino de la magia.
- Esto es... demasiado contacto... - dijo mirando a Marco, quien parecía tener ganas de coger una antorcha y pegar fuego al lagarto... si es que pudiera despegarlo de Star
- Si te sirve de algo... esto es igualmente desagradable para mí... pero ya no podemos gastar más tiempo. ¡Vámonos!

Star suspiró.

- Está bien... Vamos allá.
- Ten cuidado, hija. - dijo su madre
- Buena suerte a los dos - agregó Eclipsa

Marco símplemente se acercó y besó a Star en los labios... con un pequeño gemido de disgusto por parte de Toffee que giró la cabeza en dirección contraria.

- Nos vemos en un momento.

Y Star salió volando.


Las reinas luchaban como podían. De vez en cuando, Moon volvía a la superficie y abandonaba su forma de mariposa para retomar fuerzas ya que la pelea se alargaba.

Los soldados solarianos estaban haciendo la mayor parte del esfuerzo. Moon poco podía hacer más que asegurarse de que nadie abandonara el perímetro. Suficiententes problemas tenían ya como para tener criaturas malignas fuera de control.

- ¿Y vosotros porqué estais quietos? - reprendío Moon a Rómbulus y Omnitraxus.

- Aún esperamos sus órdenes.

- ¿De verdad? ¿No es suficiente evidente el problema? - dijo esquivando un escupitajo de oscuridad lanzada por una de las bestias a lo lejos.

- La naturaleza de estas bestias es desconocida para mí - dijo Omnitraxus solemne rascándose la cabeza.

- ¡ ¿Y qué más da eso ? ! ¡ Estas sí que son malignas de verdad ! ¡Haced algo, YA!

- Como desee...

Pero tan pronto Moon se alejó volviendo a su forma de mariposa, Omnitraxus seguía en el sitio.

- No sé... Si los monstruos se matan entre ellos, a mí me parece que salimos ganando.
- ¡Creo que Moon nos está mirando! - dijo Rombulus excitado - Voy a cristalizar algo.

- ¡Eh! ¡Idiota! ¡Que ahora estamos en el mismo bando! - protestó Meteora al ver que Rombulus comenzaba a congelarla.
- ¿Eres de los buenos? ¡Me cuesta demasiado distinguiros!
- ¡Los que son totalmente negros, con tentáculos y no hablan! - le gritó Marco desde la distancia - ¿Tan difícil es?
- Ok... ok...

- ¡Maldición! ¿Pero qué está pasando? - dijo Globgor

La armadura del gigante cayó echa pedazos. Y es que estaba retornando a su tamaño original. A Meteora le sucedió lo mismo.

- ¿Pero qué pasa? - dijo intentando volver a su forma, apenas vibrando en tamaño para volver a ser normal.

- No es tu culpa, cariño. - comentó Eclipsa - La magia está fallando.

Las criaturas de oscuridad parecían crecer por momentos... Los solarianos, al contrario, parecían perder fuerza y que pronto sus armaduras caerían en cachos.

- ¡No! ¡Es demasiado pronto!

Algunas armaduras se retiraba con los brazos destrozados. Otras había perdido los cascos, y habían sido abandonadas por los soldados que las pilotaban. Los soldados que quedaban se rotaban para dejar atrás a los dañados para que pudieran reemplazar piezas con otras armaduras caídas, pero cada vez había menos armaduras en pié, y los monstruos del vacío ganaban terreno.
Sólo gracias a qracias al hechizo de Eclipsa que neutralizó las lenguas de la mayoría de ellos, los daños habían sido mucho menores, convirtiéndose en un pulso de titanes usando puños y agarres.

Pero lo peor era aquella sabia oscura que podían lanzar por sus bocas, aún con los tentáculos retorcidos por el hechizo. Los soldados que, desposeídos de armadura, habían sido tocado por él, habían caído, o aún peor... otros habían sufrido una transformación similar a los septarianos de a pie, transformados en otros de los monstruos de pequeño tamaño.

Por suerte estos eran mucho menos poderosos, y Ludo, Moon y Marco los mantenían a raya, haciendo grandes esfuerzos para no ser salpicados por aquella sustancia que podía poseerlos.

Pero la balanza estaba cada vez más en manos del enemigo.

- TUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUT.

Un cuerno sonó.

Desde la arboleda del bosque, reaparecieron los SpiderBite. Pero esta vez con unas arañas casi tan grandes como los soldados o aquellas extrañas bestias.

- ¡Jamás había visto arañas así! - dijo Moon sorprendida.

Desde la altura, no tardó a ver a Penélope, quien usando la varita, apuntando a las propias arañas, las hacía crecer hasta alcanzar aquel tamaño descomunal.

- ¡Espléndido!

Las arañas atacaron. Las criaturas respondieron con grandes chorros de savia oscura. Las arañas parecían enfadarse pero no resultaban poseidas.

- Parece que la magia les protege. - comentó Eclipsa
- No. - explicó Glossarick - Las arañas son criaturas sorprendentes que tienen afinidad por la oscuridad, pero también son inmunes a su posesión. La naturaleza crea cosas maravillosas, ¿no crees?. De todas formas, sí que han usado magia para equilibrar la balanza. - dijo señalando a la princesa Penélope que empuñando la varita que antes le dio Star, iba agrandando a arañas mucho más pequeñas.
- Parece que la princesa Spiderbite tiene dotes para la magia también. - comentó Moon
- ¡En cualquier caso no podrían ser más oportunas! ¡Moon! ¡Hay que reconstruir más armaduras!

Moon iba a negarse por la falta de magia, pero comenzó a notar que algo cambiaba

- Umm... Parece como si la magia estuviera regresando.


Star llegó al Britta's rápidamente. Bajó y examinó el lugar.

- No me puedo creer que un tema del inframundo pudiera ser tan aburrido.
- ¡Fuiste tú la que insistió en preguntarme, Janna!

Tom y Janna seguían ahí, como si nada.
- ¡Tom! ¡Janna!
- EEeeeeeeh... Toffee... te estoy viendo. - dijo Janna -. Para ser una posesión es muy descarada, ¿no crees? - comentó la morena
- Esto no es una posesión.
- No... Esto es un... arreglo temporal...Queremos entrar en el reino de la magia. Sigue bloqueado, ¿verdad?
- Supongo.
- Te he traido esto. - dijo Star entregándole una bolsa de explosivos que había recogido por el camino de uno de las tanquetas abandonadas por el ejército terrestre antes.
- Espera... ¿Qué vais a hacer con eso? - preguntó Tom
- Necesitamos abrir un boquete ahí... - dijo Star señalando a la entrada de la cueva
- ¿Un agujero en el suelo? ¿Y porqué no me lo habeis pedido? ¡Es mi especialidad! - dijo gesticulando sus poderes
- Eeeehhh... Pues no se me había ocurrido - comentó Star
- ¡Hey! ¡No me chafes la diversión! - protestó Janna
- No, Janna. Casi es mejor Tom. Será más controlado. Pero tienes un montón de enemigos allí - dijo Star señalando fuera - Te estás perdiendo toda la diversión.
- ¿Qué? ¡Maldición! ¿Por qué no me habéis llamado antes? ¡Sabes que me encanta la destrucción!

Tom no esperó. Pronunciando con su voz demoniaca, el Britta's tembló y el nivel del charco de oscuridad subió.

- Creo que ya está.
- ¡Muchas gracias!
- Espera... ¿No estarás pensando en entrar simplemente...?

Star no esperó al comentario de Tom. Como si se estuviera tirando de cabeza a una piscina... se sumergió

- SSssssss... - aspiró el demonio - Esto no es bueno.
- Sabe cuidarse sola... Ahora... demonio volador... ¿por qué no me llevas de paseo a tener unas buenas vistas de la batalla?
- ¡No soy tu chófer personal!
- Pero podrías serlo... - le susurró sugerentemente al oído


Toffee tenía razón. Estaba resultado una protección muy eficaz para Star.

Adoptando una nueva forma, como un escudo delante de ella, Toffee desviaba el afluente negro desviándolo de su cuerpo mientras se movían hacia abajo a toda velocidad por aquel flujo de magia destructiva.

Un minuto después, estaban dentro del reino de la magia, y por fín pudo volar a gran altura por la extraña dimensión.

El escenario era mucho peor de lo que recordaba.

En la lejanía, se observaban parches de magia desactivada, incluyendo el cielo tormentoso que había cuando Marco y ella se separaron.
En otras, pequeñas lagunas de magia dorada, donde algunos unicornios, arrinconados, veían temerosos el avance de las corrientes negras. Pero el resto, era una versión negra de lo que fue antaño la magia. La magia destructiva fluía también como la de creación, pero generaba remolinos gigantes, tornados, rayos incluso más atronadores que en los de la magia desactivada...
En los límites, unicornios oscuros como los que había visto antes. Pero en las zonas más profundas habían criaturas gigantescas, extrañas y repugnantes, más extrañas si cabe que las que había visto antes junto a Seth.

- ¡Oh, por Mewni! ¡Es horrible!
- En efecto - comentó Toffee, aunque viéndolo desde una óptica muy diferente - La situación es peor de lo que me imaginaba. No puedo anular esto a tiempo. Haga lo que haga, Seth tendrá magia de destrucción más que suficiente.
- Entonces tenemos que ir a por él.
- Sí... pero si lo hacemos bien, sí que podríamos convertir suficiente magia para entorpecerlo y plantar batalla. Vuela a ras.
- ¿Por?
- Ahora verás.

Star voló tan raso como pudo. Del recubrimiento de Toffee alrededor de su cuerpo apareció un brazo, y alargándolo tocó la superficie creando un reguero de magia desactivada.

- ¡Oh! ¡Ya veo! - dijo Star

Star, haciendo un Deep Down, hizo que toda esa magia comenzara a encenderse como una colilla tirada en un río de gasolina. La magia de creación estalló, creciendo y abriendo un inmenso camino alrededor de la magia negra que lo rodeaba.

- ¿Crees que podríamos contra uno de esos? - dijo señalando a uno de los monstruos titanes del vacío.
- Supongo... Siguen estando hechos de magia oscura después de todo.

Volando ágil, Star se lanzó de forma kamikaze contra la criatura, esquivando sus gigantescas extremidades y acercándose lo suficiente para que Toffee rozara su cuerpo como hizo antes con la superficie mágica. Luego Star tocó aquella magia verde y la criatura estalló desde dentro desbordado por la magia dorada que estalló en su interior.

- ¡Genial! ¡Deberíamos haberlo hecho en la superficie antes!

- Hay cosas más urgentes... Al menos vamos en la dirección correcta. Mira... creo que es ese afluente...
- ¿Cómo lo sabes?
- Tomé mi nueva forma aquí, ¿recuerdas? No sabía la salida al otro lado, pero este lugar... prácticamente formo parte de él. Sé que es ese...

Star se fijó. Al acercarse, observó que la corriente de ese canal concreto era mucho más rápido y gueso. Sí. Tenía que ser ese y Seth lo estaba invocando para usar todo su poder.

- Vamos a darle una sorpresa... Haz una espiral alrededor de él.

Igual que antes, el negro de la magia de destrucción dio paso al verdor de la magia primordial. A medida que avanzaba en espiral hacia el afluente, las corrientes se extendían y juntaban creando un gran área de magia desactivada.

Star iba a tocarla, cuando Toffee la retuvo.

- Aún no. Crece.. ¿recuerdas? Espera al último segundo, cuando crucemos el portal. Vamos a hacer que Seth se de un buen susto.

Ambas cabezas se miraron de reojo y asintieron sonriendo.

- Es el momento.

Star subió en espiral ascendente, con Toffee tocando el torrente, convirtiéndolo todo en verde mientras subían más y más rápido, hasta que Star se metió dentro del mismo dando vueltas como una danzarina experta.

Y cruzándolo a velocidad impresionante, atravesó las dimensiones hacia Earthni.


- Me siento un poco raro llevándote. - dijo Tom

Y es que Tom llevaba a Janna en brazos, volando con su fuego demoníaco a cierta distancia alrededor del perímetro de la gran pelea.

- Deja de quejarte y admira esas vistas. ¡Esto sí que es una batalla!
- Es que esto no lo hice ni con Star cuando éramos novios.
- ¿Estás llevando a otra chica en brazos y mencionas a tu ex? ¡Mal! ¡Muy mal!
- Como si te importase.
- Ya, bueno... Primero... conozco a Star y sé que te llevaría antes ella en brazos a tí que al revés. Y segundo, no te lo tengo en cuenta porque se que eres un tipo raro. - dijo mientras le acarició un cuerno
- ¿Yo, raro?
- ¿Te has mirado al espejo?
- ¡Ok! Vale... Lo admito. Soy raro de aspecto si lo vemos desde una perspectiva humana. ¡Pero tú eres rara comportándote!
- Por eso hacemos buena pareja.
- ¡Uououououo! ¿De qué hablas? ¿Eso cuando ha pasado? ¡Ni siquiera hemos tenido una cita juntos!
- Me estás llevando en brazos - dijo Janna con una sonrisa pícara.

- Me estás tomando el pelo... ¿verdad?
- ¿Aún lo estás pillando?... Jajajaja...
- Sólo tú podrías bromear con tener una cita en medio de un apocalipsis.
- ¡Qué dices! Es muy común. En las películas de apocalipsis es normal que se empareje la gente cuando está a punto de morir.
- Ya... No me extraña. - dijo el mediodemonio mirando preocupadamente el terreno - ¿Qué serán esas cosas?
- Ni idea... Y cada vez se ve peor, entre tanta oscuridad... de no ser por las explosiones...

Y es que los terrestres seguían bombardeando el escudo superior, sin éxito, pero iluminando a cada intento el lugar.

Por un momento Janna recordó que probablemente serían los hombres de negro quienes intentaban entrar... ¡Qué útiles serían ahora!

Entonces recordó que, en cierta forma, era uno de ellos. Y tenía unas magníficas gafas que quizás podría darle alguna pista sobre las criaturas.

- Por intentarlo... - masculló buscando sus gafas oscuras
- ¿Eh? - dijo confuso Tom
- Nada, nada... cosas mías.
- ¿Para qué te pones ahora unas gafas de sol? ¡No vas a ver un pimiento!

En contra de lo que creía Tom, las gafas agudizaban el lugar como si se tratara de unas gafas de visión nocturna. Además, varias capas de realidad virtual indicaban un montón de datos, pero nada que fuera realmente útil o Janna entendiera.

- Llamada entrante... - dijo una voz de realidad virtual.

En las gafas, apareció una pantalla flotante en un extremo discreto y en aquella pantalla, se apareció la imagen del jefe de los hombres de negro.

- ¡665! ¡Ya era hora! ¿Para qué te he dado unas gafas si no las usas? - dijo Uno a través de ellas
- ¿Uno?
- ¿De qué hablas, Janna? - dijo un Tom totalmente confundido
- Escúchame, novata. Con el regreso de la magia el Ministerio ha asumido el control de la operación. Estamos bombardeando por orden suya.
- Eso ya lo veo.
- ¡Janna! - seguía protestando Tom
- Aterriza ahí - le respondió por fin.
- ¡Es obvio que es inútil, pero esos cabezas de purpurina insisten en seguir intentándolo!

Tom aterrizó, y dejó a Janna en el suelo que se alejó un poco, como en una llamada telefónica... ¡pero no llevaba ningún teléfono!

- Se ha vuelto totalmente loca... - comentó en voz baja.

- Ok... ¿Y? - respondió Janna a Uno
- Eres nuestro único activo allí dentro en este momento. Desde ahora, te voy a dar acceso al "Arquímedes".
- ¿Y eso que es?
- Tenemos un gigantesco reflector, láser solar en órbita. Es un vampiro, ¿recuerdas? Si algo puede matarlo es la luz del sol, y ese cacharro concentra tanta energía que puede tostar cualquier cosa. Podemos lanzar un rayo letal de energía a la posición que queramos. Podrás usar tu neuralizador como posicionador del arma, pero ten en cuenta que será un sólo disparo, porque el rayo destruirá el neuralizador y no podrás volver a fijar la posición.
- ¡Un superarma! ¡Genial!
- ¡Un solo disparo! ¡Recuérdalo bien!
- ¿Y atravesará el escudo?
- Es luz, y el escudo es translúcido. Créeme. Pasará suficiente para tostar a cualquier bicho.
- Pero Seth no es un tipo cualquiera.
- Lo sé... Sólo esperemos que no tenga suficiente magia para protegerse. Buena suerte, 665.
- Gracias. Nos vemos tras la crisis.

El jefe de los hombres de negro sonrió ante la confianza de la chica. Asintió y cortó la comunicación.

Entonces Janna se volvió hacia Tom que la miraba preocupadamente.

- ¿Qué? ¡Tenía una llamada! - se excusó la chica
- No estabas usando el móvil.
- Existen los manos libres, ¿sabes?
- Tampoco llevas auriculares.
- ¡Son las gafas!
- Ya... Gafas, manos libres...

Janna sacó el neuralizador y flasheó a Tom quien quedó totalmente atontado.

- ¿Qué estaba haciendo? - preguntó confuso
- Me habías pedido una cita.
- ¡Oh! ¿Sí?... Jejejeje... yo... supongo que es el apocalipsis...
- Está bien. Si sobrevivimos, me invitas en el Britta's, ¿ok?
- Claro... - dijo el demonio rojo como un tomate.


- ¿Pero qué?

Como una fuente estallando, la corriente generada por Star se levantó como un enorme géiser sobre el pozo dentro de la semicúpula donde Seth estaba.
Justo en ese momento, cuando todo estaba lleno de pequeñas gotas de magia desactivada, Star profundizó, haciendo que todo se llenara de luz dorada y brillante de la magia de creación, salpicándolo todo y cegando por un momento al lagarto.

Aún con todos sus poderes, oscuridad, fuerza y velocidad, Seth no esperaba esto. Lo pilló tan desprevenido que su shock fue un segundo precioso para que Star y Toffee actuaran.

Toffee se despegó del cuerpo de Star y como una ardilla planeadora se deslizó cayendo sobre Seth para enrollarse luego sobre su antiguo mentor.

Sin visión por un par de segundos por la inmensa cantidad de luz mágica Seth no comprendía demasiado bien que estaba pasando.

- Hola, Seth. - dijo una cabeza que apareció sobre su hombro derecho
- ¡TOFFEE! ¡Tú otra vez!
- Te dije que nos volveríamos a ver. Y ya sabes que me gusta cumplir mis promesas.
- YAAAAARG.

Seth aplastó la cabeza con su mano izquierda con tanta fuerza que en sus manos sólo quedó líquido. Pero ese líquido regresaba a todo lo que le rodeaba en su pecho y una nueva cara se formaba en su espalda.

- Eso ha sido rudo. - dijo Toffee provocándolo
- ¿Donde diablos estás?
- Aquí - sonó a su espalda
- No te escondas, cobarde. - dijo Seth mientras se puso a dar vueltas a toda velocidad como un perro persiguiendo su propia cola.
- Oh, vamos... ¿No se te ha ocurrido que si la voz siempre sale de tu espalda es porque estoy en ella?
- ¡Malnacido! - bramó mientras intentó alcanzar su propia espalda con sus brazos. Por supuesto no funcionó.

Seth comenzó a rodar por el suelo como lo haría un hombre en llamas intentado apagarlas. Nada de eso sirvió.

Mientras Toffee estaba distrayendo a Seth, Star intentaba sin éxito coger el libro. La energía que despedía enviando aquel rayo hacia arriba, generando tanto la primera cúpula como la segunda que cubría todo Echo Creek, también cubría el libro. Y por más que lo intentaba resultaba impenetrable.

- ¡Mierda! - masculló en frustración

Star aumentó su esfuerzo. Pudo notar como su cuerpo de mariposa se transformaba a una forma más poderosa. Fue inútil para penetrar la protección del libro, pero todo a su alrededor pareció adquirir nuevos colores.

Recordó por un segundo que había leído algo de eso en el libro de hechizos. En la forma última de mariposa, sus ojos cambiaban y se adquiría visión multidimensional. Algo así le debía estar pasando a ella, porque ahora era como si todo tuviera un color diferente.

Y entre esas diferencias, pudo ver estructuras de energía... Entre otras, como el escudo se curvaba sobre unos pilares donde la energía parecía cerrar el circuito con el libro.

Star lanzó varios hechizos a los pilares. ¡Y por fin el primer escudo desapareció!

Seth quedó al descubierto. El escenario de antes, con todos los monstruos y soldados luchando, se hizo visible.

- ¡Star lo ha conseguido! - gritó Eclipsa

Aprovechando que Seth estaba entretenido, Eclipsa voló con el paraguas hasta donde estaba Star.

- ¿Cómo desactivamos el libro?
- No creo que podamos. - dijo Star con una extraña voz con múltiples entonaciones simultáneas.
- ¡Oh! - reaccionó Eclipsa
- ¿Qué pasa?
- Suenas... muy... Estás a tope ahora ¿verdad?

Los cuernos de Star menguaron de nuevo mientras sus ojos retornaban a la normalidad

- ¿Eh? - dijo con su entonación normal
- Nada...

- Tenemos que derrotar a Seth. Es la única manera.
- Ok entonces. Estamos todas las reinas juntas. Si nosotras no podemos derrotarlo, me temo que nadie pueda.

Y apuntando a Seth, lanzó un hechizo.

- ¡Ouroboros!

Seth, que estaba intentando agarrar a Toffee a su espalda, se encontró de repente con sus manos unidas en una posición propia de una camisa de fuerza.

- ¿Pero qué?

- ¡AHORA!

Star lanzó un rayo de energía muy parecido a cuando luchó contra la antigua Meteora adulta. Moon, al ver la situación, se unió a su hija. Eclipsa intentó usar su hechizo para adormecer.

Seth parecía ceder. Cayó arrodillado.

- ¿De verdad aún creéis que podéis detenerme? - dijo con enfado.

Con su enorme fuerza, tiró de sus brazos hasta romper el hechizo. Tanto la energía de Star como de Moon salió rebotada en una onda expansiva derrumbando a todas las reinas con fuerza.

- ¡Eclipsa! - gritó Globgor al ver a su esposa inconsciente del impacto.

Con rabia, salió corriendo hacia Seth, quien ni siquiera se molestó en moverse.

Globgor golpeó el suelo con gran estruendo.

- ¡OOUUUCH! - gritó el monstruo gigante lastimado - ¡Es como golpear un clavo! - se quejó

- ¡Hey, tú! - dijo uno de los guerreros solarianos. Sacando una maza gigante, una de las pocas armas que habían podido preparar con Mina, se la lanzó a Globgor.

Este la agarró y repitió el golpe.

Seth, una vez más, esperó en su sitio.

El estruendo fue tremendo, así como la polvareda que levantó.

Pero al observar, la maza no había llegado al suelo. En su lugar, Seth la había sujetado justo en el momento del impacto. Fueron los pies del lagarto immortal los que proyectaron la enorme fuerza al entorno.

- ¡MI TURNO!

Seth saltó con fuerza sobrehumana, empujando la maza hacia la propia cara de Globgor, golpeándolo y derribándolo.

- ¡PAPÁ!

Meteora, en su forma monstruosa, repitió los movimientos de su padre. Sólo que esta vez, del cuerpo de Meteora parecía emanar magia. Y Seth no se mantuvo quieto. El puño gigante de meteora y el puño de Seth se encontraron. Meteora salió despedida hacia atrás, retorciendo su brazo en dolor.

Luego, Seth, miró a Star y a su velocidad vampírica, se lanzó contra ella.

Pero tropezó poco antes de llegar a su objetivo.

- ¡AGGGGGHHHH! - gritó de rabia. Y es que una de sus piernas era como si hubiera echado raices en el suelo. En medio de aquella sustancia, la cara de Toffee, con su sonrisa irónica.

- ¡AHORA VERÁS!

Seth frotó sus manos de la misma forma que una persona normal haría para entrar en calor en un día helado. Pero él lo hacía a tal velocidad que para un ojo normal, estas serían sólo un borrón.

Y de esas manos, apareció fuego.

- ¿Qué haces, insensato? - gritó Toffee - ¡Te quemarás tú también!

Instintívamente, Toffee se despegó de Seth y saltó hacia el suelo. Seth vibró y su cuerpo se apagó. Luego sopló a Toffee quien estalló en llamas.

- ¡Toffee!

Toffee intentó adquirir una forma con volumen, para poder rodar y bloquear el fuego. Pero Seth lo pisó haciendo crujir los huesos que ahora aparecían. Apenas una cabeza descompuesta, con la mirada aún viva de Toffee permanecía en el charco.

- Ahora, Butterfly... - dijo Seth a Star - tú y yo ajustaremos cuentas.

Seth se lanzó a toda velocidad contra Star. Y a apenas dos metros, volvió a tropezar.

- ¿Ahora qué?

Su pie derecho tenía ahora una enorme cadena atada que a cierta distancia acababa en una bola gigante, de las que usan para encadenar a dragones.

- ¿Cómo demonios...?

Como si fuera a cámara lenta, Seth pudo observar que su mano izquierda también tenía otra argolla. Notó como en su pie izquierdo se estaba cerrando otra. Giró y vio como a su espalda, una extraña niña con cuernos y traje de botones le estaba poniendo en su último pié la argolla faltante.

Mientras en su mundo de velocidad extrema el resto parecía detenido, Seth miró con ira como la chica finalizaba el cierre y miraba aterrada como la había descubierto.

La chica se dio la vuelta. Esta, asustada, igualmente tomó el sentido opuesto y comenzó a huir.

La corredora era rapidísima. Tanto como el lagarto vampiro. Corrió intentando atraparla. Durante cientos de metros la chica mantuvo la diferencia, pero su agotamiento tras cientos de metros era evidente. En las últimas zancadas su energía parecía desaparecer y regresar a una velocidad normal.

Cuando estaba a punto de llegar, las cadenas se tensaron y Seth se quedó a pocos centímetros, con los brazos hacia atrás, de alcanzar su presa.

- GRRRRRRR... - gruñó como si fuera una fiera , con su cara a unos pocos centímetros de la suya haciendo gritar a la chica.

Luego miró hacia atrás. Al otro lado de la cadena, agarrando con todas sus fuerzas, Meteora quería un segundo intento.

Seth se dio media vuelta y se lanzó contra la monstruo.

Meteora giró hábil y sujetando la bola de acero reforzada mágicamente, la puso entre su mano y el lagarto.

Un nuevo choque. Esta vez Seth salió repelido, aunque en un par de segundos pareció recuperar la compostura. Meteora también salió dañada, tanto como en el peor momento de su lucha con Star, y recuperó su tamaño normal. Por suerte, varios soldados estaban sujetando las respectivas cadenas de las cuatro extremidades de Seth, comenzando a tensarlas

Star aprovechó para acercarse volando y lanzarle hechizos.

- ¿Y ahora creéis que podéis sujetarme? ¡Ilusos!

Con toda su enorme fuerza, tiró de su mano derecha con tanta fuerza que los guerreros se deslizaron levantando un surco a su paso. Y con esa mano alcanzó su izquierda, usando ambas para dar un tirón a la cadena de su mano izquierda.
El tirón fue tan brusco que los soldados perdieron la bola.

- ¡No me habéis encadenado! ¡Me habéis dado un arma!

Con la bola suelta, sin nadie que la sujetara, Seth comenzó a tirar de la gigantesca cadena y comenzó a girarla como si fuera una gigantesca honda.

Y con ella, comenzó a golpear a todos los demás que lo sujetaban.

La bola golpeaba a toda velocidad por todos sitios. Antes de que se dieran cuenta, los soldados y Moon que volaba demasiado cerca, resultaron golpeados por una de las bolas.

- ¡Mamá!

Star voló a sprint hacia su madre en un intento de agarrarla para evitar un segundo duro choque contra el suelo tras su primer golpe contra la bola en el aire.

Pero en su lugar, sólo encontró otro choque contra otra bola, igual que su madre.

- ¡Star! - gritaron varios de sus amigos y familia.

- Princesa... Tenía la intención de sólo romperte los huesos y dejarte viva hasta el final, para que pudieras observar mi gran triunfo. Pero te has vuelto una molestia demasiado grande.

Seth lanzó una de las bolas contra ella. Star generó un escudo de luz protector y la bola rebotó.

El lagarto gruñó... y comenzó a lanzarle las bolas a toda velocidad. Y no sólo a ella. Aún sin mirarlos, las movía tan rápido que todo aquel que intentaba acercarse salía despedido.

Tras varios choques, el escudo de Star se rompió en pedazos, estallando y generando una onda expansiva que detuvo a Seth un segundo. Pero Star ya no tenía fuerzas suficientes para retomarlo.

- Bien... Sólo un golpe... Si hay suerte, sobrevivirás impedida, tal y como era mi plan.

Y con fuerza, lanzó un solo ataque, el más fuerte, contra la exprincesa.

- ¡LEVITATO!

La demoledora bola se detuvo apenas a un par de centímetros de Star.

- Je... jejejeje... ¡JAJAJAJAJAJA! ¡Tú! ¡De todas las patéticas criaturas de este lugar! ¡TE ATREVES A PONERTE EN MEDIO!

- ¡Destruí a Toffee y también puedo hacerlo contigo! - respondió el pequeño Kappa

- JAJAJAJAJAJA

Seth comenzó a lanzar las bolas contra Ludo como antes había hecho contra Star.

Y sorprendentemente, los ojos de Ludo se pusieron totalmente verdes, y las bolas se movían sin alcanzarlo. En lugar de bloquearlos como Star, los desviaba.

Tras varios intentos, Seth se detuvo.

- ¡Qué! Ya no te ríes tanto, ¿verdad? - dijo Ludo


Mientras tanto, Marco había cargado con Star fuera de esta batalla, y Star recuperaba su consciencia poco a poco.

- ¿Qué haces? - preguntó extrañada al ver como su musculoso novio la abrazaba con fuerza.

- Estoy... ¿intentando curarte? ¿traspasarte mi magia?

- Marco... ¡Vuelves a ser normal!

Era cierto. En esos segundos, Marco había abandonado su forma musculosa y regresado a su forma adolescente.

- Creo que ha funcionado. Lo importante es que tú estés bien. ¿Qué tal te sientes?

Star le dio un profundo beso.

- Mucho mejor, gracias... ¿Qué es lo que ha pasado?

Los chicos observaron el extraño grupo de Kappas luchando con éxito contra el vampiro.

- No lo está haciendo mal, ¿eh? ¿Quién lo iba a decir? Parece que Ludo sí tiene algo que ofrecer despues de todo. - dijo una voz ronca a su lado.
- ¡Toffee!

La cabeza de Toffee, desmembrada y parcialmente licuada, como cuando Ludo le dió el golpe de gracia la última vez, estaba apenas a un par de metros.

- Te agradecería si me pudieras llevar al pozo de magia.

Star cogió la cabeza, se fue corriendo y soltó la cabeza en el pozo, cuando una explosión la aturdió.


Mientras Star era protegida y rescatada por Marco, Ludo seguía entreteniendo a Seth con éxito... hasta ahora.

Seth lo miró con ira por unos segundos. Luego cambió y puso una sonrisa maquiavélica.
En un parpadeo, Seth apareció a su lado, con una mano sujetando la cabeza de la varita de Ludo.

Apretó, generando una pequeña explosión de energía que se escurrió entre los dedos del lagarto inmortal.

- Oooohhh... Eeeehhh... - masculló Ludo confuso mientras observaba a Seth enfrente suyo, sujetando aún una varita inservible.

Seth puso sus manos en el pecho del Kappa, y casi como si fuera una caricia, apretó haciendo crujir sus costillas. Luego sus brazos.

- AAAAAAAAAHHH...

El sonido dejaba claro que estaba rompiendo sus huesos.

Pero una nueva magia lo rechazó.

- NO... TOQUES... A... MI... HERMAAAAANOOOOO...

Dennis había volado para ponerse entre los dos. Copiando a Ludo, con la otra varita que Star le había dado antes, generaba un escudo verde no tan diferente al de Star, separando a su hermano del lagarto maldito.

- ¿Otro? ¿Cómo osáis creer que estáis a mi nivel?

La garra derecha de Seth comenzaba a rasgar el escudo de energía del Kappa que se esforzaba para mantenerlo.

Detrás de Dennis, comenzando a aparecer el resto de los hermanos y hermanas de Ludo.

- ¡Nadie se mete con nuestro hermano!
- ¡Si atacas a uno, atacas a todos!
- ¡Por Ludo!

Los Avarius acudieron raudios a sus hermanos en apuros. Los que no tenían espacio para sujetar la varita, símplemente se situaron detrás, empujando el grupo, y por unos segundos, pudieron contener al inmortal.

- ¡Malditos! - se quejó el lagarto que cuanto más penetraba en el escudo, más grueso se hacía.

- ¡Ludo! ¿Estás bien? - preguntó Dennis
Un Ludo magullado y con los brazos totalmente torcidos, cogió como pudo el frasco en el cinturón de su hermano. Sin pensárselo un segundo, se lo tomó de un trago.

- ¿Eso es el resucitaKappas? - preguntó una de sus hermanas - ¿No es... mucho?
- ¡Hermano! ¡Eso es demasiado! - le advirtió Dennis
- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAh!

Prácticamente saliendo fuego por su boca, se sumó a sus hermanos agarrando el extremo de la varita, por delante de Dennis, y volcó todo su dolor interior en ella.

Sus ojos se tornaron totalmente verdes, al igual que sus hermanos.

- Un "Deep Down" en familia... Esto no se ve muchas veces. - comentó tranquílamente Glossarick que levitaba cerca de Eclipsa, que miraba asombrada la fuerza de la familia Avarius.

La varita generó una enorme onda de energía, que hizo salir despedido al lagarto inmortal a cierta distancia aturtiéndolo seriamente por primera vez.

- No nos queda varita. - avisó Dennis al observar que ese ataque la había agotado por completo. - Tenemos que retirarnos.

- ¡Os haré pagar por esto! - dijo Seth levantándose una vez más.

Pero los demás ya habían tomado posiciones. Los soldados volvían a agarrar las bolas de acero gigantes y tiraron de ellas con más fuerza que la última vez. Seth se elevó levantado por las cuatro cadenas, dos a cada lado.

Star se había levantado tras la explosión de los Kappas y había regresado a su forma de mariposa. Comenzó a lanzarle hechizos aprovechando que estaba inmovilizado.

- ¡Meteora! ¡Moon! ¡Tenemos que atacarlo todas juntas! - dijo Eclipsa inspirada por el anterior éxito de los Kappas y recordando que fueron ellas cuatro las que destruyeron la magia la primera vez.

Meteora decidió adoptar esta vez la forma de mariposa. Solo Eclipsa, volando con el paraguas, mantuvo su forma normal. Y las cuatro, a noventa grados cada una, atacaron al lagarto.

Seth gruñó de dolor. Parecía que realmente, por primera vez en esta batalla, estaba comenzando a acumular daño real.

- ¡Lo tenemos! - gritó triunfal Eclispa - ¡TODAS JUNTAS!


- ¡Tenemos que ayudarlas! - dijo Tom que seguía a cierta distancia con Janna
- ¡Tranquilo! La gente como yo debe saber buscar la oportunidad... A fin de cuentas, es posible que sólo tenga una.
- OK. Pues quédate aquí si quieres, pero yo voy a ...

Janna dió un beso por sorpresa a Tom

- Pero, ¿qué?

Janna tenía la cara como un tomate.

- Ok... Esto es lo que hay. Te necesito y no quiero que te vayas.
- ¡Pero las vidas de nuestros amigos podrían depender de que yo intervenga!
- Y lo harás... Conmigo. Necesito a alguien que me lleve allí en el momento correcto...
- Pero...
- ¡También son mis amigos! ¿Crees que quiero que mueran? ¡Créeme! Salvaremos a todos... juntos.
- Janna... Yo...

Janna volvió a besarlo.

- Habrá más de esto si confías en mí.
- Ok. - contestó el demonio con la mirada perdida
* Qué fácil es convencer a los hombres * - pensó Janna mientras se alejaba un poco.
Aunque le costara reconocerlo, estaba un poco avergonzada por lo que había hecho.

Pero las gafas de Janna se encendieron sacándola de sus pensamientos

- ¡665! ¡Reporta! - dijo el hombre de negro a través de ellas.
- Tenemos una batalla fuerte aquí, pero es posible que venzamos.
- ¡Ok!, escucha... Los magos han cambiado de estrategia... Por eso ya no bombardeamos. De hecho... están reforzando el escudo..
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Porque detectan que la magia que hay allí dentro está llegando a niveles críticos. Es posible que ocurra algún tipo de catástrofe, y si eso ocurre, quieren que se mantenga contenido en la zona. Estáis en cuarentena.
- Entonces estamos definitivamente solos.
- Sí... Y aún peor. Sus datos indican que esa energía crece exponencialmente. Si el curso de los acontecimientos no cambia, algo terrible va a pasar. Más vale que actúes ¡YA!.
- Ok... ok... ¿Aún tengo disponible el arma?
- Sí... Más vale que te pongas en marcha o será demasiado tarde.
- Entendido. Gracias por el aviso.


- ¡ESTE JUEGO HA LLEGADO DEMASIADO LEJOS! - gritó Seth cuyo cuerpo ya daba señales de daño, con evidentes heridas sangrantes supurando la magia oscura.

Seth se puso en tensión, tirando de sus cadenas como un forzudo. El aire comenzó a arremolinarse alrededor de su cuerpo y incluso parecía levitar.

Como si se tratara de un gigantesco imán, la magia oscura desperdigada por el suelo, comenzaba a ser atraída como un meteoro por un planeta.

La magia del pozo oscuro al reino de la magia también fue atraída, pero Toffee, que se estaba regerando allí, al observarlo, decidió extender su cuerpo por todo el pozo y taparlo como una enorme membrana elástica.

Seth lo observó y gruñó. Si ese era su recurso de emergencia, Toffee acababa de frustrárselo.

- NO. - gritó Seth

Y con más fuerza, comenzó a atraer toda la energía oscura disponible. Primero los charcos del suelo. Ya no sólo los cercanos, sino los de toda la zona.

Pero luego las propias criaturas oscuras. Primero las pequeñas, luego las armaduras oscuras, liberando a sus anfitriones que caían desmayados después de la terrible experiencia.

Toda esa magia parecía convertirse en un humo negro y opaco que volaba hacia Seth.

Al ir acumulándola, el cuerpo de Seth iba cambiando. Se hacía más grande, musculoso, oscuro y deforme. Sus garras crecieron. Le aparecieron huesos punzantes desde dentro rompiendo su propia piel. E igual que antes, cuando eso ocurría, la sangre que brotaba no era normal, sino la misma oscuridad que lo transformaba.

La fuerza de Seth crecía, pero también los soldados solarianos disponibles para poder sujetarlo, que se unieron para tirar de las cadenas.

El nuevo Seth transformado con un aspecto ya bastante diferente al que había tenido, comenzó a lanzar escupitajos casi tan grandes como su cabeza.

Tras varios intentos, alcanzó a cada una de las reinas.

Los escupitajos eran como brea pegajosa. Cada impacto derribaba eficientemente al impedirlas volar de nuevo e incluso atando sus poderes, abandonando sus formas de mariposa.

- ¡No! Nonononono... - dijo Moon aterrorizada al ver como esa oscuridad se introducía en su cuerpo al intentar usar la magia de forma muy parecida a cuando había usado el hechizo innombrable, quemando su piel.

Eclipsa y Meteora estaban igual, salvo Star. Para Star, aquello era solo un repugnante engrudo. Vió como las demás estaban luchando ferozmente contra él, intentando limpiarse, mientras Seth crecía y los soldados cada vez tenían que hacer más fuerza para contenerlo.

Vió como Toffee contenía a duras penas la magia del pozo que Seth reclamaba como suya mientras él la sostenía dilatándose, tomando la forma de una burbuja a punto de estallar.

Por su cuerpo membrana comenzaban a aparecer grietas por las cuales parte de la magia oscura se filtraba hacia Seth, mientras otra discurría desactivada gracias a Toffee.

La cara de su exenemigo se formó en la membrana, la miró fijamente, y asintió solemne.

Entonces Star entendió lo que tenía que hacer. Era el momento decisivo.

- ¡Eclipsa! ¡La varita! - le gritó

La reina de la oscuridad le lanzó con esfuerzo la varita, y al cogerla, recuperó la antigua forma que había tenido en las manos de Star.

Star recuperó su forma de mariposa, y concentrándose, su cuerpo se llenó de luz. Aquella luz parecía repeler todo lo que Seth le había lanzado.

Ascendió volando verticalmente hasta ponerse a la altura del lagarto y siguió concentrándose.

Sus ojos se transformaron y adoptaron su forma de estrella. Todo su cuerpo parecía danzar en magia. Su aura dorada se hizo totalmente visible mientras sus cuernos crecían tanto como cuando había lanzado su hechizo contra Toffee.

Y usando cuatro brazos en la varita, lanzó su hechizo de fuego.

Un chorro gigante de magia dorada, como un gigantesco lanzallamas amarillo, se lanzó contra Seth. Era el mismo tipo de ataque que había lanzado contra Toffee. El mismo que le derrotó y le dejó a un simple golpe de la muerte. Y esta vez incluso más fuerte y duradero.

Star mantuvo ese hechizo todo un minuto.

Cuando finalizó, agotada, aminoró su vuelo para descender suavemente hasta tocar suelo y regresó a su forma humana.

Donde antes había estado Seth, había ahora una bola de lava. La lava resbaló y desveló un Seth con su forma de lagarto anterior a la batalla, totalmente cansado, con sus músculos desgarrados, piel levantada, quemada y humeante aparentemente inconsciente.

Pero no lo estaba...

- Sí... - dijo con voz cansada - En efecto, parece que eras la elegida para derrotar a la oscuridad.
- Esto no habría acabado así si no me hubieras obligado. - dijo la exprincesa
- ... MMhmhmhmhmhhhahahahahahaha... ¡Tof... tof! - tosió y rió intermitentemente - ¿Eso que es? ¿Algún... tipo de compasión?
- Tómalo como quieras. Has sido derrotado.
- Admito que has destruido toda la magia oscura que tenía... Ese es tu don, supongo... - dijo con una voz que parecía recuperarse por momentos - pero creo has olvidado una cosa.
- ¿Eh?
- Tus poderes podrán anular la magia de destrucción. Pero mi maldición no tiene nada que ver con esos poderes - dijo con convicción

Star miró sorprendida y preocupada como los daños del cuerpo del lagarto desaparecían poco a poco. Su curación era asombrosa y pronto estaría otra vez recuperado.

- Jejejeje... Podría aguantar mil veces tu hechizo. No me derrotarás con magia. Soy indestructible. - dijo sonriendo maquiavélicamente

- ¿Y qué tal con luz... VAMPIRO? - dijo otra nueva voz a su izquierda
- ¿Janna? - dijo Star confundida

Seth también se extrañó, mirando a quien parecía una inofensiva humana.

- BIPBIPBIPBIPBIP - sonó algo a los pies del lagarto

Algo parecido a un bolígrafo sonaba ahora bajo sus pies. Seth lo miró confundido.

- ¡AAAAAAAAAAAAAHHHHH!

Una enorme columna de luz blanca cegadora apareció desde el cielo, cubriendo algunos metros alrededor del lagarto.


Seth estaba sorprendido. Tras haber perdido la mayor parte de la oscuridad, ahora estaba siendo dañado por el mejor arma contra su maldición.

La luz de la estrella de esta dimensión, concentrada, aumentada y focalizada contra él, podría convertirlo en polvo en pocos segundos, de no ser porque aún quedaban unas pocas gotas de magia oscura dentro de él.

Pero era insuficiente. Tenía apenas unos segundos para reaccionar.

Hace un momento, se creía indestructible. Su maldición hacía su cuerpo básicamente invulnerable a todo. Una de las pocas excepciones, la luz. La magia oscura podía protegerlo de eso... y de casi todo. La única arma contra su magia oscura era una magia igual de poderosa.

Pero ahora su magia oscura estaba en mínimos y su maldición se enfrentaba a su némesis.

Seth concentró lo que le quedaba de magia oscura sobre su piel, ganando algún segundo más, y comenzó a invocar la magia oscura del pozo, donde había más de la que Star podría desactivar a tiempo.

Era una competición contra el tiempo. La luz estaba desintegrándolo.

Pero la magia oscura comenzaba a fluir... Quizás iba a poder protegerse después de todo.


- ¡Ahora Star! ¡Lánzale todo lo que te quede! - le gritó Janna por puro instinto sin siquiera saber lo que le pasaba a Seth,

Star, a pesar de su enorme agotamiento, profundizó una vez más. Se puso en posición para repetir su hechizo otra vez...
Pero intentó algo nuevo. Incluso más poderoso.

Volvió a tomar la forma de su soldado de luz, en su forma mariposa gigante, como cuando luchó contra Mina. Como si creara un segundo cuerpo de luz, reproduciendo su forma suprema a escala gigante, apareció una segunda Star totalmente transformada, y con sus seis brazos concentró toda su energía en un nuevo ataque.

Este ataque empequeñeció al anterior.

La columna perpendicular de energía mágica de Star, y la columna de luz del arma terrestre se encontraron en el punto donde antes estaba Seth. La energía y la luz era demasiado intensa para ver nada.


Seth estaba convencido de que resistiría. Probablemente ese arma humana era de un sólo uso.

La magia oscura comenzaba a rodear su cuerpo otra vez, protegiéndolo.

Pero un nuevo flujo de dolor le recorrió... ¿Qué era eso?

¡Magia poderosa! ¡La magia de Star otra vez! ¡Más fuerte que antes! Aquella magia le arrancó y disipó toda la energía oscura de golpe.

La luz y la magia le recorrían por cada rincón de su cuerpo y dejaban a su paso dolor. Un dolor indescriptible... interminable... mientras todo comenzaba a perder sentido y el mundo desaparecía en un torrente de dolor y fuego hacia un infierno sin fin.


Cuando el arma celeste se detuvo, Star paró también.

Sujetas a las cadenas ya sólo quedaba el esqueleto de un septariano.

Y un segundo después, el esqueleto se derrumbó convertido en polvo, destensando las cadenas que cayendo coordinadamente con estruendo.

Todos miraron inmóviles por unos segundos, como si aún esperaran que el monstruo resurgiera de alguna forma.

Pero Seth era polvo ya.

Alguna gente comenzó a aplaudir espontáneamente y a vitorear de alegría.

- ¡Así se hace!
- YUUUUHUUUUU...
- ¡Toma esa, lagarto del infierno!

La magia oscura que había en el terreno, comenzó a moverse igual que cuando Seth la había reclamado antes, pero esta vez en sentido opuesto, hacia el pozo de magia que aún seguía oscuro.

Toffee se separó del pozo y tomó forma corpórea, vestimenta incluida. Muy a su estilo, se sacudió el traje como si únicamente se hubiera manchado de polvo.

La magia oscura iba retirándose de todos. Moon, Eclipsa, Meteora... todos los demás infectados durante la batalla... incluso los septarianos que habían tomado la sangre de Seth, que salían magullados y mareados de sus armaduras.

Moon... tras mirar aliviada que no quedaba marca en su cuerpo, salió corriendo al encuentro de su hija.

- ¡Star!
- ¡Mamá!...
- Star... - dijo con los ojos humedecidos -. Nos has salvado a todos.
- Naaaaaahhh... Ha sido un GRAN trabajo en equipo.
- Es posible... - dijo su madre mirando hacia atrás, viendo como un montón de gente se iba acercando con caras alegres - Pero sin ti jamás lo habríamos logrado.
- Y sin ti, mamá. Y sin Ludo... Y sin Marco... y...

- ¡Aquí están las dos mujeres de mi vida! - apareció River abrazándolas a las dos a la vez apretándolas incómodamente. Aunque sonrieron. Estaban acostumbradas al abrazo de oso de este hombre.
- ¡Papá! No te he visto durante la batalla. ¡Y mira que me ha extrañado!
- Oh, eso... ¡Estuvimos dando pelea a los tipos oscuros de atrás, en el bosque! Vimos que teníais trabajo aquí y nos dedicamos a contener a esos, para que no hirieran a nadie.
- Bien hecho. - confirmó su hija

- ¡Eclipsa! - gritó Star para saludarla, mientras gesticulaba para atraerla
- ¡Ha sido una gran batalla! - comentó la reina de la oscuridad
- ¡Y sorprendentemente todos estamos en el mismo bando! - comentó Globgor
- Bueno... - comentó Rasticore quien venía del mismo sitio que antes River - No exactamente. - dijo señalando a sus antiguos compañeros septarianos, que aún agotados se dejaban ser rodeados por policía y algunos soldados de la antigua guardia de Eclipsa sin mostrar ninguna señal de resistencia.
- Sí... Habrá que pensar que hacemos con ellos - comentó Moon
- Todo a su tiempo, mamá. - comentó Star - De momento... ¡Gracias! - dijo Star ofreciendo la varita de nuevo a Eclipsa

- ¡Oh! No cariño... - dijo Eclipsa con ternura, rechazándola - Gracias a ti por salvarnos a todos. Si la varita fuera mía, te la daría sin pensarlo. Pero esta varita no es mía. Deberías devolvérsela a mi madre.
- ¿Hablabas de mí? - dijo Solaria quien venía paseando
- ¡Mamá! - dijo Eclipsa con una profunda sonrisa. Si le hubieran dicho una semana antes a Eclipsa que vería a su madre así, y que las dos estarían igualmente felices de verse mutuamente, sabiendo todo lo que había pasado, nunca lo habría creído.
- Veo que lo tenéis todo bajo control.
- ¡Oh! ¿Todo bien con Mina? ¿Está...?
- Bajo custodia. Su mente parece estar bastante clara en este momento.
- Sí... El pudding hace milagros. Creedme. Lo se por experiencia. - comentó Glossarick que aún levitaba al lado de la reina de la oscuridad.
- Pero... ¿Y su envejecimiento?
- Ha desaparecido de repente. Imaginé que estaría relacionado con Seth. Y eso parece, porque le habéis derrotado, ¿verdad?
- ¡Totalmente! Es polvo ahora, gracias a Star. - comentó su hija.
- Insisto - dijo Star - Ha sido un gran trabajo en equipo. - terminó intentando dar la varita esta vez a Solaria
- Mmmm... Quédatela por ahora. Creo que ya hay demasiadas miradas poco amistosas por los alrededores. Ir con mi espada por ahí creo que sólo complicará las cosas.

Y era verdad. Aunque había gente celebrando la victoria, también habían otros de ira, especialmente de monstruos, hacia Solaria, pero también muchas otras de preocupación.

- Creo que la mayor parte aún están centrados en eso. - dijo señalando al Necronomicón y la enorme columna de luz oscura que lanzaba, manteniendo Earthni aún cerrado, y el pozo de magia oscura extremadamente activo.

El entorno seguía pareciendo una película de terror. La muerte de Seth sólo había ayudado a retirar la oscuridad al pozo.

- ¿Será un problema? - preguntó confundida
- No creo que el rito esté completo. Sin Seth la convergencia pasará y todo volverá a la normalidad. - comentó Toffee
- ¿Y la magia oscura? - dijo Star
- Hay demasiada... Habrá que ir a la dimensión de la magia y desactivarlo todo. - dijo el lagarto, a quien le resultaba especialmente atractiva esa idea.
- Bueno... Podríamos empezar haciendo la limpieza del pozo... ¿no crees? - le comentó Star
- Sin limpiar la dimensión de la magia sólo será un efecto cosmético.
- Lo sé, lo sé... pero eso calmará los ánimos de la gente. ¿Crees que podrías...?

El reptil suspiró.

- Por qué no. - y se fue caminando hacia el pozo.

Otra gente se estaba acercando. Marco, Janna, Tom, sus padres, Eclipsa, Globgor, Mariposa, Meteora, Solaria... Todos se miraban con sonrisas cansadas.

- ¡Abrazo en grupo! - dijo Star sin previo aviso agarrando a las dos personas más cercanas. River, Globgor e incluso Meteora copiaron el comportamiento de Star apretando a todos los demás, haciendo voltear los ojos de Marco y Mariposa, exáctamente de la misma forma, como hermanos gemelos.
- Esto no es ... ¿demasiado? - dijo Moon
- ¡NO! ¡NUNCA! - dijo su marido

Moon y Solaria compartieron una pequeña risa incómoda.

- Ok... Aire...
- Por cierto... Janna... ¿De donde salió eso del rayo del cielo? ¡Jamás había visto algo como eso!
- Es una larga historia...
- ¡Hey! ¿Qué está pasando aquí? - dijo señalando el brazo de Janna, que tenía enroscada la cola de Tom a su alrededor
- ¡Tom! - le reprendió Janna - ¿No te estás tomando demasiadas confianzas?
- ¿Qué? ¡Pero si ahora somos pareja!

Una sonrisa exagerada apareció en Star

- ¡Lo sabía! - gritó la rubia
- Uououououo... Tranquilizaos los dos. - frenó Janna - Eso NO lo hemos hablado.
- ¿Qué? - protestó el medio demonio - ¡Si me besaste! ¡Además... tú bromeaste con ello!

Aquellas palabras hicieron que Star se excitara aún más, que comenzó a moverse casi como si bailara.

- ¡Lo hice para que me hicieras caso! Era un tema de vida o muerte... ¡de todo el universo!
- Ya... Seguro.
- Créelo.

Tom la agarró y le dio un beso delante de todos. Janna se quedó petrificada

- No te ha abofeteado. - comentó Marco jocoso - Debe ser un sí.
- Esto... ¡Tengo que irme un momento! - dijo Janna huyendo incómodamente

- ¿Me he pasado? - comentó Tom preocupado
- Probablemente... pero se le pasará. Por cierto, mamá... ¿Te diste cuenta? - comentó Star
- ¿De qué?
- Esta batalla... ¡Era lo que siempre creíste!
- No sé de qué me estás hablando, Star.
- ¡La profecía! ¡Esa que tanto temías! Cuatro reinas en el fin de los tiempos, luchando contra la oscuridad. ¡Creo que ha sido esta!
- ¡BINGO! - gritó Glossarick
- ¿Qué?

Moon estaba desconcertada. Ni siquiera lo había pensado. Esto era totalmente diferente a lo que había imaginado. Y aún así... ¡tenía todo el sentido del mundo!

- ¿Sorprendida, Moon? Te avisé que las profecías podían ser engañosas - comentó Glossarick
- Si hubieras sido más explícito... - replicó Moon
- Sí
- Es verdad
- ¡Totalmente!
- ¿No podrías ayudar como una persona normal, para variar?

Dijeron consecutivamente las diferentes reinas. Incluso Marco y Mariposa asentían

- ¿Y que hay de divertido en eso? - se defendió el genio

- Star... Parece que Toffee lo tiene controlado... - comentó Eclipsa - Quizás... deberías ayudarlo.
- Ok... Supongo que la gente necesita... un poco de luz. ¡Ahora vuelvo!


Janna se puso las gafas.

- ¿Jefe?
- Aquí Uno... 665... Vemos que has usado el arma. Reporta.
- Hemos destruido al lagarto con éxito. Todo parece bajo control.
- Pues aquí el Ministerio sigue histérico. Los niveles de energía mágica siguen creciendo cada vez más rápido.
- Sí... Lo de la convergencia y eso. Pero Toffee cree que pasará porque no hay nadie completando el ritual.
- ¿Estás totalmente segura?
- Bastante, sí.
- Bueno... En ese caso sólo tendremos que esperar, supongo. Pero no bajéis la guardia. Aquí están cada vez más nerviosos. No les gusta lo que ven.
- Ok, ok... Nos vemos en un rato.
- Esperemos que así sea.


Star caminó hasta el pozo.

Miró atrás. Mucha de la gente que quería la miraban ahora con admiración y esperanza.
* Esto... ¿Es ser una reina? - pensó

Star decidió hacer el momento solemne, así que se puso en plan serio y de forma formal, encendió la magia desactivada haciéndola estallar en un polvo dorado que iluminó todo a su alrededor.

El público emitió un murmullo de emoción.

- Aaaaaawwwwww...

Star volvió a mirar atrás, y se dió cuenta que aquella escena no era tan diferente a la del cuadro que Glossarick le había mostrado en su retrato. Curiosamente ella no estaba destruyendo la magia, sino limpiándola.

Regresó con el grupo junto con el lagarto.

- Bueno... Parece que se ha acabado. - dijo Star con ganas de descansar ya
- De eso nada. Hay que desactivar la dimensión de la magia, ¿recuerdas? - dijo Toffee con otro ánimo
- Ok, ok... Luego vamos al Britta's... pero nos tomamos unos minutos primero, ¿vale?. Estoy bastante cansada.
- Al menos... lo peor ha pasado. - comentó Moon
- Bueeeeeeeno. - dijo Glossarick con un tono preocupante.

Todos lo miraron con preocupación

- Qué... ¿Qué quieres decir? - dijo Moon


Seth ya no sabía donde estaba. El tiempo perdía sentido. Ya no podía sentir su cuerpo, sino que podía sentir toda la energía que lo rodeaba, como si esta lo hubiera reemplazado como su forma material.

Fuego, y dolor. Viento ardiente en movimiento que parecía moverse entre dimensiones. ¿Era esto la muerte? ¿O era SU muerte? ¿Algún tipo de castigo?
No lo sabía, pero podía sentirlo como tal. Aquel dolor infinito podía doblegar a la criatura más poderosa del universo.

Pero no había donde arrodillarse, ni suelo en el que tumbarse. Sólo esas corrientes mágicas que se movían y retorcían entre dimensiones.

Si hubiera podido decir hacia donde se dirigía... juraría que era hacia abajo. No era un sentido físico, porque ya no tenía cuerpo, pero había algo, una sensación de ir hacia la fuente de aquel dolor y fuego.

Pero algo de él tiró. Sintió como el torrente de energía se bifurcaba por otro camino tortuoso y más pequeño, como agarrado por una soga que tiraba de él.

Los canales de energía se fueron volviendo más y más densos hasta que parecieron líquido.
Y luego, viscoso.

Seth creyó percibir que aquí tenía cuerpo. Un cuerpo quemado, que no podía ver, pero cuerpo al fin y al cabo. La presencia de arriba y abajo se hizo clara otra vez, y con todo su esfuerzo comenzó a nadar hacia la superficie.

Y alcanzó la superficie. Sí que estaba en líquido. Era lava. Increíblemente hasta su vista regresaba.

* ¿Cómo? - pensó sin entender.

Observó lo que le rodeaba... Una cueva.

* El inframundo... Entonces... es verdad... Este es mi fin.

- TE DIJE QUE RECLAMARÍA TU ALMA. - dijo una voz terrible que reconoció al instante.
- Mefisto. - dijo recordando - Maestro.

Seth entendió. No estaba en el inframundo convencional, sino en el pequeño fragmento que su creador había construido bajo el subsuelo terrestre, para ocultarse de su propia maldición.

- ¡SETH! ¡INÚTIL! ¡TENÍA UNA MISIÓN PARA TI Y HAS FRACASADO! ¡POR TU CULPA TENDRÉ QUE VOLVER A ESPERAR SIGLOS PARA INTENTARLO DE NUEVO! ¡TE TORTURARÉ HASTA QUE ME ABURRA... HASTA QUE TENGA UNA NUEVA OPORTUNIDAD!

¡Eso eran siglos! ¡Y Seth lo sabía!

- Pero maestro... ¿La convergencia ha finalizado?

Aún con su nuevo cuerpo esquelético y muerto podía sentirlo. La magia oscura aún reververaba en el universo.

- ¡Aún había tiempo! - insistió
- ¿Y? ¡ESTÁS MUERTO! ME VENDISTE TU ALMA. Y SABÍAS EL PRECIO DE TU FRACASO. ESTA ES TU CONDENA.
- Señor... Vos sois el demonio más poderoso. ¡Incluso muerto podéis darme vida temporalmente! ¡No llevaría más que unos minutos! ¡El ritual está a unas pocas palabras para ejecutarse y casi es el momento!

Los demonios menores y vampiros que rodeaban el lugar bufaron como gatos o aullaron de disgusto.

- ¡El lagarto sólo quiere esconder su vergüenza!
- ¡Eso no puede hacerse!
- ¡No escaparás a tu tortura!

- ¡SILENCIO! - gritó el demonio supremo - ¡SETH TIENE RAZÓN! ¡NO VOY A QUEDARME OTROS SIGLOS MÁS ESPERANDO TENIENDO AÚN UNA OPORTUNIDAD!
- Pero maestro... eso... ¡va totalmente en contra con las reglas celestiales! ¡ellos...!

Con un simple gesto el vampiro que se atrevió a replicarle explotó como un globo.

- ¡AL CUERNO LAS REGLAS! ¡POR SUS REGLAS ESTOY AQUÍ! ¡LES DEMOSTRARÉ QUE NO PUEDEN DEJARME AQUÍ TIRADO COMO UN PERRO!
ESTÁ BIEN, SETH. UNA ÚLTIMA OPORTUNIDAD... Y TE DARÉ TODOS LOS REFUERZOS NECESARIOS. SI VUELVES A FALLAR... ESTO ES UN DOBLE O NADA.
- No fallaré...señor.
- NO. NO LO HARÁS, PORQUE NO TE DEJARÉ...


- Al menos... lo peor ha pasado. - comentó Moon
- Bueeeeeeeno. - dijo Glossarick
- Qué... ¿Qué quieres decir? - dijo Moon

El suelo comenzó a temblar

- ¿Qué está pasando?

Una enorme grieta, como cuando Tom habría un paso al inframundo, apareció en el suelo. Una mano esquelética apareció por la grieta.

- ¡NO PUEDE SER!

El esqueleto trepó. Era Seth... otra vez. Su apariencia estaba llena de huesos, carne despedazada y quemada con lava, con ojos que sólo eran fuego en sus cuencas, echando humo pestilente por todas partes, en especial por sus orificios.

- ¡Es un muerto viviente! - gritó Tom

Y usando sus poderes demoníacos intentó invocar el proceso para invertir la magia demoníaca que estaría dándole vida.

Seth hizo un gesto con su brazo, como si fuera una espada, y una onda gigantesca lo impactó derribándolo y lanzándole cierta distancia, dejándole inconsciente.

Hizo lo mismo con los demás. Star, Solaria, Moon, Meteora, Marco, Mariposa, Globgor... sólo unos pocos gestos y todos salían lanzados.

Star vio desde el suelo, con visión borrosa como Seth había regresado al punto donde estaba el libro. ¡Debía estar terminando el ritual!

- ¡NO!

Nuevas grietas aparecían por el suelo que no dejaba de temblar, tan grandes como los anteriores, pero con diferentes tipos y formas. A diferencia de los anteriores oscuros, estos parecían provenir del fuego. Algunos eran como gigantescos golems de piedra y lava. Otros eran demonios más al uso, con diferentes ojos. Cíclopes. Tres ojos. Leguas bífidas... Todo tipo de criaturas fácilmente reconocibles como procedentes del inframundo, aunque estas debían ser algunas de las más poderosas y malvadas.

Star se transformó. Intentó volver a lanzarle un hechizo poderoso, pero uno de los demonios se interpuso. Su magia parecía mucho menos efectiva contra él.

Star intentó un nuevo ataque volando más y más alto, cerca de la corriente de magia oscura que aún alimentaba el escudo.

En cuanto hizo eso, aparecieron otros monstruos voladores, mucho más parecidos a los que Tom conocía. Empuñando tridentes, Star poco podía hacer salvo esquivarlos.

Pero sabía que no tendrían otra oportunidad, así que se paró por un segundo para atacarle.

Los demonios aprovecharon la oportunidad. Un tridente certero la alcanzó de pleno en uno de sus antebrazos izquierdos. mientras otro y con gran dolor, alcanzó una de sus alas haciéndola caer.

- ¿Star? - dijo su madre confundida con la visión borrosa - ¡Star!

Su madre, y luego Marco salieron al encuentro de Star

- Hay... que... pararlo... - dijo entrecortadamente
- ¡Star, estás sangrando!

Marco rompió su sudadera e improvisó una venda con la que parar la hemorragia.

- No es nada.
- ¿Nada? ¡Sangras mucho! Podrías desmayarte.
- Mamá... nada de eso importa... Seth... si no le paramos... Tengo que...

Star se mareó un segundo, pero Marco la sujetó.

- Tienes que descansar.
- No... hay... tiempo. Hay que...

La pequeña cúpula protectora que antes protegía a Seth reapareció.

- Nononononononono... ¿Donde está Toffee?

Moon señaló en otra dirección. Varios demonios estaban torturándole. Pisándole y lanzándole llamaradas de fuego que por lo visto podían dañarle.

- Tengo que ir.. - dijo Star poniéndose de pie e intentar transformarse...

Pero no podía... estaba demasiado débil.

- Tranquila, Star... - dijo su madre abrazándola.
- No... no puedo estarlo. Sólo yo puedo cruzar la dimensión de la magia contaminada... sólo... - balbuceó mientras comenzaba a llorar de impotencia
- Sssssshhhhh... - susurró reconfortantemente Marco
- Vamos a morir...
- Es posible... pero al menos, lo haré a tu lado. - dijo cogiéndole las manos. - Una y mil veces.

Star sonrió tristemente.

Algo raro comenzó a pasar en la cúpula que protegía a Seth. Comenzó a hincharse y agrietarse. Fue dilatándose hasta que explotó.

Cuando eso ocurrió, la columna de energía oscura que fluía verticalmente cambió. De rayo negro pasó a una columna de humo grueso que llenó rápidamente el techo de la cúpula.

De la columna comenzaron a aparecer tentáculos, también de humo, pero como vivos, y comenzaron a buscar personas y criaturas a su alrededor.

Cuando esas ramificaciones de humo impactaban en alguien, le infectaban con oscuridad y rápidamente comenzaban a transformarse en criaturas oscuras, bastante parecidas a las que Seth invocó primero, pero tomando nuevas y aterradoras formas como Star había visto en la dimensión de la magia.

- Pero... ¿qué?

Una ramificación fue directa hacia ellos. Moon creó un escudo de energía protegiéndolos.

Como si fuera una antorcha física, rebotó generando un ruido sordo, pero tan pronto volvió hacia atrás, comenzó a moverse otra vez buscando nuevas víctimas.

Eclipsa y Meteora hicieron lo mismo.

- ¿Qué diablos es eso? - preguntó la reina de la oscuridad.
- ¡En grupo! - dijo Mariposa recordando su entrenamiento - ¡Espalda contra espalda!

Globgor, Meteora y Eclipsa se reagruparon junto con Moon, Star y Marco formando una burbuja completa no muy diferente a la de Seth, pero de diferentes colores. Janna y Tom lograron entrar en el escudo, pero Toffee estaba demasiado lejos. Solaria reaccionó siguiendo su instinto. Empuñando una espada normal, intentó blandirla contra aquellas criaturas. Poco tardó en que una de esas criaturas de humo la alcanzase por la espalda.

- ¡Mamá! - gritó Eclipsa desde dentro de su escudo.

Sus ojos se volvieron totalmente oscuros. Totalmente perdida, como un zombi, comenzó a caminar hacia Eclipsa y los demás.

Una vez allí, su cara se deformó, y sonrió de forma antinatural. Los músculos de sus labios casi llegaron a sus orejas mostrando una dentadura más grande de lo que debería ser.

- Eclipsa... cariño... abre la puerta a tu madre... - dijo aquella nueva criatura.
- ¡Mamá... no! - la detuvo Meteora al ver como Eclipsa dudaba en hacerlo - No es ella... ¡Ya no!
- ¡NO! ¡No puedo perderla otra vez!

Meteora forcejeó con su madre. Ambas dejaron de aportar energía al escudo mientras más y más criaturas golpeaban desde el exterior.

Mientras podrían observar como el escenario cambiaba segundo a segundo. Los espíritus oscuros poseían a todo el que encontraba. La gente huyó despavorida. Las armaduras parecían inútiles ante el nuevo enemigo y no tardaban en poseerlo. Tampoco respetaban a los propios demonios que antes habían ayudado a Seth.

Star miraba aterrorizada como gente conocida y desconocía eran transformadas como en una película de zombies. Pero incluso un zombi parecía algo mejor que la transformación de esta gente.

- ¡No sé cuanto tiempo podré contenerlo! - dijo Moon

Star con dolor por su herida, se puso a ayudar a su madre mientras el escudo parecía más y más débil. El Azul de la energía de Moon daba paso al amarillo de Star.

Janna se puso las gafas.

- Vamos...vamos... ¡vamos!
- ¿665? ¡Estás viva!
- ¡Uno! ¡Esto es una catástrofe!
- Lo sé... El Ministerio tenía razón. Están conteniendo el escudo como pueden. - contestó el hombre de negro
- ¡NECESITAMOS AYUDA!
- Lo siento, pero... en este momento mantener la contención es lo único que podemos hacer.
- ¿Qué?
- Entiéndelo... Si esta barrera cede, todo eso que tenéis ahí dentro saldrá. Toda la Tierra caerá.
- ¡Pero necesitamos ayuda!
- Veo que estáis usando magia. ¡Bien! ¡Seguid así! Si logramos contenerlos por cinco minutos el evento pasará. Esa convergencia por lo visto tiene un tiempo limitado. Pero si escapan... devorarán el planeta entero. El portal será permanente.
- ¡Pero nos lo harán a nosotros también! ¡Las reinas no aguantarán tanto! ¡Y aquí están poseyendo a un montón de gente! ¡Muchos amigos! ¡Familia! ¡Mis padres estarán siendo poseídos ahora, por Dios! ¿Qué les va a pasar?
- ... Lo siento. - dijo el hombre de negro con un tono que hasta sonó convincente.
- ¡Tiene que haber una forma de revertirlo!
- Está fuera de nuestras capacidades. El Ministerio debería estar aún mejor preparados que nosotros y me han insistido que esto está fuera de nuestro alcance. Si hay alguna posibilidad... consulta a Glossarick. Si hay algo que se pueda hacer, sólo él tendrá la respuesta.

- ¿Glossarick?
- Buena suerte - dijo cortando la comunicación

Ahora fuera sólo se veían corrientes de humo vivo. Ese humo hacía imposible ver con nitidez más allá de unos pocos metros. se veían muchas siluetas monstruosas y gente cayendo. Una silueta bien formada y reconocible comenzó a aproximarse al escudo.

- ¡Seth! ¡Maldito! - dijo Eclipsa
- Te dije que al final triunfaría.
- ¡Eres un maldito zombi! - gritó Tom - ¿Tanto odias el mundo que lo destruyes sin motivo?
- Jejejeje... Que pocas luces... ¿Realmente creéis que esto es el fin?

Glossarick se acercó al borde del escudo.

- Lo es... para tí.
- Jajaja... observa como...

Una de las criaturas de humo le golpeó desde atrás. El humo rebotó, pero pareció haber hecho daño al latarto.

- ¡Hey! ¿Qué haces?

Unos chirridos sonaron como si fueran voces... y Seth parecía entenderlas

- ¡Ese no era el trato!

Otras criaturas se acercaron y como las anteriores que atacaron, le lanzaron tentáculos donde los agarraron.

- ¿Qué? ¡SOLTADME! ¡NO! ¡AL POZO NO!

Más y más criaturas rodearon al lagarto y comenzaron a arrastrarlo hasta el mismo pozo de oscuridad del que salía la columna hasta desaparecer.

- ¡Tienes lo que te mereces, malnacido! - gritó Eclipsa
- Dí que sí, hija - dijo el monstruo que poseyó a Solaria - El vacío es lo que se merece... Lo que todos os merecéis. ¡DESHAZ ESTE ESCUDO!

Dejando correr sus lágrimas, Eclipsa se recuperó y comenzó a contener el escudo una vez más, mirando dolida como al otro lado había algo parecido a su madre.

- ¡Glossarick! - dijo Janna - ¡Tú sabes como detener esto! ¡Seguro que lo sabes!

Glossarick suspiró y habló sin rodeos.

- Los malos han ganado. - dijo el genio
- ¿Qué? ¿Vamos a morir?
- No necesariamente... si aguantáis.
- ¿Y todos los de fuera?
- Revertir esto está incluso fuera de mis capacidades.
- ¡Tiene que haber una manera! - insistió la morena.

Glossarick volvió a suspirar.

- Sí... Hay una manera pero...va contra las reglas.
- ¡Me da igual! ¿Y qué es mejor? ¿Que muera toda esta gente que conoces?

Glossarick miró con cara de culpabilidad todos cuantos le rodeaban.

- Si te importamos algo... ¡haz lo que puedas!

Glossarick se mostró derrotado y gimió de disgusto

- ¡Odio esta parte! - dijo enigmáticamente

- Eclipsa... detente. - pidió el genio azul
- ¡Necesitamos su ayuda! - dijo Moon
- Créeme... será mejor así... Eclipsa... ¿recuerdas el ritual que te dije que JAMÁS ejecutaras?
- ¿Eh?
- Bueno... parece que hemos llegado a la excepción de la regla.
- Pero dijiste que...
- ¡Se lo que dije! Ahora... necesito que ... - y susurró al oído de la reina de la oscuridad

- SEA LO QUE SEA LO QUE ESTÉIS HACIENDO... ¡DAROS PRISA! ¡NO AGUANTO MÁS! - gritó Star

Eclipsa puso su mano contra el escudo y miró al monstruo que parecía su madre.

- ¡Mamá!
- ¡Sí! ¡Abre el escudo por mí!
- ¿De verdad sigues ahí? - dijo bajando su mano como intentando que ella hiciera el mismo gesto.
- Sí... sí... - dijo el monstruo como queriendo engañarlo

Y puso la mano al otro lado del escudo, mano frente a mano.

Eclipsa se concentró... sus ojos cambiaron y se pusieron verdes. Luego los de su madre cambiaron, volviéndose extraños.

- ¡VAYA! ¡VAYA! ¡VAYA! - dijo el monstruo con una voz totalmente diferente. - De todos cuantos podían invocarme, ¡jamás pensaría que lo harías tú, Sixer!
- Es lo que hay... trixer. - respondió Glossarick

Aquel ser parecía no haber recibido bien su apodo.

- Un apocalipsis, ¿eh?. ¡Demasiado soso y oscuro para mi gusto, pero te agradezco el gesto!
- Te he llamado para ofrecerte un trato.
- ¡Demasiado tarde! Me has llamado sin precio.
- Aún no has escuchado lo que tengo que ofrecerte.
- ¿Y qué más da? ¡No voy a perderme el final! - dijo aquel enigmático ser frotándose las manos

Glossarick y quien fuera el otro sujeto se hablaban con una familiaridad tensa. Los demás observaban sin comprender.

- Deberías escuchar lo que tengo que ofrecerte.
- Ok... Tú mismo.
- Quiero saldar la deuda de SkyWynne.
- ¿Eh? ¿Por qué? ¡Ella ya escapó de mi alcance!
- Ambos sabemos que esas deudas pueden viajar por la historia. Me gustaría... cerrar cuentas antes de que ... ya sabes... - dijo Glossarick señalando a todo lo que ocurría.
- ¡Denegado!
- Aún no has escuchado mi oferta.
- Me lo imagino. Posesíón.
- De mi cuerpo.
- ¿EEEHHH? ¿TU.. cuerpo?
- Sí. Mi cuerpo.
- ¿Con todo su poder?
- Todo el poder que contiene. Ese es el trato.

- Hhmmmm...

Aquel ser se dio la vuelta pensando.

- Ambos sabemos que con mi poder podrías verlo todo a gran escala. Incluso participar en él. Sin el trato... bueno... te conformarás a verlo todo desde aquí.
- ¿Por qué tengo la sospecha de que me estás preparando una encerrona?
- Bueno... Tú sabrás. Tienes un montón de conocimiento, ¿verdad?
- No... pero tú tienes el poder para ver el futuro... poder que tendría sí tuviera tu cuerpo... ¡TRATO HECHO!

El monstruo intentó dar la mano, pero no podía atravesar el escudo.

- Un último detalle. Sé que este proceso puede ser... desagradable. Por eso vas a respetar a mis amigos - dijo señalando al grupo que estaba a su lado
- Cuanto más tarde, más rápido.

- Ok... ok...

- Glossarick... ¿sabes que estás haciendo? - dijo Moon confundida
- Lamentablemente sí - dijo atravesando el escudo como si no fuera nada para él.

El ser chocó la mano contra el genio

- Jajaja. JAJAJAJAJAJAJA... - el espíritu maligno emitió una risa estridente y malévola y algo flotó desde el monstruo hasta Glossarick. Los ojos de él cambiaron.

- Sí... SÍ... AHORA TENGO EL PODER. AHORA... NADA PODRÁ DETENERME

Aquel ser lanzó un golpe contra el escudo, pero se detuvo como agarrado por otro brazo.

Uno de los ojos cambió como si fuera la rueda de una máquina tragaperras y apareció el ojo de Glossarick.

- Recuerda el trato. - dijo volviendo a cambiar
- AAaaaaggg... No te ibas a ir tan fácil, ¿eh? OK... ¡FIESTA!

El nuevo "Glossarick" de ojos amarillos y extraños flotó hasta el escudo exterior, el que contenía el Ministerio de magia y lo rozó.

- Aaaaah... Escudos... Me detuvieron la última vez, ¡pero ya no!

El Glossarick poseído chasqueó los dedos y el escudo estalló en pedazos.

El grupo miró aterrorizado lo que pasaba... El portal de oscuridad pareció aumentar hasta trasformarse en un auténtico volcán que no se detenía.

La oscuridad se movía ahora ya sólo en una dirección. Hacia afuera. Desde el punto de la entrada al reino de la magia hacia donde estaban ellos. No era difícil intuir que era igual en todas direcciones. La oscuridad entraba a velocidad creciente.

Eclipsa, aterrorizada, invocó el ojo que todo lo ve, y vió desde el mismo espacio como de donde ellos vivía aparecía una mancha que crecía y crecía, hasta que el planeta acabaría oscurecido.


Y... FIN.

NOOOOOOO... Queda un capítulo más. Como Daron Nefcy ha recurrido a Deux Ex Machina o casi, yo voy a hacer lo mismo. El final se arreglará muy rápido. El próximo capítulo será más un epílogo que otra cosa.

Pero quería hacer una batalla antes del final, y ha sido esta. Espero que os haya gustado.

Mi actual situación no me deja tiempo, así que puede que se retrase... otra vez. Pero ya casi está.

Un saludo.

Curiosidad. Si te has preguntado quien era el ser que poseyó a Solaria al final y lo sospechas... Es Bill Cipher, pero no he querido nombrarlo intencionalmente.
Dos seres tan antiguos como Glossarick y Bill tienen que conocerse a la fuerza.