XXII

Draco retrocedió un par de pasos ante la escena que se desplegaba macabramente frente a sus ojos. No podía creer lo que veía y sobre todo no quería que fuera verdad. ¿Realmente era su padre quien estaba allí? ¿Era una especie de ilusión? ¿Un boggart tal vez? ¿No lo había visto en su boda hacía menos de una hora?

Sintió como los ojos se le llenaban de lágrimas sin derramar y que el corazón a pesar de latirle desbocado también se encogía de tristeza. Su padre no había sido un buen hombre, había vendido a su familia por ambición y codicia, por seguir los ideales racistas de una causa malévola, y no hizo más que obligar a su mujer a unirse y a educar a su único hijo con las mismas ideas que él profesaba. Los abandonó en el peor de los momentos por haber cometido errores y luego no se compadeció cuando su propio hijo fue encomendado con la peor misión posible. No supo más que de presión durante la misión y decepción cuando finalmente falló.

Realmente no había sido un buen padre ni un buen esposo. Se había marchado a otra misión del Lord apenas su esposa había sido brutalmente violada y no se había aparecido por la mansión hasta el mismo día de su boda, donde solo puso el rostro para...

"¿Draco?" Insistió la visión. "¿Eres tú?".

"¿Señor Malfoy?" Preguntó Granger a su lado. El chico giró la cabeza tan rápido para verla que se mareó. ¿Que? ¿Ella estaba viendo lo mismo que él? ¿Entonces era real?

"¿Quién eres tú? ¿Está Draco contigo?" Preguntó el hombre con tono muy desesperado intentando moverse de su lugar para acercarse a los barrotes.

"¿Padre?" Preguntó el mago entonces.

Lucius giró la cabeza hacia la voz y estiró fuertemente los brazos haciendo que las cadenas hiciera mucho ruido.

"¡Draco!" Exclamó, tosiendo un poco de sangre. "¡Draco, hijo mío!".

"Por Merlín" Susurró Granger a su alrededor, dejó el horrocrux envuelto en su velo de novia en el piso y se acercó a la celda, murmuró un hechizo y abrió el candado de una sola vez. El rubio frunció el ceño ante la facilidad con la que fue abierto. ¿Realmente el Señor Tenebroso confiaba tanto en la seguridad y anonimato de su casa que ni siquiera ponía hechizos protectores a sus prisioneros? ¿O solo era una trampa?

Como si hubieran pensado lo mismo, al oír el clic de la reja abriéndose, Malfoy padre casi saltó en su lugar.

"¡No!" Advirtió. "No entren, no es tan fácil. La magia es tan poderosa y es tan..."

Volvió a ahogarse con su propia sangre. La chica cerró la reja de nuevo lentamente. "¿Sabe cómo podemos sacarlo de ahí?".

Lucius levantó el rostro y Draco quiso golpear algo cuando no encontró nada de su padre en aquellas facciones magulladas y sangrantes.

"No pueden" Murmuró. "¿Quién eres tú? ¿Draco quién es ella? ¿Qué hacen aquí? ¿Estoy soñando?".

Draco quiso pasarse las manos por el pelo pero las tenía manchadas de sangre de su tía Bellatrix. Se acercó un poco a la celda y se acuclilló para estar a la altura de su progenitor.

"Ella es mi esposa, padre" Le contó. Vió las cejas del mago levantarse con esfuerzo. "Estamos aquí porque el Lord nos prestó su casa para pasar nuestra luna de miel. No estás soñando. Yo no sabía que estabas aquí, pensé que realmente estabas en una misión, hoy te...".

"¿Te... Te casaste?" Murmuró con dificultad el mago cortando la diatriba del muchacho. "Deben salir de aquí, la magia es oscura y es... Debes llevártela Draco" Bajó la voz como si solo quisiera que él lo oyera. "Debes apartarla del Lord, debes..."

"Lo sacaremos de aquí, señor Malfoy" Le dijo Granger acuclillandose a su lado e impidiendo que el mago continuara hablando. "Debe de haber una manera, encontraremos la forma y lo sacaremos de aquí".

Lucius no contestó, posiblemente porque la emoción era demasiada. Simplemente asintió y sus labios fueron una fina línea mientras sus hombros temblaban un poco. ¿Cuánto tiempo había estado ahí? ¿Seis meses tal vez? ¿Desde que el Lord lo había sacado de la mansión? ¿Llevaba tanto tiempo cautivo y él ignoraba la condición de su padre pensando que era un traidor?

"Debemos irnos" Dijo nuevamente Granger. "Debemos terminar un asunto realmente urgente, y volveremos con ayuda. Realmente lo haremos, por favor confíe en nosotros".

"¿Cuál es... Cuál es tu nombre?" Preguntó Lucius con voz temblorosa.

Draco pudo sentir las dudas de Granger casi flotando en el aire, su afinidad le permitía compartir sus emociones y la chica era un libro abierto. Podía sentir que ella de repente estaba profundamente temerosa de pronunciar su nombre y él podía suponerse por qué. No había nadie que no conociera el nombre de la sangresucia amiga de Potter.

El rubio contestó por ella. "Hermione Granger. Malfoy ahora, en realidad".

Lucius tardó unos segundos en contestar, tal vez en procesar la información. Finalmente luego de toser de nuevo, contestó. "Es un placer, Hermione".

"Sí" Respondió Draco sin dejar que la chica hablara. "Volveremos, espéranos. Ahora debemos irnos, hirieron a Bellatrix y hay que destruir algunas cosas del Lord y... Como sea, volveré padre".

Lucius solo asintió y Draco no quiso mirar atrás cuando se apartó de la celda y casi corrió a la salida, con Granger pisándole los talones. Subió las escaleras de dos en dos y abrió con violencia la puerta del sótano, casi voló nuevamente a la salida y empujó tan fuerte la puerta que daba al piso principal, que esta chocó contra la pared y volvió a su lugar. Él volvió a golpearla y atravesó la estancia como un bólido hasta llegar al salón principal donde Bella estaba acostada con los ojos cerrados sobre el sofá y Snape se arrodillaba a su lado.

"¡Hey!" Escuchó que lo llamaba Granger, quien respiraba agitadamente por la carrera que seguramente había hecho intentando seguirle el paso. "Oye, está bien" Murmuró llegando a él. "Está bien. Sacaremos a tu padre de allí".

Él apretó los puños. Por Merlín, quería matar a alguien. Quería matar al Lord, quería sacarle las tripas por la boca, si es que aquel engendro tenía tripas. Quería asesinarlo a crucios, hacer que su cerebro se derritiera, que sintiera tanto dolor que... Los brazos de Granger de repente estaban a su alrededor, con su cabello en su nariz, su olor a vainilla y aquel inconfundible aroma especial que parecía ser su shampoo. El estómago se le revolvió agradablemente, ella estaba intentando hacerlo sentir mejor mediante su afinidad mientras le susurraba que todo estaría bien. Las chispas azules de sus dedos desaparecieron y se permitió abandonarse al abrazo consolador que ella le ofrecía.

Un carraspeo los hizo separarse pero ella entrelazó su mano pegajosa de sangre con la de él.

"Deberían ir a terminar eso arriba" Murmuró Snape. "Tienen hasta que amanezca para consumar su matrimonio y..."

"Debemos llevar los horrocruxes a Dumbledore" Lo cortó Granger acercándose al pocionista. Draco vió que su vestido estaba manchado de sangre en las puntas y también en los costados donde parecía que se había limpiado las manos. Era una imagen realmente aterradora si uno la observaba bien. "El Señor Tenebroso dijo que debíamos volver a Hogwarts y estoy segura de que Dumbledore podrá ir a vernos allí".

Snape frunció tanto el ceño que Draco estuvo seguro que sus cejas quedarían pegadas. "Es arriesgado, Minerva cree que están secuestrados y necesitarán una historia, posiblemente los mantendrá toda la noche en vela interrogándolos y no consumar un matrimonio magico no es un juego de niños, realmente deben hacerlo".

"¡Hay toda una fábrica de horrocruxes allí abajo!" Insistió la morena. "Él regresará a terminarlos y no podemos permitirlo. Dumbledore debe venir a solucionarlo. ¡Lucius Malfoy está allí!".

"¿Malfoy?" Preguntó Snape. "Creí que estaba en una misión en Egipto".

"¡No!" Exclamó Granger. "¡El Señor Tenebroso lo está usando como sacrificio! ¡Le sacó los ojos!".

El pocionista arrugó la nariz. Draco en cambio sintió una calidez en el pecho cuando su... esposa defendió a su padre y él sintió su indignación tan a flor de piel.

"¿Cuántos son?" Preguntó Snape.

"Como cuatro" Contestó Draco acercándose.

El mago se llevó una mano al rostro y se masajeó el puente de la nariz. Era obvio que era peor de lo que se imaginaba. Realmente era peor de lo que cualquiera podía imaginarse. El maldito loco solo tenía una fabrica allí, como si hacer sacrificios humanos fuera cosa de todos los días.

"Deben ir a la casa de Dumbledore. Él debe estar allí" Murmuró Snape finalmente. "Denle la dirección de esta casa, díganle que lo estaré esperando pero no por mucho tiempo. Pregúntenle cómo destruir los malditos horrocruxes y luego consumen su maldito matrimonio antes del amanecer, no quiero que ninguno de los dos termine muerto".

Metió la mano dentro de su túnica y no con poco esfuerzo -lo que llevó a pensar al rubio que tenía un hechizo de expansión indetectable- sacó una caja de fósforos y la hechizó con su varita.

"Es un traslador" Explicó, pasándoselo a Granger quien lo tomó y asintió.

Draco asintió al igual que la chica, que se acercó a Bellatrix que parecía inconsciente sobre el sofá. "¿Se pondrá bien?".

El mago asintió. "No fue una gran herida. Dormirá un par de horas y estará como nueva al despertar".

La chica pasó los dedos por el rostro de su madre, tocó suavemente el relicario que colgaba del cuello de la bruja. Luego miró su propio collar en su cuello y exclamó "¡Se está calentando!".

Snape rodó los ojos. "Niña tonta" Musitó. "Está conectado al suyo, incluso puede enviar mensajes".

El rostro de la castaña se iluminó como si fuera la mañana de Navidad y Draco sabía que probablemente quisiera probar cómo enviar los dichosos mensajes, pero no contaban con mucho tiempo. Carraspeó para hacerse notar, Snape levantó una ceja ante el gesto y Granger lo miró con los ojos muy abiertos.

"Ah sí" Dijo la chica levantándose del lado de su madre. "Deberíamos irnos. ¿Profesor, sabe cuándo podré volver a mi madre?".

Snape levantó las cejas por solo un par de segundos, fue tan rápido que casi no estuvo allí pero Draco pudo verlo. "Tal vez en alguna salida a Hogsmeade, con bastante precaución".

Granger asintió y se acercó a Draco quien con una última mirada a Snape y un gesto con la cabeza, salió con la chica por la puerta de la casa sin siquiera haber visitado la suite que el Señor Tenebroso había mandado a preparar para que ellos pasaran la noche.

Una vez fuera de la casa y lo bastante alejados por si hubieran hechizos que detectaran que abandonaban la estancia, el traslador los apareció frente a la casa de Dumbledore en el mismo acantilado que una semana atrás los había recibido huyendo justamente del mismo amo. Aunque la casa del anciano realmente no era visible por el hechizo fidelio, recordaban dónde estaba y se encaminaron allí presurosos.

Draco suspiró silenciosamente cuando la casa apareció ante ellos. Era realmente patético si lo pensaba, acababa de casarse contra su voluntad con la chica de la que se había enamorado, pero aún así no quería casarse con ella, al menos no aún. Era su noche de bodas y estaban en medio de la noche en algún inhóspito lugar al sur de Inglaterra. Lo que debía ser una noche romántica, o al menos una medianamente decente, se estaba convirtiendo en otro maldito juego de títeres de Dumbledore y el Señor Oscuro.

Luego de un par de minutos de llamar a la puerta, el anciano los recibió en camisón y calcetines impares. Sus gafas estaban torcidas y su cabello parecía haber entrado en guerra con él. Los miró de arriba a abajo con expresión indescifrable.

"¿Que ha sucedido?" Preguntó antes de hacerlos pasar.

"Es largo de explicar y no tenemos mucho tiempo" Contestó la chica.

Dumbledore los hizo entrar y Draco comparó mentalmente a los dos magos más poderosos existentes, uno que ni siquiera ponía hechizos de seguridad en su casa de franco porque confiaba en que estaría a salvo y otro que dejaba entrar a su casa a dos jóvenes ensangrentados de madrugada sin necesidad de comprobar que eran realmente ellos y no alguna amenaza.

Granger le contó con detalles al ex-director qué había ocurrido y con qué se habían encontrado. Le mostró los horrocruxes y Dumbledore ni siquiera los tocó, solo colocó una mano en el aire sobre ellos y confirmó que efectivamente se trataba de lo que eran.

"Es sabido que los colmillos de basilisco son letales para los horrocruxes, así que me encargaré de ir a la Cámara de los secretos por la mañana para que estos sean destruidos y encargarnos de los que pueden haber en Albania. Por ahora, pasarán la noche aquí mientras yo voy a ver a Snape y solucionar ese tema. Irán a Hogwarts mañana como acordaron con Voldemort, mientras tanto encárguense de consumar su matrimonio antes de que amanezca, si están muertos no son útiles a la Orden".

Draco frunció el ceño y Granger a su lado asintió toscamente. Definitivamente no era un tema que ninguno de los dos quería tocar por más necesario que fuera.

El anciano se marchó y ambos chicos se quedaron sentados en el colorido sofá uno al lado del otro mirando a la nada y en silencio. Merlín sabía que debían tener relaciones para que la maldición de los benditos sangrepura no les cayera encima, y que a Draco le cayera un rayo si no quería acostarse con ella, pero no le gustaba la idea de que ella, o ambos, estuvieran obligados a hacerlo.

La chica a su lado carraspeó y él centró su atención en ella. "Parece que... Eso de consumar la relación es realmente serio".

El rubio asintió una sola vez. Cuando el silencio volvió a embargarlos dijo lo que había tenido atorado en la garganta toda la noche.

"Yo... Lo siento mucho" Comenzó. "Tal vez si fuera alguien más sería mucho mej..."

"¿Qué?" Lo cortó ella. "No me imagino «consumando mi matrimonio» con nadie más, Malfoy. Tú... Me gustas".

Draco asintió de nuevo mientras sentía que su corazón palpitaba fuerte en su pecho.

"Yo realmente no podría imaginarme esto con nadie más" Continuó la chica. "Es solo que todo fue muy precipitado. ¡Somos primos! Sé que es común en los sangrepura pero aún así, ni siquiera logro acostumbrarme aún al hecho de que yo soy una. Además nunca estuve con nadie y..."

El chico volvió a asentir comprendiendo su inquietud. "Yo tampoco estuve con nadie".

La morena abrió mucho los ojos y lo miró con una ceja levantada. "¿En serio?". El muchacho afirmó con la cabeza. "Pero dicen tantas cosas sobre tí".

"Solo son rumores" Murmuró.

"Bueno..." Contestó ella en voz baja. "Supongo que eso hace que me sienta un poco mejor".

Él no contestó y una vez más el silencio se hizo dueño de la habitación. Él sabía perfectamente que el tiempo corría pero tampoco pensaba que les tomara tanto tiempo, ninguno estaba verdaderamente de acuerdo y serían unos quince minutos si tenían suerte de que las cosas fueran bien.

"Bellatrix preparó un ajuar para esta noche" Dijo la chica. Él podía sentir en el aire lo nerviosa que estaba. "Ya sabes, todas esas pequeñas prendas blancas de encaje".

Él levantó la vista y la miró. "¿Lo tienes bajo el vestido?".

Ella asintió con las mejillas coloradas. Draco tragó grueso, por su cabeza pasaron cientos de imágenes nada decorosas de la bruja con lencería, específicamente «pequeñas prendas de encaje».

Granger inhaló y rió suavemente de nervios. "Te... Te gusta la idea. Puedo sentirlo, es bastante raro pero es... agradable".

El rubio sacó su varita y limpió las manos aún manchadas de sangre de ambos, también parte del rostro de ella y del suyo mismo. Decidió que le importaba bastante poco el vestido de la chica pues su intención era lo que tenía abajo, por lo que no lo limpió con ningún hechizo. Ella juntó las manos, las frotó entre sí y volvió a separarlas sin saber qué hacer.

"No sé como vamos a proceder" Empezó no sin algo de dificultad al pronunciar. "Podríamos ir a la habitación si quieres, o podría ir a desvestirme al baño, o tal vez..."..

Dejó que siguiera hablando mientras intentaba que ella sintiera lo mucho que la deseaba. Hacía unos minutos se sentía mal y hasta culpable por tener que someterla a acostarse con él, pero maldita sea, era su esposa, ella también había aceptado aquello sabiendo todas las consecuencias y por Merlín, ella llevaba lencería bajo todo aquel tul ensangrentado.

"...una ducha, recomiendan que sea antes y después para que no haya posibilidad de infecciones o de..."

"Hablas demasiado" Comentó él. Ella automáticamente se calló. "No digo que no me guste escucharte, pero estás divagando".

La chica sonrió y bajó la mirada, se puso aún más sonrojada. Por Salazar, ella era adorable.

Él se acercó más y entrelazó sus dedos con los suyos. Fue como si un huracán se desatara dentro de ambos, ella jadeó y él supo que también la habían golpeado todas las emociones y sentimientos juntos. Una mezcla de nervios, deseo, temor y amor.

Granger cerró los ojos y acortó la distancia. "Draco" Susurró sobre sus labios.

Él supo que estaba perdido por su esposa cuando ella pronunció su nombre. Abrió la boca para decir el suyo pero nada salió y le pareció más conveniente besarla en vez de seguir hablando. Cubrió sus labios con los suyos y se entregó a la danza más antigua de los hombres. La chica pasó del sofá a su regazo y él pensaba muy en el fondo de su mente que esos pantalones ahora manchados por la suciedad del vestido ya estaban perdidos pero no podía importarle menos.

Granger envió una mano a su nuca y enredó los dedos en su pelo, acercandolo más a ella, haciendo que el beso fuera más apasionado. Se separó unos centímetros para volver a hablar.

"Bellatrix me dió pociones para que fuera más fácil". Volvió a besarlo. "¿Quieres que las usemos?".

Draco se tomó unos segundos para desconectarse de los labios de la morena atacándolo y se centró en la pregunta. ¿Quería que ella estuviera mágicamente manipulada para estar con él? No, para nada. Pero sí quería que ella realmente lo disfrutara, que no fuera ningún trauma y lo recordara con cariño en los años posteriores, al fin y al cabo sería la primera vez de ambos y ninguno de los dos lo olvidaría nunca.

"Sí" Murmuró contra su boca.

Ella metió la mano en el escote del vestido y sacó dos viales con un líquido rojo en ellos. Le pasó uno y le dió una pequeña sonrisa. Él destapó el vial al igual que ella.

"Salud" Bromeó la chica y chocó el frasquito con el suyo. Él también le sonrió en respuesta y tal como hacía ella, se llevó el elixir a la boca. Pero antes de que el líquido pudiera tocar sus labios, una figura brillante cruzó la puerta principal que estaba frente a Malfoy y el chico soltó el vial ante el susto, que cayó al suelo con un pequeño sonido de vidrios rotos.

Granger acababa de tragarse la poción y se atoró un poco cuando vió el patronus colocarse justo al lado de ambos. Un ciervo con pequeñas manchas en la piel que brillaba fuertemente y golpeaba el suelo con sus patas.

"El Señor Tenebroso ha descubierto a Dumbledore destruyendo sus sacrificios, han luchado y Albus está herido de gravedad. El Lord va tras ustedes, resguárdense en Hogwarts y destruyan los horrocruxes lo antes posible. Avisen a McGonagall que él también intentará atacar el colegio, y por Merlín manténganse con vida".

La voz profunda de Snape sonaba agitada y preocupada. El ciervo se desvaneció rápidamente luego del aviso y ambos se miraron con los ojos muy abiertos, Granger con las mejillas más coloradas de lo usual.

"¿Qué hacemos?" Preguntó ella con la voz encogida.

Draco boqueó como un pez. ¿Qué harían? Ella acababa de tomarse una poción que usualmente nublaba los sentidos de las personas. ¿Sería la misma poción que usó Dumbledore o Bellatrix había sido más delicada? ¿Podrían ir a Hogwarts en estas condiciones? ¿Podrían consumar rápidamente antes de tener que ir? Dumbledore estaba herido, el Lord iba tras ellos y solo Merlín podría saber qué había ocurrido con su padre. Al menos los posibles horrocruxes habían sido destruidos...

Antes de que pudiera contestar coherentemente, un fuerte estruendo fuera de la casa hizo que ambos saltaran en su lugar y salieran disparados para ver de qué se trataba. Asomándose apenas por la ventana pudieron ver a un grupo de mortífagos justo al borde del acantilado. ¿Cómo habían encontrado el sitio tan rápido?

"Creo que eso responde a mi pregunta" Murmuró la chica a su lado mientras los mortífagos daban pasos de ciegos buscando la casa para poder decir la dirección y que apareciera frente a ellos. "Tenemos que ir a Hogwarts, son demasiados, no podremos con ellos".

El chico asintió. Bloqueó la puerta con un par de hechizos solo para tenerlos entretenidos unos segundos más, si es que no decidian echarla con un bombarda antes. La chica recogió su velo de novia donde estaban el diario y la copa. Se apresuraron a la chimenea.

"¡Despacho de Minerva McGonagall en Hogwarts!" Exclamó Granger tomándolo de la mano y saltando hacia la chimenea luego de arrojar los polvo flu. .

El viaje fue bastante rápido y apenas sus pies tocaron el suelo del despacho, la chica desactivó la chimenea para que nadie pudiera ingresar.

"¡Dobby!" Llamó la bruja. El elfo apareció rapidamente y se inclinó con la nariz hasta el suelo mientras recitaba apasionadamente sobre el gran honor de servir a la amiga de Harry Potter. El rubio rodó los ojos ante eso. "Busca a la directora McGonagall y dile que Dumbledore está gravemente herido, fue atacado por Voldemort mientras destruía sus horrocruxes y ahora atacará Hogwarts".

El elfo fue cambiando de expresión a medida que la chica le dictaba el mensaje hasta que finalmente se desapareció con las orejas completamente pegadas a la cabeza y una expresión de terror en los ojos.

"Tú y yo debemos buscar los colmillos de basilisco ahora mismo" Le dijo mientras se levantaba el vestido para convertir sus zapatos de tacón aguja en unos extraños zapatos planos con cintas que se cruzaban formando un moño desordenado. "Son zapatillas de deporte" Le aclaró. "Para correr".

Él levantó las cejas y asintió, «cosa muggle» pensó, posiblemente tendría que irse acostumbrando a que fuera algo habitual en su vida, ella no renunciaría nunca a quien había sido... Si es que el Lord no los encontraba.

"Tenemos que ir al baño del tercer piso" Siguió, mirándolo fijamente mientras hablaba. "Estoy segura que recuerdo... Oh, Dios" Susurró acercándose rápidamente a él. Draco pudo sentir el cambio en el ambiente cuando ella se acercó, su deseo era fuerte y necesitado. Ella se abalanzó sobre él y el rubio pensó que sería la segunda vez que ocurría y él la rechazaría.

"Cariño" Murmuró contra su boca. "Debemos... Destruir... Los... Horrocruxes". Era casi imposible hablar mientras ella lo besaba, pero la última palabra hizo que se separara a duras penas de él.

Granger se llevó las manos a la cara y se la cubrió. "Te necesito mucho" Musitó con la voz quebrada.

Él la rodeó con los brazos, aunque sabía que el contacto aumentaría los efectos de la poción, y posiblemente también lo afectara a él por la afinidad que compartían, pero ella necesitaba aquel abrazo.

"Lo sé" Le susurró al oído. "Cuando terminemos con esto, iremos a nuestra sala común. ¿Está bien?".

Le costaba hablar cuando podía sentir todas las emociones de ella alteradas por la poción de Bellatrix corriendo también en sus venas. Era fuerte, no tanto como la de Dumbledore, era más sutil y no hacía que uno perdiera la cabeza, al menos no completamente.

Con bastante dificultad se separaron, Draco pensó unas cien veces en esos pequeños segundos en qué tan grave podía ser ensuciar el escritorio de MgGonagall con actos impúdicos.

Granger bajó la escalera de caracol del despacho y nuevamente lo tomó de la mano para guiarlo por la oscuridad de los pasillos hacia el baño del tercer piso. Draco no sabía cuan conveniente era que siguieran teniendo contacto cuando parecía que dejaban una estela de fuego tras ellos por todas las sensaciones que se transmitían, especialmente las que ella estaba sintiendo y compartían, él sabía que era completamente a causa de la poción de su tía Bella y eso... ¿Le dolía un poco? No sabía exactamente qué era. Hubiera sido mejor si ella sintiera todo eso por él sin necesidad de magia de por medio.

Tuvieron que esconderse en un nicho en la pared cuando oyeron a Filch en un pasillo cercano. La falta de iluminación en los pasillos ayudaba a que fuera más fácil no ser detectados. Luego de unos cuantos minutos recorriendo finalmente llegaron al baño del tercer piso.

Granger se acercó a lo que a Draco le parecía un lavabo normal. Señaló a una diminuta serpiente grabada en un lado de uno de los grifos de cobre.

"¿Cómo era?" Murmuró la chica dando un par de vueltas en su lugar. El rubio abrió la boca para preguntarle de qué hablaba pero entonces ella hizo un extraño silbido, y de repente el grifo brilló con una luz blanca y comenzó a girar. Al cabo de un segundo, el lavabo empezó a moverse. El lavabo, de hecho, se hundió, desapareció, dejando a la vista una tubería grande, lo bastante ancha para meter un hombre dentro.

Draco estaba impresionado, había escuchado historias de la Cámara de los secretos luego de que Potter venciera al basilisco en segundo año pero nunca le había dado crédito.

"Hay que bajar" Dijo ella como si no fuera lo bastante obvio.

Se lanzó justo detrás de Granger quien no parpadeó para hacerlo. Era como tirarse por un tobogán interminable, viscoso y oscuro. Podía ver otras tuberías que surgían como ramas en todas las direcciones, pero ninguna era tan larga como aquella por la que iban, que se curvaba y retorcía, descendiendo súbitamente. Calculaba que ya estaban por debajo incluso de las mazmorras del castillo.

Cuando sus pies tocaron el suelo que parecía barro, Draco estaba seguro que se encontraban muy lejos de Hogwarts realmente, y se preguntaba cómo rayos saldrían de allí luego. Posiblemente estuvieran bajo el Lago Negro.

El túnel era tan oscuro que ni siquiera la luz de sus varitas era suficiente para alumbrar correctamente. Granger pisó algo que crujió y dió un pequeño salto aferrándose a él, pero cuando revisaron solo era el cráneo de una rata, estaban caminando sobre cientos de huesos de animales pequeños.

"Sin duda es una luna de miel interesante" Murmuró, haciendo que la chica riera tontamente. A él le gustó el sonido de su risa.

Caminaron varios metros delante, pasando por una gran pared de rocas que casi cubría todo el camino. Finalmente llegaron hasta una gruesa pared en la que estaban talladas las figuras de dos serpientes enlazadas, con grandes y brillantes esmeraldas en los ojos, bastante parecidas al dije que colgaba del cuello de la morena.

Granger volvió a silbar de manera extraña y las serpientes se separaron al abrirse el muro. Las dos mitades de éste se deslizaron a los lados hasta quedar ocultas. Ella entró primero y él apretó más fuerte la varita solo por precaución.

"¿Qué es eso que haces para que se abran las puertas?" Preguntó.

"Significa «ábrete» en lengua parsel" Explicó ella. Cuando él abrió mucho los ojos ella giró a mirarlo y rió por lo bajo. "No, no hablo parsel. Harry sí, y habla dormido".

Se hallaba en el extremo de una sala muy grande, apenas iluminada. Altísimas columnas de piedra talladas con serpientes enlazadas se elevaban para sostener un techo que se perdía en la oscuridad, proyectando largas sombras negras sobre la extraña penumbra verdosa que reinaba en la estancia.

"¿Duermes con Potter?" Escupió en respuesta. La idea le repugnaba, no toleraba pensar por un solo instante que ese maldito idiota traidor durmiera cerca o con su... esposa. Era inconcebible. ¿Ellos habían sido algo?

Granger giró en redondo como si hubiera sido golpeada por algo. Se llevó una mano al pecho y lo miró con sus grandes ojos azabache brillando.

"¿Esos son celos?" Preguntó encogiéndose un poco. El rubio quiso darse de cabezazos, había olvidado que perdió cualquier tipo de privacidad debido a la afinidad y el vínculo matrimonial. "Nunca dormí con Harry, a veces estudiábamos y él se quedaba dormido sobre los libros. Nunca pasó de eso".

Un extraño alivio lo recorrió y no sabía si se trababa de que lo hacía sentir mejor que el cara rajada no se hubiera acercado a la chica o era ella intentando calmarlo.

Ella volvió a girar y varita en mano avanzó por entre las columnas decoradas con serpientes, al llegar a las últimas había una estatua de Salazar Slytherin, tan alta como la misma cámara, que surgía imponente, adosada al muro del fondo. Justo en frente en el suelo, había una enorme serpiente de más de diez metros en estado de descomposición, tenía la boca abierta con los colmillos expuestos, le faltaba uno. Draco se fijó también en que donde debían estar sus ojos solo había cuencas con carne podrida.

La chica no tuvo reparos en tomar uno de los colmillos de la serpiente con ambas manos y tirar. El rubio hizo lo mismo con el otro colmillo y fue el primero en conseguir quitarlo. Ella se quejó un poco pero también pudo arrancarlo de las fauces de la bestia que aún muerta se veía atemorizante.

Abrió el velo que había llevado en brazos todo ese tiempo y puso en el suelo la copa y el diario de los Black.

"Tú destruyes la copa y yo destruyo el diario" Le ordenó al chico quien asintió a pesar de no entender muy bien cuál era el procedimiento para destruir ambos objetos. Al ver que ella tomó impulso para clavar el colmillo en el diario, hizo lo mismo, se fijó en el tejón que adornada la copa y las iniciales HH en el borde, y con todas sus fuerzas clavó el colmillo que había quitado él mismo en medio del tejón, pensó que saldría volando por el impacto pero quedó perfectamente encajado en el oro.

Al igual que con el diario, se escuchó un grito largo, horrible, desgarrado. Las columnas de serpientes comenzaron a temblar al igual que la estatua de Slytherin, y sin previo aviso comenzó a brotar agua de la boca de la estatua y las serpientes de las columnas. Eran chorros violentos que amenazaban con inundar el lugar con rapidez. Ellos fueron golpeados desde varios angulos. Draco cubrió con su cuerpo a la chica quien metió sus uñas en los brazos de él con el susto.

"¡Debemos salir de aquí!" Gritó el muchacho como pudo. No supo si Granger le contestó o al menos asintió en acuerdo. Simplemente caminó con ella mientras el agua ni siquiera les permitía ver por donde iban. Casi al final del pasillo corrieron hasta la salida y llegaron hasta las puertas abiertas en par, las cuales cerraron rapidez y se bloquearon solas automáticamente.

Granger insistió en que si había una entrada debía haber una salida, o más bien que el tobogán por el que habían entrado también servía como salida. A él le sonaba bastante ilógico pero tuvo que darle la razón cuando al llegar solo bastó con que la chica diera un par de golpes con la varita para que el túnel cambiara de dirección y pareciera que los invitara a dar una vuelta con él.

El viaje de ida fue más incómodo que el de llegada. Al llegar al baño de nuevo el lavabo que ocultaba la tubería volvió a su lugar cerrando la abertura dejándolos a ellos dos solos y completamente empapados de pies a cabeza.

Fue ella quien inició el contacto nuevamente, se lanzó sobre él y lo envolvió fuertemente entre sus brazos. Él correspondió al abrazo y la estrechó con la misma fuerza con la que él la mantenía sujeto. Draco buscó sus labios y ella se entregó completamente al beso, que se alargó lo suficiente para que ambos perdieran el aliento.

Él aún podía sentir los efectos de la poción en la chica, y aunque era bastante agradable que aún con toda la adrenalina ella siguiera sintiéndose necesitada de él, realmente no era el mejor momento mientras estuvieran en el baño del tercer piso.

Se separaron para respirar y él se alejó dos pasos para no llevar la situación más lejos. Oyeron pasos fuera del baño y la conocida voz de McGonagall quejándose de algo, sus tacones resonaban contra el suelo de piedra y por un momento se miraron inseguros de qué hacer en caso de que la mujer entrara al baño, pero cuando apenas dieron un paso para esconderse en uno de los cubículos, la puerta de entrada se abrió de par en par y la imponente figura de la anciana ingresó al lugar mirándolos de par en par.

Draco se acercó a Granger por instinto. Sabía que la directora no era un peligro pero algo en el ambiente no permitía que se sintiera seguro con su presencia. Cuando dos cabezas más aparecieron tras la mujer que aún parecía en shock, entendió por qué su intuición había saltado. Longbotton y Weasel los miraban con la misma impresión que la bruja mayor.

"Señorita Granger" Empezó McGonagall. "Recibí su mensaje con Dobby y fue difícil para mí aceptar que usted estaba de vuelta. Estaba en medio de una reunión con los señores Weasley, Longbottom y... Ellos me facilitaron el mapa del merodeador -el cual incautaré una vez que todo esté aclarado- para poder buscarla por el castillo, generalmente me guío con los cuadros pero la poca visibilidad nocturna hace que no sean tan..."

"Sí" Cortó en seco Draco. "Lo importante aquí es que el Señor Oscuro ya viene".

Era completamente innecesario que la mujer se pusiera a parlotear como un loro en medio de una emergencia. Además, Weasel y Longbottom no le quitaban los ojos de encima a Granger y eso lo estaba incomodando.

"Debo preguntar cómo accedieron a esa información, señor Malfoy". Insistió la mujer.

"¿De verdad, directora?" Retrucó el rubio. "¿Va a seguir fingiendo que no sabe nada? Usted supo desde el principio la condición de Granger y se hizo la tonta todo este tiempo, también sabe muchas cosas más que..."

"¿Qué condición?" Dijo una voz más allá, justo detrás del par de gryffindors.

"¿Harry?" Preguntó su esposa a su lado. De repente, por la afinidad, él pudo sentir el sobresalto que dió el corazón de ella.

El mismísimo Potter dió un par de pasos en frente colocándose al lado de la directora. Draco quien no se dejó llevar por el asombro, pudo ver su hostilidad al instante, tenía los labios apretados y los brazos cruzados, miraba de pies a cabeza a Granger con algo de desprecio y luego su análisis pasó a él, quien adoptó la misma postura desafiante para hacerle frente.

"¡Estás vivo!" Exclamó Granger. "¿Pero cómo puede ser?".

Draco estaba realmente impresionado de que la chica no se hubiera lanzado a los brazos del niño que por lo visto vivió dos veces.

"Larga historia" Murmuró Potter. "Pero sería más interesante oír la tuya".

"Sí" Secundó Weasel. "¿Qué sucedió contigo? Desapareciste por una semana, pensamos que habías muerto, y ahora apareces vestida de... novia, ensangrentada y sigues con el idiota de Malfoy".

Draco entrecerró los ojos y siseó un insulto por lo bajo.

"Me alegra saber que estás bien, Harry. Y realmente me encantaría contarles qué sucedió" Dijo ella. "Pero hay una terrible amenaza sobre el colegio y debemos darnos..."

"Insisto, señorita Granger" La interrumpió McGonagall. "También a mí me gustaría saber qué sucedió y sobre todo cómo y de dónde sacó la información que me hizo llegar".

Casi sin darse cuenta, acabaron siendo rodeados por una bruja y tres magos que tenían las varitas fuertemente apretadas en sus manos y listos para atacar al primer movimiento en falso. ¿No habían creído en su mensaje? ¿Justamente McGonagall que había encubierto la muerte de Dumbledore? Y quien al parecer ahora también encubría la muerte de Potter.

«Ellos creen que la amenaza somos nosotros» Escuchó la voz de Granger en su mente.

«Nos van a atacar en cualquier momento» Contestó Draco.

«Yo nos protejo y tú los aturdes».

«Suena a que tenemos un plan»

Draco rodeó disimuladamente su varita con sus dedos y se preparó para el hechizo. Pudo fijarse que Granger también levantó unos centímetros más su propia varita. Él ya tenía el hechizo en la punta de la lengua cuando un terrible estruendo sonó fuera.

"¿Qué ha sido eso?" Preguntaron en coro.

"¡Los escudos del colegio!" Exclamó McGonagall acercándose a la ventana que estaba al fondo del baño.

"¡Mortífagos en los límites!" Informó Longbottom también mirando la ventana.

La noticia del chico abrumó a la profesora McGonagall, que se tambaleó y se derrumbó sentada al borde de la gran bañera en medio del salón que era el baño, agarrándose con ambas manos el cuello de la vieja bata de tela escocesa.

Draco miró a Granger quien estaba de puntillas concentrada en intentar ver la ventana que estaba obstruida por la cabeza de Longbottom.

«Debemos salir de aquí» Le dijo mentalmente.

La chica giró con bastante rapidez para mirarlo y luego asintió. Se alejaron silenciosamente hasta la puerta sin percatarse de que Weasley no se había perdido detalle de su interacción y un potente hechizo hizo que la puerta se cerrara en sus narices ocasionando otro pequeño estruendo.

Los demás jadearon ante el ruido y el pelirrojo levantó la varita hacia ellos. "¿A dónde creen que van? Tú hiciste que vinieran los mortífagos Malfoy, ni siquiera intentes negarlo. No sé qué le has hecho a Hermione pero...".

Otro terrible estallido sonó afuera y todos volvieron a dar un pequeño salto en sus lugares. Seguido de pasos fuera del baño y unos fuertes resoplidos. La puerta volvió a abrirse de par en par y los profesores Flitwick, Sprout y Slughorn, vestidos con pijamas ingresaron al recinto que de repente se volvió muy pequeño.

"¡Por Merlín, es Granger!" Exclamó Slughorn jadeando y masajeándose el enorme pecho. "¡Malfoy! Tú también. ¡Qué sorpresa… Minerva, explícame, por favor. ¿Qué son esos estallidos? ¿Qué está sucediendo?".

"El-que-no-debe-ser-nombrado está a punto de llegar" Explicó la mujer a los profesores, al parecer de repente la información que ellos le habían dado necesitaba ser comprobada con mortífagos intentando entrar al maldito castillo. Sprout y Flitwick dieron gritos de asombro, Slughorn emitió un débil gemido. "Tenemos que fortificar el colegio. ¡Llegará en cualquier momento y los mortífagos están intentando romper las barreras!".

"¡Aún no sabemos qué hacen estos aquí!" Exclamó Weasel todavía con la varita levantada.

"Concuerdo en que es importante saber qué sucedió con ellos". Añadió Potter.

"¡Harry!" Se asombró Slughorn, seguido del jadeo de los otros dos profesores.

"¡Muchacho, pensamos que habías muerto!" Casi gritó Flitwick acercándose y dándole un par de palmadas.

El carraspeo de la profesora de Herbologia hizo que todos le prestaran atención. "No sé bien qué está sucediendo aquí ni de dónde o cómo han aparecido todos milagrosamente, es muy bueno que estén a salvo, pero parece haber una amenaza mucho mayor que un alumno de séptimo desaparecido. Minerva supongo que eres consciente de que nada que hagamos impedirá indefinidamente que Quien-tú-sabes entre en el colegio, ¿No?"

"Pero podemos retrasarlo" Observó el profesor Flitwick.

"Propongo que establezcamos una protección básica alrededor del castillo, y luego reunamos a nuestros alumnos y nos encontremos todos en el Gran Comedor. Habrá que evacuar a la mayoría, aunque si alguno de los que son mayores de edad quiere quedarse y luchar a nuestro lado, creo que deberíamos permitírselo" Decidió McGonagall poniéndose de pie y volviendo a su habitual estado serio e imponente.

Draco respiró agitadamente cuando un tercer estallido sonó y las paredes vibraron un poco, incluso los vidrios de las ventanas habían sonado con el impacto. Definitivamente todo el castillo ya había despertado con eso.

"Muy bien, estoy de acuerdo" Dijo Sprout, que ya se dirigía hacia la puerta. "Me reuniré con ustedes en el Gran Comedor dentro de veinte minutos, con los alumnos de mi casa".

Echó a correr y se perdió de vista, pero los demás alcanzaron a oírla murmurar "Tentácula, lazo del diablo y vainas de snargaluff… Sí, ya me gustará ver cómo combaten eso los mortífagos…"

"Yo puedo actuar desde aquí" Intervino Flitwick, y apuntó con la varita a través de la ventana aunque apenas veía por ella, y se puso a murmurar conjuros muy complejos y se oyó un extraño susurro, como si Flitwick hubiera desatado la fuerza del viento en los jardines del castillo.

Granger dió un paso al frente y se posicionó justo al lado de Potter, quien la miró con los ojos muy abiertos. Draco cerró la distancia y colocó una mano sobre el hombro de la bruja mientras miraba fijamente al niño que vivió y a Weasel quien no les sacaba el ojo.

"Harry, ni tú comprendes qué me pasó ni yo comprendo cómo estás vivo. Lo único importante ahora mismo es que Malfoy y yo hemos destruido dos horrocruxes de Voldemort..."

"¿Qué? ¿Cómo?" Preguntó el chico.

"Acabamos de estar en la cámara de los secretos, no hay tiempo de explicar".

"¿Qué objetos eran?" Preguntó Potter de nuevo.

"Un diario familiar de los Black y una copa de oro". Respondió la chica.

"Yo he destruido el guardapelo de Slytherin con algo de ayuda" Comentó.

"Dumbledore" Le dijo la chica, ante la mirada sorprendida de los presentes Granger levantó los hombros. "Estuvimos con él la última semana".

"Él dijo que posiblemente haya algún objeto de Ravenclaw que sea un horrocrux". Comentó el moreno. "He estado averiguando en esta semana pero ha sido difícil porque no puedo salir de día y han sido Ron y Neville quienes hicieron la mayor parte de la búsqueda".

"Vaya ayuda" Murmuró Draco.

"¿Tienes algún maldito problema hurón oxigenado?" Lo increpó Weasley. "¡No pienses que no sabemos que le hiciste algo a Hermione por eso ella ahora anda contigo, pero vamos a..."

Pero el final de la frase quedó ahogado por otra voz que resonó en el baño y a la vez en los pasillos e incluso en los jardines. Era una voz aguda, fría y clara que tanto Draco como Hermione conocían, y parecía provenir de las mismas paredes. Se diría que llevaba siglos ahí, latente, como el monstruo al que una vez había mandado.

"Sé que están por prepararse para luchar, pero sus esfuerzos son inútiles, no pueden combatirme. No obstante, no quiero matarlos. Siento mucho respeto por los profesores de Hogwarts y no pretendo derramar sangre mágica".

Todos se quedaron en silencio, un silencio que presionaba los tímpanos, un silencio que parecía demasiado inmenso para que las paredes lo contuvieran.

"Entreguenme a mi hija Hermione Granger y a su esposo Draco Malfoy". Dijo la voz de Voldemort. "Entonces nadie sufrirá ningún daño. Entreguenme a Hermione Granger y Draco Malfoy y dejaré el colegio intacto. Entreguenme a esa pareja que han sido traidores a ambos bandos y serán recompensados. Tienen sesenta minutos de tiempo".

El silencio volvió a tragarse a los presentes. Todas las cabezas se giraron, todas las miradas convergieron en ellos dos, y Draco se quedó paralizado, como si lo sujetaran mil haces de luz invisibles, sintiendo que Granger estaba reaccionando de la misma forma que él. El tiempo había llegado, ahora se enfrentarían a una cacería donde ellos serían la presa.


¡Hola! Aquí les traigo un nuevo capítulo más largo para compensar que no pude actualizar doble. Ya estamos en los capítulos finales! Espero que les siga gustando y lo disfruten. Gracias por sus reviews de apoyo en el capítulo anterior, estamos todos viviendo una situación delicada en el mundo y espero que las cosas con cada uno de ustedes haya mejorado, estén a salvo y sus familias también. En mi país ya son más de 300.000 casos y mi ciudad es el epicentro, así que mandenme mucho amor por comentarios porque estoy muerta de miedo :(

Anna.