Capítulo XXV


George al escuchar ese grito, salió a ver y pudo ser testigo de un fuerte abrazo que su hermano le daba su novio. Cuando ese intercambio concluyó, el gemelo se acercó.

–¿Qué pasa?

Fred se volteó a ver a su hermano y sonrió.

–Pues. Tengo que ir con Dudle a otro lado, pero prometo que te diré en cuanto confirme... algo.

George no comprendió mucho, no obstante no consideró que fuera nada malo, no si se basaba en sendas sonrisas de ese par.

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Los magos vieron con curiosidad las pruebas y Draco llevó a Clare hasta Hermione. Ella sonrió y mencionó:

–Me temo que tendrás que quedarte con ella. No podre tener mucha movilidad para guiarla.

–Está bien.

Remus avanzó con Teresa que jaló de la mano a Irene; esta última seguida por Severus.

Theo explicó la primera prueba que era partir una manzana con la varita, podía ser con magia o con el filo, lo importante es que lo hicieran las pequeñas. Resultado Clare se comió a mordidas la manzana y Teresa le pidió a su abuelo que se la cortara. Irene –que tenía una copia de varita como la de sus amigas– trato de levitar el fruto con nulos resultados, pero si mucho vítores por parte de su padre Sirius. Claro que los experimentos los desarrollaron Theo y Hermione, para no presionara a las pequeñas.

Draco limpió a su hija menor y suspiró:

–Por lo menos ahora no se comió la varita.

Unos pasos se escucharon y luego de eso:

–¿Nos perdimos de mucho? –preguntó un recién llegado Lucius.

Remus negó. Teresa llamó en su lengua a su abuelo y el rubio avanzó veloz con ella; Teresa tenía debilidad por sus abuelos, aunque adoraba a sus padres.

Lucius la alzó en brazos y la besó. Luego se unió a Remus y los científicos supieron que no se alejaría. Harry por el contrario saludó a todos y desde lejos a sus hijas y esposo. Sabía lo enojada que se ponía su amiga cuando la interrumpían en un estudio.

Las pruebas continuaron, sin embargo se trató de la curiosidad de Irene por tratar de hacer lo que le explicaba su papá y las Potter que no se veían muy cooperativas.

–Pues creo que ya hemos concluido por hoy. –dijo Hermione y Theo estuvo de acuerdo.

A decir verdad Draco si se sintió un poco avergonzado y comentó:

–A lo mejor si lo intentamos mañana...

Theodoro guardó las cosas con un toque de varita, mientas mencionaba:

–No. Mañana tengo cita con Severus y Charly se pone algo quisquilloso para dejarme preparar más pruebas.

Hermione asintió, más agregó.

–No hay prisa. Iremos a su ritmo, no te preocupes. A decir verdad tenemos información importante que compartir y por eso también elegimos este día.

–Es mejor que lo hablemos dentro. Que las niñas jueguen un rato a solas. –dijo Lucius.

Severus agarró la mano de Irene y ya la llevaba al interior, cuando ella...

–¡Mida papá!

Ella había cortado por la mitad la manzana, guiando su varita con magia. Ella hizo un máximo esfuerzo y se notó en su yõki mostrándose en que sus orejas se alargaron un poco, pero solo un poco.

Hermione garabateó de prisa en un pergamino y Theo tomó alguna foto. Los dos emocionados documentando lo acaecido.

Clare vio a sus tíos sonriendo y luego a Irene, y viceversa. Así que movió su varita/espada y la lanzó en dirección de una de las mitades de la fruta. Para la nena Potter supuso mucha voluntad y en ella se mostró en que sus dientecitos crecieron o por lo menos sus colmillos.

Teresa se estiró bostezando y Draco la vio entrecerrando los ojos...

–Mira que cierta perezosita no ha hecho nada y ya tiene sueño.

Remus abrazó a su nieta y la besó:

–No la regañes Draco.

–Pa, papá, pa –respondió la rubita.

Draco negó resignado, a quien engañaba, Teresa era una Malfoy de tomo a lomo. Pues después de expresarse, agarró su varita y la arrojó partiendo la última mitad de la manzana y atravesando la mesa donde se encontraba esta. Luego bostezó de nuevo y se acomodó en el hombro de su abuelo Lucius para dormir.

–Un día de estos voy a desheredar a... –refunfuñaba Draco. Harry se unió a él y lo besó.

–Cariño; es tu viva imagen; no la obligues a nada; ella lo hará cuando lo desee.

–Si. Pero es una bebé de solo, casi un año. –se lamentó Draco.

El de ojos verdes se encogió de hombros y le susurró a su esposo.

–Culpa a sus abuelos consentidores.

–¡Harry ya te escuché! –reprendió Remus.

El moreno rió divertido y Clare lo imitó. Draco... amaba a sus tres traviesos.

Sirius había corrido junto a su familia y alzó a su hija dándole vueltas.

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La madriguera se notaba vacía, en opinión de Molly. Sus hijos se fueron encontrando a sus parejas y era feliz por ello, más también le ponía un poco triste. Solo Ginny quedaba soltera y en casa. Más la matriarca consideraba que eso no sería por mucho tiempo ya que Blaise ya deseaba casarse. Por su parte George y Fred no vivían con ellos.

Escuchó la llegada de alguien por la chimenea y supuso que Arthur había salido temprano de la oficina.

–¡Mamá! ¡Mamá!

–Fred... –dijo Molly.

–Ay mujer como no reconoces a tus hijos...

–...

Luego hubo risas y Molly casi golpeó al gemelo bromista con un cucharon; sin embargo se detuvo al ver que Fred no iba solo.

–Buenas tardes señora Weasley.

–Oh cariño...

Dijo la matriarca que invitó de inmediato al chico a sentarse y tomar té con algunas galletas caseras. El ruido que hizo el estómago de este fue una aceptación. El rencor o animadversión hacia Dudle fue dejado de lado imitando a Harry, que tomó a su primo bajo su ala y como eso lo trataba.

Fred se sentó junto a Dudle y bebió un poco de té, antes de informar el motivo de su vista.

–Mamá...

–¿Si? Oye por cierto como traes a Dudle sin comer.

–Oh bueno era necesario. Fuimos a San Mungo por...

–¡¿Qué sucede?! ¡¿Algo les pasa a alguno de ustedes?!

–Pues... –Fred vio a su novio que se notaba nervioso y colorado, pero le sonrió– Mamá serás abuela por parte nuestra.

Molly boqueó un poco antes de sentir que sus ojos se llenaban de lágrimas de felicidad.

–¡Oh mis niños!

Proclamó la mujer y Fred sintió como ella se levantó y lo abrazaba.

–Tenías razón, tu Dudle si tiene magia. –Luego ella miró al aludido– Felicidades y bienvenido a la familia, espero que lo hayas pensado bien, mi hijo es un todo un caso.

–¡Mamá! –se quejó el gemelo.

El rubio sonrió y contestó:

–Pues creo que ya no hay vuelta atrás. En San Mungo confirmaron mi gestación.

–Así es mamá y de eso quería hablar contigo y con papá. Dudle es nuevo en todo esto, mucho más en un embarazo. Deseaba poder mudarnos con ustedes un tiempo, por el bebé... si se puede.

–¡Por supuesto!

Molly sirvió más galletas aunque dijo que Arthur no tardaría y ya comerían. Dudle se imaginó que ahí iba a recuperar peso... esperaba que no mucho.

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Con las niñas Potter durmiendo e Irene jugando con los elfos. Los adultos se sentaron a conversar.

Theodoro fue el que inició.

–Hemos ido recolectando información y con ellos sacamos una concusión, sobre como surgieron los Kakuseishas.

–Así es; al principio solo fueron conjeturas, pero por los testimonios, incluyendo los de Theo, llegamos a esta información, de hecho lo que pasó hoy fue una de las principales pruebas.

–¿Lo que paso hoy? –preguntó Harry.

–Si. El que dos de las tres niñas utilizaran su yõki para realizar la prueba nos dio la última pauta de nuestra teoría. –explicó Theo.

–Los Kakuseishas son Guerreas o guerreros que perdieron su humanidad. –soltó Hermione.

El silencio se extendió por la sala y solo algún sonido de asombro de parte de Draco, se escuchó. Después de unos minutos, Severus vio a los dos científicos y cuestionó:

–¿En que se basan para afirmar esto? Digo fui testigo de esa terrible operación que se realiza para insertar parte de un yōma en esa guerreras. Estuve ahí con Irene... no dudo que algo de esos seres se trasmuté, no en vano fue la solución que tantos grandes pesadores hallaron, más... ¡No sé qué pensar!

–Sabemos que esto es una terrible noticia y créanme que soy el primero que me negué a aceptarlo, siquiera investigarlo, si no fuera por Hermione me hubiera quedado en la cómoda inopia, más... No puedo negarlo, ¿recuerdas a ese ser despertado en el andén Draco...?

El rubio abrió los ojos y exclamó...

–¡Oh por Merlín, yo lo intuí! ¡Lo intuí cuando ella se detuvo al verte!

–Si. Ese ser era Riful. –concluyó Nott cabizbajo.– Lo siento.

Harry vio al castaño y luego a su esposo.

–¿Por qué te disculpas?

–Es mi hermana e hizo todas esas cosas o las sigue haciendo...

Severus intervino:

–Tranquilícese señor Nott, nada de eso es su culpa. Y con respecto a lo que dijeron fue que a Irene le crecieran un poco las orejas.

Sirius apretó las manos y los labios.

–Así es profesor. –dijo Hermione. – Tenga. –Ella entregó un pliego de pergaminos al pocionista y este comenzó a leer y ver las imágenes– En esos pergamino se detallan las cosas; más resumiéndolo. El poder yõki es la contraparte yōma, más creemos que conforme se va usando van rebasando su tolerancia. Parte de ellas cambia y se va quedando de ese modo, no es que se vea, pero en su interior sucede.

–Como los colmillos de Clare. –agregó Harry.

–Sí, Harry, pero hubo una excepción y en ello deseamos trabajar, para que nuestras niñas no lleguen a ese peligro. –dijo Hermione.

Theo exhaló y continuó:

–Teresa... ella no cambió nada, ni siquiera se esforzó mucho.

–Clare e Irene cambaron, más volvieron de inmediato. –expresó la castaña.

–Por eso empezaron con estas pruebas. –afirmó Lucius.

–No eran el motivo principal, más en cuanto la investigación avanzó, decidimos enfocarnos en ellos, para que ellas lleguen a controlar su poder sin... despertar.

Terminó Theodoro. Harry vio a los dos investigadores y dijo...

–Gracias. Es algo terrible, más agradezco que lo descubrieran y que trabajen para evitarlo.

Draco se limpió una lagrima y movió la cabeza afirmando.

–Si. Gracias chicos.

Sirius dejó salir el aire y por fin se unió a la conversación.

–Yo puedo ser su conejillo de Indias y llámenme crédulo, pero confío plenamente en ustedes dos.

–Lo pensamos Sirius, más parece que tú no tienes mucho de yōma. Aun así te pediremos en algún momento que nos ayudes. –siguió la bruja.

–Cuenten conmigo. –aceptó rápidamente el animago.

Remus después de pensarlo mucho, opinó:

–Esta información no debería salir de aquí. No es algo que la gente comprendería; si ni siquiera aceptan que las Claymore les ayudan. Si se supiera esto sería el acabose.

–Opinamos lo mismo. –expuso Nott.

Severus terminó de leer y vio al par de estudiosos.

–Si no les molesta, deseo unirme a su investigación.

–Esperábamos eso, profesor. Es que como ve, pronto Theo y yo no podremos seguirla plenamente.

Severus se levantó y vio al par de gestantes.

–En ese caso. Ya debemos irnos. Irene ya querrá dormir, y nosotros debemos conversar, al igual que ustedes.

Ron se levantó y fue hasta su esposa, la ayudó a levantarse y juntos caminaron hasta Harry y Draco.

–Lo siento Harry, Draco, pero como dice Herm, lo resolveremos juntos.

El de ojos verdes sonrió al responder:

–Mis hijas harán la diferencia lo sé.

–No seas presumido, Potter, pero tienes razón. –acotó Draco.

El grupo rió y se separaron. Charly llegó por Theo y se despidieron igual que Hermione y Ron. Ellos vivían con los padre de la castaña, en una casa cerca de Wiltshire; los Granger no desearon separarse y más con los yōmas atacando a diestra y siniestra.

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George escuchó a su gemelo y lo felicitó. Apagó la chimenea y bajó a cerrar la tienda. Ya deseaba conocer a sus sobrinos, ahora uno de su gemelo.

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Draco cerró las cortinas de las cunas gemelas y Harry puso el móvil. Rose apareció en la habitación y se sentó en su pequeña mecedora, ella vigilaba de noche a las gemelas.

Harry guió a la habitación contigua a su esposo y colocó hechizos silenciadores, consideraba que necesitaba a Draco como este, el consuelo de él.

–Lo lograran amor, sé que lo harán. –aseguró Harry.

–No sé, porque y te aseguró que no es arrogancia, pero igualmente lo creo.

Harry le sonrió a Draco y lo atrajo para besarlo. Las manos del rubio se enredaron en el cuello del moreno y la caricia se profundizó.

Las gotas de lluvia se escucharon en los cristales y la pareja le pareció como música de fondo.

Draco coló las manos entre las ropas de Harry y este cooperó para retirarlas. Al de ojos grises le encantaba el cuerpo bien formado de su esposo. Lo que no sabía es que igualmente era admirado por este, a pesar de que él juraba y perjuraba que aún no se sentía tan tonificado después del embarazo.

Las prendas cayeron al piso y las pieles se unieron sin barreras. La boca del de ojos verdes lamió la clavícula del rubio y este se arqueó.

Harry guió a su esposo a la cama y ahí lo recostó separando las piernas de este para recorrerlas primero con las manos, y luego con la boca ávida de probar cada parte del interior de estas.

Draco se removía sobre las sábanas, gimiendo el nombre de su amante y eso encendía más a Harry.

Potter subió dejando un reguero de besos sobre el estómago de Draco y luego a las tetillas que le rogaron por ser mimadas.

Eso catapultó al rubio al borde del clímax, más Harry lo notó y dejó los pezones. Bajó una de sus manos para alistar a su amante, podía hacerlo con un hechizo, pero a los dos les agradaba compartir más esa intimidad.

Las falanges hicieron su labor y pronto, Draco pudo recibir a su esposo, sintiendo y disfrutando palmo a palmo como iba entrando en su interior. Al sentirse completamente acoplados; el vaivén de caderas inició y las caricias lo acompañaron; creando un baile apasionado y de dos almas uniéndose.

Al acelerar el movimiento no pasó mucho antes de que Draco se liberara sobre sus vientres, seguido poco después del orgasmo de Harry.

Por supuesto que los jóvenes padres no olvidaban el hechizo anticonceptivo; amaban a sus nenas y deseaban darles todo el tiempo y amor antes de pensar en agrandar la familia; por si fuera poco, ellas requerían más que guía en su vida de Claymore nacidas.

...

En la habitación, luego de horas de parto y con la bebé en sus brazos; Hermione vio a Ron.

–Yo... yo rogué tanto por poder hacer algo por el mundo mágico... por todos...Lo siento Ron.

El pelirrojo suspiró y besó la frente de su cansada esposa.

–La magia es eso Herm... deseos y no te culpes. Yo desee lo mismo.

Miria Weasley Granger nacía como una rubia de ojos plateados. Eso fue en su primer par de horas de vida, más después de ese momento, su tono de cabello y ojos cambió al de un castaño rojizo y ojos azules. Más para los padres de esta, esos primeros momentos, supieron que se repetirían en un futuro.

Esa conclusión fue a la que llegaron días y meses más tarde al momento en que Deneve Weasley Nott llegó al mundo y por ultimo Helen Weasley Dursley nacida en la Madriguera, para evitar los rumores de otra rubia o que tuvieran que oblivatiar a los sanadores.

...


Muchísimas gracias: Ana Luisa, Mitzy Rod, Susigabi y Lunatica Drake Darck.