Cárcel de Port Ángeles — Port Ángeles — Lunes 28 de Diciembre de 2009 — 10:49 AM
Mike caminaba cabizbajo por los pasillos de la prisión. Hoy le habían dado el alta después de la paliza que Spike y dos de sus amigos le habían dado, después de que él lo hubiese golpeado primero partiéndole el labio.
Dos costillas y la nariz rota, un hombro dislocado, hematomas por todo el cuerpo…
Spike no se toma nada a bromas, sabía lo que quería y lo tomaba sin preguntar. No le gustaba que le llevasen la contraria y mucho menos que le golpeasen, por eso Mike había llevado su merecido según las palabras de Skip.
Michael estuvo varias semanas recuperándose en la enfermería de la cárcel. Su familia había ido a verlo pero tan solo un par de veces. Se sentía solo y abandonado, para él no era justo lo que le estaba asando.
Y ahora…
Ahora volvía a su rutina, a la soledad de su celda vacía, a dormir entre esas sábanas húmedas y frías, a soportar las constantes visitas de Spike y cumplir sus deseos. Ahora él era la puta de la cárcel. Había oído rumores de que ahora no solo Spike se "ocuparía" de él, varios presos habían mostrado su deseo de probar a la putita Newton para saber si era tan bueno y sumiso como Spike relataba.
Cuando entró en celda tres hombres lo esperaban uno de ellos era Spike... a los otro dos solo los conocía de haberlos visto en el comedor, pero no sabía nada de ellos. Suspiró resignado… él se lo había buscado… ¿cierto?
