La cena fue interesante por decirlo de alguna manera, todo el mundo trabajó con gran determinación (obligados por Iida en parte) para hacer la mejor cena que han tenido en esos cinco días de campamento. Hubo un ánimo alto durante todo ese día, tanto durante los ejercicios de mejora de Quirk como durante los momentos de descanso, tal vez sea porque, después de tantos días trabajando duro, todos comenzaban a hacer avances en lo personal. Tal vez tiene que ver con que, una vez pasado el cuarto día, todos comenzaron a darse cuenta que la semana llegaría a su fin enseguida y quieren disfrutar de su campamento juntos lo más posible. Esto estuvo sumado a que las Pussycats anunciaron una prueba que vendría a continuación de la cena, una prueba de "coraje", así le llamaron aunque no es más que un juego algo tonto sobre asustarse unos a los otros usando el bosque como lugar perfecto para estas emboscadas de miedo.
Así, una vez todos estuvieron con el estómago lleno, se reunieron afuera, murmurando y charlando entre ellos, esperando la explicación completa de lo que sería este ejercicio.
Al menos eso pensaban.
Aizawa llama la atención escondiendo su rostro detrás de las vendas que cuelgan alrededor de su cuello - Antes de eso, aunque me duela decirlo, el grupo de reprobados no asistirá a la prueba de coraje – No le duele decirlo para nada, está escondiendo una sonrisa de seguro.
Era de esperarse que no participarían en ninguno de los juegos, Sana no se sorprende para nada, suspira aturdida un poco por los gritos y llantos de Ashido y Kaminari quien comienzan a ser arrastrados hacia el aterrador salón de las lecciones.
- Vaya, que porquería – Kirishima dice pateando el suelo - ¡ACK! –
Unas vendas se abalanzan sobre él trayéndolo del rostro hacia atrás, como víboras atacando a su presa repentinamente, logra sacárselas de encima y gracias a esto Sana voltea a tiempo para atrapar la venda que venía por ella con una sola mano y sacársela de encima.
- No se hagan los rebeldes ahora, el entrenamiento de hoy no ha dado mucho fruto por tanto debemos prepararnos y repetir todo de nuevo – Aizawa insiste al ver que Sana y Ejirou logran zafarse.
- Puedo ir sola, ya he entendido –
- ¡Yo también profesor! –
- Bien, síganme entonces –
Aizawa parece algo enfadado de que no pueda arrastrarles por el suelo hasta la clase, a modo de consolación termina llevándose con él a Satou quien estaba intentando escaparse silenciosamente hacia el bosque, pasa gritando incapaz de hacer algo hasta seguir a la pequeña fila de condenados.
- Al menos tendremos mañana para hacer algo divertido – Kirishima comenta caminando tras ellos, dejan atrás paso a paso el grupo de compañeros que escuchan la explicación del ejercicio.
- No contaría con ello – Sana apunta discretamente hacia adelante – Hay un monstruo peor que cualquier cosa ficticia que nos secuestrará si intentamos divertirnos –
Unos metros más y todo el mundo ha desaparecido de su vista, solo están ellos y el pequeño trayecto que va hasta el salón improvisado del campamento. Detrás de los quejidos y los comentarios de Aizawa se escucha algo sobre el bosque…
Un rugido.
Ominoso y letal, como una bestia insaciable salida de una película, gutural, el mismo viento del bosque parece traerlo mientras lo acalla lentamente con el crujir de las hojas.
- Dijeron que usarían bestias para el ejercicio pero eso es algo excesivo –
Aizawa comenta.
Independientemente de su comentario Sana termina mirando al bosque intensamente, como si pudiera ver más allá de él con la suficiente concentración, ese rugido le ha helado la sangre, siente que lo ha escuchado antes pero no sabe dónde.
- ¡Arashi! –
Ha dejado de caminar sin saberlo, y el grito es suficiente para que vuelva con sus compañeros.
Capítulo 27 – Rugido Infernal
La situación escaló de una manera impredecible, pronto todo se había ido de las manos de los héroes y se notaba en el ambiente, tan pronto como el aviso de que están bajo ataque llegó el profesor Aizawa salió corriendo desesperado afuera diciéndoles brevemente que se queden allí. Fue una orden, no una sugerencia, si hubiese sido sobre cualquier otra cosa entonces hubiesen planeado su escape pero, de repente, todo mundo estaba paralizado. ¿Cómo llegaron hasta allí? ¿Cómo saben dónde están? ¿Acaso atacaron ahora mismo que están todos separados? ¿Dónde están el resto de sus compañeros? ¿Alguno estará herido?
Es imposible saber todo desde el pequeño salón al que están confinados, los alumnos han quedado descubiertos afuera durante el ejercicio que empezó hace menos de media hora. No hay manera de decir cuántos villanos hay fuera ni que es lo que planean.
Afuera es donde está el caos, ninguna voz, ninguna señal de combate pero el bosque arde bajo un asalto de fuego azulado claramente provocado por un quirk de villano, sin mencionar los grandes golpes y explosiones a distancia que se escuchan cuando sea que alguien con potencia como Bakugo o Midoriya entran en combate, al menos eso es lo que suponen ellos.
Sana se encuentra sentada en su pupitre y, junto a ella, Mina está apoyada sobre la mesa. Satou se mantiene callado detrás de su propia mesa, Kaminari intenta calmar a Kirishima quien camina de lado a lado del salón con claro nerviosismo.
- ¡No podemos quedarnos aquí haciendo nada! –
- No seas estúpido – Monoma, exclama, se nota en sus ojos temblorosos que teme por su vida y la de sus compañeros, pero logra hablar con seguridad y ser la voz de la razón – Ir ahí afuera solo hará que te conviertas en un objetivo, debemos quedarnos aquí y mantener el fuerte hasta que lleguen los demás –
- Viejo, tiene razón, no lograrás nada, solo que Aizawa te meta dentro de nuevo y gastarás el tiempo que tiene para ir a buscar al resto –
Ante la respuesta de Kaminari el pelirrojo arremete con un grito desesperado - ¡¿No somos héroes también?! –
No, no lo son, eso ha quedado claro en estos días, tanto su fortaleza física como la mental no se comparan con las de un héroe de verdad, con solo decir eso Kirishima aparta la mirada y logra sentarse sobre una mesa golpeando un puño sobre ella con frustración. Esa sensación de impotencia se acentúa con los ruidos de combate ahí fuera, un gruñido infernal que suena como la música de fondo desde el bosque en llamas, un infierno color azul que ilumina la noche que tendría que ser pacífica.
- Nadie irá a ningún lado –
Una persona más aparece por el salón, tomando a todos por sorpresa, segundos les toma para reconocerle y enseguida verlo como un faro de esperanza.
Un héroe de verdad: Vlad King.
- ¡Profesor! ¡Está bien! – Monoma es quien está más feliz de verle.
- Por supuesto que sí, aunque no puedo decir lo mismo de nuestra situación –
- ¡Por eso digo qu- ! –
Kirishima, que estaba a punto de recalcar su opinión, es callado por la gran silueta del héroe frente a él, imponente y serio.
- Un héroe no puede estar en todos lados a la vez, debe aprender sobre sus debilidades y sus fuerzas, ahora mismo mandarlos ahí afuera seria ir en contra del sentido común. Nosotros somos responsables por ustedes, confiamos en que vendrán a la seguridad de este lugar y, de la misma, manera, les pido que confíen en los profesionales –
No le habla directamente a nadie a pesar que es claramente un reproche en contra de lo que ve, en los ojos de esos jóvenes estudiantes ve que quieren ayudar, quieren pelear, lo entiende, pero no puede hacer algo tan arriesgado porque sabe lo que sienten.
- Por ahora esperamos a que Mandalay nos actualice sobre la situación ahí afuera –
Está claro lo que tienen que hacer, no hay vuelta que darle.
Es imposible saber cuánto tiempo ha pasado desde que están esperando noticias del exterior, se siente como horas pero, en realidad, no deben ser más de veinte minutos. Lo gracioso es que incluso si mirara su celular o el reloj de la pared no podría saberlo tampoco, los nervios y la tensión en el aire le han hecho olvidar completamente a qué hora comenzó la clase de apoyo. Solía fijarse el reloj cada cinco minutos esperando que pase más rápido pero, ahora, no puede ni leer las manecillas.
Siempre hay algo que puede ser gracioso en terribles situaciones como esta.
Desde la ventana Ashido puede ver perfectamente ese gran fuego azul asomándose por la derecha, algo irreal que parecería hermoso si no fuese tan violento como un fuego que amenaza con sus vidas, es tan misterioso como el motivo por el que están bajo ataque. Decide apartar la mirada del ventanal para volverla hacia la compañera a su lado, Arashi, ha estado completamente silenciosa y es raro que no haya intentado irse para pelear, está nerviosa, de tal manera que ha estado escarbando en la madera de la mesa con su dedo metálico durante ya varios minutos y solo ahora lo nota, tanteando la profundidad del agujero que ha hecho con su otra mano.
- Estaremos bien ¿No? – Mina dice en voz baja, la morena se gira hacia ella y sonríe apenas – Hay que calmarse -
- Hay como seis profesionales ahí fuera –
Su conversación se corta por un rugido, este parece más cercano, han estado sucediendo con pequeños intervalos entre ellos, al escucharles Mina solo puede recordar a la grotesca bestia que molió a golpes a Aizawa en la USJ. Una bestia salvaje que todavía le provoca escalofríos de solo tenerla en la mente, si algo así está suelto ahí afuera entonces todo se complicaría.
Mina de pronto siente una mano sobre la suya, Sana sigue mirando hacia afuera pero la toma de la mano en un intento por tranquilizarla.
Y ella dijo que había que calmarse.
- Esos gritos me ponen nerviosa – Menciona Mina en voz baja.
- A mí también – Sana responde.
- ¡¿Quién anda ahí?! –
Vlad grita de repente causando que todo mundo deje su asiento para pararse, voltean a tiempo para ver a alguien desconocido apareciendo por la puerta, su cuerpo se enciende en llamas azules y su sonrisa maltrecha de completa locura acompaña bastante bien a su piel marcada y desgarrada. Por un momento todo mundo se prepara como si fueran a ser incinerados.
En un solo segundo Vlad reacciona abalanzándose sobre él, le toma de la cabeza y lo estampa contra el muro con todas sus fuerzas, lo suficiente para quebrar este mismo, enseguida sangre sale del equipamiento en su brazo y esta se endurece hasta hacer una pequeña prisión alrededor del villano y su propia extremidad. El villano no parece imutarse por eso, todavía mantiene una gran sonrisa mientras entabla miradas con el héroe de colmillos.
- Vaya, veo que la cosa está tranquila aquí dentro – Dice tranquilamente – Perdieron ya ¿No se dan cuenta? Lo hicieron en el momento que perdieron la iniciativa en este combate –
- ¡Cierra la boca bastardo! –
- No son héroes, solo un grupo de amateurs que dejan a uno de sus alumnos para ser secuestrado por una banda de villanos –
- Entonces ese es su plan ¿Eh? – Vlad, todavía sosteniendo al villano por la cabeza, aprieta con furia su mano esperando causar algo de dolor – No es tan fácil –
- Muchos de nosotros, pocos de ustedes, cada uno con su propio objetivo de por medio – El villano deja de prestarle atención a Vlad, como si eso fuera posible, y fija los ojos en el grupo de estudiantes, específicamente en una de ellas – Creería que él ya estaría aquí, Arashi –
"Morirás esta noche" Termina susurrando, aunque no se le escuche los movimientos de sus labios son suficiente.
El comentario hiela la sangre de los estudiantes.
Vlad insiste en que siga hablando pero el villano no hace más que divagar sobre su objetivo, Mina ya no está escuchando, se gira hacia Sana quien desaparece del grupo y va en dirección a la ventana. No parece estar presente ahora, su mirada perdida en el bosque teñido de fuego azul por culpa del huésped indeseable en ese salón, de fondo escuchan la pelea verbal y, detrás de eso, el guido salido del infierno se hace presente una vez más.
Crujidos, el bosque en llamas, gritos, rugidos, cosas quebrándose, el suelo agitándose.
Todo en repetición.
Más cerca, más aterrador, más inhumano.
Algo grande viene.
El villano quemado ríe.
- ¿Q-que está pasando…? –
Y un último rugido que agita las ventanas.
Mina es asaltada por el brazo de Sana, es frio y metálico, le da cosquillas cuando le toca, le empuja con fuerza para hacerla a un lado mientras ella también corre hacia el costado, liberando el camino hacia Vlad King.
Un ruido enorme sucede después, la pared entera que apunta hacia el bosque se cae y los escombros evitan cualquier vista.
El salón entero queda sumido en la destrucción.
Hay polvo por todos lados, en sus ojos, en su ropa, volando por el aire, pedazos de concreto que todavía se desprenden del débil techo que queda mal apoyado al faltarle una pared entera. Los pupitres han sido barridos o destruidos fuera de vista, lo poco que puede ver dentro del salón le indica que sus compañeros están en el suelo, incluso Vlad King lo está, recuperándose del repentino golpe, más notoriamente un enorme árbol del bosque está incrustado en medio del salón creando una pared por la cual no puede ver al resto del otro lado.
Ella misma está en suelo, logra apoyar ambas manos para comenzar a levantarse pero todavía se siente mareada y hay algo de dolor en sus piernas, algún pedazo de algo le ha golpeado y está llena de raspones. Vlad King está en el suelo también, apoyado en contra del árbol, se aferra a su propio brazo el cual está herido, probablemente por sacarlo de esa prisión de cristal rojo con tanta rapidez para no ser aplastado por el enorme árbol.
Una fuerza monstruosa hizo esto.
Entonces le ve.
Una vista salida del mismo infierno de fuego azul y, sin duda, el autor de los rugidos que le han vuelto loca esta ultima hora.
Cuernos en su cabeza escamosa y un cuerpo completamente desnudo salvo por unos pantalones rasgados, músculos enormes que se ven tan duros como el acero, un solo ojo de reptil que brilla con un amarillo irreal sobre la piel dentada y llena de cicatrices color rojo oscuro. Sus dientes se separan, abriendo las enormes fauces de un monstruo que enseguida deja salir un alarido de pesadilla que causa aún más confusión.
Ashido instintivamente se arrastra hacia tras, temblando de miedo, el mismísimo diablo ha tirado el salón abajo y espera un contendiente.
El contendiente ya está afuera.
Sana es la única que emerge del caos.
Paso a paso hacia el enemigo.
Mina quiere gritar pero no tiene aire en sus pulmones para hacerlo.
El lagarto y el tigre frente a frente, se miran uno al otro.
No saldrás con vida… no lo hagas…
Sus ojos se llenan de lágrimas, su mirada se vuelve borrosa.
Sana está fuera del alcance de todos, siempre lo estuvo.
Siempre la llevó una sola cosa hacia adelante.
Vengarse por la muerte de Sana Arashi.
Y ahora tiene a uno de esos asesinos frente a ella.
Después de una ausencia larga ya vengo con nuevos capítulos, ahora prometo definitivamente publicar cada cuatro días en compensación por mi ausencia, vamos a avanzar rápido hacia el final ahora que empieza la batalla.
Gracias por leer, como siempre y espero verlos aquí para el final que se acerca en diez capitulos exactamente.
Nos leemos pronto
