Habían pasado algunos días desde que supo que a Yuuri le gustaban los chicos, nada había cambiado entre ellos ni con Víctor, el rubio lo trataba con normalidad, lo molestaba y lo invitaba a quedarse igual que siempre. Yuuri no podía estar más feliz con eso, el sentirse incluido y que no lo trataran mejor con la intención de no discriminarlo le gustaba mucho, porque él no pretendía que lo trataran diferente, ni para bien ni para mal.

Yuri comenzó a pensar más seriamente el hecho de que el japonés los acompañara en las vacaciones donde el abuelo, aún faltaba mucho, pero si iban a viajar todos debía asegurarse que Yuuri tuviera todos los papeles necesarios para ello, aunque si el chico era de Japón tal vez también iba de visita a su país natal, así que debía tener sus documentos al día.

Yuuri era parte de su día a día, ya no recordaba como era antes de que él apareciera, que hacía al llegar del trabajo o en que pensaba cuando estaba trabajando. Aunque no quisiera admitirlo, su mente era ocupada por tres personas ahora: Nikolai, Víctor y Yuuri.

Para el japonés era parecido, su rutina había cambiado por completo, el departamento donde antes se refugiaba del mundo ahora le parecía silencioso y solitario, las veces que volvía a su hogar se sentía vacío, extrañando la voz de Vitya y la presencia del rubio. Era extraño, pero sentía la casa de los Plisetsky más suya que su propio departamento.

Cuando estaba en el trabajo solo pensaba en que cocinaría al llegar con Víctor a casa, en que le gustaría comer a Yuri y si tendría que ayudar al platinado con alguna cosa de la escuela. En esos días también se había tomado la libertad de lavar ropa en ocasiones y limpiar de vez en cuando, siempre recibiendo un regaño de parte del rubio quien le decía una y otra vez que no era un sirviente como para que anduviera haciendo de todo en la casa. Lo cierto era que Yuuri se sentía bien haciendo aquellas cosas, poco a poco las iba implementando a su rutina y se sentía bien, así como cuando se quedaba a dormir y el de ojos verdes preparaba el desayuno para la familia.

Familia… Yuri ya se lo había dicho, que él era parte de su familia y así era como se sentía, ya no tenía tanto miedo de perderlos porque los sentía eternos, Yuri y Víctor eran parte de su día a día y cada vez estaba más seguro que, aunque el ruso mayor encontrara a alguien con quien casarse y compartir su vida, él seguiría siendo parte de su familia, porque sentía que el lazo entre ellos era fuerte y no sería fácil de romper. Mucho menos después de haber compartido charlas sobre sus vivencias antes de conocerse.

En la empresa de Yuri, todos los años por esas fechas se celebraba el aniversario de la empresa donde trabajaba, organizaban una gran fiesta de gala donde podían ir acompañados, había música en vivo, barra libre y varias cosas más. La mayoría iba con su pareja, pero uno que otro invitaba a algún pariente ya que era permitido un acompañante por trabajador. Como era de esperarse, Yuri nunca llevaba a nadie, ya que Víctor era menor de edad y no estaba permitido ir con "niños", además de que a ese tipo de fiestas también asistían otros empresarios con los que se solían hacer tratos de fuertes sumas de dinero, por lo que el acompañante que llevabas debía saber lucir bien y callado para que el resto puediera hablar de negocios.

Todos los años el rubio se aburría de una manera descomunal, lo único entretenido era hacer nuevos tratos para su empresa ya que lo demás le era tedioso, el tener que compartir con tantas personas por obligación no le agradaba nada y el problema era que todos debían ir sin excepción.

¿Por qué no traes a la chica a la que querías invitar a salir la otra vez? —le preguntó Jean mientras estaban en el break.

¿Por qué no te metes en tus asuntos? —le respondió cortante mientras la idea de llevar a Yuuri comenzaba a sonarle un poco interesante.

Vamos, nunca sales con nadie y somos amigos —Yuri lo taladró con la mirada en ese instante— bueno… casi amigos. En fin, me gustaría conocer a tu pareja, es lo justo ya que tú conoces a Isabella.

Yo no te pedí que me la presentaras JJ, además iba a salir con un amigo no con una chica —Jean se decepcionó, pensó que su compañero tendría una linda mujer a la cual presentarle.

El receso terminó y ambos volvieron a sus labores, en la cabeza del rubio rondaba la idea de invitar al japonés, pero no sabía si este querría acompañarlo, ya que era muy tímido y al parecer tampoco le gustaba estar con muchas personas a su alrededor; pero no perdía nada con preguntar ¿Verdad?

La tarde pasó rápida y se fue a casa igual que siempre, la empresa hace una par de días lo había ascendido dejando a su disposición un auto del año por lo que tardaba menos en llegar a casa. Como siempre al entrar, el aroma a comida recién hecha invadió sus fosas nasales creándole esa satisfacción inconsciente, ya que sentía el ambiente cálido— Llegué —anunció, esperando que Víctor apareciera para saludar como siempre, pero no pasó. Se adentró más en la casa hasta llegar a la cocina, se asomó despacio y pudo ver como era su hijo quien cocinaba mientras Yuuri le indicaba que debía hacer. La cena se notaba que estaba casi lista, al parecer habían tardado un poco más al ser el platinado quien estaba ejecutando la acción.

Yuuri lo vio bajo el dintel de la puerta, pero no dijo nada para no distraer al menor, solo le sonrió y automáticamente el rubio hizo lo mismo. La escena era muy linda, ambos con los delantales de cocina, el que era suyo y el que había comprado para Yuuri.

¡Lo logré! —exclamó el menor después de probar lo que había en la olla, se notaba feliz.

Bien hecho —lo felicitó Yuuri con cariño y revolviendo un poco sus cabellos que estaban atados en una coleta para poder cocinar— ahora tu padre será el primero en comer.

Víctor volteó y se dio cuenta de que el rubio ya había llegado— si él muere, entonces pedimos comida china con su tarjeta —dijo el platinado riendo mientras Yuri alegaba por aquello y decía que no probaría ningún bocado de la comida hasta que ellos dos comieran primero.

Como todas las noches, terminaron los tres en la mesa, cenando y conversando sobre sus días. Hace poco Yuuri también había comenzado a hablar sobre las cosas que le sucedían en el trabajo, por lo que el ambiente se sentía normal.

Mantén libre el próximo viernes en la noche, porque saldremos y consíguete un traje —Yuuri miró al ruso mayor con el ceño fruncido ¿Por qué tenía que hacer lo que le dijera? No le disgustaba, pero preferiría que le preguntara antes.

No puedo, tengo trabajo —recordó de repente.

¿En la noche? —preguntó intrigado Víctor, quien solo había estado escuchando a los dos adultos.

Sí, habrá un evento grande en el restaurante que trabajo, ya que fue reservado por completo por una empresa para realizar su aniversario —explicó Yuuri con un deje de tristeza en su voz— lo siento, Yuri, pero podríamos hacer lo que quieras otro día —Víctor rio por el ultimo comentario ya que su mente morbosa actuaba más rápido de lo que quisiera— ha- hablaba de salir —respondió sonrojado y nervioso mientras miraba al menor.

Yo no dije nada —respondió riendo.

Entonces ustedes harán el evento —hablo el rubio en voz alta, entendiendo la situación— es donde yo trabajo que están de aniversario ese día, así que nos veremos allá de todos modos.

No era lo que el rubio planeaba, ya que Yuuri estaría en la cocina la mayor parte del tiempo y él lo quería junto a él para que se le pasara el tiempo más rápido, porque con el japonés se entretenía, ya fuera molestándolo o en conversaciones sin sentido.

Hablaron un rato mas, dejando de lado el tema de ese día, ya que definitivamente no podrían estar juntos de la manera que ambos querían. A Yuuri le hubiese encantado acompañarlo, también sentía que con el rubio los temas nacían con fluidez, pasando de uno a otro sin darse cuenta, pero no había nada que hacer. Trabajo era trabajo.

¿Puedo invitar a Chris a dormir ese día? —preguntó Víctor, era obvio que no lo dejarían solo, pero tal vez si su amigo venía a casa su padre y "mamá Yuuri" estarían más tranquilos. Rio internamente por el pensamiento de Yuuri como una mamá y es que el japonés no era para nada afeminado o amanerado, por lo que nadie sabría de sus preferencias si no las dijera. Las personas a veces tenían un mal concepto de los homosexuales, pensando que se vestirían de rosa y hablarían suave, pero ese no era el caso del azabache. Víctor solo lo tomaba como una madre porque era mucho más preocupado que su propio padre.

Los días pasaron y el momento de la celebración llegó, Chris se fue a la casa de Víctor y llevó algunas bebidas alcohólicas que le sacó a escondidas a su padre, solo para entretenerse un rato con el platinado. No era la primera vez que tomarían, en la casa de Chris lo habían hecho ya un par de veces, aunque nunca hasta el punto de emborracharse. Al principio por simple curiosidad y luego por gusto.

Yuuri por otro lado ya había comenzado a trabajar, ayudando al chef en todo lo que podía mientras pensaba que podría estar afuera con Yuri, pero debía resignarse a quedarse ahí porque ya había aceptado ese dinero extra. Si hubiese sabido que el rubio lo invitaría para compartir más tiempo con él, habría rechazado aquella oferta de empleo, pero Yuri le avisó tarde y él ya no podía echarse para atrás.

El ruso de ojos verdes estuvo la mayor parte de la fiesta intentando aislarse de todo y todos, Jean lo encontró un par de veces y lo molestó un poco, pero la tercera vez que lo vio tratando de escabullirse para no hablar con nadie, JJ lo arrastró hasta donde una chica con la que se podía cerrar un trato importante. La mujer era bellísima, de eso no había duda, pero el rubio no estaba interesado en ese momento, sobre todo porque ya sabía lo que se vendría luego, siempre era lo mismo. Ellas querían salir y conocerlo fingiendo estar interesadas en su vida cuando en realidad solo querían un buen partido y él sabía que lo era.

Aún así, tuvo que conversar con ella. Sonya era su nombre, de ojos celestes y cabello castaño, era alta para ser una chica y tenía un cuerpo envidiable. Comenzaron a conversar sobre tratos y negocios, pero ella (tal y como había adivinado Yuri), quería saber sobre su vida, que hacía en su tiempo libre y que cosas le gustaban; a él no le importaba nada la vida personal de la chica, así que solo respondió sus preguntas a grandes rasgos. Le comentó que tenía un hijo que cumpliría dieciséis pronto y entonces ella le dijo "yo también", emocionada por la coincidencia y el rubio no entendía a que se debía tanta efusividad.

Tengo una hija de la misma edad —le explicó ella, al parecer Sonya era mayor que el ruso por cuatro años, pero no los aparentaba— podríamos juntarnos un día y llevar a los chicos para que se conozcan.

Yuri le iba a decir que no, pero repentinamente apareció su jefe sonriendo feliz de que ambos se llevaran bien, le explicó al ruso que la chica no era un cliente, era una accionista dentro de la empresa por lo que era algo así como una de las dueñas que estaba por la ciudad, por lo que había que tratarla bien. Además le encargó a él acompañarla en caso de que quisiera pasear por la ciudad ya que hace poco se había mudado.

El rubio quería darse un tiro en la cabeza, no solo le había caído bien a ella, sino que ahora debería arrastrar a Víctor con él y estaba seguro de que su hijo aceptaría, aunque no quisiera, pero esa no era la idea.

Tenía que pensar en cómo salir del embrollo que Jean había comenzado y él terminó fomentando.

Yuuri finalizó tarde de trabajar, porque había que terminar con todo lo de la cocina, por lo que estarían ahí al menos una hora más, aunque la fiesta ya hubiese terminado y ya no quedara nadie.

¿Qué hace ese chico aún aquí? ¿Estará borracho que no sabe que la fiesta ya terminó? —comentó su jefe y Yuuri de curiosidad fue a mirar, casi se le sale el corazón del pecho al ver al rubio solo y con su celular en la mano, apoyado en la pared del fondo como si esperara a alguien.

"Tal vez conoció a alguien" pensó, queriendo volver a sus labores para terminar pronto. Sus miradas conectaron en ese instante y Yuri sonrió, lo que causó un sonrojo en el azabache.

¡Apresúrate, Yuuri. No tengo toda la noche! —le gritó con su sonrisa maliciosa, como cuando un niño hace una travesura. Todos miraron al azabache quien solo murmuró un "estúpido" mientras una sonrisa se formaba en sus labios y volvía a la cocina para terminar rápido e irse junto a Yuri. El rubio lo había esperado y por alguna razón eso hacía saltar su corazón de alegría, por lo que estuvo sonriendo durante el resto de la hora hasta que ya pudo irse.

El trayecto a casa fue corto. En el auto del rubio hablaron y Yuri le comentó lo de la chica, por alguna razón el japonés se sintió celoso, aunque no sabía si era por temor a que alguien le quitara a Vitya como hijo o al rubio. Mientras más avanzaban, Yuuri se resignó a que tendría que dormir en su casa, puesto que Yuri no tomó la calle que servía para ir a su edificio y tampoco la conocía, así que era obvio que se iría a dormir allá.

Llegaron y entraron a la casa, ambos cansados, solo querían dormir, pero al parecer no podrían. Víctor y Chris tenían una mini fiesta dentro de la casa, solo ellos dos, Víctor a medio vestir cantando sobre la mesa de centro y Chris riendo desde el sillón, las botellas de licor delataban lo que habían estado haciendo.

࿂Continuará࿂