(Insertar música de "Final Fantasy XII Esper")

Del precipicio, bajaba lentamente con unas grandes alas de fuego puro hasta que tocaba el suelo con sus cascos que dejaba marcado sus huellas por el fuego que tenía.

Las dos aludidas estaban impactadas al observar bien de quien se trataba, aunque Celestia nunca se esperaba esa clase de poder desconocido para ella. Además, que sentía esa ola de calor en el ambiente.

La individua que llegó, era una pegaso que parecía hecha de fuego rojo que no se podía ver su cutie mark. Su melena y cola eran completamente de fuego de color negras con unas líneas azules imperceptibles.

Llevaba una armadura que le llegaba a sus caderas de color naranja brillante con líneas negras en los bordes y un casco que le cubría toda su cabeza, excepto los ojos que estaban cerrados y cuando los abrió lentamente, se notaba que tenía los ojos completamente naranja en su totalidad. Además, la mirada que llevaba, era de enojo.

—… Por mi papi… Hija de tu yegua… Quiero una armadura así. Resaltaría mucho mi retaguardia— decía la alidrake con un tono infantil y de puchero con las garras cruzadas de no tener una armadura así de genial.

Capítulo 27: La furia de una madre

La yegua de fuego estaba estática mirando fijamente a la que se había atrevido a lastimar a sus hijos mientras Celestia la observaba sorprendida por su nuevo aspecto ya que nunca sintió esa clase de poder proveniente en una pegaso.

—A-Aurora ¿e-eres tú?— preguntaba la princesa algo nerviosa. La aludida ni se molestó en verla.

—Celestia, ve arriba y cuida a los potros, porque si te quedas aquí, saldrás quemada o peor—respondía la pegaso con un tono que parecía un eco.

—…

—… ¡Mueve tu enorme trasero para arriba o si no, te quiebro la cadera!— exclamaba mirándola con furia haciendo que la alicornio gritara del susto y rápidamente, voló a toda velocidad hacia arriba. Ese exclamo sonó como un eco en el lugar. La alta yegua aterrizó en la orilla del precipicio para observar desde ahí a Aurora.

—… Vaya… no sé porque, pero siento un enorme miedo por la forma en que me vio, como si quisiera matarme con su mirada— decía Celestia temerosa y sus cascos temblaban. No había sentido un miedo así en su vida.

—…— la pegaso de fuego miraba a Lunar con enojo —Ok… Tengo al menos cinco o seis minutos para desintegrarla por completo, antes de que empiece a perder la razón— pensaba sintiendo su corazón palpitar con algo de fuerza.

—Entonces ¿Qué? ¿Cuál es la diferencia de tu hijo contigo? O sea ¿al menos tú me dirás al…?— no terminó de hablar ya que recibió un puñetazo en toda su mejilla deformándolo completamente. Todo iba en cámara lenta para las dos. La alidrake la miraba de reojo y la pegaso con rabia.

—Te haré pagar por el daño que le hiciste a mis hijos… y…— le daba ahora una patada en la mandíbula de la yegua loca —… ¡Por matar a mi marido!— gritaba con una furia que la cámara volvió a la normalidad y con eso, Lunar salió disparada al cielo y la pegaso salía volando a una velocidad abismal que desapareció de la vista para reaparecer arriba de la alidrake para juntar sus pezuñas, y le daba un golpe descomunal que la envió de golpe al suelo que dejaba un cráter peor que los que le hizo su hijo ya que la enterró mucho más.

La lunática sacaba sus garras por el hueco para luego sacar su cuerpo completamente. Se notaba una horrible quemadura en su mejilla y mandíbula. Parecía de tercer grado o más.

—… Eso dolió— Lunar se tocaba su cara para luego mirarla con nerviosismo debido a que estaba en frente suyo y le agarraba el pescuezo —… Ji, ji, ji. Esto… ¿podemos hablarlo como yeguas civilizadas?— preguntaba con una risita nerviosa.

—Como me gustará darte una golpiza que ni tu madre te reconocerá— mencionaba con sadismo en su voz.

—No tengo madre, solo tengo un padre— respondió la yegua loca con su siempre tono de inocente, aunque después fue lanzada como un costal de papas hacia la pared rocosa —No otra ve…— no terminó de hablar ya que la madre furiosa la golpeó con un puñetazo en su cara para después empezar a golpearla de forma salvaje con sus pezuñas que hasta la enterraba cada vez más en la pared. La princesa observaba eso con temor y sorpresa.

—Vaya, esa fuerza que tiene ahora Aurora, es demencial— decía con los ojos bien abiertos mientras veía de reojo a los pequeños que aún seguían dentro del escudo de fuego —Creo que hay muchas cosas que Speed y ella no me decían nada sobre ese extraño poder...— volvía a mirar la pelea, o sea el castigo de Lunar ya que Aurora dio un último puñetazo en el hueco que hizo en la pared para luego agarrar el pelaje de la loca esa y la sacaba de golpe para tirarla con fuerza al suelo. La alidrake estaba muy golpeada y con quemaduras en todo su cuerpo que la hacía irreconocible, pero esa regeneración que tenía, le curaba un poco eso, aunque de forma lenta. De igual forma, Lunar no le daba problemas en levantarse del suelo.

—… Esta yegua golpea bien duro. Es como sentir el infierno en carne viva— decía la loca yegua para verla temerosa, pero aun así, mostraba una mirada de valentía —No te tengo miedo ¿oíste? Solo eres otra yegua del montón— trataba de ser valiente.

—… ¿Segura crees que… yo soy otra yegua del montón? Pues… piénsalo mejor— decía la pegaso de fuego al frente suyo y sin poder reaccionar, le daba un fuerte golpe en su estómago sacándole el aire completamente y escupía algo de sangre, también un golpe tipo martillazo en los flancos de la lunática y una patada en su pecho que la mandó a volar bien lejos haciendo que la madre furiosa apareciera a una velocidad que no era normal para un pegaso que la pateó para enviarla arriba para luego reaparecer por un lado de ella para darle una patada en su costado que la enviaba contra unos árboles para después ser agarrada de la cabeza para clavársela en el suelo haciendo que se detuvieran de golpe.

Aurora la soltaba para ver la cabeza de la loca en el suelo. La alidrake sacaba su cabeza del suelo con la cabeza bien deformada y se levantaba lentamente.

—… …— pasaba una garra en su rostro —Me destruiste mi rostro… Mi hermoso rostro… … …— empezaba a enfurecerse — ¡Te voy a matar!— exclamaba y se lanzaba hacia ella para darle un zarpazo, pero la yegua de fuego esquivaba sus ataques con facilidad. La loca le daba de todo, zarpazos, patadas, cabezazos, flanconazos y estoqueaba con su cuerno, sin embargo, los esquivaba con facilidad hasta que le daba un puñetazo en todo el hocico haciendo que retrocediera un par de pasos con una garra en su nariz —Ay… Ok… Me sacaste de mis casillas… pero… si te humillé una vez ¡te puedo humillar otra vez!— exclamó para lanzar un potente rayo hipnotizador a la pegaso, pero lo bloqueaba con sus pezuñas —Te voy a hipnotizar otra vez y esta vez… te daré una fuerte hipnosis que no podrás salir de esa… nunca más en tu vida…— agregaba con locura.

—…— Aurora la miraba sin quitar sus pezuñas del rayo —… ¿Esto es todo lo que tienes?— preguntaba con decepción.

—Nopi… Si puedo hacer esto— decía la alidrake detrás suyo. La yegua de fuego sin inmutarse, veía a una Lunar lanzando el rayo y otra detrás que disparaba sin más el rayo, y sin poder protegerse, le daba en toda la nuca haciendo que bajara las pezuñas y le diera el otro rayo también, y hacía que se quedara inmóvil la pegaso en el lugar. La yegua loca de delante desaparecía dejando la original que estaba detrás de Aurora —Costó, pero logré hipnotizarte ¿verdad?— preguntaba algo agitada.

—… Si, ama…— respondía con el mismo tono y a la vez sumisa.

—Ji, ji, ji. Oh sí. Ahora tengo una fueguito en mi poder. Ji, ji— daba una risita y le daba una nalgada en sus flancos de fuego haciendo que diera un pequeño grito ya que su garra estaba incendiándose, y lo apagaba soplándolo —Debo evitar nalguearla— decía ya teniendo su rostro de nuevo algo formada y se le quitó algunas quemaduras, pero aun así, le faltaba mucho. Caminaba por un costado de Aurora para estar frente de ella para verla con su típica sonrisa —Ji, ji, ji. Contigo, podemos divertirnos mucho. Ji, ji, ji. Pero antes, dame una sonrisita en ese rostro… malhu…morado— no podía hablar bien ya que la yegua de fuego la agarró del cuello con una pezuña y lo apretaba casi que le sacaba los ojos.

—… Eres tonta ¿verdad?...

— ¿C-Como p-puedes… e-estar… c-cuerda?— preguntaba con dificultad.

—En esta forma, la hipnosis nunca funcionará, al menos que no estuviera en esta forma y así si harías lo que sea conmigo, y esta forma tan… caliente…— hablaba con un tono de sadismo que le quemaba el cuello a Lunar y la aludida intentaba forcejear para liberarse. La palpitación de la pegaso estaba empezando a ser muy rápido y errático —… No quería usar esto… pero te metiste… … con la familia equivocada— agregaba con un tono sombrío.

—… ¿Y s-si y-yo… m-me s-someto a-a t-ti y m-me p-perdonas?— preguntó intentando sonreír nerviosa y temerosa. Era la primera vez que sentía miedo de verdad.

—… No— respondió con simpleza y voló a una velocidad tan abismal que se llevaba a la alidrake con su pezuña para volver al lugar de antes que la lanzó con fuerza en el suelo que dejaba un cráter con su forma.

—… Esta yegua… está loca…— habló con dificultad la lunática saliendo del cráter arrastrándose —Mejor me… voy… … No quiero dejar a… mi juguete… pero no vale la pena… … Nunca sentí la… verdadera… furia de una madre…— estaba arrastrándose por el suelo.

—Porque si te metes con mis hijos, recibirás toda mi furia ardiente… …— aterrizaba detrás de Lunar con su expresión de enojada — ¿Y adonde crees que vas? Todavía no termino contigo— agregaba con un tono sádico que la agarraba de su cola.

—… Oh oh— la alidrake era alzada y golpeada en el suelo para luego ser de nuevo alzada para ser golpeada violentamente en el piso una, y otra vez sin descanso hasta parecía que aumentó la velocidad.

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—… Ok… Tomaré nota de no hacerla enojar por ningún concepto— mencionaba Celestia observando desde el precipicio con una gota de sudor en la nuca por la paliza que le daba a la lunática asesina.

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—…— la pegaso sentía como su corazón estaba palpitando sin control y con fuerza que parecía salir de su pecho —Tengo que terminar con esto… cuanto antes— pensaba decidida para luego hacer girar a Lunar en el aire como si fuera una cuerda y la lanzaba al cielo para después aparecer a un lado de ella. Observaba que la yegua loca estaba atontada por esos golpes. Así que le daba una patada en toda su cabeza que la decapitó en seco haciendo que la cabeza saliera volando chocando contra unos árboles que parecía un balón hasta caer en el precipicio y caía al suelo de cabeza, o sea su cuerno se clavó. Se veía que los ojos de Lunar estaban en blanco con el hocico abierto dejando la lengua afuera que tocaba casi su cuerno.

Aurora agarraba la cola del cuerpo de la alidrake para luego soltarlo y le daba una fuerte nalgada en sus flancos para que caiga a toda velocidad contra el suelo, hacía que rebotara un poco por el fuerte golpe hasta terminar junto con la cabeza. La pegaso miraba eso en silencio.

— ¿Ya la derrotaste?— preguntaba la princesa que llegó volando para ponerse a un costado de ella.

—… No… Mientras vea su cuerpo y su p*ta cabeza, aun no estará derrotada y aun seguirá viva— respondía con seriedad.

—Sí, pero por lo visto, la dejaste inconsciente. Así que será fácil para retenerla y llevarla al calabozo para que tenga después un juicio para encerrarla de por vida— decía la alicornio mirando el cuerpo, pero Aurora miraba enojada a la alta yegua.

— ¡Que juicio ni que nada! Ella tiene que morir. Esa desgraciada tiene que desaparecer de mi vista.

—P-Pero no es correcto. Hay que llevarla ante la justicia— mencionaba la princesa preocupada y temerosa.

—… No puedo… Esa fue la asesina de mi marido… … No puedo dejar que se vaya de aquí como si nada… … No puedo…— se podía notar lágrimas salir de sus ojos, pero se evaporaban por el contacto del fuego de su cuerpo.

—… Yo sé que te quieres vengar, pero…— estaba muy insegura.

—… ¿Te importó Speed?— preguntó viéndola con su misma expresión.

—… Sí. Tanto como no tienes idea— respondió bajando la vista y le salía pequeñas lágrimas de sus ojos al recordar el cuerpo de su mejor amigo en la cama.

—… Entonces… déjame matarla. Tú no tienes que hacerlo, si no quieres… Nadie debe saber lo que pasó aquí. Lo que vivimos… Lo que mis hijos tuvieron que pasar… … … Todos esos ponis que tuvo que investigar Speed para atrapar a la asesina… Con un encierro no será suficiente… Solo quiero desaparecerla de una vez para evitar más muertes… … … Si quieres, puedes condenarme por cometer un "asesinato", pero no puedo dejar que se vaya así como así…— comentaba observando fijamente al cuerpo de Lunar.

—… …— Celestia acercaba su pezuña al hombro de Aurora lentamente y lo tocó. Sorprendentemente, no la quemaba —Amiga, estamos juntas en esto… Yo también quiero vengarlo… … Quiero hacerle pagar por todo lo que hizo…— decía con frialdad.

—… ¿Ya le pusiste sentencia sin juicio?— preguntó sin mirarla.

—… Si… Pena de muerte, aunque en Equestria no hay pena de muerte, pero esto… será nuestro secreto… Acabamos con ella y nos olvidamos que esa alguna vez existió ¿te parece bien?— preguntaba la princesa con seriedad.

—Sí, me parece bien…— la yegua de fuego juntaba sus pezuñas al frente acumulando fuego en sus cascos para luego alzarlo hacia arriba. La alicornio brillaba su cuerno con intensidad. Las dos observaban a esa lunática que les había quitado al semental de sus vidas. Sin decir nada más, la pegaso movió de golpe sus pezuñas al frente para lanzar un potente rayo de fuego y al mismo tiempo, Celestia lanzó su potente rayo solar que se combinó con el rayo de Aurora haciendo que giraran entre si y Lunar recibía el ataque que hacía brillar el lugar para acto seguido, se escuchaba una fuerte explosión que espantaba a cualquier bestia del sitio.

Las dos yeguas seguían volando de forma estática mirando con frialdad abajo. El corazón de la fuego aumentaba más su ritmo. El humo siguió presente hasta que se disipaba dejando ver un enorme cráter en donde estaría la alidrake. Aurora y Celestia miraban con detenimiento el lugar para ver si aún seguía ahí.

—… ¿Ya la matamos?— preguntaba la princesa al no verla por ningún lado.

—… Si… La desintegramos completamente— respondía la pegaso respirando profundamente e iba volando para aterrizar en la orilla del precipicio en donde estaban los potros y su forma desapareció de golpe al tocar el suelo para después caer en sus flancos respirando con algo de dificultad. A un lado de ella, aterrizaba la yegua alta para ver con preocupación a su amiga.

—Amiga ¿estás bien?— preguntaba preocupada al mirar que Aurora se tocaba con una pezuña su pecho sintiendo el corazón latir con locura.

—Si… estoy bien… Solo… algo cansada—respondía la yegua roja respirando con agitación.

— ¿Segura?— no estaba muy segura de esa respuesta.

—Si… Segura…— decía levantándose del suelo lentamente y tambaleada. Observaba donde estaban los potros, más precisamente, sus hijos que estaban dentro del escudo de fuego que desapareció a los pocos segundos —Tengo que llevar a mi hijo cuanto antes al hospital… A mi hija también… Debo llevar a las potras a su casa…— empezaba a caminar a pasos lentos.

—Amiga, para. Te estas sobre esforzando mucho— comentaba Celestia muy preocupada por la pegaso.

—No debo… descansar… hasta que… mis hijos estén bien— mencionaba sin dejar de caminar hacia los pequeños y se detenía frente de sus hijos.

—Aurora, debes descansar. Se nota mucho que lo necesitas— insistía la alicornio mirándola con seriedad por lo terca que era.

—No pienso… descansar…— la madre agarraba sus lentes para ponérselo en sus ojos, pero no se daba cuenta que había un brillo detrás de ella —… Hasta que…— fue recibida por un pequeño rayo en su nuca haciendo que empezara a caer con los ojos cerrados a un costado, sin embargo, la princesa la atajaba con su magia para evitar que cayera al suelo y la acostaba delicadamente en el piso.

—Descuida, amiga. Tú descansa, ya hiciste mucho por hoy… Ahora yo me encargo…— la alicornio se acercaba a la yegua y le acariciaba la cabeza con una pezuña poniendo una expresión algo triste —Haré que tus hijos tengan el mejor tratamiento y llevaré a las potrillas a sus casas… Así que descansa, amiga mía— mencionó Celestia con una pequeña sonrisa mientras veía a los potros. Con su magia, levitaba a Aurora para ponerla en su lomo. Levitó también a los pequeños para ponerlos junto con la adulta para después tele transportarse para salir de una vez, de ese tétrico lugar.

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En la entrada del castillo abandonado, se observaba una pequeña silueta que estuvo viendo a las dos adultas y a los cuatro potrillos hasta que desaparecieron con una tele transportación. La silueta se alejaba un poco de la puerta para dejarse notar por la luz de la luna que brillaba entre los huecos y grietas que habían. Era una especie de gato antropomórfico de color negro, sus ojos eran amarillos y usaba una peculiar túnica morada con capucha, pero no tenía puesto la capucha. Con una garra, alzaba la cabeza de Lunar de su melena que seguía con los ojos blancos y la lengua afuera.

—… Puedes dejar de fingir…— decía el felino con seriedad. La aludida pestañeaba un poco y daba una nerviosa risita.

—Ji, ji. H-H-Hola, p-papi… Esto… puedo explicarlo— la cabeza estaba con un nerviosismo que hasta empezaba a sudar.

—Hiciste sufrir a potrillos y ¿tú quieres darme una explicación?— preguntaba con los ojos entrecerrados y tenía una vena en su frente.

—Bueno, eso suena mal si lo dices así…— respondía la alidrake con una sonrisa nerviosa mostrando sus dientes.

—... Si… muy mal… ¡Y tú, ni se te ocurra irte!— exclamaba el gato mirando de forma sombrío al cuerpo de Lunar que estaba de puntitas para largarse sin que él lo supiera, pero su plan no funcionó y metía su cola entre sus patas traseras como un perro cuando su amo le gritaba que hizo algo mal.

—… Ji, ji, jiiiiii ¿Estoy castigada?— preguntó nerviosa.

—No, que va… No lo estas— la yegua loca suspiraba aliviada —Estas súper mega ultra castigada— respondió con seriedad.

—Owwwww.

—La verdad, no te iba a castigar por huir sin permiso ya que eso se volvió una costumbre, pero igual no me gusta. Sin embargo, hiciste sufrir a unos potrillos… y eso menos me gusta… … y supongo, sabes lo que te espera ¿verdad?— con su garra libre, sacaba de uno de sus bolsillos de la túnica, una cotiza.

— ¿Una chancla? Ok. Puedo soportaaaarlo— Lunar se quedaba impactada ya que la suela de la cotiza, salió púas de metal poniéndola muy nerviosa y asustadiza de lo que le esperaba. El felino chasqueaba su cola para hacer aparecer una clase de vórtice a su lado.

—Sabes que tengo que hacer el papel de padre y madre para darte disciplina, y darte una buena tunda en esos enormes flancos que tienes…— decía con un tono sombrío y agarraba la cola del cuerpo que intentaba escapar ya que estaba galopando, pero ni se movía del lugar — ¿A dónde crees que vas, jovencita?— de golpe, lanzaba el cuerpo dentro del portal.

—Esto… ¿le darás la tunda al cuerpo?— preguntaba esperanzada.

—Claro… cuando te ponga en tu cuerpo para que sientas el horrible dolor de tus nalgas— respondía con una sonrisa infantil y empezaba a caminar al portal.

— ¡No, papi, por favor! ¡No lo hagas! ¡Mis flancos no soportarán tanto castigo! ¡Nooooooooo!— gritaba muy dramática.

—Ay, por favor, no exageres. Haz soportado cosas peores— decía rodando sus ojos por su comportamiento y dicho eso, se cerró el portal detrás de ellos dejando ese lugar en silencio, donde alguna vez, fue una pelea muy ardiente contra una lunática asesina.

Continuará.


Bueno, que decir. La pelea de Aurora contra Lunar no sería tan extensa para rellenar más el capítulo. Solo fue al grano y ya :v Tampoco es que hubiera quedado una pelea tipo dragón ball que destruya el bosque completamente. Tampoco así :v

Yo no soy de hacer peleas tan largas, si se ve que alguien no podrá con ella. Además, que este fic no hubo casi peleas ya que este fic no estaba tan orientado a eso. Solo si hacía falta y más que hay potrillos, y eso costó un poco en manejarlos bien para que no actúen tan a lo adulto, supongo.

Eso es todo.

Nos leemos.