Tras haber sido presentados oficialmente como pareja a ojos del Sheriff Stilinski, las cosas volvieron rápidamente a la normalidad para Derek y Stiles.

Tan rápidamente, que en ocasiones parecía que nada había cambiado, pues Stiles seguía yendo a clase y la mayoría de las veces lo último a lo que prestaba atención era a la clase, y al menos una vez por semana seguía quedando con el resto del grupo en el veterinario de Deaton o el loft de Derek para confirmar que todo estaba en calma en Beacon Hills, incluso en los casos en que todo parecía que era normal.

Aquella era una nueva regla de la manada que se habían impuesto tras los nefastos resultados de la última vez, y siempre agradeciendo que Parris hubiera sido quien decidió dar una lección a la manada de Derek Hale, y no alguien mucho peor… como Peter…

No había duda de que todavía tenían mucho que mejorar como manada, como empezar a hacer un formulario de aceptación en la manada de Derek Hale, y donde la primera pregunta sería: "¿Has matado a algún miembro de tu familia para intentar convertirte en Alpha?"

Pero junto a esa normalidad recuperada, y a la que Stiles se habituó rápidamente, desesperado por un poco de calma, de vez en cuando había detalles que recordaban a todos que, en realidad, no todo era igual que siempre.

Detalles como la presencia de Patrick, que pese a ser oficialmente de la manada de Parrish estaba más tiempo con ellos a raíz de haberse hecho muy amigo de Isaac; o el hecho de que ahora, a la hora de hablar del Alpha, tenían que especificar entre Derek, Parrish y Scott, lo que no siempre era fácil… Hasta que Stiles se cansó de ser políticamente correcto y tener que decir Alpha Hale o Alpha Parrish (a Scott jamás le llamaría Alpha porque no era bueno que se le subiera tanto el ego, y porque sencillamente… no), y decidió referirse a Parrish como "el Alpha", y a Derek como "nuestro Alpha", "el Alpha de Beacon Hills" o, como ocurría la mayoría de las veces, "mi Alpha"… Claro que cuando eso ocurría, y que la mayoría de las veces era sin que se diera cuenta, tenía lugar ese otro detalle que había cambiado con respecto a antes, y que consitía en que las chicas de la manada le miraban y sonreían con ternura, a punto de vomitar corazones al verle tan enamorado, mientras que los chicos estallaban en carcajadas e iniciaban una interminable serie de bromas sobre qué se sentía al ser el novio del Alpha, y si eso le convertía a él en la mamá de la manada.

Y todas esas veces, aunque al principio Stiles se sonrojaba hasta el punto de ser asfixiante el calor que sentía, al final se encogía de hombros y soltaba un "qué mala es la envidia", que dejaba a todos callados… durante cinco segundos.

En el fondo a Stiles poco le importaba ser el centro de las bromas, esta vez por su relación. Era feliz… Era muy feliz, y por primera vez él podía ser el chico que estaba estúpidamente enamorado y al que los ojos le brillaban cada vez que pensaba o veía a su chico, y que era algo así como las 24 horas del día, ya que cuando soñaba la cosa no cambiaba mucho.

Pero sin duda lo más curioso de todo aquello fue que se habituaron tan rápidamente a la normalidad y a como eran las cosas antes, que en ocasiones Stiles tenía la impresión de que ninguno de los dos era realmente consciente de que ahora eran algo más que amigos y que, por tanto, podían hacer algo más que lo que hacen los simples amigos.

Tan pronto llegó a esa conclusión, una semana después de que Derek durmiera en su casa por primera vez, también comprendió que debía ser él quien se encargara de todo. Puede que Derek fuera el Alpha de la manada y eso le hiciera a él "la mamá" de la manada… pero en cuanto a temas de pareja, desde aquella primera cita que tuvieron en el zoo cuando tuvo el valor de pedirle salir a Derek, estaba claro que Stiles era quien llevaba los pantalones.

Así que el viernes por la tarde, cuando terminó la última clase del día, se encargó muy bien de dejarles claro al resto de la manada, con el mayor número de amenazas implícitas, que aquella tarde era solo para Derek y él, y que no quería que les molestaran bajo ningún concepto.

Y por si acaso, porque si algo eran sus amigos era de mollera difícil (o que pasaban olímpicamente de él), cuando llegó a casa y le dijo a su padre que aquella noche iría a dormir a casa de Derek, dejó el móvil en casa. Esa noche solo estaba para su Alpha.

Una vez cumplida con esa parte, Stiles terminó de prepararlo todo y se presentó en el edificio de Derek a la hora prevista según el mensaje que le había enviado aquella mañana.

Derek ya le estaba esperando apoyado en su Camaro, consiguiendo que apareciera de golpe esa sensación de deja vu al verle, y a la que que ya estaba empezando a cogerle manía… Estaba harto de sentir que su vida era como una serie de televisión, donde siempre pasaba lo mismo.

Pero entonces Derek le sonrió, nada más verle, y el deja vu desapareció. Más aún cuando le besó, cuando todavía no le había dado tiempo de bajar del coche, y le susurró un "te he echado de menos" que rompió un poquito el corazón de Stiles. Y sí: en el fondo era algo bueno que tu novio te dijera algo así. Pero no cuando quien te lo decía era la misma persona que sabías se había pasado todo el día en casa, esperando a que alguien le llamara diciendo que había ocurrido algo y que necesitaban su ayuda...

No por primera vez Stiles se preguntó qué clase de vida era aquella en la que el Alpha, el más poderoso de todos, solo se sentía útil cuando alguien estaba en peligro…

Aunque para eso estaba él allí: Para dejarle claro que, al menos por su parte, le necesitaba todos los días del año y a todas horas.

- ¿Estás listo? – preguntó cuando consiguió recuperarse de la impresión del beso de Derek… No, todavía no era capaz de tratar los besos de Derek como si fueran algo normal.

- Todavía no me has dicho dónde vamos.

- Es una sorpresa – le guiñó el ojo mientras se subía al asiento del conductor.

- Antes de que arranques – Derek puso una mano sobre la que Stiles tenía en la palanca de cambios – Hay una cosa que quiero enseñarte.

Stiles se obligó rápidamente a no pensar en el doble sentido de esa frase, y que arruinaría por completo el momento del reencuentro. Desde aquella primera noche en casa habían compartidos algún que otro momento intenso, pero nunca se habían atrevido a dar el siguiente paso… Corrección: Stiles todavía no se había atrevido a preguntarle a Derek si quería dar el siguiente paso con él.

No sabía si era demasiado pronto (hacía menos de un mes le habían besado por primera vez en su vida), aunque no estaba preocupado por el hecho de que todavía no habían hecho nada… Otra cosa era, por supuesto, que no fuera un adolescente que tenía la inmensa fortuna de tener como novio a Derek Hale, y que en consecuencia pensaba en la posibilidad de tener sexo con él al menos una vez a la hora, las 24 horas del día.

Stiles se obligó a dejar de pensar en cosas que todavía no habían ocurrido, y prestó atención al sobre que Derek le estaba mostrando… Corrección: al sobre que Derek le llevaba mostrando desde hacía un buen rato, y que empezaba a cansarse de sostener a la espera de que Stiles lo cogiera.

- ¿Qué es eso?

- Un sobre – sonrió triunfal. Por fin se la había devuelto.

Stiles cogió el dichoso sobre, odiando su cabeza por meterle en esos líos, y sacó la hoja que había en su interior.

Apenas leyó las dos primeras lineas, miró a Derek con la boca abierta.

- ¿Es de verdad?

- Tu padre me dijo que debía buscarme un trabajo. Y creo que ese es el mejor que podría tener… Después de todo, siempre tuviste razón: se me da mejor tratar con los animales.

El chico tuvo que leer otra vez la carta de aceptación del zoo de Beacon Hills para contratar a su nuevo cuidador de los lobos.

- ¿Significa eso que verás a Rick?

- A Rick, a Jack y a todos los demás.

- Pero… ¿Y que pasa con la antigua cuidadora? ¿La han despedido?

- No, Marion sigue trabajando. De hecho fue la que me recomendó cuando fui a hablar con ella para ver si había alguna posibilidad de que trabajara allí. Ahora va a tener mucho trabajo con la nueva camada de lobos que ha nacido.

- ¿En serio? ¿Jack ha tenido cachorros?

- En realidad ha sido Rick – soltó una carcajada cuando Stiles le miró con los ojos de par en par – Al parecer Rick recuperó la confianza en sí mismo y ello gustó a su Beta hembra. Pero no quiso deshacerse de Jack, así que ahora hay dos Alphas en la manada.

- Dos Alphas… ¿De qué me sonará eso? – puso gesto pensativo, y de repente miró a Derek con gesto inquisitivo… Conocía muy bien la sonrisita que estaba poniendo - Ni hablar, eso no me convierte a en la Beta hembra.

- Es Scott quien te llama mamá, no yo.

- Pero eso solo es porque se lo ha pegado Isaac – se quejó mientras arrancaba el jeep. No quería llegar tarde y a ese paso podrían tirarse horas hablando – Por cierto, ¿no ibas a castigarle por lo que te hizo? Todavía no lo has hecho.

- No puedo castigarle.

- ¿Por qué no?

Antes de responder Derek se inclinó sobre el chico para darle un beso en la mejilla, muy similar al que le diera por primera vez en el jeep pero hacía dos semanas, cuando todo era tan distinto pero en el fondo era exactamente igual que ahora.

- Porque entonces jamás habría ido a verte, no te habría dicho que te echaba muchísimo de menos, y ahora no estaría aquí contigo.

Stiles giró el cuello para mirar a Derek, quien le estaba mostrando una sonrisa tímida, y cogió su mano para entrelazar los dedos, dejando sus manos unidas sobre la palanca de cambios.

- Vale. Me has convencido.

El trayecto fue más corto de lo que habría imaginado, gracias también a que su jeep ya no se paraba cada dos por tres, y en quince minutos ya estaban aparcados en lo alto del mirador de Beacon Hills.

- ¿Qué hacemos aquí? – preguntó Derek tras seguir a Stiles, quien se sentó sobre las rocas desde las que se observaba todo Beacon bajo un cielo anaranjado.

- Pensé en hacer algo romántico… Y de paso que fuera algo que nos recordara este lugar como un sitio agradable – se encogió un poco de hombros, cohibido - Siempre que hemos venido aquí era para vigilar que nada malo ocurriera, o para intentar cazar al asesino de turno. De este modo, la próxima vez que vengamos lo podremos recordar también como el sitio donde tuvimos nuestra primera cita.

- ¿La primera? – Derek alzó las cejas - Creo que hemos tenido bastante más que una.

- Pero esta es la oficial. La primera que tenemos aceptando los dos que somos pareja y… Y eso.

- ¿Es que te averguenza decir esa palabra?

- No, claro que no. Lo que me averguenza es pensar en lo idiotas que hemos sido…

- Míralo por el lado bueno – inclinó un poco el cuello – Hemos tenido muchas primeras citas.

- Ya te digo – sonrió, imitando a Derek y contemplando las calles de Beacon Hills, teñidas con el naranja intenso del atardecer - La verdad es que nunca me había fijado de lo espectaculares que son las vistas.

Derek asintió, contemplando la ciudad en silencio. Stiles se dio cuenta de que sus manos se estaban rozando, y esta vez no se negó a cogerle de la mano.

Y fue sentir los cálidos dedos de Derek entrelazándose con los suyos, y una sensación de alivio absoluto inundó su pecho. Por fin sabía lo que era hacer algo así.

Era el momento perfecto que había estado esperando.

- ¿Estás bien? – preguntó Derek al percatarse de lo callado que estaba Stiles, si bien en esos momentos le estaba mirando a él y no el paisaje que se suponía habían ido a contemplar - Pareces nervioso.

- Es que quería decirte una cosa pero no sé cómo hacerlo. Y eso que he estado todo el día ensayando para decirlo correctamente y…

- ¿Es que te estás arrepintiendo de lo nuestro?

- ¿Qué? – le extrañó el gesto de preocupación de Derek - Oh, no. No, no, no, no, no. Nada de eso, no te preocupes – se mojó los labios, un tanto abrumado - Aunque el hecho de que seas el que tenga miedo de que le dejen ha conseguido que mi ego se suba por las nubes… - tragó saliva ante la mirada seria de Derek - Y eso está mal. Muy mal. Porque no se debe disfrutar con los sentimiento de pánico de tu novio.

El Alpha negó con astío.

- Si no me dices de una vez eso que era tan importante, voy a empezar a replantearme lo de ser yo quien te deje a ti.

- Vale, sí. Tienes razón… - tragó saliva un par de veces más, sacando valor - Yo… Supongo que solo quería darte las gracias.

Y Derek no entendió nada.

- ¿Por qué?

- Por todo esto – apretó la mano de Derek que todavía no había soltado, y que no pensaba hacerlo en un futuro inmediato - Por estar ahora aquí, conmigo, y queriendo estar conmigo.

- Lo dices como si estuviera siendo obligado.

- Ya sé que no es así. Y precisamente por eso quería darte las gracias. Porque desde el día en que te conocí te convertiste en esa especie de sueño inalcanzable… Y no lo digo solo por lo evidente – le hizo un repaso visual de lo más completo – Si no por todo lo demás: Tu forma de ser, tu valentía, tu fortaleza… Y ese millón de pequeños defectos que tienes pero que combinados se convierten en algo perfecto – Derek tragó con dificultad ante la mejor y más apurada descripción que habían hecho de él – Jamás me imaginé que algún día podría decir que era un buen amigo tuyo y menos aún que era algo más que tu amigo… Pero es así y… Tú decidiste convertirme además en tu ancla, y me siento increíblemente honrado por ello y te juro que estaré siempre a tu lado para lo que me necesites porque… - se mojó los labios, buscando las palabras adecuadas - Porque tú has sido el primero en mirar más allá de lo que se ve a primera vista. Y jamás te estaré lo suficientemente agradecido por haberme dado esa oportunidad.

Los labios de Derek estaban ligeramente abiertos cuando Stiles terminó de hablar. Vio que se había quedado callado, mirándole fijamente, como esperando a que dijera algo.

Así que esta vez fue Derek quien buscó las palabras adecuadas.

- Te ha quedado muy bien – trató de no reír ni llorar pero al final le quedó una mezcla de las dos cosas. Aunque Stiles estaba igual, con lo que supuso que no pasaba nada.

- Gracias.

- Y supongo que yo también debo darte las gracias.

- ¿Ah, sí? – preguntó Stiles, sorprendido - Fuiste tú quien aceptó salir conmigo.

- Pero fuiste tú quien tuvo que lidiar con ello. Y sé que eso no es siempre fácil, menos aún en las últimas semanas o… años – soltó aire en gesto cansado - Sé que soy complicado y que a veces entran ganas de pegarme con el bate – alzó una ceja de condescendencia - Intuyo que cuando no te quedó más remedio que hacerlo, no era la primera vez que pensabas en ello… Pero no te culpo. Y por eso te doy las gracias. Por no haberte rendido conmigo cuando viste que no era tan perfecto como te habías imaginado al principio.

Stiles tragó con dificultad, sintiendo que se le humedecían los ojos ante la sinceridad de las palabras de Derek. Tenía claro que solo con él podría atreverse a decir algo así, y nunca podría agradecerle lo suficiente lo increíblemente honrado que se sentía por tener ese privilegio.

- La perfección está sobrevalorada – susurró al final.

- Pienso lo mismo.

Durante unos segundos tan solo se miraron fijamente, dejando que los ojos marrones y verdes del otro fueran lo único que existía en el mundo, y sintiéndose fortalecidos al verse reflejados en los ojos de su compañero. El que sabían que estaría siempre allí para el otro. En lo bueno y sobre todo en lo malo.

Stiles sonrió con cierta vergüenza tras el beso de Derek que puso fin al momento silencioso.

- Bueno… Y después del momento tierno del día… ¿Comemos? Tengo un hambre que me muero.

Derek no podía estar más de acuerdo con la invitación. Tal vez con el tiempo se acostumbraría a que alguien le dijera cosas como las que acababa de confesar Stiles sin que sintiera tal conmoción. Y tal vez con el paso de muchísimo tiempo podría escuchar aquellas palabras como si no fueran nada del otro mundo… Pero ahora, cuando estaban dando los primeros pasos de su relación y pese a todo lo vivido juntos, era algo tan novedoso y… tan maravilloso y terrorífico al mismo tiempo, que dudaba mucho pudiera actuar con la calma exigida para ese tipo de situaciones.

Así que Derek buscó cualquier excusa que le ayudara a dejar de pensar en lo increíblemente afortunado que era, y poco a poco consiguió que su corazón latiera a un ritmo menos acelerado.

Pero cuando se sentó junto a Stiles en la pequeña manta que había llevado consigo, y vio que estaba tan o más nervioso que él, no dudó en coger su mano para darle un pequeño apretón y mirarle fijamente a los ojos. Indicándole con ese simple gesto que sí, que los dos estaban sintiendo lo mismo, y que no, no era malo estar asustado por ello. Menos cuando tenían justo al lado a la persona con la que sabían que podían solucionar cualquier problema que se interpusiera entre ellos.

Por ello el momento incómodo del día, si bien también había sido el momento romántico y el que ya era hora que compartieran, se marchó tan rápido como había venido.

De ese modo, en cuestión de minutos volvieron a ser los mismos de siempre que hablaban de todo y de nada y que no sentían remordimientos cuando sacaban a la luz sus mayores meteduras de pata, con algún que otro insulto tipo "es normal que seas un lobo tan amargado, porque no debe ser fácil vivir teniendo tanto pelo en ciertas partes del cuerpo" o "no entiendo cómo no te han hecho ya algún experimento por ser la única persona del mundo incapaz de callarse ni cuando le va la vida en ello"…

Lo único que cambiaba era que esta vez, después de las amenazas, los insultos y las historias compartidas, había algún que otro beso que les recordaba que algo sí había cambiado entre ellos.

Aunque solo fuera la libertad de poder hacer lo que siempre habían querido.

Ya habían terminado de cenar y los tonos anaranjados del cielo se habían convertido en una capa oscura estrellada, cuando Derek quiso alargar más de lo normal el último beso que inició.

Estaban tumbados en la manta, disfrutando de una noche para nada fría, con lo que tan solo llevaban los pantalones y camisetas.

Había iniciado el beso como uno más de los cientos que ya habían compartido en las últimas horas, muchos de ellos sin venir a cuento, tan solo porque los labios de Stiles estaban cerca y era absurdo no aprovechar la ocasión.

Pero esta vez quiso que fuera un beso distinto del resto.

A diferencia de cuando le besó en el cuarto de Stiles, no fue la pasión y el ansia por dominar a Stiles lo que caracterizó aquel beso, sino todo lo contrario: la calma y el deseo de recrearse en sus labios, como si quisiera descubrir cada detalle de ellos y de paso explorar todo su cuerpo.

Y eso fue lo que hizo. El beso en seguida se alargó, abarcando todo lo posible de aquella deliciosa boca, tras lo que ladeó un poco el cuello para poder llegar a la garganta de Stiles, besando con dulzura los lunares que marcaban la piel.

Stiles ronroneó de placer y Derek sonrió, orgulloso de sí mismo, antes de cambiar de posición. Se incorporó un poco para, colocándose de rodillas, levantar la camiseta de Stiles lo justo para desvelar más de esa pálida piel que le fascinaba.

Apenas la tuvo a la vista, no pudo contenerse: dejó otro beso justo en el ombligo y luego un par más a cada lado del mismo, sintiendo los abdominales que se escondían bajo la piel. El ronroneo de Stiles fue un poco más agudo esta vez y de reojo vio que Stiles agarraba la manta con fuerza, casi como si estuviera sufriendo. Pero al no decir nada, menos aún que parara, Derek siguió.

Poco a poco fue dibujando una hilera de besos por el estómago del chico, subiendo lentamente la camiseta y agradeciendo que Stiles fuera propenso a llevar camisetas más grandes que su talla, pues de lo contrario le habría tenido que pedir que se levantara para poder quitársela. Y Derek prefería tenerle justo como estaba ahora, tumbado y con los ojos cerrados, disfrutando de los labios y besos que le estaba regalando.

Acabó con la camiseta subida hasta el cuello, lo justo para poder ver en condiciones aquel cuerpo tan asombroso, agradecido porque ya no hubiera rastro de las marcas que le hubiera dejado con sus propias garras, y que sin duda habrían estropeado semejante visión.

Desde la primera vez que le vio había ganado mucho músculo. Y aunque no era ni mucho menos comparable a los de sus amigos, siendo todos ellos hombres lobo, Derek mentiría si dijera que no le encantaba ese cuerpo: no porque fuera especialmente fibroso o incluso hermoso, sino simplemente porque era el cuerpo de Stiles Stilinski.

Sintiéndose poderoso por ser ahora mismo la única persona de la faz de la tierra que estaba besando el cuerpo de Stiles, quiso hacer algo más que besarle. Y aprovechando que tenía justo en frente sus pezones erectos, no perdió el tiempo en lamerlos con la punta de la lengua, y a continuación succionar con fuerza solo para terminar besándolos con dulzura.

La combinación de la lengua y labios de Derek sobre aquella parte de su anatomía, consiguió que el ronroneo de Stiles se convirtiera en un jadeo en toda regla, y que la mano agarrara el pelo de Derek en vez de la manta.

A Derek no le importó el agarre. Sonriéndole pícaramente, besó sus labios con un poco menos de ternura esta vez.

- ¿Quieres que siga? – preguntó Derek tras casi cinco minutos de un beso que había conseguido que los dos empezaran a sudar por la intensidad del mismo.

- Por favor – pidió Stiles, sus pupilas clavadas en las del hombre lobo y con la respiración entrecortada.

El Alpha no pudo negarse al ruego de Stiles y le ayudó a quitarse la camiseta para hacer luego lo propio con la suya. Iba a volver a la tarea de marcar cada milímetro de piel con su lengua, cuando un olor característico inundó todos sus sentidos: el olor del deseo y la lujuria.

Miró hacia abajo y no le sorprendió ver que Stiles tenía la vista fija en su pecho, y que se estaba mojando los labios de lo que se le había secado la garganta. Contempló al adolescente con una mezcla de curiosidad y diversión… Y de orgullo propio, para qué mentir. No iba a ser ahora un hipócrita y decir que no estaba orgulloso de su cuerpo.

- Pensé que ya me habías visto sin camiseta – susurró Derek con prepotencia – Más de una vez.

Stiles asintió sin atreverse a parpadear, no fuera a desaparecer aquella visión.

- Pero nunca había estado tan cerca…

- ¿Sabes que ahora puedes hacer algo más que mirar? – preguntó al extrañarle que Stiles siguiera quieto. Pero cuando el adolescente siguió embobado, rio por lo bajo antes de agarrar una mano de Stiles y llevarla hasta su pecho – También puedes tocar – se inclinó para susurrarle al oído, y ya que estaba allí lamió con gusto el lóbulo de la oreja.

La combinación de ambas cosas fue lo que necesitaba Stiles para salir del atontamiento en el que estaba, y antes de que Derek se diera cuenta ya estaba acariciando, agarrando o incluso arañando unos músculos que, en opinión de Stiles, no debían ser legales de lo perfectos que eran.

Satisfecho por el ritmo que estaba tomando la cosa, Derek se dejó tocar a gusto mientras retomó sus besos y lametones por cualquier milímetro de piel de Stiles que tuviera al alcance. Y cuando recorrió todos los milímetros del pecho, brazos y rostro de Stiles, quiso ir a la siguiente parte.

Stiles protestó cuando Derek se incorporó, pues había perdido el contacto con sus abdominales que acababan de convertirse en su parte favorita del cuerpo de Derek… más de lo que ya lo eran antes. Pero cuando vio el motivo por el que se había apartado Derek, que era desabrocharse el pantalón y empezar a quitárselo, el quejido de protesta se convirtió en un gemido lastimero a causa de haberse quedado sin respiración… Y sin riego sanguíneo.

De prnto el Alpha captó el cambio de ritmo en el corazón de Stiles y paró en el acto.

- ¿No quieres que lo haga? – preguntó, confuso – Podemos seguir con lo que estábamos haciendo. Y el que me quite la ropa no significa que tenga que pasar nada más. Solo… - se encogió un poco de hombros, sonriendo tímidamente – empezaba a tener mucho calor.

Stiles se mojó los labios, dudando durante unos segundos.

- No es que no quiera – susurró – Yo…

- Tranquilo – Derek se tumbó a su lado, dándole un corto beso – No tenemos por qué hacer nada más, ya te lo he dicho.

- No, no es eso… - se sonrojó a medida que hablaba – Es que yo también quiero lamer tu cuerpo…

El corazón de Derek se paró durante varios segundos. Si hasta ahora había tenido calor pese a ser de noche y estar al raso, lo de ahora era un auténtico infierno… Un infierno que no quería abandonar jamás. ¿Quién le habría dicho que el adolescente que cuando le conoció le pareció tan patoso, ahora podía conseguir que se corriera solo diciendo lo justo?

Así que cuando Derek consiguió recuperar el control de sus neuronas, terminó de quitarse los pantalones (si no lo hacía ahora luego no tendría capacidad para ello), y procedió a ayudar a Stiles a hacer lo mismo, hasta que acabaron los dos solo con los calzoncillos.

- ¿Mejor así?

Stiles no respondió. Ahora que le miraba fijamente, se dio cuenta de que ni siquiera parecía incómodo por estar prácticamente desnudo junto a él, lo que tampoco tenía mucho sentido: cuando le confesó que él había sido la primera persona que le besó, Derek había dado por hecho que era virgen, con lo que ahora tendría que estar cuanto menos nervioso… Pero en vez de ello estaba quieto, observándole como si estuviera contemplando su próxima cena.

Y aunque Derek nunca había sido partidario de que le trataran como a un trozo de carne, en el caso de Stiles estaba dispuesto a hacer una excepción.

Así que se tumbó cuan largo era en la manta, junto a Stiles, tras lo que arqueó una ceja y le mostró esa sonrisa que había usado en contadísimas ocasiones, siempre con él: su sonrisa de flirtear.

- Adelante. Soy todo tuyo.

Stilinski no se lo pensó. Y aunque comenzó besando la zona de Derek Hale que ya conocía, que era su boca, enseguida ganó confianza para bajar por su cuello y llegar a los hombros. Le dio un par de mordiscos juguetones que fueron muy del agrado del Alpha, tras lo que fue a por su premio y lamió con auténtico placer uno de los pezones de Derek.

Derek jadeó de placer, lo que no hizo sino envalentonar a Stiles más de lo que ya lo estaba, bajando rápidamente por el pecho y estómago del hombre lobo. Al llegar a la parte baja del estómago, rozando con la lengua la tela de los calzoncillos, Stiles miró a Derek y alzó una ceja, como pidiendo permiso.

Y Derek no supo qué hacer: si aplaudirle por empezar a usar las cejas de la manera correcta, o llamarle idiota por parar a preguntarle algo cuya respuesta era evidente.

Aun así, se recordó que se suponía que él era el adulto de los dos, al menos en cuanto a edad, y que se suponía que también era el Alpha, con lo que debía asegurarse de que todos los miembros de su manada, incluyendo su propia ancla, realmente estaban haciendo lo que querían, y que no se estaban viendo coaccionados en ningún momento.

- Solo si tú quieres – susurró con voz ronca, pues la garganta se le había secado solo de imaginarse lo que estaba a punto de ocurrir.

Stiles volvió a usar las cejas para expresar su opinión, y que podría traducirse como algo del estilo "tú eres imbecil si crees que voy a parar ahora".

Para remarcar su opinión Stiles cambió de posición, colocándose entre las piernas del Alpha, y con mucho cuidado le quitó los calzoncillos.

El nerviosismo lógico del momento contagió a Derek, especialmente cuando Stiles se quedó quieto cual estatua, contemplando su erección al descubierto. Y aunque al principio no quiso cebarse con el descaro de Stiles, que estaba mirando su cuerpo como si nunca hubiera visto nada igual, pues Derek tampoco era hipócrita en ese sentido y sabía que no era precisamente pequeño; el paso de los segundos sin que la posición de Stiles cambiara, hizo que perdiera la paciencia.

- Solo es un pene, Stiles – gruñó – Es lo mismo que tienes tú.

Y aunque Stiles tenía ganas de recordarle que Derek era único para decir cualquier cosa en medio de gruñidos, incluso frases tan absurdas como "solo es un pene", optó por lo que realmente pensaba.

- Sí, claro – dejó los ojos en blanco – Lo mismito.

Derek no tuvo tiempo de replicar a la contestación de Stiles, pues de pronto la boca de Stiles estaba en una parte muy concreta de su anatomía, y que se convirtió en la única parte de la que era consciente.

El jadeo de Derek fue respondido por un gemido de satisfacción de Stiles… de satisfacción y también de placer, pues pese a ser la primera vez que lo probaba, el miembro de Derek que ahora tenía en su boca era lo más delicioso que había probado en su vida.

El gemido de Stiles llegó directamente a la erección de Derek, quien tuvo que agarrar con fuerza la manta sobre la que estaba tumbado, tratando de controlarse para no embestir contra aquella deliciosa boca.

Pero Stiles no se contentó solo con gemir. Exploró en profundidad la nueva parte del cuerpo de Derek que acababa de serle revelada, y la lamió, beso e incluso mordió con caricias de sus dientes, logrando arrancar gemidos extasiados con cada uno de ellos.

Stiles jamás se había sentido tan poderoso.

De pronto notó una mano de Derek en su pelo y sintió satisfacción al ver que había conseguido que Derek mostrara su lado dominante. Pero cuando no agarró su pelo, como realmente estaba deseando que hiciera, sino que tan solo dejó la mano ahí, jugando con su pelo, se extrañó. Más aún cuando susurró un "para" que no esperaba oír.

Stiles dejó salir la erección de su boca y miró al hombre lobo que seguía tumbado frente a él, con una mezcla de extrañeza y dudas.

- ¿Es que no te gusta?

La carcajada de Derek fue suficiente para dejarle claro que no, que ese no era el problema. Así que cuando Derek bajó la mano hasta acariciar su mejilla, y después le agarró del cuello para obligarle a acercarse a su cara, Stiles solo pudo dejarse hacer.

Tan pronto tuvo frente a él la boca de Stiles, le besó con ansias y una fuerza desmedida. Como si llevara años esperando ese momento y no llevaban toda la noche haciendo lo mismo.

El beso duró tan solo un minuto y de repente Stiles se vio girando, obligado por el propio cuerpo de Derek, hasta que acabó tumbado y con Derek encima suya.

- Creo que es mi turno – susurró.

Antes de que Stiles fuera consciente de lo que estaba ocurriendo, Derek ya le había quitado los calzoncillos y estaba devolviéndole el increíble tratamiento que acababa de darle… Y si él había sido tan bueno como lo estaba siendo Derek ahora mismo, pensó el adolescente, era sin duda el mejor novio del mundo.

Los jadeos, gemidos y algún que otro grito de Stiles llenaron la noche de Beacon Hills y Stiles nunca había estado tan agradecido de que el pueblo estuviera rodeado de bosque, pues dudaba mucho que alguna vez pudiera estar a solas con Derek haciendo algo así, en mitad del vecindario, sin que avisaran a su padre por escándalo público.

Así que, entre lamida y lamida de Derek, y que estaban convirtiendo su cuerpo en un auténtico volcán, decidió que luego le preguntaría a Derek si había pensado en reconstruir la antigua morada Hale y que sería un excelente lugar para irse a vivir juntos.

Pero se lo preguntaría más tarde, cuando su vida no dependiera de la boca de Derek y lo que esa boca sabía hacer, que estaba consiguiendo que se aproximara al orgasmo a pasos agigantados.

Hasta que en un momento dado a Derek no se le ocurrió otra cosa que presionar con sus labios la cabeza de su pene, creando la succión perfecta, y Stiles gritó un "Derek" que dejaba bien claro lo que estaba a punto de ocurrir.

Y de pronto esa maravillosa sensación desapareció…

Stiles parpadeó varias veces, pensando que a lo mejor el orgasmo había sido tan intenso que directamente había perdido el conocimiento y no había llegado a sentirlo… Lo que sería una auténtica putada, la verdad, porque significaba que jamás disfrutaría en condiciones de los orgasmos proporcionados por Derek Hale.

Pero entonces se dio cuenta de que Derek se había puesto de rodillas entre sus piernas, y que la erección de los dos estaban igual que antes. Es decir, necesitando urgentemente descargarse.

Y entonces comprendió que lo que había pasado era que Derek había parado.

- ¿Por qué has parado? – preguntó Stiles escandalizado.

- No tenía muy claro si querías que siguiera.

- Pero tú eres idiota o qué. ¿Cómo no voy a querer que sigas? – de pronto pensó en un hecho en el que hasta ahora no había recapacitado, y se incorporó hasta acabar sentado frente a Derek - Espera… ¿Tú no querías seguir? Joder, perdona. No había caído en que a lo mejor tendría que haberte preguntado antes si no tenías problemas en… ya sabes – se sonrojó - ¿Tragar?

La expresión de Derek pasó de mostrar sorpresa a comprensión, y de ahí a cierto enfado.

- No es eso… - murmuró antes de cruzar los brazos para dejar claro que estaba ofendido - Pero sí, ya que lo dices, no habría estado mal que te preocuparas un poco en averiguar lo que yo pienso al respecto y hasta dónde estoy dispuesto a llegar.

- Perdona… Como tú eres el experto pensé que no haría falta, y que directamente solo harías lo que tú quisieras.

El Alpha tardó un segundo en responder, descruzando los brazos, no del todo seguro de si había oído bien.

- ¿Qué significa que yo soy el experto?

Y Stiles tardó en responder, pero en su caso porque dudaba mucho de las intenciones de esa pregunta.

- ¿Que tú eres el experto? – hizo un aspaviento cuando Derek le asesinó con la mirada, dejándole claro que esa no era la respuesta que esperaba oír - Lo siento, Derek, pero hay veces que me pones muy difícil el no llamarte idiota.

- Eso es algo que tenemos en común – dejó los ojos en blanco, resoplando - Pero volviendo al tema que nos importa realmente – señaló sutilmente su erección, y que con tanta charla había disminuido - ¿Por qué me da la sensación de que piensas que ya he hecho esto?

Esta vez Stiles no dijo lo primero que pensó, sino que se obligó a pensar detenidamente las palabras de Derek. Y cuando lo hizo, sus ojos se abrieron como platos.

- Espera… ¡Eres virgen!

El hombre lobo gruñó.

- Gracias, Stiles. Ahora ya lo sabe todo Beacon Hills.

- ¡No puedes ser virgen! – le recriminó más que preguntó – Ya has estado con mujeres.

- Exacto – movió sus cejas en la posición de "eres idiota" – Y que yo sepa tú no eres una mujer – miró con descaro el miembro de Stiles, y sonrió con malicia cuando consiguió que Stiles se sonrojara.

- ¿Entonces nunca has estado con un hombre?

- Repetiré la pregunta: ¿Por qué lo dices como si fuera algo tan difícil de creer? Y ya que estamos, no entiendo a qué viene eso de que tengo más experiencia. Quitando a Paige conoces a las dos únicas mujeres con las que he estado en mi vida.

Stiles se rascó el cuello, dudando en decir lo que estaba pensando.

- Pero cuando te marchaste de aquí con tu hermana, estuvisteis un tiempo en Nueva York, ¿no?

- ¿Y?

- Y allí podrías haber estado con… mucha gente.

La sorpresa de Derek fue tal, que esta vez no había cejas suficientes para expresarse sin palabras.

- ¿Acabas de llamarme perro en celo?

La carcajada de Stiles fue tan brutal y espontánea, que hubo unos segundos en que se quedó sin respiración. Al final fue la expresión escandalizada de Derek la que le obligó a recuperar la compostura, si bien luego fue él el escandalizado.

- No me mires así, ha tenido su gracia – comentó para señalarle luego en gesto amenazante - Pero te recuerdo que solo yo puedo hacer chistes de perros.

- Te estás distrayendo del tema.

- Vale sí – se mojó los labios, tratando de concentrarse - Entonces… Nunca has estado con un hombre – Derek negó, para nada dispuesto en malgastar palabras en algo que debía haber quedado claro hacía horas – Pues no lo parecía por lo que me estabas haciendo antes, la verdad.

- Lo mismo digo.

Stiles se sonrojó por enésima vez, reconociendo que Derek tenía razón, pero que eso no iba a significar que lo fuera a decir en voz alta.

- La verdad, ya ni me acuerdo de por qué estábamos hablando de virginidad… - confesó Stiles - O más importante todavía, ¿por qué has parado?

- Porque quería asegurarme de si querías correrte en mi boca – sentenció Derek sin remilgos, cansado de tanta palabrería - Lo que, ya de paso, responde a tu pregunta de antes si tengo problemas a la hora de tragar. O si preferías hacerlo dentro de mí.

Derek esperó a que Stiles dijera algo.

Pero cuando el adolescente siguió en silencio, mirándole con la boca abierta y asombrosamente quieto, bufó con cierta rabia. No entendía por qué se quejaban tanto de que no se expresara con palabras, si cuando lo hacía el resultado era el mismo y nadie se enteraba de nada.

- ¿Stiles? – preguntó con cierta preocupación al final, pues ya llevaba más de un minuto quieto - Te he hecho una pregunta.

- ¿Es que quieres que sea yo quien…? – no se atrevió a terminar la frase.

- Para estar a punto de acostarnos resulta un poco ridículo que te de vergüenza usar las palabras adecuadas… - se mofó Derek - Especialmente siendo tú.

- Oye, no es lo mismo. En mi caso la mayor parte de mis neuronas siguen tratando de aceptar el hecho de que tengo a Derek Hale desnudo y a mi lado, y que me acaba de hacer la mejor mamada de mi vida… - entrecerró los ojos, dándose cuenta de su error - ¿La única mejor mamada de mi vida?

- Vamos mejorando – resopló - Y respondiendo tu pregunta. ¿Es que tú no quieres hacerlo?

- ¿Qué?

- ¡Que si quieres follarme, Stiles!

El grito de desesperación de Derek no fue respondido por el chico como habría esperado.

- No vuelvas a decir algo así sin avisar, o acabaré corriéndome.

- Al menos sería una novedad para uno de los dos – murmuró para sí el Alpha

- Si te soy sincero, siempre me había imaginado que serías tú quien… ya sabes…

- ¿Y quieres que lo haga?

- ¿Es una pregunta con trampa?

Derek ya estaba más que harto de tanta tontería y tanta palabrería. Sabía que con Stiles tendría que usar el diálogo más veces de lo que estaba acostumbrado, pero aquel no era precisamente el mejor momento para mejorar su uso en la comunicación verbal.

- Mira Stiles, voy a ser muy claro para que lo entiendas – dejó brillar sus ojos de Alpha – O en los próximos cinco segundos me dices quién folla a quien y lo hacemos de una vez, o me largo.

- Tú – respondió Stiles corriendo - Tú, hazlo tú… Fóllame tú, pero por favor no me dejes así después de lo que me acabas de decir.

Derek miró al cielo estrellado unos instantes.

- Por favor, recuérdame ¿por qué estoy contigo?

Era una pregunta retórica y ambos lo sabían. Pero tras llevar una insultante cantidad de tiempo hablando y casi discutiendo, en vez de aprovechar el hecho de que estaban los dos desnudos y en mitad del bosque, disfrutando de una perfecta noche para acostarse por primera vez; Stiles decidió recompensarle un poco por ese tiempo perdido.

Por ello, sin decir una palabra, agarró la muñeca de Derek y le obligó a sentarse en el suelo. Y tan pronto lo hubo hecho, mirándole muy fijamente a los ojos, se sentó en su regazo, apoyando las dos manos sobre los hombros de Derek, y mordiéndose el labio para no gemir cuando sus dos miembros se rozaron por primera vez.

Las pupilas de Derek estaban tan dilatadas como las de Stiles. Sin ser realmente consicente de lo que estaba haciendo, pues en esos momentos solo podía sentir el peso de Stiles sobre su cuerpo y su miembro tocando el suyo, besó los labios de Stiles, queriendo morderlos esta vez él.

Cuando se separó de él para poder respirar, la mirada de superioridad de Stiles solo se equiparaba a la de excitación.

- Buena argumentación – le dio la razón el hombre lobo.

Derek no quiso perder más tiempo en cháchara, y aprovechando que tenía a Stiles encima suyo y sin ninguna barrera entre sus cuerpos, le abrazó para que estuvieran más pegados que nunca, pudiendo notar el propio sudor de Stiles en su piel, mientras le besaba casi con desesperación.

Era como si no tuviera suficiente de él, y con cada roce de sus labios o sus lenguas necesitara mucho más de ese contacto que ya sabía querría experimentar toda la vida. Y lo mejor era que la ansiedad de Stiles era equiparable a la suya, habiendo agarrado de nuevo su pelo para mantener el equilibrio mientras se movía adelante y atrás sobre su regazo, queriendo aumentar si era posible el roce de sus anatomías.

Derek tuvo claro que si seguían así no tardaría mucho en alcanzar el orgasmo, sin necesidad de que Stiles le tocara, chupara o, mejor aún, se abriera de piernas para que pudiera entrar en él. Y lo cierto es que estaba de acuerdo con esas tres opciones, o incluso con correrse tal y como estaban ahora, llenando la noche de gemidos y el ruidos de sus bocas devorándose y nada más que eso.

Pero después de haberse imaginado entrando en Stiles, llenándole y sintiendo por primera vez un contacto tan íntimo con él, no quería esperar más.

Con mucho esfuerzo consiguió separar sus labios de los de Stiles, si bien le resultó imposible no aprovechar la ocasión para lamer el sudor que se había formado en el cuello y garganta del adolescente, y que consiguió arrancarle un gemido ronco. Todo ello sin parar de mecerse entre sus pierns, logrando que el contacto de sus erecciones fuera perfecto y constante, incluso hasta el punto de que varias gotas de semen ya se habían escapado de los dos.

Derek mentiría si dijera que no era el hombre más afortunado del mundo ahora mismo: no solo tenía como compañero a un chico inteligente, gracioso (a veces demasiado gracioso) y fuerte como pocos, sino que además estaba demostrando ser todo un vendabal a la hora del sexo… Y eso que no habían hecho más que empezar.

- ¿Estás listo? – preguntó cuando tuvo que respirar de nuevo, apoyando la frente en la de Stiles mientras recuperaba un poco de resuello.

Stiles no respondió. Tan solo asintió con una mezcla de nerviosismo y anticipación, pero donde sus ojos marrones también dejaban ver la confianza que tenía en él, sabiendo que nada malo podía pasarle.

Teniéndole allí, sobre su cuerpo con la luna iluminando su piel perlada de sudor, y el rubor cubriendo sus mejillas y pecho a causa de la excitación, Stiles jamás le había parecido tan deseable como lo estaba siendo ahora.

Pero se obligó a ir despacio. No solo por el bien de Stiles, a quien lo último que querría sería hacerle daño, sino también por el suyo propio, que quería disfrutar cada segundo de aquella primera vez.

El Alpha se metió un dedo en la boca, dispuesto a humedecerlo bien. Si hubiera sabido que acabarían así se habría encargado de comprar lubricante, pero llegado a este punto no pensaba parar para ir a comprar, con lo que tendrían que improvisar. Porque lo que no pensaba hacer era entrar en él con el riesgo de hacerle daño. Así que se metió el dedo índice en la boca para dejarlo bien húmedo, ante la atenta mirada de Stiles, cuya pupilas no podían estar más dilatadas.

Pero apenas habían pasado unos segundos, fue el adolescente quien sacó el dedo de su boca para metérselo en la suya propia y lamerle el dedo como si fuera lo más exquisito del mundo.

Derek gimió ante el roce de la lengua de Stiles, y jadeó cuando la mirada de Stiles se volvió depredadora. Parecía mentira cuando iba a ser él quien entrara en el cuerpo del chico, pero era como si fuera Stiles quien estuviera al mando…

A quién estaba intentando engañar, pensó Derek: Stiles siempre había estado al mando. Al menos en lo que respectaba a él.

Estuvieron un buen rato así, tan solo mirándose a los ojos mientras Stiles jugaba con el dedo de Derek e iniciaba aquel bamboleo sobre el cuerpo del Alpha, como si le estuviera cabalgando, y que Derek intuía acababa de convertirse en una de las mejores posiciones de Stiles. Derek mataba por poder hacer exctamente lo mismo pero estando dentro de él.

Fue el propio Derek quien sacó el dedo, indicando que el tiempo de preparación había terminado, y con cuidado ayudó a Stiles a bajarse de su regazo y tumbarse sobre la manta. Sintió el viento meciendo las hojas. Había empezado a refrescar, con lo que no era lo más recomendable estar desnudos y a la intemperie. Pero ahora no podía parar para buscar un lugar más cálido y tenía la certeza de que en cuestión de segundos lo que sentirían sería calor… Muchísimo calor.

Cuando tuvo a Stiles tumbado y con las pierns abiertas, ofreciéndole un primer plano del lugar donde estaba apunto de enterrarse, Derek sintió una especie de vértigo. No solo por lo que estaba a punto de hacer, sino por lo asombroso que era ver a Stiles dispuesto a entregar su cuerpo con esa tranquilidad.

Se tumbó junto a Stiles acariciando su pecho y bajando por su estómago, hasta llegar hasta su erección. El gemido del adolescente fue música para sus oídos.

- No tienes ni idea de cuánto te deseo – susurró en su oído Derek, acariciando el miembro de Stiles – Cuanto te quiero.

El "quiero" fue la señal para meter el dedo en el cuerpo de Stiles, casi hasta la mitad.

En el acto dos roncos gemidos resonaron en la noche, seguidos de respiraciones entrecortadas. Durante un instante Stiles lo vio todo borroso. Aquello era demasiado intenso: la presión del dedo de Derek dentro de él y sobre todo saber que era el dedo de Derek el que estaba dentro de su cuerpo, después de haberle dicho que le quería… Era, simplemente, demasiado.

Derek, por su parte, estaba experimentando lo mismo: tan solo era un dedo en el cuerpo de Stiles pero el calor y la presión que estaba experimentando era sin duda lo más asombroso que había sentido jamás, y no podía esperar a que fuera su polla quien estuviera enterrado en él.

- Derek – gimió Stiles, tragando con dificultad.

- ¿Te hago daño?

- No. No… Es… - giró el cuello para estar más cerca de la boca de Derek, estando los dos tumbados, y le besó con desesperación. Como si aquel beso pudiera expresar lo que no era capaz de decir con palabras. Y Derek lo entendió perfectamente.

Cuando Stiles rompió el beso, casi ahogado por la falta de aire, miró a Derek con tal adoración que el propio Derek sintió que no se lo merecía.

- No sé si lo haré bien – susurró, cohibido, pese a que ya habían dejado claro ese punto – Nunca…

- Tranquilo – Stiles tuvo que tragar para acallar el gemido que estaba a punto de salirle, pues seguía teniendo el dedo de Derek dentro de él – Da igual lo que hagas, será tú… Será increíble – Trató de poner su mirada fanfarrona para demostrarle que estaba tranquilo, pero salió solo a medias porque seguía teniendo un dedo de Derek dentro de él – Además. En el caso de que no sea todo lo increíble que cabría esperar, siempre podemos repetir…

La seguridad de Stiles, y sobre todo el hecho de que estaba diciendo una gran verdad, consiguieron que los nervios de Derek desaparecieran.

Le besó una última vez, esperando que pudiera expresar tanto en ese beso como lo había hecho antes Stiles con el suyo, y movió el dedo índice, tratando de llegar a todos los rincones posibles del cuerpo de Stiles.

Fue hacerlo y Stiles perdió el control de su propio cuerpo: Tan pronto estaba relajado cuando Derek rozaba las paredes de su ano, como gemía y se retorcía de placer cuando trataba de llegar lo más dentro posible. Y viendo que no había dolor por ningún lado, el hombre lobo no tardó en introducir un segundo dedo, seguido de un tercero…

La presión del cuerpo de Stiles era increíble y lo mejor era que Stiles no parecía estar sufriendo la intromisión. Si acaso, lo que sentía eran ansias por no tener más. Así se lo hizo saber cuando, en un momento en que los movimientos de Derek habían ganado en velocidad, confianza y precisión, llegaron a rozar la próstata de Stiles, y el cuerpo del adolescente se elevó un palmo del suelo.

- Derek – gimió – Por favor.

Derek sabía muy bien lo que le estaba pidiento, pues no dejaba de ser lo mismo que él necesitaba. Asintió, incapaz de encontrar las palabras adecuadas, y sacó con cuidado los dedos para posicionarse entre las piernas de Stiles.

Sin dejar de mirarle a los ojos en ningún momento, se inclinó sobre su cuerpo, dejando que Stiles sintiera el peso del mismo, y ambos gimieron cuando su miembro rozó el ano del adolescente.

Incapaz de contenerse, besó a Stiles, tragándose un nuevo gemido, y con toda la delicadeza que pudo reunir estando en esa situación, entró lentamente en él.

La presión, el calor y la suavidad al mismo tiempo que experimentó de golpe Derek fue tal, que por un instante temió que fuera a desmayarse. Si no lo hizo, o si no se dejó llevar del todo por aquella sensación tan increible, fue solo porque primero tenía que saber que Stiles estaba bien. Así que se obligó a concentrarse solo en la persona que tenía bajo su cuerpo, y la misma que estaba recibiéndole de una manera indescriptible.

De pronto sintió la mano de Stiles sobre su cuello, antes de oír su voz.

- Estoy aquí – gimió Stiles con un toque de dolor. Pero, indudablemente, también había placer – Por favor, no te pares.

Extrañado por la petición, Derek tuvo que mirar hacia abajo, donde sus cuerpos se unían, para darse cuenta de que no había entrado del todo en él, habiendo parado casi en el mismo instante en que sintió aquella exquisita presión.

- Estoy bien, Derek – susurró Stiles. Su pecho subía y bajaba al ritmo del corazón acelerado, y tenía el pelo pegado a la frente a causa del sudor. Pero quitando eso parecía estar en la gloria: Le estaba sonriendo, con una mano sobre la cintura de Derek, y sus pupilas seguían dilatadas. Tanto, que apenas se veía el marrón de sus ojos – Te lo suplico, no pares ahora.

Derek no pudo hacer otra cosa salvo obedecer.

A un ritmo asombrosamente lento para que la sensación de enterrarse en él durara el mayor tiempo posible, penetró a Stiles de una única embestida.

El momento de tocar fondo fue casi agónico, y durante unos segundos los dos permanecieron quietos, imposiblemente pegados, dejando que experimentaran en todos sus detalles la nueva sensación. Hasta que Derek no pudo estar quieto más tiempo, necesitando sentir más del cuerpo de Stiles y sabiendo que, en esta ocasión, debía ser él quien dirigiera toda la acción. Principalmente porque seguía estando encima de Stiles, quien en esos momentos solo podía dejarse hacer y gemir.

Pero apenas se movió un milímetro, reculando para dar una nueva embestida, inició una especie de reacción en cadena: En cuanto Stiles sintió la erección de Derek, rozando su ano en los puntos exactos, el placer máximo que creía haber experimentado hasta entonces, creció y creció. Y con cada punzada más de placer, los gemidos de Stiles se fueron volviendo más agudos y rápidos, y como respuesta las penetraciones de Derek se volvieron más rápidas y fuertes, acompasando los gemidos de Stiles por otros más graves. Más graves y más altos, hasta un punto en que los gemidos y jadeos era lo único que resonaba en la quietud del mirador, intercalados de vez en cuando por sus nombres, pronunciados como si fuera un lamento agónico más que una petición de que no disminuyera el ritmo.

Fue así hasta que Derek ya no pudo penetrarle más fuerte y Stiles ya no pudo exigirle más rapidez, y los dos pronunciaron a la vez el nombre del otro… y alcanzaron el climax.

Derek no tuvo tiempo de preguntarle a Stiles si quería que se corriera dentro de él, pero sabía que no hacía falta. Tenía claro que si fuera al revés (cuando fuera al revés, porque quería sentir lo mismo que Stiles), él no tendría ningún problema en recibir el semen de Stiles, e intuía que Stiles pensaba lo mismo. O, en caso contrario, tenía más que claro que Stiles se lo habría hecho saber de algún modo.

Pero si quedaban algunas dudas de que Stiles aprobaba que se hubiera corrido dentro de él, la sonrisa de satisfacción que tenía en los labios cuando Derek fue plenamente consciente de lo que había a su alrededor, le dejó claro que por su parte no había ningún problema.

- Te quiero muchísimo. Lo sabes, ¿verdad? – susurró Stiles sin haberse recuperado del todo de su orgasmo.

Derek se dejó caer sobre el cuerpo de Stiles, apoyando la frente en su pecho.

- Por lo que me has dejado que te haga, me hago una idea – rio antes de salir con cuidado del chico, usar una servilleta limpia de la cesta para limpiarse lo mejor que pudo, y tumbarse a su lado.

Nada más se hubo tumbado Stiles se apresuró a colocarlse de medio lado para apoyar la cabeza en su hombro y dejar una mano sobre su pecho sudado. Nunca antes había hecho algo así con él… ni con nadie, pero le resultó imposible no estar así, como si fueran una pareja de toda la vida que después de acostarse siempre se abrazaban.

Y por la reacción de Derek, que sin decir nada abrazó a Stiles por la espalda para que estuviera más pegado a él, tuvo claro que pensaba lo mismo.

- No puedo creer que esto sea real.

El susurro de Stiles, más serio de lo que se imaginaba Derek, esta vez si sorprendió al hombre lobo. Le miró de reojo y odió ver sus ojos tristes.

- Ey, ¿a qué viene esa cara? – se movió un poco para acabar tumbado de lado y tener frente a frente a su chico – Se supone que este es un momento de relax, y de disfrutar de lo que hemos hecho.

- Y lo hago, claro que lo hago – besó a Derek en los labios para que le quedara claro ese punto – Pero estuve a punto de evitar que pasara esto y…

- No pienses ahora en eso – acarició su mejilla – Odio cuando estás triste.

- Ya somos dos – sonrió con tristeza y le dio otro beso igual de corto que el anterior – Pero me cuesta creer que desde que te conocí siempre quise esto: estar entre tus brazos y que tú fueras el centro de mi mundo… Y hace menos de un mes tuve que aprender a quitarte de ese centro porque si no me moriría de pena, y luego fui yo directamente quien te apartó de mi mundo…

- Creías que era lo correcto – esta vez fue Derek quien besó sus labios, y de paso se bebió la solitaria lágrima que había caído por la mejilla de Stiles – Sabes que nunca te he culpado por ello.

- Yo lo sé… - suspiró hondo, y su mirada recuperó un poco de la alegría acostumbrada – Perdona. No es el mejor momento para ponerse melancólico.

- Tranquilo – Derek retomó la posición inicial, tumbado boca arriba, dejando que Stiles apoyara la cabeza en su pecho – Sería absurdo que yo me quejara de ser melancólico.

Stiles rió, más relajado que hacía unos segundos, y durante casi un minuto no dijo nada. Tan solo disfrutó del pecho de Derek bajo su cabeza, subiendo y bajando a un ritmo acompasado. Y del tacto de su piel cálida. Y del espectáculo que era contemplar el cielo estrellado sobre sus cuerpos desnudos.

- Me ha gustado mucho – susurró tras un rato en el que solo se oyó el ulular del viento – Gracias.

Derek besó su frente.

- Sabes que no te voy a cobrar, ¿verdad?

- ¿Por qué dices eso?

- Porque lo has dicho como si hubieras contratado mis servicios y estuvieras dando tu opinión… Como cuando vas a un restaurante.

- ¡No es verdad! – dijo escandalizado.

- Es verdad… - rió Derek - Siendo tú me habría imaginado un "ha sido increíble. No, ha sido más que increíble. Ha sido lo mejor del mundo. No hay nada comparado a esto. Ahora ya puedo morirme feliz".

Stiles se incorporó lo justo para mirar con reproche a su novio.

- Ahora entiendo por qué eres el Alpha – negó – No hay quien te gane a egocentrismo… Y solo trataba de ser educado.

Derek le agarró de la mano para obligarle a ocupar su posición inicial.

- Stiles – susurró, como si estuviera hablando con un niño pequeño y tuviera que decirle algo muy importante – Todavía tienes mi semen en tu culo… No creo que sea el momento de ser educado.

- Menos mal que mi padre no conoce esta faceta tuya… – cerró los ojos en gesto de dolor - porque si no dejarías de estar en ese pedestal que te tiene.

- Y eso lo dice el chico que se ha abierto de piernas en nuestra primera cita.

- Pero qué gracioso te vuelves cuando has echado un polvo – Stiles le dio un puñetazo en el pecho que no consiguió abolutamente nada - Si lo llego a saber lo habríamos hecho mucho antes – se movió para tumbarse encima del Alpha y poder mirarle fijamente a los ojos - Y para que quede claro, ha sido más que increíble. Tanto, que todavía me tiemblan las piernas de lo bien que me has follado – alzó una ceja "a lo Derek" - ¿Está mejor así?

- Mucho mejor – le besó, más que satisfecho con la nueva posición de Stiles – Y yo también te quiero.

La sonrisa de felicidad de Stiles ante su declaración fue tal que Derek tuvo que luchar por no echarse a reir… Y luego por no echarse a llorar.

- Nos merecíamos esto – susurró Stiles cuando dejó de temblarle todo el cuerpo al haber oído por primera vez aquella palabra - Desde hace muchísimo tiempo – se apoyó en el pecho de Derek, buscando el calor de su cuerpo - Estaba harto de resolver tanto misterio y no recibir ninguna recompensa a cambio.

Derek acarició la espalda de Stiles, disfrutando del tacto de su cuerpo.

- Olvidas que eres tú el que siempre está buscando un misterio que resolver.

- Ese no es el punto – suspiró - Ahora me va a dar rabia volver al mundo real y tener que compartirte con el resto del mundo.

Las caricias de Derek sobre la espalda de Stiles pararon de pronto.

- ¿Qué clase de relación de pareja crees que tienen los hombres lobo? Porque te aseguro que la monogamia es la única opción.

- No me refiero a eso, bruto. Quiero decir que ahora estamos los dos solos, como si no hubiera nada más en el mundo… Y es perfecto – levantó la cabeza para besas sus labios - Pero el lunes tendré que volver a clase y tú tendrás que volver a hacer de Alpha… Y no quiero compartirte con el resto de la manada.

- Tú también formas parte de la manada – le recordó - En realidad eres el integrante más importante.

- Eso solo lo dices porque te la he chupado.

Derek dejó que sus ojos de Alpha brillaran, aunque no quedó del todo claro si era porque le había excitado que Stiles le recordara lo que había hecho, o porque no le gustaba que pensara que para él el sexo era lo único importante.

Al final no importó el verdadero motivo, pues la expresión de Derek cambió y miró a Stiles con curiosidad.

- ¿Cuándo terminan las clases?

- En dos semanas, ¿Por qué?

- ¿Qué te parece si nos vamos un mes de Beacon Hills? Tú y yo solos.

Stiles abrió la boca de par en par y se incoporó hasta acabar sentado sobre el estómago de Derek.

- ¿Lo dices en serio?

- ¿No querrías? – preguntó a su vez el Alpha, sujetando la cintura de su ancla.

- Claro que sí, pero… ¿Y qué pasa si ocurre algo?

- Tu padre es muy capaz de solucionar cualquier problema. Ya lo ha desmostrado siendo él quien descubrió lo que estaba ocurriendo… Y en el caso de que sea algo más complicado está Parrish. Él podría hacerse cargo también de la manada el tiempo que no estemos.

- ¿No te da miedo que te quite tu puesto?

- No – respondió sin dudar - Y aunque fuera así, ya me encargaría de recordarle quién es el que manda cuando volvamos - dijo con un deje de prepotencia que, en opinión de Stiles, no podía quedarle mejor - Por una vez que puedo disfrutar de mi estatus, no voy a perderlo por un ex militar guaperas.

- ¿Guaperas? – preguntó con retintín - ¿Es que te gusta?

- Tranquilo – afianzó el agarre sobre la cintura de Stiles - Nunca dejaría que Parrish me follara. En cambio tú… - el sonrojo de Stiles provocó tal carcajada en Derek que necesitó casi dos minutos para recuperar el habla - ¿Y bien? – llevó una mano hasta la espalda de Stiles para obligarle a tumbarse, y le abrazó en condiciones después de colocar una parte de la manta sobre sus cuerpos. Pasada la vorágine del sexo empezaba a notar el frescor de la noche y no quería que Stiles cogiera una pulmonía - Aún no me has respondido.

- ¿A irnos de vacaciones? – besó sus labios - ¿Y dónde iríamos?

- Había pensado en algo tranquilo. Coger el coche e ir de motel en motel, sin nada organizado.

- ¿Cómo un roadtrip? – recapacitó la idea - Suena genial… Aunque no sé si mi pobre jeep podría soportarlo. Ahora está bien, con el arreglo que le hiciste. Pero sigue siendo un coche muy viejo.

- Podríamos ir en el Camaro. Solo somos dos. En el maletero habría espacio de sobra.

- ¿Un roadtrip con un deportivo negro? No es muy apropiado.

- Te dejaría conducirlo.

- Vale. Sí. Me parece genial… - le besó una última vez - ¿Cuándo nos vamos?

FIN