Kuroko no basuke pertenece a Tadatoshi Fujimaki-sensei. Escrito en el móvil errores son sin querer. Gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

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Capítulo 28 Amar o destruir.

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En la alcoba de la pareja.

Seijuro descansa sobre el otro chico, es como si dejara caer su alma, el peso de todos sus pecados, angustias y preocupaciones. De lo ocurrido a lo largo de su corta pero tortuosa vida. Cierra los ojos, se relaja, se da por primera vez en mucho tiempo la oportunidad de saborear la paz que brinda el silencio. Ahí no hay otro sonido más que el de sus respiraciones inesperadamente relajadas; a decir verdad imaginaba a Kuroko más tenso, nervioso e incluso renuente pero nada. Se apoya en los antebrazos levantando la mitad del cuerpo, su rostro a nivel del corazón de su pareja cuya cara rara vez denota algo, sonríe y el otro le imita. Se han entendido sin necesidad de palabras, el lenguaje que solo los verdaderos amantes poseen. Seijuro se recuesta a un costado, el cojín es una suave nube que le ata las ideas a tierra firme. Admira la belleza de su por fin esposo. Tan maravillosa y perfecta, ni más mi menos, Tetsuya posee un balance tan adecuado que puede asustar, pero no a quien ya ha sido engatusado. La diestra del mayor se alarga hasta rozar el mentón, apenas si lo toca con delicadeza, le recorre por el contorno del rostro, las calidas mejillas que arden ante el contacto. Tan inocente. Más no tiene suficiente con ello y de manera cinica llega al oído donde se apodera del lóbulo que estimula entre su índice y pulgar. El más pequeño se muerde los labios, cierra los ojos pero de su dominio escapa un leve quejido, es débil cuando se trata de alguien tan amado. Los dígitos se desplazan desde ese sitio al elegante cuello, por uno de los hombros, la cintura y se detiene en la espalda donde ayudado de su fuerza le atrae a él. Pecho contra pecho, inhalación y respiración como si de un solo pulmón se tratase. Akashi suelta al muchacho solo para capturar un menchón, mismo que queda acorralado entre la mano y los labios del mayor. Kuroko pasa saliva adivinando el futuro cercano, y no se equivoca puesto que esa misma boca se posa cual mariposa sobre la suya, le roba la voluntad. De un instante al otro le despoja de toda habilidad y movimiento. Es como un lienzo en blanco sobre el que han de imponer su voluntad. Frunce el ceño, ¿De cuándo acá tiene un amo? Recobra la compostura, le coge de la camisa en un acto casi salvaje, con una mano le quita la corbata, con la otra abre los botones. Sus labios se vuelven demandantes, la legua bipolar entre tímida y atrevida. La saliva de Akashi se mezcla con la suya, una parte ingerida mientras lo demás escapa por las comisuras. Entre roce y caricia las prendas superiores de ambos salen sobrando, desaparecen de escena. La blanca piel y la otra ligeramente más rosada quedan expuestas a nivel del torso, aún durante el contacto labial se escapan las miradas pecaminosas de uno y otro. Sin poder contener el deseo los dígitos de Akashi se apoderan de los virginales pezones; los frota de arriba para abajo, de izquierda a derecha, en semicírculos y círculos enteros. Los hunde y tira de ellos, cada acto desempeñado con la más gentil suavidad pues herirlo a pesar del deseo es un crimen del que no piensa ser perpetrador. A estas alturas el cuerpo más menudo tiembla, convulsiona en gozo. Es como un cristal completamente transparente, puro. Es por ello que se haya en aprietos cuando ese sitio tan sensible entre las piernas empieza a cosquillear, es tan caliente, da la impresión de poder derretirse sin más. Para su fortuna Seijuro lo nota, entonces la atención pasa de los firmes y rojizos botones al borde de la suerte de faldón que Kise le confeccionara para tan importante día y con el, todo lo demás. Tetsuya se pone increíblemente colorado ante la desnudez total. Y se encuentra ahí, tan vulnerable, tan necesitado que de pronto resulta bastante extraño que otro chico esté a nada de hacerlo suyo. Pero si de casualidad hubo ahí una pizca de confusión, se desvaneció tan pronto un beso se deposita en la frente y le obsequian una sonrisa. Está bien, inspira hondo. Está bien, se repite en la cabeza, asiente. Los dedos de Akashi se pasean casi con sigilo sobre su intimidad, tanteando terreno, grabando la temperatura y textura. Poco, leve, sutil, practicamente inexistente pero bastante eficaz, tanto así como para perderle en sus pensamientos, como para desconectarle de la realidad hasta que, algo similar a un relámpago le atraviesa cada una de las células y le hace dar lo que el considera un alarido, lo que claramente no fué al notar el descomunal sonrojo en su marido.

- P-perdón.

Que bochorno, no se sabía tan escandaloso, no le parece convincente saber que es la primera vez, ni que fuese el único que casi se lastima la garganta.

- Está bien.

Para su tranquilidad Akashi lo articula de una manera en que se entiende un "en realidad fué bastante lindo". No tiene el tiempo suficiente para procesar si en realidad fué así o solo un placebo de su imaginación. Seijuro se libera del cinturón. Es evidente entonces que esto aún no acaba. Kuroko se encoge sobre si mismo, intimidado ante la despampanante belleza de su pareja.

- ¿Estas listo?

No, apenas se casaron, esto es lo que la gente hace en su noche de bodas, es lo más natural del mundo sin embargo, no está preparado, todo ocurre tan rápido que le abruma.

- Si.

Más no contaba que el cuerpo traicionara con tal vileza a su cerebro. Incluso las lágrimas le apuñalan al mostrarse tan necesitadas de afecto. Si, tiene miedo pero no hay nada que pueda hacer si su ser pide a gritos el contacto, ¿para qué engañarse si su alma no es distinta?

Seijuro le da un respetuoso y cálido beso en la frente, "siempre voy a protegerte". Toda reserva es llevada por el viento, si de causalidad existía alguna coraza, sencillamente se esfumo.

El pelirojo jala aire lentamente, lleva el rostro al pecho de su marido donde reparte besos, traviesas lamidas y reiteradas mordidas a los erectos pezones. Todo para distraer, para mitigar un tanto el nerviosismo del que también es víctima. El sabor de su pareja baila en cada papila. La diestra se aventura en tan sublime figura, delinea la cadera, la espalda, el bondadoso trasero por el que se desplaza sin recato, apretujando a ratos. Con lentitud, rítmicamente. No hay prisa, el tiempo no interesa, es la primera vez de los dos. El índice de Akashi ronda la entrada de su amante, despacio, casi imperceptible, jueguetea hasta introducirlo.

- ¡Ungh!

Un quejido ante la sorpresa y un atisbo de dolor que es consolado al retirar algunos mechones azulinos haciéndolos para atrás. Aquel dedo se detiene esperando que se acostumbre, cuando eso pasa da inicio a movimientos circulares minúsculos que al paso de los minutos invaden más territorio, más tarde se une a la tarea el dedo medio y posteriormente el anular, los que gracias al desempeño de Akashi no provocan malestar alguno. En ángel celeste obsequia una bella melódia de su garganta, es víctima de un éxtasis brutal, si es así ahora, ¿cómo será cuando por fin se hagan uno? La mano se retira dejando un extraño vacío, como si ese siempre hubiera sido su lugar. Tetsuya frunce el ceño, casi indignado. El mayor se coloca entre sus piernas, dueño de una mirada intensa, el fuego arde en sus entrañas y ha llegado el momento de dejarle salir. Se introduce minucioso, sigiloso y sutil en su amado hasta que este le "clava" los dedos en el antebrazo y se ruboriza desviando el rostro.

- No me... no cabe más...

Admite embargado de pudor.

- Comprendo.

Seijuro se contiene hasta que el otro se acostumbra a la intrución, prosigue entrando y saliendo muy despacio, es incluso exagerado.

- ¿Podrías... hacerlo un poco... solo un poco más rápido?

En la vida hay hechizos que jamás deben recitarse y este es uno de ellos. Akashi es despojado de la voluntad, pasa a convertirse en algo similar a una bestia. Le penetra sin control, no hay piedad, aquella velocidad es digna de un demonio. Kuroko se hunde entre las sábanas. El choque violento de los cuerpos, los gemidos y palabras de amor que se dedican forman una deliciosa sinfonía. Se juran amor eterno, repiten lo mucho que significan mutuamente. En el mundo no existe nadie más, nunca podrán entregarse como lo hacen ahora. Kuroko intenta hacer más espacio, Seijuro llegar más al fondo aunque lo haya hecho. Las lágrimas caen, el sudor perla la piel que es recorrida por ondas eléctricas. Gritan sus nombres cual plegarias. Ansian fundirse, convertirse en una entidad. Ya no son solo dos muchachos entregados al placer, son dos existencias eternas que han ligado sus destinos. Kuroko ya no tiene más energía, es como una muñeca al borde de la inconciencia, solo entonces su esposo le obsequia su valiosa y calida semilla que llena su interior. Exclaman agotados. El pelirojo se echa al lado de su pareja, tira de la sabana que les recubre, son extraños. Pocas veces hablan sin embargo ese brillo en los zafiros y rubies lo dice todo, un lenguaje único. Se abrazan y antes de que la luna se alze en el punto más alto se quedan dormidos, sin notarlo. Es el sueño que recompensa a esos que lo han dado y arriesgado todo.

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Durante la madrugada Tetsuya sale de la cama, sin ser advertido, uno pensaría que va inocente por un vaso de agua, pero el camino se desvía de la cocina, bastante. Llega al fondo, sale hasta arribar al jardín trasero, se pierde entre la escasa iluminación.

Un hombre sonríe satisfecho, qué fácil. Es tan obvio que bajarían la guardia en una, se ríe, ¿ocasión especial? ¿Qué ridiculez es esa? Saca la pistola, se relame los labios. Si el asesina a tan importante figura seguro que obtendrá mucho, después de todo en el mundo sobra la gente envidiosa. Da un paso y un agudo dolor en la espalda le deja sin aire, siquiera tiene oportunidad de gritar porque la cabeza ha rotado trescientos sesenta y cinco grados. Kuroko Sostiene al pesado sujeto hasta depositarle tranquilo en el suelo, silencioso. Un hombre le analiza desde su silla de ruedas.

- Era obvio que tenía que pasar hoy. Los guardias y la policía les han detenido. No fué el único estúpido en intentarlo...

- Pero si el único al que dejó pasar Masaomi-san.

- Acabas de apuñalar y romperle el cuello a alguien - silencio - ¿Acaso te das cuenta de que le asesinaste? - no obtiene una respuesta. Sonríe - ahora largate antes que se dé cuenta, me encargaré del resto.

El chico se va, Masaomi mira al cielo con melancolía.

- Sin duda estarán bien.

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Kuroko entra a casa luego de cerrar la puerta. Se lava las manos y cara, se mete de nueva cuenta a la cama, como si nada hubiera pasado. Akashi entre sueños le abraza, incluso ahí le busca. Tetsuya se ruboriza, se alegra y con total calma se entrega a Morfeo. Este no es un mundo donde se cumplan los ideales puros de Shiori. Entre más te importa algo más te ensuciaras. A veces hay que Amar o Destruir pero... si no tienes el corazón para destruir los peligros, no tienes derecho de amar.

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Notas finales.

Y bueno, como avisé el capítulo pasado, ya solo faltaba el final. Con el título y la locura de Akashi a manos de su padre, quizá se llegó a imaginar que el asesino o el que tenia el dilema entre amar o destruir era él, en parte así es pero, si alguien ha leído mis historias sabrá que no soy fan de hacer a un seme que torure a su uke, al menos no de manera defininiva. Estoy convencida de que este final decepcionara a muchos porque no fué el Akashi sádico que esperaban pero la historia siempre estuvo planeada así. Masaomi siempre tuvo esa obsesión por proteger a su hijo sin importar el método. Cambiando su personalidad, arrancándole la humanidad, haciéndole ver la crueldad del mundo. Cuando Masaomi le regala a su hijo un esclavo lo hace con la esperanza de que se convierta en un animal, que aprenda algo de ese misterioso chico tan amable cuya mirada no refleja sentimientos. Pero en el camino Tetsuya se enamora, cambia, también Seijuro. Los dos se hacen más fuertes a su manera pero... para mi siempre fué "Kuroko no basket" no es él quien debe robar el protagónico final? La sombra que no llama la atención, la que no brilla y depende de su luz, aquella que en mi historia es tan independiente y fuerte que protege a esa luz. Qué es el negro sino la conjunción de todos los colores? Kuroko brilla como nadie jamás lo hará. Llegará a donde nadie, escribira su propia historia tan grandiosa que somos indignos de escuchar. El débil lo es siempre que se crea la mentira. Así como él todos tenemos lo necesario para volar tan lejos queramos. Muchas gracias por los que de acompañaron durante tanto tiempo, se que es una historia sencilla a la que le faltó demasiado pero esa trama aún escapa a mis habilidades :) gracias por querer tanto como yo a esta pareja. No estoy pasando por una buena época pero me siento satisfecha de haber terminado un fic que se me complico tanto escribir. No me queda más que decir nuevamente gracias.