Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes, historias y características no me pertenece, son propiedad de J.K Rowling.
Capítulo 31 – Las cosas no cuadran.
Ted Tonks se dirigió a su trabajo tal y como llevaba haciendo desde hacia diecisiete años. La caída de Voldemort había hecho que toda la sociedad mágica vivera unos días caóticos pero era hora de volver a la normalidad. Su puesto de trabajo estaba repleto de los artilugios mágicos que debía de reparar, no era lo que había soñado, pero ese trabajo había conseguido que pudiera mantener a su familia.
Pensando en su familia comenzó a reparar una escoba mágica que tenía un buen corte en el centro. Su mujer y su hija estaban dormidas cuando dejo la casa, Andromeda estaba agotada tras haber vuelto de casa de su hermana. Se preguntaba si volvería el día de hoy con su cuñada, era normal que la cuidase estando enferma y más ahora con el asesinato de sus amigos, pero Andromeda también debía pensar en sí misma.
Cuando ya había reparado un par de escobas y una varita escuchó algo que le hizo dejar inmediatamente lo que estaba haciendo.
–Los Black en Azkaban. –Dos de sus compañeros estaban con el profeta entre sus manos.
Ted salió de su puesto y se acercó a la pila de periódicos que cada mañana dejaban en su departamento.
Tomó uno de los ejemplares entre sus manos y leyó el título principal:
"Fieles seguidores de quien tu sabes:
Sirius y Bellatrix Black en Azkaban"
Tuvo que leer varias veces lo que ponía. No podía creérselo pero las imágenes que acompañaban la portada eran de sus cuñados en prisión. Apretó el periódico entre sus manos y tomó la primera chimenea en dirección a su casa.
–¡Andromeda! –Gritó cuando entró en el salón.
–¿Qué ocurre? –Esta preguntó alarmada al ver el estado de su marido.
Le dio el periódico.
Andromeda lo tomó entre sus manos y leyó su contenido. En cuestión de segundos su rostro fue perdiendo el color.
–Esto es una broma ¿no? –Abrió el periódico y continuó leyendo.
"Sirius Black ha sido acusado de entregar a James y Lily Potter a el que no debe ser nombrado. Black había sido elegido el guardián del secreto de donde se ocultaba la familia Potter.
¿Desde cuándo habría estado Sirius Black informado a su amo? Esta pregunta y muchas otras son las que el Ministerio está intentando contestar, recordemos que Sirius Black, era hasta ayer un Auror.
Pero no solo eso, además, de entregar a los Potter, Black continuó expandiendo su terror cuando asesino al joven Peter Petegrew que se enfrentó a él y del que solo se encontró un dedo, junto a este también perecieron una docena de inocentes muggles."
"Bellatrix Black ha sido acusada de torturar bajo la maldición imperdonable cruciatus, al auror Frank Longbottom y esposa. La cruel mortífaga lideraba el grupo del terror junto a los hermanos Lestrange y un cuarto mortífago aún sin identificar."
Andromeda acabó de leer en voz alta.
–¿Qué estupideces son estas Ted? –Tiró el periódico al suelo y fue veloz a la chimenea para intentar contactar con su hermana. Pero tras varios intentos no lo consiguió.
Tonks que había bajado de su cuarto al escuchar los ruidos, cogió el periódico que su madre había tirado al suelo y lo leyó sorprendida.
Andromeda se levantó del suelo y cogió un saco de polvos flu.
–¿A dónde vas? –Preguntó Ted alarmado.
–A casa de mi hermana. ¡Esto no puede ser verdad!
–Espera… Iré contigo, puede ser peligroso. Dora no salgas de casa y protégete.
Andromeda fue la primera en desaparecer seguida de Ted.
Tonks obedeció a sus padres y también decidió enviar una lechuza a Remus Lupin. Si era cierto lo que ponían los periódicos el debía de saber algo.
En el instante que Andromeda puso un pie en casa de su hermana fue consciente de lo que decía el periódico era verdad, al menos la parte en la que Sirius y Bellatrix habían sido detenidos.
La casa era un desastre.
El salón estaba todo revuelto, los libros y artilugios que había en las estanterías estaban tirados en el suelo. El resto de las habitaciones de la planta baja estaban en un estado similar.
Cuando se iba a dirigir a la planta de arriba su marido la detuvo.
–Prepara tu varita. No sabemos lo que nos podemos encontrar. –Ted tenía miedo. El estado de la casa le decía que algo había pasado y que quizás lo que los periódicos contaban no distaba mucho de la realidad.
Andromeda hizo caso a su marido y desenfundo su varita. Comenzó a subir las escaleras. Arriba había tres habitaciones, una era la de Sirius y Bellatrix, otra la que habían improvisado para el tiempo que Alphard vivió con ellos y la tercera era la habitación desastre de Sirius. El escenario que se encontró en estas era el mismo que abajo.
Pero cuando entró en la destrozada habitación de su hermana se percató de algo.
–¡Ted!
Este acudió rápido a su encuentro pensando que podía haberle ocurrido.
–¡Todo es falso! –Dijo esperanzada. –¡Yo estuve aquí con ellos todo el día! Es imposible que hicieran nada de lo que se les acusa.
Ted quería creer lo que su mujer le decía, pero estaba seguro que el ministerio no iba metiendo a la gente en prisión porque sí.
–Tienes razón. –No quería quitarle esos momentos de felicidad ya que presentía que las cosas no iban a mejorar. –Volvamos a casa. –Hizo que ambos desaparecieran.
Cuando el matrimonio se apareció en su salón, vieron que Dora no estaba sola, sino que junto a ella se encontraba Remus Lupin.
–¡Remus! –Andromeda tenía claro que el sabría de que iba todo eso. –¡Es todo mentira!
–No lo es. –Dijo seriamente.
Andromeda negó incrédula.
–¿Pero qué estas diciendo? ¿Cómo van ser Sirius y Bellatrix nada de lo que les acusan? ¿Seguidores de Voldemort? ¿Matar a muggles? ¿Torturar?
–Tienen pruebas contra ellos. –A Remus también le había costado admitirlo.
–Pues son falsas. –Andromeda seguía sin aceptarlo. –Son tus amigos…
–Lo eran hasta que Sirius vendió a sus amigos y mató a Peter así como a una docena de muggles, y Bellatrix torturó hasta locura a dos personas excepcionales.
Andromeda se mordía el labio nerviosa.
–Es que eso no tiene ningún sentido. Yo estuve en su casa el día que Voldemort fue derrotado. ¿Me puedes explicar cómo mi hermana va a torturar a nadie cuando estaba enferma? ¿O me estas intentando decir que mi hermana con cuarenta grados de fiebre salió de casa sin que me enterase, torturo a los Longbottom y volvió a su casa?
Remus se quedó callado, era cierto que había algunas cosas que no le cuadraban pero Dumbledore le había enseñado los testimonios de algunos testigos y no había dudas.
–Tiene que haber alguna manera de sacarles de allí.
Contactar con Dumbledore había sido en vano. Este simplemente le había contestado a sus cartas con un simple "Siento mucho el destino de tus familiares y te deseo lo mejor" Eso no era lo que se esperaba de una persona que la había apoyado cuando había decido fugarse de su familia. Lo mismo pasó con el resto de personas que creía amigos de Sirius y Bellatrix, los pocos que habían quedado en la Orden directamente ni le contestaron. Y ya no hablemos del ministerio…
En las semanas siguientes Andromeda consiguió que le explicaran los cargos de su hermana y de su cuñado y cuando leyó la lista de todos los delitos creyó morirse. No iba a ser capaz por sí sola de sacarles de Azkaban. Necesitaba un abogado.
Pero si quería un abogado tenía que tener dinero y viendo lo difícil que iba a ser conseguir que alguien les defendiera, con lo poco que tenía ahorrado no iba a ser suficiente. Intentó hablar con el tío Alphard, pero este se negó. Le dijo que ambos merecían pudrirse en Azkaban y que con su dinero no iba a sacar a ningún asesino de la cárcel. Posteriormente, acudió a Gringotts, no sabía exactamente las finanzas de su hermana, pero estaba segura que tenía dinero en una cámara, pero el ministerio había embargado todas sus posesiones.
Así que viendo que no le quedaba nadie más a quien acudir, decidió tragarse su orgullo y contacto con una persona con la que creyó que nunca más iba a volver hablar.
Narcisa.
La carta que le envió a su hermana pequeña no tardó en ser contestada.
"Entiendo de nuestras diferencias, pero no por ello voy a dejar de ayudar a un miembro de mi familia. Al igual que muchos, me he sorprendido por lo que ha ocurrido y también tengo mis dudas al respecto, así que espero que con mi contribución podamos encontrar respuestas a tales incomodas preguntas.
Ingresare el dinero en tu cuenta en Gringotts. No quiero tener problemas con mi marido así que será mejor que mantengamos nuestras conversaciones en secreto.
Por favor, mantenme al día de cualquier novedad."
Con el dinero que Narcisa le había enviado pudo contratar un abogado. A través de él conoció, que ni Sirius ni Bellatrix tendrían un juicio ya que las pruebas que tenían contra ellos eran suficientes para condenarlos directamente. Con esta información Andromeda también recibió las pruebas que decían tener para inculparles.
Respecto a Sirius, su principal baza era ser el guardián secreto de los Potter, y que por tanto era el único que podía haber contado cual era el lugar donde se ocultaban. En lo referente a la muerte de Peter y de los muggles todo eran pruebas basadas en los testimonios de muggles. Y respecto de Bellatrix, la única prueba que tenían era que los mismos hermanos Lestrange habían dado su nombre a los aurores cuando les habían detenido. Además, también la acusaban de sustraer documentación del ministerio y de borrar datos de los expedientes que se guardaban en el archivo.
Lo curioso era que los delitos principales habían ocurrido justo en el mismo momento en que ella había estado con su hermana. Si que era verdad que Sirius había estado fuera todo el día, y que ella no sabía donde había estado, pero con Bellatrix lo tenía claro.
Le hizo llegar al abogado el documento firmado por el médico que atendió a Bellatrix en su casa. Esperaba que sirviera como prueba de que era imposible que Bellatrix pudiera estar torturando a nadie. Pero su abogado le dijo que no había servido para nada, el ministerio estaba buscando carnaza para meter en Azkaban. Lo que su abogado sí que había conseguido era una visita con su hermana. No era muy común que dejaran a los civiles ir a Azkaban pero, aunque a Bellatrix la habían catalogado como una prisionera peligrosa, al no matar a nadie tenía ciertos privilegios de lo que Sirius no disfrutaba.
El día de la visita, Andromeda se armo de valor, aunque intentaba engañarse, tenía miedo de lo que pudiera encontrarse allí.
