Subo a Marinette en la encimera y vuelvo a atrapar sus labios con los míos ferozmente. La chica de pelos azules pasa sus brazos por mi cuello y me pega más a ella para hacer más profundo el beso. Le muerdo el labio y Marinette jadea, yo sonrío y la levanto de la encimera haciendo que se agarre con sus piernas a mi cintura.
—Luka...
Al escucharla decir mi nombre vuelvo a besarla y me hago paso por el pasillo hasta su habitación.
Pero... ¿Cómo hemos llegado a esta situación?
Doce horas antes.
Tras estar el timbre de mi apartamento sonando durante unos dos minutos, abro la puerta con una toalla al rededor de mi cintura y miro a la persona tan impaciente que hay fuera de mi casa.
Alya, que a saber como ha encontrado mi apartamento, me sonríe.
—¿Cómo sabes donde vivo, Alya?
—Soy amiga de tu hermana, un mensaje y bum, aquí estoy. ¿Te pillo en mal momento?
—Hombre, como puedes observar, sí. Estaba en la ducha.
Alya me mira de arriba a abajo y me siento acosado ante su mirada. Estoy acostumbrado a que las fans de mi grupo me miren de forma lujuriosa, pero que lo haga la amiga de la mujer a la que amo y de mi hermana me ponía los pelos de punta.
—Con razón Marinette se acostaba contigo, estás como un tren.
—¿Qué quieres, Alya?
—¡Ah sí! Necesito hablar contigo de algo importante, Luka.
Arqueo las cejas mirando a Alya. Ella y yo no es que nos llevemos mal, pero nuestra relación era más bien cordial por el simple hecho de ser amiga de mi hermana. La mayoría de veces cuando hablábamos era sobre Marinette, así que ese algo importante era ella.
Le dejo que pase a la vez que le digo que voy a vestirme y me dirijo a mi habitación. Tras cambiarme, vuelvo al salón donde me encuentro a Alya observando las fotos que tengo un la única estantería de mi apartamento. Son pocas fotos, pero las suficientes. Una con mi familia, otra con mi banda y otra con Marinette en uno de nuestros encuentros en Nueva York.
—¿Marinette era feliz en Nueva York?
Ante la extraña pregunta de Alya, me acerco a ella y la veo mirando la foto de Marinette y mía. El día de la foto fuimos a ver un teatro en Broadway y tras eso fuimos a cenar a un restaurante en la azotea de un ato edificio, en la foto estamos en la azotea con Central Park de fondo.
—Era feliz, sí. O al menos eso me demostraba. No soy la persona más indicada para eso. ¿Por qué preguntas eso?
—Están pasando... Cosas.
Extrañado, la miro y Alya se sienta en el sofá cruzando las piernas.
—¿Qué cosas?
—Desde que Marinette volvió, todo ha vuelto a cambiar. Tengo de vuelta a mi mejor amiga, su familia puede verla... Pero parece como si Marinette no disfrutara el estar aquí, y creo que sé porque es.
—Como me digas Adr-
—Adrien.
Ayer tuve una charla con Adrien sobre sus sentimientos sobre Marinette. Analizando todo lo que ha pasado entre ellos desde que Mari volvió, creo que Alya solo tiene alucinaciones, porque Adrien solo intenta conquistar a Marinette, no molestarla.
Me siento en el sofá al lado de Alya y apoyo los brazos en el respaldo de este.
—No creo que sea Adrien, creo que son imaginaciones tuyas.
Alya junta sus manos y se pega ambas a la boca, la miro arqueado las cejas.
—Tú sabes el secreto de Marinette, ¿no?
Sé muchas cosas de Marinette, incluso más que Alya. Pero no caigo ahora en cual podría ser, solo se me viene a la cabeza uno. Uno que me sorprendió muchísimo cuando me lo confesó y que la verdad, me esperaba porque, seamos sinceros, solo se pone una mascara.
—¿Qué es Ladybug?
Alya asiente y sonríe.— ¿Sabes quien es Chat Noir, no?
Asiento. Adrien nos confesó años atrás que él era Chat Noir. Eso si que no me lo esperaba, nadie lo hacía. Ese día nos citó a todos para anunciarnos algo importante y cuando llegó Chat Noir al lugar nos dejó un poco descolocados, hasta que se destransformó y apareció Adrien.
Pero no llegaba al punto que Alya quería decir, ¿qué tiene que ver el secreto de Marinette y que Adrien sea Chat Noir?
—Bien, ¿sabes que Adrien está usando ese vacío legal de que Marinette no sabe qué él es Chat Noir y va cada noche a su balcón a usar técnicas de conquista con ella? Marinette se cree que Chat intenta conquistar a otra persona, y lo ayuda dándole el visto bueno, es un tanto despistada también te digo. Pero además de todo eso, todas las veces que la acosa o no la deja en paz en el trabajo, Marinette no ha vuelto para que se la trate así.
Me tiene que estar gastando una broma. ¿Cómo que Adrien siendo Chat Noir va todas las noches a casa de Mari? Me llevo una mano al puente de la nariz y miro a Alya.
—¿Cómo? ¿Y desde cuando?
—Desde que Marinette volvió. Pero eso no es todo, el sábado por la noche Adrien, borracho, se quedó a dormir en casa de Marinette, y adivina qué.
—Me espero ya cualquier cosa.
—La besó.
Parpadeo perplejo. Un beso no es nada.
Me levanto del sofá y voy a la cocina. Bastantes paranoias de Alya he aguantado sin mi café.
—¿La besó? ¿Y qué? Un beso no significa nada.
—Estamos hablando de Marinette, Luka. Una chica que ha amado a Adrien con locura y que ha sufrido a su costa. ¡Se largó por su culpa!
Miro a Alya desde la cocina, estoy harto de tener esta conversación.
—Dejemos una cosa clara. Adrien nunca le hizo daño a Marinette. La rechazó, sí, pero como cualquier adolescente que aún no sabe lo que es el amor ni muchas cosas de la vida porque, oh, ha vivido encerrado por su padre. Sí, Marinette estaba dolida, me dolía verla así, pero ella fue quien tomó la decisión de irse a Nueva York, una oportunidad que por cierto, le ha cambiado la vida a Marinette.
—¿Sabes acaso lo que duele un rechazo, Luka?
—¡Sí! ¡Lo sé perfectamente! ¡Llevo enamorado de Marinette desde hace diez años, y aunque he vivido mucho con ella, ella sigue rechazándome! —grito cansado ya por la actitud de Alya y dejó la cafetera puesta mientras voy al salón de nuevo dando zancadas— Pero que una persona rechace a otra no es culpa de nadie, no es culpa suya el no sentir nada por la otra persona, como Adrien hace diez años o Marinette conmigo, y no es culpa de la persona rechazada por no gustarle a la persona que le gusta. Y con esto quiero decirte, Alya, que abandones ese odio que le tienes a Adrien porque no se lo merece, lo tienes en tu maldito punto de mira y a la mínima que se acerca a Marinette te pones como una posesa, ¿te recuerdo que es su jefe y que antes de todo lo ocurrido eran amigos? —Alya me mira sorprendida y yo suspiro— La ha besado, genial, pero Marinette no es la misma que hace diez años, y si a mí me ha dejado bien claro que quiere centrarse en su trabajo dudo que caiga en los brazos de Adrien.
—¿Marinette te ha dicho eso?
—Sí, y respeto su decisión.
—¿Y por qué a mi me ha dicho que está deseando volver a pasar una noche contigo?
¿Qué? ¿Cómo? ¿Qué está diciendo Alya? Marinette me lo dejó claro, quería concentrarse en su trabajo, pero eso había sido cuando empezó a pesar de habérmelo repetido el sábado tras ayudarla en la mudanza.
No me creo ni una palabra de Alya.
—Sabes que tú siempre me has gustado más para Marinette, Luka, así que deja de fruncir el ceño. ¿Por qué mentiría sobre eso?
—¿Por qué odias a Adrien y acabas de admitir que me prefieres a mi para estar con Marinette?
Alya pone los ojos en blanco y se levanta del sofá. Dirigiéndose a la puerta, se coloca bien el bolso y se gira mirándome.
—Si no me crees, queda esta noche con ella. Ya me dirás que tal.
Cerrando la puerta tras salir y dejándome de nuevo en la tranquilidad de mi apartamento, Alya se va. Dudo que lo que ha dicho sea verdad, pero, ¿y si lo es?
Cogiendo el teléfono del bolsillo de mi pantalón busco el contacto de Marinette y lo marco. La invitaré a cenar esta noche.
Las modelos que trabajan para la empresa Agreste llaman mi atención porque son todas rubias. No hay ninguna que no tengo el pelo de diferente color o tonalidad. Me gusta que la empresa sea abierta en lo referente al canon de belleza, pues no sólo hay modelos esqueléticas, hay de todas las tallas.
Estamos dándole los últimos retoques a los modelos que lucirán en la pasarela de Navidad de la marca Agreste, por lo que todas están trabajando muy duro. Me sorprende incluso que Adrien esté ayudando, es el jefe y él solo tendría que hacer acto de presencia el día de la pasarela, pero ha venido y está ayudando con la colocación de todo lo que puede. Colocar sillas, luces e incluso dirigir a los repartidores hacia sus respectivos lugares.
Al ver que lo estoy mirando, Adrien se gira hacia mi y me sonríe, yo aparto la vista de él. Sigo enfadada con él, y después de mi charla con Alya evito que se acerque a mi lo menos posible.
Alya me contó ayer que Adrien no estaba enamorado de mí, cosa que yo me suponía, pero lo que no me esperaba era que estuviera obsesionado conmigo. Si lo evitaba, a lo mejor se resignaba por completo a dejar de perseguirme, pero ignorarlo lo había estado haciendo todo el tiempo que llevaba en la empresa y no había servido de nada.
—¿Esto va así, Marinette? —Sophie, una modelo que trabaja con nosotros, se acerca a mí enseñándome un cinturón un tanto extraño, al ver que se lo está poniendo mal sonrío.
—No exactamente, ven que te ayudo.
Mientras ayudo a Sophie con su cinturón, mi movil comienza a sonar, así que lo saco del bolsillo trasero de mi pantalón y me lo llevo a la oreja sujetándolo con el hombro.
—¿Diga?
—Hola, Ma-Ma-Marinette.
Sonrío al reconocer la voz y el mote que me puso Luka en cierta ocasión. Ese maldito día que lo pillé por sorpresa en la habitación que compartía con Juleka conocí al mejor hombre que he tenido la oportunidad de conocer.
—Hola, Luka. ¿Qué tal?
—Pues bien, supongo que te pillo trabajando.
—Así es, estamos terminando los últimos retoques del desfile de Navidad.
Le doy un par de palmaditas a Sophie indicándole que ya he terminado, y sonriéndome mientras me agradece vuelve con las demás modelos, yo cojo bien el teléfono y me apoyo en la mesa más cercana.
—Bueno, pues iré al grano. Te invito a cenar esta noche.
—¿Esta noche? Es lunes, ¿se celebra algo?
Puedo ver a Luka sonreír en la otra línea y sonrío.
—No, simplemente he visto necesario el invitarte a cenar, para que descanses un poco.
—Hum, lo veo, pero te voy a invitar yo. Me he comprado un libro de recetas por internet y voy a estrenarlo invitándote a cenar a mi casa.
La cocina no es que se me de exactamente bien, y en lo que se trata de dulces es mejor no dejarme hacer ninguno a pesar de que mis padres tienen una panadería donde también hacen dulces. Con el hecho de haberme mudado sola, me propuse aprender a cocinar por lo que me compré un libro de la madre de Alya de recetas de comida, y aunque no quiero provocarle una intoxicación a Luka, creo que es la oportunidad perfecta para practicar.
Veo como Adrien termina de colocar las últimas sillas y se dirige a mi con una gran sonrisa, yo me giro intentando huir de él. Ya no solo por el hecho de que esté obsesionado conmigo, sino porque el maldito beso que me dio el sabado por la noche me había gustado por mucho que se lo negara a Adrien. Pero nunca serían mejor que los de Luka, eso estaba claro.
—Perfecto, ¿a las nueve te viene bien?
—Sí, genial. Así me da tiempo a comprar lo necesario para la cena.
Sonriendo, me despido de Luka y este de mí y guardo mi teléfono de nuevo en el bolsillo mientras camino por todo el recinto del Louvre para salir de él ya que mi trabajo organizativo ha acabado por hoy y para poder volver a la oficina, donde me encerraré en mi despacho con llave para que el rubio acosador de mi jefe no me moleste.
Cuando logro perder de vista a Adrien en una de las tantas exposiciones del museo, suspiro y Tikki sale de mi bolso sonriendo. Vigilo a mis alrededores para comprobar que estamos solas y suspiro tranquila al recordar que el museo está cerrado para el público hasta que termine el desfile, y quedan cinco días.
—¡Este lugar eme trae tantos recuerdos Marinette! ¿Te acuerdas de Nefertiti?
Como para no acordarme. Era imposible olvidar a todos los akumatizados y sus historias a los que me había enfrentado en mi adolescencia siendo Ladybug, todos eran bastante débiles a decir verdad, al menos al lado de Vilder. Esa maldita es imposible de atrapar por mucho que Chat y yo la busquemos. Siempre nos pone una trampa, bastante mala y patética, cuando estamos a punto de descubrir su paradero. Lleva unos días sin aparecer, pero tengo la leve sospecha de que la muy... mema hará acto de presencia el día del desfile.
—¿Fue en ese sarcófago donde encerré a Adrien? —sonrío acercándome a un sarcófago que me trae recuerdos de como usaba mi poder como Ladybug para proteger a Adrien del peligro. Aunque ahora me importaba poco si este estaba en peligro.
—Siempre protegiendo a Adrien antes que a cualquier otra persona —Tikki se ríe y yo niego sonriendo.
Odiaba lo patética que había sido en el pasado. Pero lo hecho hecho está, no hay forma de poder viajar al pasado y cambiarlo.
Miro toda la sala buscando los puntos claves para poder poner alarmas para el día del desfile que me avisen de que mi nueva archienemiga ha aparecido. Creo que es una medida de seguridad que debo tomar para que no arruine el desfile de la marca Agreste y además, de que no estropee nada del museo, lo que hay aquí son piezas únicas.
—¿Dónde crees que podría poner alarmas para el desfile? Puede que... No, puede no, estoy segura de que Vilder aparecerá en el desfile y quiero evitar que lo arruines.
—¿Estás segura de que quiere poner alarmas? Creo recordar que en la oficina tienes una puesta por Adrien para que vayas a su despacho y que se escucha por toda la empresa.
Maldito Adrien y su maldita alarma que todavía no ha quitado. Aunque ya no la usa con tanta frecuencia, la sigue usando y sigue sonando por toda la empresa, y eso que tanto el señor Agreste como diferentes empleados le han pedido que la quite, yo incluida, pero el necio de mi jefe se niega. Y siempre con una sonrisa. Aún tengo que adivinar donde se encuentra para romperla.
—Las alarmas que quiero poner aquí solo me avisarán a mí, algo así como el sensor que tenéis los kwami para sentir si hay algún akuma u otro kwami cerca.
—¡Marinette eso es una idea genial! Nunca dejas de sorprenderme.
En realidad era idea del maestro. Cuando le comenté lo que sucedía con Vilder y que seguramente atacaría en el desfile, este sugirió poner unas alarmas que había inventado para que solo fueran visibles al oído de un portador de Miraculous y que detectaban un kwami usado para el mal en vez de para el bien. El fallo que tienen es que Vilder las podría oír y huiría, pero al menos yo confirmaba su presencia y como se iría no arruinaría el desfile.
—¿Con quién hablas?
La voz de Adrien hace que me ponga tensa y que Tikki se esconda lo más rápido que puede en mi chaqueta. Me giro lentamente y Adrien, que se encuentra en la entrada de la exposición, me sonríe con los brazos cruzados, apoyado en la pared y con una ceja arqueada. Que oportuno es.
—Sola. Hablar sola es bueno, ¿sabes? Y es un habito que cogí en Nueva York.
Mentira sobre mentira. Ni estaba hablando sola, ni cogí ese habito en Nueva York.
—Hum... Vaaale. ¿Vas a algún lado?
Asiento y avanzo hacia él para salir de la exposición egipcia.
—Vuelvo a la oficina, donde puedo encerrarme en mi despacho donde, ah si, tú no me acosas.
Adrien se muerde el labio y cuando paso por su lado agarra mi muñeca. Esto me trae malos recuerdos del sábado pasado así que con un tirón fuerte aparto mi brazo de su mano.
—Vale, sigues enfadada por el beso y parece que Alya ha hablado contigo sobre el tema de la obsesión que supuestamente tengo contigo.
—Sí y la verdad, no quiero escuchar tu versión. Tengo prisa.
Sin dejar que diga una palabra más, salgo lo más rápido que puedo de la exposición y del museo. Bien Marinette, mientras menos hables con Adrien mejor.
Cuando llego a la mansión Agreste, el señor Agreste y Natalie se encuentran hablando con la representante de Jagged Stone, algo que dispara mis alarmas con el pensamiento de que Jagged puede tocar en el desfile, así que sigilosamente me acerco para escuchar la conversación. Aunque mi sigilo es un desastre, logro acercarme lo suficiente para escuchar a las tres personas que mantienen una conversación importante.
—Lamentablemente, le es imposible a Jagged tocar este viernes en el desfile, quiere recuperar el tiempo perdido con su hija.
—Es maravilloso que haya descubierto que es padre, y no se preocupe, buscaremos a otro —Natalie, con la elegancia y educación que siempre muestra, le sonríe a la representante, en cambio mi otro jefe arquea las cejas.
—¿Hija? ¿Cuantos años tiene?
—Es bastante mayor, tiene veinticuatro, pero Jagged quiere pasar tiempo con ella, al menos quiere hacerlo con uno de sus hijos.
Los tres parpadeamos. ¿Cómo que veinticuatro? La hija de Jagged tiene mi edad. Y ha dicho que tiene más, ¿cuantos más exactamente? El teléfono de la representante suena y disculpandose de Gabriel y Natalie se aleja, pero logro escuchar el nombre de la persona que la llama.
—Juleka, ¿pasa algo con tu padre?
¿¡Cómo que Juleka!? ¿¡Qué me he perdido!? Si Jagged es padre de Juleka, también debe ser de Luka, o sea, ahora que me doy cuenta, los tres se parecen. Además, el amor que tiene Luka por la música y que su madre conociese a Jagged explica muchas cosas.
Jagged Stone es padre de Luka y Juleka.
—Oh Marinette, ¿cuando has llegado?
La voz de Natalie me saca de mis pensamientos y la miro. Tanto ella como Gabriel siguen aquí y me están mirando. Sonrío y me acerco a ellos fingiendo que no he escuchado la conversación.
—Acabo de llegar, ¿esa no es la representante de Jagged Stone?
—Así es, teníamos pensado que actuase en el desfile, pero ya lo has escuchado, no puede, ¿se te ocurre alguien que pueda actuar?
Al parecer si se han dado cuenta de que estaba escuchando. Pero la pregunta de que si conozco a alguien para actuar ese día me sorprende, claro que conozco a alguien, que para mí es el mejor cantante y guitarrista de toda Francia y que además, es hijo de el mejor cantante de rock.
—Luka Couffaine. Es un amigo tanto mío como de Adrien y es cantante, famoso además. Hoy he quedado con él, puedo preguntarle.
—Marinette, creo que te voy a hacer heredera de mi empresa —Gabriel Agreste me sonríe y yo me río ante el comentario— No hay persona que piense más rápido que tú, además de todos los cambios positivos que le has dado a la empresa, te mereces que sea tuya y no el estúpido de mi hijo.
—¿A quién llamas estúpido, viejo? Te estás ganando un pase vip a una residencia.
Adrien, otra vez, llega por sorpresa y mira con el ceño fruncido a su padre. Este pone los ojos en blanco y se gira para volver a su despacho. Natalie nos sonríe tanto a Adrien como a mi, y sigue a su jefe. Evitando pasar más tiempo con Adrien, me giro y comienzo a subir las escaleras para ir a mi despacho, el cual echo con llave cuando me encuentro allí.
Toca trabajar en la campaña primavera-verano del año que está por entrar y sobretodo, ignorar por cinco horas a Adrien.
Cuando salí de la oficina, me pasé por el supermercado a hacer la compra ya que la nevera aún estaba vacía desde que me había mudado. Compré lo imprescindible además de lo necesario para los ravioli que le iba a preparar a Luka esa noche.
Con la ayuda de Tikki coloco toda la compra en la nevera y en lo armarios y para las ocho he terminado de colocarla y he limpiado y recogido la casa. Me doy una ducha y me pongo una falda vaquera con una camiseta del grupo de Luka que me encanta, dejo mi pelo suelto para que termine de secarse.
Me pongo el delantal y comienzo a seguir los pasos de la receta de la madre de Alya, ayudada por Tikki que va pasándome todos los ingredientes. A las nueve en punto, el timbre suena y voy a abrir, para encontrarme con mi mejor amigo vestido con una camisa blanca, unos vaqueros y con una botella de vino en la mano.
—Ya que tú cocinabas, he pensado en traer yo el vino.
—¡Menos mal! Se me había olvidado por completo comprar el vino.
Luka se ríe y le dijo que pase, mientras yo me dirijo de nuevo a la cocina él entra y cierra la puerta.
—¡Hola Luka!
Tikki le saluda con el salero en la mano y Luka le sonríe. Me alegra un montón que se conozcan y que se lleven tan bien.
—Hola Tikki, ¿qué tal el día?
—Aburrido, ¿puedo escaparme mañana e ir a jugar contigo? —Tikki pregunta eso mirándome a mi, así que asiento porque la pobre se tira todo el día encerrada conmigo en el despacho y se aburre. Al menos si va con Luka podrá estar entretenida jugando con él.
—Genial, si que debes aburrirte en la oficina.
—Ni te lo imaginas —Tikki mira el reloj y se sobresalta— ¡Ah, había quedado con Plagg para una cena de reencuentro? —Miro a Tikki extrañada. ¿Plagg no es el kwami de Chat Noir? ¿Acaso se conocen? Mi kwami deja el salero en la encimera y abraza mi mejilla.— Os dejo solos.
—¿Qué? ¡Oye Tikki!
Sin escucharme, Tikki sale por el balcón volando, Luka se ríe y yo niego sonriendo. Es demasiado inteligente para su diminuto cuerpo. Pruebo la salsa de tomate casera y sonrío, para mi gusto es muy buena, pero el que va a catar mi comida es Luka.
—¿Qué estás cocinando? —Luka se acerca por mi espalda y se asoma a la vitroceramica— ¿Raviolis?
—Con salsa de tomate casera y además, están rellenos de carne. ¿Quieres probar la salsa de tomate?
Luka asiente y cogiendo un poco con una cuchara de madera, se la acerco a la boca. Cuando Luka la prueba asiente y sonríe.
—Está muy buena, ¿desde cuando sabes cocinar?
—¡Desde hoy!
Ambos nos reímos y apago el fogón de la salsa para que se vaya haciendo con el calor que aún desprende, mientras tanto compruebo como van cociéndose los ravioli. La pasta es algo fácil de cocinar, el único problema es la cantidad, pero en el libro de la madre de Alya pone las cantidades exactas que hay que echar dependiendo la cantidad de personas que vaya a comer. Gracias a dios que me hice con este libro.
—¿Dónde pusiste al final las copas?
Señalo un armario y Luka lo abre sacando dos copas de vino de ahí, le indico con la mano donde está el abridor de botellas y abriendo un cajón Luka lo saca. Me encanta que no haga falta palabras para entendernos y comunicarnos.
Luka abre a botella de vino y echando un poco en una copa me la acerca para que lo cate. En Nueva York gracias a Audrey, Chloé y yo pudimos a asistir a muchas catas de vinos y la verdad, me he vuelto una autentica experta en ello.
—¿Es un Clos des Papes de 2003?
—Así es, tenía ganas de probarlo y sé que tú lo conocías.
—Es un vino caro, te pagaré la mitad.
Luka niega— No voy a dejar que pagues la mitad de un vino. Tú estás invitando a la comida, yo al vino, además fue idea mía la de cenar hoy.
—Bueno... Esto ya está listo, voy a poner la mesa.
Apago la hornilla que queda y voy a poner en la mesa del comedor dos pequeños manteles mientras Luka lleva los cubiertos y el vino. Vuelvo a la cocina y cojo dos platos para poner los raviolis y la salsa en ellos y cuando ya están ambos platos llenos vuelvo con Luka a la mesa.
—Buah, que buena pinta tiene Marinette.
Sonrío y pongo el plato en el mantel de Luka y me siento en una de las sillas. Miro a Luka y me muerdo el labio.
—¿Lo pruebas y me das el visto bueno?
Luka asiente y cogiendo el tenedor prueba mis ravioli. Espero no intoxicarlo. Luka sonríe y asiente.
—Están muy buenos, y te lo digo como amante de la comida y no como tu amigo.
Sonrío y cojo el tenedor para comenzar a comer. Estoy orgullosa de mi primer plato.
Marinette termina de recoger los platos y los cubiertos y los lleva al fregadero, mientras, yo cojo la botella de vino y ambas copas y voy al sofá. Nos ha sobrado medía botella de vino y Marinette ha sugerido que nos la acabemos en el sofá, ¿y si al final de cuentas Alya llevaba razón?
Le agradezco a Tikki que nos hubiera dejado solos, porque hemos tenido un poco más de intimidad, algo que no hubiéramos tenido si se hubiera quedado. La cena ha sido una velada excelente y la comida preparada por Marinette estaba bastante buena algo que me sorprende porque Marinette siempre ha asegurado que no sabe cocinar.
La veo fregando los platos de espalda y solo se me ocurre acercarme y abrazarla por detrás, pero sé que Marinette se molestaría por el tema del "tiempo".
—Oh, Luka, se me ha olvidado un tenedor en la mesa ¿puedes traérmelo?
Dejo la botella y las copas en la mesita del salón y voy a la mesa del comedor a por el tenedor. Cuando se lo llevo me muerdo el labio y decido confiar en las palabras de Alya por dos razones. La primera era que si Marinette no quería pasar aunque sea la noche conmigo, no se hubiera puesto esa falda vaquera junto a la camiseta de mi grupo y la segunda, nunca hubiera aceptado el ir a cenar un lunes sabiendo lo ocupada que está en su trabajo.
Me acerco por detrás y pasando mis brazos por su cintura, me pego a ella y sonriendo le doy el tenedor.
—Aquí tiene, señorita Dupain-Cheng.
Veo como Marinette se sonroja y sonrío. Coge el tenedor y no hace nada para que me aparte de ella. Bien, poco a poco Luka. Has respetado su decisión todo este tiempo.
—Gracias, señor Couffaine.
Cuando termina de limpiar los platos, yo sigo detrás de ella con mis brazos por su cintura y agarrando la encimera. No quise poner sus manos sobre ella por si era ya demasiado, pero me conformaba con poder oler el perfume de Marinette y estar rozando mi pecho con su espalda.
—Por cierto, — Marinette se gira lentamente y se muerde el labio— ¿Haces algo este viernes? Es el desfile de la marca Agreste y bueno, no hemos podido conseguir a nadie que actúe. He pensado que tú y tu grupo podríais actuar.
—Oh, claro. Sería genial tocar para los parisinos después de años.
—¡Muchas gracias, Luka! No sé como agradecerte esto —me sonríe y yo le devuelvo la sonrisa— ¿Y tal vez sí?
Me sorprendo cuando veo como Marinette, después de decir aquello, coge mi cara entre sus manos y me besa.
Y bueno, ahora nos encontramos en la situación del principio, donde con Marinette en brazos me dirijo a su habitación. Abro la puerta con cuidado de que Marinette no se caiga de mis brazos y me acerco a la cama depositandola con cuidado. Marinette me muerde el labio y su lengua comienza a tener una pelea con la mía. Joder, esto de verdad está volviendo a pasar.
La chica de pelos azules comienza a desabrocharme la camisa y cuando lo hace me la quito lanzandola a no sé que parte de la habitación, pero no es algo que me importa mucho ahora. Marinette acaricia lentamente mi torso con sus manos y me muerdo el labio porque me encanta que haga eso. Vuelvo a besarla cuando oigo que se ríe por mi reacción y llevo mis manos al dobladillo de su camiseta, dudando si quitársela o no.
Opto por lo primero, así que le quito la camiseta y observo como Marinette se sonroja por estar solo con una falda y su torso en ropa interior. Me río y me acerco a su oído para susurrarle.
—No es la primera vez que te veo con poca ropa, Marinette.
Vuelvo a besarla para comenzar un camino de besos desde su boca, pasando por su cuello hasta sus pechos, donde le doy pequeños besos a la parte que sobresale de su sujetador deseando quitárselo e introducir sus adorables y rosados pezones en mi boca.
Oigo como Marinette jadea por mis besos y desabrocho el sujetador. Sonrío porque hace dos años que no tengo a Marinette en esta posición y a pesar de todas chicas con las que me haya acostado, ninguna era Marinette. En cuanto hago lo que estaba deseando segundos antes, escucho como Marinette jadea más fuerte, y voy dejando besos por todo su torso hasta el broche de su falda, la cual le desabrocho y la bajo para deshacerme de ella.
¿Qué ser despreciable inventó las medias? Porque es un impedimento más para tener completamente desnuda a Marinette. Se las quito y la lanzo lejos enfadado con ellas y Marinette se ríe. Me encanta su risa.
Cuando tengo por completo a Marinette desnuda debajo de mí, esta desabrocha mis vaqueros y antes de quitármelos saco de uno de los bolsillos un preservativo. Hombre prevenido vale por dos. Marinette vuelve a besarme y después de dos años, y tres meses en los que llevo esperando hacer esto, Marinette y yo pasamos una noche fantástica en la que solo nuestros gemidos se escuchan.
Voy a admitir que escribir la escena de Luka y Marinette me ha parecido demasiado turbia, y eso que no especifico nada. Pero no estoy acostumbrada a leer fanfics de Ladybug con esta temática y se me hace incomodo imaginarme a los personajes AJAJAJAJJAJA.
Espero que os haya gustado el capitulo y que estéis bien. ¡Nos leemos!
