Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.

La historia está basada en la novela de Linda Howard "El Hombre Perfecto", si deseas leer la historia original para comparar las tramas, envíame un mensajito y con gusto te paso el archivo PDF.

ADVERTENCIA, CONTENIDO FUERTE, CRUDO Y EXPLÍCITO CON CONTENIDO SEXUAL, (+18) SI ERES ALGUIEN SENSIBLE TE RECOMIENDO QUE PASES DE LEER ESTE CAPÍTULO, Y TE VAYAS HASTA LA PARTE DE ABAJO DONDE HARÉ UN PEQUEÑO RESUMEN.

SE RECOMIENDA DISCRECIÓN.


se giró para verse finalmente frente al espejo, al abrir los ojos pudo ver por el reflejo como su madre y sus amigas suspiraban al verla con su vestido de novia, cuando finalmente se atrevió a verse a sí misma, no pudo evitar que los ojos empezaran a lagrimearle.

— Te vez hermosa — Le dijo Yaoyorozu que estaba al lado de ella, su madre sólo se limitó a asentir, era lo único que podía hacer porque había comenzado a llorar a causa de la emoción. — ¿No es así chicas?

Las demás acompañantes, Tsuyu Asui y Hatsume Mei asintieron emocionadas, su madre dijo algo inentendible y volvió a sollozar, entonces Yaoyorozu no perdió el tiempo y acercó un velo de novia para que el atuendo se viese más completo. Al acomodárselo, sintió un gran peso sobre ella porque al fin entendió lo que estaba a punto de hacer.

Empezó entonces a soltar lágrimas silenciosas, ni siquiera se dio cuenta de que lo estaba haciendo hasta que alguien le acercó un pañuelo para limpiarse, en la sala todos la admiraban porque veían a una novia demasiado emocionada por el gran día, pero ella estaba sintiendo nerviosismo, uno que no le agradaba tener.

Siguió recibiendo cumplidos de parte de su crew pero los escuchaba lejanos, se seguía viendo en el reflejo y el vestido le empezó a pesar, sonrió fingidamente y le dijo a su amiga y diseñadora que deseaba quitárselo, ella asintió creyendo que no lo quería manchar con sus lágrimas, aunque eso era totalmente ajeno a la realidad.

Fueron al baño de la casa y antes de que la dueña le fuese a ayudar ella se quitó el ropaje con gran necesidad, cuando ésta vio que había podido hacerlo, se limitó a colocar el vestido en un gancho y la dejó sola para que terminara de cambiarse. Uraraka sintió una calada cuando vio el vestido colgado, era su diseño soñado, era su boda soñada ¿Entonces porque estaba tan inquieta? No había nada de malo con los preparativos, todo estaba muy bien planeado. Inhaló y exhaló fuertemente en un intento de tranquilizarse, sólo sentía los nervios normales.

Al volver a la sala fue invadida de nuevo por sus amigas, su madre lucía emocionada al ver como el vestido era preparado para ser entregado finalmente, ella debía de regresar a la cuidad donde vivía porque debía de atender el negocio familiar entonces esa sería la última vez que se vieran hasta el gran día.

Las chicas entonces les dieron un poco de privacidad y dejaron que se despidieran con un abrazo, su madre no paraba de repetir que tan orgullosa estaba de ella, Uraraka sólo podía sentir sonrojada sin poder hablar hasta que el taxi que habían pedido empezó a hacer sonar el claxon para avisar su arribo. Acompañó a su madre a la puerta y se quedó ahí hasta ver el auto marchar, cuando volvió a la casa descubrió que sus amigas parecían planear algo.

— ¡Vamos a celebrar que tienes el vestido! — Exclamó Hatsume — Hay un bar aquí cerca ¿Qué dices? — Uraraka sonrió, así era su amiga de cabello rosa y pupilentes verdes; extrovertida, cínica, algo alcohólica, fanática de IronMan y siempre con un comentario mordaz.

— Que debo de dejar el vestido en mi casa porque no quiero que se arrugue.

— ¡Pero Midoriya no puede ver tu vestido! — Se quejó.

Yaoyorozu al ver su rostro decidió intervenir:

— Estará bien en el auto, yo te pago la tintorería si algo le ocurre — Intentó negociar. Tsuyu, que se había mantenido al margen de la conversación asintió con la cabeza en apoyo a ésta.

— ¿Ves? Todo está arreglado — Sentenció Hatsume mientras intentaba tomar el vestido para guardarlo en el maletero.

— Chicas, es enserio, debo de irme a casa — Repitió ella mientras sujetaba el vestido con fuerza — Perdón, ya tenía planes, Deku va a ir a una cena con un compañero de trabajo y quiere que lo acompañe.

— Buuuu — Exclamó Hatsume — Ya no quieres salir con nosotras si no es con él, nos estás cambiando — Las chicas rieron por el exagerado tono de lamento que empleó. — Nos olvidarás cuando te cases.

— Por supuesto que no las olvidaré — Las tranquilizó, aunque se sintió dolida al saber que llegaran a pensar eso de ella — Pero esta noche estoy ocupada.

— ¿Te veremos en tu despedida de soltera? — Eso fue dicho por Yaoyorozu, que era la encargada de organizar aquella próxima fiesta. — No me has dicho si estás libre ese día y se acerca la fecha, los cambios van a ser cada vez más difíciles si al final me cancelas. Necesito tu confirmación.

— Lo sé, ahí estaré, no te preocupes, sólo que me incomoda que sea exclusivo para mujeres. — Se mordió la lengua antes de poder pronunciar eso.

— ¡Es para que haya un ambiente de confidencialidad! Podremos decir todas nuestras intimidades sin sentirnos juzgadas ¿Qué no lo ves? Haremos rondas de alcohol donde vamos a confesar nuestros secretos más íntimos — Hatsume se acercó a Yaoyorozu junto con Tsuyu y las tres se abrazaron — Puede que Yao-Momo sea la encargada oficial pero las tres estamos aportado ideas ¡Será la última vez que nos aloquemos las cuatro juntas!

Uraraka se obligó a sonreír nuevamente, era por eso que le había encargado la organización de la despedida a Yaoyorozu, ella era tranquila y su fiesta no causaría problemas si ella la manejaba, pero con la intervención de la actitud extrovertida de la ingeniero Mei y los invitados variados de la recepcionista Tsuyu, se hacía una idea de qué tipo de proyecto X estaba por ocurrir.

Para evitar una discusión mayor se despidió rápidamente sin dejarlas hablar, ignoró su amenaza de que ellas festejarían solas, tomó sus cosas y partió hasta su auto. Colocó el vestido en la parte trasera para que no se arrugase mucho y entonces suspiró antes de emprender su camino hasta el restaurant donde Deku la esperaba.

Incluso antes de aparcarse vio cómo su prometido la estaba esperando en el estacionamiento, se veía impaciente, estaba jugando con sus manos y su pie se movía sin ritmo alguno, se forzó a sonreír, y no se dio cuenta que esa obligación se estaba haciendo cada vez más frecuente.

— Te quiero, pero debes de apreciar el tiempo de los demás, me haces quedar mal — Dijo cuando apenas se puso frente a él, ni buenas tardes, ni ¿cómo te fue? Se detuvo por un momento por la brusquedad de sus palabras pero intentó comprenderlo, se había atrasado a su cita quince minutos.

— El tráfico, ya sabes — Contestó desviando la mirada, odiaba mentirle, pero enserio le gustaba pasar tiempo con sus amigas.

— Siempre es el tráfico, te dije que por eso no compraras el carro, es demasiado para ti, te dije que podría moverte yo.

— No quiero ser una carga — Respondió simple, no quería tocar es tema de nuevo, él siempre la criticaba por sus habilidades de conducción aunque fuese la mejor conductora entre todas sus amigas.

— Para mí no lo eres, quien sabe los demás — Se acercó para besarle la frente y tomarle la mano — ¿Vamos?

Ella asintió mientras era arrastrada hasta el restaurante. Al llegar a las mesas se encontró en medio a una pequeña familia de tres, un hombre treintañero, su esposa que se veía de su misma edad y una pequeña niña de unos cuatro años. El hombre les hizo una seña con la mano al verlos acercarse.

— ¡Mirio! — Saludó Deku — ¿Cómo estás? ¿Está es tu familia? — El nombrado se puso de pie mientras lo abrazaba, la mujer y la niña lo imitaron y empezó la presentación.

— Sí, te presento a la mujer más hermosa, Eri, y a la niña de papá, la pequeña Eri — Contestó él mientras su esposa saludaba a uaraka de beso en la mejilla.

— Ella es Uraraka, creo que ya la conoces, algo dramática y paranoica — Bromeó Deku mientras la abrazaba hacia él fuertemente — Aun así no hay nadie que la quiera más que yo, se casará conmigo dentro de poco.

— Felicidades — Le dijo Eri — Serás una novia hermosa.

— Gracias, espero ser una esposa feliz como tú. — Regresó el cumplido mientras se agachaba para saludar a la pequeña Eri.

— ¿Nos sentamos? — Ofreció Mirio al ver que ya no tenían nada más que hacer parados.

— Sentémonos. — Apoyó Deku.

Todos tomaron asiento, cada pareja de cada lado de la mesa, a la pequeña Eri le llevaron una silla especial y papel con colores para que se entretuviese.

— Perdón por la tardanza — Se disculpó Uraraka para romper el hielo — El tráfico estuvo horrible.

— ¿Tardanza? Llegaron 15 minutos antes — Señaló el hombre rubio. La chica miró desconcertada a su pareja, éste sólo tenía una sonrisa burlona en el rostro y le tomó la mano.

— Te conozco, tuve que mentir con la hora para que llegaras bien. — Le contestó. Ella se mordió el labio, pudo haber convivido un poco más con las chicas.

— Nosotros llegamos temprano porque a la niña le encanta la zona de juegos de aquí, pero ustedes llegaron bien, no te preocupes — La tranquilizó Eri.

— Gracias. — Fue lo único que se atrevió a decir.

La plática fue tranquila, a pesar de hablar sobre como Mirio y Uraraka se conocieron gracias a una multa con su auto, ella permaneció callada la mayor parte del tiempo, pero así le gustaba a Deku, eran los amigos de él no los suyos, así que se limitó a asentir cuando fuese lo estrictamente necesario.

Llegó el momento de ordenar y Deku pidió por ella como era usual, una ensalada desabrida que muy pocos restaurantes lograban complacerla.

— ¿A dieta? — Preguntó Eri, se veía amigable porque siempre quería incluirla en la conversación. A Uraraka le empezó a agradar.

— Es por la boda, está ansiosa — Respondió Deku — Quiere que todo esté perfecto.

Su prometida rió.

— De hecho hoy me entregaron el vestido, me quedó muy bien. — Dijo con una sonrisa, Er pareció emocionarse al escuchar aquello.

— ¿Tienes alguna foto? Sé que Midoriya no lo tiene que ver, pero una amiga sí ¿Verdad? — Ella estuvo a punto de sacar su celular para mostrar las fotos que las chicas le habían tomado pero su novio la detuvo con la mano.

— Todos esperaremos hasta el día de la boda — Las interrumpió — No quiero que todos la hayan visto menos yo, me sentiría mal.

— Sí que eres sentimentalista — Comentó Mirio — Nunca te había visto así.

El aludido se rascó la cabeza en señal de nerviosismo fingido.

— Ella me hace ser así — Confesó. — Es todo lo que siempre soñé tener.

El resto de la velada pasó sin contratiempos, la pequeña Eri era una niña muy tranquila y los dejó despedirse sin apuros, a Deku le encantó su comportamiento, y eso sólo logró incomodar a su pareja, vieron como la joven familia se retiraba y entonces ellos optaron por hacer lo mismo.

Al bajar de nuevo a estacionamiento, Deu jaló a Uraraka hacía su camioneta.

— Deja el auto aquí, mañana vendré por él. No quiero que conduzcas sola, ya es noche.

Ella miró el reloj, las 9:27 p.m, el cielo ya estaba oscuro pero no diría que era muy tarde.

— Me las puedo arreglar — Replicó.

— Uraraka, dame las llaves.

La nombrada volvió a desviar la mirada, lo conocía perfectamente, ese era un truco que utilizaba para llevarla a su departamento en lugar del suyo alegando que no quería regresar tan noche, luego, le quitaría la llave de su auto y no se la devolvería en una semana aproximadamente, sólo para que ella estuviese obligada a pedirle que la moviese, y él decidiese si era apto o no para ella ir a ciertos lugares a los que necesitaba asistir.

— Ya te dije, yo puedo…

— ¡TE DIJE QUE ME DES LAS LLAVES! — Le gritó y ella automáticamente encogió los hombros mientras buscaba la llave de su vehículo, temblando.

— Dentro está el vestido de novia, debemos de tener cuidado — Comentó con la voz baja, no lo quería admitir, pero últimamente él se había vuelto así, muy temperamental.

— ¿Ves lo que le haces hacer? — Preguntó él, ignorándola — Me estreso en el trabajo porque quiero darte una vida de Reina y no cooperas ¿Sabes cómo me siento? Tu linda boda no se pagará sola, y a pensar de que tu amiga te hizo un vestido, que importa si se pierde, compraremos otro de un verdadero diseñador, el que está en el auto es talla 6 igual podrás hacer que se convierta en 4.

Uraraka no supo que cara poner, le tendió la llave y aceptó subirse a su camioneta, deseando que esa noche él estuviese tan cansado que decidiera llevarla a su departamento.

Sus deseos no se cumplieron, llegaron al hogar de él. "Caballerosamente" Deku se bajó para abrirle la puerta, y ella tuvo que cerrar los ojos porque apenas al tocar el piso, sintió como él estrujó de forma ruda su trasero.

— Creí que estabas cansado — Dijo al intentar apartarse — Si estás estresado te puedo dar un masaje y nos dormimos temprano.

— Creo que conoces otra forma para quitarme el estrés — Le respondió mientras llevaba su mano hasta su entrepierna, ella la quitó de golpe, por loa héroes ni siquiera habían atravesado la puerta de la casa.

— Primero ve a bañarte, después de tocar el agua me dices cómo te sientes — No se le ocurrió otra cosa que decir, no tenía ganas, pero se sentía comprometida, dialogar no funcionaba en esa situación, porque él le decía que siempre había que hacer pequeños sacrificios cuando se estuviese en una relación, y ella tenía que sacrificarse de cierta manera.

Entraron a la casa y su pareja fue inmediatamente al baño a darse una ducha, ella entonces se escabulló a la cocina para buscar algo de comer, las porciones que él pedía siempre la dejaban con hambre, pero le daba vergüenza pedir más al estar frente a las amistades de él.

Cogió una manzana y dos rebanadas de jamón, con eso su estómago aguantaría hasta el día siguiente. Como escuchó que Deku seguía en la ducha fue entonces a su habitación para buscar algo de ropa para ponerse, porque si no lo hacía, él muy astutamente la haría dormir desnuda.

Encontró una pantalonera vieja de él y una playera de algodón que se veía fue un regalo improvisado y los ocultó entre las toallas, ganaría más tiempo para que él se aburriese si se bañaba también.

Apenas salió del baño, ella entró casi corriendo mientras le señalaba las toallas, él pareció confundido, pero no le dio tiempo de alegar porque cerró la puerta con seguro y puso música en su celular.

Se bañó lentamente, pero no tanto para que le reclamara que estaba gastando mucha agua, se quitó la mugre del día y se puso su improvisado pijama, cuando salió, Deku estaba acostado viendo su celular y tomando seguramente vodka o whisky, aunque inmediatamente alejó los objetos cuando oyó que el seguro se quitó.

— ¿Por qué me haces esto? — Preguntó indignado — Por qué ocultas tu cuerpo de esa manera.

— Creí que querías dormir — Se defendió ella, mientras se acercaba a un peinador a tomar un cepillo y conectar su secadora.

Por el ruido del aparato tampoco hablaron, pero su cabello corto se secó rápido y no tuvo alguna otra opción que acostarse a lado de él.

— Estuve pensando — Comentó él cuando se juntó hacía ella y la acomodó para que le abrazara el pecho. — Me gustó mucho ver a la familia de Mirio, Eri me cayó muy bien ¿A ti no? — Ella se golpeó la cabeza mentalmente, sabía lo que veía a continuación.

— Sí, es una niña muy linda — Contestó tranquila, moderando su voz para que no se escuchara emocionada o algo por el estilo.

— Al verla enserio me imaginé a nosotros dos, cuidado a uno o dos niños pequeños, ¿Me entiendes? Castaños como tú pero obviamente con mi inteligencia, serían unos niños hermosos.

Ella intentó romper el abrazó pero él la sujetó.

— ¿Sí te los imaginas? — Volvió a preguntar.

— Deku, ya te lo he dicho — Replicó cansada — Adoro a los niños, son hermosos, pero aun no me siento lista para dar ese paso.

— Pero ¿Por qué? — Cuestionó él mientras se levantaba y se sentaba ahí mismo en la cama — Acepaste ser mi esposa ¿No?

— Sí, y te amo — Confirmó — Pero quiero disfrutar nuestro matrimonio, no quiero tener una gran carga sin haber…

— ¿Estás diciendo que nuestros hijos serán una carga? — La interrumpió, ofendido.

— No, no me estás entendiendo — Intentó calmarlo — A lo que me refiero es que un hijo es una gran responsabilidad, y debemos de estar preparados, no sólo financieramente sino mentalmente, un niño requiere mucha atención y si los dos trabajamos no podremos encargarnos al 100% de él.

— Entonces renuncia, que tu único trabajo sea estar al pendiente del bebé.

— Pero me gusta trabajar, ¿No me estás entendiendo?

— Tu eres la que no me entiende — Debatió él — Vas a ser mi esposa, y como mi esposa me debes de dar hijos, es lo normal, lo que se espera de ti.

— Y lo haré… pero no próximamente. — Sol se sentía asfixiada, ese era un horrible tema que siempre intentaba evitar. ¿Cuántos temas debía de evitar para tenerlo contento? Ya había olvidado la cuenta.

— Pero yo quiero — Señaló su prometido.

— Pero yo no — Contraatacó.

Él pareció meditarlo un momento.

— Eres una persona horrible — Le dijo, volviendo a llamar su atención — Te gusta el sexo pero no te gusta tener hijos ¿Sabes lo ilógica que suenas? ¡Eres una egoísta!

— Yo sé lo que conlleva al sexo, pero no mezcles dos cosas que no tienen nada que ver. — Se levantó entonces ella, odiaba que la menospreciara de esa manera, no se iba a dejar aplastar.

— Por supuesto que tienen que ver, eres una cachonda ¿Por qué estas hoy en mi casa si no es para coger? ¿Eh? — La retó.

— ¡Porque tu no quisiste llevarme a mi casa! — Exclamó indignada, odiaba que la quisiera ver como la mala del asunto.

— ¡Pero ni siquiera te quejaste! ¡Obviamente que lo entendí como una indirecta!

— ¡No dije nada porque quería evitar una discusión!

— ¡Pues la estamos teniendo cariño! — Señaló él gritando, ella se asustó, odiaba estar así, la última vez que discutieron en esa casa él le puso llave a la habitación y no la dejó salir, pero tampoco la dejó dormir en la cama, así que paso toda una noche dormida en el suelo. — ¡Y es por tu actitud de zorra! ¡Hatsume te contagió eso de ella!

— ¡NO LAS METAS EN ESTO! — Ese comentario fue la gota que derramó el vaso, ella adoraba a sus amigas pero él no quería que las viera tan a menudo, aceptó a regañadientes aquello, pero no iba a permitir que le faltaran al respeto. — NO TIENEN NADA QUE VER ¿ENTENDIDO?

— Por supuesto que tienen algo que ver — La voz de él se calmó, aunque usó un tono que le causó escalofríos. — Todas tus amigas son unas cualquiera, no sé porque quieres estar con ellas cuando me tienes a mí, incluso a mis amigos, ¿o me dirás que Mirio y su esposa son malas personas?

— Deku están mezclando cosas…

— ¡¿SON MALAS PERSONAS? — Aquel grito la hizo estremecerse, deseó internamente que ningún vecino llegara a escucharlo.

— No — Contestó resignada.

— ¿Ves? — Volvió a usar su tono tranquilo — Ellos son buenos, pero tú y yo tenemos esta discusión porque las acabas de ver ¿Te das cuenta de la relación? Todas aquellas zorras son el problema…. — Se detuvo a pensar de nuevo — Te están haciendo una de ellas ¿Por eso te comportas así? ¿Te debo de tratar entonces como a una puta?

Uraraka se asustó al escuchar aquello, eso, nunca se lo había dicho, le había dicho otras cosas pero nunca le había faltado a su persona de esa manera.

— Deku, no, ya hay que dormirnos — Intentó cambiar el tema, pero él sujetó sus brazos, la acomodó boca arriba y sus muñecas quedaron arriba de su cabeza. Ella sólo gritó debido al susto del brusco movimiento.

— No, no hay que dormir ¿Ves? Apenas te estrujo un poco y ya estás gimiendo. ¿Te gusta? — Ella volvió a gritar cuando sintió como él le baja el pijama que se había puesto, no tenía ropa interior así que tenía toda su piel expuesta a él, intentó liberarse pero su novio todavía la tenía sujeta de las muñecas con su mano grande y fuerte. — Sí, te gusta.

— Deku, me estás asustado, detente por favor, Deku — Empezó a suplicar, estaba aterrada, nunca había visto esa faceta de él y le daba miedo, no sabía… hasta qué punto pudiese llegar.

— No, ya me calentaste, ahora me cumples — Le dijo mientras se subía arriba de sus piernas desnudas, ella se bloqueó en ese instante, él no era muy grande o pesado, sin embargo fácilmente era el doble de fuerte que ella, y más en ese momento que no estaba comiendo nada bien.

— Quítate por favor, esto no es divertido — Volvió a rogar, deseando que eso fuese una broma de su parte, no obstante como él ya había dejado una mano libre, ésta le levantó la camisa que tenía para mostrar su pecho vulnerable, lanzó un resoplido de excitación cuando dejó que la tela le cubriera el rostro y ella empezó a moverse más y más desesperada, el no ver le causaba histeria, Deku lo sabía perfectamente. — ¿Ves? Estás ansiosa por que te la meta — Concluyó él, mientras ella intentaba no concentrarse en la oscuridad — Oh, te ves tan perfecta así, voluble a mi voluntad. Me encantas.

Uraraka intentó volver a hablar pero en eso sintió como sus manos empezaban a ser atadas con algo a la cabecera de la cama, por la sensación que le dio la tela supuso que era la corbata que él traía puesta momentos antes.

— ¿Qué estás haciendo? ¡Quítate! — Exclamó, aun sintiendo el peso de él sobre sí.

— Oh, estás matando todo, cállate — Le recriminó él y le puso una almohada sobre el rostro. Uraraka ya no pudo abrir los ojos y empezó a moverse desesperadamente cuando él empezó a presionar el cojín sobre su rostro, el muy cabrón la estaba intentando ahogar. — Así me gusta, que te muevas a mi voluntad — Comentó cuando dejó de presionar la almohada, ella simplemente se dedicó a tomar aire, tenía los ojos llorosos y aun no podía ver nada porque la camisa la seguía cubriendo. — ¿Te gusta?

— De-Deku, ya… por favor, basta — Dijo con la garganta seca, pero en eso sintió como algo más volvía a cubrir su rostro, tembló por inercia aunque no volvió a sentir la presión anterior, simplemente todo estaba oscuro y sentía como el miedo empezaba a congelarla.

— Ignoraré la última palabra — Escuchó decir lejanamente y en eso sintió como una mano empezaba a acariciar sus pechos bruscamente, no, acariciar no era la palabra, él estaba golpeando sus pechos de forma sádica, ella se revolvía por el dolor que le producía, pero al hacer eso sólo lograba que él la golpeara con más fuerza, tomó aire para volver a gritar pero en eso sintió como la almohada volvía a hacer presión contra su rostro. — Si intentas arruinar esto, no me hago responsable de cuánto tiempo te quedes sin aire.

Se mordió los labios para evitar gritar, el dolor de un pecho bajó cuando dejó de golpearlo, pero el otro sufrió mucho más al sentir que la estaba mordiendo, agitó las piernas en un intento de quitárselo de encima, intentó hacer fuerza con los brazos con el deseo de deshacer el nudo que le había hecho, pero su cuerpo dejó de moverse cuando escuchó "Ah, así con que te estás viniendo" Y sintió como un dedo entraba en su intimidad.

Se quedó estática, no, eso no lo quería, empezó a llorar mientras sentía como él hacía un intento de masturbarla, percibió como sus músculos empezaron a endurecerse y contraerse pero no era por placer, ella deseó que él entendiese que no quería hacer aquello.

— Creo que entiendo lo que me dices — Escuchó decir por parte de él, y se empezó a relajar, al fin se iba a acabar aquello — Un dedo no te hace nada, pero seguramente mi verga hará que te vuelvas a contraer de nuevo.

No tuvo tiempo para pensar, las manos de él le abrieron las piernas y sintió como el miembro de él entraba contra su voluntad. No estaba lubricada, y esa estocada le dolió bastante, gritó de dolor pero se arrepintió en el acto, porque él hizo un movimiento que le hizo sentir que algo se había rasgado dentro de ella.

— Esta tan estrecho así, te amo, te amo — Comenzó a gemir Deku mientras la penetraba, Uraraka sólo se limitó a llorar en silencio, esperando que él se viniese rápido para que dejara de hacerle lo que le estaba haciendo. — Y mira, sin condón para que descubras que la maternidad será algo bueno para ti.

Sintió asco de sólo imaginárselo arriba de ella, las lágrimas que le recorrían el rostro le ardían, él estaba abusando de ella, y no podía hacer nada para evitarlo, lo único que quería es que acabara para que se detuviera y pudiese bañarse nuevamente.

Las penetraciones duraron un tiempo hasta que Deku se empezó a aburrir.

— ¿Sabes? Creo que si no te mueves seguiré haciendo esto, pero no es divertido — Dijo sobre las telas — Muévete de nuevo como lo estabas haciendo, porque si no me vengo en tu vagina, me vengo en tu culo.

Uraraka no sabía que tanto más quería humillarla, pero aceptó moverse, prefería que se viniese en ella en algo que estaba preparado para recibirlo que en una zona que le generase un desgarre mayor. Si bien los primeros movimientos fueron provocados, los últimos los hizo su cuerpo solo, aunque eran contracciones musculares que hacía su abdomen al sentir nauseas por todo lo sufrido.

Se obligó a tragarse su vómito, era improbable que él la libera aunque se estuviese ahogando, y prefería no probar suerte porque había comido algo más en su dieta, y si él veía algo en sus jugos gástrico que no viniese en el platillo del restaurante, sospechaba que lo que le estaba haciendo sería una caricia a comparación de un castigo por estar gorda y no hacer nada por evitarlo.

— Así me gusta ¡URARAKA! — Gritó él mientras la jalaba hacía sí, ella volvió a llorar cuando sintió como algo caliente empezaba a llenar su zona intima, pero por fin había acabado.

Su cuerpo estaba sudoroso, quería meterse a bañar porque se sentía sucia, por fin sintió su cuerpo liberado del peso que Deku significaba y creyó que la soltaría, pero sólo vio que la luz del cuarto era apagada y sintió como él se acostaba a su lado y la abrazaba.

— ¿Qué no vas a soltarme? — Dijo, y sintió como sus hombros empezaban a cansarse.

— Nah, tengo sueño — Contestó cínicamente. Ella como pudo se giró para estar frente a él, no lo veía, pero esperaba que él notara que estaba hablando enserio.

— ¡Suéltame! — Gritó, pero sólo consiguió que él se levantase de la cama.

— ¡Ya te dije que no! ¡Tengo sueño! Y si vas a seguir así, dime para irme al sillón a acostarme.

— Deku déjame ir — Empezó a moverse desesperadamente, ya la había tomado ¿Qué más quería de ella?

— No, tengo sueño — Volvió a replicar y en eso sintió como le aventaba algo de papel. — Toma, por tus servicios, zorra. — Le dijo como última cosa y Uraraka entendió que le había lanzado billetes. Ya no dijo más, él salió del cuarto, y ella escuchó como le ponía seguro a la puerta para después quedar todo en silencio. Ella intentó entonces desamarrarse, el cuerpo le dolía pero sabía que sus hombros seguramente pudiesen sufrir una luxación si seguía así.

No supo cuánto tiempo estuvo luchado contra la atadura, pero por fin logró deshacer el nudo, se quitó la camisa que le había cubierto el rostro y buscó a oscuras su pantalonera, deseaba bañarse pero él se daría cuenta inmediatamente, así que a pesar de tener su líquido encima, se puso el pantalón y empezó a buscar una forma de escapar.

La puerta estaba cerrada y el baño no tenía una ventana grande, así que solo le quedaba el pequeño balcón que daba a la calle, aunque la habitación estaba en un segundo piso y la caída pudiese causarle un mal mayor, prefería estar en el hospital rodeado de gente que estar a solas con él.

Los oídos le zumbaban y sentía el corazón a mil por hora, fue al baño por su celular y se percató que él dejó el suyo en la mesita de noche, agradeció a los héroes por aquello y entonces desde su celular pidió un taxi, agradeció que fuese conducido por una mujer porque su estado era lamentable.

Dio una dirección cercana para que él no viese la luz del vehículo y lentamente abrió la puerta del balcón para intentar huir, tenía miedo, si él llegaba a descubrirla si sería capaz de lanzarla. Empezó a buscar algo con que bajar, una escalera, una cuerda, algo, en las películas había visto que también podía usar sábanas, pero se sentía tan torpe e ida que estaba segura que no lo lograría.

No encontró nada pero el vecino de al lado tenía un árbol que podía escalar si se lanzaba ¿Cómo era posible que hubiese llegado a ese punto? Ella era la prometida, entraba a la casa por la puerta principal y saludaba a todos a su alrededor ¿En qué momento tuvo que irse como una fugitiva?

Esos pensamientos fueron los que la animaron a saltar, lo consiguió, estaba temblando, aterrada y sucia pero se sentía libre, ahora el problema era bajar, la gravedad la estaba ayudando, pero eso hacía que la ropa empezara a romperse y le daba una imagen más lamentable de la que tenía. Soltó ligeramente un brazo y después el otro, estaba bajando lentamente, pero cuando le tocó el turno a sus piernas de moverse, no pudo más y cayó de espalda, éstas estaban demasiado doloridas.

El dolor le mareó, pero el verse frente a la casa la hizo recordar que había logrado su cometido, se sacudió la tierra y agradeció que el jardín del vecino tuviese pasto que le amortiguó algo la caída. Ahora lo que necesitaba era correr.

Ya no importaba si alguien la veía o no, necesitaba llegar a la zona donde había solicitado su taxi, sus pasos se le hicieron eternos pero vio la luz al final del túnel, el taxi aparcándose a dos cuadras de distancia.

La conductora se sorprendió cuando la vio entrar con tal rapidez a la parte trasera, se giró hacia ella para confirmar su identidad, pero cuando la analizó, decidió acelerar a toda prisa, asustada al sospechar que alguien pudiese seguirlas y dañarlas.

Uraraka se calmó un poco más cuando se alejó de la colonia donde él vivía, le dio a la conductora la dirección de Hatsume que era la casa que más estaba cerca de ahí y temblando tomó su celular y le llamó a la única mujer a la que podía tenerle confianza, su mamá.

Empezó a rezar esperando que ella le contestase, después de cuatro timbres eternos el teléfono fue descolgado.

— ¿Bueno? ¿Uraraka? — Escuchó del otro lado de la línea, y tuvo que taparse la boca para evitar llorar, la voz de su mamá, a pesar de estar adormilada, era tranquilizadora. — ¿Estás bien mi niña? — Eso la quebró, esa era la pregunta que siempre le hacía cuando ella tenía una pesadilla o un mal día.

— Mami — Dijo mientras se tragaba sus lágrimas, decir aquello la hacía sentir una infante — Mami perdón, estoy confundida, no se sí soy buena hija o no, yo… — Empezó a recitar, y no se dio cuenta, pero la conductora del taxi había comenzado a llorar junto con ella — Mami he roto tu sueño, yo… no me quiero casar. — Y lo soltó, esa duda que la había carcomido por dentro desde que aceptó el anillo. — No sé qué hacer, no sé. Ayúdame por favor.

No escuchó lo que su madre le contestó, había soltado el celular porque se abrazó a sí misma, se sintió la peor persona al decir aquello, Deku no la perdonaría nunca, sollozaba sin contenerse, aunque no sabía si de arrepentimiento o de temor.


Al fin parte de la historia posterior de nuestro protagonistas. Si acaso pasaste de leerlo, cuenta de historia del porqué nuestra chica decidió terminar la relación, a causa de que él abusó de ella. Espero que si alguien se haya sentido identificada en cierta manera por favor busque una forma de salir de ahí, las relaciones tóxicas existen, y son mucho más comunes de lo que uno cree, usualmente en el mundo del fanfic se romantizan mucho estos complejos, así que les quiero mostrar lo que realmente pasa en una situación así, nunca es muy tarde para hablar, y si notan varios comportamientos que no les gustan o les incomodan, pongan un alto, nadie tiene que soportar actitudes de otras personas sólo para satisfacerlos. Todos valemos, y a pesar de creer que estamos solos siempre habrá alguien que nos podrá ayudar cuando los necesitemos.

Si acaso necesitan con quien hablar, no duden en enviarme un mensajito *heart*.

Agradecimientos especiales a:

Aliciacevra: Creo que todo haríamos eso, y llamar a alguien de confianza. Espero te guste el capítulo de hoy dónde vemos una situación parecída.

DgreyMFAN: Hola! por supuesto te envío el libro por PM, sólo que voy a tener que separar la liga porque fanfiction no me deja enviarla completa, favor de revisar tu bandeja por favor.

Sarah Usher: ¡Acertaste con el podcast! Tenemos los mismos gustos retorcidos *heart* *heart* Por cierto amo los comentarios, me levantan tanto el ánimo, es de que tengo la aplicación del correo en el celular y suena cuando me llegan textos nuevos, entonces al ver que es un review me emociono mucho porque siento que es un mensaje directo para mi. Y cambiando de tema, pues ya viste lo que le sucedió a nuestra protagonista, algo que no le deseo a nadie pero que sucede más de lo que creemos.

MsPenguin: ¡Hola! Cuidate mucho, ahorita eres de las personas que mas se deben de cuidar, si no es necesario no salgas. Mejor quedate a leer y a disfrutar el capítulo, que si es algo fuerte peor necesario para la trama. Cualquier cosa avisame, y espero leer tu comentario en el capítulo para saber si sigues con buena saludo ¡Un abrazo virtual!

Me Late El Leemon: Muchas gracias por tus buenos deseos, somos 276 concursantes, así que con recibir el diploma de participación me siento satisfecha, simplemente quiero tener algo que se quede para la posteridad. Y quien sabe, igual recibir retro de qué podría hacer para mejorar.

Espero el capítulo te haya gustado, a pesar de ser una escfena siento que aun no está armado el rompecabezas totalmente, así que me esforzaré para que todo sea aclarado en su momento. Sobre el corona, no sé de donde seas pero acá en méxico hay un descontrol, mala información, chismes de me dijo el primo de un amigo y hay pánico en general, el gobierno no ayuda en nada más que en confundirnos y la verdad es cansado tener que buscar en muchas fuentes para encontrar algo ligeramente cercano a la realidad.

Y sobre el nombre de personajes literarios, también amo el nombre de Erick, que es el nombre del fantasma de la ópera, ese libro me encanta y el personaje se me hace trágico, porque su actitud fue por cosas que le pasaron de niño y no lo pudo superar :c el conde de contecristo no lo he leído, pero igual puede que lo lea ahorita que el trabajo ha disminuido un poco. ¡Saludos!

Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!

Nos leemos~~