Espero que hayan disfrutado el camino hasta acá, yo lo hice... y les agradezco a aquellos que quisieron tomarse la molestia de no dejarme solo.

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Epilogo

Los rostros cansados y brillantes bajo la luz inclemente del sol indicaban que hacía realmente mucho calor, sin lugar a dudas era uno día poco indicado para uno de esos interminables discursos y ruedas de prensa destinados a explicar el tiroteo ocurrido hace apenas un par de días en uno de los pueblos más tranquilos y el único con la industria local floreciendo. Cuando los reporteros y demás estaban apenas peleándose por los lugares asignados. Fue entonces que el Capitán de la DEA tomó uno de los tantos micrófonos del estrado y habló, todos los presentes dejaron de gritonearse.

— ¡Aun no es momento de celebrar! —La vida había sido especialmente dura con el señor Hank Schrader, un gran agente de los primeros años del nuevo milenio, que a pesar de tener apenas cincuenta años ya era completamente calvo, con brazos musculosos y una barriga tan prodigiosamente grande que parecía un milagro que pudiera acercarse lo suficiente al estrado como para que los micrófonos ahí reunidos pudieran captar su voz—. ¡Es momento de dejar de engañarnos y abandonar las ilusiones autoimpuestas sobre tantas fortunas que surgieron de la noche a la mañana y ciertos ascensos meteóricos en nuestras instituciones! Es momento de empezar a recuperar lo que le pertenece legítimamente al pueblo americano honesto. ¡Los Estados Unidos deben entrar a una ofensiva directa contra nuestros enemigos, aquellos que se enriquecieron vendiendo veneno y mentiras a los trabajadores buenos...!

— ¡¿Acaso piensa que plagiando el tono nacionalista radical de Hitler obtendrá un mayor apoyo emocional?! Porque a mí me parece una pésima idea —Después de que aquella periodista trigueña interrumpiera el discurso de forma tan radical, todos los presentes volvieron a discutir y gritar.

En medio del caos empezaron a volar demasiadas preguntas anónimas entre los mismos reporteros—. ¿Por qué habrían de arriesgarse más vidas y sufrir de bajas innecesarias? ¡Lo único que debemos hacer es seguir evitando las zonas de mayor riesgo e ignorar a los diplomáticos conocidamente corruptos para que esos carteles se maten entre ellos!

— ¡Sí! el sueño americano y el desgaste causado por el tiempo entre sus filas están de nuestro lado, no del de las mafias rusas.

— ¡No sean tan estúpidos! —Gritó uno de los miembros de la comitilla del Capitán de la DEA—. ¿Qué planean hacer con todos esos líderes y agrupaciones nuevas? ¡Sólo se necesita que uno de los cabecillas quedé en libertad para que todo el cartel reviva e innove! ¿Cuánto tiempo les diremos a todos esos ciudadanos que viven en 'las zonas de mayor riesgo' que deben vivir con miedo?

Los gritos y las amenazas empezaron a aumentar en tono. Aquello se parecía más a uno de esos debates interminables del congreso que a una rueda de prensa común, rápidamente las cosas se empezaron a poner peor.

—Muchas de estas 'zonas de mayor riesgo' están en los barrios más lujosos —gritó enojado un reportero negro—. Quizá ese sea su justo castigo por acaparar e impedirle al resto de los americanos un verdadero desarrollo. Quizá, mientras la hegemonía blanca se encargue de los problemas que ellos mismos trajeron al país, el resto pueda triunfar al fin.

— ¿Estas proponiendo que el caos que traen las guerrillas entre pandillas y carteles, quizá a fin de cuentas, ayude a traer "justicia social" para el futuro? —La misma reportera de piel morena que habló primero que los demás saltó indignada—. Yo conozco gente que ha llegado a sentir muy poco aprecio por todos esos hombres de cuellos tatuados y manos armadas, sé de familias enteras que sufren cada mes por tener que pagarle una renta exorbitante a algún narcomenudista... ¿Cómo puedes decir que este es un problema exclusivo de los barrios ricos? No quieres justicia para el futuo, quieres venganza por tu pasado.

Antes de que el reportero negro logrará siquiera sujetar a la mujer por su flamante saco amarillo, se escuchó otra voz a través de los micrófonos. Era de la misma agente que a pesar de estar gravemente herida había conducido directamente hasta el restaurante y pedido refuerzos. Gracias a sus acciones valientes se había logrado disolver las operaciones de todos los agentes corruptos dentro de la DEA. Aquella mujer de frente amplia y piel cobriza no alzó la voz, ni siquiera pidió orden, sólo siguió hablando con un tono firme y tranquilo. A pesar de ser varios centímetros más baja que la altura promedio y tener uno de sus brazos inmovilizados por un cabestrillo y yeso, todos se quedaron callados y la escucharon atentos.

—Debo admitir que, desde un punto de vista puramente estratégico y militar, no habría razón para abusar de nuestra suerte. Hemos enfrentado a todas esas mafias y grupos delictivos hasta llegar a un empate, y eventualmente, gracias en parte a buenas decisiones, nuestras generaciones futuras podrán enfrentar esas mismas organizaciones con muy poco o ningún riesgo. Sí, es cierto que nuestras estrategias de defensa y detección de tráfico de ciertas sustancias se volverán barreras infranqueables en el futuro, ¿pero qué pasaría con el espíritu americano? —poco a poco, se limpió el sudor de la frente, tener su brazo diestro inmovilizado parecía molestarle y dificultarle mucho hasta la acción más simple—. Esos rusos, italianos y demás escoria renegada nos han quitado mucho más que simples pedazos de ciudad y seres queridos. Nos quitaron nuestra confianza como los ciudadanos del mejor país en el mundo. Estamos abatidos y destrozados y la única esperanza que nos queda es que mañana Iván, el cobrador, no llegue particularmente agresivo. ¿Ese es el legado que queremos dejarles a nuestros hijos? ¿Qué clase de país les tocará vivir? ¿Acaso serán capaces de progresar, incluso sabiendo que sus antepasados no pelearon por su futuro? ¿Qué pasará si en ese futuro llega una nueva forma de crimen organizado? ¿Nuestros descendientes los enfrentarán o se arrodillarán aceptando la derrota? Nada más por eso debemos recuperar la libertad de nuestro país. Debemos probar que sí podemos, ¡esa prueba será más grande y más gloriosa que cualquier monumento o discurso de victoria! Caminar un largo y difícil camino para recuperar nuestra dignidad, o regresar al estado de sumisión que nos ha acompañado los últimos años. Esas son las alternativas, y tenemos que escoger de inmediato.

Todo el mundo se quedó callado, ninguno de los reporteros se movió. Justo cuando el Capitán Schrader iba a decir algo más, la pantalla de la televisión se apagó.

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Molesta, arrojó el control remoto al otro extremo del restaurante.

—Claro, tan típico de nosotros y nuestra mierda "americana"; tratamos de alcanzar estrellas aunque tengamos el culo sumergido en la mierda aguada que inunda el piso —Leni inclinó la cabeza y apuro todo su baso de un solo trago—. Sólo faltaba que alguno de aquellos idiotas se pusiera de pie y empezara a aplaudir lentamente... con todo y una lagrima cayendo de su mejilla... o una mierda así de película barata.

Sin que Lily le respondiera nada, Leni volvió a prepararse una "mimosa" y volvió a vaciar su baso en un instante.

La hermosa rubia había utilizado cada truco y treta que conocía para engañar a la gente y aunque no logró cambiar la atención y enfoque de los detectives a otros asuntos menos complicados, si logró evadir un arresto temprano.

—Mientras un grupo de agentes y generales cara de barril deciden el futuro de emprendedores e inversionistas legítimos como... bueno eso ya no importa en realidad. Supongo que ya no me queda nada por hacer, excepto disfrutar de esta magnífica tarde acompañada por mi hermanita...

Lily Loud no le había dirigido una sola palabra a nadie desde aquella última vez que estuvo en el restaurante de su padre, hace casi un mes de todo eso. Se había mantenido en silencio por tanto tiempo y seguramente continuaría por mucho más si no hubiera visto los objetos que su hermana mayor puso delante de ella, sobre la mesa; una planta común y un conejo de felpa arrugado y gris. Al ver ambas cosas, sus manitas apretujaron el vaso de jugo de naranja.

—Esas cosas no te pertenecen —su voz sonó impregnada de rencor y áspera por todo el tiempo en desuso — él no querría que tú tuvieras su planta y yo nunca te presté al señor conejo...

—Por favor, ambas estamos en una situación dificilísima ¿lo sabes? —añadió Leni con un tono extrañamente vulnerable—. Tendré que alejarme de todos los rostros que conocí, todo lo que llegué a amar y tú nunca podrás llorarlo. Supongo que es lo que obtenemos por nuestras malas acciones. Al menos él logró morir sin nada que lo relacionara directamente con nosotras, te mantuvo a salvo... igual a como lo hacía en vida.

Leni volvió a tomar su vaso entre sus manos, en lugar de llenarlo con el cuarto trago de la tarde, como esperaba Lily, la modista lo utilizó para quitar un poco de la tierra de la planta que tenía sobre la mesa. La Loud más pequeña no tardó en protestar.

— ¡No, no puedes acabar con lo único que me queda de él para recordarlo! —Con sus manos formando pequeños puños, Lily se puso de pie, dispuesta a proteger por cualquier medio algo tan importante para ella— ¡Te digo que dejes esa planta tranquila, o si no...!

—Estoy segura que a él no le hubiera gustado que algo malo te pasara... así que te revelaré un secreto que descubrí por error —ignorando el exabrupto de su hermana menor, Leni continuo retirando de a poco la tierra—. Aquel día, Lincoln te había dicho que tenía bastante dinero y que estaba dispuesto a compartirlo contigo... dudo mucho que lo que le importara a él fuera la planta en sí.

Después de hacer un hoyo de poco más de medio centímetro de profundidad y en la tierra húmeda de la maceta, Leni se la acercó a su hermana lentamente, cuidando no obstruir la visión hacia el interior del agujero; la vasija de plástico estaba llena de billetes de cien dólares, protegidos de la humedad de la capa de tierra por una bolsa plástica transparente.

— ¿Qué... significa esto?

—Aquí hay exactamente dos millones quinientos sesentaicinco mil quinientos noventa dólares y por lo que a mí me consta son todos tuyos —después de decir el largo número, Leni tomó una bocanada de aire y se preparó una nueva mimosa en un vaso limpio, antes de probar el líquido, continuó—. Lo que yo te sugiero que hagas, al menos hasta que puedas abrir una bolsa de inversión completamente legal en algún banco... es que tomes pequeñas cantidades cada tanto y lo uses responsablemente, que ninguna de nuestras hermanas lo descubra...

Lily dejó de ponerle atención a todas las palabras que su hermana mayor mascullaba y empezó a enfocarse más en analizar su apariencia. Parecía que Leni había envejecido en un solo par de días todos los años hasta verse casi igual de vieja que su propia madre. En sus ojos azules sólo lograba ver miedo y desesperanza.

—... digo, sigue siendo tu dinero y obviamente podrás gastarlo para divertirte o en lo que quieras... pero recuerda que estarás sola con este secreto así que quizá sea mejor actuar con discreción. Lola puede llegar a ser una verdadera perra y creo que Luna empieza a abusar de sustancias.

— ¿Estaré sola? ¡Pero tu estarás conmigo! no puedes dejarnos así sin más ¡No después de todo lo que nos has hecho!

—... ya veo como se sentía Lori cuando yo no escuchaba nada de lo que me decía y la obligaba a repetirme las cosas —con una pequeña sonrisa que no tenía nada de alegre, Leni bebió su última copa—. Quisiera haber podido pagárselo a la pobre.

— ¿Es que acaso no te importamos en lo más mínimo? —Con gruesas lágrimas de prepotencia acumulándose en los parpados, Lily estaba a punto de estallar en uno de sus ataques de ira—. Eres... eres una mujer horrible...

—Claro que soy horrible, eso no te lo niego ¿pero cómo puedes decir que no me intereso por mi familia? ¡Me voy justamente porque me importa demasiado lo que le pase a ese grupo de mujeres locas! —Leni empezó a tensarse al igual que su hermana, recuperando en parte ese toque salvaje en su voz que Lily había descubierto durante aquella reunión fallida con los agentes corruptos—. ¿Es que acaso no lo entiendes? Me largaré para siempre, justamente para cuidarlas. Si permanecen sin nada que las relacione conmigo podré mantenerlas a salvo de mis errores... a salvo de los policías, de mis otros competidores.

—Supongo que preferirás entonces que mantenga todo lo que sé en secreto ¿no? ¿Me amenazarás para que cumpla?

— ¡Dios! Entiende que esto lo hago para evitarles el acoso de los uniformados, acabo de explicar que... ¡No! ¿sabes qué? no te repetiré todo lo que ya había dicho, supongo que al final de cuentas no soy tan buena como Lori —sin preguntar si podía, Leni tomó el vaso de Lily, aún lleno hasta el tope con jugo de naranja, y lo bebió de una sentada—. Sólo quiero que digas la verdad... al menos en parte; di que nosotras no éramos cercanas, que no sabías los detalles de mi trabajo, que yo era una rubia tonta e ingenua, y que seguramente conseguí tanto dinero por ser una fácil... o algo así.

— ¿Y qué vas a hacer con toda la evidencia que pueda incriminarte directamente a ti y a la tía Shirley?

—De eso ya se encargaron ustedes al traerme este peluche —con un gesto rápido, Leni le mostró a su hermana una pequeña costura en el costado del conejo—, todo lo que tengo que hacer es mantener al señor conejo oculto de miradas indiscretas hasta que pueda deshacerme de su contenido. Supongo que es un intercambio justo, el peluche por la planta.

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— ¿Por qué le hiciste eso?

— ¿De quién me hablas, Lily?

Leni se detuvo justo a mitad de cuarto vacío, Lily seguía algunos pasos detrás

—Me refiero a la tía Shirley, digo, no era una mujer especialmente buena o dulce pero... seguía siendo familia ¿por qué la mataste?

— ¿Por qué no habría de hacerlo? Ella se había vuelto un obstáculo infranqueable para mis operaciones, nos robaba cada vez más, no pagaba sus cuotas a tiempo y sobre todo empezaba a llamar la atención de los verdaderos policías...

—Pero ella me cuidaba...

— ¿Y qué con eso? En serio no puedes pensar que ella lo había hecho por un simple impulso altruista. ¿Acaso nunca creíste que tenía otros motivos? —Con paso lento, Leni se acercó a su hermana hasta estar a su lado—. Cuando ocurrió el infarto de papá, mamá y Lori no podían hacerse cargo ni mantener a todas nuestras hermanas, así que al Estado se le ocurrió la maravillosa idea de repartir a las más pequeñas entre nuestros familiares más cercanos, las gemelas se fueron con el abuelo, a Lisa y Lucy les tocó conformarse con compartir el poco espacio que la tía Ruth podía ofrecer... y Shirley, bueno, ella buscó a la niña que le daría el bono por manutención más jugoso.

—Sí, sé que lo hacía sólo por el dinero... ¿pero acaso no pensaste que si la mandabas matar yo también saldría lastimada?

—De hecho quería matar dos pájaros de un tiro ¿entiendes? —La expresión pálida de terror de Lily le borró la sonrisa a Leni—. ¡No! ¡No me refería a hacerte daño a ti! Verás, Lori y yo habíamos estado peleando con ella para te regresara con nosotras desde hace al menos cuatro años, por ese entonces yo ya era la jefa de mi propia operación de "comercio" y Lori empezaba a ganar buen dinero como abogada, teníamos suficiente dinero para reunir a toda la familia otra vez. El abuelo y Ruth se alegraron, aceptaron sin problema ceder las custodias... pero Shirley no, ella no renunciaría tan fácil a su pequeño cheque con patas.

Leni se veía perdida, tan diferente a la mujer jovial y risueña que siempre había sido que Lily se sintió tentada a ceder un poco y acercarse a su hermana para consolarla, pero antes que pudiera moverse, la modista volvió a hablar.

—Fue entonces que se me ocurrió la magnífica idea de deshacerme de todos nuestros problemas, lamentablemente esa maldita mujer pensó lo mismo que yo. La puta Shirley había preparado un par de salvavidas —con una mano, Leni agitó juguetonamente el peluche lleno de evidencia y con la otra señaló a Lily—. Cuando llegaron mis muchachos a hacerse cargo del asunto, tú estabas en el departamento en lugar de la escuela y eso lo cambió todo, perdóname...

—No... no es que no quiera hacerlo... pero esto es demasiado para digerirlo, necesitaré años para lograrlo, sí es que olvidar algo como esto es posible —Lily estaba cansada de todas esas emociones que la embargaban a cada momento de su día, lo mejor sería empezar a perdonar lo más rápido posible—. Pero creo que aún me debes un helado, quizá eso ayude un poco ¿te parece que vallamos por uno? Creo que por primera vez en mi vida estoy en posición de invitarte lo que quieras.

— ¡Oh, eso se oye genial! Creo que en la plaza acabamos de inaugurar un lugar fantástico, preparan el helado de una forma que no se chorrea al derretirse y... —Su sonrisa se desvaneció lentamente junto con sus pequeños aplausos juguetones—. Pero aún tengo que encargarme de unos asuntos con los siguientes dueños de este local ¿no te molesta si vamos otro día?

—No hay problema Leni. Mejor vamos el fin de semana, así tengo más tiempo para organizar un poco mejor mis preguntas porque quiero que me enseñes a ganar tanto dinero como tú —con un poco más de paz en su alma, Lily se dirigió hacia la puerta.

Al salir, se sintió liberada en parte del peso opresivo de aquel cascarón vacío y triste que en otra época contuvo el sueño de su padre. Lo único en lo que pensaba era el sabor que pediría cuando fueran por el helado... sin saber que esa sería la última vez que vería a su hermana mayor.