Rose pov
Finalmente había aceptado regresar a la estúpida obra. Era un musical y todo estaba bien. Lo único malo era James. Desde el momento en qué acepté, él ya no era tan hostil ni acosador cómo hace un par de días atrás. Sino que estaba atento y amable conmigo. Lo cual era extraño. En fin... Ahora me dirigía al ensayo y ya estaba James esperándome con una amplia sonrisa. Al pasar a su lado únicamente rodé los ojos.
-Genial, Rose.-sonrió el señor Masen.-Ya estás aquí. Me alegro de que hayas retomado la obra.
-Hasta que vuelva a cansarse.-escuché sisear a Chelsea a lo lejos. Simplemente estaba celosa porque había vuelto a su puesto en el fondo. La ignoré y fui a por mi botella de agua.
-¿Donde lo dejaron?-pregunté a Edward mientras cogía un guión y me lo releía. James se sentó a mi lado y me ofreció fruta. Le miré desconfiada y le ignoré.
-Estábamos por ensayar el número de "A lovely night".-Dijo Edward emocionado. Sin duda era una de las escenas favoritas de mi profesor.
-Genial.-Dije sarcástica. Lo único que me faltaba era bailar con James.
Él se puso de pie y me ofreció su mano con una sonrisa galante. Yo suspiré y me paré caminando hacia el centro del escenario ignorando su gesto atento. A él no pareció importarle mucho porque fue tras mío para iniciar el ensayo. Me veía divertido porque aunque me rehusara al principio a su contacto eso ya no tenía remedio.
-Cíñete a lo establecido en el guión, James.-dije entre dientes con una sonrisa encantadora.
-Oh venga, preciosa.-sonrío divertido. A mi no me parecía gracioso.-Está escena nos sale de vicio.-Bufé.
La música comenzó a sonar y fue curioso porque al principio me sentía cómoda. Claro. Era la parte en la que James trataba de conquistarme sin mucho éxito. Era divertido porque realmente me molestaba y podía expresarlo. El problema vino después en la segunda parte de la canción. Cuando nos pusimos la zapatos de claqué para hacer la parte del baile sobre las colinas de Los Ángeles. James no dejaba de manosearme y me ponía nerviosa.
-¡Para!-chillé molesta. Y salí de ahí.
-¡Descanso de 5 minutos!-escuché decir a Edward.
-¡Rose!-James salió corriendo tras de mí.-Lo siento. ¿Hice algo? ¿Estás bien?
-¡¿Pero a ti que te pasa ahora?!-alzó las cejas sorprendido.-Estás todo amable de repente.-bufé.
-Quiero que estemos bien, Rose.-Pasó su mano sobre mi mejilla. Yo me removí incómoda.
-Ya déjame.-Me quejé.-Y limítate a la obra.-Volví al escenario.
-Chicos, ¿ya estamos listos?-Preguntó Edward.
Yo asentí y James contestó.-Claro que sí, sr. Masen.-Con una sonrisa.
Cuando empezamos la escena otra vez. Me sentí algo más cómoda. No sé, tal vez el ver a James tan atento y tranquilo hizo que yo también me tranquilizara.
Ya no me agarró al bailar e interiormente se lo agradecí. Pero justo al terminar la escena, en el momento en el que nuestros rostros estaban a centímetros y tenía que interrumpirnos el sonido de un teléfono, James me besó.
-¡Oye! ¿Qué crees que haces?-le aparté molesta.
-Improvisar.-guiñó divertido.
-¡Te dije que te ciñeras al guión, imbécil!-le empujé y me limpié los labios con el dorso de la mano.
El profesor Masen subió al escenario con nosotros.
-James, Rose. ¿Qué es lo que pasa, chicos?
-Usted vio lo que hizo.-Señalé indignada a James que solo tenía una sonrisa burlona en su cara.
-Solo fue un inocente besito.-Agregó divertido.
-¡Eso no estaba en el guión!-Protesté.
-¿Qué? ¿Ahora vas a denunciarme en el movimiento #MeToo?-Bufó.
Era un cínico. Encima se burlaba. Lágrimas en mis ojos se formaron al instante, de indignación y dolor. Recordando la horrible pesadilla que había vivido a su lado días atrás.
No aguanté más y le di una bofetada con toda la fuerza que me salió en ese momento y me fui corriendo a llorar a un lugar seguro, donde nadie pudiera verme.
No podía creerme que James fuera tan ¡ugh! Le di un golpe a la puerta. Mierda. Eso había dolido, la mano con la que había abofeteado a James estaba comenzando a dolerme. Espero que no sea un esguince.
De repente escuché la puerta abriese y me limpié las lágrimas.
-¿Rose?-Era mi amiga Alice.-¿Qué sucedió?-Me preguntó preocupada y yo me abracé a ella y no pude evitarlo y comencé a llorar otra vez.
-Oh Alice.-Dije entre sollozos.-Ya no puedo más con esto.
-¿Qué fue lo que ocurrió?-Preguntó alarmada.
-James.-Solté me separé de ella y sorbí por la nariz.
-¿Por qué no lo denuncias, Rose?-Me vio preocupada y pasó una de sus manos sobre mi mejilla, limpiando mis lágrimas.
-Ay Alice.-dije limpiando las lágrimas que corrían por mis mejillas.-No tengo pruebas. Además de que pasó hace un tiempo y lo que menos quiero es verme envuelta en un escándalo cuando mi carrera ni siquiera ha empezada.
-Entiendo.-dijo.-Pero Rose, no puedes callarte algo así. Es...ufff prácticamente ¡te forzó!
-Shhhhhh ¡Cállate!-le dije molesta.-Alice nadie puede enterarse ¿está bien?-dije sin más. Ella aceptó de mala gana.
Emmett pov
Era la hora de almuerzo y Bella y Edward estaban tan sumidos en su burbuja que ni se percataron de mi presencia. Me llamó la atención porque el cobrizo se veía preocupado. Así que disimuladamente escuché sobre lo que hablaban.
-Eso fue extraño Bella. No sé qué pensar.
-Si es cierto. Es un tema delicado.-Acordó la castaña.
-Es que...-suspiró.-No sé nunca había visto a Rosalie reaccionar así, ademas te digo que solo fue un roce de labios. Nada más.
-¿Qué pasó con Rose?-me metí en la conversación de repente y los dos me miraron molestos.
-No es asunto tuyo, Emmett.-dijo Edward. Bella tomó su mano para tranquilizarlo.
-Oye, tal vez, Emmett pueda ayudarte a descubrir que le pasa a Rose.-dijo Bella.
-No metamos más a Emmett en esto.-Comentó mordaz Edward.
-¿Podrían explicarme qué sucede?-Tomé asiento con ellos.
Bella hizo caso omiso de Edward y me puso al tanto de todo.
-¿Me too?-Pregunté confundido.
Edward rodó los ojos y Bella me explicó.
-Es ese movimiento Emmett.-Dijo Bella como algo obvio.-En la que las mujeres víctimas de violencia denuncian a sus agresores de forma pública.
-Espera... ¿Estás diciendo qué...?-No pude terminar de decirlo. Bella se mordió el labio y asintió.
-Bueno, no lo sabemos.-se encogió de hombros.
-Digamos que tal vez.-dijo Edward.
-Pero en que te basas para decir eso, Ed.-pregunté preocupado.-¿Rose te ha dicho algo?
-No.-suspiró.-Es que James & Rosalie estaban ensayando para la obra y tuvo una reacción muy extraña.
-¿Qué pasó, Edward?-pregunté aguantándome la rabia.-Siempre supe que ese James era un imbécil.
-Pues Rose se sobresaltó mucho por su presencia. Y pensé que era normal. Total, ahora son ex novios y adolescentes. La tensión es lógica. Pero... es que lo que pasó después lo que me hace dudar.
-No puedo creerlo.-Dije preocupado. Ahora entendía por qué hubo una época en la que ella estaba reacia a mi contacto e incluso me evitaba.
-Tú lo sabías.-Me preguntó Edward. Yo simplemente me levanté y salí de ahí.
Más adelante en el pasillo me encontré a Rose. Cuando me encontró se sobresaltó y la verdad es que se veía aún con los ojos hinchados. El corazón se me encogió al verla así.
-Rose.-la llame con cuidado. Quería abrazarla, decirle que todo estaría bien. Pero no era el momento y sobretodo el lugar.-¿Está todo bien? ¿Qué te ocurre?
-No es nada, Emm.-volvía a llamarme por mi diminutivo. Sonreí. Eso significaba que ya no estaba enfadada.-En fin...-suspiró.-Si quieres, puedes... Bueno mejor olvídalo.-
-¿Quieres que nos veamos?-pregunté en voz baja.
Ella se mordió el labio y asintió.
-Llámame cuando quieras.-Aseguré.
-Ok.-susurró viendo disimuladamente a todos lados.
-Te veo en clase.-Dije antes de que ella siguiera caminando.
Tras eso fui a clase traté de concentrarme en la lección que debía de dar hoy. Pero no podía evitar mirar disimuladamente a Rose cada vez que podía.
Estaba tratando de atender, aunque estaba seguro que había cosas que estaban copando sus pensamientos ahora mismo.
Más tarde tras las clases recibí un WhatsApp. Era Rose. Quería que nos viéramos, decía que podía ir a su casa que solo estaría ella. Así que después de asegurarme fui hacia allá.
-Hola.-sonrío tímidamente cuando me abrió. Vestía ropa de deporte viéndose completamente adorable y sexy a la vez.
-Hola.-sonreí devolviéndole el saludo.-¿Cómo estás?-pregunté cuando pasamos al salón.
Ella simplemente me abrazó, sorprendiéndome por un instante. Inmediatamente la estreché entre mis brazos.
-¿Cómo te sientes? Ahora te vi muy preocupada.-Pregunté cuando nos separamos. Ella simplemente agachó la mirada. Tomé su barbilla con suavidad.-¿Qué ocurre, nena?
Ella únicamente suspiró y tomó mi mano mientras caminaba hacia el gran sofá.
Se sentó y yo con ella.-¿Quieres algo de tomar?-ofreció y justo cuando ví su intención de marcharse tomé con delicadeza su mano.-Sabes qué puedes confiar en mí.-agregué.
-Dios, Emmett.-Puso los ojos en blanco.-No te dije que vinieras para que charlemos.-Se quejó.
-¿Entonces?-de un momento a otro me besó. Me quedé estático sin saber que hacer. Rose se percató de ello y cogió mis manos para apoyarlas en su trasero. Ahí ya no pude más y la levanté. Ella enroscó sus piernas en mi cintura.-Rose.-la llamé.-¿Estás segura?
-Emmett, quiero hacerlo.-dijo simplemente.
Y la verdad era que yo también quería hacerlo. La deseaba tanto. Así que no dudé más y la llevé hasta su habitación. Abriendo torpemente la puerta.
Sin más la dejé sobre su cama y fui a deshacerme de su ropa poco a poco en tanto intercambiamos besos desesperados.
-Emmett.-Comenzó a chillar una vez tenía enterrada mi cara entre sus senos, lamiendo y chupando sus pezones.
Ella me detuvo y se enderezó un poco para quitarme la camiseta.
Tracé un camino de besos desde su cuello hasta su plano abdomen.
-¿Estás segura de que no vendrá nadie?-dije tras besarla.
-Segurísima Emmett. Si no no te habría invitado ¿no?-dijo divertida.
Mi paranoia de que alguien podría pillarnos en cualquier segundo fue disminuyendo y ahora me entregué por completo a este delicioso placer.
Luego de hacerlo un par de veces y descubrir nuevas cosas sobre Rose nos quedamos un rato abrazados en la cama. Se sentía tan jodidamente bien estar dentro y con ella.
Bufé y me terminé burlando de mi mismo. Era un idiota no podía mantener la promesa de mi amigo.
-¿Qué sucede?-Preguntó ella con una sonrisa de lado.
Negué y besé el tope de su cabeza. Había roto la promesa que le había hecho a Edward más rápido de lo que esperaba. No tenía remedio.
Yo suspiré. -Rose tenemos que hablar, nena.
Ella al instante se tensó y se puso en modo desafiante. Alzando la barbilla y cruzándose de brazos.
-No intentes terminar conmigo.-Se quejó.
-Rose.-No pude evitar reírme. Ella me miró mal.-Aunque esto no está bien, no quiero que acabe.
-Bien.-dijo segura.-Porque yo tampoco.-la abracé por detrás y le besé los hombros.
-Rose...-suspiré.-Edward dice que pasó algo raro el otro día en el ensayo de la obra.
-Ah.-Se separó de mi y se sentó cubriéndose con la sábana.-No fue nada.-aseguró.-Ya conoces cómo es James.-Bufó.-Un verdadero dolor de culo.
-Eso lo sé.-Pasé un brazo sobre sus hombros.
Ella simplemente me veía.-¿Estás segura que todo está bien?-Pregunté tomando su barbilla con cuidado.
Ella se soltó.-Ya no te pongas pesado con eso.-Bufó.
-Está bien.-ya no insistí más. No iba a contarme nada y yo no iba a presionarla más. Estaba comenzando a molestarse y por supuesto no era mi intención.
-Tengo que irme.-dije sin muchas ganas.
-¿Enserio? ¿Ya?-dijo poniendo un puchero. Lucía adorable. Me puse los pantalones y besé el tope de su cabeza.
-Si, Rose.-dije.-Se está haciendo tarde y alguien podría venir.
-Está bien, tienes razón.-dijo divertida.-No queremos arriesgarnos.-se puso de puntillas y me dio un beso en la mejilla. Tras eso, se puso su bata de seda y salimos de ahí.
Rose pov
Sonreí tontamente una vez Emmett se marchó de ahí. Cada vez me gustaba más este tipo. Él siempre se preocupaba por mí o al menos así se comportaba.
Cuando me dirigí a la estancia de nuevo en busca de Óscar para darle su comidita el corazón me dió un vuelco al encontrarme a James viendo hacia el gran ventanal.
-Por fin terminan.-bufó dándose la vuelta y viéndome de pies a cabeza con desaprobación.
-Lo que yo haga con mi vida no es asunto tuyo.-dije mordaz tratando de no mostrar el miedo que tenia.-Además, ¿Cómo demonios entraste aquí?
-Parece que hoy en día cualquiera pueda entrar a tu casa.-Bufó.-Ay Rose, ¿sabes que ese hombre podría ir a la cárcel por tus caprichos de niña consentida?-agregó divertido.
-¿Qué quieres, James?-dije molesta. Por nada del mundo quería perjudicar a Emmett. Le protegería como pudiera.
Se acercó despacio y pasó una de sus manos sobre mi mejilla -¿Desde cuándo te acuestas con él, eh?-Aunque no estaba levantando la voz su tono era amenazante. Yo únicamente tragué con dificultad.
-James...
-Quítate la bata.
-¡¿Qué?!-Pregunté indignada.
-Has preguntado que quiero.-Dijo como algo obvio. -Eso es lo que quiero.-Dijo con una sonrisa burlona.
Yo me alejé de él tensándome por completo.-No puedes obligarme a eso. ¡Voy a denunciarte!- Chillé
-Hazlo y yo hago público esto.-Me mostró unas fotos desde su celular. Eran de Emmett y mías. Intenté arrebatarle el teléfono pero él fue más rápido.
Me sentía acorralada. Un nudo se hizo en mi garganta y lágrimas se escaparon de mis ojos.
-No llores, nena.-Susurró James en tanto desabrochaba mi bata.-Prometo que no será cómo la última vez, ¿Si?-Sonrió macabramente y comenzó a pasar sus asquerosas manos sobre mi piel desnuda.
-Por favor, James.-Supliqué.-Te prometo que haré cualquier cosa que me pidas pero menos esto. Por favor.-Rogué desesperada.
Él chasqueó la lengua.-Pero si ésta es la mejor parte.-Sonrió con burla e introdujo uno de sus dedos en mi centro haciéndome chillar.-¿Por qué ese profesor de mierda si puede, eh?-Gruñó furioso.-¿Por qué dejas qué el te folle?-acorralándome contra la pared.
-¡James!-Chillé.-déjame.
-No hasta que acabe contigo.-desabrochó sus pantalones y yo sollocé temiendo lo peor. Esperando que la pesadilla acabara.
En eso escuchamos que alguien entraba. Al instante James se detuvo y me tapó la boca con la mano.
Me arrastró hasta la puerta del almacén. Yo traté de deshacerme de su agarre. Fallando en el intento.
-Estate quieta ¿quieres?-dijo cuando paro apretando su agarre en mi brazo.-No se te ocurra decir nada de esto.-Nos señaló a ambos.
-No hay un "esto"-escupí con rabia mientras lágrimas seguían cayendo por mis mejillas.
-Oh, preciosa.-rió.-Lo habrá si no quieres que la mierda esa de profesor con el que te acuestas vaya a la cárcel.
-¿Qué quieres de mi James?-sollocé.
-Ya te lo he dicho, amor.-dijo y me dieron náuseas.-A ti.
-¡Señorita Rose!-escuché que Carmen llamaba desde la cocina. Me limpié las lágrimas lo mejor que pude y me abroché la bata de nuevo. El imbécil de James arregló sus pantalones y salí de ahí pisándome los talones.
-¡Oh pero que bonito detalle!-señaló un ramo de flores que estaba apoyado en la encimera.-¿Es suyo?-le preguntó a James y él muy cínico sonrió orgulloso asintiendo.
-Vine a reconciliarme con Rose, ¿No es así, nena?-Me sonrió y pasó uno de sus brazos sobre mis hombros pegándome a él.
Yo simplemente asentí. Si abría la boca seguramente comenzaría a llorar otra vez.
-¿Has estado llorando?-Me preguntó preocupada Carmen.
James me vio con cautela esperando mi reacción.-Emoción.-sorbí por la nariz tratando de no romper en llanto esta vez.
-Ya sabes, cómo es nuestra Rose, ¿no?-agregó con una sonrisa.-Se conmueve muy rápido por todo.-Rió dejando un beso sobre mi cabeza. Traté de no removerme incómoda por su gesto.
Carmen simplemente asintió-Los dejo tengo que guardar la compra.-Se excuso dejándonos solos.
James suspiró-Bien hecho nena, no has levantado muchas sospechas.-Sonrió de lado y yo me solté de su agarre.
-Ya déjame en paz.-Siseé.
Él me tomó nuevamente de la cintura.-Es una pena que hayan interrumpido nuestro momento, ¿No crees?-Se acercó peligrosamente a mi rostro. Inmediatamente voltee la cara cuando sentí que iba en busca de mis labios sintiendo repulsión por él.-Bueno, me marcho. Pronto te haré saber lo que quiero.-Me guiñó.
Y justo antes de irse tomó mi cara con sus manos y se agachó a mi altura, dándome un beso demandante. Cómo pude lo empujé y lo alejé de mí.
James simplemente rió y me dijo.-No deberías hacer eso. A partir de ahora somos una pareja normal debemos de actuar ante todos con naturalidad.-Agregó en voz baja.-De lo contrario, ya sabes lo que sucederá.-me amenazó.
En verdad no sabía que hacer con mi vida. Cuando James salió de la casa. Me encerré en mi habitación y me largué a llorar. Mi vida se había convertido en un infierno.
Bueno, pues aquí estamos de nuevo. Esperamos que os guste :)
