Advertencia: Este fic contiene escenas de violencia, contenido explicito, etc. Muertes de Personajes principales. Les recuerdo que como en los libros, no todas las escenas ocurren al mismo tiempo con respeto a su linea cronológica, espero hacerme entender.

Summary:"-si llegará un día en que tú padre tuviera que elegir entre su honor, por un lado, y sus seres amados por otro, ¿qué haría? –" Su padre haría lo que era correcto, incluso si eso significaba sacrificar a la felicidad de su familia.

Ante las injusticias que enfrenta el reino, el abandono del pueblo, la indiferencia de los Lores y Nobles del Reino ante la decadencia, Eddard «Ned» Stark, decide jugar el Juego de Tronos, después de todo tiene su propio candidato al trono quien lleva su sangre y decide hacer las paces con viejos enemigos por el bien del reino.

Podrá llegar hasta el final mientras intentar crear un equilibrio entre su honor, su deber y sus deseos de proteger a su familia, o serán sus deseos de proteger a todo el reino quien le hagan perder lo todo.


I


Brynden Tully, apodado el pez negro iba a la par con el joven que era su rey, observo con un poco de inquietud la poca consideración que el muchacho estaba demostrando al ordenar avanzar tan rápido como pudieran.

Entendía o al menos eso quería creer, estaban a tan solo un par de horas de distancia de los Gemelos y quería realmente conocer a su sobrina y a su sobrino nieto, el joven príncipe. Nunca tuvo hijos, pero amaba a Cat y Lysa como si fueran suyas, a pesar de los errores que ha cometido esta última, sin mencionar sus traiciones a su familia.

Pero ante todo quería hacerle entender al muchacho que las tropas estaban cansadas que si seguía apresurando de esa manera a su caballo este se desbocaría, moriría rápidamente.

"¡Majestad!"

Se apresuro en decirle intentando seguirle el paso, Jon alzo la mirada para encontrarse con esos ojos fríos del veterano de docenas de batallas.

Jon comenzó a bajar un poco la velocidad de su corcel mientras Brynden aprovechaba esto para acercarse rápidamente a su lado e intentar calmar al joven entusiasta por ver a su familia.

"¿Ocurre algo Brynden?" Hablo con la voz algo molesta, pero Jon siempre intentaba ser cortes sin importar de quien se tratará.

"¡Majestad! Por favor le pido que se calme, los hombres están cansados y los caballos morirán si seguimos a este ritmo, entiendo vuestra preocupación y deseos de reunirse con la reina y vuestro hijo, pero piensa en los soldados, en especial aquellos que vienen a pie intentando seguir vuestro paso" Brynden ignoro por unos momentos esa mirada de molestia que le estaba dando el joven rey, se estaba comenzando a preocupar si realmente el viejo Ned eligió correctamente a su sobrino en todo este asunto, pero cuando noto como su mirada se suavizaba y hasta una leve vergüenza aparecía en su rostro, se alegro en el fondo de su corazón.

"Tienes razón mi señor" Aunque realmente Jon no quería detenerse, cuando volteo la mirada vio a todos sus guardias, compañeros, y luego a los soldados del común intentando alcanzarlos y esas miradas agotadas en sus rostros, también la forma como los caballos intentaban respirar y tomar un leve descanso de todo el largo camino y tormento que se habían sometido.

"Brynden descansaremos un par de horas, busca a vuestros jinetes mas frescos y enviarlos a los Gemelos anuncia nuestro arribó" Debo ser el rey pensó Jon, debo actuar y comportarme como uno. Noto la mirada de descanso y alegría en sus tropas, los soldados de infantería no dudaron en caer al suelo soltando sus pesados equipos y armaduras, algunos comenzaron a organizar leves lugares donde pudieran recostar sus cansados cuerpos.

Quince mil tropas acompañaban a Jon, la guerra en las tierras occidentales fue demasiado para muchos jóvenes, los mas ancianos fueron con su padre y hermano, trajo consigo la mayoría de caballeros y jinetes disponibles, e incluso tenia a dos mil soldados occidentales en sus filas luego de que sus lores, señores y comandantes doblaran la rodilla en su nombre. El resto de las tropas estaban entre ocho mil norteños, cuatro mil de las tierras de los ríos y mil de las islas del Hierro, estos últimos eran los menos entusiastas de tener que marchar por tierra sin la compañía de sus barcos.

Mientras que una pequeña fuerza de cinco mil hombres, muchos de estos hombres cansados, agotados y poco entusiastas de tener que dar media vuelta, regresar a sus tierras no para volver a sus granjas y hogares, si no para continuar la lucha, iban al mando de Edmure Tully con el objetivo de asegurar Aguasdulces de posibles ataques por parte de los caballeros del valle.

Jon se desmonto de su corcel, e intento buscar entre sus pertenencias atadas a este un poco de agua; pero para su desgracia solo consiguió un poco de vino, claramente todos pensaban que la nobleza solo tomaba este, algo que le irritaba de gran manera, prefería la cerveza norteña en realidad, pero sin tener nada más que beber, comenzó a tragar dicho vino como si fuera lo más común en estos días.

"¡Majestad!"

Jon volteo la mirada para encontrarse con uno de los hombres Frey que le acompañaban, Benfrey Frey parecía algo ansioso en esos momentos, y Jon le miro con suspicacia.

"¿Ocurre algo?" Este pareció tomar una gran bocanada de aire en esos momentos, como si intentara no darle malas noticias.

"No realmente mi rey, solo rumores, entre los hombres, todos susurran cosas se preguntan cuándo podrán volver a casa, los hombres han luchado y aun no ven cuando marcharan a Desembarco del Rey, tomar el trono y poder regresar a sus hogares" Benfrey parecía algo asustado, como temeroso que decidiera reprenderlo o gritarle con fuerza.

Realmente a veces Jon se preguntaba qué clase de educación o infancia tuvieron los Frey en general, los que no eran idiotas, imbéciles eran temerosos hasta de su propia sombra.

Los hombres estaban cansados, entendía eso perfectamente, a diferencia del Norte que sentían que ganarían demasiado con un rey norteño en el trono de Hierro, la Tierra de los Ríos veía pocos beneficios, más allá de que la nieta de su señor se convertiría en una reina.

Además, un breve recuento de sus lecciones con el maestre Luwin siempre las Tierras de los Ríos fueron las mas azotadas por las guerras entre los señores y los reyes, siempre fueron los invadidos y sus tierras arrasadas entendía perfectamente por que algunos de sus hombres deseaban tanto regresar a sus hogares, un lugar donde pudiera estar seguros que sus familias estarán a salvo.

"Los hombres regresaran a sus hogares una vez termine, diles y hazle entender que no hay persona mas deseosa de estar con las personas que ama, que su Rey, deseo poner fin a estas batallas y trabajar por el bien del reino, sin mencionar que nunca olvidare aquellos que me han ayudado" Tenia mucho trabajo que hacer, cuando llegara el momento debía asegurarse que nuevos conflictos no se volvieran a generar y ante todo, que la gente del pueblo llano pudieran disfrutar de esa paz, ya que fueron ellos en pocas palabras quienes integraban la gran parte de su ejército.

"Se lo diré a los hombres su majestad" Fue lo único que dijo Benfrey mientras se retiraba, pero sentía nuevos aires y algo de entusiasmo proviniendo de ese hombre esperaba que los demás también lo sintieran de la misma manera.

Escucho un par de pisadas acercándose para voltear su mirada y encontrarse con Brynden Tully quien le daba una pequeña mirada intrigante.

"Debes tener cuidado con las promesas que haces, la palabra de un Rey siempre será su arma más poderosa" Sonó a un buen consejo y aunque había algo de advertencia en sus palabras.

"Pienso cumplir con mis promesas" Dijo con demasiada determinación en sus palabras, Brynden le miro de forma dura en esos momentos, intentando quebrar al chico, pero este solo alzo la mirada con orgullo.

"Veo buenas cosas en ti muchacho, espero que no nos decepciones cuando estés sentado en esa maldita silla de Hierro" Fue lo único que se dijeron por el resto del descanso entre ambos hombres.

Jon por su parte solo se dedico a descansar, dar vueltas por el campamento hablando con los hombres preguntándoles sobre sus hogares y familias, llego a compartir el pan con ellos y algunas bromas sucias que terminaban en carcajadas, debía actuar como un rey, no como el chico melancólico y solitario de Invernalia.


II


Tyrion intento no cerrar los ojos, sentía que si lo hacía no volvería a despertar; la ciudad se encontraba en llamas, los humos negros ya fueran por los incendios o los edificios derribados inundaban el cielo, muchos se podrían preguntar si era de día o de noche.

Estaba cansado, agotado y quería realmente regresar a su cama, una donde pudiera disfrutar una buena prostituta y el vino más fino de todos.

En vez de ello, estaba en una trinchera, intentando no quedarse dormido, por que en cualquier momento los fanáticos de la bruja roja podrían intentar nuevamente asaltarlos, tres días y la lucha por la ciudad continuaba.

Tres días han pasado y no parecía que ninguno de los dos ejércitos pudiera avanzar. Luchaban calle por calle, cuando no había fuego salvaje destruyéndolo todo, gracias a la obsesión de su padre por la victoria, esos extraños tubos o cañones como escucharon decir a uno de los prisioneros Baratheon los inundaban con sus estruendosos sonidos y su poder destructivo.

Tal vez hubo una época donde Desembarco del Rey podría compararse con cualquiera de las grandes ciudades libres de Essos, ahora sinceramente solo eran ruinas, pero el olor a mierda aun permanecía, pero acompañado de un olor a muerte, putrefacción y azufre. Era sencillamente asqueroso, prefería cuando solo el olor a mierda y a burdeles era lo único que alcanzaba a oler.

Sintió que alguien a su lado se movía, cuando volteo su atención a esa persona era Bronn quien ingresaba a la trinchera con lo que parecía ser una botella de vino, Tyrion alzo la mirada con sorpresa y este le extendió para que bebiera un poco, sin dudarlo la tomo entre sus manos y bebió hasta quedar satisfecho.

"No debo negar, que sabes como alegrar a un hombre" Dijo con la voz entrecortada por el cansancio y los temores a la muerte que comenzaban a consumirlo lentamente.

"Bueno, que puedo decir la persona a quien se la arrebate no la necesitara" Tyrion alzo una ceja buscando una explicación a esas palabras pero Bronn solo le dio una mirada burlona, eso ya era la explicación mas obvia, de seguro algún tonto intento quedarse protegiendo su negocio o mercancías cuando comenzó la lucha en la ciudad, claramente esa persona no tenia en cuenta que en los ejércitos existía, o la gran mayoría de los hombres era como Bronn no desaprovecharían ninguna oportunidad para robar, matar o violar a quien encontraran en el camino.

"¿Alguna de tu padre? Dignos, nuestro amado gran comandante ha ideado como tomar el mierdero que ahora es esta ciudad" Bronn claramente estaba molesto si tuviera la oportunidad saldría de este lugar, huiría hacia donde fuera posible, pero lamentablemente Tywin había enloquecido, estaba quemando a los desertores, y todos murmuraban que el espíritu del Rey loco había poseído a su viejo amigo para vengarse por su traición.

Pero Tyrion no alcanzo a responder, mientras escuchaban el sonido continuo de varias trompetas, nuevamente era el preludio a un ataque por parte de las fuerzas Baratheon.

Salió de la trinchera o al menos se asomo por encima de esta para ver a miles de soldados Baratheon, con el ciervo en llamas corriendo con sus lanzas y espadas directo hacia sus posiciones.

"Bueno, te preguntare luego, por ahora vamos a matar a esos cabrones tal vez con algo de suerte tomemos la calle de los burdeles esta noche" Bronn desenvaino su espada, y Tyrion le miro de reojo para terminar dando un fuerte suspiro, tomo su hacha y los soldados Lannister se prepararon para la embestía de una fuerza superior pero mal organizada.

"Escúchanos Rugir" Grito Tyrion mientras se abalanzo sobre sus enemigos, sus hombres, esos que tanto le burlaban de este en el pasado, gritaron con aprobación mientras seguían a su joven comandante a quien comenzaron admirar y respetar.

Las dos fuerzas chocaron entre ellas, Tyrion alzo su hacha y comenzó a golpear con fuerza a sus enemigos, consiguiendo partir en el proceso varias piernas, fuertes estocadas de espadas conseguía escuchar, pero el enano no se detenía a mirar a nadie, siguió luchando y entre mas sangre derramada una y mil preguntas comenzaba a inundarlo, pero en especial una sobre todas las demás; Que demonios estaba haciendo en ese lugar.


III


Davos tomo a la joven princesa entre sus manos mientras la aprisionaba con fuerza en su pecho para que no observara la cantidad de cadáveres de la gente mas humilde esparcida por todo el lugar, miles de muertos estaban acumulados entre los muelles en intentos por escapar, no se sabía que fuerza los asesino ya fueran soldados Lannister o Baratheon, era obvio que a ambos bandos no importaba a quien se interpusiera en su camino.

Si esa persona no llevaba sus colores claramente lo veían como su enemigo, mujeres, niños, algunos de estos pequeños tenían la cabeza destrozada contra las paredes – Si Stannis estuviera presente esto no pasaría – Pensó el caballero de la cebolla mientras llevaba entre sus brazos a la hija de aquel hombre.

Actualmente la zona portuaria estaba en manos de los ciervos, o mejor dicho de los piratas y mercenarios que contrataron, muchos de estos se habían radicalizado escuchando a la mujer de rojo, otros tanto estaban mas interesados en saquear la ciudad, o las pocas zonas donde la batalla no había llegado aún, tal vez los mas sensatos estaban organizando los pocos barcos para conseguir abandonar el lugar.

Lamentablemente este ultimo grupo eran los mas pocos, después de todo estos eran hombres que vivían solo por el oro y por las emociones sencillas del momento. No tenían familias, ni siquiera interés alguno en regresar a sus hogares de origen.

Salladhor Saan, viejo amigo, pirata, mercenario, tramposo, podría llamarle de muchas maneras, pero el viejo Salladhor valoraba demasiado su vida como para quedarse luchando por una ciudad en ruinas.

Con Davos, iba este muchacho Gendry y su grupo, en el camino algunos pocos sensatos se les unieron, eran tal vez un grupo actualmente de veinte o treinta personas, teniendo en cuenta las bajas sufridas y las muertes cuando encontraron enemigos en el camino, se podría considerar que eran un grupo lo bastante bueno para haber llegado tan lejos.

"¡Davos apresúrate o te abandonare!"

El grito fue lo suficientemente bueno para que todos corrieran rápidamente pasando por los muelles, saltando cualquier obstáculo para llegar a los barcos de Salladhor anclados y caminar rápidamente por las rampas.

Salladhor le sonrio con fuerza, le abrazo al verlo llegar a su barco.

"Viejo amigo, pensé por un momento que te habías radicalizado inútilmente como esos tontos que se han quedado a luchar"

Davos le sonrio al viejo pirata mientras ponía lentamente a la princesa Shireen en el suelo, esta no quería soltarse así que le costo un poco, pero al final la niña le dio una sonrisa tímida, mientras miraba la embarcación donde se encontraba.

Gendry vio el barco, su amigo Hotpie le seguía diciendo que no deberían confiar en estos piratas, pero no tenían otra alternativa por ahora, para conseguir escapar y ponerse todos a salvo.

Miro a todas las personas que le acompañaron, alegre y se sintió un poco bien consigo mismo saber que pronto los barcos zarparían y podrían ponerse a salvo. Observo en silencio el horizonte, la ciudad en llamas y ruinas, el sonido constante de la batalla era algo que jamás podría olvidar.

Y cuando el grito de zarpar se escucho y los barcos de Salladhor comenzaron abandonar el puerto de Desembarco de Rey todos se alegraron con fuerza. Por fin podrían ir a un lugar seguro al menos eso pensaron todos.

Davos sintió un cuchillo alrededor de su cuello y los gritos de la pequeña Shireen cuando varios piratas la tomaron con fuerza, quien sostenía el cuchillo alrededor de su cuello era su viejo amigo Salladhor, era mierda traidora tenía una sonrisa en su rostro.

"Lo siento viejo amigo, pero estoy seguro que el rey dragón me dará mucho oro por la niña"

Davos cerro los ojos intentando controlar ese sentimiento de traición, dolor y ante todo angustia por la pequeña Shireen.

Se equivoco, que Stannis le perdonara, por que intentando salvar a su hija la había condenado.


IV


Arya sostenía a su pequeño sobre su pecho, mientras a su lado estaba siempre vigilante Ser Barristan, Osha quien parecía realmente molesta con la presencia de las mujeres sureñas Frey, y Margaery Tyrell quien estaba interesada cada vez mas en agraciarse con ella.

Todos estaban en las puertas de la torre del sur de Los Gemelos, esperando el tan ansioso momento, después de tanto tiempo podría realmente volver a ver a Jon.

Y a pesar de las continuas quejas de muchos sobre cómo debería estar en un lugar seguro, alejada de sus posibles asesinos a ella no le importaba.

Por que cuando vio el estandarte del dragón de tres cabezas, pero color blanco sobre un fondo negro su corazón dio un fuerte despertar dentro de su pecho.

Cabalgando a todo capole era él. Y Arya sin darse cuenta comenzó a corre con su pequeño Daeron sonriente, corrió sin voltear a mirar.

Jon desmonto rápidamente su caballo, no queriendo que su apresurada emoción pudiera lastimar a su familia. Cuando sus pies pisaron el césped comenzó a correr rápidamente.

Había miles de ojos observándolos, pero a ninguno de los dos pareció importarles, el viejo Walder Frey desde la torre alta mirando con repugnancia y molestia, Margaery Tyrrell cuya sonrisa triunfante en su rostro comenzó a desaparecer al ver como el rey se emociono tanto al ver a la niña sin belleza alguna.

Jon los abrazo con todas sus fuerzas, y Arya sin poder evitarlo soltó varias lagrimas mientras Daeron intentaba apartar aquel extraño de su madre, Jon sintió levemente las manos de su hijo en su rostro, el cual parecía algo molesto, lo tomo en sus brazos, sin decirle nada y Arya poco pudo decir cuando el padre reclamo a su hijo.

El joven jon, quien por tantos años juro nunca engendrar hijos, ahora sostenía a su primogénito en sus brazos, este le miraba con extrañeza, algo de molestia, pero cuando Jon le sonrio con inmensa felicidad, el pequeño Daeron soltó una risa de felicidad en sus regordetes cachetes ocasionando una felicidad inmensa en sus padres.

"Es hermoso" Dijo el inexperto Rey.

"Es nuestro hijo, tuyo y mío" Dijo la joven reina.

Arya sin darse cuenta estaba llorando, entonces Jon mientras sostenía a su hijo en su brazo derecho, paso la izquierda para abrazar con fuerza a Arya, sin darse cuenta Jon comenzó a besar lentamente su rostro, intentando calmar su llanto.

"Estoy aquí, para ambos, los protegeré siempre" Dijo con fuerza, determinación, sin importar que en ese momento ya debería tener a casi quince mil hombres detrás de sus espaldas.

"Jon.." intento decir Arya, pero llevo entonces su mano al ojo de su esposo, no, había notado en medio de la emoción de su reencuentro en la gran herida que tenía en esos momentos.

"No te preocupes, solo es un ojo, los maestres dicen que mejorara" Era una mentira, pero no quería preocupar a su esposa, menos ahora que por fin estaba con su hijo en sus brazos.

Arya descubrió rápidamente la mentira y estaba dispuesta hacer mas mentiras, pero entonces recordó los asuntos importantes.

"Jon necesito decirte algo muy importante…" Pero Arya no pudo decir palabra alguna, un fuerte chirrido se escuchó, luego fue más como un rugido mientras los hombres comenzaron a gritar y señalar el cielo, soldados de tantas batallas, veteranos, jóvenes y viejos, estaban asustados al ver la bestia descender de los cielos.

El joven dragón no estaba para nada feliz que algún extraño tuviera entre sus brazos a la madre de la pequeña cría, y mucho menos que esta estuviera feliz de estar en las manos del desconocido.

Entonces tanto Jon vio a la bestia, esta le devolvió la mirada.

El dragón ignoro los gruñidos del gran lobo Huargo blanco que se acercó, descendió delante de los jóvenes reyes para mirara al hombre cuyo olor era tan fuerte y presencia mágica era tan presente.

Arya estaba a punto de interponerse, pero Jon no pudo evitarlo, era como si algo le llamara hacerlo, alzo su mano lentamente soltando a su esposa en el proceso, el joven dragón mostro sus dientes, pero no huyo, ni ataco, era casi del tamaño de Jon para esos momentos, era realmente enorme ante la presencia de su pequeño hijo.

El dragón miro la mano, lentamente Jon se acerco y ambos hicieron un fuerte vinculo cuando se unieron. Fue como un entendimiento entre ambos.

Fue entonces que todos los presentes soltaron un suspiro sin poder evitarlo, cualquier duda alguna sobre el joven rey acaba de ser disipada.

El dragón alzo sus alas y con un fuerte rugido escupió una llamarada de fuego al cielo como señal de felicidad.

Brynden fue el primero en desenfundar su espada y la alzo con fuerza en su pecho para un grito que seria recordado por todas las futuras generaciones.

"Larga vida al rey, larga vida a la reina, larga vida"

Todos los soldados desenfundaron sus espadas y dieron con fuerza ese grito.

"¡Que viva el rey, que viva el rey!"

Y mientras mas de quince mil hombres gritaban con fuerza, para Margaery Tyrell esta fue la señal, era increíble, hermoso, alguien con tanto poder, un hombre que podría producir que miles gritaran en su júbilo, tenía que ser suyo.


Notas del autor: Solo quiero hacerles un anuncio, si recibo buenos comentarios, jeje si esto sera un chantaje tendremos por fin un capitulo Lemmon, +18, el gran momento, Jon y Arya, reencuentro y de muchas maneras.

ESPERO sinceramente que les guste la historia hasta ahora, lamento la demora mi plan inicial era hacer el lemmon aqui pero quise mas como escribir la sensacion entre ambos de volverse a ver despues de tanto tiempo.

Ahora agradecimientos: A todas las personas que se han tomado la molestia de dejarme un comentario, alegran mi corazon.