31. Hasta entonces.

Midoriya exhaló con tristeza, cerrando los ojos por leves segundos antes de volver a levantar la cara, con la expresión llena de seriedad y firmeza. Tsuna bajó los hombros, sabiendo que eso no quedaría ahí, porque él era igual que Midoriya.

Lo había dicho a los Vongola cuando buscaron pasarle su legado, que la sangre derramada no valía la pena, pero… cuando ya te habían quitado algo importante, no podías dejar que te quitaran nada más.

—No podemos dejarlos ir. —dijo Midoriya. Su voz se sentía rasposa, como si no hubiese bebido agua en mucho tiempo.

—Bakugou. —Reborn ignoró al chico, concentrándose en el pupilo momentáneo que tomó al llegar ahí. — ¿Por qué estás aquí?

—Kacchan seguro quería convencerlos de…

—No hables por mí, estúpido Deku. —gruñó Bakugou, empujándolo bruscamente, haciéndose resaltar mucho más. Midoriya traspilló un poco logrando mantenerse en pie. —Vine a verte, Reborn.

—Aquí me tienes, ¿vendrás con nosotros? —preguntó el bebé. Deku entreabrió la boca, alarmado.

—Esa era la idea. —suspiró Katsuki.

— ¡Kacchan!

—Sin embargo, unirme a ustedes cuando tienen esa clase de ideas en la cabeza, sería estúpido, ya que yo no creo en ellas. —sentenció sin despegar la mirada de Reborn. —Sería traicionar mi motivo de convertirme en héroe, lo que All Might me enseñó y en todo lo que creo.

—Ya veo. —una leve sonrisa se formó en la cara de Reborn, asintiendo con la cabeza.

—Las balas de Colonello. —dijo Bakugou, cambiando de tema. —Me lograron rozar.

—Me alegra que estés bien, pudo haberte matado…

—Algo está cambiando. —intervino Katsuki. —En mi quirk.

— ¿Kacchan?

— ¿A qué te refieres? —preguntó Tsuna antes de que Reborn pudiera hacerlo. — ¿Lo anuló?

—Se ha reducido mi poder, poco, pero lo ha hecho.

Reborn dio un saltó del hombro de Tsuna, caminando a Katsuki quién se sentó en el suelo con las piernas en forma de mariposa, dejando que el arcobaleno del chupete amarillo le examinara donde las balas le rozaron, era una cortada superficial que aún estaba rosada y apenas quería comenzar a cicatrizar. Sin embargo, algo más llamó la atención del arcobaleno.

—Verde debió hacer algo con las balas de Colonello. —suspiró Reborn. —Es la única explicación que logro encontrar, Colonello posee las llamas de la lluvia, así que podría explicarse porque tu quirk está en calma, la lluvia es calma, así que debe estar diluyendo las explosiones.

Katsuki miró a Deku, apretando los labios.

— ¿Hay algo más? —preguntó Reborn al ver su acción. — ¿Qué es?

Hubo una larga pausa, donde Midoriya sentía que el corazón le bombeaba con fuerza, Katsuki no le comentó nada por obvias razones, sin embargo, le preocupaba eso del quirk, si llegaban a mejorarlo no dudaría que lo utilizarían con todos los héroes para reducir su poder.

—No solo son las llamas de la lluvia. —declaró Fon, que desde hace rato estaba oculto entre las sombras.

— ¿A qué te refieres? —preguntó Tsuna.

—Las llamas de Gokudera eran las que All for One más quería, quitando las del Cielo, por supuesto.

— ¿Las llamas de la Tormenta? —preguntó Deku.

—No. —Fon negó con la cabeza. —Es decir, las llamas de la tormenta son destructivas y eficaces para los propósitos de los villanos, Gokudera es quién más le serviría a la Liga de los Villanos por el tipo de llamas, sin embargo, Gokudera poseía otra característica especial.

—Es capaz de reproducir cinco llamas a la vez. —recordó Yamamoto.

—Exacto. Incluso si no capturaban a los demás guardianes, podrían reproducir las llamas de la nube, sol, rayo y lluvia, con Gokudera. Según el plan de Bermuda, los héroes les quitarían los anillos Vongola a los chicos y una vez hecho eso, sería fácil robarlos con ayuda de las ilusiones de Mammon. Cuando hicieran eso, lo único que debían hacer era capturar a Mukuro y Tsuna, dado a que Gokudera no puede reproducir sus llamas.

— ¿Entonces por qué atacar a Hibari? —preguntó Tsuna, exaltándose.

—Porque Hibari es su guardián más fuerte, perdedor. —rechistó Bakugou. —Lanzaron una amenaza, si el guardián de la Nube que era el más fuerte de todos los Vongola perdía y moría, ¿qué podrían esperar los demás?

—De todas maneras, las llamas de Hibari fueron ocupadas.

—Aun no entiendo que tiene que ver eso con la herida de Kacchan. —se metió Midoriya, preocupado. Reborn seguía examinándolo.

—Verde no me dejó ver sus experimentos, pero Colonello me dejó ver sus balas. Me dijo que Verde pudo comprender como trabajaba el cuerpo de Gokudera al unir las llamas en las armas, así que eso hizo, inyectó en las balas de la lluvia, llamas de la tormenta.

—Al momento que Bakugou recibió la tranquilidad de la lluvia, las pequeñas partículas de la tormenta se incrustaron en su herida.

—Así es.

—Bakugou, levanta tu camisa un poco más. —pidió Reborn, alzando con su pequeña mano hasta donde podía. Katsuki miró a Deku y suspiró, obedeciendo al arcobaleno. Midoriya sintió que el cuerpo se le congelaba en el lugar, Bakugou tenía una enorme mancha negra por una gran parte de su costado derecho, justo arriba de la herida.

—No sé qué demonios hizo Verde, pero estoy seguro que son las llamas de la tormenta. —rechistó Reborn, molesto. —Mierda, no podemos utilizar los pacificadores ni los anillos en este momento sin revelar nuestra ubicación.

—El equipo médico…

—No tienen idea de que mierda hacer. —bufó Bakugou, cubriéndose de nuevo. —Tengo que ir después de clases a la enfermería para que me drenen toda la sangre que se coagulo ahí, pero cada día es peor, el primer día solo era una mancha del tamaño de mi pulgar, ahora es esta mierda.

—Kacchan.

¿Por qué le tenían que suceder estas cosas siempre a él?

Tsuna se llevó una mano a la cabeza, cerrando los ojos con fuerza. ¿Qué demonios podía hacer para ayudarlos? Ninguno de los que estaban ahí tenían conocimientos médicos, excepto Reborn que conocía los primeros auxilios, Ryohei se había quedado en la guarida con Lambo, mientras que Mukuro y Hibari se dedicaban a sus entrenamientos bastante separados de ellos.

—Tienes que venir con nosotros. —dijo Tsuna al fin. Midoriya lo miró como si estuviese loco. —En una semana iremos por Chisaki.

—Tsuna.

—Si él puede rebobinar el tiempo, puede ayudarte con eso. —dijo Reborn, captando de inmediato lo que Tsuna quería decir. — ¿Qué dices?

—No quiero ser ayudado por un villano.

—Ryohei puede intentar curarte, pero no sabemos qué tan efectivo pueda ser.

Bakugou miró a Deku, él estaba paranoico y daba por sentado que en cuanto llegaran a la academia, iría directamente a avisarles a Aizawa y All Might. Y, aunque Aizawa ya conocía su condición, seguro que se armaría un gran alboroto si un candidato a héroe, y no cualquiera, sino el chico que no hace mucho secuestraron los villanos, volvía a desaparecer. La prensa, los ciudadanos y los villanos se los comerían vivos; y si volvía a aparecer del lado de los Vongola, sería considerado un villano.

Ese era el algo que los villanos estaban buscando para colapsar la sociedad donde vivían, para que nadie creyera en los héroes.

Y él no quería ser el responsable de eso.

—Vámonos, Deku. —dijo Katsuki, poniéndose de pie.

—Bakugou, podrías morir. —Reborn se puso delante de él, preocupado.

—Ahora mismo no podemos detenerlos. —siguió él, rodeando a Reborn para pasarlo de largo. —Pero no duden que lo haremos.

—Kacchan no podemos…

—Piensa enserio lo que te dije. —siguió Bakugou, ahora dirigiéndose a Tsuna. — ¿Es este el camino que hubieras elegido con Gokudera?

Tsuna hizo una pausa pequeña, luego de darse valor para contestar, lo hizo.

—Quizás esto no es lo que quisiera Gokudera, pero es lo que quiero yo.

Midoriya observó a Katsuki comenzar a irse, con las manos hundidas en el pantalón. Luego miró a los Vongola, Yamamoto ya se había marchado al igual que Fon, Tsuna y Reborn seguían ahí parados, observándolos en silencio para asegurarse de que no fueran a seguirlos.

—Tsuna.

— ¿Sí?

—Te brindaré mi mano siempre que sea necesario. —dijo Midoriya, volteándose a él por completo. —Porque sé el motivo del porqué lo estás haciendo, sé que ellos te dañaron y deben pagarlo. Por eso, buscaré otra solución, una donde no sea necesario ser un villano.

—Midoriya.

—Confía en mí. Lo prometo. —sonrió alzando un puño.

— ¿Y qué si no lo logras? —preguntó Tsuna, serio. Bakugou incluso detuvo sus pasos unos metros más lejos, escuchando todo lo que Midoriya había dicho.

—Te detendré. —sentenció, dándose la vuelta. —Hasta entonces, Tsuna.