Las gotas seguían cayendo de forma imparable sobre la cuidad, y Orquídea comenzaba a sentirse impaciente, la maravilla de toda esta agua había resultado agradable al principio, pero ya se estaba aburriendo de la situación, definitivamente, aún con todo su avance y magníficas construcciones, no le gustaría vivir ahí.
La mantis se encontraba concentrada en su cavilaciones, comparando ciudadosamente las realidades de su tribu y de esta ciudad, quizás pudiera implementar algunas mejoras cuando regresara a casa, de momento tenía mucho qué pensar y planear. Sin embargo era tal su ensimismamiento que no vio por donde caminaba y terminó tropezando con un pequeño bicho haciéndolo caer al suelo.
Cuando Orquídea se percató de lo que pasó, notó que el bicho que había tirado era un tejedor . El bicho la miró con algo de molestia
—Deberías tener más cuidado, puedes causar un accidente si no pones atención por donde vas.
Y tras decir estas palabras se dio la vuelta y se introdujo en un edificio con bastantes tiendas.
La araña en ningún momento fue grosera y tenía razón en lo que le había dicho a Orquídea, pero ella no lo iba a reconocer fácilmente, principalmente porque se trataba de un tejedor, un miembro del pueblo con el que su tribu había estado en guerra desde tiempos antiguos, y ella era una lord ¡No podía ignorar semejante falta de respeto! Por lo tanto lo siguió a la tienda donde se había metido. Hollow se llevó un tremendo susto cuando vio a su compañera correr hacia un edificio comercial y no le quedó más remedio que seguirla.
Cuando la mantis entró al local, su enfado se le olvidó de golpe al ver lo que vendían ahí, era un local de telas y artesanías hechas de hilo, las más hermosas que hubiera visto alguna vez. Habían sábanas con dibujos bordados, cortinas con intrincados diseños florales, manteles, capas, cojines, incluso juguetes de trapo, sabía que las tejedoras se dedicaban a eso, pero nunca había tenido la oportunidad de mirar de cerca sus trabajos. En eso otra tejedora se acercó a atenderla.
—Buenas tardes ¿La puedo ayudar en algo?
—Eh... No... Yo solo... —Si la belleza de las telas la dejó sorprendida, el que una tejedora le hablara tan amablemente aún más.
—¿Solo mira? De acuerdo, si necesita algo me avisa —dicho eso se retiró.
Hollow no tardó en llegar a la escena y se encontró con una mantis estupefacta que miraba todo como si no lo pudiera creer. Llamó su atención golpeando su lápiz contra la pizarra mágica, inmediatamente su compañera volteó a verlo y exclamó:
—¡Hollow! ¡Una araña me ha hablado!
"¿Y eso qué tiene de raro?"
—¡Me habló una araña! Yo soy una mantis.
"Si eres un cliente no importa si eres una mantis o un escarabajo, te tratarán igual, para ellos lo importante es vender. Además, a veces llegan mantis desde fuera de Hallownest, y esas mantis no tienen conflictos con las arañas."
—¡¿Es en serio?! ¿Mantis que se llevan bien con las arañas?
Hollow suspiró ante semejante muestra de ignorancia e ingenuidad, tenía mucho que enseñarle a esta pobre mantis. Consideró un poco la situación y pensó que quizás el primer paso para enseñarle a Orquídea a vivir en comunidad era que aprendiera a apreciar a otros bichos.
"¿Por qué no le das un vistazo a la tienda? Si hay algo que te guste me avisas"
Hollow esperaba que apreciando el trabajo de las tejedoras comenzara a verlas como criaturas buenas y no como estorbos, que era la visión que parecía tener de cualquier bicho que no era una mantis.
Orquídea caminó por la tienda asombrada por todo lo que veía, jamás vio telas tan hermosas, ni siquiera los mantos reales que usaban tenían tal calidad... Aunque en realidad estaban bastante viejos, quizás cuando eran nuevos se veían mejores, aunque... ¿De dónde salieron estos? Las mantis no tejían, no tenían forma de obtener hilo, ¿Habrían obtenido la tela de las mismas tejedoras? ¿Cuándo ocurrió eso? Quizás hasta existía la posibilidad de que en un pasado distante ambas razas hubieran tenido una buena relación, otra vez se sentía insegura y aturdida, nuevamente sus creencias y costumbres se veían amenazadas por ideas foráneas que parecían tener mucho más sentido que las suyas.
De pronto la mantis se encontró con una alfombra de aspecto afelpado, no pudo resistir tocar el objeto, y al sentir su suavidad no tardó en frotar su cara contra ella. Se sentía tan bien, tan suave, tan agradable como las sábanas de su cama, adoraba esa sensación, en páramos fúngicos no había nada tan suave, feliz dormiría encima de esta alfombra.
De pronto notó una ligera risa y al voltear a ver notó que habían por lo menos 6 arañas mirándola con rostro divertido. Inmediatamente se apartó de la alfombra con el rostro rojo sin saber qué hacer, al menos ninguna tejedora dijo nada, simplemente se retiraron a seguir con sus asuntos, aunque le pareció escuchar un "qué adorable" de una de ellas.
Orquídea estaba en silencio golpeándose mentalmente, no podía enojarse con nadie, fue su culpa por actuar indecorosamente en público, qué dirían sus hermanas si la vieran, definitivamente perdería su posición como Lord, Pero su humillación parecía aún no acabar, pues Hollow también estaba allí mirándola con rostro divertido, pero al menos trato de disimularlo, entonces se acercó y escribió nuevamente en su pizarra
"¿Te gusta esa alfombra?"
—Eh... Esto... Se siente bien, pero no me interesa ¿Para qué quiero una tonta alfombra? No la puedo llevar conmigo ni nada... Y... Y... El color es feo y...
—También la tenemos en color azul —dijo una tejedora dejándose caer desde el techo y quedando suspendida junto a Orquídea cabeza abajo.
La mantis dio un respingo de la impresión y tardó algunos segundos en responder
—No... Gracias...
—Bueno, yo solo decía —Entregado su mensaje subió por su hilo hasta el segundo piso de aquella tienda.
—Oh mira, la tienda tiene segundo piso —dijo la mantis tratando de disimular.
"Tiene varios pisos" Hollow le siguió la corriente "¿Quieres ver que hay arriba?"
—Eh... Sí, claro.
Ninguno mencionó el incidente que había pasado, cosa que Orquídea agradecía mucho, le estaba costando mucho lidiar con la verguenza y el calor que sentía en el rostro, así que sin decir palabra, ambos comenzaron a explorar los pisos superiores del enorme edificio propiedad de las arañas.
En un lugar tan repleto de gente y actividad, era difícil captar a alguien sospechoso, además de que a Hollow ya se le habían olvidado los incidentes anteriores y andaba algo distraído, por lo tanto no se dio cuenta que otra vez los estaban siguiendo, Izuri y Soul aún no se rendían.
—(¿Por qué no nos damos por vencidos de una vez? ) —Shadow ahora lucía bastante desanimado— (Los últimos dos intentos acabaron en desastre ¿Qué les hace creer que ahora va a resultar?)
—(La tercera es la vencida) —Replicó Izuri con absoluta confianza.
—(Además, no veo forma alguna de que el plan de esta vez salga mal) —Agregó Soul.
—(¿Y cuál es el plan?)
—(Replicaremos otra escena de la novela que...)
—(Otra vez con la famosa novela).
—(No interrumpas) —Izuri lo miró de forma reprobatoria— (Como decía, esta vez replicaremos una escena mucho más simple del libro, aquel momento cuando la doncella paseando por la zona comercial de su reino pierde su pañuelo, entonces afligida se lo comunica a su prometido que en ese momento iba con ella, pero el desgraciado desprecia su inquietud y la ignora, entonces al caballero que también iba con ellos, gasta el dinero que tenía para su almuerzo de ese día en un lujoso pañuelo para su amada, esa escena me conmovió mucho)
—(No va a tener el impacto del libro, esos dos ya comieron y Hollow no es un pobre recluta como el de la novela, tiene sueldo fijo, previsión social, es el hermano del rey y el capitán de la guardia real, para él comprarle un pañuelo no es nada) —Izuri y Soul le dedicaron una mirada tan mortífera que Shadow se sintió intimidado —(Yo solo digo).
—(Bueeeeeeno, el primer paso para nuestro plan de ahora es hacer que Orquídea pierda su pañuelo)
—(Ella no tiene pañuelo...) —Interrumpió Shadow.
—(¿Y la tela que tiene amarrada en la cintura? Tal vez no es un pañuelo, pero para efectos prácticos sirve).
—(Sí pero...)
—(¡A la carga Soul!)
—(¡Vamos Izuri!)
Era lamentable que ninguno de los tres contenedores supiera la importancia que tenía la tela de Orquídea, no sabían que estaba impregnada en el extracto de una hierba que neutralizaba las feromonas, ni tampoco estaban enterados del desastre que estaban a punto de desatar.
La pareja de bichos ya había llegado al último piso de la tienda de las arañas y se estaban entreteniendo bastante en el lugar, pues en este piso lo que se exhibía eran juguetes, montones de muñecos de trapo hechos a mano, incluso pudieron ver a un tejedor cosiendo delicadamente una mariquita en el mismo lugar. La mantis estaba bastante sorprendida con lo que veía, cada muñeco era precioso, delicado y adorable, le daban ganas de abrazarlos. Pero a pesar de eso no entendía para qué los fabricaban.
—Hollow ¿Para qué sirven estas cosas?
"¿Los muñecos? Pues, son para jugar, los niños se entretienen con ellos, aunque algunas personas también los usan como adornos, son bastante bonitos"
Ambos usos a Orquídea le sonaban raros, las mantis no decoraban sus casas, cada objeto que se podía encontrar en sus chozas prestaba alguna utilidad práctica, el tener algo solo porque se ve bonito le parecía raro. En cuanto a usar un muñeco para jugar, eso tampoco lo entendía, la diversión de los niños en la tribu consistía en simulaciones de caza y algunos combates de práctica ¿De qué les servía un muñeco? Pero aún así, no podía evitar sentirse atraída a esos adorables montones de tela y relleno, de hecho había un tiktik que miraba con ojos anhelantes.
"¿Te gustaría tener ese peluche?" Preguntó Hollow deslizando sus manos hacia su cartera disimuladamente.
—¿¡Que?! Claro que no... bueno... Es lindo, pero no lo necesito... O sea, no me molestaría tenerlo, pero no es como que lo quisiera.
Hollow suspiró por enésima vez ese día, todavía no entendía porqué esa mantis no podía ser más directa con sus deseos, pero ya estaba aprendiendo a lidiar con ella, por lo general quería lo contrario de lo que decía, lo que en realidad la delataba siempre eran sus miradas y el tono de su voz.
Mientras ambos bichos se encontraban distraídos mirando los muñecos, Los tres contenedores ya los habían alcanzado los acechaban detrás de un estante. Ahora venía la parte difícil de su plan, si Hollow los descubría seguro se meterían en problemas, pero para fortuna de ellos, contaban con la magia de Soul, de todos ellos él era el que mejor manejo tenía de esta, habiendo logrado hechizos y hazañas que ningún otro podría, como en este caso en particular, cuando con un pequeño golpe de alma quemó las puntas de la tela de orquídea haciendo que esta se soltara, entonces Izuri rápidamente corrió y tomó la tela tratando de que no lo descubrieran, pero lamentablemente eso no fue posible, un grito de Orquídea lo detuvo en medio del camino y un disparo de alma de Hollow lo tumbó en el piso, nuevamente la misión había sido un fracaso.
Hollow agarró a Izuri furioso por lo que había hecho, el pobre contenedor temblaba de miedo, seguro no se salvaría de un castigo, pero si él iba a caer, todos caerían con él.
—(¡Shadow y Soul también están conmigo! De hecho Shadow fue la mente maestra detrás de todo esto...)
—(¡Perra mentirosa!) —Dijo Shadow saliendo de detrás de un estando con Soul agarrado de un cuerno.
—(Sí, Shadow planeó todo esto) —Soul parecía haberse confabulado con su hermano
—(¿Ustedes creen que no los conozco lo suficiente como para no saber que están mintiendo?) —Dijo Hollow con firmeza, Shadow suspiró aliviado ante esto— (No te sientas tan tranquilo Shadow, debiste haberlos detenido o delatado, eres tan culpable como ellos) —El contenedor lo miró incrédulo —(Ahora les voy a...)
Ni siquiera pudo terminar la oración, pues un alboroto a sus espaldas lo alertó de que algo andaba mal, y para cuando se dio la vuelta, vio con horror a un grupo de insectos acercándose lentamente a Orquídea. Ella por su parte lucía sumamente tensa y sujetaba entre sus brazos algunos peluches que pretendía arrojar a sus atacantes, aunque estaba consciente de que no eran las armas más letales, pero si terminaba lastimando a un gran número de bichos se metería en problemas, aunque fuera por defensa propia.
El grupo de machos, atraído por las feromonas de la mantis estaba cada vez más cerca, y la insecto comenzaba a caer en pánico, fue entonces la ayuda llegó de una forma un tanto inesperada para ella.
Había una especie de código no escrito entre las hembras de brindar apoyo a cualquier chica que estuviera pasando por su periodo de celo, por ello sin importar la especie, si alguna hembra estaba en peligro, las demás la ayudarían y eso fue lo que ocurrió en este caso. Sin previo aviso, las tejedoras y algunas clientas de la tienda saltaron sobre los machos tratando de retenerlos para que no se acercaran a la mantis.
Orquídea retrocedió estupefacta ante lo que estaba viendo, los machos se retorcían debajo de las mujeres, quienes hacían uso de toda su fuerza para ayudarla... A ella, una mantis desconocida, casi sintió que su corazón se quebraba de la emoción, sin embargo las palabras de una tejedora la sacaron de su estupor.
—¿Que estás esperando? ¡Corre! ¡Sal del edificio! La lluvia de afuera neutralizará tus feromonas, rápido... Ya no podemos...
No pudo decir más, el escarabajo que trataba de retener se liberó de su agarre y corrió hacia la mantis, pero antes de que pudiera alcanzarla un golpe seco lo hizo retroceder, este no fue capaz de causarle un gran daño, solo lo dejó un poco aturdido.
El ataque provenía del caballero, quien se había colocado frente a Orquídea en actitud protectora. Esta vez la mantis ya no lo pensó más, se tragó su orgullo y salió corriendo.
Ella era una criatura poderosa, capaz de hacerle frente a los enemigos más terribles, pero ni siquiera ella era capaz de lidiar con tal cantidad de bichos que iban tras ella, ahora corría por los pasillos de aquel enorme edificio aguantándose las lágrimas de rabia y miedo. Ella una Lord, rebajada a la categoría de una presa, que dirían sus hermanas... Bueno, si ellas estuvieran en su situación probablemente haría lo mismo, al menos este pensamiento la hizo sentir algo mejor. Además, jamás en su vida se había puesto en el lugar de una presa, y ahora podía comprenderlas mejor, el mantener la cabeza fría y no entregarse al pánico era algo que requería una gran fortaleza mental ¿En verdad la presas debían enfrentar semejante situación tan horrorosa? Ya no le parecían tan despreciables.
La Lord corrió por los pasillos arrojando cuanto objeto pillaba en su camino tratando de retrasar a sus perseguidores, como casi todo allí eran estantes demasiado grandes para manejarlos o productos hechos de seda, nadie salía herido, solo terminaban enredando sus patas y cayendo al suelo y debido a que el efecto de las feromonas nublaba su razón, tenían más dificultades de las normales para desenredar sus patas.
Orquídea ya había bajado tres pisos de estantes y en cada uno de ellos había visto a machos ávidos por tomarla y hembras misericordiosas tratando de detenerlos, pero ya faltaba poco para acabar su tortura, frente a ella estaba la puerta de salida, abierta de par en par, y en medio un grupo de machos bloqueando el paso.
Sus instintos la llevaban a escapar al lado contrario, pero la razón le decía que su salvación estaba al frente, detrás de aquella pesadilla de bichos bajitos, pero no podía detenerse a pensar, detrás de ella podía escuchar como algunos machos que habían escapado del agarre de las hembras estaban bajando con gran velocidad. Una vez más volteó su rostro hacia la muralla de insectos que bloqueaba la puerta, y en eso un enorme escarabajo se interpuso.
Orquídea lo miró aterrada pensando que ahora debería luchar contra él para escapar, pero el insecto en lugar correr hacia ella como todos se tumbó en el piso y le gritó.
—¡Úsame de apoyo y salta!
Aquel era un insecto de una especie incompatible con las mantis, jamás podrían tener hijos entre ellos, por lo tanto, las hormonas de Orquídea no le afectaban. La mantis lo miró agradecida, entonces corrió hacia él, trepó encima y aprovechó su altura para saltar y así esquivar a la horda de bichos.
Aterrizó del otro lado y sin esperar instrucción alguna, corrió afuera, corrió desesperadamente hasta que sintió las gotas de lluvia caer sobre su cuerpo, solo entonces se atrevió a mirar hacia atrás y vio al grupo de bichos parados fuera de la tienda mirándola con una mezcla de estupor y verguenza. Se dio un largo y bochornoso silencio que duró algunos segundos antes de que los insectos regresaran lentamente dentro de la tienda, algunos susurrando disculpas y otros simplemente demasiado avergonzados para decir nada.
Cuando todos los insectos se hubieron retirado, solo quedaron allí presentes Hollow y sus hermanos, quienes la veían apenados y preocupados. Orquídea se mantuvo quieta, en actitud estoica, sin dar muestras de sentimiento alguno, aunque si no estuviera lloviendo, los contenedores podrían distinguir las lágrimas que corrían a raudales por su rostros.
El caballero presintiendo de alguna forma que algo andaba mal se acercó hasta ella y en cuanto estuvo a su alcance, se vio atrapado entre los brazos de la mantis que se aferró a él con desesperación.
Hollow no tenía forma de preguntar qué le pasaba, pero al escuchar sus jadeos y su voz quebrada, supo que no había que hacerlo, su único deber en ese momento era rodearla con sus brazos sujetarla firmemente hasta que se calmara.
...
—Entonces todo este desastre que ocurrió en la zona comercial de las tejedoras fue su culpa, incluyendo los destrozos y el daño psicológico de Orquídea —dijo Big mirando a los tres contenedores con severidad.
—(Yo no hice nada) —dijo Shadow atemorizado por la mirada de su rey.
—Y el no hacer nada ha resultado ser tan perjudicial como hacer algo —declaró tajantemente el monarca levantándose de su trono.— Lo que ha ocurrido ha sido grave y por lo mismo no puede quedar sin castigo.
Algunos sirvientes que estaban en la sala del trono presenciando la escena temblaron en sus lugares, Big era conocido por ser un rey amable y juicioso, pero sabían que cuando era necesario, era capaz de ser terrible y aterrador, y aunque aquellas palabras airadas no iban dirigidas a ellos, sentían el mismo terror que aquellos que recibirían la sentencia. Se podía ver a los contenedores temblando de miedo, al menos a dos de ellos, pues curiosamente Izuri lucía muy tranquilo.
—(Izuri ¿No te preocupa el castigo que nos van a dar?) —Le susurró Soul a su hermano.
—(No, mi cuerpo y mente están fortalecidos, soy capaz de aguantar lo que sea, no importa si me manda a hacer trabajos forzados a las minas, o si me da 50 azotes o si me deja sin postre, puedo con eso).
—Durante las siguientes dos semanas, tendrán que ayudar al viejo Mark con el inventario de armas del castillo.
—(¡QUEEEEEEEE!) —Chilló el contenedor—. (¡No puede hacernos esto! ¡Eso es demasiado cruel! ¡Por favor mi rey, se lo suplico!) —Izuri se arrodilló frente a Big, pero este solo mantuvo su mirada pétrea.
—La sentencia está dictada, ahora fuera de mi vista.
—(Creí que podías con lo que fuera) —dijo Shadow en tono burlesco.
—(Pero es que hacer inventario es la tarea más aburrida del mundo, es peor que estar un mes sin postre, y soportar las aburridas historias de Mark es una tortura) —sollozó Izuri— (¡Por favor! Nooooooo)
—Guardias.
Un par de insectos en armadura tomaron al contenedor y comenzaron a arrastrarlo fuera de la sala de audiencias, detrás de ellos sus hermanos caminaban sin oponer resistencia alguna al castigo. Cerca de allí Orquídea y Hollow miraban la escena, él con algo de enfado, aún no los perdonaba por todos los problemas que habían causado y ella, son absoluta confusión ¿Cómo hacer un inventario podía ser un castigo tan horrible? De todos modos no tuvo demasiado tiempo para preocuparse por eso, pues el rey se acercó a ellos para hablar un poco.
—Orquídea, en verdad lamento lo que ocurrió, por favor no te enojes con ellos, estoy seguro de que luego de su castigo reconsiderarán sus acciones.
—Está bien, ya no importa, solo... Quiero irme a descansar a mi cuarto, me siento agotada, ya tuve suficiente.
Big examinó con la mirada a la mantis buscando alguna lesión o problema que debiera ser tratado, pero no vio nada preocupante, solo algunas cicatrices nuevas que no recordaba haber visto. Para la mayoría de los bichos habrían pasado desapercibidas, pero el contenedor tenía memoria fotográfica y las lesiones en las personas eran algo que le causaba preocupación.
—Estas marcas son nuevas.
—Eh, sí, pero no son nada, gracias a las aguas termales cerraron por completo, ya no causan problemas, salvo por lo estético, pero no eso no es...
—(¡Tengo un pote de crema para las cicatrices!) —Dijo Hollow repentinamente sacando lo que había comprado un rato antes, cosa que hizo que Orquídea abriera los ojos como platos.
—Maravilloso —dijo Big tomando la crema—. Iré a aplicársela ahora, La mantis abrió más los ojos todavía ante lo que escuchaba.
—(Espera, yo quería aplicársela, yo la compré).
—No te preocupes, yo me haré cargo de ella —dijo tomando a su invitada firmemente y dejando la sala del audiencias para guiarla a su dormitorio.
—(Oye, yo dije que lo haría, además ella es mía... Quiero decir...) —Se sintió algo confundido ante lo que había dicho y no sabía bien como explicarse.
—Está bien, está bien, se la pondremos los dos ¿Feliz?
En aquellos momentos quien debía estar más feliz era Orquídea, aunque estaba demasiado aturdida para asumirlo, o para siquiera protestar, le estaba costando hilar cualquier frase coherente en ese momento. Mientras tanto, sin que se enterara, la servidumbre que había presenciado la escena ya comenzaba a formular diversas teorías e historias que serían los chismes de la próxima semana, Ogrim iba a sufrir mucho.
...
En un rincón de Páramos Fúngicos una mantis femenina vigilaba la zona con mirada escrutadora, su postura y sus sentidos estaban en alerta mientras buscaba en cada recoveco o sombra la presencia de aquella a quien esperaba. Suspiró de alivio cuando vio a su hermana aparecer, lucía algo agotada, pero de bastante buen humor, aunque sabiendo lo que había estado haciendo era algo obvio.
—Lirio, ¿Qué haces aquí? Según recuerdo no era tu turno de guardia. —dijo Lavanda con algo de sorpresa.
—Se lo cambié a Mercy, necesitaba hablar a solas contigo y este me parecía el mejor momento.
—¿De verdad? ¿Y es algo muy urgente? La verdad no tengo ganas de tratar asuntos de gobierno ahora —dijo llevándo una mano hacia el centro de su cola— Tach quizás no sea muy atractivo pero sabe hacer bien su trabajo —dijo con una sonrisa.
—Y es justamente de eso de lo que quería hablar.
—¿Que? ¿Qué pasó? ¿Le ves algún problema a Tach como el padre de mis crías?
—No no, él es perfecto, es fuerte y saludable, seguro te dará una descendencia poderosa.
—¿Entonces?
—Somos nosotras... Nuestra fuerza es la que ha mermado.
—¿De qué hablas?
—Nos falta Orquídea. —Lavanda suspiró al escuchar aquello.
—Ay Orquídea, me pregunto como estará, eligió un muy mal momento para partir de cacería, si sigue viva debe estar en alguna cueva escondida sufriendo por mantener a los machos alejados de ella, espero regrese, las cosas se han puesto algo complicadas desde su partida.
—Ese es el problema. Hemos llegado a un punto donde gobernar nuestro pueblo se ha vuelto complicado, primero perdimos a nuestro hermano ante la infección...
—¡No menciones a ese traidor!
—Como sea, nos las arreglamos bien sin él, pero ahora nos falta Orquídea y lidiar con las batallas y mantener al orden se ha vuelto complicado. Dentro de poco pondrás tus huevos, y ya sabes que tres días antes y tres días después de ponerlos se debe descansar, durante esos seis días solo estaré yo para proteger los tronos, temo que hagan un atentado contra nosotras, he escuchado rumores...
—Lirio, no te dejes llevar por historias contadas por gente aburrida que no tiene nada qué hacer.
—Pues los rumores tienen más sentido de lo que quiero admitir, dicen que hay un grupo de mantis que pretende tomar el poder, desafiarnos en nuestro momento más vulnerable para matarnos y subir al trono, hay algo en el ambiente, algo que me pone tensa, temo por nuestra seguridad, y por la seguridad de ellos —dijo mirando el abdomen de Lavanda.
—Nos las arreglaremos —Lavanda endureció su mirada—. En el peor de los casos Tash nos apoyará como tercer elemento, él no permitirá que su descendencia sea dañada.
—Espero eso sea suficiente —contestó Lirio con preocupación.
