Antes:
18 años
H I N A T A
Lancé otro pañuelo a la maceta y me tiré sobre la mecedora de mi porche.
Había estado tentada de ir al baile de graduación sin Sai y de todos modos pasarla bien, pero mi maquillaje era un desastre, y al instante en que la nueva novia de papá (es decir, la mejor amiga de mi madre) apareció para "ayudarme" con ello, perdí la maldita cabeza.
Como si la estupidez de mi padre no fuera suficiente, la crueldad de Sai me cortó profundamente. Era el primer chico de nuestra escuela que alguna vez me invitó a salir, y pensé que en realidad le gustaba.
Mi corazón se sentía pesado y no podía creer que él pudiera ser tan cruel. Nos habíamos mandado mensajes sin parar durante tres semanas consecutivas sobre todas las cosas que estábamos haciendo para prepararnos para nuestra gran noche y él había dicho "Quiero compartir mi baile de graduación con alguien con la que secretamente he tenido un enamoramiento durante mucho tiempo".
No puedo creer que me creyera esa mierda…
Agarré mi teléfono y le envié otra sarta de mensajes agradables para demostrar que era la persona adulta.
YO: ¡QUE TE JODAN, Sai ! ¡Ojalá que se te caiga la polla!
YO: ¡No puedo creer que jugases conmigo durante todas estas semanas!
YO: ¡Queeeee teeee jodaaaaaan!
Sacudiendo la cabeza, intenté no pensar en cuánta diversión estaban teniendo los demás. Traté de no imaginar el desfile de vehículos de lujo que estaban parados fuera del salón de baile y en la continua hora de música de los noventa que nuestro director había prometido.
Estaba tentada de escribir a alguno de mis amigos (bueno, "compañeros") y preguntarles como estaba yendo todo, pero me contuve. Ni uno solo de ellos me contestó mi mensaje cuando dije que ya no iba a poder ir al baile de graduación.
Ni siquiera me preguntaron el porqué.
Mientras pensaba en cómo iba a pasar el resto de la noche, el convertible azul de Naruto circuló por la calle y se metió en su entrada para autos de la casa de al lado.
Salió de su cuarto, lanzó su chaqueta por encima de su hombro y esperé a que caminase hacia el lado del pasajero y escoltase a Shelby hacia su habitación, pero no lo hizo.
Mientras dejaba que bajara el techo, vi que no había nadie sentado en el asiento del pasajero.
Se quitó la pajarita y la lanzó al asiento trasero, después se dirigió hacia mí.
—No te atrevas a pensar en pisar mi porche, Naruto Namikaze —dije—. Gritaré asesino sangriento.
—Correré ese riesgo. —Sonrió y de todas formas se sentó a mi lado en la mecedora—. ¿Cómo fue tu noche?
—¿En serio? —espeté—. O sea, ¿tienes el descaro de sentarte ahí con cara seria y preguntarme eso?
No dijo nada. Simplemente me miró fijamente.
—Solo quiero superarlo —dije suspirando—. Adelante, restriega toda la sal en mis heridas. Cuéntame todo lo que me he perdido esta noche, e intenta no decirlo con demasiado entusiasmo si puedes.
—Créeme, de verdad que quiero, pero no hay mucho que decir.
—Al menos podrías decirme quién ganó el Rey del Baile —dije, sorprendida de que estuviera siendo en cierto modo gentil sobre esto—. El hecho de que no eres "tú" destaca mi noche.
—No hubo Rey del Baile porque nunca llegamos a ese punto —dijo—. El baile fue cancelado.
—¿Qué?
—Bueno, más como pospuesto a cuenta de cierto incidente.
—Oh… ¿el incidente fue algo horrible? Como, ¿alguien se cayó del techo?
—No necesariamente. —Se encogió de hombros—. En medio de la hora de los noventa, los aspersores contra incendios se encendieron y empaparon a todo el mundo en menos de unos segundos.
—Bien… No me creo para nada eso, Naruto —dije—. Simplemente te estás inventando eso para hacerme sentir mejor. ¿Cómo fue el baile realmente?
—¿De verdad piensas que inventaría una historia para hacerte sentir mejor por algo? ¿Después de que hiciste que me castigaran durante la mayor parte de mi último año?
—No, en realidad no.
—Exactamente. —Se recostó—. En primer lugar, la noche estaba sobrevalorada. Para empezar, el DJ que todos queríamos llamó para avisar que estaba enfermo en el último momento por lo que trajeron a un tío de Boomer FM.
—¿La emisora de los vejestorios?
—Si. —Asintió—. La empresa del catering solo trajo comida suficiente para la mitad de nuestra clase, así que lo último que quedaba después de una hora eran galletitas saladas y palomitas de caramelo. Oh, y el fotógrafo se largó tras darse cuenta de que el presidente de la clase no tenía el cheque por sus servicios. Sin embargo, para mí ni siquiera fueron las partes más irritantes.
Me incliné hacia delante.
—¿Cuáles fueron las partes más irritantes?
—Bueno, en primer lugar, tu estúpida cita iba por el salón de baile fanfarroneando ante mí y el resto de sus compañeros de equipo sobre cómo tuvo a "ese desastre perdedor de Hinata" sucediendo durante semanas y como le estabas mandando toneladas de mensajes mezquinos. Dijo que casi se sentía mal por ello.
—¿Casi?
—Sí, casi —exhaló—. De todas maneras, me cansé de escucharlo, y también me cansé de que Shelby me rogara que la elogiase cada pocos minutos y salí. Lo siguiente que supe fue que todo el mundo salía corriendo del salón de baile hacia el aparcamiento porque los aspersores explotaron.
Estuvo en silencio durante varios segundos.
—Va a haber un baile de compensación el próximo fin de semana y las tintorerías están ofreciendo limpieza y planchados gratis para todos los vestidos mojados.
—¿Y qué pasa con los esmóquines de los chicos? ¿Y con todo el dinero que la gente se gastó en coches y cosas?
—El Sr. Sarutobi dijo que intentará arreglar algunos descuentos con todas las compañías de alquiler. Por lo que parece que después de todo conseguirás ir al baile de graduación y llevarás tu vestido rojo para que todo el mundo lo vea. Quizás esta vez deberías ir sola al baile.
—Lo haré. —Bajé la mirada hacia sus empapados y húmedos pantalones y sacudí la cabeza—. ¿Estabas fuera del edificio cuando sucedió y aun así te mojaste?
—Hay aspersores fuera también, Hinata —dijo—. Desafortunadamente.
—Nunca me he fijado —dije encogiéndome de hombros—. ¿Quién diablos tiraría de la alarma de incendios y le arruinaría el baile a todo el mundo? O sea, estoy segura de que el DJ no era el que todo el mundo quería, y que la noche no era perfecta, pero ¿por qué alguien… —Dejé de hablar y lo miré, mis ojos se ampliaban con cada segundo que pasaba.
No hay para nada ningún aspersor fuera del edificio… Y él no estaría mojado a no ser que…
—¿Crees que al final atraparán al alguien que disparó la alarma?
—Lo dudo. —Sonrió—. Escuché que deshabilitó las cámaras antes de encender el sistema de aspersión. Algo me dice que tiene un montón de experiencia haciéndolo cuando mete citas a hurtadillas en la piscina de la escuela por la noche.
—¿Eso es lo que escuchaste?
—Palabra por palabra. —Me miró—. Es divertido cómo funciona la vida a veces, ¿verdad?
—Sí, muy divertido…
Nos miramos en la oscuridad sin decir ni una palabra.
Me aclaré la garganta y rompí el silencio—:
Así que, ¿Shelby Hannah y tú follaron en tu asiento trasero o van a regresar allí esta noche?
—No. —Se rio—. No tuvimos la oportunidad de hacer nada. Estaba molesta porque la noche se estuviera arruinando; por encima de que yo no pareciese concentrado en ella, así que creyó que era una señal del universo de que ya no debería de dormir más conmigo.
—Quizás tú también deberías de ir solo al baile.
—Lo haré.
Silencio.
Se puso de pie y me dio un ramillete de rosas blancas.
—Es de satén, por lo que no morirá. La compré en la floristería de regreso a casa esta noche. Supuse que necesitarías una ya que no tendrás una cita que te dé una la próxima vez.
—Gracias.
—Síp. —Empezó a salir de mi porche.
—Oye, ¿Naruti? —lo llamé, haciéndole mirar por encima de su hombro.
—¿Sí?
—Sigo odiándote.
—Bien. —Sonrió—. Yo también te sigo odiando.
Continuará ...
