Disclaimer: todo lo que puedan reconocer es de J.K Rowling.
Mrs Malfoy
XIII. Consecuencias
Harry y Ginny se dirigieron de inmediato al piso de Hermione, con cada paso el corazón les latía más y más fuerte, a Ginny de preocupación y a Harry de ira, le hervía la sangre tan solo de imaginarse todo lo que el desgraciado de Malfoy le había hecho a Hermione. Cuando la campana del elevador les indicó que estaban en el piso correcto se dirigieron a la oficina de su amiga. No obstante, no la encontraron, seguramente seguía en su hora de comida. Ambos aguardaron afuera, en el más profundo de los silencios. La pelirroja no lo sabía, pero el corazón de Harry estaba destrozado, esa mañana se había imaginado una vida a lado de Daphne, y ahora no podía pensar en ella más que como una traidora ¿cómo había podido ocultarle algo así? ¿no se suponía que se amaban? Ahora se daba cuenta que él era el único con sentimientos transparentes. El moreno reprimió unas cuantas lágrimas, no era momento de pensar en él, la prioridad era la seguridad de Hermione. Cuando por fin escucharon el chirrido de la campana que anunciaba la llegada de alguien por el elevador, ambos se sobresaltaron, no tenían ni idea de como abordar la noticia, mucho menos si Hermione estaba bajo los efectos de una poción de amor, porque debía estarlo ¿no?, era inverosímil pensar que después de todo ella realmente estaba enamorada de Malfoy, debía aborrecerlo por someterla a semejante suplicio.
-Chicos ¿qué hacen por acá?- Hermione los miró extrañada, a esos dos no se les veía juntos desde hacía meses.
-Tenemos que hablar contigo Mione- Ginny fue quien tomó la palabra ya que Harry, a su lado, estaba trabado del coraje.
-Claro, pasen- La castaña hizo un ademán para dejarlos pasar a su oficina -¿Y bien?- Hermione frunció el ceño al ver la cara de entierro de sus dos amigos, supuso que aquello tan importante tenía que ver con Ron.
-Es sobre Malfoy- Continuó la pelirroja.
-¿Le pasó algo?- El semblante de Hermione se transformó en uno de miedo profundo, y Harry y Ginny se miraron extrañados, sí, definitivamente estaba bajo amortentia.
-Sabemos lo del juramento Hermione- Ahora fue Harry quien con dureza pronunció esas palabras y con sus verdes ojos miró hacia los de Hermione, intentando buscar cualquier rastro de auxilio por su parte, pero no encontró nada de eso.
Hermione se quedó de piedra, no sabía cómo responder a aquello, desde que había aceptado sus sentimientos por Draco había guardado aquel episodio del juramento en lo más profundo de su mente. Nunca se había planteado cómo serian las cosas si algún día sus amigos se llegaran a enterar, pero al parecer era peor de lo que ella imaginaba, con tan solo ver la expresión desencajada de su mejor amigo, y la mirada consternada de Ginny lo confirmaba.
-Chicos yo…- Cualquier palabra se le quedó atorada en la garganta, ¿cómo podría llegar a justificar aquello?
-Necesitamos llevarte a San Mungo- Continuó el moreno -Malfoy te tiene bajo una poción de amor- Afirmó.
La castaña se percató de por donde iban las ideas de sus amigos, y abrió los ojos desmesuradamente, no los culpaba por pensarlo, pero la sola idea le daba escalofríos.
-No estoy bajo amortentia- Aclaró la castaña a la vez que bajaba la mirada, Harry y Ginny abrieron los ojos con sorpresa -Se que suena increíble, pero es la verdad- Ante eso se creó un silencio sepulcral en la sala -Draco estaba desesperado por no ir a Azkaban, y resultó que yo estaba en el momento y lugar incorrectos, lo odié por mucho tiempo, pero si les soy honesta creo que desde siempre he sentido algo por él- Hermione esperó con ansias la respuesta de alguno de sus amigos, pero solo había más silencio.
Ginny miró a Harry con preocupación, Hermione sonaba desesperada por justificar aquel acto tan ruin de Malfoy, y la única explicación a aquello era que estaba profundamente enamorada de él. A la pelirroja la invadió un sentimiento de culpa por tener que ser ella quien llevara las malas noticias.
-Hermione, Draco no te hizo eso para salvarse de Azkaban- Las palabras de Ginny sonaron más bruscas de lo que ella hubiera querido y la castaña la miró extrañada -Él planeó todo porque estaba encaprichado contigo, no sé desde cuanto tiempo antes de aquel juramento, y no quería que te quedaras con Ron, por eso lo hizo- La voz de Ginny se fue apagando poco a poco, algo muy dentro de ella le decía que estaba rompiendo el corazón de su amiga.
-Eso no es cierto, Draco me odiaba, lo hizo para salvarse de Azkaban, se enamoró de mí después- Tras las palabras de Ginny el corazón de Hermione comenzó a latir violentamente, si decía aquella versión en voz alta y se la repetía en su cabeza sonaba bien, pero la realidad es que lo que Ginny decía tenía perfecto sentido.
-Daphne lo confirmó- Se apresuró a decir Harry con voz ronca por el llanto reprimido, le quemaba la garganta solo de decir su nombre.
-No es cierto- Su voz sonaba ahogada y los ojos de Hermione comenzaban a llenarse de lágrimas, una fuerte opresión en el pecho le impedía respirar. Draco no podía ser tan vil, no podía haberla hecho pasar por aquel infierno sólo por estar encaprichado.
-Lo es Mione, estoy segura- Indicó Ginny con pesar.
-Lo siento, tengo que irme- Hermione salió corriendo de su oficina con una expresión desencajada, se sentía mareada, quería llorar y gritar, pero ni un sonido salía de su garganta.
Harry y Ginny fueron tras ella, pero no lograron alcanzarla, Harry apretó los puños con fuerza y respiraba de manera agitada, pocas veces en su vida se había sentido tan enfadado se disponía a ir a buscar a Draco, pero Ginny lo tomó con fuerza del hombro y negó con la cabeza.
-Déjala sola, estoy segura que Hermione vendrá a pedir ayuda si la necesita, pero en estos momentos no estás pensando con claridad y puedes hacer algo de lo que te vas a arrepentir toda la vida- Harry apretó la mandíbula, estaba seguro que jamás en su vida había sentido tanta ira.
-Necesito estar solo- Fue lo único que atinó a decir y Ginny asintió.
-Lo siento mucho Harry- Y de verdad lo sentía, Ginny amaba a Harry de una manera sincera, y sabía que la traición de Daphne le había rotó el corazón.
Harry no regresó a su oficina, de inmediato se apresuró a irse a Grimmauld Place y al llegar azotó la puerta de su habitación tan violentamente que a Kreacher no le quedó la más mínima duda de que no era un buen momento para hablar con el amo. El pelinegro se dirigió al mueble que había junto a su cama, en el cual había una foto reciente de él y Daphne la cual reposaba a lado de la de sus padres, la tomó con violencia y la arrojó con furia al piso, después se sentó en el borde de la cama y tras revolverse el cabello se soltó a llorar con profundo dolor y decepción.
…
Hermione se encontraba en el vestíbulo del Ministerio, tenía las manos frías y el corazón le latía a mil por hora, una sensación la invadía de pies a cabeza, era miedo, tenía miedo de confrontar a Draco y darse cuenta que todo lo que Ginny le había dicho era verdad, porque entonces ¿cómo podría amar a una persona así?, si todo aquello era verdad entonces las cosas entre ellos estaban basadas en una mentira, en un capricho egoísta de él. Con todo su cuerpo temblando decidió regresar a su oficina, quería retrasar el mayor tiempo posible el momento de la verdad. Se dirigió al elevador, las puertas se abrieron en varios pisos, pero ella ignoraba a todas las personas, hasta que se encontró sola y en el siguiente piso una figura muy conocida ascendió, era Ron. Ella desvió la mirada, pero fue inútil, él no le quitaba los ojos de encima.
-Hermione ¿te encuentras bien?- Él sabía perfectamente que ella no estaba bien, pero algo dentro de su ser se removió de ira al verla tan afectada, ¿es qué acaso amaba tanto a ese estúpido?
-Si, descuida Ron, todo está bien- Indicó ella con la voz más normal que encontró.
-No es cierto Mione, no me mientas, te conozco mejor que nadie- Sin miramientos Ron detuvo el elevador y se aproximó a la castaña. La tomó por la barbilla y la obligó a mirarlo, entonces pudo percibir sus ojos cristalinos -Ven, vamos a algún lugar a platicar, como amigos, lo prometo- Le dijo y ella asintió.
Salieron del Ministerio rumbo a un discreto pub, Ron pudo percibir que Hermione temblaba, no sabía exactamente la razón ya que el frio no era tan severo, sin embargo, le dio su abrigo y ella lo agradeció. Hermione no estaba segura de porque caminaba junto a Ron, todo parecía confuso desde que habló con Harry y Ginny, estaba segura de que tenía que hablar con Draco, pero seguía postergando el momento lo más posible.
-¿Qué ocurre Herms?- Preguntó Ron con la voz más comprensiva que encontró.
-Yo… - Hermione vaciló, no podía decirle nada a Ron, si lo hacía se le iría sobre la yugular a Draco, y también la esperanza de que ellos algún día podrían estar juntos se reabriría, y ella no podía ser tan ruin, independientemente de lo que ocurriera con Draco ella no volvería a ilusionar a Ron, no lo amaba, y no lo engañaría de esa manera.
-¿Es sobre Malfoy? ¿Te hizo algo?- Preguntó genuinamente, en realidad él no estaba enterado de toda la historia.
-Él…- Hermione no pudo terminar de responder y sin poder contenerse más se echó a llorar.
Ron se aproximó a ella y la envolvió en un cálido abrazo, aspiró el aroma de su cabello y comenzó a acariciarla. Su llanto lo conmovía, Hermione de verdad sufría y él no lograba entender cómo era que Malfoy afectaba tanto su vida, pero eso ya no importaba, él estaba cada vez más cerca de recuperar a Hermione, nada se lo iba a impedir, y cuando estuvieran juntos de nuevo se encargaría de que nunca más volviera a llorar de esa manera.
…
Daphne llegó corriendo al Ministerio, tenía que hablar con Harry, seguramente Ginevra ya le había ido con el chisme y ahora Harry estaba enfadado con ella. Las manos le temblaban y a cada paso sentía que el vacío en su estomago se acrecentaba. Jamás en su vida se había sentido de esa manera, ella no estaba acostumbrada a esas emociones, todo en su vida siempre había estado controlado, ella era toda una Slytherin, astuta y calculadora, sin embargo, ahora todo era diferente, por primera vez sentía el miedo enorme de perder a alguien que amaba. Cuando llegó al piso se percató de que Harry no estaba por ninguna parte, el miedo inundó más sus venas, lo último que quería en el mundo era ver un enfrentamiento entre Harry y Draco. Salió corriendo hacia Grimmauld Place, en el camino comenzó a llover a cantaros pero poco le importó, llegó finalmente, con la ropa escurriendo y lagrimas a punto de salir de sus ojos, no quería perder a Harry, lo amaba demasiado. Tocó la puerta desesperadamente, hasta que un elfo de mala cara le abrió la puerta. Ni siquiera esperó a que le diera la entrada, se apresuró a ingresar a la vivienda y comenzó a llamar a Harry.
-¿Qué haces aquí?- El moreno bajó las escaleras y vio a Daphne, estaba empapada y temblaba de frio además de que la expresión en su rostro era lastimera, quería abrazarla pero no podía, su dolor era más fuerte.
-Necesitamos hablar- Dijo ella con voz suplicante.
-No tenemos nada de que hablar, por favor vete- Fue la tajante repuesta de Harry y Daphne sintió como se le estrujaba el corazón, su voz sonaba fría, muy diferente a la de aquel chico torpe que siempre se sonrojaba al verla.
-¡Por favor Harry!- De sus azules ojos comenzaron a brotar lágrimas de dolor y desesperación -Se lo que estás pensando, pero déjame explicarte- La voz le temblaba y las lágrimas le nublaban la vista.
-No tienes idea de lo que pienso Daphne, ¿¡Cómo pudiste ocultarme algo así!?, es más ¿¡Cómo pudiste ser parte de ello!?- Harry perdió los estribos y alzó tanto la voz que provocó que Daphne diera un brinco.
-Yo no fui parte de ello, te lo juro, Draco me lo dijo hasta después que lo había hecho, por eso me acerqué a Hermione, para ayudarla a sobrellevar las cosas, jamás hubiera dejado que Draco lo hiciera de haberme enterado antes, debes creerme- Las palabras de Daphne sonaban desesperadas, sus ojos azules reflejaban miedo de perderlo.
-¡Eso no es justificación, tenías que habérmelo dicho Daphne!- Harry continuó gritando, porque si no lo hacia iba a llorar y prefería de lejos externar su coraje -¡Organizaste unas malditas vacaciones con Malfoy! ¡Todo este tiempo me estuvieron viendo la cara de estúpido!- Recriminó.
-¡No, Harry, te lo juro que no fue así!- Daphne juntó las palmas de sus manos al frente, en un gesto de súplica, Harry lucía cada vez más enfadado -Yo no podía decirte nada, a mí no me correspondía, Hermione jamás te lo dijo, y de no haber sido por Pansy, jamás lo hubiera hecho, si ella no quería que supieras fue por algo, yo no podía traicionar la confianza de dos de mis mejores amigos- La voz de Daphne fue más firme.
-¿Entonces era mejor verme la cara de imbécil? ¿Dejarme pensar que Malfoy es un buen tipo que se merece estar con Hermione?- Harry la miró directo a los ojos y Daphne se soltó a llorar.
-Harry yo no soy como tú, yo no estoy acostumbrada a manejar las cosas como ustedes los buenos, hice lo que creí era prudente, ayudar a Hermione y sobre todo no traicionarla, ni a ella ni a Draco, Hermione sabía que podía acudir conmigo en cualquier momento, parte del juramento era que Draco iba a tratarla bien, y que sólo sería por un año, si después ella se quería ir podría hacerlo- Explicó la rubia y Harry la miró extrañado, él no sabía esa parte.
-¿No es para siempre?- Preguntó Harry y Daphne negó con la cabeza.
-Por favor, ¿puedes no dejar que esto influya entre nosotros? Yo te amo, te amo como nunca me imaginé, por favor perdóname si te sentiste traicionado- La voz suplicante de Daphne rompió aún más el corazón de Harry, sin embargo su dura expresión no cambió.
-No quiero volver a verte Daphne, no puedo confiar en ti- Sin decir ni una sola palabra más Harry subió a su habitación dejando sola a Daphne en la sala.
Ella salió de la casa, seguía lloviendo con fuerza pero poco le importaba, ya ni siquiera sentía el frio, todo estaba en negro, no escuchaba el ruido a su alrededor, solo el de su propio corazón latiendo. Estando bajo la fuerte lluvia se dejó llorar a ríos, las lágrimas salían sin parar de sus ojos, no recordaba haber llorado tanto en su vida, es más, no recordaba haber llorado antes de eso. Si cerraba los ojos podía ver a Harry, mirándola con recelo, con desconfianza y sobre todo con decepción, su pecho dolía, perder a Harry se sentía como perderse a ella misma.
Harry se dejó caer en su cama, se quitó las gafas y cerró los ojos, las lagrimas contenidas comenzaron a emanar de sus ojos, sentía una opresión en el pecho, en su mente solo estaba la imagen de Daphne, con sus ojos suplicantes y su ropa mojada, por primera vez en la vida la había visto hecha un desastre, muy en su interior quería correr y abrazarla, meterse en la cama con ella y decirle que todo estaría bien, pero ¿lo estaba? ¿de verdad las cosas estarían bien? La lógica le decía que no, que jamás podría perdonar ese golpe a su confianza, pero el corazón le gritaba que corriera tras ella, que nunca jamás iba a amar a nadie como a Daphne Greengrass.
…
Draco se encontraba en su oficina, a veces era demasiado estresante llevar las empresas de su padre; sin embargo no se quejaba, las cosas en su vida marchaban de maravilla. Acababa de tener una agradable comida con su magnifica esposa y no podía aguardar a que llegara la noche para verla de nuevo, había algo en Hermione que lo volvía loco, desde que se había fijado en ella en aquel solitario baño de prefectos, nunca podía sacarla de su mente. Y ahora finalmente tenía todo lo que había deseado, era genuinamente feliz, los medios no habían sido los más limpios pero llevaba su casa en las venas, la casa que usa cualquier medio para lograr sus fines.
Suspiró pesadamente, en ocasiones, cuando veía el brillo en los ojos de Hermione tras basarlo, una punzada de culpabilidad lo asolaba, él no había sido completamente honesto con ella, la había engañado para someterla a un juramento que tenía el único propósito de separarla de Weasley, si alguna vez ella se enteraba estaba seguro de que nunca lo perdonaría, y si era honesto consigo mismo la entendería, aquella jugada había sido bastante, incluso para él, pero ya estaba hecho y solo podría arrepentirse en silencio.
Hacia el final del día decidió que ya no podía aguardar más para verla, la sorprendería recogiéndola en el Ministerio, subió a su vehículo con premura para ingresar por aquella solitaria cabina telefónica. Cuando hubo ingresado al enorme vestíbulo del Ministerio vio a los ríos de gente que se aproximaban a las chimeneas, la hora de salida estaba dando inicio, se abrió paso en contraflujo hasta llegar a los elevadores y allí los vio, tuvo que enfocar la vista para cerciorarse de que eran ellos, pero no había duda alguna, Hermione le estaba devolviendo su abrigo al pobretón de Weasley, a la vez que él, con uno de sus pulgares acariciaba la mejilla de Hermione y la miraba con una expresión que a Draco le asqueó. A su vez, pudo ver como ella se ponía de puntillas y abrazaba a aquel pelirrojo mientras le susurraba algo al oído, Draco no pudo más, a su mente vinieron los recuerdos de aquella fatídica boda, Granger y Weasley besándose, burlándose de él, sin embargo, la ira que sentía en esos momentos no se comparaba en nada con la de ese día, ahora era insoportable, aquel día se sintió humillado, herido en el orgullo, pero ahora se sentía engañado, ella le había jurado que lo amaba, que no sentía nada por Weasley y que ahora sólo él le importaba, pero no era cierto, nada de lo que ella le había dicho era cierto, era una mentirosa. Apretó los puños con fuerza, reprimió algunas lagrimas que no estaba dispuesto a dejar salir de sus ojos y con decisión se dio la media vuelta y en silencio regresó a su vehículo, Hermione Granger se la iba a pagar, ya había tenido suficiente.
…
-Muchas gracias por todo Ron, sé que no fui muy abierta, pero distraerme y platicar de otras cosas realmente me ayudó a tranquilizarme- Dijo la castaña mientras se encaminaba a los elevadores junto a Ron.
-De nada Mione, echaba de menos platicar contigo, sé que no me he comportado como un amigo, pero estoy aquí para ti siempre que lo necesites- Ron no era tonto, el tiempo compartido junto a Pansy le había enseñado que los acercamientos directos eran peligrosos, por ello estaba jugando la carta del amigo, tarde o temprano Hermione regresaría a él.
Hermione procedió a quitarse el abrigo de Ron y devolvérselo, a la vez una solitaria lagrima caía por su mejilla, el momento de hablar con Draco estaba cerca, ya no podía postergarlo más. Sintió como Ron acercaba su mano a su rostro y le limpiaba aquella lagrima, un sentimiento de gratitud la invadió, aunque no amara a Ron de una manera romántica sí lo amaba como un amigo, de la misma manera en que amaba a Harry, y realmente lo había echado de menos. Ella se acercó a Ron y lo envolvió en un fraternal abrazo, le había hecho mucho bien platicar con él y recordar como eran las cosas entre ellos.
-Te eché de menos Ronald- Susurró la castaña en su oído, y tras una breve sonrisa se encaminó hacia el elevador, recogería sus cosas de su oficina antes de ir a la Mansión.
Ron se sonrió con suficiencia, realmente no tenía ni una pista de qué era aquello que Malfoy le había hecho a Hermione, pero al parecer era algo grave, la relación que habían construido en aquellos meses estaba a punto de venirse abajo por completo y cuando eso sucediera él sería quien recogería los pedazos de Hermione. Regresó a su oficina con aire triunfador, por fin iba a obtener lo que se merecía.
Hermione se apresuró a salir del Ministerio, sentía un escalofrió recorrer su espalda, como aquella sensación del día de la graduación y de boda, aquel presagio de que las cosas iban a salir terriblemente mal, sin embargo, con la valentía que la caracterizaba se dirigió a la Mansion, no estaba segura de qué iba a decirle exactamente a Draco, tal vez las cosas no había sido como Ginny las había oído, tal vez había otra explicación a todo, sería directa, le preguntaría e iba a demandar escuchar la verdad, por más dolorosa que esta fuese, si Draco era completamente honesto con ella tal vez las cosas podría arreglarse.
Al llegar se encontró con la Mansion en penumbras, su cabello estaba algo mojado debido a la fuerte lluvia que seguía azotando afuera, algunos rayos iluminaban la sala de estar, pero solo había eso, oscuridad y silencio.
-Maky, ¿en donde está Draco?- Preguntó Hermione tras asomarse a la cocina y ver a una cabizbaja elfina.
-El amo está en su despacho, señora- Contestó con su temerosa voz.
-De acuerdo, iré a verlo- Dijo ella.
-Señora, tenga cuidado, el amo no se encuentra de buen humor- Algo en la voz de Maky sobresaltó a Hermione, cuyo sentimiento de inquietud se incrementaba cada vez más.
Hermione subió las escaleras con sigilo, a cada paso que daba su corazón latía más y más violentamente, ella había visto enojado a Draco, y si era honesta consigo misma eso la había asustado, sin embargo, esta vez era diferente, probablemente sólo estaba molesto por cosas del trabajo, con esa convicción siguió subiendo las escaleras para enfrentarse con el destino. El enorme y sombrío pasillo en el cual estaba el despacho se encontraba en total penumbra, por lo que se vio obligada a alumbrar con su varita, tocó un par de veces a la puerta pero no obtuvo respuesta, tras un hondo suspiro giró la manija y entró.
El enorme despacho estaba únicamente iluminado por la chimenea que crujía ruidosamente, sin embargo, Hermione sintió un vuelco al corazón cuando lo vio sentado detrás de su escritorio, con una botella de whisky vacía y otra ya por la mitad, los ojos enrojecidos y el rubio cabello revuelto. Él le devolvió la mirada, y un escalofrió la recorrió de pies a cabeza cuando sus grises ojos se encontraron con los suyos, destilaban un odio que le heló la sangre.
-Draco que…- Hermione inició, pero fue interrumpida rápidamente.
-Quiero que te largues- Él escupió las palabras con veneno, sin embargo su tono era bajo, como si tratara de contener la ira que sentía. Con un ademan de cabeza Draco señaló el equipaje que estaba a un lado de su escritorio.
-¿Qué?- Preguntó la castaña con la voz ahogada.
-¡Que quiero que te largues de mi casa! ¡No te quiero volver a ver en mi maldita vida!- Draco gritó, y pegó con el puño en el escritorio.
Hermione dio un respingo y por puro instinto dio un paso hacia atrás, jamás lo había visto así, ni siquiera el día de la boda había estado tan furioso.
-¿Por qué?- Preguntó ella con lagrimas contenidas, de nuevo se sentía mareada, no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando.
-Porque eres una maldita mentirosa y te odio y no te quiero volver a ver- El rubio dijo cada palabra con todo el odio que fue posible y mirándola directo a los ojos -Te vi con tu amante, ¡ni un maldito mes pudiste aguantar en el Ministerio sin ir a revolcarte con ese pobretón!- Draco volvió a alzar la voz y Hermione entendió, sin embargo, en vez de achicarse una ira se apoderó de ella.
-¿Mi amante?- Repitió ella con ira acumulada en la voz -Ojalá esa hubiera sido la razón de que estuviera con Ron, pero yo no soy tan vil como tú, Malfoy- La voz se le quebraba a cada palabra, pero no iba a retroceder.
Draco se quedó callado unos segundos, como intentando encontrar sentido a lo que ella le decía, pero no lo encontraba, solo escuchaba un patético intento de justificación de una mentirosa, lo cual no hizo más que incrementar el coraje que sentía.
-Sé la verdad- Continuó Hermione y lo miró directo a los ojos -Del juramento, sé que no lo hiciste por no ir a Azkaban, sólo por arruinarme la vida- A medida que pronunciaba las palabras se sentía más valiente, con más ganas de confrontarlo.
Draco la miró directo a los ojos y sin reparo alguno sólo se limitó a soltar una siniestra sonrisa ladeada y aplaudirle ruidosamente a Hermione. Ella lo miró descolocada, la burla en sus ojos y en sus gestos era más de lo que podía soportar, pestañeó furiosamente para espantar unas lagrimas que buscaban salir de sus ojos, no le iba a dar el gusto, no iba a llorar frente a él.
-¡La bruja más inteligente de nuestra generación!- Se burló el rubio -En realidad es bastante estúpida, sí Granger, me descubriste, ¿quieres saber por que lo hice en realidad?- Draco arrastraba las palabras más de la cuenta, ya no le importaba si ella se había enterado de la verdad, ese maldito juramento había sido el peor error de su vida.
-Porque eres basura Draco Malfoy- Replicó la castaña con veneno, Draco burlándose de ella era algo que no iba a tolerar.
-Si, también por eso, pero en realidad todo es muy sencillo, lo hice porque quería acostarme contigo, porque eres guapa, y eras la única que por otro medio no iba a poder tener, pero ¿sabes algo?- Draco hizo una pausa y la miró de arriba abajo -No valió la pena todo el numerito que me monté, no vales la pena Granger- Las palabras del rubio terminaron con la paciencia de Hermione que, de dos zancadas atravesó el despacho y le cruzó la cara con una sonora bofetada.
Draco se quedó estático por unos segundos, el odio que sentía por Hermione no hacía más que incrementar a cada segundo, con violencia se giró y la tomó por las muñecas y la apretó tan fuerte que ella soltó un gemido de dolor, la aventó al piso y continuó mirándola con odio.
-¡Ese es tu lugar, el de una sangre sucia!- Le dijo mientras ella yacía en el piso -¡Ahora lárgate con el maldito de Weasley, terminé contigo Granger!- Draco hizo un ademán señalando la enorme puerta del despacho y después volvió a sentarse en su escritorio dándole la espalda.
-De acuerdo- Hermione se levantó y por puro instinto puso su mano en su vientre -No te molestes en regresar nunca Draco Malfoy, porque ni aunque te arrastres te voy a perdonar- Dijo con la voz más firme que encontró.
-No pensaba hacerlo- Fue la única respuesta de él.
Hermione tomó sus maletas y con un encantamiento levitatorio las sacó del despacho, cerró de un portazo y se dirigió escaleras abajo.
-Adiós Maky- Dijo con lágrimas contenidas cuando vio a la elfina en la puerta de la Mansión.
-Adiós señora- Se despidió cabizbaja.
Hermione salió de la Mansión y de inmediato sintió la lluvia en el rostro, hacía un frio descomunal, pero ella no sentía nada, estaba como entumecida, dio unos cuantos pasos al frente para atravesar el jardín y por fin salir de aquel lugar, antes de desaparecerse dio una ultima mirada a la casa, específicamente a la ventana del despacho, allí estaba él, mirándola de regreso, sin nada más que odio en sus ojos él le dio la espalda y cerró las cortinas del despacho. Hermione cerró los ojos y unas cuantas lagrimas que rápidamente fueron borradas por la lluvia escaparon, con una fuerte opresión en el pecho desapareció.
CONTINUARA….
N/A: Hola! Esta es una actualización especial ya que hace exactamente dos años inicié esta historia, ya sé que ya ni me recuerdan dado que tiene muchos meses que no les escribo, y por eso les debo una gran disculpa, la ultima vez que actualicé fue en julio del año pasado, justo en ese mes comencé a escribir mi tesis, la cual con mucho orgullo les digo que ya está terminada desde hace un mes aproximadamente, pero con correcciones y todo apenas quedó. En fin, esta cuarentena me ha dado la posibilidad de regresar con ustedes y terminar este fic como se debe. Gracias por su paciencia a quienes me sigan leyendo, si no es mucho pedirles dejen sus comentarios, ideas, sugerencias o lo que sea, yo los leo. Mil besos y hasta la próxima.
