—Vamos Ai-chan… Debes estar confundiendo dos cosas muy distintas.
—Pensé eso también, pero mientras más lo pienso creo que me convenzo más de eso. Makoto, te amo.
Makoto no sabía cómo mirarlo a los ojos. ¿Cómo podía decir algo como eso tan normal? No, ella estaba segura de que sólo estaba confundido.
—Ai-chan… No sé qué esperas que te diga. Creo que no has pensado bien qué es lo que sientes.
—…. ¿Y tú lo has hecho? —Makoto abrió los ojos— Porque yo, mientras más tiempo paso contigo, creo que lo entiendo mejor, quiero saber si esto es el amor que los humanos conocen, si realmente puedo experimentar algo como eso. Pero... ¿tú sí sabes lo que sientes?
Makoto se abrazó con más fuerza. En realidad no, nunca se había preguntado eso, no sabía si sólo se estaba reprimiendo, si sólo ella al igual que Ai estaba confundiendo dos cosas distintas, pero al mirar los serios ojos de Ai sabía que debía darle una respuesta segura.
—… Déjame pensarlo.
….
Había pasado casi una semana desde que le dijo a Ai que pensaría su respuesta y éste nunca intentó presionarla, en realidad, no había sacado el tema desde entonces. Pero...
—¿Uhm, necesitas algo? —le preguntó el pelicián al notar que llevaba rato observándolo por encima de su laptop.
Siempre se mantenía cerca de ella.
—Ah, no —contestó devolviendo la mirada a su pantalla, un tanto avergonzada al ser descubierta. Esperaba que tan solo la ignorara, pero para su mala suerte el menor se levantó de su asiento para quedar de pie a su lado.
—Estás componiendo la nueva canción ¿cierto? —se agachó para mirar la pantalla del ordenador, poniendo su cara cerca de la de Makoto —¿blanco?
Makoto bajó la mirada, no había podido escribir nada.
—Ya que tiene que ser mejor que cualquier otra canción que haya escrito me cuesta trabajo pensar incluso en un concepto…
Una calidez sobre su hombro la hizo alzar la mirada una vez más, esta vez en busca de los ojos de Ai.
—No te preocupes —con una sonrisa buscó darle calma a la chica—. Sé que podrás hacerlo, no por nada eres la mejor compositora de todo Japón.
Makoto sonrió, era lindo saber que Ai realmente creía que lo era. Quartet Night había depositado su confianza en ella y daría todo de sí para cumplir con sus expectativas.
Pensando en ello se distrajo un poco y fue hasta unos segundos después que notó cómo la mirada de Ai se había posado en sus labios. En menos de un segundo Makoto apartó su rostro ocultándolo con su cabello sin decir nada.
—Oh, lo siento —se alejó un par de pasos al percatarse de que la había incomodado y sólo así Makoto volvió a alzar su mirada—. Pero descuida, no volveré a hacerlo.
—Gracias.
—Al menos no sin tu permiso —sonrió un poco al decir esto provocando un sonrojo en la chica.
Tal vez le estaba dando su tiempo para pensar sobre sus sentimientos, pero desde que él comprendió los propios, era más directo. Aún si no lo decía siempre, ésto no hacía falta pues se encargaba de demostrarle sus sentimientos, con la esperanza de que de esta forma comprendiera que no estaba equivocado, y que de alguna forma, pudieran alcanzarla.
—Ehh~ así que Mattsun vino a visitarnos —no fue difícil para Reiji verlos en cuento llegó a su departamento ya que se encontraban en la sala principal.
—Bienvenido —saludó la chica, a lo que el mayor no pudo evitar sonreír.
—Ser recibido por Mattsun es de las mejores motivaciones para dar lo mejor de mí cada día ¿sabes?
—Pero no te recibe siempre —Ai se apresuró a contestar, de cualquier forma, Makoto no tenía nada para responder ante eso.
—Ai-Ai tiene razón, últimamente no hemos pasado mucho tiempo juntos, así que debes compensarlo —exigió entre pucheros mientras se acercaba a la chica.
—¿Compensarlo?
—Vamos Mattsun~ Mímame un poco ¿sí? —se sentó a su lado jugando con ella.
—¿Qué eres, un niño? Estás muy cerca —Makoto lo apartó un poco y tras reír un poco Reiji le dio suficiente espacio para que se sintiera cómoda.
—Lo siento~ sólo quería jugar un poco. En realidad sólo venía de paso.
—¿Aún tienes trabajo? —preguntó Makoto.
—No, pero hay un par de cosas que quiero llevar a casa, así que estaré de vuelta más tarde.
—En ese caso deberías apresurarte. Sólo quedan un par de horas con luz de día—apresuró el menor de la habitación.
—Mmm tienes razón. Me apresuraré, traten de no extrañarme demasiado ¿ok?
—De acuerdo —contestaron a la par, provocando un par de lágrimas falsas en Kotobuki.
—Reiji-kun —lo llamó antes de que saliera de la sala, y en cuanto se detuvo a mirarla le dedicó una pequeña sonrisa—. Gracias por trabajar tan duro.
Reiji no dijo nada pero su sonrisa lo expresó todo. Salió de la sala aún siendo seguido por la mirada de ambos, pero a diferencia de Makoto, Ai siguió sus pasos.
—Reiji —lo llamó a un metro de distancia. El castaño se volteó hacia él.
—¿Uhm, qué pasa, Ai-Ai?
—¿Podemos hablar?
El mayor asintió, un tanto curioso por el aspecto de Ai que era más serio de lo usual ¿acaso se trataba de algo importante?
Ya que el castaño estaba por ir a su casa le ofreció seguir con su conversación allí, a lo que Ai aceptó complacido ya que sería peligroso que se escuchara algo sobre el tema que quería tratar.
Llegaron en el auto del maraquero en cuestión de minutos. Reiji había preguntado en el camino qué era de lo que quería hablar pero Ai no contestó, diciendo que debería prestar toda su atención al camino si es que estaba conduciendo. Pero una vez que cruzaron la puerta no dudó en preguntarlo de nuevo.
—Y bien~ ya estamos en tierra firme. Entonces ¿qué es lo que pasa, Ai-Ai? No tengas miedo de decirlo, onii-chan te escuchará.
—Entonces ¿cómo hiciste que Makoto se sintiera normal contigo?
Reiji parpadeó varias veces. ¿Tanto sigilo y misterio para eso? no pudo evitar reír un poco.
—Bueno, conocemos a Mattsun desde hace ya bastante tiempo, es normal que las personas tomen confianza, pero ¿A qué viene esto? Estoy seguro de que ustedes son buenos amigos también.
—Hablo de cómo volvió a sentirse cómoda contigo después de que la besaste.
Esta vez Reiji guardó silencio, no sabía que Ai estaba enterado de eso.
—Makoto me lo dijo —agregó al notar la confusión que le habían causado sus palabras— poco después de que sucedió.
—Ah, ya veo —contestó serio.
No dijo nada y sin más caminó hacia su sala. Quería tomar asiento antes de continuar pero mientras lo hacía, Ai continuó:
—Desde que lo hice, parece algo incómoda con mi simple presencia, preocupada —Reiji tomó asiento en uno de los sofás de la sala principal, mientras que Ai decidió permanecer de pie a unos metros de distancia.
—Bueno, respondiendo a tu pregunta. Sólo tuve que convencerla de que estaba jugando.
—Pero yo no quiero que crea eso. De alguna forma, creo que fui sincero con mis sentimientos.
—¿Y crees que yo quería que pensara que jugaba con ella?
—Si no fue así ¿entonces por qué lo hiciste?
—Porque fui un imprudente al besarla, Ai-Ai. Makoto ama demasiado su trabajo como para arriesgarlo por algo egoísta de mi parte. Además, ella no es la única involucrada, somos un grupo y eso significa que todos pagamos por las acciones del otro. Si de verdad te importa Mattsun, no la pondrías en un aprieto así. Le importas a Mattsun, así que si no quieres que se sienta culpable por lastimarte cada que te ve, entonces hazla pensar que estabas confundido, que no te interesa de esa manera.
—Pero no quiero que crea eso. Makoto es la persona a quien más aprecio. ¡No puedo hacerle pensar que lo que hice no me importa!
—Entonces sólo estás pensando en ti mismo.
Ai no pudo seguir y salió huyendo de ahí. Su cuerpo estaba caliente, su vista un poco borrosa. No quería apartar a Makoto de la composición, quería que supiera que sus sentimientos por ella eran reales, no quería destruir Quartet Night, quería poder estar con ella.
Colapsó en el suelo, se había sobrecalentado por pensar en lo que debería hacer.
—No puedes tener todo lo que quieres y complacer a todos a la vez —dijo nuevamente esa voz en su cabeza.
—Eso ya lo sé.
—Pobre ¿En verdad crees que esa chica puede sentir algo por ti? Eres un robot, no tienes corazón propio, lo único que eres es algo que la puede alejar de sus sueños y metas.
—¡Lo sé! ¡Ya lo sé! Mientras más lo analizo, todo apunta a que nuestra unión no debería existir, aún así, aunque la probabilidad sea casi cero, si existe algo ¡entonces lo intentaré!
—¡¿Por qué?! ¡Está claro que está fuera de tus límites! ¿¡De qué sirve aferrarse a algo que no puedes alcanzar!?
—¡Porque hay cosas por la que vale la pena luchar!
—¡Ai-Ai! —con la voz de Reiji el pelicián abrió sus ojos. El castaño estaba sentado frente a él, claramente se veía preocupado— Que alivio, vine a buscarte y te encuentro tirado en la calle, estaba por llamar una ambulancia.
—Estoy bien, no hace falta.
—Pero…
—Dije que no hace falta —contestó antes de levantarse.
El mayor se silenció por un momento, Ai sonaba molesto y no sabía que era simplemente por el hecho de que no quería atención médica al tratarse de un androide.
—Ai-Ai, lo siento.
—¿Uhm, por qué?
—Puede que fuera un poco duro. No puedo obligarte a hacer o no algo y fue por eso que no dije nada cuando eso sucedió, pero cuando lo mencionaste creo que simplemente exploté.
—Sólo decías la verdad. Teniendo en cuenta la posición de ambos debí pensar en todo antes de sólo hacerlo, en ese momento ni siquiera pensé en lo arriesgado que fue hacerlo en el mismo edificio donde estaba Saotome. No pienso renunciar a los sentimientos que tengo por Makoto, pero comprendo lo importante que es Quartet Night no solo para ella, sino para mí y para ustedes también. No pienso arriesgar ninguna de las dos cosas, así que haré lo posible por mantenerlas a ambas.
—Me pregunto desde cuándo te volviste tan codicioso —comentó esta vez algo feliz de verlo realmente interesado por algo—. Aún así, supongo que ninguno de nosotros podemos decidir, sea lo que sea que Makoto sienta, debemos apoyarlo hasta el final.
Ai sonrió y asintió con la cabeza, claro que mantendría los sentimientos de Makoto como lo más importante para él, pero esperaba que pudiera corresponderle sinceramente.
-Mientras tanto en el departamento de Quartet Night-
En cuanto Reiji salió de la sala, Ai lo siguió sin decir nada dejando sola a Makoto. No quiso intentar ver qué era lo que Ai tenía que tratar con Reiji, no era de su incumbencia, además tenía una idea de lo que podía ser pues las miradas de Ai hacia el castaño durante el tiempo que estuvo ahí dejaron bastante claro lo que pensaba.
Desde que le declaró sus sentimientos siempre hacía lo posible por demostrar que eran reales, pero incluso si así fuera, lo más seguro era que se tratara de un interés pasajero. No podía estar enamorado de ella, y no arriesgaría ni su trabajo ni su relación con Ai por algo así porque ¿qué pasaría cuando todo acabara? Seguían siendo compañeros cercanos de trabajo.
No, no podía enamorarse de él, es decir ¿lo estaba pensando? Recargó su mejilla en el piano algo frustrada. Le había prometido a Ai una respuesta segura, pero mientras más lo pensaba más confuso se volvía. Sabía que no quería una relación, pero aún no sabía lo que sentía por Ai. ¿Era amor romántico o fraternal?
Suspiró cansada, sabía cómo era querer a alguien como amigo e inclusive como familia, pero se negaba a aceptar que lo que sentía por él era un cariño diferente. No quería enamorarse.
Sofocada decidió salir para poder tomar algo de aire fresco y aclarar su mente. Y así fue como caminando por las calles sin rumbo alguno, terminó en un lugar que le parecía familiar. Era el mismo sitio donde le prometió a Ai que le enseñaría lo que era el amor. Sonrió por la ironía "Quiero arriesgarme y amar" recordó parte de lo que le dijo a Ai en aquel lugar.
—Entonces ¿Por qué no puedo hacerlo? —se preguntó para sí misma a la vez que se recostaba sobre el césped.
¿Por qué le daba miedo que la respuesta pudiera ser un sí?
—¿Makoto?
La chica se volteó a su izquierda, lugar de donde provenía la conocida voz de Yamato.
—¿Qué haces aquí? —preguntó pese a que por su ropa deportiva y sudada pudo deducir que estaba corriendo.
—Lo mismo estaba por preguntar. No sabía que te gustaba estar a los pies de los demás —bromeó por el hecho de que estaba recostada.
Makoto tomó una pequeña piedra y la arrojó sin fuerza al abdomen del chico a modo de reclamo, sin embargo fue tan lento que Yamoto pudo atraparla con su mano fácilmente y arrojarla al lago haciendo que brincara dos veces. Makoto no se quedó atrás e hizo lo mismo tras ver su sonrisa de victoria, fue solo cuestión de segundos para que ambos tomaran asiento en el césped con un bulto de pequeñas piedras a sus lados para arrojarlas al lago anaranjado por la luz del atardecer.
—¿Y bien, qué sucede? —preguntó Yamato sin mirarla, seguían concentrados en lo que hacían.
—¿Sobre qué?
—Sobre ti, algo te preocupa ¿no es así?
—Tal vez.
—Entonces ¿Qué pasa?
—No te lo diré.
—¿Haa? —se volteó hacia ella molestó sólo para después volver a dirigir su mirada al frente—. Tsk, sólo trataba de ayudarte, pero está bien, haz lo que quieras, no me importa.
Makoto sonrió un poco por el berrinche del chico. Claramente se notaba que quería saber, pero era igual de orgulloso que ella y por ello no rogaría por información.
Pasaron un par de minutos en silencio y las piedras que arrojaban se habían acabado.
—Tsk, que desperdicio de tiempo —a pesar de que Yamato se había quejado por eso nuevamente comenzó a recolectar un par más para continuar a diferencia de Makoto que se detuvo y abrazó sus rodillas.
—Nee… ¿Por qué me cuesta tanto aceptar que alguien es importante para mí?
Yamato la miró por unos segundos. Así que eso era lo que la preocupaba. Se había animado a hablar con él sobre eso siempre y cuando no pidiera demasiados detalles, y ya que Yamato le parecía lo suficientemente torpe como para notar que se trataba de algo romántico pensó que estaría bien.
—Bueno, siempre has sido así ¿no?
—¿Tú crees? —preguntó esta vez interesada en su respuesta.
—Bueno, no convivimos mucho de pequeños, pero fue imposible no notarlo. Yo crecí con tres hermanos, de alguna forma sabes que puedes contar con su apoyo si necesitas ayuda, pero tú creciste prácticamente sola. Tu padre trabajaba todo el tiempo y tu madre enfermaba seguido, tuviste que aprender a hacer todo tú sola desde pequeña. Te volviste independiente y orgullosa, incluso ahora piensas que no necesitas de nadie ¿cierto?
Makoto guardó silencio, era extraño que la conociera tan bien.
—Gracias —dijo con dificultad y se levantó. No agregó nada más y se fue del lugar.
Le costaba creerlo pero Yamato le había sido de gran ayuda. Todo lo que dijo había sido cierto, se había convencido a sí misma de que podía hacerlo todo por sí sola, la idea de necesitar a alguien era un poco extraña, y el solo pensar que su felicidad dependiera de alguien más le daba miedo. Era por eso que ni siquiera podía decir que era amiga de Quartet Night, de Yamato… Ni podía aceptar lo que sentía por Ai.
Regresó a su departamento y mandó un mensaje de texto a Ai diciendo que quería hablar con él. No tardó en responder pero ya que se encontraba lejos llegó mucho después.
En cuanto el timbre de su departamento sonó, Makoto se apresuró a abrir la puerta.
—Lamento la tardanza.
—Descuida, te lo pedí de pronto —lo dejó pasar y cerró la puerta detrás de él.
Ai se adentró al departamento y tomó asiento en el sofá de la chica. Makoto lo siguió pasos atrás y como Ai esperaba, tomó asiento junto a él.
—Hace unas semanas tú me confesaste lo que sentías por mí. Yo en ese momento te pedí que me dejaras pensarlo pero, aunque lo hice día tras día no lograba comprenderme y… lo siento, creo que no empecé bien, es decir, aún no estoy segura de poder corresponderte, pero…
Makoto comenzaba a ponerse nerviosa, tuvo tiempo para pensarlo y aún así no podía expresarse como quería.
—Makoto —Ai tomó su mano—, no tienes que presionarte, no necesito que me des una respuesta ahora, puedo esperar por ti todo lo que sea necesario para que te sientas segura con lo que sientes.
Su voz era nuevamente como una dulce melodía a oídos de la chica. Con ayuda de Ai, Makoto logró tranquilizarse y una vez teniendo su mente clara logró hablar.
—Claro que mereces una respuesta. Me siento terrible por no poder dártela. El verte tan seguro de lo que sientes hizo que quisiera corresponder a ello, pero me di cuenta de que ni siquiera me lo permitía. Me han gustado algunas personas en el pasado y es por eso que no sé por qué me siento así ahora, es… diferente. Creo que por eso traté de protegerme, me da miedo pensar en que eso pueda ser posible porque de ser así sería vulnerable.
—Y… ¿Puedo saber de qué se trata? —Makoto negó con la cabeza.
—Si lo digo será porque esté segura de ello.
—Entiendo. Pero lo que no comprendo es porqué serías vulnerable. Eres la mujer más fuerte que conozco.
—Las personas que dejas entrar a tu corazón son las que más pueden lastimarte, Ai-chan. Además, no soy fuerte, solo intento serlo pero estoy dudando todo el tiempo. Sobre la música, sobre Quartet Night, sobre ti… Intento protegerme pero eso ha hecho que termine lastimando a personas que no lo merecen… Deberías reconsiderar tus sentimientos hacia mí.
—No digas eso. Eres muy dura contigo misma al fijarte solo en los errores que has cometido. Y aunque te hayas equivocado en el pasado lo importante es que siempre supiste arreglarlo. Encontraste tu camino y reparaste tu relación con aquellas personas. De alguna forma siempre admiré tu fuerza, porque yo siempre me había apartado de los problemas y era por eso que ocultaba lo que en verdad era. Pero me alcanzaste. Aún cuando sentía miedo de hacerlo, lograste que me abriera a ti y desde entonces no me he arrepentido de nada. No tengo miedo de lo que soy, de lo que siento. Es la primera vez en mi vida que puedo tener problemas pero no me importa porque me haz dado la fuerza y la motivación para enfrentarlos. Estoy consciente de que por ti sola puedes cuidarte como para necesitar de mi protección, pero… debe ser duro tener que ser siempre fuerte. El que muestres debilidad no cambiará nada, Makoto. Así como lo hiciste por mí, quiero poder ser el hombro en el que puedas compartir tus cargas.
Makoto no dijo nada, pero de un momento a otro… estaba llorando. Ai la abrazó y ella apretó con sus manos el suéter del chico. No había un motivo específico para su llanto y sin embargo no podía detenerse, aún cuando no le gustaba que la vieran llorar lo único que podía sentir era una sensación de alivio. Nunca había sido del todo buena para mostrar sus sentimientos, pero con Ai era diferente, la calidez que le transmitía la hacía sentir segura. El hecho de que pudiera ver a través de ella… dejó de molestarle.
En un par de minutos su llanto se detuvo y el silencio en el apartamento fue cortado por la voz de Ai.
—¿Te sientes mejor?
Makoto asintió con la cabeza aún recargada en su pecho. Tardó unos segundos más para tomar el valor para alzar su rostro y verlo a los ojos.
—Gracias por estar aquí.
—Me pediste que viniera. No había forma de que te dejara.
—No solo por eso. Hablo de en serio… estar para mí.
—Siempre lo estaré —con una blanda mirada y sonrisa gentil acarició su mejilla con delicadeza—. Cuenta con ello.
Makoto sonrió con ternura y sin pensarlo se recargó nuevamente en el pecho del chico. Él la envolvió entre sus brazos y tras acomodarse, ambos se recostaron en el sofá. Pasaron unos segundos en los que permanecieron en silencio. Sentían que el permanecer así era suficiente, pero mientras el tiempo pasaba todo comenzaba a ser más claro para Makoto.
—Me pregunto en qué momento el hacer cualquier cosa contigo se volvió tan natural —Ai sonrió por las palabras de la chica—, De alguna forma, creo que mientras seas tú, puedo hacer lo que sea, y lo que más me gusta de eso… Es que al estar contigo comencé a ser sincera conmigo misma. No tengo miedo de aceptar mis propios sentimientos.
—¿Eso significa, que es el mejor momento para intentar enamorarte? —Makoto se sonrojó un poco, pero esta vez su vergüenza no le impedirían decir lo que realmente pensaba.
—No… Más bien de asegurar lo que ya siento.
—¿Y qué es lo que sientes? —Preguntó.
Era extraño, había dicho que respetaría y cuidaría los sentimientos de Makoto por sobre todo, pero ahora que estaba por escucharlo sintió... ¿Miedo? ¿Ansias? ¿Por qué?
Makoto se alzó un poco para poder mirarlo a los ojos. Ambos permanecieron en silencio mientras los latidos de la chica se aceleraban y sin decir nada terminó por cortar la distancia que había entre sus labios.
Ai abrió los ojos con sorpresa, pero no tardó en subir una de sus manos que reposaban en la espalda alta de la chica para acariciar su mejilla. Cerró los ojos. Era una sensación completamente distinta a la de su primer beso. Tal vez porque esta vez tenía el consentimiento de la chica, o porque al estar solos podían permitirse disfrutar de los labios del otro.
Makoto se separó con lentitud y al abrir los ojos pudo contemplar la sonrisa del androide bajo ella. Seguía fascinado admirandola. Sus mejillas estaban completamente rojas y su cuerpo temblaba muy ligeramente, pero aún así no apartaba su mirada de él.
—Te amo. Definitivamente haré que tú también puedas decirlo.
La chica no hizo más que sonreír por las palabras de Ai y se apartó para permitir que él pudiera sentarse.
—Creo que ya es algo tarde. Deberíamos ir a descansar —comentó Makoto. Ai asintió con la cabeza, pero su mirada pronto preocupó a Makoto—. ¿Estás bien?
—Sí, pero… De nuevo escuché la misma voz dentro de mi cabeza, aquella que escuché dentro de una pesadilla. Me pregunto si esta noche volverá.
Makoto colocó su mano sobre la suya.
—¿Crees que algo está causándote esas pesadillas?
—No lo sé. Hasta hace unos días nunca las había tenido, pero ahora cada que aparece trata de alejarme de ti y lo peor es que no puedo hacer nada, como si mi cuerpo no me perteneciera.
—Sólo son sueños, Ai-chan —dijo tratando de calmarlo—. Nada de lo que sucede es real. Además, no importa qué, yo siempre estaré a tu lado, no lo dudes.
—¿Es una promesa? —preguntó. Makoto no esperaba que quisiera asegurarse de ello, pero ante tan linda petición no pudo ignorarlo.
—Es una promesa.
Unió sus frentes y cerró los ojos, Ai en cambio permaneció con los ojos abiertos, admirándola. El estar así con ella le traía paz.
—¿Puedo quedarme contigo esta noche? —Ante su petición Makoto se separó para mirarlo está vez confundida, tratando de buscar un significado diferente en sus palabras pero al notar su confusión Ai se explicó—: Estar cerca de ti me tranquiliza y ya que necesito recobrar energía para las grabaciones de mañana me parece la única opción que garantiza mi recarga adecuada en caso de que aparezca de nuevo aquella pesadilla. Además, no es que no me haya quedado aquí antes.
—Está bien —aceptó al darse cuenta que él se refería al sillón.
No agregó nada más que una pequeña sonrisa y lo dejó allí con las luces apagadas. Su habitación era contigua a la sala en la que estaba así que lo único que los separaba era una puerta, cosa que por alguna razón no salía de la mente de Ai ¿Por qué sería? Ya había estado en esa situación antes, tal vez sería porque en esta ocasión estaba consciente de sus sentimientos por la chica. De cualquier forma, debía dejar de pensar en ello si quería descansar.
-Horas más tarde-
Makoto despertó a mitad de la noche. La temperatura había bajado así que sintió algo de frío.
Abrió los ojos y al hacerlo se encontró con Ai durmiendo a su lado sobre las cobijas. No había notado cuando se había metido a su cama pero de alguna forma no le molestó. Conocía a Ai lo suficiente como para saber que no tenía malas intenciones y debía admitirlo, le gustaba ver su rostro lleno de calma.
Lo cubrió con las cobijas y entonces se acercó a él con cuidado de no despertarlo. Volvió a cerrar los ojos esta vez con una ligera sonrisa. Ai era inesperadamente cálido.
Horas más tarde ambos estaban en el estudio de grabaciones de la película donde participaba Ai.
Mientras el pelician y su compañera de reparto juntaron sus frentes en una escena conmovedora Makoto escribía con una sonrisa en sus labios. Había presenciado los primeros ensayos de la película y aunque Ai no cometía ningún error tuvo un par de problemas con el director pues no plasmaba el sentimiento de estar enamorado que estaba buscando, pero ahora...
—Y ¡Corte! Gracias por su trabajo, Mikaze-san, ¡lo hiciste estupendo!
Tal como decía el director, su actuación fue maravillosa, quizá porque ahora comprendía mejor lo que era el amor. Era por ello que Makoto no podía evitar sonreír un poco, aunque ciertamente le daba vergüenza pensar que se estaba proyectando en la actriz, más aún pensar que Ai podría estar haciendo lo mismo.
Al poco tiempo salieron del edificio.
—Te ves de buen humor —comentó Makoto al notar la sonrisa de su rostro. No era usual verlo tan animado.
—Te lo dije ¿no? Daría lo mejor de mí.
—Ah… cierto —respondió esta vez con una sonrisa un tanto avergonzada.
-Flash back-
—Oe, despierta —Ai la movió ligeramente del brazo hablando casi en un susurro.
—¿Qué pasa...? —murmuró ella aún somnolienta tratando de acomodarse de nuevo. Tal vez Ai no había logrado su cometido pero verla actuar así le parecía adorable.
—¿Hasta cuándo pretendes seguir durmiendo? —cuestionó con dulzura más que como reclamo—. Vamos, despierta. Dijiste que me acompañarías al trabajo ¿no? Será tu culpa si llego tarde.
Makoto se tomó unos segundos para abrir los ojos. Ai seguía bajo las cobijas viéndola con una sonrisa, pero ella seguía demasiado cansada como para avergonzarse por ello.
—Buenos días.
—Buenos días.
—¿No deberías ir a arreglarte? —cuestionó ella.
—Quería asegurarme de que no te volvieras a quedar dormida.
—Estaré bien. Pero no puedo meterme a bañar habiendo un chico en mi habitación. Ya bastante raro fue encontrarlo en mi cama.
—Lo siento, no quería incomodarte. Sólo quería verte y antes de darme cuenta me quedé dormido a tu lado. Gracias por permitirme quedarme —dijo lo último ya que había notado que ahora se encontraba bajo las cobijas.
—No fue nada.
—Pero para mí sí lo fue. El recuperar energía nunca había sido algo que fuera agradable o no, pero verte a mi lado apenas abrí los ojos y compartir el calor bajo las cobijas fue algo agradable, no sólo recuperé mi energía, sino que ahora siento que puedo dar lo mejor de mí.
-Fin flash back-
—Tomando en cuenta el resultado de hoy, podría ser bueno hacerlo otra vez —Makoto se detuvo de golpe por las palabras del menor.
—¿¡A-Acaso estás considerando hacerlo siempre!?
—Pienso que sería productivo, pero descuida, sé que es algo arriesgado considerando las reglas. No te pondré en una situación peligrosa.
Makoto no pudo evitar sonreír por la ironía, ya habían roto la reglas.
—¿Estás libre?
—Ranmaru-kun tendrá una entrevista dentro de poco, quiero ir a verlo —siguieron caminando—. ¿Por qué pones esa cara? También soy su compositora ¿sabes?
—Lo sé, creo que por un momento me acostumbré a tenerte sólo para mí.
—Bueno, en cuanto Shining decida que es momento de trabajar en nuevas canciones será difícil vernos como lo hemos estado haciendo, así que acostúmbrate a la idea.
Ai no respondió.
Debido a que Ai tenía más trabajos después de eso Makoto le pidió que descansara mientras tanto. En cuanto a ella, se había ido a ver a Ranmaru tal como había dicho.
Llegó antes de que el programa comenzara, los estilistas aún arreglaban su cabello mientras el albino miraba su celular.
—Creí que no vendrías —musitó el albino al percatarse de la presencia de su compositora en el camerino.
—Te dije que lo haría ¿no?
Una vez que los estilistas terminaron con su trabajo salieron del camerino dejando a ambos solos.
—¿Qué tal va la canción de Ai?
—Aún falta mucho por hacer pero está yendo bien. Ya que su nueva canción será utilizada para la película en la que participa tengo que encontrar un punto medio donde se encuentren él y su personaje.
—No creo que eso sea un reto para tí. ¿O sí?
—Es halagador que tengas tanta confianza en mí.
—Si no la tuviera no podrías ser mi compositora.
Makoto sonrió. Tal vez Ranmaru era un tsundere orgulloso, pero cuando se trataba de su música los halagos salían naturalmente. Era honesto, como si la música fuera el único camino a su corazón.
Durante los próximos minutos hubo silencio. No intercambiaron palabras hasta que Ranmaru fue llamado para salir a las cámaras.
—Haz un buen trabajo— dijo Makoto mientras su compañero caminaba hacia la salida.
—Como si pudiera hacerlo de otra forma.
Una vez estando sola dirigió su mirada a la pantalla que mostraba el programa que se hacía en ese mismo momento.
El conductor realizó varias preguntas a Ranmaru sobre el trayecto de su carrera hasta llegar a Quartet Night.
—Todos sabemos hasta dónde ha llegado Quartet Night hasta ahora, pero ¿qué crees que los haya impulsado a tanto?
—Honestamente al principio pensamos que era una mala idea unirnos como grupo. Si me lo hubieras preguntado en ese momento nunca hubiera imaginado que llegaríamos tan lejos, pero pese a nuestras diferencias, había algo que todos compartimos: la pasión de estar en un escenario, la música —dijo lo último mirando directo a la cámara, sabiendo que su compositora lo miraba desde una pantalla—. Quartet Night nos ha hecho crecer, no sólo como artistas sino que también como personas.
El programa terminó un poco después de eso y una vez que Ranmaru estuvo listo ambos volvieron al departamento.
—Sabes, fue una entrevista muy interesante. Me gustó poder conocerte un poco más.
—¿Acaso no estás satisfecha?
—¿Qué?
—Me conoces más de lo que quisiera.
—Y aún así siento que siempre hay una brecha entre nosotros.
—Ninguno es bueno para abrirse a otros. Aún así… parece que Ai se ha adelantado a romper esa barrera ¿no es así?
Makoto lo miró en silencio. No sabía que fuera algo tan obvio. Sin duda… se estaba volviendo transparente.
—No sé exáctamente qué clase de relación hay entre ustedes dos, pero si no le eres fiel a tu corazón entonces no tienes nada. Cometí errores con ustedes en el pasado, pero como dije antes en la entrevista, Quartet Night nos mostró lo mucho que podemos lograr yendo en serio, me dio nuevos sueños y una pasión para luchar por ellos. Si ustedes me dieron eso no voy a impedirles que ustedes también lo tengan.
—Ranmaru… —Makoto estaba conmovida.
Aún si no estaba seguro de lo que pasaba, estaba dispuesto a dejarlos ser felices, aún con las malas experiencias que él había tenido con esas situaciones en bandas pasadas. Él confiaba en ellos.
—Creo… Que al fin encontré algo que vale la pena proteger.
—En verdad te haz convertido en alguien fuerte.
Ranmaru sonrió y entonces despeinó su cabello con una mano. No se sentía como alguien fuerte, sólo como alguien que no luchó por lo que quería a tiempo y no quería arrebatárselo a quien sí lo había hecho.
Una vez llegado a sus departamentos Makoto se encontró con Camus. Convivieron un momento lo más amistoso que pudieron y después de un tiempo Makoto regresó a su departamento.
No habló con Ai hasta la noche, había estado trabajando así que fue hasta que terminó todo que al salir de su camerino se encontró a Makoto de pie recargada en la pared.
—¿Makoto, por qué no me avisaste que vendrías?
—Se le llama sorpresa. ¿Podemos salir un rato?
Ai no se negó, cualquier oportunidad de pasar tiempo con ella le parecía bien.
Caminaron por senderos poco transitados. No hablaron de nada pero permanecer en silencio les parecía bien. En cuanto a Makoto, caminar con la suave brisa invernal en compañía de Ai era lo mejor que podía hacer para pensar en todo.
Cada vez se volvía más claro. Quartet Night estaba creciendo, no solo como artistas sino también como personas.
Los chicos se estaban volviendo cada vez más decididos, fuertes y honestos. Ella quería hacer lo mismo, quería evolucionar junto a ellos.
Tras caminar varias calles ella se detuvo sujetando su mano. Ai se volteó hacia ella con normalidad pero al verla no pudo evitar sonrojarse un poco. Su mirada era segura y su sonrisa cálida.
—Ai-chan, tengo una respuesta.
La sorpresa se vio reflejada en los ojos de Ai, pero aún así no tardó en tomar ambas manos de la chica y mirarla a los ojos con total atención.
—Escucharé lo que tengas que decir.
En ese momento, aún estando en un lugar público para ellos no había nada más que la persona que se reflejaba en sus ojos.
—Sabes Ai-chan, el haber podido pasar estos últimos días contigo creo que fue lo mejor que pudo haberme pasado. Quizá hubo malos momentos, pero creo que todo eso terminó por unirnos aún más el uno al otro. Si no eres completamente un humano, si no tienes un corazón que palpite como el mío ¿qué importa? Si eso te hace el chico dulce, tierno, inteligente y espartano que eres, entonces lo aceptaré todo, porque todo eso te convierte en la persona de la que me enamoré. Te dije que te ayudaría a comprender el corazón humano, pero al final fuiste tú quien me enseñó cómo era amar a alguien especial. Supe la respuesta desde el momento en que me lo preguntaste pero no pude decirlo, ahora sé que mientras seas tú no tengo miedo a nada, puedo ser yo misma. No soy alguien fuerte, pero a tu lado siento que puedo serlo. Me gusta quien soy contigo, y me gustas tú Ai-chan. Tanto que me gustaría preguntarte ¿Quieres salir conmigo?
Ai no articuló palabras, lo único que pasó por su mente fue el deseo de abrazarla. En un par de torpes movimientos logró tenerla entre sus brazos. Existían cientos de palabras y aún así no encontraba cómo describir lo que sentía.
—¿Ai..?
—No digas nada. Quiero poder recordar este momento por siempre. Cada palabra, cada gesto, todo…
Makoto sonrió al tiempo que alzó sus brazos para aferrarlo a ella.
—¿Sabes...? —murmuró después de un tiempo... No sabría decir cuánto tiempo había pasado, pudieron ser segundos, minutos e incluso una eternidad—. Aún no respondes a mi pregunta.
Con una pequeña risa Ai se separó lo suficiente para poder mirarla a los ojos.
—Claro que quiero —no fue necesario decir algo más que eso, y si tuviera algo más que decir, todo lo dejaría claro en un beso.
Se acercó a sus labios pero se detuvo de golpe a un par de centímetros.
—¿Qué pasa? —preguntó ante la repentina duda de Ai.
—¿Puedo besarte? —Makoto soltó una pequeña risa. Era adorable saber que intentaba mantener su palabra de no volver a besarla sin su consentimiento.
—Ya no tienes por qué preguntar, Ai-chan, no hay forma de que me moleste por eso.
—Entonces…
Nuevamente se acercó a sus labios esta vez sin detenerse hasta unirlos con los de su amada en el beso más apasionado hasta ahora que hubieran experimentado. En ese momento, ni la regla ni las efímeras miradas sobre ellos importaban tanto como la calidez que compartían en ese frío invierno.
-Tiempo después-
Nuevamente se encontraban bajo las mismas cobijas. En lugar de regresar a los departamentos que la agencia había asignado para ellos decidieron pasar la noche en el departamento de Ai. Puesto que seguían conmocionados por todo lo que acababa de ocurrir, pensaron que estaría bien pasar sólo esa noche juntos para calmar sus emociones.
Ambos miraban en silencio al otro sujetando una de sus manos por encima de las almohadas.
—Creí que no volvería a compartir la cama contigo —mencionó Ai.
—Tampoco te acostumbres, a partir de ahora tenemos que cuidar mucho lo que hacemos.
—Estaba consciente de eso desde que acepté mis sentimientos por ti. Tanto tú como Quartet Night se han convertido en algo importante para mí, así que haré todo lo que esté en mis manos para que esto funcione. Pero no te preocupes por eso ahora. Quiero que este sea nuestro momento. Tal vez no podamos tener un encuentro así en mucho tiempo, así que quiero atesorarlo. El tenerte aquí, sin problemas, sólo nosotros dos disfrutando de la calma.
—Tienes razón, lo siento.
Sin más se acurrucó en el pecho del menor y cerró los ojos. Tendría mucho tiempo para pensar en los problemas que conllevaba su relación después, pero en ese momento disfrutaría de aquel sentimiento que, su ahora joven novio, provocaba en ella.
Esta vez abrazados y mientras Ai acariciaba el cabello de la chica se quedaron dormidos, disfrutando de la paz que duraría menos de lo que hubieran pensado.
Makoto despertó en la mitad de la noche por un intenso calor.
Se alejó de Ai y tras tocar su mejilla confirmó que estaba ardiendo. Preocupada hizo las cobijas a un lado e intentó despertarlo sacudiendo sus hombros.
—¡Ai-chan, despierta!
Lentamente abrió los ojos y con una expresión seria tomó asiento en la orilla de la cama. Makoto lo miró por unos segundos y al no hacer nada colocó su mano en uno de sus hombros.
—¿Estás bien...? —tras su pregunta se giró ligeramente hacia ella, viéndola con una mirada que la dejó helada.
—¿Que si estoy bien...? No lo estaré mientras permanezcas a su lado. Si en verdad te preocupa… Aléjate de él.
Antes de que pudiera contestar algo, el cuerpo de Ai cayó rendido en la cama una vez más. Antes de preguntarse qué había sido eso volvió a colocar una mano en su frente comprobando que su temperatura ya había bajado ¿Quizá a eso se debía su extraño comportamiento?
Le costó trabajo pero logró acomodar a Ai nuevamente y entonces se abrazó de él con miedo, esperando que esas palabras no fueran más que parte de una pesadilla.
El amanecer llegó pero para ese entonces Ai ya llevaba más de una hora activo. Makoto despertó y al no ver a Ai a su lado se levantó en busca de él. Antes de salir de la habitación acomodó las cobijas y recogió su cabello. Ya que había dormido con la ropa que llevaba puesta, la cual era un blusón largo y mayones sólo tuvo que ponerse su chaqueta y botines.
Al salir de la habitación caminó por su departamento hasta llegar a la sala de estar, donde Ai se encontraba sentado en el sofá escribiendo en su ordenador.
—Buenos días.
—Ah, Makoto, buenos días, veo que por fin despertaste —se quitó los auriculares mientras Makoto se acercaba para sentarse a su lado—. ¿Tienes hambre? Como no venía hace tiempo no tengo comida. Podemos salir a comer antes de ir al estudio.
—Eso me gustaría. Pero no puedo ir con la misma ropa al estudio. Necesito pasar a mi departamento a tomar un baño y cambiarme. Comeré algo en el camino, tú deberías adelantarte.
—Entiendo, entonces, nos vemos en el estudio.
Makoto asintió con un ligero movimiento de cabeza antes de musitar:
—Nos vemos —se puso de pie tras despedirse y caminó hacia la salida, deteniéndose una vez frente a la puerta—. Oye, Ai-chan —el nombrado se giró hacia ella pero Makoto sólo sonrió. Estaba por preguntar si acaso recordaba lo que había pasado esa noche, pero al verlo actuar tan normal prefirió no molestarlo con ello—. No, nada.
Con esas palabras ella salió de allí y volvió a su departamento. No tardó mucho en alistarse pero al salir, Camus la encontró de frente.
—Camus-san, buenos días.
—¿De nuevo irás al trabajo de Mikaze?
—También es mi trabajo. Estoy encargada del soundtrack y la canción de Ai-chan también.
—Pareces feliz de tener una excusa para verlo.
—Vamos, si no te conociera diría que estás celoso —Camus no dijo nada, pero hizo un gruñido indicando que no se trataba de eso—. Además, también estás invitado a asistir cuando quieras. Si estás libre ahora podrías acompañarnos.
—Aprecio la oferta pero tengo cosas más importantes por hacer —habló en tono arrogante, pero de un momento a otro su mirada se ablandó al punto de mirarla con ternura—. Aún así, me da gusto saber que después de estar tan preocupada sobre cómo iba su relación todo se haya arreglado. Debo admitirlo, estás radiante.
Makoto se sonrojó tras ser elogiada, pero sobre todo, porque por fin comprendía quién era el motivo de que se viera tan ver el sonrojo que le había provocado Camus sonrió y agregó:
—Deberías irte ya, no querrás llegar tarde con Mikaze.
—Tienes razón. Hasta luego, Camus-san.
Con un leve movimiento de su mano se alejó de allí. Eran raros los encuentros que tenía con el conde desde que se acercó a Ai, pero de cierta forma ella los apreciaba, porque sentía que de algún modo, había algo diferente en él, que lo hacía un poco más detallado con ella.
Las grabaciones habían sido agotadoras, como habían llegado al clímax de la historia el director era aún más exigente con cada detalle. Aún así, parecía que el simple hecho de mirar la sonrisa de Makoto al volver con ella fue suficiente para calmar su cansancio.
—Gracias por esperarme —dijo Ai una vez que regresaban en un auto de la agencia. Debido a que habían tardado más que de costumbre ninguno quiso optar por caminar.
—Descuida, además, se está poniendo más interesante.
—Que raro, según mis datos lo normal sería que te molestara el que tenga interacción con alguien más en un ambiente romántico.
—Mmm, supongo que sí. Pero sé que ambos están siendo profesionales así que yo también lo seré. Además, no tengo nada de qué preocuparme ¿cierto?
—Estás en lo correcto, de alguna forma lo único en lo que pienso es en ti, espero que eso no afecte mi trabajo.
Makoto se sonrojó, aún le costaba acostumbrarse al hecho de que Ai fuera tan directo cuando se expresaba con palabras, aunque en ocasiones, deseaba poder expresarse con tanta facilidad con temas que le parecían vergonzosos como él lo hacía.
Ai sonrió mientras la miraba con ternura. Aún no creía que ahora era su novia, aún si alguien como él no había sido capaz de sentir algo así antes, ella había despertado el corazón que dormía dentro de él, dándole una valiosa razón para vivir y ahora, él quería poder devolverle aunque sea un poco de todo lo que había hecho por él.
*¿¡Ai-chan!?* La voz de Makoto se escuchaba como algo distante ¿Por qué… todo se veía tan nublado?
Fue sólo por un momento, para cuando su vista se recuperó se encontró recostado sobre las piernas de Makoto.
—¿Qué pasó?
—Fueron sólo unos segundos. Parece que te mareaste, ¿estás bien? —su preocupación era obvia en su voz.
—Sí… debió ser por trabajar tanto en las grabaciones, necesito un descanso.
Cuando llegaron a su destino Makoto lo ayudó a entrar a su departamento. Él podía caminar bien pero para prevenir que cayera o tropezara tras un mareo repentino la chica hizo que rodeara su cuello con un brazo mientras ella rodeaba su espalda.
—Arara~ ¿Qué están haciendo? —Una vez dentro Reiji los vio sentado desde el sofá.
—Ai-chan tuvo un fuerte mareo —tras escucharla el castaño se acercó a ellos para ayudar a la chica.
—Ai-Ai, ¿de nuevo estás trabajando demasiado?
—Estoy bien. Puedo caminar también, sólo necesito dormir.
—Bueno, déjanos ayudar, así nos sentimos más tranquilos ¿cierto, Mattsun? —Ya que Makoto asintió, el menor no puso resistencia.
Una vez lo dejaron en su cama ambos lo dejaron recuperarse no sin antes dirigirle una mirada antes de salir de su habitación.
—¿Y bien, sabes algo?
—No parece ser algo grave, sólo cansancio. Usó mucha energía en las grabaciones el día de hoy, ya ha pasado antes.
—Bueno, en ese caso puedes estar tranquila, además si algo llegara a pasar, onii-san se hará cargo —dijo señalándose a sí mismo con total confianza.
—Lo sé, cuando se trata de cuidarnos puedes ser muy confiable.
—¿Eh, en serio lo crees?
—Sí, así que, cuento contigo, cuidalo bien ¿sí?
—Sí, sí~ déjalo en mis manos.
No intercambiaron muchas palabras después de eso. Makoto regresó a su departamento enfrente. No fue hasta el día siguiente que habló con Ai por teléfono. Ella había ido a visitar a Ringo en su trabajo así que no pudo acompañarlo, pero claro, quería estar segura de que se encontrara mejor.
—No he tenido ningún malestar desde el día de ayer. No te preocupes, no me forzaré mucho esta vez.
—Me alegra escucharlo. Lamento no poder acompañarte, sé que se está poniendo un poco difícil.
—Descuida, el escuchar tu voz me hizo feliz, me concentraré para hacerlo sin inconvenientes, quiero ser un novio y compañero digno para ti.
—Siempre hemos sido un buen equipo, eso te hace un buen compañero.
—Nunca es bueno conformarse. Oh, mi descanso ha terminado, hablamos más tarde si tienes tiempo.
—Sí, hasta luego.
Colgó, pero su sonrisa aún permanecía en su rostro.
—Mmm~ ¿Acaso era alguien importante? —la voz de Ringo justo detrás de ella la hizo brincar de sorpresa. Se había acercado para abrazarla en cuanto la vio pero al notar que hablaba o alguien se detuvo a esperar.
—¡R-Ringo-chan, no aparezcas así! Sólo estaba hablando con Ai-chan.
—Pasas demasiado tiempo con ellos. ¡Necesitas un respiro! Ya no nos visitas tanto como antes —habló refiriéndose a Ryuya también.
"Así que sólo exigía más atención" pensó Makoto.
—Lo siento pero no puedo tomar respiros ahora, estar con ellos se ha vuelto parte de mi trabajo también.
—Jum, hablas así pero… tenías una expresión muy linda cuando hablabas por teléfono hace un momento. Sabes la regla, Mako-chan, no intentes nada imprudente, si algo pasa ni siquiera Ryu-kun o yo podremos protegerte, lo sabes ¿cierto?
—Lo tengo muy claro.
—Pero…
—Tenías algo para mí ¿cierto? —interrumpió.
No quería involucrarlo, porque sabía que a pesar de todo, él intentaría ayudarla a cualquier costo.
Ringo tardó un poco en responder, pero tras mirarla no pudo más que rendirse. Ella no quería hablar de eso y no la obligaría.
—Sí, Shiny me pidió que te diera esto —tras buscar en su bolso le entregó un sobre cuyo contenido eran unas partituras—. Parece que de las melodías que enviaste para la película eligieron estas. Haz hecho un buen trabajo, sólo falta la canción de Ai-chan.
—Ah, tuve una reunión con la producción sobre eso, me dijeron que me enviarían una respuesta pronto, no pensé que lo harían a través de Saotome-san.
—Es inusual que Shiny se meta en detalles así… Mako-chan, ten cuidado ¿ok?
Makoto asintió, sabía que era normal el que estuviera preocupado, era parte de su familia, la conocía lo suficiente para saber lo que Makoto sentía aún si lo negaba.
Llegó a su departamento tras ir de compras con Ringo. Estaba abriendo su puerta cuando el departamento de al lado se abrió.
—¿Makoto? —la nombrada se volteó para ver a Ai. Tal parecía que la había escuchado llegar.
—Hola, Ai-chan. ¿Qué tal las grabaciones hoy?
—Estuvieron bien aunque extrañé verte.
Se acercó a abrazarla y ella correspondió. Siempre era agradable estar en sus brazos.
Se alejaron solo un poco, lo suficiente para mirarse a los ojos para atesorar ese momento juntos, sin embargo, una repentina punzada en el pecho de Ai lo hizo encorvarse del dolor. Un quejido salió de sus labios y Makoto lo sujetó con fuerza tratando de mantenerlo de pie.
—¡Ai-chan!
Para su mala fortuna ninguno de los chicos estaba en ese momento en el departamento. Makoto estaba por llamar pero el menor la detuvo. Sus miradas se encontraron mientras Ai se recuperaba. Sin decir nada se aferró una vez más a él y hasta que el ligero temblor del cuerpo de Ai se detuvo ella habló:
—Me dijiste que estabas bien.
—No había tenido ningún malestar desde ayer. No me sentí mal hasta que...
Makoto se separó, tal vez Ai no lo dijo pero ella pudo comprenderlo.
—Ai-chan… —de pronto, como si la respuesta apareció ante ella la última noche que compartió con Ai llegó a su mente—. No estarás bien mientras permanezca a tu lado… ¿Recuerdas que dijiste eso?
—¡No hay forma de que haya dicho tal cosa! —Con seguridad tomó sus manos. Pero Makoto retrocedió hasta chocar contra su propia puerta.
—Lo hiciste. La noche pasada en que dormimos juntos. Actuaste extraño. No quise decir nada porque creí que no había sido nada importante, pero ahora… ¿Por qué siento que te estoy lastimando?
—Makoto… —ciertamente estaba confundido, era extraño no saber qué ocurría, pero ahora, más que buscar una respuesta, su prioridad era alejar de ella el miedo que estaba sintiendo—. No sé qué está pasandome, pero sea lo que sea, no quiero que digas que me lastimas. Te necesito a mi lado, por favor, no pienses en alejarte ni por un segundo.
Makoto no apartó su mirada de la suya, de esos ojos que podían calmar y al mismo tiempo sacudir su corazón. Una vez con la mente clara suspiró. Sabía que se enfrentaban a todo tipo de problemas cuando decidieron formalizar su relación. Pero ella estaba dispuesta a aceptarlos y no escaparía ahora. Algo extraño sucedía con Ai y no perdería tiempo en sus indecisiones. Necesitaba ser fuerte para él.
—Lo siento… Sé que esto es extraño para ti, no quiero que te preocupes por mí ahora. Encontraremos una solución a esto ¿cierto?
—Sí —asintió esta vez con una sonrisa calmada—. En realidad, creo que sé donde podemos encontrar respuestas a lo que está pasando.
Llegaron al edificio que Makoto había visitado en dos ocasiones. Ai había avisado antes por teléfono sobre su visita, así que al llegar el profesor ya los estaba esperando.
Ai no tardó en explicar lo que le había estado pasando a lo que el hombre se limitaba a escuchar seriamente. Aunque por aquella expresión era fácil deducir que sabía lo que estaba pasando.
El profesor soltó un suspiro una vez Ai terminó. Sabía que llegaría el momento de decirlo, pero no esperaba que hubiera tantos problemas cuando eso pasara.
—Ai-chan… ¿Has oído hablar de Kisaragi Aine?
—Sí. Recopilaron en mí técnicas de todos los campos de diferentes idols, entre ellos destacaba Kisaragi Aine, ya que se basaron en él para mi voz y apariencia.
—Sí… él fue un buen idol, una gran persona, pero el mundo del espectáculo fue más de lo que pudo soportar. Cuando no pudo más con la presión, tomó lo que algunos llaman el "camino fácil". Por suerte lo encontré a tiempo. No murió, pero quedó en un estado vegetativo del que no ha podido despertar hace años. Y aunque lo hiciera, pensé "¿de qué serviría si su espíritu no soportaba más?". Como científico y doctor puedo crear y sanar cuerpos, pero no puedo manipular los sentimientos. Fue entonces que pensé, que si tenía la oportunidad de mostrarle una segunda oportunidad, cómo es la vida si encuentras la felicidad, cuando despertara podría estar listo para vivir de nuevo. ¿Pero cómo hacerlo? No sé si fue el destino o una casualidad, pero fue entonces que naciste tú, Ai. Si lograba conectarlos de alguna manera, Aine podría ver a través de ojos que no era los suyos y tú podrías sentir con un corazón que no era tuyo. Todo este tiempo creí que no había funcionado, ninguno de los dos daba señales que indicaran lo contrario. Pero parece... —dijo mirando esta vez a Makoto— que sólo hacía falta algo que los despertara. No sé si hice lo correcto, interferí en dos vidas que no me correspondían y ahora que Aine comienza a tener conciencia parece no querer tenerla.
—Entonces… ¿Es cierto? No tengo un corazón, lo que siento no son más que sentimientos robados. Por eso Aine está molesto conmigo. Todos esos sueños, esa voz… era él.
—Ai-chan —Makoto se acercó a él, con delicadeza colocó ambas manos en sus mejillas y unió sus frentes—. Sé que es mucho para digerir, a mí también me está costando, pero por favor, no digas eso. Creí habértelo dicho antes: eres Mikaze Ai y tienes el corazón más bello que he conocido.
—Entonces, ¿en dónde está?
—Está en tu sonrisa, en tu mirada, en las veces que te enojas, está cuando ríes o sientes miedo o tristeza, y también —tomó su mano, solo para dirigirla a su propio pecho izquierdo— está aquí, porque cada palpitar de mi corazón está lleno de ti.
Al escuchar esto los ojos de Ai comenzaron a brillar. Amaba a Makoto, y ella lo amaba de la misma manera. Estaba convencido, de que esa era su propia felicidad.
—Decir esto es difícil —interrumpió el profesor— pero, no creo que puedas soportarlo por mucho tiempo, Ai.
Ante sus palabras Makoto tomó la mano de Ai con fuerza mientras miraba al profesor. Podía aceptar a Ai como fuera, pero nunca podría aceptar no estar con él.
—¿A qué se refiere?
—Ambos están conectados. Si Aine toma más fuerza seguirá lastimándote por hacerlo vivir algo que no quiere. Y aunque él no interfiera, tu cuerpo no está programado para tales emociones, si continúas viviendo con emociones fuertes, todos tus sistemas fallarán. Lo siento pero, me temo que si sigues con ella no podrás soportarlo Ai, y yo no podré arreglarlo.
Sabían que su relación conllevarían grandes problemas, pero nunca habían imaginado que costaría su vida.
—¿Cuánto tiempo me queda entonces? —la respuesta de Ai sorprendió a ambos—. No pienso apartarme de su lado, así que estoy preparado.
Makoto lo miró detenidamente. Tenía miedo, sentía que todo se venía abajo, pero él no dudaba ni un momento. Lo único que quería era ser feliz, sin importar los consecuencias que traería, tal como había dicho hacía tan solo dos noches atrás cuando decidieron hacer todo lo posible por permitirse estar juntos. No daría marcha atrás ahora y menor tras saber qué era lo que Ai deseaba.
—Ya has comenzado a tener problemas técnicos. Esto empeorará, lamento decirlo pero no creo que soportes más de tres semanas.
La noche llegó, habían pasado toda la tarde sentados en la banca de un parque mirando el lago frente a ellos tratando de asimilar todo lo que habían escuchado, todo lo que pasaría a partir de ahora.
—Lo siento, Makoto. Parece que no podré hacer todos tus sueños realidad. Ni siquiera estaré cuando seas indiscutiblemente la mejor compositora de todo Japón. Hay muchas cosas que quisiera pasar contigo, pero parece que no tenemos tiempo, y lo único que no quiero hacer es desperdiciarlo lamentándonos. Tal vez es egoísta de mi parte, pero ¿crees que podríamos compartir sonrisas hasta el final?
—Ai-chan, te lo dije, perder a alguien es el sentimiento más horrible que puedes experimentar… Pero, el estar solo es peor, dije que me arriesgaría a amar y así lo haré. Me encargaré de amarte con todo mi corazón hasta el final y espero que de esa forma no me arrepienta al final.
—Gracias, por apoyarme en estos, sé que es duro para ti, y sobre todo para Quartet Night. Creo que será mejor no decirle a nadie. No quisiera tener que preocuparlos también, sé que es imposible ocultarlo, pero hasta entonces, me gustaría verlos como siempre.
—Entiendo.
Tras hablarlo más, decidieron tratar de seguir con sus vidas como hasta ahora. Una vez más durmieron juntos, honestamente el problema que menos les importaba ahora era la prohibición del amor. Sólo querían pasar tanto tiempo juntos como fuera posible.
Asistían a las grabaciones, reuniones y demás trabajos de Ai, cada que tenían algo de tiempo libre comían en una cafetería, iban a un parque o a algún sitio para tener citas tranquilas. Llegaban al departamento de Quartet Night donde comían con ellos o conversaban juntos de temas cotidianos. Solamente vivían su día a día sin preocupaciones, como lo haría una pareja de enamorados.
—Está lista —exclamó Makoto con una sonrisa tranquila en su rostro.
Estaba sentada frente al piano de su departamento mientras Ai la contemplaba trabajar sentado desde su sofá.
—¿Realmente terminaste? —No tardó en acercarse a mirar las partituras que yacían sobre el piano.
Makoto lo dejó sentarse a su lado y mientras leía las partituras con asombro, Makoto lo miraba con una sonrisa satisfecha al ver su aprobación en su mirada.
—Es… ¿Realmente es para mí?
—Sólo tú podrías cantarla. Fue difícil encontrar la forma de plasmar lo que quería decir, tal vez porque ni siquiera estaba segura de qué era lo que tenía que decir.
—¿Qué era? —Makoto sonrió un poco antes de contestar.
—Gracias por dejarme conocerte.
Ai no dijo nada, con su mirada lo expresó todo, la amaba. Era triste y frustrante tener que dejarla pero no se arrepentía de nada. Todo lo que había pasado lo había llevado a ella y si así tenía que terminar, entonces lo aceptaría. Makoto se acercó esta vez y tras unir sus labios Ai se separó por un constante dolor. Era doloroso, no poder tener un buen momento sin que algo así pasara.
—Lo siento, iré a dormir.
—Buenas noches Ai-chan.
Una vez que se apagó allí estaba él, frente a un mar viendo las pequeñas olas que se hacían a sus pies.
—Tú eres Aine ¿cierto? —tras llamarlo, éste se dio la vuelta, su rostro era muy similar al propio pero con algunos rasgos un poco más maduros y su cabello de un azulado algo oscuro.
—¿Por qué no te cansas de usar mi corazón? Fue frustrante, tener que ver siempre algo que no quería, vivir algo que ya no podía.
—No tengo idea de cómo ha de ser vivir eso, pero gracias. De no ser por ti nunca podría haber desarrollado mis propios sentimientos. Pude sentir cómo es amar a alguien. Pero, ya no podemos seguir conectados, quiero poder abrazarla sin miedo, quiero poder cantar su canción como es debido, entregarle mi corazón.
—...Nunca lo entendí… Por qué siempre tienes que hacer tanto por alguien. No sé cómo puedes dar todo de ti y recibir satisfacción por ello. No lo comprendí hasta después de verlo… El tener alguien con quien compartir todo, el deseo de querer dar lo mejor de ti, luchar siempre y no desesperar por ello. De alguna forma, eso se convirtió en tu felicidad.
—Sí, de no ser por Makoto creo que nunca lo hubiera entendido. Lo que es el amor ni la verdadera felicidad. Pero, logré encontrar ambas cosas en ella, quiero demostrarlo, no quiero alejarme de ella, ni sufrir cada que me acerco. Lo siento pero no puedes alejarnos. ¡Esta es mi vida! No tienes nada que decidir en ella.
—Yo tampoco quiero tener nada que ver con ella. ¡Odiaba que tocaras mi corazón! ¡Esos sentimientos no son míos!
—Entonces separémonos. Parece que ambos aprendimos algo del otro, pero ya no podemos seguir juntos.
—Yo nunca pedí tener esta vida. Haz lo que quieras con ella, pero no quiero verla más —Ai asintió. Estaba por alejarse de ahí pero entonces Aine volvió a hablar—. Y cuida… bien de tus amigos también. Yo no pude hacerlo.
Asintió una vez más y con eso despertó.
Makoto estaba acostada a su lado mirándolo fijamente.
—¿Todo bien? —Ai sonrió ante su pregunta.
—Mejor que nunca. Yo… me desconecté de Aine —Makoto abrió los ojos con sorpresa, no sabía que pudiera hacer eso.
—¿Y qué tal?
—Sigo amándote. Estos son mis sentimientos.
Makoto sonrió y se acercó para abrazarlo acurrucándose en su pecho.
—Siempre supe que tenías corazón.
Una vez en brazos del otro su calidez los arrulló hasta quedarse dormidos.
-Tiempo después-
Makoto había regresado al edificio donde estaban sus departamentos. Había presentado su canción hace unos días y tras esa reunión terminaron alabándola. No solo era una canción hermosa, también contaba su historia la cual encajaba extrañamente bien con la película. Dos enamorados que no pueden estar juntos y en lugar de tratar de evitar su triste final, sólo disfrutan el tiempo que pueden compartir. Odiaba que su vida sonara como una tragedia, pero aún así Ai la había hecho tan feliz como no lo había sido en años.
La nieve, como si fuese flores de cerezo, Uh… Es un blanco silencioso
Ligeramente… Y balanceándose… Cae en la palma de mi mano y desaparece
Tras caminar por el edificio comenzó a escuchar un dulce canto. La voz de Ai que emanaba de la sala de ensayos era hermosa. Además, lo que estaba cantando… rápidamente supo que era su canción. Una vez que llegó a aquella sala se quedó tras la puerta. No quería interrumpirlo. Recargó una de sus manos en la puerta y siguió escuchando… su canción de despedida.
Para cubrirla con un beso, nos acurrucamos y calentamos
Siguiendo los latidos de tu corazón, porqué será que mi pecho duele sólo un poco
Oye… ¿Dios? Si un corazón pudiera
Alojarse repentinamente dentro de mí,
Y tener una sola gota
De los mismos sentimientos que ella… Por favor, concede mi deseo
Al final con una sonrisa… No quiero que llores
Porque definitivamente no olvidaré el hoy
"Seguiré vivo… Dentro de ti…"
Por todo el amor… Uh, gracias, adiós mi amada
Una y dos, fueron grabadas… Las memorias brillantes
Estas memorias no son malas y se convirtieron en calidez
Ya que eres tan amable, fue bastante deslumbrante para mí
Todas tus palabras brillan hermosamente en el viento
Habrán veces que la distancia será demasiado grande
Y seguramente también habrán días dolorosos
Probablemente si ahora me preguntara
Qué debería hacer… Estoy seguro de que lo entendería
Quiero abrazarte… Por toda la eternidad
Como si el momento del adiós se detuviera
"Te amo… Realmente te amo"
Sentimientos como ese se desbordan en esta brillante canción de amor
Al final con una sonrisa… No quiero que llores
Porque definitivamente no olvidaré el hoy
"Seguiré vivo… Dentro de ti…"
Por todo el amor… Uh, gracias
Y entonces toda esta existencia… A la que llaman yo
Protegerá a la flor en la que te has convertido
Así que por favor, cree… Las semillas para el futuro
Van a florecer en mi corazón… Lo sé. Te lo prometo
Apenas terminó, abrió la puerta. Necesitaba verlo, aún si no quería que él la viera así. Las lágrimas se habían desbordado por sus mejillas. Estaba dispuesta a apoyarlo hasta el final, pero recordar que él también se iría de su vida era como una puñalada en el corazón.
—Ai-chan...
Ai la miró en silencio con una sonrisa triste. Estaba feliz porque había podido cantar su canción como era debido. No se equivocó al decir que era la canción con más sentimiento que había cantado. Pero, el ver a Makoto así hacía que le doliera más saber que no podía quedarse a su lado por siempre.
Extendió sus brazos en señal de que se acercara y sin pensarlo lo abrazó con fuerza. Pasaron varios minutos antes de que pudieran calmarse. Cuando Makoto alzó su rostro Ai acarició su mejilla con delicadeza.
—¿Te sientes mejor?
—Sólo un poco. No me gusta la idea de perderte, quiero ser fuerte Ai, pero no creo poder serlo sin ti a mi lado.
—Estoy seguro de que lo serás. No quiero que llores, Makoto. Me has entregado demasiada felicidad, y lo único que quiero es que puedas ser igual de feliz. Cumple tus sueños, escribe música, vive tu vida. No quiero que cuando me recuerdes lo hagas con tristeza ¿ok?
Makoto trató de sonreír, y con su dedo meñique rodeó el de Ai.
—Lo prometo.
Logré terminarlo para el cumpleaños de Ai~ (en mi país aún es primero, así que cuenta xD) Espero les haya gustado, déjenme saber su opinión~ En cuanto a la canción es winter blossom y la traducción le pertenece a Haru Dokuro (síganla en facebook~) Originalmente sería trans winter de aoi shouta pero el feel de WB me ganó (aunque en wattpad lo dejé como TW) Bueno, sé que me tardé en actualizar pero este será el ritmo de próximas actualizaciones :c lo siento y espero me tengan paciencia!
