" Se nota que eres una Palpatine, los planes más enrevesados son nuestra especialidad "
El señor Sheev Palpatine seguía siendo una persona non grata para Rey, pero después de la información que le hubiera encantado no saber, ya no quería saber nada más de la familia Organa-Solo. Era desagradable saber que, dentro del pasado del oficinista amargado estaba Kylo Ren y, con él, toda la información que había conseguido. Sabía que la solución Palpatine era radical, pero si quería terminar con todo aquello, era la mejor de todas. Además, era la garantía de Anakin, la posibilidad de estar toda la vida con un buen padre a pesar de que su opinión sobre Ben Solo hubiera cambiado.
¿Cupido había lanzado las famosas flechas de plomo?
" Entonces, ¿tenemos trato? " preguntó seria Rey. No quería que aquel señor se la jugara, había matizado hasta el más pequeño detalle que ella encontrara. Para su sorpresa, aquel señor no estaba poniendo ninguna resistencia, solo quería que heredara su apellido y una gran responsabilidad que ella realmente no quería. Le pidió que fuera lo más transparente posible, a lo que le dio un gran dossier el cual había guardado con gran cautela para poder saber que se escondía aquel señor.
El señor la dejó sola en un momento para poder hacer el contrato oficial. Desconfiada, empezó a leer toda la información sucia de los Palpatine. Era la primera vez que sentía rechazo hacía su propia sangre, pero sabía que no podía echarse atrás. Debía seguir adelante con la idea, además, la solución iba a ser drástica pero eficaz.
" No firmaré nada sin leer "
" No esperaba menos de ti, Rey Palpatine "
Leyó con detenimiento y revisó que fuera un papel oficial. No había trampa ni cartón, sabía que era todo lo que habían hablado. Pensó en cada variable que se podía dar, en cada trampa de la que él se podría sujetar, pero estaba preparada. Vio un par de puntos que solo le beneficiaba a él, pero decidió darle esos puntos. No le importaba perder aquello. Solo quería ser ella.
" Tenemos un trato, abuelo " dijo con una falsa sonrisa que satisfizo al señor mayor.
Ambos firmaron y ella se llevó una copia con todo el dossier que le había entregado. Le dio un abrazo en el que dejó sorprendido al señor mayor. Rey sonrió para sus adentros, quería dar la sensación de familiaridad que la Rey de 10 años hubiera hecho desde su más pura inocencia. Bajo la mirada de varias personas fue que salió del lugar hacia el bar más cercano. Su estómago empezó a gruñir del hambre y no tenía nada esperando en la casa. Aun no encontraba trabajo y ya sabía que a Stardust jamás iba a volver. No podía negar que ya tenía asumido que jamás iba a volver y no le desagradaba la idea de no volver jamás bajo las órdenes de Leia Organa. Solo iba a echar de menos a los jóvenes que había empezado a dar clase.
Entro en la primera cafetería que encontró y pidió un desayuno bien completo. Sola, en una de las mesas más apartada, llevó aquel desayuno y empezó a comer, queriendo ahogar sus penas en eco-café con soja, tostadas multi-cereal con eco-mermelada y zumo de naranja natural. No fue hasta llegar al zumo en el momento en que se le ocurrió mirar el teléfono. Vio que estaba llena de mensajes de Ben, el último hacía 3 segundos. Eran variados pero todos giraban al rededor de lo obvio: que la quería y no pretendía decepcionarla con errores del pasado. Después de la noche que habían compartido lo que más deseaban, leer aquello le había roto el corazón.
" ¡Callate! " gritó a la pantalla sin activar el guardado de los mensajes de voz. No había dicho nada. Dejó el teléfono encima de la mesa y miró el meno haber si había algo más para comer.
" Así no creo que se entere de que no quieres hablar con él " dijo un hombre sentado en la mesa de al lado. " Especialmente si quieres que deje de escribir "
La pantalla seguía vibrando y brillando por cada mensaje que iba llegando. Se imaginaba que no le hubiera sentado bien dejarlo en visto, pero no se merecía ni una respuesta que le pudiera dar. A pesar de no haberle respondido al desconocido, se tomó la libertad de sentarse en su misma mesa. Rey observó el señor con cara de pocos amigos, pero este sonreía de una forma un tanto extraña. Sacó su teléfono y buscó con una tranquilidad bastante insultante algo hasta que lo puso delante de ella. Era una foto de Ben Solo con Anakin en sus brazos. Le vino tan de sorpresa que parte del zumo cayó sobre la mesa.
" ¿Quien eres? " preguntó mientras limpiaba el desastre del zumo con las servilletas de papel. El chico a ayudó después de apartar los teléfonos, con la agradable sorpresa de ir a pedir otro.
En ese momento Rey se fijo en la fuerte complexión del extraño, su pelo naranja corto y traje negro similar al de un militar. La desconfianza de Rey intentó buscar respuestas a ver quien era, pero solo sabía imaginar que era algún compañero amargado de la vez anterior. Volvía con un zumo grande y las galletas de espelta que había visto que no quería probar. Sabía que pretendía, era un viejo truco que todo el mundo usaba: el soborno. Al ser un sano y delicioso soborno, ella se quedó sentada.
" Armitage Hux. Fui su compañero en su anterior trabajo en el First Order " se presentó tendiendo su larga y suave mano. Rey se lo dio sin dudarlo pero sin dejar de desconfiar de ese señor.
" ¿Qué ocurre con él? "
" Sabemos que él está viviendo contigo " dijo con una sonrisa que hizo que su sangre se helara " ¿Te suena el nombre de Kylo Ren? "
" Demasiado " dijo con cierto tono de asco.
" ¿También lo odias? "
" ¡No se atrevió a contarme nada de Kylo Ren! ¡Lo tuve que descubrir por casualidad! "
" ¿Solo te ha hecho eso?¿No te comentó como una vez silencio a la persona errónea? ¡Me costó arreglar el problema y nadie me dio las gracias "
De alguna extraña forma, la conversación había dado un giro de 180 grados. Mientras ella comía, poco a poco el chico de cabello naranja y completamente enfadado empezó a despotricar cada error que Kylo Ren había cometido cuando trabajaba, cada vez que lo tuvo que ayudar delante del jefe supremo o cualquier locura que estaba fuera de desempeñar un buen trabajo. Rey terminó por contar cada decepción que le había dado Ben Solo hasta el momento que le ocultó lo de Kylo Ren. Para su sorpresa, Armitage Hux se veía horrorizado ante cada traspié que había cometido el oficinista-no-oficinista con ella.
" ¿Y aún te vas a casar con ese patán? "preguntó de mala manera el ex-compañero " ¡No habrá hecho una buena postura de yoga en su vida "
" No hace falta que jures, Hux " dijo ella con una sonrisa " Me has caído bien, pero sigo sin entender como es que llevamos al rededor de 4 horas hablando mal de Ben Solo "
" Ah, si, se me olvidaba... " De pronto se acordó de algo y empezó a buscar en su maletín negro una serie de hojas " Lo estamos buscando para que haga un último trabajo. El plan inicial era amenazarte y todo eso, pero ya nada. Además, eso está muy visto..."
" Que haga lo que le de la gana " sentenció ella " Yo no soy la recadera de nadie y menos de ese imbécil. Tanta sinceridad y no me dice que como Kylo Ren tiene pasado de roquero y matón… ¿Y pretende que me case con él? ¡Encima estoy en el paro por su culpa! "
" ¿Has probado a pedir trabajo en nuestras oficinas? " le preguntó un tanto curioso
" Vengo de ahí… al parecer soy la nieta de Palpatine y no se que más. Me da igual, Armitage. Soy profesora, nada más "
" Sabes qué, necesitas una sesión de yoga al aire libre. Tengo las esterillas en el coche "
Sabía que no era algo muy normal que un compañero de Ben Solo vestido al más puro estilo militar y quien le reconocía que, en principio, la iba a amenazar, le dijera que se fueran a hacer yoga al aire libre con una esterillas que tenía en el maletero del coche, pero llegó todo a un punto en el que toda cosa normal ya no existía. Accedió y terminaron de comer antes de seguir al desconocido hasta su coche. Al ver que era real y que las esterillas eran de un bonito color verde azulado, fueron al parque más cercano. Para su sorpresa, el pelinaranja era un chico elástico capaz de seguir su las posturas de una forma casi terrorífica mientras que ella se acomodó para poder dar lo mejor de ella y borrar toda mala idea que tenía en su cabeza. No se fijó en sus perfectos músculos ya que se había quitado la camisa para estar en camiseta interior o los fornidos brazos, solo en despejar su mente.
" No eres nada mala, Sunshine Palpatine " la extraña alabanza de él hizo que Rey se sonrojara un poco " Esto hay que repetirlo más veces "
" Tienes razón, Army " acortó su nombre de forma cariñosa, haciendo que el chico se sonrojara un poco.
Cambiaron sus teléfonos y se marcharon en paz, deseando repetir otra extraña pero apasionante sesión de yoga al aire libre. Gracias a la intervención de ese chico, Rey pudo dejar de pensar en Ben Solo o Kylo Ren. Ya no se sentía tan traicionada, solo dolida. Aúnque no se había quitado la idea de terminar de una vez con todo el tema de Nova, dejar que Garven se casara de una vez con su amada profesora y ya ella vería que haría con su vida. El plan de siempre. Nada nuevo. Todo por Anakin Solo y nadie más.
Al llegar al ascensor se dio cuenta de la hora. Mientras buscaba las llaves de la casa se imaginaba que estarían viendo la televisión para aliviar la tensión de la mañana y se esperarían a que el menor se durmiera para poder hablar y, con besitos de besugo mezclados con sexo intentaría bajar el odio que ya sentía ella.
Pero no caería. Tendría que explicar cada fechoría que había cometido Kylo Ren y ser más sincero que las estatuas del renacimiento par poder tener un poco de la piedad de Rey Sunshine.
Al entrar en la casa, vio que estaba a oscuras. Buscó el interruptor de la luz con las manos antes de cerrar la puerta, encontrándose con el intento de romanticismo más loco que nunca había visto: en la mesilla enfrente de la televisión dos velas rojas a medio derretir, mantel blanco, dos copas de vino y, por razones que desconocía, una pizza carbonara sin cebolla con forma de corazón en mitad del mantel y panes con queso y bacon por encima apartados en un cuenco. Gritó el nombre del pequeño Anakin, pero no obtuvo respuesta.
No hacía falta ser un genio para saber que, en efecto, todo había sido una orden de Deliveroo.
" Rey, ¿Ahora podemos hablar? " escuchó a Ben mientras salía con traje y corbata de la habitación."¿Te puedo explicar todo lo de Kylo Ren? "
" ¿Tu estás bien? ¿Pretendes que te escuche con una carbonara en forma de corazón?"
" He puesto tu programa favorito de crímenes imperfectos y Anakin no está en casa "
" Solo tienes 3 horas que te da el programa, sin los créditos "
