Soy algo más, La historia de Wavern
Capítulo 27
Wavern dormía tranquila por una vez en demasiado tiempo, por fin, la energía del Núcleo Infinito estaba tranquilo, como si fuera un bebé en el vientre de su madre, pero al fin en paz al ayudar lo más posible en reparar los daños del clima en el planeta, lo cual, la dejaba estar tranquila junto a Joe, sin mencionar que, parecía que Naga había parado, aunque fuera por un rato, de llamarlo con el Núcleo Silente, lo cual, le daba un poco más de paz.
Sin embargo... algo la despertó, era el Núcleo, se alteró ligeramente, como un magnetismo, estaba siendo atraído por una fuerza que estaba cerca.
Wavern se levantó, pero Joe aún estaba dormido en su cama, en el cuarto casi vació por la reciente mudanza, había dado vueltas por la ciudad con su madre, había sido un día feliz, por lo cual, el castaño dormía profundamente, con una ligera sonrisa en su rostro.
La bakugan no deseaba perturbarlo, le dejo dormir... pero el Núcleo le llamaba, y era un llamado que no podía esperar.
La Bakugan se elevó, buscando la fuente de energía por la casa, la luna iluminaba el suelo de la sala a través de la ventana, todo estaba silencioso y la noche estaba tranquila... inusualmente tranquila, decidió que regresar al cuarto sería lo mejor, pero la puerta se cerró justo frente a ella de golpe, sin despertar a nadie de los que vivían ahí, y una silueta apareció en la ventana, en la sombra de la ventana que se reflejaba en el piso, la cabellera en punta y la gabardina le hacía creer que tenía vida propia, espectral y oscura, aunque el que producía la sombra, era más aterrador.
Wavern: ¡JOE! ¡AUXILIO!
Hydranoid: Relájate, por favor, no tienes que pedir ayuda (apareciendo justo enfrente de Wavern, intentando calmarla)
Wavern: Sé que no lo necesito, puedo enfrentarlos, pero secuestrarme no les ayudara en nada.
Masquerade: Créeme, "robar" Bakugans con mis propias manos, no es mi estilo.
El rubio pasó por la ventana hacia el interior de la casa, dejando que las cortinas blancas de la ventana le dieran un aura más espectral al chico al pasar el aire a través de ellas y cruzarles hacia dentro.
Masquerade: Solo vengo a hablar un momento, no tengo motivo alguno para llevarte ni nada.
Wavern: ¿Y qué hay de mi hermano?
Masquerade: Je, aunque te llevara ante él en bandeja de plata, estoy seguro de que me mataría antes de decir algo... no me perdonara que perdiera contra ti una vez, mucho menos me perdonara que perdiera contra Dan.
Wavern: Si eso es verdad, ¿Cómo es posible que estés aquí?
Hydranoid: No hemos ido a ver a Naga, es por eso... mi maestro no estaría aquí de ver a Naga antes de verte aquí ahora... de todos modos, su fin... está muy próximo...
Wavern volteo a ver al rubio, buscando que las palabras que decían, fueran una sucia mentira, pero la poca expresión que mostraba bajo su máscara... le hacía saber que era cierto... su corazón se sintió apretado de dolor, a pesar de ser enemigos.
Wavern: Entonces... si no vienen por el Núcleo de Infinidad... ¿vienen a ayudarnos?
El rubio sonrió a lo bajo, acercándose a la mesa de la sala, haciendo que ambos Bakugan también se posaran ahí.
Masquerade: Dan me ofreció lo mismo hace apenas unos días, y lo mismo te contestare ahora: no creo que funcione su plan, y no es mi destino ayudarlos.
Wavern: Entonces...
Hydranoid: Quisiéramos que nos contestaras algunas preguntas.
El rubio tomo una silla y se sentó frente a la mesa.
Wavern: Aun recuerdo que te roge que le dijeras a mi hermano que parara con su destrucción, y fuiste grosero, negando mis palabras, ¿Por qué debería contestarles algo ahora?
Masquerade: Porqué de hacerlo, te diré por qué despertaste y por qué el Núcleo de Infinidad te llama hacia mí.
Wavern no lo había notado ni comentado, pero podía sentirlo, se sentía ligeramente atraída como imán hacia Hydranoid, que estaba cerca de ella, pero era el rubio quien la acercaba más y podía sentir algo que no solía sentir a menudo: Tranquilidad y control en el Núcleo dentro de ella, y tenía que saber el porqué, podría ser la respuesta a la solución de Vestroia, de ser verdad lo que dijera el rubio.
Wavern: Esta bien... pero también me reservare de contestar algunas preguntas si así lo considero.
Hydranoid: Si es por creer que preguntaremos sobre sus planes, descuida, no deseamos esa información.
Masquerade: Es verdad, sigo pensando que lo que sea que planeen, es bueno... pero no funcionara.
Wavern: La esperanza es más fuerte de la que creen ambos, pero está bien, respetare su idea por ahora.
Hydranoid: Gracias, por ello, juramos solemnemente que todo lo dicho aquí... nadie jamás lo sabrá, como si nunca hubiera salido de la boca de ninguno de nosotros.
Wavern: Entonces, pueden preguntar, si así cumplen el secreto, también guardare lo que me digan solemnemente.
El rubio decidió pensar con cierta calma sus preguntas antes de ir a su encuentro con Wavern, y aun lo hacía ya estando ahí, y seguramente también lo haría después de irse, ya que, sin importar como lo viera, esa oportunidad seria irrepetible, no volvería a tener esa oportunidad de preguntar a Wavern en completa soledad y calma otra vez, y los tres presentes lo sabían perfectamente, si no preguntaba algo ahí y ahora, nunca podrían preguntarlo ni saberlo jamás.
Masquerade: La única cosa que podría interesarme y saber de ti... es todo lo que sabes sobre tu hermano; Naga, eres el único ser que conozco y que podría existir, que nos puede decir quién es, su pasado solo lo sabes tú, y nadie más podría saberlo mejor que tú.
Wavern: Es extraña tu pregunta, pero no eres el primero que me la ha hecho, ya que sus propósitos son tan oscuros y egoístas, que hacen dudar a cualquiera de porqué lo hace, pero créanme, mi hermano, más allá de ser malvado... está llorando, y en realidad... a nadie le eh contado a profundidad toda la historia de nuestro origen en Vestroia, el origen… de todos nosotros.
El rubio dudaba de eso ultimo dicho, desde Naga llorando por dentro hasta la historia de Vestroia, pero no interrumpiría por debatir un punto que él mismo no sabía completamente (más allá de los soldados legendarios), además de que Wavern no había terminado de hablar, solo había tomado una pausa para pensar.
Wavern: Mi hermano y yo venimos a ser una especie que conocen los Bakugan como ´´Los blancos´´, también llamados "Los olvidados", eh hablado con el Núcleo de infinidad en mi cabeza, tiene vida al igual que la vida que otorgó desde hace años a Vestroia, por más imposible que parezca.
(Narra Wavern)
Antes, creía al igual que Naga, que nacer sin un atributo era una maldición, una condena que nos hacía vivir incluso menos tiempo que a los otros Bakugan, sin habilidad alguna... pero después el Núcleo me lo contó, no éramos un error de nacimiento... éramos el origen de los Bakugan.
Antes de los atributos, la realidad es que el Núcleo perfecto existió antes en nuestra era prehistórica, no estaba dividido como ahora, y los Bakugan eran en realidad todos, una especie sin atributos ni poderes, eran pacíficos, seres y criaturas que vivían en paz, sin la idea de que debíamos pelear para avanzar... todos eran blancos, y todos vivían en una tierra fértil y creciendo poco a poco en completa armonía...
Sin embargo, hubo un Bakugan diferente, era exactamente como todos físicamente, pero era por dentro, la oveja negra del rebaño.
Era un visionario, un Bakugan que había nacido con un cristal en la frente, pero con la mente oscura, creía en el poder, creía en la destrucción, era un Bakugan que intentaba convencer a otros a unirse a él, a pelear y a ser más de lo que la vida en paz era.
Por su actitud, solía usar incluso su cristal en la frente, para golpear a otros Bakugan, y su determinación, lo hacían un Bakugan de temer y así, consiguió a sus seguidores, formando un pequeño ejército a su total servicio.
Quería tener el Núcleo Perfecto, y su ejército era temido y los Bakugan débiles y pacíficos, escapaban de ellos.
Solo 6 amigos de toda la vida, 6 Bakugan que creían en la paz y en la fuerza de voluntad se les enfrento a ese ejército, sin importar que sus vidas corrieran peligro, su unión y valor era más grande, por la idea de la paz y el bien de sus semejantes.
El ejercito que el Bakugan del Cristal junto, era grande conforme convenció a los inocentes que lo escucharon, a unirse a su causa, estos, al ir notando su fuerza crecer conforme se enfrentaban a sus familias, amigos y conocidos por igual, estos notaron que la causa que su líder profetizaba, era verdad... y así, la guerra empezó.
Los seis guerreros valientes, al principio, necesitaron del apoyo de su unión como amigos, peleando en equipo; para poder pelear por la justicia y la paz, pero conforme ganaban peleas, sus formas físicas iban cambiando, su fuerzas aumentaban, podían derrotar enemigos enteros ellos solos; es decir, uno de manera individual a pesar de ser 6, sus voluntades crecían y los valores los hacían continuar en la pelea que duro, como lo medirían los humanos, meses, sin descanso, sin importar que tantos enemigos los enfrentaran, los seis guerreros eran una voluntad y un corazón unido, volviéndose seres de gran poder.
El ejército se terminó, habían logrado derrotar a cada enemigo en su camino por defender Vestroia… pero su líder, no estaba por ningún lado.
No había huido, se había escabullido, su ejército había distraído lo suficiente en esos meses a los seis guerreros, para ver que él había ido hacia el Núcleo solo, el Núcleo estaba lejos, no había portales que nos llevaran directo a esas distancias como ahora en día, así que cuando llego al Núcleo, ninguno de los seis guerreros legendarios tuvo, por más poder que tuvieran, la velocidad suficiente para recorrer lo que el Bakugan del cristal recorrió en todos los meses que tardó en llegar... pero lo vieron todo.
El Bakugan se acercó al Núcleo perfecto, el aura que despedía en ese entonces, era revitalizante, y el Bakugan decidió tocarlo con su cristal, para así absorberlo por completo... fue un error terrible.
Conforme el Núcleo toco y se unió aún más el cristal a él, el poder comenzaba a salir a través de ese cristal, al igual que la luz entra blanca y sale en arcoíris de un cristal común aquí en la tierra, así nacieron los atributos... pero eso no era luz, eso era poder, ese poder era inestable... y era terrible.
Los rayos comenzaron a salir por todos lados, lloviendo hacia Vestroia, algunos tocaban el suelo, cambiándola y haciendo que lava saliera a chorros, quemando la piel blanca de quien estuviera cerca, que los huracanes nacieran, haciendo un grave daño físico a inocentes que se ocultaban de la guerra y de las peleas, surgió agua que inundaba y llego a ahogar tanto guerreros como a caídos e inocentes, surgieron abismos que tragaron vidas como si con la mano tomaras granos de arena, pero vez de arena; vidas hacia su perdición eterna, la tierra temblaba, haciendo arena movediza en el suelo y tierra chocando contra si misma como bocas hambrientas en el suelo que tocaba, y la luz quemaba las retinas de algunos, dejándolos ciegos para siempre.
Y otros desafortunados eran tocados por los rayos, cambiándolos, haciéndolos mutar, y el cambio era terrible, pues la agonía y el dolor eran parte del cambio físico
Los gritos eran todo lo que conquistaba Vestroia en ese momento, uno no sabía si eran gritos de auxilio por la tierra que comenzaba a cambiar y asesinar alrededor todo lo que estuviera cerca, o si eran los Bakugan cambiados, los que gritaban, suplicando por morir rápido en vez de seguir sintiendo esa agonía en su cuerpo, lanzándose hacia la tierra contaminada para morir, pero ni siquiera la lava, los huracanes, las inundaciones o incluso el abismo, les hacía daño, era como si se comenzaran a transformar también en ese aquelarre de destrucción.
Parte de la tierra que ahora los comenzaba a ver nacer de nuevo, pero en una inmensa pulsación de dolor, en un universo... vuelto dolor puro.
(Fin de la Narración de Wavern)
El Bakugan paro de hablar por un segundo, necesitaba un descanso de su narrativa, no era lo mismo haberlo escuchado alguna vez del Núcleo infinito, a escucharlo ahora de sus propios labios, notando que estaba llorando, pues al contar la historia... pudo jurar que escuchaba la tierra antigua de Vestroia llorar, y a sus habitantes gritar hasta desgarrarse sus gargantas.
El Bakugan Darkus sentía que toda su sangre se había ido hasta sus pies, sentía su rostro pálido y asustado, pues la agonía de sus antepasados lo pudo sentir... pero el rubio...
Sus manos estaban temblando, sus labios se habían tornado totalmente blancos, y sus ojos bajo su máscara estaban casi en órbita... pues conforme lo había narrado Wavern... lo pudo ver... lo vio todo al igual como Wavern lo conto a través de sus ojos...
Vio la sangre de los Bakugan, teñir su piel blanca a rosa conforme la lava los atravesaba y la tornaba negra y muerta, vio el abismo tragarse toda esperanza de vida junto a los Bakugan,... familias enteras morir, seres siendo machacados, incluso explotando sus cuerpos y sus ojos salir de sus orbitas, junto con sus cerebros al ser atrapados y aplastados en los temblores de la tierra, al ser aplastados por piedras gigantescas... aquello era el apocalipsis a gran escala, era como ver a los dinosaurios extintos ser masacrados... pero peor de lo que el meteorito lo había sido según las lecturas que él alguna vez había leído sobre el comienzo de la tierra, el meteorito había sido piadoso, lo que él vio a través de sus ojos había sido peor... y más aún... porqué los escuchaba gritar también... los escuchaba hablar un idioma que se suponía, él no conocía... y sin embargo... la entendió.
Entendió las suplicas, entendió la preocupación, entendió las profecías y las exclamaciones del Bakugan acristalado, y sobre todo... podía entender cuando los Bakugan suplicaban el morir, después de ser tocados por los rayos de atributos... era horrible.
Hydranoid/Masquerade: Dame un descanso.
A Wavern le extraño que incluso los dos dijeran esas palabras al mismo tiempo, pero a los dos no les importo, el rubio se levantó de la silla, dirigiéndose hacia la ventana, para poder recibir la brisa de afuera y tomar un respiro, recargando todo su cuerpo en el marco de la ventana.
Había sido demasiado incluso para el ego y orgullo del rubio, pero sobre todo, para su carácter digno y sereno de costumbre, aun así, tuvo la fuerza para no vomitar, pero si había sido incluso demasiado para su estómago.
El Bakugan, por su lado, se quedó un momento, solo viendo su reflejo frente al espejo, alejado de Wavern y de la mesa, pensando, que incluso cuando atravesó el pecho de Reaper en aquella batalla... eso no se acercaba ni de lejos a lo que Wavern les acababa de narrar, intentando recuperar la serenidad, viendo como su maestro intentaba sostenerse la cabeza con ambas manos, acariciando su cabello y su cabeza para intentar recuperar la calma de siempre, y asimilar lo que acababa de suceder.
Wavern no estaba mejor, sus lágrimas no habían parado, era el Núcleo, llorando por lo que en contra de su voluntad, le había hecho a sus hijos hacia tanto tiempo, y ahora que estaba en un cuerpo y recordaba en voz alta aquella historia, lloraba, pidiendo perdón desde su alma, a cada uno de los Bakugan que en ese tiempo, había asesinado su propia madre creadora, y Wavern sentía ese dolor, también intentando recuperar la serenidad, pero también llorando ella misma su propio dolor, irónicamente, algo le decía y sabía que solo ahora podría llorar sin ser juzgada ni detenida... quería a Joe, sabía que era un muy buen chico de corazón puro, pero habría buscado detenerla de llorar y de narrar la historia de haberla contado a los peleadores o a él, y eso habría ahogado su corazón para siempre, era irónico, pero ninguno de los peleadores o Bakugans de sus amigos, hubieran querido seguir la historia, era ilógico... pero los únicos con fuerza de voluntad y razón, eran los presentes, el rubio enmascarado, y el Bakugan Darkus, los cuales, sabían que Wavern estaba llorando... pero no la detendrían, ni la juzgarían.
Necesitaba desahogarse para seguir viviendo en paz con ella misma, y ambos lo sabían, permitiéndole en un silencio solemne recuperarse y tomar el tiempo que necesitara, al igual que ellos... no eran parecidos ni con el mismo objetivo... pero en ese momento, solo ellos se entendían en esa emoción... no había nadie más.
Paso un poco más de media hora, incluso el rubio se fue un momento y volvió en su resplandor para tomar agua y reponerse de lo anterior, incluso se tomó la molestia de ser amable con Wavern, ofreciéndole algo de ayuda o si la Bakugan deseaba algo con lo que pudiera ayudar, Wavern solo pidió ser acercada un poco a la ventana para poder respirar y reponerse poco a poco, nada más, y el rubio se lo concedió con cierto tacto inusual en el mayor.
Sin embargo... ahora ambos sabían que los 2 habían visto la masacre con la historia de fondo... Hydranoid fue el afortunado que no lo vio ni lo sintió, por lo cual, fue el menos afectado... pero no por ello, no sufrió también... ofreciéndole algo también a Wavern, pero esta lo rechazo amablemente, solo quería un respiro y la brisa de la noche, dándole frescura, antes de continuar con su historia... aun así, agradeció la amabilidad de ambos peleadores, los cuales no fueron insistentes ni intentaron presionarla de mejorarse, dejándola tomar su tiempo... notando que ambos seres no eran tan terribles después de todo, eran más que solo los rivales de sus ideas y de sus amigos… pero no eran monstruos como tal...
Se lamentó desde el alma de no haber podido conocerlos más en algún otro momento, en otras circunstancias.
Wavern: Bien, sigamos.
Los tres estaban en el marco de la ventana, el aire era lo único que seguramente los sujetaría a la realidad, para así no perder la cordura del terror o lo que sea que continuara en la historia
Wavern: A pesar del caos y el aquelarre, el Bakugan acristalado no se detuvo, siguió absorbiendo el Núcleo perfecto, siguió adelante, sintiendo su cuerpo cada vez más y más fuerte, y cuando la capacidad máxima de su cuerpo en poder llego... la energía se desbordo.
(Narra Wavern)
Era demasiado poder, y la inestabilidad ahora se volvía mayor, al no encontrar control, el Núcleo comenzó a absorber al Bakugan, tal como Naga está ahora en el centro del Núcleo Silente... pero Naga sigue con vida... ese Bakugan... sufrió una implosión.
Era como ser absorbido desde las entrañas por un agujero de gusano, sus tripas, su sangre, cada uno de sus huesos, era absorbido y consumido, desgarrando y uniendo su cuerpo al Núcleo, hasta hacerlo desaparecer por completo… y aunque era muy fuerte el Bakugan del cristal, este no bastaba para el Núcleo.
Los seis guerreros aun así no pararon hacia su camino, el cristal aun lanzaba rayos de los atributos, pero los Bakugan legendarios fueron más hábiles y fuertes, llegando así al Núcleo... pero del Bakugan, solo flotaba en el centro del Núcleo su cristal, siendo absorbido poco a poco, el Bakugan había muerto, volviéndose parte del Núcleo... y esto lo hacía querer explotar.
Era terriblemente inestable, la energía no tenía control, entonces, con todas sus fuerzas, nuevas y anteriores obtenidas, los seis guerreros se reunieron ante ese enorme Sol a punto de explotar, que era el Núcleo, y con toda su energía, buscaron contenerlo.
Al no poder moverse, pues debían contenerlo, conforme el cristal aún estaba, algunos rayos los tocaron, haciendo que estos mutaran y cada uno fuera parte de un atributo, en contra de su voluntad.
Pero conforme lo controlaban... los gritos comenzaron a cesar, la energía también entraba en los guerreros legendarios, pero sin consumirlos como a aquel Bakugan, pues ellos no tocaron el Núcleo inestable, los atributos comenzaron a separarse, junto con los pocos vivos, los cuales ya no gritaban de dolor, su mutación ahora era natural y parte de sus vidas.
Y la energía, para dar paz, separaron toda la energía negativa que tenía y había hecho el Bakugan acristalado, del original Núcleo.
Hydranoid: El Núcleo Infinito y el Núcleo silente.
Wavern: en efecto, es por ello que el Núcleo Silente es más pequeño que el Núcleo de Infinidad, pues son de la misma energía... pero el Núcleo Silente no es solo energía, y una vez el cristal se consumió por completo y dejo de existir... la paz volvió a Vestroia.
Los atributos ahora existían, y todo era paz otra vez, todo era nuevo, pero ya no había dolor.
Sin embargo... los seis guerreros estaban exhaustos, todo su poder, toda su energía, la habían usado para dar paz a la tierra que los vio nacer... y sus cuerpos físicos solo se volvieron polvo brillante, pues había sido demasiado agotador, fue un sacrificio que tomaron por voluntad propia...
Sus espíritus siguen en Vestroia, pero no pueden estar siempre en su forma física, ahora también son parte de Vestroia, pero solo vigilan lo único por lo que dieron su vida...
Masquerade: El equilibrio de Vestroia.
Wavern: Así es... el equilibrio que rompió mi hermano.
La Bakugan se quedó viendo hacia el cielo, suplicando perdón en nombre de su hermano, el silencio volvió a reinar en el lugar, por lo menos, lo peor ya había pasado.
Wavern: Pasaron muchos años, y conforme los Bakugan recordaban al visionario del cristal, recordaron que conseguir fuerza y poder era posible, ahora tenían habilidades, tenían objetivos, y muchos de los sobrevivientes de la guerra... querían conseguir más poder, y conforme los años pasaron, todos olvidaron quien les había enseñado a pelear, solo sabían que eso los hacia poderosos, y por ello lo hacían, nadie olvido el sacrificio que hicieron los 6 guerreros legendarios por Vestroia... pero si olvidaron quien había empezado todo, y por qué vivían en atributos separados, tal vez... para así no parar el deseo de pelear, tal vez... para así no detenerse de conseguir el poder.
Todos... olvidaron su origen, para voltear hacia el futuro.
Sin embargo... el Núcleo de Infinidad, cuyo nombre fue dado por su Infinita energía eterna, quería que la paz reinara de nuevo, El Núcleo Silente, su nombre... irónicamente, se originaba tal vez porqué su origen de existencia, debía guardarse en silencio... no quería eso... y al parecer, tenia vida propia también, el modo en que la pelea y la victoria era conseguida, le gustaba, el Núcleo de Infinidad quería volver desde el principio, haciendo nacer un Bakugan como el tiempo mismo empezó, y el Núcleo Silente hizo lo mismo, pero no podía hacerlo nacer con atributo y poder... pero si con pensamiento diferente.
Los Blancos, también eran conocidos como "Los olvidados" porqué su origen, el tiempo mismo… los olvido, su forma pura de nacer, era algo olvidado desde hace demasiados años...
(Fin de la Narración de Wavern)
Wavern se detuvo un momento, la historia de Vestroia era trágica y sangrienta, muy triste de recordar, y volver al principio de su origen, se preguntaba; si era algo bueno o malo... era algo confuso.
Hydranoid: Entonces... el amo Naga es creación del núcleo Silente, sin embargo, su manera de pensar, se parece...
Masquerade: Al del Bakugan del cristal... irónico, parece ser que cierta parte de ese Bakugan, sigue con vida.
Wavern: En efecto, pero no tiene una forma física... sin embargo, contando esta historia y viendo los eventos a nuestro alrededor... temo creer y saber que mi hermano esta poseído, o intentando ser poseído por la esencia de ese Bakugan, buscando volver por su propia cuenta.
Era lógico, todo aquel que entraba en contacto con el Núcleo Silente, deseaba poder, control, destrucción... y eso a la vez, le hacía pensar que él tenía más de Alice de lo que él mismo quisiera aceptar, tal cual como Hal-G se lo habia mencionado, era él mismo el orgullo del Núcleo Silente, sin duda alguna... pero, a la vez, tenía otros intereses secretos, no supo si agradecer aquello o maldecirse a sí mismo... su mente se sentía muy abrumada ahora.
Wavern: Si esa idea es verdad, si mi hermano Naga solo está poseído por la idea de aquel Bakugan antiguo... sé que puedo regresarlo a la normalidad, sé que puede cambiar, que puede volver a ser mi hermano, mi familia, y volver a vivir en Vestroia en paz.
Las ideas en la cabeza de Naga eran un total misterio, incluso para su hermana seguramente, ¿Qué cruzaba por su cabeza?, ¿Qué clase de ideas habían pasado y que clase de eventos había vivido Naga por cuenta propia, fuera de la vida y de la vista de Wavern... la Bakugan no contestaría esa pregunta seguramente, pero por lo poco que les dijo, el Bakugan solo se sentía... débil, queriéndose proteger y proteger a su familia, o por lo menos, ese era el Naga que había conocido su hermana alguna vez; antes del Núcleo Silente
Eso explicaría el rencor de Naga hacia el Dragonoid de Dan, fue el único que quiso detenerlo y que le dijo que pensara las cosas mejor, y una vez tuvo el Núcleo Silente, ese rencor, creció a un nivel ridículamente alto, al grado de olvidar por qué lo odiaba en primer lugar... y simplemente odiarlo, al punto de querer derrotarlo por el simple placer de hacerlo.
No tuvo el valor, ni el deseo de decirle a Wavern que su hermano no volvería a ser el mismo, claro, sus peones habían vuelto a la normalidad una vez fueron derrotados, él mismo no estaba cegado por el deseo del caos del todo... pero no podía compararse a ser ligeramente expuestos a la energía Silente... a poseerla dentro de uno, al igual que él, pero, ¿Quién lo sabe?, los deseos de Naga (por lo que entendió) eran de poder al tener el Núcleo Silente, el nació así, deseando tener el poder, lo único que hacía eco en su mente desde que había nacido...
Eso explicaba también el porqué, a pesar de estar atrapado en el Núcleo Silente, este no destruía o consumía el cuerpo del gran dragón blanco... era deseo del Núcleo, deseaba y llamaba a Naga... pero si obtenía el Núcleo de Infinidad, podía verlo... esa energía, lo absorbería, y volvería a pasar de nuevo la historia, pero esta vez, en la tierra... era oficial, con esa explosión de energía, lo destruiría todo, y el gran dragón moriría, fruto de querer controlarse en un cuerpo, y Naga no era evolucionado... sería el fin de todo y de todos, no habria salvación para nadie, ni siquiera para Hal-G... ni para él.
Wavern: Los peleadores fueron a detenerlo, no sabemos cómo este Vestroia de inestable ahora, el Núcleo Silente está haciendo lo que quiere y tal vez... haciendo nacer Bakugan´s nuevos bajo el mando de Naga, sé que ese no es mi hermano, el solo quería... que nada malo nos pasara, estábamos siempre juntos allá en Vestroia, hasta que conocí a Dragoruni, y lo deje solo, lo deje atrás por él.
Hydranoid: Perdón, ¿A quién?
Wavern: a Dragoruni, al Bakugan de Dan, SU rival, también el de ustedes…
El silencio reino un momento, y de pronto, un pequeño bufido por parte del rubio y del Bakugan por igual se escuchó, mientras el rubio se tapaba la boca para no reír a carcajadas en medio de la noche, al igual que el Bakugan, quien se hizo esfera para ahogar la risa dentro de sí.
Wavern: Que groseros.
Masquerade: Lo siento, lo sé, fue... pff... fue grosero, lo siento. (Aguantando la risa de manera legendaria)
El momento se había vuelto amable de pronto, la tensión aún era presente, pero ese desliz de Wavern hizo algo agradable el alrededor.
Wavern: en fin... el caso es que desde que pasaba más tiempo con Salamandra (Masquerade se tuvo que morder los labios para no reír por el nuevo apodo del Dragonoid), mi hermano se volvió más reservado y oscuro... hubiera deseado que él también conociera a alguien especial en su vida... pero jamás paso, realmente estábamos olvidados en el vacío de Vestroia, ni siquiera sé cómo es que Dragoruni estaba ahí (Hydranoid se sacudió, riendo en total silencio aun en su modo de esfera), solo sé que agradezco que estuviera para mí... pero yo no estuve ahí para mi hermano... lo lamento tanto.
El silencio volvió a reinar en el cuarto, pero Wavern fue quien rompió ese mismo silencio.
Wavern: Todo esto me tiene confundida, en especial sobre ti, si es que en verdad mi hermano es quien te da órdenes, ¿Por qué haces esto?, Jamás lo eh entendido, eres un humano, si estas solo corrompido por la energía del Núcleo Silente, puedo ayudarte.
El rubio sonrió, arrodillándose al lado del marco de la ventana, estando a la altura de Wavern, cara a cara.
Masquerade: Temo, querida... que eso es imposible, así como tú fuiste honesta conmigo... yo seré honesto contigo.
Tomo su máscara, poniendo los nervios de punta de Hydranoid, que volvia a estar abierto de su modo esfera.
Pero sabía que si su juramento era respetado, no había que temer... pero aun así, le dolía en parte que alguien más supiera la identidad de su maestro.
Este se despojó de su máscara, con los ojos cerrados, y cuando los abrió, vio el sobresalto y el terror de Wavern, pues lo podía ver, la energía del Núcleo Silente pasaba a través de sus ojos.
Masquerade: No soy un humano... no sé lo que soy, tal vez... soy solo un envase vacío que se alimenta de la energía Silente... no me interesa saberlo, solo se... que sin Naga... no, sin la energía del Núcleo Silente... moriré, y la única forma en que yo viviera, era obedeciendo a Naga... dándole lo que quería, dándole el poder que siempre quería... admito que no siento culpa por mandar a esos Bakugan a su Perdición (mirada severa de Wavern)... pero tampoco estoy orgulloso de ello, no me regocijo en su dolor y en su muerte, no bailo sobre su pena y su polvo... no soy feliz por el dolor que cause... todo lo eh hecho... fue siempre… para poder vivir... para poder estar con vida como ahora lo estoy frente a ti.
Wavern medito las palabras del mayor, sentía su esperanza rota por ver que era la energía del Núcleo Silente la que lo atraía a él, sabiendo ahora que la única esperanza de salvar Vestroia, era juntar ambos Núcleos... pero sin saber cómo hacerlo exactamente.
Sin embargo, a pesar de ver la energía fluir por sus ojos... él no era como Naga se estaba comportando... había sido amable, había sido lo más respetuoso que su actitud se lo había permitido... él... tal vez no era humano, pero podía ver más humanidad en él que en la de la gran mayoría de humanos en la tierra.
Wavern: Entiendo, naciste del Núcleo Silente, y el Núcleo Infinito no te puede dar esa misma energía para vivir, no es tu origen... en verdad, lo siento mucho.
Masquerade: Esta bien... (Volviendo a poner su máscara en su rostro) no es tu culpa que este yo aquí para empezar, ni siquiera es culpa de tu hermano... todo fue un mero accidente... ahora lo sé.
Wavern: Tal vez no fue un accidente que estés aquí, tal vez sea el destino.
El rubio miraba confundido a Wavern.
Wavern: Los peleadores te necesitan, necesitan que los ayudes a pelear.
Masquerade: Ya te lo dije, no es mi destino salvar el mundo con ellos.
Wavern: Por lo que veo, tú has hecho tu propio destino... puede que seas el sirviente de mi hermano…
Masquerade: Lo era. (La interrumpió)
Wavern: Exacto, si fueras totalmente su lacayo... ¿Por qué sigues aquí, sin haberme llevado con él?...
El rubio se levantó, con una expresión seria, esto se había tornado incómodo para el rubio, y no tenía ninguna pregunta más.
Masquerade: Eso ya no tiene importancia, adiós (subiendo al marco de la ventana)
Wavern: ¿Así quieres que termine todo?... ¿Así quieres acabar tu vida?... dejando todo atrás, muriendo junto a este mundo... ¿pensando que tu nacimiento siempre fue un mero accidente?... Puedo verlo en ti, Masquerade, desde que te conocí, sabía que eras más, y ahora lo veo claramente, no eres solo el enemigo de los Bakugan... puedo verlo... tal vez estaba más enojada contigo por querer robar el Núcleo de Infinidad, pero ahora...
El rubio se había quedado quieto, escuchando a Wavern, a pesar de que Hydranoid entro en el bolso de su gabardina desde hace tiempo.
Wavern: Te lo ruego... ayúdalos... sé más que solo el sirviente de mi hermano... por una vez... sé un héroe... se el héroe de este mundo, así demuestra que no fuiste solo un accidente...
Masquerade:...
El rubio se quedó callado, y luego salto por la ventana, desapareciendo en el aire en la caída y desvaneciéndose en la noche, dejando a Wavern viendo hacia la oscuridad del cielo nocturno.
.-.-.-.
El rubio se puso a pensar un momento sobre la historia que le había preguntado a Wavern una vez de regreso a casa, fue casi un milagro que se la contara a pesar de las circunstancias en las que el peleador Darkus y sus rivales vivían, realmente... fue muy extraño, un momento único e irrepetible.
Ser recordado como un héroe… eso sí que era de risa en los adentros de la mente del rubio, pero... también pensaba en el Bakugan del cristal, el que causo tanto dolor en cuestión de segundos solo por tocar el Núcleo... nadie lo recordaba, ni siquiera Hydranoid sabía de él hasta esa noche, solo sabía de los 6 guerreros legendarios de Vestroia, junto con su sacrificio... pero nadie recordaba el dolor causado por el Bakugan del cristal... ¿así sería su historia?, ¿Contada como el humano con máscara azul que mandaba Bakugans a su perdición y un día desapareció sin más?...
El rubio tomo su máscara entre sus manos, mirándola con ironía, viendo su reflejo a través de ella, con parte de la lente derecha rota, jamás le había parecido tan irónico y vergonzoso como ahora le parecía el usarla, lanzándola hacia la cama, haciéndola rebotar y cayendo de cabeza sobre las sabanas... el chico de la máscara... solo eso sonaba en su cabeza, ni siquiera recordarían su nombre, al igual que el Bakugan acristalado, preguntándose cuál era su nombre, pero de haberlo sabido Wavern, lo hubiera dicho... ni siquiera quedo su nombre para la historia.
El rubio se abrazaba a sí mismo, sintiendo algo de pena por él, sintiendo pena por no saber que fue de él, solo sabiendo que había muerto por la búsqueda de su poder... se abrazó, sintiendo pena por él mismo, sintiendo que sería recordado como el que buscaba ser el número 1, el ganador y nada más, pues Dan jamás supo más acerca de él, y jamás lo sabría... pero él no sabía tampoco de Dan lo suficiente, o de Runo, o de cualquiera de los peleadores... tal vez, todo quedaría tan destruido, que ni siquiera habría alguien que supiera que la tierra existió... nadie que lo recordara... nadie que recordara nada de esta vida...
Y de nuevo, la idea que renovó su ego una vez... volvió a surgir en su mente.
¿Qué te enorgullecería hacer?
Tal vez salvar el mundo no era algo que él haría o de lo que se jactaría... pero, ¿Hacerle cara por una vez a Naga?, hacer notar que de haber querido, el rubio podría haber derrotado a Naga con todo y el Núcleo Silente a su favor... demostrar en verdad... que él siempre fue más, mucho más de lo que todo mundo siempre creyó de él...
Una sonrisa pícara y traviesa atravesó el rostro del rubio, era una idea demasiado tentadora... y hacer eso antes de morir... valía toda la pena en su vida.
Masquerade: Hydra... ya lo eh decidido...
Hydranoid: ¿Maestro? (Saliendo del bolsillo de la gabardina, mirando a su maestro de frente)
Masquerade: Ya sé que quiero hacer antes de morir... así como mi nacimiento fue a lo grande... (Mirando a su Bakugan con una mirada maliciosa y una sonrisa perversa) quiero que mi muerte, también sea a lo grande...
Escena extra:
Wavern estaba aún contemplando el cielo nocturno, hace apenas unos segundos que el rubio se había ido de la casa de Joe, pero el ver la luna en lo alto del cielo la tenía con la mente nublada… como si suplicara al cielo que sus ideas y sus emociones tuvieran orden por arte de magia… pero eso era imposible.
La Bakugan voló hacia la puerta del cuarto del castaño, cuando esta se abrió sola, tal como se había cerrado antes (pero si asotarse de golpe), se podría ver a Joe detrás de ella, despierto, mirando hacia el piso y en completo silencio.
Wavern: Joe... tu... acaso.
Joe: si... lo escuche... ... perdón por no poderte... salvar (se quedó enmudecido, no sabía en realidad que decir ahora)
Wavern: Joe... lo lamento, no quería hacerte enfadar...
Joe: no estoy enfadado... (Alzo la vista hacia su Bakugan, tenía una mirada triste... como de culpa)
Wavern: Yo... no podía contarles esa historia... lo siento...
Joe: (negando con la cabeza) está bien... lo entiendo, pero... tal vez... eh juzgado mal todo este tiempo...
Mirando hacia la ventana, caminando descalzo hasta acercarse lo suficiente.
Joe: yo soy quien debe disculparse... lo juzgamos mal todo este tiempo...
El castaño miraba el brillo de la luna en el cielo, sintiendo cierta nostalgia y pena.
Joe: Ojala pudiera disculparme... ...
El castaño tomaba en su palma a Wavern con gentileza, intentando ser amable y con su mirada, podía Wavern saber que tampoco diría nada de lo que escucho, fuera como fuese, el caso era que había sido una noche difícil, y sus ojos suplicaban dormir, así que solo se dirigió con Wavern en sus manos hacia su cuarto... pidiendo un milagro para sus amigos... y mentalmente pidiendo perdón... suplicando una última esperanza de ayuda… ayuda a ese enmascarado.
Hasta aquí el capítulo de hoy, gracias por tomarse su tiempo a leer esta historia que es tan extraña y bizzarra de mi parte, disculpen.
Masquerade: Ah, ¡CALLATE!, este Fanfic merece más vistas y lo sabes.
Luna: What?!, No, claro que no, es una historia más que se perdera en FanFction, es solo una historia tonta más del montón.
Masquerade: Di lo que quieras, pero esta bueno, a mi me gusta.
Luna: ¿Qué?
Masquerade: (reaccionando a lo que dijo), ¡N-NADA!, No dije nada... Baka.
Jeje, en fin, espero les gustara a ustedes también.
Reviews:
Camilo Navas: Busque no mostrar tan bueno a Hal-G, pues no deja de ser un villano en la historia hasta el final, pero esa esencia me dio de impresión en el capítulo 39 de la serie al hablar con Alice y convencerla de ir con él de vuelta, y si preguntas donde esta Alice, por pura casualidad, se podría decir que pasa a ser un personaje secundario como los padres de los protagonistas, ni yo misma se si la volveré a poner aquí en el fanfic.
Masquerade: En verdad estabas celosa de ella, ¿no es asi?
Luna: ¡Callate! (Sonrojada, mientras una sonrisa de satisfacción le cruzaba el rostro al rubio)
Por cierto, les recomiendo leer el Fanfic de este mismo fandom llamado: ´´El rencor Blanco´´; Esta en Ingles y Español escrito por igual, NO lo escribi yo, y trata de un One Shot que cuenta una historia de Naga, no tiene nada que ver con este Fanfic, pero si es muy buena historia y personalmente me gusto, se lo recomiendo mucho leer, espero les guste; Él o la que escribio esa historia se llama Lina-Z7, por si quieren buscarla, a mi me gusto la historia a pesar de todo.
En fin, gracias por su tiempo para leer esta historia, cuídense y espero consigan la felicidad.
Masquerade: La bendición Darkus este con... ¡¿En serio debo decir esto en cada final de capítulo?!, es molesto y estúpido.
LunaDarkus.
