Carta de Hughes - 5
Querida Glacier:
Esta vez me he adelantado a ti. Soy consciente de lo que han debido de decir en Central porque a veces nos traen el periódico. Quiero que sepas que estoy bien, a mí no me ha pasado nada.
He tenido un dilema moral al escribirte esta carta porque no quiero preocuparte, pero también siento la necesidad de decirte la verdad. Lo que están contando en los periódicos es una verdad muy edulcorada. Esto ha sido una carnicería.
El martes empezó más o menos tranquilo pero en cuestión de un minuto se desató el infierno. La base era un tumulto a las puertas del desierto, un caos de gritos y fuego. Los monjes ishvalíes están bendecidos por su Dios y ni los guardias ni las alambradas pudieron detenerlos. Cuando nos quisimos dar cuenta ya los teníamos encima.
Tuve suerte de salir con vida y sacar a algunos soldados conmigo. Nos tuvimos que quitar los uniformes y ponernos la ropa de los monjes caídos. No hubo nada de heroico, pero estamos vivos y para mí eso ya es una victoria. Sin embargo, para mis chicos no es lo mismo. Están viendo morir a muchos amigos y lo pagan odiando al pueblo al que tratamos de anular.
Creo que mucha gente se ha alegrado de la orden del Generalísimo, pero yo no puedo evitar pensar que algo falla. Aun así, también agradezco el buen humor que todo esto ha generado. La noticia de que traerán a los Alquimistas Nacionales ha sido una subida de moral para los soldados. Espero que ayude a que podamos volver a casa un poco antes.
Te echo de menos, pero estoy bien.
Maes.
