Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, salvo los que yo cree para esta historia. La historia es mía.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)


Capítulo 24

Volver a casa no resultó tan tranquilo como Bella esperaba, por más que lo intentaba no conseguía relajarse o pensar en otra cosa más que la llevarían a la prisión y alejarían a su hija de nuevo. No quería que eso sucediera, no otra vez. Por eso mismo, aprovechando que Noa dormía la siesta, se puso a armar nuevas maletas. Odiaba tener que dejar su casa, pero a como ella veía las cosas, no le quedaba mucho tiempo allí, lo mejor era despedirse de todo lo innecesario y alejarse con su hija. Los padres de Edward habían sido muy amables, incluso quedaron encantados con Noa. Ir con ellos y Edward parecía la mejor opción. Se sintió una adolescente otra vez.

—¿Mami? —Se detuvo en seco al escuchar la voz de su pequeña, aún le resultaba extraño escucharla llamarla así, pero que Noa le dijera mamá era una de las cosas más maravillosas del mundo.

—¿Te desperté? Lo siento, bichito. —Esperó a que la niña se acercara a su lado y la sentó en sus piernas mientras ella quedaba sentada en el piso.

—¿Nos vamos de viaje de nuevo? —preguntó Noa rascando sus ojos.

—Eh… algo así. Nos vamos. Nos iremos de Forks.

—¿Por qué?

Bella observó a la niña buscando su mirada, los ojos dormidos de Noa la miraron curiosos. Sabía que no debía mentirle pero la verdad para una niña de su edad parecía ser demasiado.

—Porque no quiero que me alejen de ti otra vez… —suspiró—. Iremos con Edward y sus padres, la hemos pasado muy bien con ellos, ¿no es así?

—¿Por qué van a alejarte? ¿Hiciste algo malo? —No se animó a responderle, en esos momentos solo quería irse con su hija lejos de todo ese problema en el que ella sola se había metido. Abrazó a Noa rodeándola fuerte con sus brazos, todo había pasado tan rápido.

—Sí —respondió apenas en un susurro.

El timbre puso a Bella en alerta. Se puso de pie deprisa, dejando a Noa en el sofá, se acercó a ver quién era por la mirilla y un escalofrío recorrió su cuerpo.

—Vete a la habitación, Noa —le ordenó hablando en voz baja. Noa corrió hacia la habitación sin entender nada, lo único que quería era que la dejaran en paz con su madre.

Bella le abrió la puerta a su cuñada seguida por su hermano, Emmett parecía tener la mirada perdida, al parecer ni él sabía qué hacía allí.

—Hola, Bella, disculpa que viniéramos así tan de repente… —Rosalie trató de dar un paso hacia el interior del departamento, pero Bella se lo impidió—. ¿Te irás de viaje otra vez? —preguntó al ver las maletas equipadas con ropa en el sofá.

—Algo así. ¿Qué se les ofrece? —Rosalie miró a su marido de reojo, ya que fue ella quien lo incitó para ir hacia allá.

—Queríamos hablar con Noa. —Bella frunció el ceño.

—Bueno… Rosalie en realidad —aclaró Emmett por lo bajo.

—Noa no está, cualquier cosa que quieran hablar con ella puede ser conmigo. ¿De qué querían hablarle?

—Bella, no te pongas a la defensiva, me interesaba saber sobre su vida con Renée, no es algo que tú sepas mucho, ¿o sí?

—Noa no está bien, no se siente cómoda hablando de Renée, no sé qué es lo que quieres saber específicamente pero no creo que quiera responder tus preguntas.

—Es una niña, si no quiere me lo hará saber.

—Y yo soy su madre, y sé que no lo hará y tampoco la forzaré a hacerlo.

—Bella, tranquila —interrumpió Emmett—. No estamos aquí para pelear, Rosalie sospecha de nuestra madre, es todo.

Bella miró a su hermano, recordando las palabras de Edward "podemos denunciar a Renée".

—¿Por qué?

—Bueno… —comenzó la rubia—, sería más cómodo si lo habláramos dentro, ¿no te parece?

Los dejó pasar, esperando que Noa se mantuviera callada en la habitación, quería mantenerla lo más alejada posible del caso. Los tres tomaron asiento en la amplia cocina, Bella no se molestó en ofrecerles algo de beber pues quería que se fueran lo más rápido posible.

—¿Y bien? —incitó a que ambos hablaran, pero fue Rosalie quien tomó la palabra.

—Resulta que caímos en la cuenta de que… bueno, no sabemos mucho de lo que pasó cuando nos mudamos y tuvimos a Ian, Bella. —Rosalie enfocó su mirada en ella y Bella se la sostuvo—. Yo… no quería ir con mis padres, con Emmett estábamos decididos a salir adelante juntos, por nuestra cuenta. El embarazo nos tomó desprevenidos y tuvimos tanto miedo, o al menos admito que yo estaba tan asustada que no me di cuenta… no tuve en cuenta las consecuencias de mis actos. —Bella frunció el ceño—. No me caías del todo bien, siempre andabas en problemas, ocultando cosas, y luego… lo que pasó con Edward y las drogas…

—Sh. No hace falta que lo menciones.

—Lo sé pero, pasaban muchas cosas además de quedar embarazada a los veintidós. No era una edad tan madura que digamos, no me sentía preparada y lo único que quería era que no me dejaran sola. Cuando tus padres comentaron que iban a internarte… convencí a Emmett de que lo mejor era mantener la distancia un tiempo, sin saber que ellos en realidad ya te habían ingresado a rehabilitación hacía como tres meses.

—Aun así, vi a Bella antes de que nos alejáramos. No sabía que iban a internarla entonces, me despedí como si todo estuviera bien —explicó Emmett.

—Siempre preferiste aparentar que todo estaba bien, siempre supiste que algo malo pasaba, no te vengas a hacer la víctima ahora, Emmett. —Bella estaba harta de ser la débil, de que todos se hicieran los tontos frente a sus ojos y no decir nada, estaba cansada de quedarse callada.

—Bella…

—Ya no importa. Ve al grano, Rosalie.

Rosalie y Emmett intercambiaron miradas, pero la rubia volvió a enfocarse en Bella.

—Nosotros no supimos de tu embarazo, solo supimos de cuando fuiste dada de… alta. —Se encogió de hombros—. Y al conocer a Ian estabas tan feliz, sabíamos que estabas cambiada, pero nunca… Es decir… ¿Por qué no nos contaste de Noa, Bella? Te hubiéramos ayudado, hubiéramos… no lo sé, dado un lugar en nuestra casa…

—¡Rosalie, por favor! —la interrumpió Bella, los ojos brillando por la angustia y enojo que le provocaba esa conversación—. No nos llevábamos bien, no te caía bien, ni aunque pidiera limosna me hubieras dejado convivir con ustedes. ¿Ahora sientes pena?

—Hubiéramos actuado diferente de haber sabido que tu situación era mucho peor que la nuestra. —Emmett intentó calmar la situación.

—No la defiendas, Emmett. Pasaron nueve años, nada de lo que digan o intenten ahora servirá de alivio para todo lo que sufrí en aquel tiempo.

—Renée te separó de tu hija, Bella. El motivo por el que estamos aquí es porque creemos que ella secuestró a Kayla —la cortó Rosalie. Bella alzó su mirada hacia la rubia, aún con dolor en el pecho.

—Charlie estaba muy enfermo cuando ocurrió todo, él decidió que me haga cargo de Noa, dudo que Renée planeara el secuestro teniendo a su marido al borde de la muerte.

—Pues por eso, Bella. —Bella miró a su cuñada, quien parecía muy convencida de lo que decía—. El darte a Noa significaba algo para ella, necesitaba un reemplazo… —Siguió escuchando el disparate que Rosalie decía, siéndole difícil concentrarse pues cada palabra que ella pronunciaba era un recordatorio de Edward queriendo culpar a Renée. ¿Su madre se lo merecía?

—Aguarda un momento —interrumpió Emmett—, ¿pensaste todo esto y no me lo dijiste? No creo que mi madre esté tan desequilibrada, Rose.

—¿Cómo puedes saberlo? —habló Bella—. No tuviste contacto con ella por bastante tiempo, incluso cuando apareció en el cumpleaños de Ian fue una gran sorpresa. —¿Acaso estaba siguiendo la idea de Edward?

Los adultos se mantuvieron varios minutos en silencio, pensando en todas las posibilidades, ninguno podía tener una idea concreta y los tres se comprometieron a investigar más el asunto, Bella se mostró colaborativa con ellos a pesar de que las cosas comenzaran con el pie izquierdo. Vio una oportunidad y no quiso perderla.

Cerró la puerta del departamento, apoyando la espalda contra ella, y se dejó caer al piso, cubriendo su rostro con ambas manos. No le había costado nada y no se sentía mal por haber mentido… otra vez.

—Dios, Bella… —susurró para sí misma.

—Mamá. —Noa estaba de pie frente a ella, observó a la niña sin ánimos de siquiera entablar conversación con ella—. ¿Fuiste tú?

—¿Qué? —Abrió los ojos de repente, sorprendida—. ¿Si fui yo qué?

—Lo que sucedió con Kay. ¿Fuiste tú? —Los ojitos de Noa brillaban de tristeza. Lo que menos quería Bella era que su niña supiera todo lo que había hecho.

—N-no… —tartamudeó acercándose de rodillas hasta donde Noa estaba.

—Es que… los escuché hablar, tía Rose dice que fue Renée. Y yo sé que ella nos separó pero no es tan mala, mami.

—Encontraremos al culpable, ¿de acuerdo? Y usted, señorita, debería dejar de escuchar conversaciones ajenas. —Le hizo cosquillas a la niña y ambas rieron, Bella esperaba haber podido distraer a su hija, pero a Noa las cosas no se le olvidaban tan fácilmente.

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La terapia con Kay iba lenta, pero no podían presionarla. Rosalie y Emmett trataban de ser lo más pacientes con ella, pero Kay tampoco estaba siendo colaborativa, eso sumado a tener a dos bebés que dependían veinticuatro horas de sus padres. Ian no estaba siendo paciente, siempre que podía molestaba a Kay para jugar con ella, y a pesar que la pequeña se mostraba distante y malhumorada con él, solía perseguirlo por toda la casa y culparlo de sus travesuras.

Rosalie paseaba con Lena dormida en brazos mientras hablaba con Alice por teléfono, observaba la mesa del patio que en general solían usar los domingos para almorzar afuera. Kay estaba recostada sobre la mesa mientras Emmett hablaba con ella intentando jugar un juego de mesa. Suspiró ignorando el parloteo de su amiga un momento.

—... ¿Rose? ¿Estás bien?

—Sí… disculpa. ¿Decías?

—Jasper y yo hemos pensado en adoptar… olvídalo, ¿cómo va todo por ahí? ¿Cómo se encuentra Kay?

—Alice, eso es maravilloso, me alegro mucho por ustedes —sonrió—, de verdad. Se lo merecen.

—Gracias, Rose.

—Kay… es todo un caso. Por la mañana cuando fui a la cocina para hacer el desayuno la encontré dormida en el suelo, con crayones esparcidos y las puertas de los muebles escritas. Tuve que contenerme de no gritar ahí mismo. —Alice rio—. ¡No es gracioso! ¿Sabes lo que me ha costado limpiar todo eso? —Dejó a Lena en el coche que tenía cerca y miró la puerta principal—. Maldita sea.

—Sabías que no sería fácil.

—Cállate, Alice —suspiró—. Te llamo luego, no solo fue la cocina, la puerta de nuestra casa ahora tiene hermosos colores. —Cortó la llamada escuchando la risa de su amiga y desearle buena suerte.

Se acercó a donde su marido se encontraba con su hija, llevando dos vasos de jugo. Kay parecía cansada pero Emmett seguía insistiendo, intentando al menos hacerla sonreír. De los dos, era quien más paciencia tenía con ella.

—Vaya, ¿a qué están jugando? —preguntó sentándose frente a ellos.

—Estoy intentando que aprenda el juego de la oca. Pero mi pequeña amiga no parece interesada.

—Tal vez le cueste contar, ¿necesitas ayuda, preciosa? —Para sorpresa de ambos, Kay se levantó de su asiento y corrió hacia su madre, aferrándose a su brazo.

Los dos adultos se miraron sorprendidos, tratando de contener sus emociones para no romper ese momento.

—¿Quieres que mami te ayude, Kay? —preguntó Emmett. Kay negó con la cabeza y sostuvo con sus pequeñas manos la muñeca de Rose, donde llevaba puesto un reloj.

—¿Te gusta? ¿Te acuerdas de él? Es un reloj viejo, Kay —sonrió Rose. Sostuvo a su hija y la sentó en sus piernas, Kay volvió a sostener el reloj. Era dorado, de color rosa dentro y las manecillas también eran doradas—. Tu tía Bella me lo regaló hace mucho, tal vez un día de estos venga a visitarte. —Kay se movió rápidamente abrazando el cuello de su madre y escondiendo su rostro. Rosalie la sostuvo mejor para que no la lastimara—. Tranquila, linda, las visitas pueden esperar.

—Supongo que el juego quedó olvidado… —susurró Emmett poniéndose de pie para volver a la casa. Rosalie se quedó abrazada a su hija, un abrazo que añoraba bastante y que esperaba dejar de extrañar ya que su pequeña volvía a estar con ellos de nuevo.


Hola! Muchas gracias Yani por el beteo del capítulo :D
Gracias a ustedes por la paciencia y la espera, me alegra saber que todavía hay gente que me lee. Me siento horrible por tardar tanto en actualizar :( Espero que esta cuarentena sirva para ponernos al día con las historias.
¿Qué les pareció el capítulo? Muchas gracias por los reviews en el capi anterior, cuéntenme qué piensan ahora. Bella ha decidido culpar a René, le saldrá todo bien? Nos leemos!