CAPÍTULO XXVII

UN ACCIDENTADO ENCUENTRO

Cómo si adivinara la ofensa de la que uno de sus habitantes había sido víctima, los rojizos cielos volvieron a cerrarse con negras nubes.

Surcados por la centella y el rayo, en el se dibujaban horribles formas luminosas. Lleno de violencia el trueno lo batía, dando la impresión que de un momento a otro se desmoronaría.

Impetuoso el viento se azotaba con furia, elevando los mares y estrellándolos contra las rocosas orillas.

Ante el terrible rugido de sus negras olas y temiendo que aquella vorágine las arrastrara y las sepultará bajo las rocas y la arena, las sirenas huyeron para buscar cobijo.

Más allá y sobre la nevada cumbre, la joven Mina caminaba sin importarle que la lluvia empapara su magnifica figura, ni que el viento amenazara con arrastrarla. Muy por el contrario dejaba que la fría tormenta le lavara el divino cuerpo y con ello desapareciera el salado aroma que el océano le había dejado.

Llena de aflicción, observaba la herida en su mano. Su rojiza y dulce sangre brotaba de ella, resbalando y mezclándose con la lluvia, luego caía para terminar de fusionarse con la blanca y espesa nieve.

En ese punto una profunda tristeza se apodero de ella y dejando que las lágrimas le nublaran la mirada, por un momento volvió la vista atrás para contemplar la isla; "¿Por qué?", dijo y entonces abiertamente comenzó a llorar.

Al igual que Urano, ¿Acaso comenzaba a experimentar las emociones humanas?

Contemplando una vez más su herida y sintiendo el escozor que por ella se extendía, expreso; "No lloro por lo que ese horrible ser me ha hecho, lloro por lo que a ti te hicieron", murmuro al recordar las ensangrentadas plumas de su querido Urano. "Solo tú supiste las terribles cosas que tuviste que sufrir en garras de ese horrible ser"

En ese momento otro cosa acudió a llenarle el pensamiento y esa fue la figura de la hermosa pelinegra, quien la había liberado de un cruel destino. "Ella… ella me ha salvado… ¿Por qué lo hizo, sí todas ellas son perversas?", se preguntó a sí misma y con el corazón acelerado. "Quizás Linus está equivocado… no todas ellas pueden estar cegadas por el odio y la maldad. Ella ha sido buena al dejarme escapar… no… no… ese ser sin duda la herirá. Yo por haberme aventurado en pisar su hogar seré la culpable de aquello que pueda sucederle"


(En la caverna)

Sobre el cálido lecho, la hermosa aguamarina y su hijo yacían entregados al placentero descanso. Muy lejos estaban de imaginar la terrible verdad de lo que ahí afuera había acontecido.

Con aquella grotesca imagen ocupando todo su pensamiento, pacientemente la rubia había esperado hasta que su amada y su hijo se quedaran profundamente dormidos. Cosa que no demoró mucho en suceder.

Así pues, con cuidado para no despertarlos se reincorporo y dirigiéndose hacia la entrada de su morada, aseguro la improvisada puerta.

"¿A quien habrán herido?", se preguntó a si misma al mismo tiempo que en sus manos tomaba una afilada roca y se sentaba al resguardo de su hogar y de su familia.

A pesar de que el cansancio de cuando en cuando le cerraba los ojos, estaba dispuesta a pasar la noche en vela. No era para menos, temía que esos seres bajaran en busca de venganza y encontrarán su hogar, pero también tenia miedo de que esas malvadas mujeres abandonaran los fríos océanos y dieran caza al mal herido ángel, quien quizás yacía oculto en medio de la selva.

Y si es que cualquiera de ellos se presentaba para lastimarlos, valientemente les haría frente, aunque eso significará la muerte.

Por un momento volvió a cerrar los ojos, pero fue suficiente como para que una terrible idea hubiera cruzado su cabeza. No era para menos que su corazón se contrajera agitado, si había pensado en Serenity, quien de cuando en cuando solía bajar en su búsqueda.

"Serenity, ¿Habrá sido ella a quien hirieron?", agitada pensó. "Tal vez esa era su sangre y ahora yace mal herida en algún lugar… tengo que ir a buscarla antes de que ellas o ellos la encuentren", en ese momento se puso de pie y justo cuando iba a abrir la improvisada puerta, por un momento volvió la vista hacia el otro lado, contemplado a su mujer y a su bebé.

Retrocedió un paso y alejó esos pensamientos; "No, no puedo salir y abandonarlos. Ellos podrían necesitarme más de lo que Serenity podría hacerlo", murmuro casi en silenció. "Ya mañana cuando haya sol podre salir y revisar. Ahora debo cuidarlos a ellos", pensó volviendo a sentarse.


(Mañana siguiente)

De nuevo había amanecido, sin embargo las nubes no dejaban que el brillo del sol penetrara entre ellas. Tímido, permanecía oculto a la vista de quienes abajo vivían.

Dentro de la caverna, tendida sobre el arenoso suelo yacía la rubia. Había pasado la noche en ese incomodo lugar.

"¿Haruka?", preocupada y sin entender porque había dormido ahí, la hermosa mujer de cabellos aqua estaba a su lado, tratando de despertarla.

Urano finalmente abrió los ojos, encontrándose de frente con la gentil mirada de la mujer que amaba; "¿Qué pasa?", pregunto adormilada y antes de limpiarse los ojos con el dorso de la mano.

"¿Qué haces aquí tontito?, Neptuno río un poco.

"Tenousei se reincorporo y sentándose, procedió a responder; "Me quede dormido"

"Lo sé, pero ¿Por qué estabas en este lugar… por que no dormiste a nuestro lado?... ¿Saliste y cuando volviste te quedaste dormido aquí?"

"No, no fui a ningún lado", dibujado una sonrisa en los labios, contenta replico al verlos a salvo.

"Eso no responde a mi otra pregunta", Neptuno expreso.

"Tenia un poco de calor, por eso me quede a dormir muy cerca de la entrada. De esa forma pude refrescarme", una vez más fue hábil en mentir.

"Comprendo, pero anda, ven a comer", la aguamarina sonrió confiando en sus palabras.

Urano volvió la vista hacia un lado y entonces contemplo los frutos que allí yacían; "¿Saliste a buscarlos?", cuestiono con cierta preocupación.

"Estabas profundamente dormido, no quise despertarte", replico al mismo tiempo que se ocupaba en alimentar a su hijo. "Pequeño, tú también necesitas comer"

"No debiste Michi", Haruka contesto un poco molesto.

"Estabas muy cansado como para ir a buscarlos", replico.

"Esa no es escusa. No importa que tan cansado o que tan dormido este. La próxima vez despiértame, no quiero que salgas sola… mucho menos quiero que contigo lleves a Océano"

"¿Qué ocurre?... ¿Por qué tienes miedo?, ¿Es por lo que anoche vimos?"

Sabiendo que sus verdaderos miedos podrían delatarla, con calma replicó; "Sí Michi. Me preocupa mucho que haya un animal herido… podría ser salvaje y estar por ahí escondido. Podría atacar ante cualquier cosa que considere una amenaza"

La mujer observo a su bebé y acariciándole las mejillas, se volvió hacia su amado; "Es cierto, no debí llevarlo conmigo. Ha sido muy arriesgado"

"Lo digo por los dos. Ya no lo lamentes Michi, lo importante es que están bien", dijo tomando uno de los frutos y acercándolo a sus labios. "¿Ya comiste?"

"Aún no, primero es él"

"Anda, come", replicó sonriendo.

La mujer también sonrió; "¿Haruka?"

"Dime"

"Por favor no te acerques a la orilla, podría estar escondido por ahí"

"No tienes de que preocuparte, no pensaba hacerlo... Traeré un ave para ustedes"

"Lo que decidas estará bien, ¿Verdad pequeño?... ¡Vaya!, creo que estas creciendo", gentilmente la aguamarina tomo su frágil pie. " Pronto seras un niño muy grande"

Satisfecha, Haruka los observaba; "Y demasiado travieso"

"Yo nunca fui una sirena traviesa... ¿Y tú?"

"Tampoco fui una sirena traviesa, pero si un ángel muy travieso"

La joven río un poco; "Aunque ya no tengas alas, lo sigues siendo."


(En la cumbre)

Ahí arriba la vida continuaba con su cotidianidad. Aunque esos hermosos seres poco o nada se preocupaban por el tiempo, cómo era costumbre hacia la misma hora abandonaron su morada y extendiendo sus alas, se elevaron entre las altas nubes para sentir la caricia del viento.

Entre esos que salieron a recibir la mañana se encontraba la hermosa Mina.

Ella, alejándose del resto de sus compañeros dirigió su vuelo hacia la nube donde Urano solía sentarse para contemplar su alrededor y, posándose en ella, flexiono las rodillas hacia su pecho, luego apoyo la cabeza en sus muslos y rodeando sus piernas con sus brazos, su semblante se volvió el de una persona distante.

La cristalinas lágrimas que nublaban su vista de vez en cuando corrían por sus rosadas mejillas, luego terminaban perdiéndose en su pecho. Aquellas que quedaban en su rostro, con cuidado y con el dorso de su mano las limpiaba.

La herida en su mano había dejado de sangrar, sin embargo en su pálida carne yacía la marca de aquellas mortíferas garras. Lejos de los suyos y en esa abrumadora soledad, esperaba que nadie la notara. Esperaba que pronto sanara y de ella no quedara rastro alguno.

Serenity, quien pasaba por ahí, la miro en esa amarga soledad y tan absorta en sus pensamientos, así que acercándose un poco la llamo.

"Mina... ¿Qué haces?", gentilmente pregunto.

La rubia al saberse observada frunció el entrecejo y alzando la voz replico a su cuestionamiento; "Alejate... ahora no quiero hablar"

"¿Qué ocurre?, ¿Estas bien?", haciendo caso omiso a su petición, la jovencita insistió.

"No me pasa nada, Serenity. Es solo que no quiero estar cerca de nadie", contestó con cierta molestia.

"Mina, hoy te encuentro diferente a de costumbre, anda, ¿estas segura de que no quieres decirme que es lo que te pasa?", la jovencita pidió acercándose un poco más.

La rubia Mina se volvió hacia ella y reincorporándose, hablo; "Alejate de mi. Serenity, ¿por qué siempre haz de ser una tonta molestia?... ahora no quiero hablar contigo ni con nadie más. Para que no vuelvas a preguntar que me pasa, te digo que nada"

Apenada por la forma en la que le había hablado, la rubia Serenity bajo la mirada; "Lamento mucho haberte importunado, perdoname"

Mina la observó con oprobio, pero esta vez no dijo nada y dándole la espalda, se alejo.

No, Mina jamas se habría atrevido a hablarle de esa forma a la joven Serenity, sin embargo lo había hecho para ocultarle lo que la noche anterior había sucedido.

Había sido cruel con ella para que no se le acercara y contemplara la herida que el ser le había infringido, sin embargo imposible le fue ocultarle la herida que llevaba en el alma.

En ese momento a Mina le dolía más la atrevida osadía de la que a su amiga había hecho víctima, que lo que Nix se había atrevido a hacerle.

Y mientras la hermosa joven se alejaba, Serenity pudo contemplar la herida en su mano.

"¿Qué te habrá pasado?, ¿Linus te habrá lastimado?", más preocupada que antes, se pregunto en silencio.


(En la isla)

Haciendo poco caso a lo que su amada Michiru le había pedido, Haruka salio de su morada no solamente para buscar el dulce y delicioso aliento, sino también para ir e investigar que pudo haber pasado.

Y aunque no le gustaba mentirle a su amada, aveces era necesario hacerlo por el bien de todos.

Así pues, dirigió sus sigilosos pasos hacia el lugar donde se había encontrado con Serenity y el cual era el mismo sitio donde le había dejado la canasta con tan magníficos presentes.

Abriéndose paso entre la maleza y pensando que quizás se ocultaba entre la hierba para curar sus heridas, en voz muy baja comenzó a llamarla; "Serenity... soy yo... ¿Estas herida". Sin embargo no obtuvo respuesta.

Buscando entre la salada arena el rastro de sus menudas huellas, solo pudo observar las rojizas y secas gotas de sangre.


(Fondo Marino)

Oculta a la vista de las suyas y entre las sombras de los coloridos corales, yacía aquella enigmática criatura de cabellos castaños

A pesar de la terrible ofensa a la que la anciana Aegea la había sometido, la hermosura de su sonrosado rostro no se había esfumado.

"Maldita Aegea... Maldita Rei", murmuró llevando la mano hacia su adolorida herida.

Escuchando las juguetonas risas que provenían del otro lado, fijo la abyecta mirada en la pelinegra.

"Esa maldita vieja pagara su ofensa, pero tú has de ser la primera"

Rei, quien se encontraba en presencia de sus buenas amigas, Amy y Lita, buscaba el momento oportuno en el cual poder alejarse un poco y nadar hacía la superficie, donde esperaba encontrar al bello ser para saber si estaba bien.

"Es costumbre de Nix el tratar de herir con sus afiladas y venenosas palabras, sin embargo extrañamente hoy se encuentra alejada", la hermosa castaña fue la primera en notar su ausencia.

"Quizás se ha cansado de sus propias impertinencias", la peli azul replico.

La hermosa mujer de cabellos negros bajo la mirada, porque a pesar de que ambas jóvenes eran sus amigas, no se atrevía a decirles la verdad.

"Dejemos de hablar de esa abyecta y fría mujer y mejor vayamos a nadar hacia la orilla", Lita expreso ante lo cual Rei titubeó.

"¿Sera prudente?", pregunto. En ese momento pensaba que quizás la hermosa rubia estaría ahí, malherida y enojada. Además temía a que ella hubiera llamado a los suyos y estos estuvieran a la espera para cazarlas y tomar tan ansiada venganza.

"Vamos Rei", Amy dijo y entonces la tomo del brazo, comenzando a nadar hacía el claro lugar...

Haruka había vuelto a la orilla. Si, se había atrevido a ignorar a su amada Michiru, y lo había hecho para buscar entre las rocas. Temía que en ese lugar yaciera su amiga Serenity.

Inclinándose un poco, sumergió sus manos en las cristalinas aguas, luego las llevo a su rostro para refrescarse un poco.

Más hubiera valido el haber obedecido a su amada, porqué justo en ese momento, Amy, dejando atrás a sus compañeras, emergió.

Sin poder creerlo y horrorizada, la verde mirada de Urano quedo frente a la azulada mirada de la joven. Llenos de un profundo terror, los miembros de ambos se petrificaron.

Ante el insoportable miedo, imposible les fue huir el uno del otro.

Amy, observándole de cerca finalmente pudo reconocerle. Era ese hermoso ser con el que su querida amiga Michiru había huido y para siempre, sin embargo de nueva cuenta volvió a preguntarse por la ausencia de sus blancas alas.

Haruka, llena de temor y sabiendo que podría herirle, pensó en su mujer y en su hijo, y en aquello que esos seres le habían hecho no solamente al desdichado ángel, sino también en lo que le habían hecho a Fénix y a su familia.

Con una profunda y amarga pena, se lamento por haber desobedecido a su Michiru.

Escuchando que sus amigas se acercaban, la preciosa jovencita alcanzo a decir; "Por favor vete, ellas no deben verte"

Urano finalmente pudo moverse y retrocediendo sus pasos, velozmente comenzó a alejarse.

Rei y Lita finalmnete emergieron y al hacerlo, observaron a la hermosa joven Amy.

"Te hemos escuchado hablar, ¿Con quien lo hacías?", la castaña cuestiono.

Un frío escalofrío recorrió el cuerpo de Rei. Pensaba que quizás su amiga había visto al mal herido ser.

Amy sonrió y volviéndose hacia ambas mujeres entonces replicó; "Sobre estas rocas he visto a una hermosa ave posarse. Yo solo la he saludado... Vamos a jugar"


Notas de autor;

Hola mis estimados lectores, esperó y estén bien. Yo lo estoy, aunque ya con mucho fastidio, pareciera que esto no va a terminar jamas.

Mi pc sigue medio dañado, por eso la actualización es cada dos semanas. Lo hago desde mi teléfono, así me escapo a las malas noticias que acaparan por todos lados. Escribir es buena terapia ante lo que pasa. No me aburro y tengo tiempo para pensar en el próximo capitulo. Cuentenme, ¿Qué hacen para no aburrirse?

Osaka; Con haber visto a Amy ya es demasiada sorpresa para ella, si Mina baja y se encuentran, seguro y Haruka se nos infarta del susto.

Isavellcota; Nix es maldad pura, ese es el resultado de lo que Aegea sembró. Qué bueno que Michiru no fue influenciada como ese malévolo ser.

Hyunwon020; gracias por estar aquí en estos momentos.

Kyoky; Qué bueno que en esta historia Mina no es caprichosa (hasta ahorita) con Haruka, sino capaz y Michiru termina con otro hijo que criarle. Y ya que habló de él, es cierto lo que en esa historia comento Grecia, Eneas por ser hijo de Venus, debió ser mas hermoso que los de Neptuno. Ya pueden apedrearme por admitirlo XD

GreciaTenoh; Ya era necesario darles ese protagonismo. Así como muchos de nuestros personajes han vuelto a nacer, es lógico que uno que otro malo haya vuelto, podríamos decir que Nix es la medusa de esta historia. Ella era normal hasta que la maldición de Nerisa y su odió la volvieron un monstruo. En este caso todas las sirenas son capaces de atraer a los ángeles con su voz (incluso Michiru), pero es por todo ese odio que Aegea le sembró, que solo ella sea capaz de convertirse en eso.