Caos en la habitación, eso fue lo que hubo, repentino y sin piedad, así funciona el caos.

No recuerda exactamente como pero Sana pudo prever el ataque del villano fuera, el rugido aterrador que escuchó era conocido aunque haya tardado en darse cuenta, debería haberlo hecho antes. Apoya una mano sobre un pedazo de escombro en el suelo y logra reincorporarse, a su alrededor de se ve poco y nada, polvo, un tronco incrustado en medio de la situación, la silueta de Vlad King completamente inmóvil, no puede ver al resto de sus compañeros salvo a Ashido quien está en el suelo gruñendo, luchando por recuperar la conciencia después del golpe contra el suelo.

La única luz proviene de afuera, el azul del bosque en llamas, la tenue luz de una luna que es tapada por nubes de tanto en tanto. Siguiendo eso como puede Sana deja su apoyo y camina hasta dar su hombro contra el tronco que atraviesa la habitación, tose para aclarar su garganta de tanta porquería en el aire, ve hacia afuera y alguien enorme aparece segundo a segundo mientras se disipa la neblina falsa.

Crocous, no había duda por esos rugidos.

El enorme lagarto rojo se para allí sin hace nada aunque claramente la ha visto aparecer, aunque no puede ver muy bien Sana se lo puede imaginar sonriendo.

Logra reincorporarse y avanza hacia afuera llegando a la pila de concreto que escala con un par de pasos no muy firmes, se deja caer deslizando y termina el césped afuera, ahora tiene la atención completa de su enemigo. ¿Cómo supo que estaba allí? Esa es una pregunta que está grabada en su mente pero no su prioridad principal ahora mismo. Mientras se aleja del maltrecho salón puede escuchar a sus compañeros toser, preguntarse entre ellos si están bien.

Viene por mí, según lo que dijo ese bastardo, si nos quedamos aquí entonces los pondré en peligro.

Crocous está sonriendo, como ella pensó, sus enormes y amenazantes dientes parecen una fila de lapidas maltrechas, su único ojo la mira des costado mientras él ladea la cabeza, un ojo amarillo brillante que anuncia la muerte justo como esa primera vez que se encontraron.


Capítulo 28 – Hacia la batalla decisiva


El viento sopla chocando en sus oídos, agitando su cabello, viento de cenizas, hojas muertas y grises, escombros de un anormal color azulado. Sus ojos están abiertos, alerta, sus articulaciones relajadas pero tensas, tiene ganas de saltar en el lugar, una inquietud recorre todo su cuerpo, su boca sabe a sangre a pesar de estar completamente seca, su pecho se infla con sus grandes exhalaciones e inhalaciones mientras camina.

Cada paso es meticuloso, su mirada no se aparta del oponente.

Un extraño sentimiento la invade, como estar desnuda en invierno frente a su propia cama, le incomoda, le molesta, pero sabe que va a estar a gusto pronto, que encontrará alivio solamente porque ha podido sentir el frio en su piel.

Eso debe sentir un depredador al cazar.

Eso debe sentir un guerrero al embarcarse a una batalla.

La persona frente a ella ha dejado de ser eso, una persona, le mira con ojos hambrientos y, sin embargo, no se mueve. Ambos se dan tiempo suficiente para que Sana camine esos pocos metros hasta estar más cerca, ambos saben que es lo que va a pasar y, sin embargo, dejan que se alargue durante el tiempo necesario. Depredadores al acecho que disfrutan ese torbellino en sus estómagos ¿Quién moverá primero? ¿Quién dirá la primera palabra? Quieren saltar al cuello del otro y sin embargo quieren estar lo más cerca posible.

Él ha visto docenas de combates, varios de ellos a la muerte.

Ella peleará por primera vez un combate igualado, lo hará por su vida, por la que fue y por la que es hoy.

- ¿Lo sientes niña? El éxtasis del cazador – El enorme lagarto rojo alza sus gruesos brazos hacia el aire, sus garras apuntan hacia el cielo y su sonrisa aterradora se muestra, resopla por los orificios de su hocico dejando salir un humeante bufido caluroso que hace danzar las cenizas en el aire - ¿Cuántas personas hay ahí afuera peleando por su vida? ¿Cuántos han muerto ya? ¡Ese es el extasis! ¡Ese sabor que tienes en la boca ahora mismo! ¡El apogeo de la vida! ¡La batalla! ¡La pelea! ¡El conflicto! –

Admitir que disfruta este éxtasis, el de la cacería, seria estar más cerca de eso en frente, de ese enemigo que intenta demonizar.

- ¿Por qué estás aquí? ¿De qué lado estás? – Le pregunta ella, directa, sin temblor en su voz.

- ¡Veo que estos meses te han moldeado bien! Comienzas a sonar como un verdadero héroe – Sin responder la pregunta el villano todavía se mantiene allí, respirando ese aire lleno de desesperación - ¿Cuántas noches han pasado desde aquel día? ¿Cuántas veces has soñado con este momento niña? Tu venganza… -

- ¡Responde! –

Grita para callarlo, grita para callar cualquiera de esos pensamientos.

Grita para callarse.

- Viuda te quiere viva por algo, eso han dicho por ahí, Sora por otro lado quiere convertirte a su justa causa para matarla… que se jodan todos – Crocous baja los brazos y le dirige una mirada, una directa y escalofriante – Yo quiero pelear contigo, quiero un desafio, quiero sentir en tus puños esa ira que llevas contra nosotros… quiero ser el primero en tu cruzada… o el que la detenga antes de que comience –

- ¿Por qué? ¿Por qué contra mí? –

- ¡Suficiente charla! ¡Terminemos lo que empezamos "última Arashi"! –

Sana retrocede dos pasos antes de verlo cargar hacia adelante, el suelo se quiebra bajo la fuerza de su salto y enseguida se encuentra sobre ella, cubriéndola con su voluminosa sombra mortal. La inercia le ayuda a dar un salto sobrehumano, alza la mano preparando sus garras para dar un zarpazo feroz el cual ella no tiene problemas esquivando pudiendo rodar a un lado. Es como la primera vez pero, de la misma manera, se siente diferente, Crocous actúa más salvaje, no intenta atraparla ni hacerle enojar, está allí para tener una batalla de héroe a villano.

No tiene tiempo para reaccionar, no puede pensar más que una sola cosa y es llevar a Crocous lejos de sus compañeros caídos para darles tiempo a recuperarse, para ganar tiempo ella misma.

Esta vez no va a caer, esta vez no va a quedar desmayada al final, esta vez no van a salvarla los profesores.

Una enorme mano viene por ella de nuevo, no agarra, es una mano asesina con garras de reptil, su cabello se agita al hacer a un lado su cuerpo y esquivarlo por poco. Le ve abierto, de costado, arremete contra Crocous y su cuerpo entero, encendido de rayos blancos, entra en acción, su mano metálica directa a las costillas del enemigo. Él reacciona, le ha movido un poco, se queja pero reacciona a la vez, la toma del mismo brazo falso y la arrastra hacia él.

Sus dientes son gigantes, su expresión de furia pero…

Ella también le muestra una expresión similar, colmillos fuera, ojos furiosos, humedecidos por el miedo inherente de la situación pero encendidos.

Ellos saben lo que pasará a continuación, ya han disparado sus golpes, no hay vuelta atrás.

El mundo se mueve a una velocidad impresionante cuando Crocous la agita del brazo, da unas dos vueltas sobre el mismo lugar antes de salir despedida a varios metros de distancia, logra reincorporarse, una de sus rodillas se raspa contra el suelo y levanta la mirada a tiempo para verle acercarse, rugiendo y corriendo a toda velocidad.

Su sombra es enorme, es difícil combatirla, cubre el fuego azul del fondo con su gran oscuridad, ella es la única luz allí en color blanco, las nubes ya han tapado la luna hace rato.

Lo primero es… sacarlo de aquí…

Y la única manera…

Recibe un rodillazo de gran tamaño directo a su estómago, lo suficiente para elevarla varios centímetros sobre el suelo y caer agachada.

Sus movimientos no son demasiado rápidos, pero con su fuerza puede cubrir mucho terreno fácilmente.

Si quiero huir tendrá que ser… ¡Con su ayuda!

El estar agachada, con tos, es perfecto, él baja su guardia como esperaba y se sonríe al verla escupir sangre, unos segundos que ella puede aprovechar para robarle sus movimientos. Con fuerza en sus piernas se dispara hacia arriba, en diagonal hacia su rostro el cual está a mucha distancia dada su altura, puede ver su cara de sorpresa cuando Sana le asesta un terrible golpe en el mentón.

Su hocico, tan feroz y podrido, se agita bajo la fuerza de un solo puñetazo, su figura entera se estira hacia atrás y camina en la misma dirección con la fuerza del impacto.

Sangre cae al suelo, es la suya, su único ojo echaría humo si pudiera quemar con su mirada.

- ¡Ahora golpeas como un hombre maldita zorra! – Ruge el lagarto intentando traerla para un segundo ataque.

Sana aprovecha el momento para correr a toda velocidad.

Unos pocos metros y ya se encuentra en el bosque, de un salto logra aferrarse a una rama.

Detrás de ella viene maldiciendo un monstruo escamoso que la sigue con un salto similar en altura.

- ¡Carajo! –

El árbol entero se derrumba cuando Crocous lo choca con su cuerpo, una tacleada que destruye el árbol entero, Sana logra saltar hacia otro cercano pero sabe que no tendrá más que unos segundos de descanso antes de que a ese movimiento le siga uno parecido. Destruirá todo el bosque si es necesario pero eso significa que se ha olvidado del resto de los héroes.

Puede ver como se aleja, rama a rama, el salón destruido y el edificio principal del campamento.

Chicos…

Y ella se interna en el bosque para llevar a cabo su pelea.


El salón es un desastre y el grupo no está mejor en condición, nadie ha quedado herido salvo el propio Vlad King, cuando el proyectil derrumbó la pared y cruzó la habitación todo el mundo se hallaba lejos, por suerte. El héroe profesional intentó detenerlo con su brazo libre y un escudo de sangre en forma de cristal, salvándose a él y al villano atrapado, sin embargo resultó herido, además de que el villano terminó por disolverse en una asquerosa pasta color oscuro. La conmoción debió haberse escuchado desde afuera pues no tardó en unírseles Aizawa, Eraser Head, su profesor vino tarde, al llegar le asaltaron los cinco alumnos intentando explicarle pero les cayó con solo levantar una mano, pidió a Vlad King explicaciones inmediatamente.

Mina se sienta allí en silencio mirando al suelo, alrededor de ella sus compañeros hacen lo mismo, parados allí de manera incomoda escuchando, mientras el sentimiento de inutilidad les carcome las entrañas.

El otro profesor, pudiendo detener el sangrado con su propio quirk, explicó que fueron víctimas de un ataque doble y que, ahora, el sitio que habían designado como "zona segura" estaba comprometido.

- Arashi escapó mientras todos estábamos en el suelo – Vlad King llega al asunto más importante, la reacción de Aizawa no es de sorpresa, debió estar preparado para algo así desde que notó su ausencia – Pero hay una razón… el segundo villano era… Crocous –

Eso si logra una reacción de Aizawa, gira hacia su compañero de manera seria, esperando que no sea verdad. Mina no lo entiende, debe haber algún tipo de conexión entre el ataque y ese villano en particular.

- ¿Ella fue a pelearlo sola? –

- Me temo que sí… dejando atrás al resto –

Eso era suficiente, Mina deja su asiento y se reincorpora enseguida, el resto la ve y sigue su ejemplo, con las mismas palabras en la mente.

- ¡No nos dejó atrás! – Exclama la muchacha rosa.

- No sería la primera vez en que ella actúa independientemente de sus compañeros ¿Verdad? –

Vlad King responde con seriedad pero solo se gana un grito de Kirishima mientras apunta hacia afuera.

- ¡No importa lo que pasó antes! ¡Ahora mismo está peleando y tenemos que ayudarla! –

- Poner en peligro a más alumnos ¿Eso dices? –

- ¡¿Hay otra opción?! –

- Vlad –

Aizawa le dirige una mirada a Vlad, murmura su nombre de una manera tranquila, sin embargo, este lo toma como una amenaza y retrocede un paso. Aunque sea un hombre de complexión algo aterradora el héroe de sangre se comporta, entiende que está hablando sobre una alumna que no conoce. Eraser Head dirige sus cansados ojos al grupo, todos le devuelven una mirada igual de intensa, no se apartan, no dudan, lo harían en otro momento pero la situación ha cambiado, hay una vida en juego.

- Arashi no es estúpida, no quiso enfrentarse al villano aquí porque el resto de los estudiantes vendrán y estarán atrapados en la refriega – Aizawa menciona, detrás Vlad asiente, tiene sentido después de todo, sea o no verdad – Tienen razón en que nunca huiría para dejar a nadie atrás, si algo ha pasado es que ella fue e enfrentarse a Crocous al bosque y esperara que le siguieran –

- Ese villano, Crocous, le conozco – Kaminari intercede- Al menos de nombre, es el mismo que peleó en tres ocasiones contra el padre de Arashi, White Thunder –

- ¿Es por eso que viene por ella? – Pregunta Satou.

- Si es así entonces ella huiría hacia el bosque como dijo Ashido, llevándolo lejos – Kirishima mira hacia el bosque nuevamente.

Ninguno está en desacuerdo, suena algo factible pero, al mismo tiempo, se presenta un problema. La batalla se extiende por todo el campamento y todos están ocupados, no pueden seguir dudando o discutiendo las razones de actuar.

- No tenemos los números, Aizawa, no podemos permitirnos perder a nadie –

- No lo haremos – Responde el profesor a su colega – Pensaba esperar a encontrar a Mandalay para que le de el mensaje a todos… pensaba que ustedes estarían a salvo de este infierno… pero… -

Mina alza sus manos y las aprieta con fuerza, frunce el ceño, asiente, sabe lo que dirá el profesor y sus compañeros también lo saben. Era inevitable que esto pasaría, no se siente preparada para semejante salto pero también recuerda en incidente en la USJ, la manera en que se aferró a Uraraka y lloró al ver a All Might llegar, la manera en que los héroes profesionales se sacrificaron por ellos.

Ha pasado tiempo desde entonces, pareciera una eternidad y, sin embargo, en solo unos meses se siente como una persona distinta.

Quiere salvarla.

- Les doy permiso a los cuatro, Kaminari, Kirishima, Ashido, Satou, pueden pelear con los villanos – Se detiene para negar con la cabeza – No, deben pelear, deben ir ahí afuera y ayudar a Arashi Sana, deben evitar que ellos ganen –

Sus ojos se llenan de lágrimas, no es felicidad ni tristeza, es alivio, porque ahora sabe que puede hacer todo lo que esté disponible en ella para salvarla.

- No habrá profesionales que los ayuden, solo ustedes cuatro para apoyarse entre sí ¿Está claro? No pueden fracasar, tienen que volver todos en una pieza –

- Nosotros cinco, profesor – De todas las interrupciones posibles es Monoma quien se hace presente, dejando su asiento y acercándose a Vlad King, intercambian miradas pero no hay palabras para evitar que se vaya, el héroe de gran musculatura asiente – No dejaré que mis compañeros y la Clase A peleen solos, iré con ustedes y me aseguraré que no metan la pata, reprobados –

Esboza una sonrisa desagradable y burlona.

Pero aun así se siente confiable.

Compañeros son compañeros, sin importar de donde vengan y todos tienen un solo objetivo.

- Arashi tendrá que confiar en ustedes… -

Recuperar a Sana Arashi de las fauces de la muerte.


El bosque se ha vuelto un lugar oscuro, la única luz es la intermitente luna que se asoma desde las nubes para desearles suerte y vuelve a esconderse con miedo. El aire enviciado con el olor a un infierno quemado hace difícil respirar por la boca a pesar que el incendio está a kilómetros de distancia. Su camino es fijo, un camino dejado atrás de árboles golpeados, arañados, derrumbados y destruidos, un camino de destrucción que sirve como guía hacia las dos bestias que se ocultan en algún lado, intentando matarse una a la otra.

El enorme cocodrilo rojo se encuentra gritando y maldiciendo, ella se mantiene sobre los árboles para seguir tomando distancia aunque, desde allí, puede ver que se acerca una zona menos poblada que tendrá que usar para combatir.

Aterriza entre medio de dos ramas apuntando hacia direcciones opuestas, desactiva su quirk por un momento para bajar la tensión de su cuerpo. Levanta una mano frente a su cara y nota un temblor.

¿Esto es el miedo o enojo?

Pasos gigantes interrumpen su momento, Crocous se acerca, le ha perdido de vista y la busca sobre él, las hojas del árbol hacen para un buen escondite.

Me he alejado lo suficiente del salón, espero…

- ¡Puedo olerte, mierdecilla! –

Grita él, apoyando una mano en la corteza de uno de los árboles.

- ¡No eres más que una niña invalida! ¡Una que juega a ser héroe! ¡Si eres verdaderamente una Arashi entonces baja y pelea! –

Ella no responde, se mantiene extremadamente quieta, lo único que se escucha es el viento en las hojas alrededor, el cual viene cargado de cenizas mientras más se acercan al fuego en el horizonte.

- ¡BIÉN! ¡TE HARÉ SALIR! –

Aferra sus garras a ese mismo árbol sobre el que se apoya y pronto lo rodea con sus brazos, su cuerpo entero se tensa y sale de él un rugido inhumano, de la misma manera que hizo al atacar el salón, los mismos ruidos de madera quebrándose y hojas agitándose. Quiebra el tronco, con dificultad, y lo alza sobre su cabeza con ambas manos, la copa del árbol arrastrando detrás y dejando caer toda la vida que antes contenía.

Va a barrer con el bosque entero.

Sana deja salir un suspiro, preparándose para saltar.

- ¡AHÍ ESTÁS ZORRA! –

Girando su cuerpo entero arrastra con toda su fuerza el tronco y, efectivamente, este choca con todos los que tiene a su paso en un movimiento circular, derribando todos los arboles a varios metros de distancia. El ruido es insoportable y la destrucción eleva un torrente de hojas y tierra que no deja ver nada incluso cuando Sana ha aterrizado a salvo en el claro cercano.

Ha escapado por los pelos, su mano se aferra al suelo para preparar una segunda evación.

Una buena decisión porque lo segundo que viene desde esa nube de destrucción son pedazos de madera y ramas actuando de proyectiles hacia ella. Esquiva cada uno de ellos, peligrosamente afilados, el último tiene que desviarlo con su brazo metálico, con la mirada fija en frente a tiempo para ver a Crocous emerger de la destrucción corriendo a toda velocidad hacia ella.

- Tengo que… atacar también –

Usando su propia velocidad y la del enemigo le encara para darle una patada en el pecho, es duro y apenas puede frenarle por ello, es como pegarle a un sólido muro de concreto, termina rebotando en él y girando en el aire.

Cae y no puede tener un momento para respirar, Crocous sigue encima, con el revés de su mano logra pegarle y ella vuela hacia la derecha, aterrizando en suelo, rodando hasta poder reincorporarse.

Corre hacia él esta vez, Crocous se ríe y se queda quieto.

Si no tomo la iniciativa, va a pulverizarme… tengo que encontrar su punto débil.

Golpea su pecho, usa su quirk con la máxima capacidad, Crocous ladea su pecho pero se queda allí parado, mira hacia abajo con su único ojo esperando más, abre los brazos quedando completamente abierto. Un segundo golpe le sigue a ese, este con la mano real, le duele, es exactamente como golpear concreto, pero no puede permitirse parar ahora si él está alardeando, otro golpe, otro y otro más. Su cuerpo entero se enciende en rayos blancos y cambia entre golpear su estómago a sus pectorales, finalizando con un salto para darle una patada en el mentón.

Esta última si la siente y gira su cabeza tras dejar salir un gruñido sorprendido.

Aunque haya podido conectar un golpe así todavía siente que no ha hecho nada de daño, no le toma más que unos segundos para volver la vista hacia ella mientras un pequeño hilo de sangre se desliza entre sus filosos dientes. Comienza a quedarse sin energía y eso afecta sus movimientos, apenas esquiva un intento de agarrarle por el cuello, al menos eso cree hasta que su cuerpo entero es alzado en el aire, cazada por el brazo de metal, incapaz de sentir cuando le ha agarrado.

- ¿Eso es todo lo que tienes? ¿¡Con eso esperabas vencerme!? –

Su agarre es demasiado fuerte para zafarse y Sana siente el mundo estremecerse, vuela por menos de un segundo antes de ser enterrada en el suelo, su frente golpeando la tierra con suficiente fuerza para que rebote y le ayude a dar la vuelta.

No puede levantarse con la misma rapidez, el golpe en la cabeza la deja atontada.

- ¡Arriba! –

Algo le golpea en el estómago, una patada o un puñetazo, no importa lo que sea sino que le causa un dolor inmenso.

- ¡Dije arriba! –

Todavía no tiene la fuerza para levantarse pero ya no es su descición, Crocous sin dudar la toma de su cabello, y su cuerpo se desprende del suelo por unos segundos hasta poder poner sus piernas firmes debajo. Sana no puede permitirse caer de nuevo, levanta sus brazos como puede y lleva todo el peso de su cuerpo hacia adelante dejando salir un alarido, golpea con su mano derecha el mentón de la bestia, sus nudillos duelen y sangran, luego apunta su mano metálica al estómago.

Hunde su puño en Crocous, lo más que puede, él apenas y deja salir un ruido entre dientes, algo de saliva manchando el hombro de Sana.

Es demasiado fuerte…

Un golpe en su espalda la envía de rodillas al suelo, escucha una risa grave, más burlas.

Se levanta y va a por él de nuevo.

Incluso después de mejorar tanto sigo siendo débil.

Cada golpe duele más en todo su cuerpo, incluso los suyos, cada raspón al caer hace que el levantarse sea más difícil. Puño a puño ya ni se cuida a sí misma, se para frente a él y golpea, sus ojos llenos de lágrimas, ve sangre en el abdomen de Crocous, es la sangre de sus propios nudillos, termina abalanzándose a él para darle un cabezazo y solo encuentra sus puntudas escamas perforándole la cabeza.

¿Por qué…?

Al menos los he salvado.

Incluso si…

Soy débil…

….

Un ventarrón le tira hacia atrás.

Cae sentada en el suelo mientras levanta la mirada llena de lágrimas y no puede ver a Crocous más.

El cuerpo escamoso se aleja arrastrándose después de ser derribado con una fuerza inhumana y, junto a ella se para alguien de física inhumana. Rikido Sato exhala y alza sus manos, la manga de su camiseta ha quedado arruinada después de haber dado semejante golpe con su hombro al enorme reptil, con una sola mano arranca esas mismas mangas y le dispara una mirada intimidante.

Incluso el propio Crocous no sabe qué hacer, solo se reincorpora mientras maldice por lo bajo hacia los que se entrometen entre él y su presa.

- ¿Estás bien Arashi? – Pregunta Sato sin despegar la mirada de Crocous.

- ¡Buen golpe grandulón! ¡Que se meta con alguien de su tamaño! – Una segunda voz se une, burlona pero segura.

Acercándose y bajando la velocidad mientras patina sobre su propio acido, aterriza junto a su compañero y también se pone en una posición alerta, aunque ella si ve hacia atrás, sus ojos negros y dorados brillan con determinación aunque estén temblorosos por el miedo. Sana esperaba que alguien la siguiera, era inevitable, pero esperaba a Aizawa o a Vlad King viniendo a sacarla de allí, estaba preparada para correr y dejarlos atrás de nuevo.

Esta es su pelea, entonces ¿Por qué se ponen en peligro ellos? ¿Quién diablos les autorizó para que puedan venir a pelear?

- ¿¡Que hacen aquí!? – Sana pregunta furiosa.

- Vinimos a ayudarte a vencer a este desgraciado –

Detrás de ella se suma alguien más, Kaminari, quien se acerca para tomarla de los brazos y ayudarla a levantarse, Sana se apoya en él para hacerlo pero al estar de vuelta de pie se sacude haciendo que retroceda.

- Es demasiado fuerte – Kaminari murmura.

Sana no le devuelve la mirada, está concentrada en ella, la persona en frente que le está cubriendo - ¡Estaban a salvo! ¡Esto ES ESTUPIDO! –

- ¡SANA! – Mina le devuelve un grito más estridente - ¡Confía en nosotros! –

- Te cubriremos desde ahora, ve con Kaminari y recarga… te necesitaremos para vencerlo –

- Todos juntos –

Están todos en su mira, Crocous se prepara para acercarse, lo hace a paso lento pero seguro, no saben cuándo será que salte para intentar matarles, lo único que se nota en él es una furia incontrolable en su mirada. Aunque le cueste admitirlo ella necesita ayuda pero no estaba en su plan que ellos se presentaran…

Realmente tendrá que confiar en ellos.

Hasta que sea lo suficiente fuerte como para protegerlos.


Y así es como seguimos en esta batalla final, los números aumentan de parte de los héroes pero ¿Podrán todos hacerle frente a Crocous?

Gracias, como siempre, por leer y quedarse conmigo a pesar de las ausencias. Desde hoy aviso que publicaré Lunes y Viernes, sin demora, hasta que terminemos esta historia, así que a toda maquina hacia el final.

Nos leeremos pronto