Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la trama a vampbirch.

Capítulo 31

5 de octubre, 2012

2:55pm

—¿Estás segura de que estás bien?

Edward… cálmate.

Tomo aire profundo.

—No me gusta como conduces.

Estás siendo paranoico.

Reacomodo el teléfono contra mi hombro y me enfoco en sacar mi tarea del casillero.

—No lo soy. Lo siento, pero eres la peor conductora del mundo.

Ella se ríe sin humor.

—Eres dramático.

Pongo los ojos en blanco.

Bella tiene que ir a Port Ángeles después del colegio para encontrarse con Vic y Jim mientras que yo tengo que trabajar. No sé cómo sentirme al saber que va a estar sola con ellos, pero sé que tiene razón. Tengo un historial de ser dramático sin motivo alguno.

Te amo.

—¿Ahora vas a cortarme? —bromeo, metiendo mi mochila en el casillero. Agarro mi tarea de historia y sostengo el teléfono contra mi oído—. Brightside, ¿por qué no puede ir tu mamá contigo?

—No puedo hablar y conducir. —Se la escuchaba agitada—. Y ella siempre está conmigo, Edward.

Cerré mi casillero de una patada y comencé a caminar por el pasillo vacío. Desafortunadamente, me perdí la oportunidad de encontrarme con Bella después de clase. Me tenía que quedar así podía hablar con el Sr. Banner. Soy su alumno estrella. Aparentemente, todo el estrés en mi vida tuvo un efecto tremendo en mis notas porque estoy arrasando en ciencias.

Si tan solo me hubiera ido tan bien en tercer año.

—Eh… ¿Qué tiene de malo eso?

Necesito conectar con ellos, Edward. No puedo simplemente darles a Canal Tres; necesito conocerlos. No puedo hacer eso con mi madre allí, hablando de lo mucho que impactó a Estados Unidos la radiación de Fukushima. Comienza a hablar y desvía la atención de lo que es importante.

—No podemos hostigarlos, Bella…

No sabes quién son, Edward. Lo siento, pero no puedo ser confiada como tú, y no voy a entregar a canal tres a cualquier persona.

—¿Confiado? ¿Crees que soy confiado? Intento decirte que no puedes involucrarte tanto… —Me detengo cuando me doy cuenta de que estoy inventando excusas, buscando cualquier razón para que ella no vaya.

No, no puedes. No tienes que preocuparte por ello.

Dejo de caminar.

—¿Qué?

Espero una respuesta, pero no llega. Aparto el teléfono y frunzo el ceño al ver la pantalla vacía. Maldigo por lo bajo, lo guardo en mi bolsillo y comienzo a caminar al doble de mi velocidad normal. A penas presto atención hacia donde camino, completamente enojado porque me haya cortado el teléfono.

"No, no puedes…"

¿Qué se supone que significa eso?

Mantengo la vista en mis zapatillas mientras doblo hacia la escalera, sin prestar atención a mis alrededores.

Estoy enfadado.

Quiero despotricar contra ella.

Quiero enviarle un largo mensaje detallando todas las razones por las cuales es una perra, pero no tengo que preocuparme de ello.

Patrañas.

Hay una chance de que todavía no se haya ido.

Bajo las escaleras rápidamente.

Pienso en salir por la puerta principal, pero no quiero arriesgar a que alguien me detenga, así que rápidamente decido tomar la salida de las escaleras.

Corriendo alrededor del edificio, saco mi teléfono para llamarla. Presiono el botón de llamada tres veces antes de poder conectar y llevo el teléfono a mi oído, luchando para correr y mantener mis pantalones puestos al mismo tiempo. Porque soy el idiota que no se puso cinturón hoy.

Llego al estacionamiento y suelto un gruñido cuando descubro que está casi vacío.

—¿Por qué siempre huyes de mí? —murmuro para mí.

Hola, no me has podido enganchar. Pero este es un buzón de voz que nunca reviso antes de devolverte la llamada, así que se libre de dejar un mensaje después del bip. ¡Bip—bip!

Intento recuperar el aliento mientras espero por el bip real. Cuando suena, abro mi boca y me encuentro sin palabras.

—Bella, sé que estás conduciendo ahora y no puedes hablar… solo… —Siento un quejido en el fondo de mi garganta. Llevo una mano a mi frente, refregándome el rostro—. No… Me importa. Si, me importa. —Demasiado.

Cuelgo y meto mi teléfono en mi bolsillo, sacudiendo la cabeza.

Sin saber qué le hice, decido dejarlo así. Se encuentra emocional, así que quizás se está descargando conmigo. Sé que probablemente me lo merezco, pero sigo enojado y confundido.

Encuentro la máquina de la muerte al fondo del estacionamiento y coloco sin importancia la tarea en el asiento trasero. Tomo mi remera de trabajo del asiento del pasajero y la coloco sobre la que tengo puesta antes de arrancar el coche.

Conduzco al trabajo escuchando rock a todo volumen mientras me enfurezco ante las ideas absurdas que tiene mi novia en su cabeza.

"No tienes que preocuparte por ello."

No. Al parecer no tengo.

8:48 p.m.

Estoy acelerado de tanta Mountain Dew y aburrimiento. Estoy sentado al lado de Alec en el suelo azul de Gameshack, envolviendo personajes de Skylander para prevenir que Timmy vuelva a robar. No puedo dejar de quejarme por lo que pasó esta tarde, pero no parece molestarle a Alec. Sólo escucha mi historia y me deja descargarme mientras trabajo.

—¿Cuál es el problema, entonces? Los conociste; sabes que no están locos.

—No es suficiente —respondo encogiéndome de hombros—. Quiero decir, ella realmente quiere conocerlos. Al principio era fácil, pero normalmente vamos con nuestros padres… no solos.

—Es como si los dos concuerdan que tienen que ganarse su confianza, solo que tú estás enloqueciendo porque Bella está sola con ellos, y ella está enloqueciendo por tener que entregar al bebé. Puedo ver un poco de razón en ella, sin ofender. —Me mira con cautela—. Pero debes aprender a confiar en ellos, como ella está intentando. ¿Qué piensa tu mamá de ellos?

—Eh, quiero decir… ella piensa que son buenos, pero tengo el presentimiento que desea en secreto que Bella no lo haga. Cuando saco el tema de la adopción, tiene una mirada de decepción, como que la pone triste.

—¿Tu mamá quiere que se queden con el bebé? —Frunce el ceño.

—Al principio, no… —Hago una mueca, recordando cuando le contamos de la existencia de Canal Tres—. Ella no tenía objeciones porque la adopción es una buena idea… para . Pero creo que mientras más segura está Bella, mi mamá más quiere que se lo quede.

No estoy del todo seguro de cuándo fue que mi mamá comenzó a dudar sobre la adopción, o si realmente duda. Hace unas semanas, la encontré tocando la barriga de Bella, pero estaba demasiado envidioso del hecho como para notar su mirada emocionada en ese momento. No he sentido a canal tres moverse en un tiempo, pero esa fue mi decisión.

Ella no nos va a decir que nos quedemos con el bebé. Esto no se trataba de lo que ella quiera. Se trataba de todos nosotros, y ya hemos tomado la decisión. Mi madre solo intenta apoyar esa decisión.

—Tu novia parece buena onda, pero está estresada —me dice mientras envuelve su frente con el plástico—. Nosotros nunca hablamos sobre una adopción, pero quizás las cosas fueran diferentes si lo hubiéramos hecho. No digo que no me guste mi hijo; lo amo a morir y nunca lo abandonaría. Pero él llegó y simplemente… ralentizó las cosas un poco. No me arrepiento de nada, pero a veces pienso en lo que hubiera sido mi vida sin él.

Cuando me doy cuenta que ha terminado, siento mis cejas levantarse en cuestión.

—¿Y cómo se siente?

—¿Sin él? —pregunta—. Eh… creo que quizás ya hubiera terminado la universidad. Eso, y Cal es realmente costoso.

—¿Ibas a ir a California?

—No. —Sacude su cabeza—. Caleb es mi hijo.

—Oh. —Medito por un momento—. Eh, si no te molesta que te pregunte, ¿cómo te llevas con su mamá?

—Nos llevamos bien. Seguimos juntos, pero no somos lo que solíamos ser. No podemos volver. Tienes que cambiar en algún punto. Las cosas contigo y Bella probablemente serán diferentes. Después de que tenga el bebé.

Siento mi cara caer.

El cambio es inevitable. No podemos permanecer con diecisiete y estúpidos por siempre.

—Es algo bueno —concluye con una pequeña sonrisa, tocando el plástico en su frente—. Después de todo, ¿dónde estaríamos si no creciéramos?

10:20 p.m.

Volví a una casa vacía y a una nota de mi mamá avisándome que fue a trabajar. Hay un plato en el microondas, pero lo ignoro. Encuentro una botella de tequila y tomo tres tragos, sin importarme que mi mamá se va a dar cuenta.

Es un asco.

Tomo otro trago y casi vomito.

—¿Cómo toma esta mierda? —me pregunto.

—No lo hace. —Doy un salto ante la dulce voz en mi mente. Me giro para enfrentarla al mismo tiempo que la botella cae al piso, mis ojos asustados al verla apoyada contra la encimera de la cocina.

—Dios, Bella —jadeo, sintiendo mi corazón golpear contra mi pecho. Rápidamente tomo la botella del suelo y busco papel de cocina para limpiar el desastre. Encuentro un rollo debajo del lavabo—. ¿Cómo llegaste aquí?

—Tu mamá me dejó aquí después de la escuela —dice con voz baja, muchos más bajo que antes.

—¿No fuiste a lo de Vic y Jim? —Me arrodillo a un lado del desastre.

—Si fui. Tu mamá fue conmigo.

Me concentro en limpiar el piso, pero siempre estoy consciente de su presencia. Mi corazón sigue acelerándose, mis dedos tiemblan ante el pánico que ella indujo.

O quizás fue otra cosa.

Me aclaro la garganta.

—¿Cómo fue?

—Estuvo bien. Siguen siendo…. Increíbles.

Me pongo de pie y tiro el papel a la basura.

—¿Seguís segura de esto?

—Eh… sí. —Hace una pausa—. ¿Tú?

Me encojo de hombros.

Esta es la jodida realidad de tener que esperar a que todo termine.

La paciencia es tranquila—fácil.

Esperar es diferente.

Esperar es saber cuando algo viene y querer que termine.

Estoy esperando.

Ya no puedo ser paciente con esto. Quiero que las dudas se vayan. Quiero dejar de cuestionarme cada decisión. Quiero dejar de sentirme como que la cagué y lastimé a todos en mi vida.

Y yo… he cambiado. Ni siquiera me di cuenta, y crecer apesta.

Sacudiendo la cabeza, miro hacia el piso.

—También.

Siento sus suaves dedos en mi cuello y me obligo a mirarla a los ojos. Sus cejas están fruncidas en preocupación, las cuales relajo con mis dedos. Puedo sentir el alcohol nadar en mi estómago, o quizás es Bella.

Beso la comisura de su boca, la cual se encuentra abierta mientras comienza a hablarme.

—Lo siento mucho…

—Está bien —interrumpo. Descanso mis manos en sus hombros y fuerzo una sonrisa—. No puedo culparte por querer conocerlos mejor.

—No, no está bien —murmura, mirándome—. Ni siquiera confías en ellos lo suficiente como para que fuera sola hoy, Edward. Y esperas que… —Suspira, llevando sus manos a su rostro—. ¿Y se supone que debemos entregarles nuestro bebé? Sé que quieres ayudar, pero no necesito…

—¿Quiero ayudar? —Llevo mis manos a mi rostro y suelto una risa amarga—. Dios, Bella…

—¿Qué?

Me encojo de hombros.

—Lo siento mucho por todo esto. Jamás me disculpé por arruinar tu vida así.

Sus ojos se estrechan, su mirada incrédula.

—Tú… ¿qué?

—Si… —Dejo caer mis manos a mis costados y la miro. Espero a que lo niegue, que me diga que no la cagué. Una parte de mi espera que no—. Es como tú dijiste, yo solo… intento ayudar.

—¿Por qué dices esto? —susurra—. No arruinaste nada, Edward.

Lo arruiné antes de que pudiera comenzar.

—Solo quiero que esto termine —murmuro. Siento mis ojos ensancharse ni bien me doy cuenta de lo que dije—. No es lo que…

Ella da un paso hacia atrás y asiente solemnemente, retorciendo sus manos entre sí. Sus nudillos se vuelven blancos mientras que su mirada cae al suelo.

—No, está bien. Solo estás siendo honesto. Siete semanas más y el estará lejos de ti.

—Bella, yo… —tartamudeo, como un idiota.

Siempre lo soy.

—No lo quise decir de esa forma.

Su rostro enrojece mientras se muerde el labio inferior.

—Es tarde… creo que me voy a ir a casa. No festejes demasiado.

Intento hablar, pero es como si tuviera miles de ladrillos pesando en mi garganta y aplastándome el pecho. Presiono mi lengua contra mi paladar, mirándola irse con ojos borrosos. Desconfiando que vaya a decir algo que me vaya a arrepentir, me siento en el suelo llevando las rodillas a mi pecho y presionando mis palmas contra mis ojos.

No quiero que esto termine.

Eso es loco.

—Mierda.