Hola a todos!
Aquí, Lord Argilos con un nuevo episodio ya que algunos me estaban preguntando cuándo sería publicado.
Bueno, aquí lo tienen.
Ahora.
Les voy a pedir de favor que se abstengan de dejar reviews en otra de mis historias preguntando cuándo subo tal o cual capítulo de este fic. Para eso mejor déjenme un mensaje privado, que los leo siempre pero a veces no me da tiempo a responderles.
Voy a añadir esto como una regla en mi perfil.
Los personajes de Dragon Ball y Fairy Tail no me pertenecen, son propiedad de sus respectivos autores.
Continuamos
Un mensajero llegó a las puertas del gremio para acercarse al Maestro mientras aclaraba que no esperaba encontrarlos en la segunda sede, mucho menos que la primera estuviera derrumbada.
Nadie tuvo comentarios al respecto.
-¿Qué es, abuelo?- preguntó Natsu mientras todos se acercaban.
-Es una citación- aclaró antes de mirar al Saiyajin – Gokū, el consejo mágico quiere hablar contigo-
Hubo silencio por unos instantes hasta que el pelinegro finalmente respondió.
-¿Qué? ¿Otra vez?- sonó hastiado y con las cejas arqueadas en ligera molestia y confusión.
Nadie pudo decir nada mientras observaban sorprendidos al muchacho.
"¿Otra vez?" pensaron todos allí.
El silencio reinó por unos segundos más antes de que Gray finalmente hablara.
-¿El consejo?- susurró.
Mira se acercó unos pasos y dijo – Maestro, ¿La carta dice cuál es el motivo?-
Makarov negó con la cabeza – Solo citan su presencia en el consejo para discutir un asunto importante- volvió a mirar al Saiyajin – Gokū, ¿Tú sabes qué es lo que pueden querer?-
El muchacho desvió la mirada un momento y eso le llamó la atención a todos los demás pues el rostro del guerrero no daba la apariencia de estar pensando en una posible razón. El rostro de Gokū expresaba lo opuesto.
Y la misma Erza estaba sorprendida por eso.
Él sabía por qué querían verlo.
Gildarts y Laxus, ambos en las escaleras, observaron la escena con extrema seriedad ya que nadie entendía nada. El muchacho se veía como una persona en la que de verdad podían confiar y sus expresiones no hicieron otra cosa más que ganar la aprobación y el aprecio de los demás miembros, del mismo modo en que el mismo Saiyajin aclaró que los consideraba sus amigos.
¿Entonces por qué parece que Gokū no quiere decirles la razón?
El pelinegro desvió sus ojos para dar con los de su novia, quien todavía lo observaba algo desconcertada mientras seguía analizando la mirada de su pareja y notaba un ligero brillo en aquellos obscuros orbes. Sus miradas chocaron y la pelirroja se dio cuenta de algo más profundo en su novio.
Gokū volvió a mirar al frente, exactamente al Maestro, quien lo veía con una ceja enarcada por notar la repentina determinación en los ojos de su nuevo mocoso.
Ninguno de los magos pudo decir palabra alguna cuando vieron al abuelo emprender camino hacia su oficina en el segundo piso, seguido de un Saiyajin que caminaba con la misma tranquilidad. Ambos subieron las escaleras y la mirada de Gokū dio con las de Gildarts y Laxus, cuyos semblantes no habían cambiado para nada, pero bastó ese cruce entre sus ojos para que ellos dos también siguieran al viejo y se encerraran en aquella habitación.
El silencio volvió a reinar allí, las palabras no salían de ninguna garganta. Como si repentinamente hubieran perdido la capacidad de hablar y solo pudieran seguir mirando hacia el mismo lugar a pesar de que esos cuatro ya se habían perdido de sus vistas. Y ninguno de ellos hizo el amague de intentar subir a pedir explicaciones, pues el calmo pero serio semblante de su Maestro les pedía mantener la calma y no involucrarse sin su consentimiento.
Mira carraspeó un poco para que todos volvieran a sus rutinas mientras los magos se sentaban en sus mesas, mas todos ellos veían con la misma curiosidad a la pelirroja, pues suponían que ella debería tener algo de información, les hacía falta un poco de eso para calmarse por completo y dejar todo en el sabio juicio del abuelo.
Incluso Natsu, el ya conocido por armar un alboroto y pedir a gritos una aclaración, se había mantenido en silencio mientras sus ojos no se despegaban de Erza, quien bebió un vaso de agua para finalmente hablar.
-No sé de qué se trata- les aclaró con seriedad – Pero, como seguramente ya se dieron cuenta, no es la primera vez que el consejo pide ver a Gokū-
Nadie habló, ni siquiera preguntaron, solo esperaron pacientemente por las palabras de Titania.
Flashback
Era el final del día, el sol se ocultaba y los magos se separaban para dirigirse a sus hogares.
-¡Hasta mañana, Nii-chan!- se despedía Asuka del Saiyajin, quien le sonrió feliz para despedirse de ella y sus padres.
-Nos vemos- despidió al resto con su clásico gesto de la mano.
Como era costumbre últimamente, Erza se quedaba hasta el final para cerrar el edificio junto a Gokū pues, al ser ella la maestra, velaba por la seguridad de sus miembros y se hacía responsable de mantener el orden allí, aunque eso no impedía que su novio se quedara con ella hasta esas horas, siempre que no estuvieran en algún trabajo, y la ayudara a terminar las cosas.
Nuestro guerrero caminó por las escaleras y se metió a la oficina, en donde la pelirroja terminaba de llenar unos papeles antes de apilarlos a un lado y colocarles un sello.
-¿Estos son los papeles?- preguntó el muchacho al tomar uno y revisar los símbolos y la insignia de Fairy Tail.
-Sí- respondió Erza al meter la mano en un cajón y sacar un pequeño frasco de tinta antes de volver a rellenar algunos formularios – Casi termino de llenarlos, después podremos llevarlos al consejo y, una vez que los aprueben, podremos empezar a recibir trabajos de más prestigio- se tomó el mentón un momento – Creo que algo más complicado que la clase S servirá, pero sin llegar al extremo de la clase SS-
Gokū se sentó frente al escritorio y empezó a colocar el sello de Fairy Tail en los papeles que Erza terminaba de llenar – Pero me dijiste que antes tenían misiones de cien años-
-Lo sé- le aclaró – Pero en este momento es mejor dejar la clase S como nuestro límite de efectividad, porque ni tú ni yo podemos arriesgarnos a tomar una misión de diez años y dejar al gremio a su suerte otra vez. Necesitamos que los demás también hagan la mayor cantidad de trabajos, tal como tú estás haciendo, para que podamos acelerar nuestro regreso a la élite-
-Pero Erza, ¿No me dijiste que querías que participáramos en los juegos mágicos?- preguntó con las cejas enarcadas – No podemos participar si siempre estamos trabajando-
-Los juegos todavía iniciarán en varios meses, tenemos tiempo para prepararnos y mejorar el prestigio del gremio. Si logramos ganar, el dinero del premio nos será de mucha utilidad para lo que tengo pensado para el futuro, y aún si no ganamos, una buena participación de nuestra parte abrirá una ventana de oportunidades para mejorar la situación de Fairy Tail- terminó un último papel y le sonrió a su novio – Así que hacer esta solicitud para tener trabajos más difíciles es algo que me servirá para ver quiénes son los que podrán desempeñarse mejor cuando llegue el momento de participar en los juegos-
-¿No dijiste que los maestros no pueden participar?-
-Recuerda, Gokū, para ese momento, yo dejaré de ser maestra y así podré habilitarme- el joven terminó de acomodar los papeles y se sorprendió al recibir un beso de su novia.
Erza lo soltó al cabo de unos momentos y luego le sonrió con confianza.
-Pero no olvides que tú eres nuestra arma secreta-
El Saiyajin sonrió emocionado otra vez con la idea de participar en los juegos. Cerraron la puerta de la oficina y finalmente terminaron de acomodar todo para cerrar el edificio.
Una vez hecho eso, Gokū llamó a su nube y ambos emprendieron camino hacia la sede del consejo.
-Espera, ¿Entonces vamos a competir en los juegos mágicos?- preguntó Mira con sorpresa.
-Sí- confirmó Titania – Ayer hablé de eso con el Maestro y ha dicho que está de acuerdo. Dentro de unos días seguramente lo hará oficial y nos dirá los detalles-
-Entonces por eso todavía tenemos aquellos trabajos- comentó Juvia al ver la pared llena de solicitudes con jugosas recompensas, algo que al principio la descolocó pues se supone que Fairy Tail había caído en la ruina y perdido casi todo su prestigio.
-Dinos, ¿Qué pasó después?- Gray le pidió continuar.
-Llevamos la solicitud y algunos formularios que debía llenar. El consejo los revisó y dijo que en unos días harían una actualización en la información para todas las solicitudes, de manera que Fairy Tail volvía a estar presente como antes y el número de trabajos incrementaría-
Todos sonrieron, esas habían sido excelentes noticias.
Pero el rostro de Erza era de una enorme seriedad - Luego de eso…-
-Son Gokū, queremos hablar un momento contigo- dijeron los miembros para sorpresa de ambos jóvenes, principalmente la pelirroja pues esto había sido algo inesperado – Erza Scarlet, nuestros asuntos han concluido, puedes retirarte-
La maga no respondió, pero su semblante reflejó una enorme desconfianza hacia el resto, y luego miró a su novio, quien se veía todavía confundido.
-Gokū, estaré afuera- le dijo lo suficientemente alto para que la oyeran, luego miró al consejo mágico y con voz seria dijo – Me retiro-
Titania caminaba por los pasillos del edificio con varias inquietudes en la cabeza. ¿Qué era lo que el consejo quería con Gokū? ¿Por qué le impedían quedarse y saber lo que buscaban de uno de sus miembros cuando ella era la maestra y tenía derecho a enterarse?
Salió del lugar y se giró para verlo otra vez.
Algo no estaba bien. Tenía unos enormes deseos de colarse por algún lugar y así saber lo que le estaban diciendo a Gokū. Quién sabe lo que le estuvieran pidiendo, o si acaso el consejo lo estaba siguiendo de cerca pues los comentarios de varios clientes sobre las capacidades del pelinegro no habían pasado desapercibidos.
Desvió la mirada y recordó que, por pedido del consejo, hace un mes ellos fueron enviados a una misión importante junto a otro gremio. Su humor empeoraba. ¿Qué quería el consejo con Gokū?
No desconfiaba de su novio, eso sería estúpido. No dudaba de la fuerza del pelinegro, eso sería absurdo. Llevaban ya dos años juntos y se habían conocido bien, lo suficiente para que Erza fuera capaz de comprenderlo ya sin siquiera preguntarle algo. Y el aspecto de la fuerza era un asunto que ambos solventarían entrenando o, en caso de que una misión fuera demasiado complicada, trabajando juntos.
Pero lo que a ella le preocupa es un aspecto muy característico de Gokū. Un rasgo que es parte de su esencia y al que ella adora con todo el corazón.
Su inocencia.
Él era demasiado inocente, podía ser algo ingenuo sobre distintas cosas y Erza bien sabe que la maldad puede tomar distintas caras, o ser lo suficientemente hipócrita, para lograr que el pelinegro hiciera lo que sea que quisieran.
La mejor prueba de aquello era recordar lo que sucedió en la aldea de aquel volcán y cómo todos ellos fueron engañados, envenenados y casi sacrificados para devolver a la vida a un maldito demonio que sí estuvo a punto de matarlos en más de una ocasión.
Titania no dejó de observar la entrada del edificio mientras sus pensamientos seguían yendo de un lugar a otro, del mismo modo en que continuaba imaginando diferentes peticiones por parte del consejo.
No fue hasta un par de minutos después que las puertas se abrieron y sus conjeturas se cortaron de golpe al ver al guerrero salir caminando tranquilamente y con un semblante igual de calmado.
Erza no lo perdió de vista. Observó atentamente el rostro de su novio y recorrió cada milímetro de su atuendo en búsqueda de algún signo de que fue víctima de hostilidad. Se relajó ligeramente al verlo en perfecto estado, por lo que pudo concentrase en la expresión de Gokū y buscar ahora cualquier cosa que pudiera darle al menos una posible idea sobre lo que el consejo muy probablemente le pidió.
El Saiyajin finalmente terminó sus pasos hasta quedar frente a la pelirroja, observándola con las cejas enarcadas por la confusión al verla tan seria y determinada. ¿Qué había pasado? ¿Acaso un enemigo la atacó mientras él estaba ahí dentro?
-Erza, ¿Estás bien?- preguntó con genuina preocupación mientras buscaba indicios de alguna herida en el cuerpo y traje de su novia, confundiéndolo más el verla perfectamente ilesa, así como su Ki seguía igual.
Titania vio la mirada de su guerrero y dejó que el alivio la recorriera por un momento al notarlo preocupado.
-Estoy bien- le aseguró – Solo quiero saber lo que el consejo te dijo-
-Ah, eso- sonrió calmado al comprenderla – Me dijeron que tenían un trabajo para mí y que lo podía considerar el primer trabajo de clase S de todos los que Fairy Tail empezará a recibir-
Erza entrecerró los ojos. Si bien le agradaba saber que muy pronto podrían volver a recibir solicitudes de alto nivel, no le gustaba para nada esa pequeña manía que empezaba a tomar el consejo con su novio.
-¿De qué se trata?- preguntó con seriedad.
Flashback End
Erza colocó su vaso de agua en la barra, pero no lo soltó.
-Gokū me contó cuál era su trabajo, pero de todas formas fui a preguntarle al consejo para confirmar de primera mano el asunto que tenían con él-
Todos asintieron.
-Cuando pregunté qué fue lo que le pidieron, el consejo me dijo que lo mandarían junto a otros magos a una locación que no conozco para investigar la repentina aparición de magia obscura en los alrededores- miró a cada uno de sus amigos – Se creía que un gremio obscuro había emergido y estaba causando problemas, así que le pidieron ir a confirmar eso y, si era el caso, hacerse cargo de la amenaza-
Mira la observó un momento, pues al escuchar sus palabras…
-¿Tú no lo acompañaste?- preguntó la albina.
Erza negó – Eso quise. Pero me dijeron que, como maestra, debía estar presente en el momento de la actualización de información, pues algunos benefactores estarían a la orden del día para contratarnos ya que el nombre de Fairy Tail siempre fue popular. Pensé en dejar mi lugar como Maestra para poder acompañar a Gokū, pero él me aseguró que estaría bien y que todos aquí me necesitaban. Así que lo dejé ir-
En aquel momento, Titania frunció el ceño y destrozó el vaso en su mano.
-¡Y esa fue una estupidez!- exclamó enojada para sorpresa del resto.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Gray con un mal presentimiento.
-¡Cuando Gokū regresó, estaba destrozado!- les dejó saber con enorme molestia.
Cada uno allí no fue capaz de decir nada mientras la escuchaban decir cómo fue que en realidad se enteró de su regreso porque algunas personas lo encontraron inconsciente a los bordes de la ciudad.
Gokū estaba lleno de heridas, sus atuendos destruidos y la sangre ya formaba un pequeño charco bajo él ante la mirada espantada de los ciudadanos que no dudaron en mandar su mensaje al gremio y a la vez pedir que trasladaran al joven a un hospital.
-Cuando revisé el lugar en donde lo encontraron, vi los rastros de sangre que dejó a su paso- los ojos se cristalizaron ligeramente y su voz se quebró un poco – Gokū se había estado arrastrando para regresar con nosotros-
Los magos solo podían pensar en qué demonios fue lo que había ocurrido en dicha misión para que el muchacho haya regresado de esa manera.
-¿De verdad había sido solo una misión de clase S?- murmuró Juvia mientras el escalofrío recorría las espaldas de los presentes.
-No. Si hubiera sido una misión de clase S, él no habría regresado así- comentó el mago de hielo – Gokū tenía un equipo y, aunque él sea muy fuerte, el consejo tendría que haber mandado a otros magos poderosos para asegurar el éxito-
La albina mayor observó a su amiga – Erza, ¿Cómo quedaron los compañeros de Gokū?-
Los dientes de la pelirroja se apretaron.
La incomodidad se hizo presente otra vez al recordar la descripción sobre el estado en que su nuevo compañero fue hallado, pero eso era suficiente para saber que el resto podrían haberse encontrado de una forma mucho peor.
Sin embargo, las palabras de Erza los dejó helados.
-¡Esos malnacidos no enviaron a ningún mago!-
-¡¿Qué?!- dijo Lucy.
Wendy la miró con nervios – Erza-san, acaso…-
Mira estaba atónita – ¡¿Lo dejaron solo?!-
Todos allí se quedaron sin habla mientras la maga golpeaba la barra con frustración.
-¡Nunca hubo nadie con él!- exclamó con el ceño fruncido - Cuando le pregunté lo que había ocurrido, Gokū dijo que el consejo le ordenó que no fuera al punto de encuentro porque el supuesto equipo que iba a ayudarlo ya había partido con unos días de antelación-
-Entonces lo que él debía hacer era ir directo al lugar que les asignaron para reunirse con ellos- comentó el usuario de hielo con incomodidad y clara molestia -Y cuando llegó allí no había nadie esperándolo-
Los puños de Natsu se cerraron con fuerza.
Erza asintió enojada y pequeñas lágrimas amenazaban con salir de sus ojos mientras bajaba la mirada – Lo encontré inconsciente en la sala de emergencias, estaba lleno de golpes y heridas y sus vendajes estaban ensangrentados. No debí de haberlo dejado solo, tendría que haber insistido en acompañarlo-
Todavía recuerda a la perfección la helada sensación que se apoderó de ella mientras entraba desesperada al hospital y finalmente encontraba a su novio. Erza no les comentó que casi cae de rodillas al verlo así, no les comentó que rompió a llorar mientras se le acercaba y le rogaba por una reacción.
Y todos los demás magos que estuvieron presentes ese día no comentaron que tuvieron que refrenar entre todos a una Erza iracunda que quería hacer trizas al consejo.
-Me quedé con él durante todo el día, no podía perdonarme esto- se sinceró – Y sé que no merecía su perdón tampoco. Le fallé como amiga, como compañera y como Maestra de Fairy Tail- cada uno vio cómo las lágrimas finalmente caían por su rostro – Yo le fallé a mi Gokū-
-Erza…- susurró Mira.
A Erza le temblaron los labios - Y él…-
Flashback
-¡Lo siento!- exclamaba Titania, abrazada a su novio finalmente despierto y con una expresión claramente adolorida y cansada – ¡Lo siento, Gokū! ¡Esto no tenía que pasar así!-
El Saiyajin solo pudo mirar con tristeza a su novia mientras la dejaba descansar sobre su pecho y soltar todas las lágrimas que necesitara. A pesar del dolor y el esfuerzo, levantó su brazo izquierdo completamente vendado y con él empezó a acariciar suavemente la cabeza de Erza.
-¡Gokū!- gritó ella con un volumen contenido debido a la anatomía del guerrero, el mismo guerrero que levantó la mirada para ver a sus demás amigos en la habitación algo alejados para no intervenir del todo.
Romeo parecía a punto de llorar también, pero la mano de Macao sobre su hombro para confortarlo le ayudaba a mantenerse fuerte y el Saiyajin se preguntó cómo estaría la pequeña Asuka. Si acaso, por alguna mala fortuna, se haya enterado de cómo estaba él. Esperaba que no fuera el caso, no quisiera ver esa carita tan inocente llorando.
En realidad, no quería ver a ninguno de sus amigos con aquella expresión de pesar. No le gustaba verlos así porque en todo el tiempo que ha estado en Fairy Tail ha llegado a apreciarlos mucho. Se divertía peleando amistosamente con ellos, le gustaba bromear con algunos y recordaba que todos lo recibieron con los brazos abiertos, como si hubieran sido amigos de toda la vida.
Y a él no le gusta ver a sus amigos llorar.
Gokū desvió la mirada para ver a su novia, quien parecía haberse calmado un poco aunque él supiera perfectamente que seguía llorando en silencio. El guerrero miró a los demás e hizo un gesto con sus ojos sin dejar de acariciar a Titania con su mano izquierda. Cada uno allí lo entendió a la perfección, por lo que sus expresiones cambiaron a unas de seriedad mientras se veían entre ellos y abandonaban la habitación. El Saiyajin sintió sus presencias y sonrió ligeramente al notar que aunque dejaran el cuarto, se mantuvieron cerca para crear un perímetro por si acaso él necesitara ayuda.
"Erza tiene muy buenos amigos"
Gokū bajó la mirada y frunció el ceño por las fuertes punzadas que le causaba levantar su brazo derecho también. Pero poco o nada le importó sentir un dolor mucho peor cuando movió ambos brazos para abrazar con fuerza a su pelirroja en un gesto que terminó de quebrar a Erza y finalmente le permitió soltar todo lo que sentía.
La maga pasó sus brazos alrededor de Gokū y lo abrazó también sin dejar de llorar y pedir disculpas una y otra vez.
La voz de su amada se oía quebrada y entrecortada, cosa que hizo que a Gokū se le humedecieran los ojos.
-Erza, perdóname por hacerte esto- se disculpó al besar su cabeza con cariño.
Titania levantó la cabeza de inmediato, sus ojos enrojecidos y húmedos abiertos por completo en sorpresa total por las absurdas palabras que acababa de escuchar.
¿Él se estaba disculpando?
A pesar de que fue ella quien lo dejó hacer esto solo. A pesar de que fue ella quien se confió y no siguió su mal presentimiento. A pesar de que es ella quien tiene toda la culpa de que esto haya sucedido.
¿Era él quien estaba pidiendo perdón?
-¿Por qué?- susurró atónita sin poder entender nada debido al impacto emocional que toda la situación ha tenido en ella.
-¿Mm?- arqueó las cejas confundido en un gesto tan conocido para ella que la ayudó a relajarse un poco – ¿No te lo he dicho ya?- acto seguido, su mirada pasó a una mucho más centrada y su expresión se volvió más serena mientras veía fijamente los ojos de su novia – Debí haber sido más cuidadoso. Si no me hubieran lastimado de esta forma, tú no estarías llorado-
Fue entonces que recordó las palabras de Bulma de hace tanto, cuando jugó con la preocupación de su novia durante un entrenamiento.
-Te hice daño- dijo con una mirada dolida por sentir que le había fallado a su maga – Aunque dije que nunca volvería a hacerlo-
Erza estaba sorprendida. No lo creía, no podía creer realmente que su novio se esté disculpando con ella por todo esto. No era capaz de seguir el hilo de sus pensamientos en este momento. Lo conocía bien y sabía que él nunca culpaba a nadie por alguna cosa, sino que gustosamente aceptaba la responsabilidad de ello y se comprometía a solucionarlo sin darle más vueltas al asunto.
Sabe bien que eso es lo que está sucediendo ahora. Él está asumiendo la culpa, pero no lo hace por aliviarla a ella.
Lo hace porque realmente cree que es su culpa.
Y es eso lo que Erza no entiende.
-Gokū…- susurró al acariciar suavemente el rostro de su novio.
-¿Ya me perdonaste?- preguntó ligeramente animado y con una pequeña sonrisa.
Erza le frunció el ceño -¡No!-
-¿Qué? ¿Por qué no?- dijo él, atónito sin entender nada. Ya se había disculpado, ¿No?
¿O acaso quería pastel de fresa con su disculpa? Sí, eso debía ser.
Titania vio cómo su novio empezó a meditar un momento – ¿En qué estás pensando?-
El muchacho sonrió algo nervioso y, a pesar del dolor, colocó una mano por detrás de su cabeza.
-Lo siento, es que no recuerdo dónde venden los pasteles de fresa- dijo divertido.
Erza de inmediato comprendió hacia dónde iba – Gokū, no quiero pastel-
-¿No?- preguntó y recibió un asentimiento, por lo que sonrió – ¿Entonces ya me perdonaste?-
-¡Que no!- volvió a exclamar molesta.
-¿Ehhh? ¿Pero por qué?- dijo con las cejas arqueadas en confusión y tristeza, una expresión que casi hace a la maga lanzársele encima para comérselo a besos – ¿Por qué no quieres perdonarme?-
Erza cerró los ojos y juntó su frente con la de Gokū en un suave tacto mientras sus guantes desaparecían y sus manos tocaban suavemente el rostro de su novio, acariciándolo con ternura antes de besarlo y dejar que toda su preocupación desapareciera porque lo que realmente le importaba era que él estaba bien.
Se separaron a los pocos segundos y Erza, sin despegar sus frentes, abrió los ojos para verlo fijamente.
-Porque no hay nada que perdonar- se sinceró – Yo fui quien se equivocó y te puso en riesgo al confiarse. Si alguien tiene que pedir perdón, soy yo, Gokū. Lo siento mucho-
-¿Mm? Pero si tú misma lo ha dicho- el Saiyajin sonrió – No hay nada que perdonar-
Titania lo miró sorprendida y fue cuando vio esa sonrisa divertida en el guerrero que comprendió todo a la perfección.
Así que ella también sonrió.
-Cuando salgas de aquí, más vale que te pongas a entrenar mucho o no volveré a dejarte hacer una misión-
Gokū le dio una gran sonrisa.
Flashback End
-Luego de unos días en el hospital para dejarlo recuperar un poco de fuerzas, le di una semilla del ermitaño con la cual pude ayudarlo a sanar por completo- comentó Titania para aliviar el ambiente y permitirle a algunos magos respirar nuevamente – Gokū sabía cómo me sentía por todo esto, así que me armó toda esa escena para ayudarme- sonrió ligeramente – Todavía no puedo creer que se le ocurriera eso en ese momento-
Las mujeres solo soltaron un suspiro enamorado pensando en el tranquilo rostro del Saiyajin.
Erza continuó sus palabras.
-Me molestó mucho que usaran de esa forma a Gokū y todo lo que pudo haberle pasado. Por eso ahora no me gusta la idea de que el consejo quiera verlo otra vez-
Cada mago en el lugar asintió pues la entendían bien, mucho más aquellos que pudieron convivir con el muchacho y recordaban todavía la anécdota que Titania estuvo comentando.
En ese momento la puerta de la oficina se abrió y desde allí salieron los cuatro que se perdieron toda la charla.
Gokū volvía con los demás con la misma calma con la que se había marchado, pero pudo notar un ligero cambio en la expresión de su novia – ¿Pasó algo, Erza?-
La maga negó y lo vio una ligera sonrisa – Todo está bien-
-Ya veo- dijo con alegría y emprendió camino hacia la salida antes de ver al abuelo – Bueno, ya me voy, nos vemos después-
Makarov asintió con una expresión tan tranquila que pudo devolverle mucha más calma a sus mocosos.
La nube apareció frente a su propietario y este finalmente emprendió camino.
-Maestro- le llamó Mira – ¿Puede decirnos de qué estuvieron hablando?-
Gildarts sonrió suavemente – Tal vez de lo mismo que ustedes-
Erza observó al Maestro y, cuando este le devolvió la mirada, solo pudo sentirse muy apreciada al ver el orgullo que el abuelo sentía por ella.
Los dos mayores se retiraron hacia la barra para comenzar a beber y a charlar mientras el ambiente regresaba a ser el de siempre en el gremio.
Pero la duda no dejaba la cabeza de Erza.
¿Qué le habrá dicho Gokū para que se sienta orgullosa de ella?
Mientras tanto…
El Saiyajin ya aterrizaba en las afueras del edificio en donde pudo notar que había otras dos personas de pie.
Al acercarse unos pasos más pudo notar a una joven de cabellos azul muy claro, casi parecían grises, y una rosa en la cabeza. Traía una blusa blanca, una pequeña falda y una gran capa de colores azul marino y claro.
La joven lo vio de regreso y le sonrió.
-Buenas tardes, Gokū-san- dijo con una ligera reverencia por sus modales.
El guerrero sonrió y levantó su mano en un clásico gesto de saludo – ¡Hola, Yukino!-
Un par de pasos sonaron para llamar la atención de ambos, por lo que vieron a un hombre bajo de largos cabellos naranjas y traje blanco acercarse con una elegancia muy difícil de lograr.
El sensual Ichiya se detuvo a unos pocos pasos de ellos y agitó su sedoso cabello lentamente mientras unas pequeñas estrellas adornaban su rostro.
-Gokū-kun, el parfum del destino vuelve a juntarnos- sonrió y le tendió una mano amistosamente – Me alegra volver a trabajar contigo… Men-
El Saiyajin le devolvió el apretón y sonrió – Igualmente- luego de eso recordó la última vez que hicieron un trabajo juntos y la petición de cierto rubio en aquel equipo – ¿Cómo está Eve?-
-Es feliz y piensa en ti. Desde esa misión, has cambiado su forma de ver el mundo y ahora se esfuerza mucho más- sacó una caja de bombones de su atuendo – Te los manda-
-¡Ah, qué bien!- se alegró el guerrero al probar uno – Están deliciosos ¿No quieren probar?-
-Mi figura no me lo perdonaría- dijo el sensual – Pero tu generosidad lo vale y algo de ejercicio puede arreglar esto-
El guerrero miró a la maga estelar – Yukino, ¿Tú no quieres?-
La joven iba a preguntar el motivo por el que la caja tenía forma de corazón, pero se dijo a sí misma que sería darle demasiadas vueltas a un asunto que ella obviamente no conocía del todo y además era irrespetuoso no responderle a un amigo, sobre todo cuando este está siendo tan considerado al invitarte parte de un regalo.
-Gracias, Gokū-san- dijo al probar uno de los bombones y sorprenderse gratamente por su sabor.
Comieron unos cuantos más y Gokū comentó que sería suficiente pues quería invitarle un poco a sus amigos en el gremio – Estuvo delicioso, dale las gracias de mi parte-
-Lo haré- accedió el ser más sensual de Blue Pegasus – Estará feliz de saber que te gustaron-
Fue entonces que vieron a un hombre uniformado salir del edificio para mirarlos.
-Yukino Agria de Sabertooth, Ichiya Vandalay Kotobuki de Blue Pegasus y Son Gokū de Fairy Tail, por favor síganme. El consejo mágico los está esperando-
Los tres se vieron un momento y finalmente empezaron a caminar.
