.
25
Conmemoración
.
.
El Capitán Gloval miraba las imágenes del asteroide 1999 OR. Era un asteroide con forma irregular como todos los astros pequeños donde la gravedad no era suficiente para crear una forma esférica. Tenían varias fotografías en lapsos de tiempo y se podía ver que el asteroide rotaba lentamente, lo cual era ventajoso.
La mesa de la sala de reuniones estaba rodeada por todos los oficiales que se involucrarían en las operaciones en el asteroide. La gran pantalla de la sala mostraba las imágenes tomadas con los telescopios. Estaban a 100 kilómetros de distancia y la resolución era del orden de centímetros por lo que tenían imágenes en alta resolución de toda la cara visible.
"1999 OR es un asteroide del tipo S," expuso Baltrow. "Alrededor de 3000 metros de longitud y un peso de 2250 millones de toneladas. Su superficie está constituida principalmente de silicatos de hierro y magnesio, compuestos de carbono en menor medida y se detectaron trazos de agua."
"Perfecto para aleaciones de acero," agregó Gennadi.
"¿Cómo vamos a proceder para las extracciones?" preguntó el Coronel Maistrov.
"Primero vamos a sondear en que forma están los depósitos de agua," explicó Baltrow. "Si son como los depósitos de otros asteroides, tendremos que sacar material del manto interno donde no llega la luz del sol, separar el agua congelada del regolito, eso se hace calentándolo para evaporar el agua y filtrarla. Tenemos suerte que necesitemos todos los compuestos de los minerales, vamos a traer directamente rocas abordo y aquí las iremos procesando a medida que se necesiten. Ya adaptamos un depósito en la cubierta 45 para ir almacenando las rocas. Podemos almacenar varias miles de toneladas allí."
"¿Qué tiempo tendremos que estar aquí?" preguntó el Coronel Motokov.
"Al menos una semana. Apenas entremos en órbita descenderán los equipos de sondeo. El terreno es muy irregular como para que Macross haga contacto. Apenas desciendan los equipos empezaran a taladrar para buscar agua y traerán muestras de terreno. Si empezamos hoy a final de la tarde para mañana tendremos ya información para hacer el plan de trabajo."
"Procedan," dijo Gloval. "Quiero que me mantengan informado, no importa la hora que sea. Misa, por favor mantén en alerta a los grupos Valkyrie y Destroid."
.
.
Más que colocarse en órbita, Macross volaba al lado del asteroide porque su gravedad era escasa, se había aproximado hasta 3000 metros de distancia. La nave estaba en configuración Battroid con el frente paralelo a la órbita el asteroide, son el sol a babor e iluminando la superficie.
El escuadrón Apollo protegía al equipo de inspección. Varios Rabbit y un transbordador se aproximaron para poder buscar un sitio de descenso.
Como comandante del escuadrón, el Mayor Eugene Doherty fue el primero en acercarse al asteroide, en modalidad Gerwalk dejó que la débil gravedad le atrajera cerca del terreno.
"¿Hay algún sitio donde se pueda descender?" preguntó la Mayor Baltrow desde uno de los Rabbit.
"Si, pero hay algunas rocas pequeñas, pero no se ven peligrosas. Voy a llegar hasta la superficie para ver qué tan consistente es."
Doherty descendía rápidamente y al último momento encendió las turbinas en modalidad Gerwalk para frenar, y muchas de las rocas pequeñas salieron despedidas hacia los lados por los gases de los motores, mientras las más grandes rodaban y rebotaron en la baja gravedad.
"Ya sabemos cómo despejar la zona de aterrizaje," dijo Doherty junto antes de tocar el suelo. Encendió los motores de posición para empujarse hacia abajo y evitar rebotar. "Toque el terreno, la gravedad es suficiente para mantenernos en el suelo, pero les recomiendo no saltar."
Acercó la mano de su Valkyrie contra el suelo y lo arañó levantando una mezcla de arena y pedruscos en forma de escamas, que luego tardaban en caer por la poca gravedad, como si estuviera bajo el agua. No era un terreno duro, sería fácil de trabajar. La gravedad en el asteroide era 450 veces más débil que en la tierra, su propio cuerpo si acaso apenas pesaba 200 gramos.
Los Rabbit descendieron en la zona elegida por Doherty. No hubo ninguna ceremonia por haber descendido en el cuerpo celeste más lejano a la Tierra donde los humanos habían pisado. Aunque realmente nadie había pisado, porque nadie saldría de sus vehículos, porque para todos los efectos pesar 450 veces menos que en la Tierra se consideraría casi ingravidez y tropezarse o saltar significaría salir volando a velocidad de escape.
Algunos Valkyrie en lugar de gunpod traían el equivalente gigante a taladros percutores sin retroceso. Debido al inusual trabajo a realizar los pilotos tuvieron que programar los trabajos manuales de sus vehículos para manipular el equipo y practicar para poder excavar muy profundo en el terreno.
Durante varias horas obtuvieron muestras de minerales y a casi 20 metros bajo la superficie encontraron una capa de hielo sólido, lo que facilitaría enormemente el trabajo, ya que se transportaría como rocas de la misma forma que se hizo con el agua de mar congelada durante el fold de la isla Ataria.
Luego de pasar la madrugada en el asteroide los equipos y las muestras regresaron a la nave para que los técnicos se lanzaran sobre ellas para hacer todo tipo de pruebas imaginables.
.
.
Yelena llegó al edificio de la emisora de televisión MBS, junto a Focker, Gennadi e Isabella. Habían aprovechado para desayunar juntos antes de llegar, y conversar un rato sobre qué dirían.
Fueron recibidos por la mujer que haría la entrevista, una chica alta delgada, de buena figura, cabello rubio platinado corto hasta los hombros.
Lena se sentía incomoda. Luego de unos momentos, el asistente terminaba de ajustar el micrófono en su chaqueta. Focker y Gennadi se veían más relajados. Ivy seria parte del público y estaría tomando fotos con la cámara de Yelena.
"Ahí lo tiene. Haremos esto lo menos doloroso posible," dijo el asistente probando el accesorio.
"Creo que sí," contestó Lena.
"Vamos a hacerlo en plan informal. Nada de ceremonias. Por favor," comentó la presentadora señalando para que se sentaran. "Solo será algo superficial, eso es todo."
El set tenía cuatro cómodos sofás de un cuerpo cada uno, tres en línea para los invitados y Lena ocupó el del centro, y los dos hombres esperaron que las mujeres tomaran asiento antes de sentarse. Frente a ellos estaba el personal de cámaras y más allá el público, cuya función en este tipo de programas Yelena no llegó a entender.
Lena no se veía muy convencida, y su incomodidad se captaba desde varios metros. Pareciera querer correr del cuarto.
"Buenos días," dijo la rubia hablándole con una sonrisa a una de las tres cámaras que estaban apuntándoles. "Soy Danielle Palacios, y les doy la bienvenida a nuestro programa En Esta Mañana, queremos empezar nuestra programación con unos invitados especiales. A pesar de que llevamos una vida normal abordo de la nave, al punto de casi olvidar donde nos encontramos, estamos ante una situación inusual, viajando en el vacío espacial siendo perseguidos por una raza de extraterrestres que en lugar de dialogar se dedica a atacarnos de manera repetida durante todo el viaje. Pero durante los meses que hemos sufrido por esos ataques siempre ha habido un grupo de hombres y mujeres que ha defendido a la población de la destrucción. Por eso queremos dedicar esta mañana a hablar con nuestros invitados, Roy Focker, Gennadi Engel y Yelena Nikolayev, oficiales miembros del grupo aéreo de Valkyrie."
"Gracias por la invitación," dijo Focker, quien era muy bueno con las relaciones públicas. "Seguro mis compañeros comparten mi sentimiento."
"Los tres tienen el mismo rango, de Mayor, ¿cuál es la diferencia entre lo que hacen?" preguntó en tono curiosidad.
"Entre otras cosas la antigüedad, especialización y el área en la que trabajen. Antigüedad no significa edad —aclaró antes de que Yelena se molestara— es el tiempo que se tenga con el grado. Aquí en orden de ascenso estamos Yelena, mi persona y Gennadi."
"¿Porque Yelena —¿puedo decirle Yelena?— no es la jefa de pilotos?"
"Queda claro por la especialización," intervino Yelena. "Focker ha tenido más experiencia en el mando de escuadrones. Me he dedicado más a la parte de adiestramiento y Gennadi es ingeniero de profesión."
"Mayor Roy Focker, usted es definitivamente un héroe de guerra muy reconocido," dijo Danielle.
"Gracias, señorita," agradeció Focker, mirando lo bien que le quedaba la blusa a la mujer.
"Háblenos usted mismo sobre su vida. ¿Cómo comenzó en esta profesión de piloto?"
"Para mi ser piloto es más una pasión que una profesión. He volado desde que empecé a caminar. Mis padres eran pilotos, ambos. De pequeño me extrañaba que los demás niños no volaran también. Participé en muchas competiciones aéreas y antes de los 17 había ganado muchos premios nacionales. Pensé en ponerme serio y estudiar en la universidad. Pero no deje de volar, porque entré en un show aéreo de un amigo, pero empezó la guerra y tuve que dejar de estudiar y volar por diversión para entrar en la milicia. Viajé a lugares exóticos, combatiendo contra los señores de la Alianza. Luego casi al final de la guerra fui piloto de pruebas del Valkyrie, y me dieron el mando de los primeros escuadrones operativos, y aquí me tienen."
"Y en el proceso fue condecorado muchas veces."
"Si, pero prefiero guardar las medallas en un cajón y ser yo mismo."
"¿Que se siente ser el jefe de todos los pilotos?"
"Más que jefe me veo como líder. No me gusta mandar como un tirano, porque sé que mi gente sabe lo que debe hacer y no hay que arrearles como ovejas."
"Siempre que se habla de la milicia se piensa en gente autoritaria e inflexible."
"Existe la disciplina porque hay que inculcar la idea de cumplir las órdenes sin cuestionarlas. Las órdenes no son un capricho sino parte de una larga cadena de análisis. Claro, se dan muchos casos donde algún indolente da una orden inadecuada porque está aislado de las operaciones lejos del campo de batalla y no tiene toda la información, por eso siempre hay un gran equipo de trabajo que se dedica a recoger información, procesarla y dársela al mando para que tome las decisiones. Aquí nuestro Capitán tiene cerca de sesenta personas solo dedicadas a analizar información y dársela de la manera más clara que se puede. Además el Capitán tiene un grupo de oficiales con diferentes especializaciones que dan consejos y recomendaciones porque el Capitán no lo sabe todo."
"¿Significa que hay más personal de apoyo que de combate?"
"Exacto, por ejemplo por cada piloto hay cinco personas que le apoya. Lo mismo pasa en el grupo Destroid. La naval tiene otro sistema, pero es algo muy aparecido."
"¿Y son igualmente importantes?"
"Así es. Muchos profesionales en diferentes áreas, desde administración hasta el personal de mantenimiento, y todos son importantes. Por ejemplo Gennadi es ingeniero y Yelena es casi médico."
"Haremos un corte y ya regresamos En Esta Mañana," dijo Danielle luego de que uno de los asistentes le hiciera señas. Las luces rojas de las cámaras se apagaron.
"Tenemos cinco minutos, ¿algo de tomar, ir al baño?" preguntó Danielle levantándose.
"No gracias," dijo Yelena. Aunque Focker fue al baño y Gennadi se tomó un jugo.
Katy Postman apareció en el set, y se acercó para saludarle.
"Aun vives," dijo Katy sonriendo.
"Y se supone que serán 45 minutos, pero me ha parecido una semana."
"Katy," dijo Focker dándole un beso en la mejilla a modo de saludo.
"Roy, estas irreconocible," dijo mirándole de pies a cabeza. "Gennadi, ¿Como esta?"
Katy aún no se sentía cómoda con Gennadi y no le parecía apropiado tutearse con él. Detectaba hostilidad de su parte. Ivan le dijo que un ruso no te sonríe a menos que este cómodo o sienta confianza. Gennadi no le sonreía y no hacía gestos.
"Voy a estar aquí cerca si me necesitan," dijo Katy cuando los asistentes anunciaban que comenzarían. Se acercó a Danielle y hablaron unos momentos.
"Yelena Arkadievna Nikolayev," dijo la periodista con lentitud cuando volvieron al aire. "Pensé que los apellidos rusos terminaban en ova, eva, ovna."
"Mis padres eran de Ucrania."
"Se dice que... no es la primera vez que se enfrenta con problemas como los que vivimos. Me refiero durante la Guerra de Unificación," comentó sonriendo. "Por eso está instruyendo a los pilotos, porque es la mejor en lo suyo."
"Esto es el ejército, se dicen muchas cosas para cada ocasión," contestó Yelena con una sonrisa nerviosa.
Yelena se recargó de la silla, pensando si sería capaz de evitar cualquier desliz que quedara grabado y continuó.
"Si, bueno, el Capitán Gloval se pone muy exigente conmigo, sí que también debo serlo con los pilotos."
"¿Que buscan en un nuevo recluta?"
"Coordinación, buenos reflejos, compromiso total, y por encima de todo... a alguien que sea consciente que no solo subirá a la cabina, será héroe, y regresara para ir directamente al bar a alardear y mentir sobre el vuelo."
"Bueno, me dicen que tenemos una pregunta del público," dijo Danielle consultando la libreta electrónica que tenía en la mano. "Recordare que nuestra línea está abierta para preguntas que quieran hacer a nuestros invitados. Lo íbamos a dejar para el final pero hay algunas interesantes. Tenemos una pregunta: ¿Como una mujer como usted comenzó en el ejército?"
"No creo que a la gente le guste..." empezó a decir algo abochornada.
"Por favor, no se haga rogar."
"Bien... en realidad mi pasión de pequeña era la medicina. Mis padres eran médicos cirujanos y viaje con ellos fuera de la URSS cuando asistían a conferencias o hacían estudios de especialización. Viví un tiempo en Estados Unidos. Pero también quería viajar al espacio, el sueño de todo niño. Una vez fue a la escuela secundaria una de las dos mujeres cosmonautas en esa época, y quería ser como ella. Me iba a inscribir en una escuela de vuelo amateur, pero me rechazaron porque era menor de edad. Entré a un curso de paracaidismo. Hasta ahí llegó la cosa, por el momento. Entre en la universidad a estudiar medicina. Bueno, no dure mucho, descubrí que nada más ver sangre me desmayaba, así que mi carrera de medico terminó allí, bueno, en realidad lo intenté tres veces. Luego entre en la academia de la fuerza aérea. Me gradué tres años después. Fui la primera militar de mi familia, mis padres, como dije, eran médicos, y mis abuelos eran de los campos de Ucrania. Recuerden, cuando me especialicé aún existía la Unión Soviética."
"Pero no terminó allí."
"Cierto. Unos años después fui instructora de vuelo. Un par de años después de eso hice el curso de piloto espacial y el mismo año que cayó Macross había hecho mi primer vuelo espacial."
"Y logró pisar Marte un año después, ascendió rápido. ¿No le decepcionó no haber sido la primera persona en descender en este asteroide? Nuestra situación es muy crítica, pero estamos en el cuerpo cósmico más lejano a la Tierra donde los humanos han pisado."
"Para nada, Gene... el Mayor Doherty lo hizo muy bien, solo espero que este tipo de cosas sea más común en el futuro. Si la tecnología avanza como lo hace, en nuestras vidas veremos como los humanos llegamos hasta las estrellas, a la Galaxia y más allá."
"¿Que hizo durante la guerra?"
"De todo un poco, trabaje como instructora muchos años hasta el final de la guerra, y en el desarrollo de un caza de última generación. Pero me tuve que retirar del proyecto porque me iban a operar. Tuve una afección cardiaca que estuvo a punto de quitarme la licencia de piloto. Al final de la guerra pensé en retomar mis estudios de medicina, pero me llamaron para volver al servicio y termine aquí."
"Preguntan si ha sido difícil su vida como mujer en el ejército."
"Mentiría si digo que no. A veces me pasaba que me dejaban de lado en muchos temas. Recuerdo una vez que fui a una reunión, con Gennadi precisamente, y cuando llegue el oficial saludó a Gennadi y a mí ni me miró, y se suponía que debía reunirse conmigo. En la academia tuve como instructora a Galina Rudenko, tal vez no la conozcan pero fue famosa en su época. Me dijo que solo me dedicará a pulir mis talentos y que me preocupara más de superar mis propias expectativas que complacer las de los demás. Me contó que cuando se estaba entrenando para viajar a la Luna en la década de 1970 solo habían tres mujeres un grupo de treinta pilotos, y mientras que una de sus compañeras logró el primer lugar y fue la primera mujer en caminar en la Luna, Galina voló un año después y realizó una misión perfecta, y desde ese momento se ganó el respeto de sus compañeros, la ovación del país y reconocimiento del mundo. Yo no ambiciono los honores, pero he logrado cumplir mis expectativas y hacer lo que me toque en el momento que vivo."
"Tenemos una pregunta del público: ¿Cuantas mujeres pilotos hay en la nave?"
"En operaciones de combate hay 12, incluyéndome," dijo Yelena. "Con certificación de piloto en total 22, y el total de mujeres implicadas directamente con operaciones de cabina son 33. Aunque está por terminar un curso donde se agregaran 5 más para combate. Aunque el total de pilotos son 265."
"¿Porque tan pocas?"
"En el entrenamiento le damos las mismas oportunidades a todos, sean hombre o mujeres siempre que pasen todas las pruebas para el puesto que desempeñaran. Sobre todo está la motivación, queremos que les guste lo que hacen, por eso es muy exigente la selección y es fácil retirarse. En los últimos cursos se han incorporado muchas mujeres, por lo que creo que ahora veremos muchas más que al comienzo."
"Una pregunta del público: ¿Corren más peligro las mujeres que los hombres?"
"El riesgo es el mismo, incluso hay mujeres que son mejores pilotos que muchos hombres."
"¿Recomendaría entrar a la milicia en esta situación?"
Yelena esperaba esa pregunta, pero no esperaba que se la hicieran a ella. Tenían que responder con algo de tacto.
"No lo haría como una recomendación, cada quien tiene el talento que Dios le ha dado. Alguien puede ser malísimo con los trabajos manuales pero excelente pensando. Y cada trabajo en la nave es importante, desde el Capitán hasta el trabajador del más humilde negocio."
"Tengo una pregunta del público para usted Yelena: ¿Qué beneficios tiene alguien que entra al ejercito?"
A pesar de que técnicamente Focker tenía más rango administrativo, parecía que toda la entrevista giraba alrededor de ella.
"No soy experta en el tema, pero la milicia tiene programas de educación en muchas carreras, tenemos un instituto donde se imparten títulos en varias especializaciones, desde áreas técnicas a humanísticas. Desde el ataque las carreras universitarias quedaron suspendidas, pero escuché que van a reabrirlas. En resumen, no solo se les forma para la guerra sino para que sean útiles a la sociedad, para ellos mismos y sus familias."
"Alguien pregunta si está casada y si tiene hijos."
"¡No!" respondió Yelena riéndose. "Estoy en una relación pero no tengo planes de casarme en un futuro cercano. Quien se casó hace unos días fue Gennadi."
"Otra pregunta: ¿Cómo son los extraterrestres?"
"Otra vez no soy experta..." empezó a decir Yelena.
"Son seres humanoides," dijo Gennadi algo incómodo por el comentario de Yelena sobre él. "Son algo más grandes que un ser humano. La verdad no hemos encontrado ninguno vivo, no tratan de comunicarse y no responden los intentos de comunicación de nuestra parte. Son misteriosos."
"Es algo muy interesante," dijo Danielle empezando a llevar la conversación a un cierre para salir del aire. "Continuaremos en unos momentos con su aporte, En Esta Mañana."
"Vamos bien," dijo Focker. "Creo que contigo bastaba."
"Eres un tonto," dijo Yelena, resignada a ser el centro de las preguntas del público.
"Pareciera que si bastaba con usted," dijo Danielle revisando su libreta. "Casi todas las preguntas se las dirigen a usted."
"Soy famosa, abriré un blog y viviré de eso."
"Mayor," dijo dirigiéndose a Gennadi. "En este segmento le dedicaremos la entrevista a usted."
"No hay problema."
"Gennadi Alesksandrevich Engel," dijo Danielle cuando regresaron, pronunciando mal su apellido.
"Se pronuncia Én-guel," corrigió Gennadi.
Gloval le había pedido... más bien ordenado a Gennadi darle algo de su valioso tiempo a esta mujer. Nunca había tenido muy buena estima hacia la prensa, esos seres que su vida solo estaba completa si encontraban algo que ofrecer, sobre todo si es algo morboso. Lo que le incomodaba era que tuvo que hacer un pequeño resumen de su biografía para que el jefe de relaciones publica del ejército lo hiciera llegar a los periodistas para preparar la entrevista. Gennadi se había dado cuenta que los de relaciones públicas ya habían redactado sus propias versiones.
"Hablemos de usted," dijo la mujer sonriéndole.
"Antes de empezar la guerra estudiaba en la universidad gracias a un programa de becas del ejército. En realidad quería entrar a las tropas aerotransportadas como mi madre, pero como estoy enamorado de la tecnología fui por la aviación. Los primeros años de la guerra fui piloto de combate, en los siguientes trabaje en proyectos de defensa de mi país, al mismo tiempo hice varias especializaciones. El año antes del final de la guerra fui derribado y quede tan mal herido que pase más de tres meses hospitalizado. Mientras estuve en el hospital terminó la guerra."
"¿Y después?"
"Pase los siguientes años en instrucción y proyectos, antes de ser asignado al Macross como parte del personal de mi pais."
"En resumidas cuentas, usted llegó al máximo de educación que cualquiera puede hacer, es ingeniero y trabajaba en proyectos de defensa en su país, ¿no le parece que en lugar de piloto debería estar, no sé, algún centro de investigación o algo así?"
Gennadi se rascó una ceja mientras pensaba antes de contestar: "Soy oficial militar, esto es una comisión de servicio, fui asignado directamente por mi Presidente, además —dio una mirada a sus dos compañeros— aquí fueron enviados los mejores pilotos del mundo."
"Y lo han demostrado," dijo Danielle de manera sincera. "Yelena dijo que usted se casó hace unos días, primero, felicidades, y segundo, ¿fue alguien que conoció en la nave, es civil, militar?"
"Gracias... ella... es militar, nos conocimos en la nave. Isabella es piloto de combate, del primer grupo que se formó en la nave y está aquí con nosotros," dijo, arrepintiéndose inmediatamente de esto último, porque una de las cámaras que enfocaba al público apuntó a Ivy que estaba sentada en primera fila y concentrada tomando fotografías con la cámara de Yelena, y se sorprendió al convertirse en el centro de atención.
"Pensé que el reglamento prohibía los matrimonios."
"No los prohíbe... además sería una maldad prohibirle estar junta a la gente que se ama. Sobre todo en los momentos que vivimos."
Gennadi se sentía desarmado al hablar de ese tema, y no ayudaba mucho que mientras decía eso enfocaran otra vez a Ivy por unos segundos y esta le estuviera mirando con una sonrisa.
"¿Su matrimonio no interfiere con sus obligaciones?"
"Al contrario, ya tenemos varios meses con nuestra relación y trabajando juntos. Sentimos que nos entendemos y aprendemos el uno del otro."
"¿No teme que le pase algo en una misión?"
"Siempre salimos juntos, está en mi grupo de ataque y nos cuidamos entre nosotros. Por otro lado, un accidente en el espacio es menos mortal que en la Tierra. Si saltas de la cabina quedas flotando, pero en la Tierra te estrellas contra el suelo..."
"Como le paso a usted al final de la guerra. Fue herido al saltar de su avión en una de las operaciones más importantes de la guerra, dicen que gracias a ella la guerra se acortó quizás dos años y las fuerzas de las Naciones Unidas no tuvieron que invadir el Medio Oriente donde posiblemente hubiera muerto millones de personas."
"La batalla de Kryve Ozero," dijo Gennadi filtrando en su mente que podía decir. "Dirigí el ataque que detuvo el avance de tres cuartas partes de todas las fuerzas de la Alianza camino a Europa."
"Con un bombardeo nuclear," puntualizó Danielle.
"Sí. Era eso o la batalla mecanizada más grande de la historia desde Kursk."
"¿Cree que si no se hubiera realizado ese bombardeo la guerra aun continuara hasta hoy?"
"Si, estoy convencido," respondió con total confianza sin pensarlo mucho. "Hubiera durado meses y las Naciones Unidas hubieran quedado muy debilitadas."
"Lo compararon con los ataques a Hiroshima y Nagasaki."
"El argumento es igual, pero el contexto es diferente. Esos fueron ataques para asustar, en Kryve Ozero fue un ataque directo contra tropas. El resultado fue el mismo, en aquella época se evitó la invasión de Japón donde hubiera muerto millones de civiles."
Al parecer Danielle estaba por hacer una pregunta capital, pero decidió dar unas del público, para relajar un poco a Gennadi para su pregunta.
"Preguntan si es familiar de Natalia Engel."
"Si, es mi madre. Ella estaba en campaña electoral cuando partimos, las elecciones fueron en agosto... quizá ya lleva dos meses como Presidenta de mi país."
"Esta pregunta es simpática: ¿Isabella es familiar de la chica que concursó en Miss Macross y terminó en tercer lugar?"
"Sofía es la hermana menor de Isabella," dijo sonriendo. "Los amigos de Isabella le decían que concursara también, pero no quiso y me quitó la oportunidad de ir por allí fanfarroneando de haberme casado con una candidata a Miss. Tendré que conformarme con decir que mi cuñada es la tercera mujer más hermosa de la nave."
"Está pregunta que hacen es interesante, es sobre su último combate de la guerra: ¿Fueron tres bombas o cuatro? Que sintió por la destrucción de San Petersburgo."
"Utilizamos tres bombas," respondió con firmeza, borrándosele la sonrisa y sabiendo quien había hecho esa pregunta. Vio a Katy sentada junto a Ivy. "Lamente ese ataque terrorista, nací y crecí en esa ciudad, muchos de mis conocidos perdieron a alguien en el ataque, padres, esposos e hijos. Hubo 28878 muertos y 115109 heridos, mañana 27 de octubre se conmemora el segundo aniversario del ataque."
"¿Cómo recuerda esas cifras tan bien?"
"En el momento del ataque mi gobierno me encargó tratar de identificar el origen del arma, descartando en un par de horas armas británicas, francesas, chinas y estadounidenses. Eso evitó un ataque de represalia y quizás un apocalipsis."
Katy bajó los brazos sorprendida por tamaña mentira, porque sabía que durante el ataque a San Petersburgo Gennadi estaba en coma en el hospital y despertó hasta unos días después.
"¿O sea que usted no solo ayudó a precipitar el fin de la guerra sino que evitó otra incluso peor?" preguntó Danielle, no entendiendo aun el punto de las preguntas de su colega para con Gennadi.
"No lo había pensado, pero tiene razón."
"Bueno, solo digo que se le recordara como una de las personas más importantes de nuestro tiempo por su contribución. Deberíamos dedicarle una entrevista solamente a usted."
"No, solo hice lo que debía en el momento," respondió con una sonrisa, pero internamente espantado ante la idea de pasar una hora hablando sobre sí mismo a desconocidos.
"Tenemos unos pocos minutos y muchas preguntas más, vamos a contestarlas, aunque por desgracia algunas no podrán contestarse. Con la minería del asteroide, ¿es verdad que se obtendrán más recursos para más Valkyrie y Destroid fabricados aquí y por tanto necesitaran más pilotos?"
"Necesitamos a todos los que se ofrezcan de voluntarios, no solo pilotos," respondió Focker. "Vengan sin miedo que si no saben algo se aprende."
"¿Porque es importante encontrar agua? ¿No trajeron suficiente de la isla?"
"A pesar de que Macross tiene sistemas de reciclaje," respondió Gennadi, "hay perdidas por evaporación y porque del agua se puede obtener oxígeno para respirar, agua para beber y como masa de reacción para los motores de los Valkyrie. Hemos gastado poco más de la mitad del agua que trajimos, queda suficiente para seis meses, pero no esperaremos a estar a niveles críticos."
"¿Si los extraterrestres llegan firmando la paz se aceptaría?"
"Si," respondió Yelena. "Una sociedad que sabe cómo volar entre las estrellas debe tener una cúpula de pensadores dispuestos a dialogar."
Gennadi agradeció que Yelena fuera quien contestara, desde su ignorancia. La verdad era más deprimente.
"Más que una pregunta es un comentario y tengo que leerlo completo: si todas las chicas pilotos son así de bellas como ustedes dos, mañana antes que amanezca me tendrán en la puerta como voluntario."
"Esperen que conozcan a una chica de nuestro grupo aéreo, es más fea que una patada en la cabeza a media noche," dijo Gennadi recordando a Irina Kirbuk.
"Aceptamos también chicas voluntarias, aquí estamos hombres de buen porte," dijo Focker sacándole carcajadas a todos... menos a Claudia que veía el programa desde su consola en el puente.
"¿Podremos llegar a la Tierra a salvo?"
Era una pregunta muy profunda a pesar de su simplicidad. Para los civiles la forma de vida cómoda les aislaba del peligro del viaje. Los tres militares tenían cada uno una visión distinta. Desde el optimismo de Yelena por un giro de los acontecimientos, pasando por el pragmatismo de Focker por una solución armada, llegando a la increíble arrogancia de Gennadi de que los humanos tendrían armas más potentes para acabar con las naves de los extraterrestres.
Respondió Yelena.
"Llegaremos. No porque ganemos, sino porque nos hemos esforzado para llegar hasta donde estamos, y no creo que tanto esfuerzo y sacrificio no den sus frutos."
"Gracias por haber venido, lástima que el tiempo se nos fuera tan rápido porque aún tenemos muchas preguntas, quien sabe si podamos tener una segunda parte de esta entrevista. Me siento honrada de que la gente que trabaja para defender a toda la humanidad dentro de esta nave sean oficiales conscientes, dedicados y muy instruidos. A nuestra audiencia le invitamos para este miércoles para una entrevista con los representantes de las secciones de producción de las plantas hidropónicas. Buenos días a todos."
Al apagarse las cámaras todos se relajaron.
"¿Ya se siente mejor? ¿No fue tan doloroso?" preguntó Danielle a Yelena.
"Siento como si hubiera aterrizado de cabeza," dijo Yelena riéndose.
"Gracias por haber venido," dijo dándole la mano a cada uno. "Espero que acepten una nueva invitación, a la gente le interesó mucho y preguntaron bastante."
"No hay problema, seguramente el jefe de relaciones publica lo arreglara," dijo Focker, muy seguro que sería Yelena la próxima víctima.
"¿No le importaría ser el próximo?" dijo Danielle a Gennadi.
"No lo decido," respondió sintiendo como la periodista le ponía suavemente la mano en el antebrazo de manera muy casual.
"Tuvieron buena acogida," dijo Katy que venía con Ivy. "¿No quisieras llevarte todas las preguntas y responderlas en el periódico?"
"Me gustaría," dijo Yelena. "Pero no tengo ni tiempo de sentarme a leer las noticias, no creo tener tiempo para crearlas."
Katy se reunió con ellos junto con Ivy. La joven era muy cariñosa con Gennadi, se paró a su lado y le abrazó del brazo.
"Puede que le dé una entrevista exclusiva," dijo Gennadi con toda intención a Katy.
Su tono era amable, pero podía sentir la hostilidad. Notaba que se sentía incómodo con el tema, ella podía intuirlo. Desde que ella se había interesado el tema había hecho mucha investigación. Había contactado a mucha gente desde el final de la guerra, y el destino la había puesto aquí para continuar la investigación de esta historia. Claro, Gennadi narraba la historia oficial, donde él incluso quedaba como una pieza clave, pero Katy sabía que eso era mentira. Estaba en una curiosa situación, porque él sabía que ella sabía que mentía.
"Cuando quiera," respondió ella.
.
.
Las operaciones de extracción comenzaron después de mediodía, no había tiempo que perder. Macross acercó el portón del Daedalus a unos metros de la superficie del asteroide. Los Destroid saltaron hacia la superficie, ya que en la poca gravedad un salto de 10 metros solo producía un impacto como el de patalear el suelo. Y luego de desconectar la gravedad artificial del Daedalus las rocas eran aventadas desde el asteroide al portón donde eran atrapadas por otros Destroid en el interior. A ese ritmo se podían subir un centenar de toneladas por hora. El hielo era más delicado, los fragmentos había que envolverlos con un material aislante para evitar que el calor directo del Sol los fragilizara. De allí las rocas eran llevadas en camiones hasta la cubierta 45, cercana al brazo que conectaba al Daedalus con Macross. Al ritmo de trabajo se requeriría 3 días más para cargar suficiente material.
Los Valkyrie patrullaban el área alrededor del asteroide. Durante la exploración se encontró que el asteroide no era una verdadera masa sólida, estaba fragmentado en dos pedazos, la masa principal donde habían estaba la operación de extracción y pegada a ella una masa de cerca de un veinteavo del tamaño de la más grande, posiblemente producto de una colisión que fragmentó el asteroide. El caso es que las dos masas estaban unidas pero su cohesión dependía más de que la rotación fuera muy lenta para separarlas. Seguramente tenia millones de años en ese estado, aunque al datar uno de los trozos se encontró que el asteroide en si tenía una edad de cerca de 4000 millones de años, probablemente parte del protoplaneta que posiblemente se estaba formando entre Marte y Júpiter pero que fue destruido debido a la gravedad del segundo de esos planetas. Debido a que era el primer asteroide de su clase en ser investigado de tan cerca no sabían si era un representante típico de su grupo o un caso aislado. De ser lo primero la obtención de materiales industriales sería muy fácil en el futuro, en el segundo caso una curiosidad que requería ser investigada.
Seguramente algún científico planetario estaría fascinado con eso, pero la urgencia de la situación solo permitía dedicarse a los efectos prácticos de despojar al astro de parte de su masa, y la investigación solo se limitaría a estudios que luego serían analizados con más calma.
Los pilotos novatos hicieron varias salidas operativas y en eso estaban Max, Kakizaki y Kiernan. Los tres volaban como un grupo de ataque estándar. Volaban en formación y con la amenaza de expulsarlos si hacían algo mal, aunque la advertencia eran para Max y Kiernan, que ya habían perdido tres Valkyrie entre ambos.
"¿Y si bajamos a traernos algunas piedras?" sugirió Kiernan.
"Deja tus locuras," dijo Max. "¿De qué nos van a servir?"
"En la Tierra los meteoritos valen bastante."
"Tú y tus ideas extrañas."
"Además tengo que justificar mi viaje ante mi gobierno. Seguro les interesara una muestra de un sitio de minería fuera de la Tierra."
Max ni Kakizaki iban a preguntar, no querían darle cuerda.
"Equipo blanco," escucharon la voz de Misa desde la radio. "Viren a 3-1-0, confirmen."
"Aquí blanco 1," dijo Kiernan que habían sido designada líder del grupo en este vuelo. "Confirmando, virando a 3-1-0. Equipo síganme giramos."
"Te está gustando mandar."
"¡Claro! Seré General antes que ustedes."
El vuelo de patrulla fue tranquilo, y Kiernan se portó muy bien en su primer vuelo como líder. Aterrizó uno por uno en los hangares internos, fueron aterrizajes de manual sin ningún incidente. Kiernan fue la primera en bajar y se reportó con Karpov.
"¡Felicitaciones!" dijo Karpov aplaudiendo. "Al menos no te estrellarse."
"Muy gracioso señor, ja ja ja," dijo Kiernan con una falsa risa.
"Está mejorando," dijo Kakizaki.
"¡Buscas que te de una paliza!"
"¡Calma vaquera!" dijo Karpov. "Deja esa agresividad para los extraterrestres... o ve al gimnasio a practicar boxeo."
"Soy una delicada dama," dijo Kiernan con voz inocente. "Me siento horrorizada solo en pensar en golpear a alguien."
Max y Kakizaki gruñeron en voz baja al recordar la espectacular paliza que Kiernan le dio a los tipos la otra noche y no se veía para nada horrorizada.
"Aunque voy a pensarlo..." dijo Kiernan dándose golpecitos en la barbilla pensativamente. "Seguro sería interesante golpear a algunas personas."
"Seguro hay una larga fila para golpearte a ti."
.
.
Ivy se levantó antes que Gennadi, aunque este ya estaba despierto. Desde hacía tiempo vivían juntos en la zona de oficiales. La vivienda era bastante grande ya que era parte del conjunto original de la nave. La única queja que Isabella tenía con Gennadi era su manía de despertar y levantarse un rato a las 3 de la madrugada. Tal vez él pensara que no se daba cuenta, pero ella tenía el sueño muy liviano, aunque se volvía a quedar dormida antes que regresara.
Gennadi no tenía ganas de salir, deseaba quedarse en la cama, no necesariamente para quedarse acostado con Isabella, acurrucados bajo las sabanas... aunque se le había ocurrido estaba obligado a salir o lo vendrían a buscar.
Cuando Isabella salió del baño, luego de su ducha matutina, ya Gennadi se había levantado y estaba revisando su uniforme. Isabella envuelta en toalla sin nada debajo era una imagen que estuvo a punto de hacer que decidiera no salir, incluso ni siquiera vestirse. Antes de poder quitarle la toalla —en realidad ya estaba tratando e Isabella solo se oponía simbólicamente— recordó que hoy era uno de esos días donde no era dueño de su tiempo y de sí mismo, y eso era suficiente para hacerle perder la libido... pero eso no impidió que dedicaran unos minutos para terminar de hacer que lo perdiera.
Hoy no irían ni al hangar del escuadrón ni a su otra asignación con Baltrow. En la nave habían cerca de 3500 rusos, casi todos civiles que originalmente vivían en la ciudad, más 100 militares. Debido a que no estaban repartidos como una unidad militar, no estaban todos bajo un mando nacional común, había pilotos, como por ejemplo Karpov, que formaban parte de escuadrones multinacionales. Gran parte de los civiles rusos habían llegado a la isla Ataría como sobrevivientes del incidente de San Petersburgo y habían perdido a alguien allí. A los militares rusos se les dio permiso durante la mañana para asistir a la ceremonia.
Gennadi no es que fuera el más trabajador, pero no podía evitar ir a ese evento. Cuando consideraron que ya era suficiente amor por hoy —o al menos durante la mañana— él vistió el uniforme que había llevado a la tintorería el día anterior. Isabella iba a acompañarle, ya que el evento incluía a las familias.
La ceremonia conmemorativa se haría los más al aire libre en el parque de la ciudad. Tendría cobertura televisiva, y empezaría a las 8.30 a.m. El ataque terrorista tuvo lugar a las 12.15 p.m. local, y el usar el tiempo UTC para normalización de la hora en la nave, el acto central se iniciaría a las 9.15 a.m., para hacerla al mismo tiempo que la que se estaría realizando en la Tierra, si aún estaba allí.
Yelena llegó acompañada de Karpov y Katy. Estaban presentes también las autoridades civiles y militares de la nave, el Capitán Gloval, el alcalde y el senador Highmant Gents.
La ceremonia religiosa fue muy solemne y emotiva. Gennadi no era creyente y consideraba la religión como una muestra de ignorancia, pero no tenía ninguna razón para faltarles el respeto ni de palabra ni con su ausencia. Además, por ser quien era tenía que estar presente.
A las 9.15 se pidió un minuto de silencio. Se podían escuchar los sollozos y llantos. Yelena estaba parada al lado de Gennadi y este podía ver de reojo como se limpiaba las lágrimas, y más allá de Yelena estaba Karpov con la mirada fija al frente, apretando los puños, con una mirada inexpresiva.
Un grupo de niños colocó una corona de flores blancas frente a un mural que contenía las fotografías de muchos de los fallecidos. Cuando llegó el turno del grupo de militares, Yelena Nikolayev, Ivan Karpov, Gennadi Engel y Sergei Orlov colocaron una corona hecha de rosas. Los dos primeros y el último habían perdido familiares. Yelena a sus padres, Karpov a su esposa y Orlov a sus hermanas.
A modo de despedida la gente se fue acercando a mural y depositaron una flor a medida que pasaban. Yelena estaba llorando, y Karpov se acercó para darle un abrazo. Sabia como se sentía Lena y lo mucho que había sufrido por sus padres. Él también había sufrido por su esposa. Ninguno merecía morir, a dos años aun sentían la tristeza y la perdida como si hubiera sido ayer.
Gennadi solo miraba e Isabella le tomaba de la mano. No se sentía cómodo, aparte de ser una ceremonia para conmemorar a los muertos, pero él no habían perdido a nadie, pero la ceremonia en si era lo que le perturbaba, porque en la del año pasado en Rusia había estado con su esposa Sabina a su lado, así como ahora tenía a Isabella. Lamentablemente en esta misma ceremonia había empezado el doloroso proceso de perder a Sabina. Si no hubieran asistido seguramente aun estuviera viva.
Hacía dos años él estaba lleno de una confianza suprema, ya que era el encargado del proyecto del caza Su-151, y dirigiría el ataque que ganaría la guerra, pero todo salió terriblemente mal para él exactamente hace dos años en esta fecha.
Hacia un año estaba feliz porque él estaría encargado de grandes planes, sentía que todo sería perfecto por la simple razón de que él dirigía todo, pero nuevamente todo saldría terriblemente mal en esta fecha.
Esperaba que fuera un día tranquilo, ocupado pero tranquilo. No sabía que algo saldría terriblemente mal este día.
.
Fin Capitulo 25
.
