*No soy dueño de nada. Todos los personajes y creaciones son propiedad de la compañía Type-Moon. *

*M por temas de adultos*

Un Rey Eterno para el Trono de Heroes

Por Try Another Time

La noche había dado paso a un nuevo día. La cuenta atrás antes de que se vieran forzados a escapar continuaba.

El grupo se reunió en un cuarto de su base temporal. Todos incluyendo a Miyu esperaban por Eero y su decisión. Era obvio que él no sacrificaría al Miyu para destruir la caja, pero quizás solo quizás él tendría otro plan para tratar de impedir que esa caja continuara creando más problemas en el futuro.

Miyu lo miró fijamente esperando una respuesta de parte de este. La joven podía ver como su brazo aún no había terminado de reformarse después de haber sido cortado por Nero para protegerlo. El solo ver el efecto que "Tanaka" o "la verdad del mundo" había tenido en la habilidad regenerativa de Eero solo confirmaba la severidad del poder que poseía esta arma. "¿Eero?"

"…" Eero mantuvo silencio por unos momentos más. "Abigail llévame a la caja."

"Eh? ¿Estás seguro?" Pregunto Abigail.

"Necesito saber más sobre la caja. El resto quédense aquí." Ordeno Eero mientras se ponía de pie.

Miyu se puso de pie y lo detuvo al rodearlo con sus brazos. "No te sacrifiques por mí. No quiero ser la causa de que alguien más muera tratando de salvarme." Dijo Miyu al borde de las lágrimas. La joven lo libero y espero su respuesta.

Eero se dio la vuelta para mirarla a los ojos. "Descuida, solo iré a ver qué puedo hacer con la caja. Quizás puede ser que sea capaz de hacer detenerla sin necesidad de que alguien tenga que usar esa arma." Dijo Eero mientras se arrodillaba. "Estamos aquí por una razón y estoy seguro de que no se trata de sacrificarte para salvar este mundo. Solo espera por mí con las demás."

"¿Estás seguro? No-" Continuaba la joven antes de ser interrumpida por Eero. Sus brazos la rodearon proveyéndole su calor y protección.

"Estoy aquí y prometí protegerte tanto o mejor que tu hermano. No planeo fallar en esa misión sin importar que tan cruel el resultado sea. Eres parte de mi familia como todas las demás y Kiritsugu. Si es por ustedes hare lo que sea necesario para protegerlos a todos." Admitió Eero.

Sus palabras resonaron en las mentes de todos los presentes. Las adultas sabían muy bien el significado de esas palabras pues no una, pero tres veces distintas en diferentes vidas él se había sacrificado para proteger aquellos que más quería. Por otro lado, Sakura y Illya tenían sus propias memorias sobre el chico que ayudo a rescatarlas de sus propias situaciones.

"Quizás esto es lo que no aprecie en mi mundo original. No importa cuantas cosas estén en su contra, Shirou Emiya siempre estará dispuesto a poner su vida en riesgo por aquellas personas importantes en su vida." Pensó Sella. Eero y el Shirou que recordaba de su mundo original eran muy distintos en muchas cosas, pero su deseo por proteger a otros no parecía ser diferente. Con o sin poder, el ser que ella conocía como Shirou Emiya o en este caso Eero continuaría poniéndose en peligro con tal de proteger o salvar algo preciado para él. "Muéstranos que camino seguiremos, rey."

"Esta… bien." Dijo Miyu. Eero la libero antes de sonreírle y ponerse de pie.

Sin nada más que decir Eero y Abigail se marcharon en busca de una posible solución.

Momentos más tarde, Caja de Pandora.

Eero salió del portal seguido por Abigail y su oso de peluche flotante. Frente a ellos se encontraba la misteriosa y terrible creación de los dioses. Una reliquia más de una era distante en la que múltiples leyendas nacieron y diversos eventos estuvieron relacionados a los dioses.

"Sin tocarla y con solo saber la leyenda puedo imaginarme miles de posibles efectos que tendría el abrirla en cualquier mundo." Dijo Eero al ver el objeto que ahora conocía como el centro de todo este problema.

"Aun no puedo razonar por qué Darius Ainsworth haría todo esto. La idea de convertirse en leyenda no es algo por lo cual deberías poner en peligro al mundo entero." Dijo Abigail.

Eero la miro unos segundos antes de responder. "Cada persona es diferente, pero en el caso de cualquier magus la búsqueda de superación y poder puede ser el factor crucial detrás de sus acciones. Alcanzar Akasha, lograr lo que otros no han podido, ser rico o famoso, todo está conectado al mismo principio: Ambición. No importa cuán grande sea, cualquier persona puede tener una ambición y fácilmente esta puede salirse de control. Darius es un ejemplo de eso. Ahora solo debemos impedirle lograrlo de una vez por todas. ¿Abigail puedes acercarme a ella?" Pregunto Eero luego de ofrecerle su explicación a la joven.

La exbruja de Salem asintió y sin dudarlo un segundo su compañero se abrió para liberar varios tentáculos huesudos. Eero salto a uno de ellos y este se extendió hasta acércalo a la caja de Pandora. Eero sintió un escalofrió recorrer su espalda al acercarse al artefacto.

"Lo que sea que contengas debe ser algo terrible." Pensó el joven antes de tocarla. Su brazo derecho aún no se había reformado completamente por lo que solo disponía de su brazo izquierdo. "Esperemos que no pierda el otro a causa de esto." Lentamente Eero coloco su mano en la caja. Al tocarla sintió como un terror indescriptible le recorría todo el cuerpo. "¿Qué diablos me ocurre? ¿Este objeto me está asustando? No puede ser eso. Quizás esto es una mala idea, pero no puedo dar vuelta atrás." Eero cerro sus ojos y se concentró en su misión.

Sus circuitos mágicos brillaron antes de comenzar a expandirse a lo largo de toda la estructura del cubo. Abigail lo miro sorprendida pero no se distrajo de su tarea como sirviente, proteger la espalda de Eero en todo momento. Aunque estuvieran solos, la propiedad de los Ainsworth estaba bastante cerca y en cualquier momento alguien podría atacarlos. Esto no era un momento para distraerse. La joven miro a se mantuvo concentrada mientras vigilaba por cualquier alteración en la barrera alrededor de la base enemiga.

Mientras tanto, Angelica.

Angelica se mantuvo sentada al lado de la cama en la cual se encontraba Julian. Su cuerpo se mostraba débil a causa de mantener ese portal abierto por tanto tiempo. Aun sin ser capaz de expresar o sentir emociones Angelica se preocupa en todo momento por Julian. Sus memorias o al menos las que esta muñeca podía recordar, solo se enfocaban en proteger a Julian y quizás encontrar alguna forma de salvarlo de este cruel destino: Ser reemplazado por Darius como todos los demás.

Para Angelica, su búsqueda por algo que liberara a Julian de esta "maldición" siempre había sido su objetivo principal. No importaba cuantas personas murieran o si la caja era abierta. Todo rodeaba su deseo por liberar a Julian de todo esto. Es cierto que había seguido las ordenes de Darius todo este tiempo y que a causa de ellas había hecho cosas horribles, pero al final todo había sido para salvar a Julian. Quizás si Darius lograba abrir la caja esta pesadilla acabaría, pero Angelica no estaba segura. Darius había sacrificado a su familia por tantos años buscando alcanzar este objetivo que quizás ni aun lográndolo su alma liberaría a la familia y sus descendientes.

El infeliz de Darius incluso había alterado la carta que Angelica usaba para impedirle usar cierta daga que quizás sería capaz de acabar con la magia que lo ataba a este mundo. Esto había destrozado los planes iniciales de Angelica cuando se le fue entregada la carta. Ella aun recordaba como Darius la miro ese día. Fue como si él hubiera sabido desde el principio cuales eran sus planes.

"Si solo pudiera eliminarte." Pensó Angelica mientras miraba a Julian. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la entrada precipitada de Erika.

"¡Algo está ocurriendo! Algo o alguien está tratando algo con la caja." Exclamo Erika al mirar a Angelica completamente asustada.

"Yo iré. Infórmale a Beatrice que vigile la propiedad con los otros dos. Nada debe hacerle daño a Julian." Dijo Angelica mientras se levantaba de su asiento. Sin dudarlo por un segundo instalo la carta de Gilgamesh en su cuerpo.

"¿Estas segura de querer ir sola? Sabes bien que ellos tienen varios sirvientes en su grupo." Pregunto Erika al ver a Angelica lista para partir.

"Julian esta inconsciente y solo yo me puedo asegurarme de que nadie cruce la barrera. Si algo sale mal tu ya sabes que debes hacer. Debemos proteger a Julian sin importar las consecuencias." Dijo Angelica antes de marcharse.

Erika se quedó en ese mismo lugar mientras agarraba su pecho. La caja y ella estaban conectadas. Ella podía sentir como alguien estaba haciéndole algo a la caja lo cual la asustaba. Necesitaban abrir la caja a como dé lugar si ella quería liberarse de esta maldición que le fue puesta por los dioses. "Mi libertad depende de que abramos la caja. Sin ella no podre…" Los pensamientos de Erika continuaron mientras pensaba en la posibilidad de no poder cumplir su deseo.

Todos trataban de lograr algo, pero alguien tendría que resignarse a nunca poder alcanzar su deseo de una u otra manera.

De vuelta con Eero.

"Muéstrame todos tus secretos." En su mente Eero visualizaba como miles y miles de circuitos se extendían buscando la respuesta que resolvería este problema. Su búsqueda continuo por varios momentos hasta que sintió una barrera la cual le impedía continuar. "¿Qué es esto? ¿Acaso está protegiendo algo?" Eero trato de continuar, pero la barrera era fuerte. "Tal parece que necesitare más poder." Sin pensarlo un segundo más Eero comenzó a usar más poder para forzar su entrada.

"Vamos, déjame entrar. La respuesta debe estar dentro." Su habilidad continúo tratando de cruzar la barrera sin romperla. Saber que se escondía dentro era importante, pero soltar los contenidos de la caja era algo que Eero no haría. "Solo un poco más." Lentamente en su mente se fue formando una imagen.

El lugar era una especie de bóveda. En frente suyo estaba una figura con su espalda mostrándose hacia él. Era una joven con cabello dorado y sus manos estaban encadenas hacia el suelo. Pero lo que más le impresiono fue una gran puerta detrás de esa figura femenina. Un cerrojos estaba frente a la puerta con varias escrituras en griego antiguo.

"¿Acaso este es el centro de la caja? ¿Pero que hace ella aquí?" Eero se fijó nuevamente en las escrituras y trato de grabarlas en su memoria, pero su misión fue interrumpida por lo que estaba sucediendo afuera de la caja.

Con Abigail.

En momentos como estos, Abigail odiaba su suerte. Angelica apareció y sin dudarlo dos veces comenzó su ataque a todo potencia. Casi todo el arsenal del Portal de Babilonia fue disparado hacia ella y Eero lo cual la forzó a abrir la misma cantidad de portales para redirigir los proyectiles a otros lugares.

"Hablar parece no ser una opción." Pensó Abigail al continuar protegiendo a Eero.

"Nos le permitiré que se sigan entrometiendo en nuestro camino. Esta será su tumba." Dijo Angelica antes de tomar un hacha en su mano y avanzar hacia Abigail.

"¿Un ataque frontal? Una mala elección." Dijo Abigail antes de reformar su llave y bloquear el ataque de Angelica. "¿A esto le llamas fuerza?"

Angelica incremento la presión en su ataque, pero esto no hizo que Abigail se moviera un centímetro. Abigail repelió a Angelica antes de mostrarle la diferencia en fuerza entre ambas. Los ataques de Angelica eran fácilmente bloqueados mientras que los ataques de Abigail la hacían retroceder. Chispas brotaban de cada contacto entre hacha y llave, metal contra metal.

"No eres un espíritu heroico. No puedes comparar tu fuerza conmigo." Dijo Abigail.

"Eso veremos." Dijo Angelica. Dos portales de gran tamaño se abrieron justo encima de Abigail. "Ig-Alima! Sul-sagana!"

Ambas espadas comenzaron a descender en dirección contra Abigail, pero su camino fue interrumpido por dos copias de ambas. Las copias bloquearon los ataques de las originales manteniéndolas alejadas de Abigail.

"Sabes esa no es la manera adecuada de usar esas espadas." Dijo una voz justo al lado de Angelica.

"¿Cuándo? ¿Cómo?" Los pensamientos de Angelica fueron interrumpidos por una fuerte patada a la cara la cual la mando a volar. Sin haberse dado cuenta, Angelica había permitido que Eero se acercara a ella sin ser descubierto. Angelica rodo varias veces por el suelo antes de ponerse de pie. "Tu, Emiya."

"Angelica Ainsworth. Así que eres tu quien ha venido a proteger la caja. Dime algo, ¿sabes lo que es este objeto?" Pregunto Eero.

Angelica miro a Eero y Abigail. "Eres igual que él. Tu habilidad parece ser la misma, pero ¿cómo es eso posible?" Pregunto Angelica.

"Podría responder tu pregunta, pero parece que no responderás la mía." Respondió Eero.

"Emiya." Angelica abrió un portal detrás de ella y trato de colocarse justo detrás de Eero.

"Te estas olvidando que sigo aquí." Dijo Abigail antes de bloquear el portal con su propia habilidad.

"Esto será una molestia. No puedo usar portales usando mi magia, pero no parece ser capaz de bloquear mi Portal de Babilonia. Debo terminar con esto ahora mismo." Pensó Angelica.

"No te dejare escapar. Te hare responder mis preguntas a como de lugar. Hasta aquí llegas." Eero camino hacia Angelica. Cada paso que el chico daba retumbaba en los oídos de Angelica. Los ojos del chico eran "Pero sabes algo, tengo que agradecerte. Tu fuiste quien ayudo al Shirou Emiya de este mundo a pasar sus límites."

*Aimer-Zero*

Sus alrededores comenzaron a cambiar. Lo que una vez fue un lugar cubierto por nieve se convirtió en pasto blanco. El día fue consumido por la noche. Estaban dentro de la habilidad de Eero. Angelica vio todas las armas flotando en el cielo.

"¿Esto no puede ser cierto?" Dijo Angelica. Sin dudarlo por un segundo, el arsenal completo de Angelica fue invocado y lanzado hacia las copias de Eero.

"Originales contra mis copias. Quizás esto me sirva de práctica." Dijo Eero antes de que sus copias se enfrentaran a los proyectiles de Angelica. Miles de espadas, hachas, lanzas, y demás clases de armas conectaban entre sí, pero una gran diferencia era visible. Aun cuando los originales debían ser mas fuertes por alguna razón que Angelica no podía entender sus proyectiles comenzaron a ser repelidos y caer hacia el suelo.

"¿Cómo es esto posible? Mi carta es la de Gilgamesh, el primer héroe." Dijo Angelica.

"Aunque lo sea, eso no te hace un sirviente real y tener tantas armas no significa que sepas como usarlas. Eres un cañón de cristal." Dijo Eero antes de cortar la distancia entre ambos y golpearla en el estómago con su puño. Aunque Angelica trato de usar su magia para protegerse, Abigail lo impidió. Eero la golpeo un par de veces más antes de arrojarla a cierta distancia de él. "Otra diferencia entre nosotros es que yo aun sigo avanzando y volviéndome más fuerte junto a mi familia. Te mostrare con esta arma la cual es una de tantas que él no posee, "Arco del Triunfo.""

El cañón de Napoleón bajo desde los cielos y se poso justo al lado de Eero. Angelica abrió los ojos aun mas al ver como el cañón apunto directo hacia ella.

"Veamos cuanto puedes resistir. ¡Fuego!" Eero exclamo y en segundos el cañón disparo.

Una gran explosión se produjo. El humo se disipo mostrando a Angelica siendo cubierta por las cadenas de Enkidu.

"Parece que aún no te das por vencida. Me pregunto ¿por qué? Si aun tienes fuerzas usa esa espada. Quiero poner a prueba cual es el arma más fuerte, "Enki"" Dijo Eero mientras la miraba con frialdad. Desde el cielo, dos espadas gemelas plateadas bajaron a gran velocidad antes de ser agarradas por Eero. "¿Cuál arma de Gilgamesh es más fuerte? Aun recuerdo cuando estas espadas aparecieron por primera vez. Investigue en la biblioteca buscando que leyenda pudiera estar relacionada con estas espadas y solo una apareció entre todos los libros que esos dioses dejaron para nosotros. Gilgamesh, pero no creo que sea el mismo Gilgamesh que conozco." Pensó Eero.

Desde un mundo diferente a cualquier otro, un par de espadas se formaron para servir a Eero.

Angelica se levanto con dificultad, aunque las cadenas la protegieron de la mayor parte del ataque aun salió herida. "El me tiene contra las cuerdas. Este chico no es normal. ¿Yo soy la culpable de tanto poder? ¿Cómo puede ser eso posible? No puedo permitir que él llegue a Julian. Tengo que acabar con el y luego con esa niña de allí. " Pensó Angelica al ver a Abigail.

Con Abigail.

Abigail había decidido que sentarse y mirar a Eero encargarse de esto seria la mejor opción. Eero no parecía querer eliminarla pues lo habría hecho en poco tiempo. Quizás en verdad Angelica tendría las respuestas que el buscaba.

Devuelta con Eero.

"Dime Angelica, ¿acaso crees que pueden sobrevivir lo que hay dentro de la caja? Entiendes que esa caja contiene cosas que solo en la era de los dioses podrían haber derrotado. No tienen el poder para controlar los contenidos de la caja. Abrirla significaría la muerte." Dijo Eero.

Angelica lo miro antes de extender su mano hacia un lado. "Ven "Ea."" La espada salió del Portal de Babilonia. "Crees que no lo sé. Aun cuando soy una muñeca mis memorias están intactas. Se que no podremos sobrevivir a la caja, pero no tengo opción. Darius seguirá tomando el control de Julian hasta que obtenga lo que quiere. Yo solo existo para proteger a Julian, proteger a mi única familia. No importa si el mundo se viene abajo, seguiré luchando para asegurarme de que el siga con vida." Angelica corrió hacia Eero mientras los cilindros de Ea rotaban a toda velocidad.

"Proteger a tu familia. Pues yo hare lo mismo. Si es necesario enterrarte en este lugar lo hare." Eero bloqueo a Ea con Enki. Una onda explosiva fue causada. Ambos lados atacaban el uno al otro. Tal parece que

Ea continuaba concentrando energía mientras Angelica continuaba su batalla contra Eero.

"Protegeré a Julian de ustedes." Dijo Angelica. Sus ataques eran frenéticos y sin técnica. Parecían mas los intentos de alguien desesperado por proteger algo.

"No puedes ganar y nunca tuviste esa posibilidad." Dijo Eero. Pelear contra Angelica no lo estaba forzando en lo mas mínimo. Sus proyectiles eran bloqueados por sus copias, su fuerza no existía en lo mas mínimo, su magia no podía ser usada, todo sobre esta batalla inclinaba la balanza a su favor. Pero Eero quería algo mas de esta batalla y no era venganza.

"Entonces creare esa posibilidad con mis propias manos." Dijo Angelica al apartarse un poco de Eero e intentar acabarlo con el ataque definitivo de Ea. "¡Toma esto!" Una gran cantidad de energía fue disparada contra Eero.

Eero no evadió el ataque y solo corrió hacia el ataque. "Eso no es un verdadero ataque de Ea." Dijo Eero antes de cortarlo utilizando a Enki.

Angelica se quedo sorprendida pero su sorpresa no termino hay.

"Ya me cansé de esto, "Rule Breaker."" Eero llamo por la daga mientras corría hacia Angelica. "Esto es el final." La daga fue clavada en el pecho de Angelica. Angelica sintió como era separada forzosamente de la carta y en segundos todo poder que alguna vez esta le ofreció se desvaneció. La carta apareció frente a Eero y este no dudo un segundo en tomarla. "Ríndete."

Angelica cayo al suelo. Sin energía alguna. Había sido aplastada en toda forma, pero su mente solo podía pensar en algo. "El posee la daga. El "Rule Breaker." El objeto capaz de acabar con Darius."

Eero espero por una respuesta, pero Angelica no parecía moverse. "Creo que me excedí."

"Te daré todo lo que quieras." Dijo Angelica.

"Eh?" Eero pensó que escucho mal.

"Te doy mi cuerpo, información, todo lo que pueda darte, pero por favor déjame usar esa daga." Continuo Angelica.

"Espera solo quiero información y ¿porque quieres usar mi "Rule Breaker"?" Pregunto Eero.

"Esa es la única cosa que puede terminar con la magia de Darius Ainsworth. Sin ella su alma partirá de este mundo y Julian será liberado." Angelica trato de levantarse.

"¿Acaso no la podías usar con la carta de Gilgamesh?" Pregunto Eero. Estaba seguro de que Gilgamesh poseía alguna versión de la daga. "Tal parece que ella quiere liberar a Julian, pero eso no significa que el detendría sus planes con la caja."

"Esa carta en tus manos fue alterada por Darius. El sabe como alterar cualquier carta para su beneficio. Te daré todo lo que quieras si me ayudas a liberar a Julian de la magia de Darius." Angelica con dificultad logro sentarse.

"No sabes si esto funcionara. Aunque funcionara que me asegura que tu hermano no continuara buscando abrir la caja o usar a Miyu." Eero se quedó mirándola fijamente buscando cualquier signo de que ella estuviera mintiendo.

"Es mi única salida para separarlo de Darius. Vi como mi propio padre fue consumido por Darius y hare lo que sea necesario para impedir que eso se repita con Julian. Sin Darius dudo de que Julian pueda continuar con los planes para abrir la caja. Sin Darius solo quedaría buscar una manera de detener a Erika." Continuo Angelica.

"¿Erika?" Pregunto Eero.

"Ese es el nombre de Pandora en estos momentos. La niña que está con nosotros. Cada generación Pandora toma un nuevo nombre y vive con la familia como parte de ella. Sin Darius ella sería el ultimo peligro." Angelica estaba segura de que ayudar a este chico sería la única oportunidad que tendría para salvar a Julian.

"Hey, piénsalo bien. Ella tiene el cuerpo de una muñeca capaz de ayudarte en crear un contenedor par Angra Mainyu." Recomendó A.S.

Eero lo pensó por varios segundos. "No confió en ti, pero la última decisión la tiene alguien más." Varias cadenas aparecieron y ataron a Angelica de una forma que le impedía moverse. "Abigail nos vamos." Eero guardo la carta de Gilgamesh y cargo a Angelica en sus hombros.

Angelica no dijo nada mas y solo espero por lo mejor.