Rose Pov

Las miradas de toda la escuela estaban sobre mí y el idiota de James. Al parecer a todos les causó sorpresa nuestro "regreso" y claro a James le encantaba la atención que estaba recibiendo. Yo me sentía realmente indignada y molesta porque me estaba obligando a pasar tiempo con él. No tenía opción. Al menos aquí estábamos rodeados de gente. No intentaría algo más. O eso esperaba.

-¿No es así preciosa?-James me habló pero estaba tan ensimismada en mis pensamientos que ni siquiera me había escuchado.-Rose.-volvió a llamarme.

-¿Qué?-pregunté volviendo a la realidad. Estábamos en la hora de la comida y el muy imbécil le estaba contando a todo el mundo que esta noche sería la promoción de su película para la Netflix. A la cuál, por supuesto tendría que ir.

-Sí. Es increíble.-dije sin más cortando mi filete.-James me dio un apretón en el muslo molesto porque mi poca "emoción" se había notado.

Yo aparté su mano y continúe comiendo intentando participar en la conversación para que James no volviera a tocarme.

Finalmente el almuerzo terminó y gracias al cielo pude separarme de James y cada quien se dirigió a su clase. Al menos únicamente se había limitado a besar mi mejilla.

-Entonces... ¿No vas a contarme qué pasó?-Preguntó Alice cuando por fin nos quedamos solas.

Yo simplemente me encogí de hombros.

-Vamos Rose.-insistió.-¿Han vuelto?

-Creí que había quedado claro.-dije simplemente.

-No me creo nada, Rose.-me debatió.-Las dos sabemos lo que ocurrió con el, ¡lo que te hizo!-gimió enfadada.

-Alice, no le des más vueltas.-le contesté molesta.-James vino a casa. Hablamos y le perdoné. Hemos vuelto.-sonreí.

Alice me vio sospechosa pero ya no preguntó nada lo cual agradecí internamente. Nuestra siguiente clase era con la maestra Bella. La verdad es que logré distraerme un poco y dejar de pensar por un momento en mi fatídica vida. Sin embargo, la hora se hizo demasiado corta para mi gusto. Mi siguiente clase era química.

Me senté nuevamente al final. La verdad quería evitar a Emmett todo lo que me fuera posible. Seguramente ya se habría enterado de que había 'regresado' con James.

La clase pasó más lenta de lo que esperaba. Me dediqué a pensar en cómo haría para tratar de evitar a Emmett. Obviamente le resultaría raro que James&Yo hayamos vuelto y como era lógico me preguntaría. Muy en mi interior sabía que él debía conocer los sucesos que habían ocurrido durante los últimos días pero no quería ponerle en peligro. Así que había decidido guardármelo para mi.

-Rosalie.-me llamó al terminar la clase.-¿Podemos hablar un momento?

-La verdad es que ahora no tengo tiempo. Lo siento.-dije prácticamente sin mirarlo y salí de ahí. Con suerte mi limu estaría en la puerta del instituto y no tendría que aguantar a James una vez más.

Y en efecto, ahí estaba. Tuve suerte porque no me crucé con James en el camino.

El trayecto a casa se me hizo realmente largo. Me entretuve revisando mis redes sociales. No había nada interesante.

Por fin llegué a casa y Óscar me recibió todo juguetón moviendo su colita.

-¡Hola mi amor!-sonreí y me agaché para acariciarlo. El solo saltaba contento por mi llegada. Cosa que me hizo reír.

-¿Me has echado de menos?-escuché de repente. Me asusté.

-¿Leah?-el susto pasó a ser sorpresa y la sorpresa en emoción en cuestión de segundos.-¡Dios me has dado un susto enorme! ¿Qué haces aquí?-dije emocionada mientras la abrazaba la había echado taaaaanto de menos.

-Eres la primera a la que he venido a ver que lo sepas.-guiñó divertida, visiblemente emocionada.

-¿Tus padres?-dije divertida.

-Saben que estoy aquí. Pero aún no me han visto.-rió divertida.

-Dios.-reí.-Si fuera tu mamá te mataría. Pero te tiene demasiado consentida.

-Mamá entiende.-Se encogió de hombros divertida.

-¿Y Sam?-Vi para todos lados.-¿Dónde lo dejaste?

Ella rodó los ojos. -Le di su espacio. Quiero decir, pasamos viviendo juntos todo ese tiempo. Y...-bufó

-¿Está todo bien?-tomé su mano.

-Pensé que había logrado que cambiará de idea sobre esas estúpidas carreras callejeras pero no...-Se cruzó de brazos y frunció el ceño.-Es tan terco.

-Bueno, no le des demasiada importancia.-dije simplemente.-Seguro que se le pasa. Y si no, seguro que al menos se da cuenta de tienes en razón en esto. Aunque tenga que probarlo para darse cuenta.

-Lo sé.-suspiró.-Es sólo que si le pasa algo, Rose.-se mordió el labio.-Solo de pensarlo...-apreté su mano.-En fin ¿que ha pasado con James? Escuché que habéis vuelto.

-¿Cómo haces para enterarte de todo sin estar siquiera en el continente?-dije sorprendida.

-Tengo buenos contactos.-dijo divertida.-Pero cuéntame, ¿Qué fue lo que ha pasado? ¿Por qué decidiste volver con él? Después de...

-¡Ya, Leah!-la callé.-Yo sé cómo llevo mi vida, ¿ok? No es necesario que me controles-Dije enfadada.

-Bueno, ¿y a ti qué demonios te pasa?-chilló molesta.-Solo quiero saber si ese malnacido está tratándote bien. Y tú saltas a la primera

-No quiero que me juzgues solo acéptalo, ¿Ok?

-Está bien.-alzó las manos.-Soy inocente señoría.-dijo divertida.-Ya hablaremos de ese tema en otro momento.-fui a responderla molesta pero cambió de tema radicalmente.-¿Cómo está Lily? Hace mucho que no la veo.-sonreí ya que tanto Leah como yo éramos tan cercanas que queríamos a los padres de la otra como a los nuestros.

-Bien.-sonreí.-La última vez que hablé con ella me preguntó por ti y tu futuro contrato con Victoria's Secret.-reí y ella conmigo.

-Ojalá, no lo descartes. He hecho bastantes casting en París.

-Vas a triunfar seguro.-le dije.-Mamá vendrá hoy para la presentación de la película de James ¿por qué no te vienes? Seguro que podemos mover algunos hilos.-y yo no estaré tanto tiempo aguantando a James. Pensé.

-Genial.-Dijo emocionada.-Ya tenemos planes para esta noche.-guiñó y yo sonreí. Y ella de repente chilló.-No tengo nada que ponerme.-Se llevó las manos a la cara asustada.-¡Tenemos que hacer compras ya!-gritó agitada.

La verdad era que no me apetecía comprar nada ni mucho menos estrenar algo para James. Él no sé merecía nada.

-Oye, ¿Vas a quedarte ahí parada?

-¿Eh?

-Vamos, quítate ese uniforme. Que vamos a comprar.-me haló de la mano arrastrándome a la habitación.

Me cambié y salimos de ahí en dirección a la 5th avenida. Era el mejor sitio para encontrar el mejor vestido.

Mientras Leah no paraba de entrar en todas las tiendas y probarse una media de 5 vestidos en cada una yo estaba pensando cómo iba a hacer para actuar con tantos fotógrafos y tanto gente influyente mi amor por James.

De repente me llegó un WhatsApp. Era de Emmett. Lo abrí-:"Rose, ¿está todo bien? Háblame ¿si? Sabes que puedes contar conmigo"

La verdad es que decidí no responder. Luego lo haría... Aunque en realidad no se me ocurría que decirle.

-Mira ¿qué opinas de este?-apareció mi morena amiga frente mío girando.

-Estás impresionante.-reí.-Pero ya te lo he dicho con los últimos 50 vestidos.-dije algo molesta por su demora.

-Oh venga, Hale.-se sentó a mi lado.-¿Qué sucede? No has hecho el intento de probarte ningún vestido. Eso es muy raro en ti.

-Simplemente no tengo ganas. Ya tengo elegido el que llevaré está noche.-sonreí.-Llévate este. Te queda de muerte.

Luego de eso, pasé dejando a su casa a mi amiga y decidí ir a ver qué ponerme.

Finalmente me escogí un vestido color azul oscuro no muy corto. Y fui maquillarme. Justo cuando acabé escuché voces en el piso de abajo.

Era mi madre. Así que salí emocionada corriendo a abrazarla. Ella me recibió encantada.

-¡Mami!-Chillé.-Te he echado mucho de menos.

-Yo también, cielo. Pero oye, no llores, ¿si?-Acarició mi rostro y yo inmediatamente me limpié las lágrimas que empezaban a correr por mis mejillas.

-Lo siento.-sonreí sorbiendo por la nariz.-Nada glamuroso. Lo sé.-dije antes de que me regañara por eso.-Pero es que mami, que ganas tenía de que llegarás.

-Lo sé, mi vida.-dijo mientras me abrazaba y besaba el tope de mi cabeza. Podía no parecerlo pero mi madre tenía una faceta bastante maternal.-Por eso me quedaré por aquí unas cuantas semanas.-sonrío y a mi no pudo hacerme más feliz.

-¿Rose?-ambas escuchamos la voz de James. Inmediatamente me tensé. Espero que mi mamá no se haya dado cuenta.

-Buenas noches Lilian.-saludó galante a mi madre. De repente vio que estaba llorando y se quedó pálido.

-Hijo.-William llamó a su hijo.-¿Has visto un fantasma?-rió.

Él simplemente frunció el ceño y disimulo que estaba asustado. Idiota. -No.-negó y su papá simplemente se rió por lo contradictorio que era su hijo.

Me excusé y subí de nuevo a mi habitación para terminar de prepararme. Mamá se quedó hablando con William en la estancia.

Segundos más tarde apareció James entrando a mi habitación sin llamar.

-¿Qué le has dicho?-Preguntó entre molesto y nervioso.

-Nada.-dije simplemente. Comencé a retocar mi maquillaje.

-Rose, nena.-me daban náuseas cuando me llamaba así pero lo ignoré.-No tengo ganas de discutir hoy. Es mi estreno ¿recuerdas? O...¿se te ha olvidado?

-No le he dicho nada, James.-dije tajante.-No sabe que eres un psicópata, no te preocupes.

Él sonrió y se acercó a mi tocador. Lo ví por el espejo.-Estás hermosa.-Dijo acariciando mi espalda descubierta. Al instante se me erizó la piel y él lo notó. Así que posó sus labios.

-¡James!-chillé nerviosa poniéndome de pie y apartándolo.

-¿Qué?-Preguntó divertido.-No he hecho nada.-Dijo acercándose de nuevo hacia mí.

-James...-advertí.-Nuestros padres están abajo.

-Rose, no es la primera vez que nos pillan ¿recuerdas aquella vez en el sofá?-se iba acercando cada vez más.

-¡Rosalie! ¡James!-gritó mamá desde abajo.-¡Hay que irse!

-Te has librado.-susurró molesto.-Por ahora. Lo único que te pido es que seas una buena novia y seas encantadora con la prensa y los productores ¿puedes hacer eso?-dijo de forma arrogante.

-¿Tengo otra opción?-rodé los ojos molesta.

-Chica lista.-guiñó colocando su corbata.-Ah se me olvidaba.-Se alejó de mí y fue a revolver mis joyas

-Oye, ¿Qué estás haciendo?-Me quejé.

-Ponte esto.-Cogió el estúpido collar que me había regalado semanas atrás.

Yo me crucé de brazos. Él impaciente rodó los ojos y se acercó a mí girándome bruscamente y apartando mi cabello sin ninguna delicadeza.

-Oye, ten más cuidado.-me quejé.

-¡Listo!-Sonrió satisfecho y pasó una de sus manos en mi cuello haciendo el recorrido del collar.

-Ya déjame.-me solté de su agarre y caminé lo más rápido que pude hacia la puerta.

No le costó mucho tiempo alcanzarme. Cuando salí él tomó mi mano y sonrió con suficiencia. Listo para seguir actuando como si nada ante nuestros padres.

-Cielo, estás hermosa.-dijo mamá.

-Gracias mami.

Después de eso salimos y nos montamos en la limu para recoger a Leah.

-Esta no es la dirección.-dijo James algo molesto.

-Pasaremos a recoger a Leah, hijo.-dijo William.

-¿Por qué viene?-dijo enfadado mirándome.-¿No sabéis estar ni un segundo separadas? Además, ni siquiera estaba aquí.

-Bueno, hijo ya cálmate.-Intervino William relajado.-No hagas una escena por esto.

Mi madre solo observaba. James lo notó y dejó de verme enfadado. Su mirada se suavizó.

-Y... ¿Desde cuándo están ustedes juntos?-Preguntó.-Bueno, en realidad me gustaría saber por qué se habían separado.

-Mamá...-Dije incómoda.

-Déjalos Lily. Son adolescentes.-Intervino William divertido.-Hacen eso todo el tiempo, o ¿Ya se te olvidó?

-Ya bueno, pero al menos yo pensaba que no había problemas entre vosotros ¿no?-nos miró con curiosidad.

-Mamá, déjalo ¿si?-le reste importancia.-Problemas normales de una relación.

-Está bien.-dijo dándose por vencida. Aunque yo sabía que no sería por mucho tiempo.

-Hemos llegado.-sonreí saliendo para saludar a mi amiga.-¡Hola!-la abracé.

-Hola rubia, estás cañón.-rió.-¡pero mira esa espalda! Y, ese collar queda alucinante.

-Gracias.-sonreí. Volvimos al coche.

-¡Hola Leah!-saludó mamá. Ella le devolvió el saludo gustosa.

-Hola.-James saludó secamente.

-Hola a ti también.-dijo algo rancia.

Durante el recorrido se percibía la tensión entre nosotros. Esperaba que mamá no lo notara y que William la distrajera con sus comentarios ocurrentes.

Finalmente llegamos y había cientos de fotógrafos. El idiota de James estaba muy nervioso, prueba de ello era que sus manos no paraban de sudar. Asco.

Mi amiga Leah comenzó a sacarse selfies muy emocionada por toda la atención que pronto íbamos a recibir.

Todo el mundo gritaba emocionado a nuestro alrededor. Una chica hasta estaba llorando por ver a mi mamá. Los fans eran demasiado intensos. Yo me quede a un lado mirando como James posaba con el elenco. Y por supuesto miré a Vicky.

-Ya tendrás tu momento cielo.-dijo mamá

-Lo sé.-dije simplemente

-Nena.-llamó mi atención.-¿Estás bien? Te noto rara.-Mierda mi mamá me conocía demasiado bien.

-Si, estoy bien.-sonreí tratando de ocultar como en realidad yo me sentía estando en ese lugar.

-Nena, ven conmigo.-Me sobresaltó James apareciendo de la nada. Llevándome con él para posar frente a las cámaras.

-Sonríe.-Dijo James disimuladamente en mi oído.-Eso es.

No tuve otra opción que fingir que todo iba de maravilla entre nosotros.

Me dio una palmadita en la espalda para que me acercara más a él. Traté de aguantar las náuseas y lo hice apoyando mi cabeza en su hombro. El sonrió con suficiencia y me besó el tope de la cabeza. En ese momento los flashes aumentaron.

Tras eso posamos con nuestros padres y entramos al teatro para ver la película.

-¿Estás bien?-dijo Leah susurrando. Solo asentí y ella lo dejó pasar.

-Nena, luego iremos a la fiesta de después.-No era una pregunta.

Simplemente asentí. No tenía opción.

Ya en la fiesta me encontraba con Leah mientras James estaba con sus compañeros de equipo.

Mamá se había despedido hace un rato, pidiéndome inútilmente que me cuidara. Con James al lado eso se me hacía imposible.

En fin mientras estaba con mi amiga todo iría bien. Sin embargo, no contaba con que Leah me abandonara a mitad de la fiesta cuando Sam logró colarse y fue por ella.

Estando en la barra un chico se acercó.

-Hola. Tú debes ser Rosalie Hale.-Lo observé mejor y me di cuenta que estaba realmente guapo. Cabello negro y ojos verdes. Me recordaba un poco a Emmett aunque sin tantos músculos y mucho más joven.

-Hola y ¿Tú eres?

-Soy Félix.-Me ofreció la mano.-También soy actor. Bueno en realidad estoy tomando clases todavía.-Sonrió apenado. Lo que se me hizo adorable.

-Oye, para que te sientas mejor. Yo tampoco he tenido mi primer rol protagónico todavía.-Dije divertida y él sonrió más aliviado.

-¿Y qué haces tan sola?-Preguntó después.-¿Te importa si te hago compañía?

-No para nada.-sonreí.-De hecho estaba empezando a aburrirme.-dije algo molesta.

-Bueno.-sonrío divertido.-Yo puedo ayudarte a que se te pase. Si te parece bien. Por supuesto.

-Genial.-Era adorable y muy atento.-Háblame de ti. ¿Donde estudias?

-En la New York Film Academy.-sonrió.-Y bueno, si estoy aquí es porque mi agente me aseguró que sería una gran oportunidad.

-Y lo ha sido ¿no?-dije divertida.

-Por supuesto. Es increíble poder estar aquí. Aunque bueno tú ya estarás acostumbrada.

-Sí, bueno.-le resté importancia.-Y...¿Eres de aquí de Nueva York?

-No.-sonrió divertido.-Soy de Dallas, Texas

-¡Vaya!-me sorprendí. Y Justo en ese momento apareció en mi cabeza la imagen de Emmett.

-¡Rose!-James venía molesto hacia nosotros.-Nena, te estaba buscando.

-Estoy aquí.-Dije con tono obvio.

-¿Y tú quién eres? -Encaró James a Félix.

-¡James!-Lo llamé.-Vámonos.-Tomé su mano. Y él pareció calmarse y dejó de ver desafiante a Félix concentrándose de mí.-Lo siento, Félix.-me disculpe.-Adiós.

-Hasta pronto, Rose.-Sonrió.

-¿Qué hacías con ese tipo?-Preguntó cuando nos alejamos más.

Yo rodeé los ojos.-Nada. Solo estábamos hablando, James. ¿Ahora no puedo ni siquiera hablar con alguien?

-¡Claro que no, cielo!-sonrió de forma malévola.-Solo procura que yo sepa dónde estás.-bufé.

-¡Ey, James, apúntate!-Un tío le pasó un cigarrillo. Le miré mal.

-¿Desde cuando fumas?-dije mirándolo fijamente.

-Oh venga nena, no seas cría y diviértete.-dijo pasándome un martini.

Si era la única forma de evadir mi pésima realidad. Así que dejé de dudarlo por un segundo y me dejé llevar.

Luego me pasó su cigarrillo y yo negué. Pero estaba insistiendo tanto que lo probé y me atraganté con el humo haciendo que James se riera. Yo lo vi mal. Entonces él paró y me dio un beso en la frente aún viéndome divertido.

Antes de que intentará algo más, me deshice de su agarre y me excusé para ir al baño.

Estaba comenzando a marearme así que salí de ahí buscando a James.

-¡Nena, ven aquí!-me tomó de la mano y me sentó en sus piernas.

-James.-dije balbuceando.-No me encuentro bien.-me apoye en su cuerpo. Le sentí sonreír mientras acariciaba mis piernas.-¿Qué haces?-dije cuando vi pastillas sobre la mesa.

-Ven. Abre la boca.-dijo mientras besaba mi cuello.

La cabeza me dolía y la luz que se colaba por las ventanas hizo que abriera los ojos. Haciendo que mi cabeza martillara aún más.

Me sentía desorientada, no sabía donde me encontraba. Sin embargo, lo que me hizo reaccionar y ponerme alerta fue que apenas y estaba cubierta por una sábana. Inmediatamente ví hacia mi alrededor para encontrar a la par mía a James acostado boca abajo. Completamente desnudo.

Lágrimas se formaron en mis ojos y un nudo en mi garganta. Me levanté con cuidado de no despertarlo aunque era muy probable que no reaccionara pero aún así no quería correr riesgos. Me conduje lo más rápido que pude al baño. Dios. Me sentía fatal. Me dolía todo el cuerpo.

Me lavé la cara y luego me vi en el espejo. Me veía desastrosa. Tenía lametones en todo el cuerpo. Al instante comencé a llorar. Sintiéndome asquerosa.

Traté de calmarme, no quería hacer que James se despertase y miré la hora. Las 10 de la mañana. Tenía un montón de mensajes de mi madre. Además de llamadas. Me vestí y traté de taparme las marcas de cuello con maquillaje y salí de ahí para llamar un taxi e ir a mi casa.

El camino se me hizo demasiado largo. Cuando llegué traté de subir sin hacer ruido fallando estrepitosamente en el intento. Mi mamá estaba sentada en el sofá.

-¡Oh Dios mío, Rose!-dijo levantándose. Se giró y su cara cambió por completo al verme.-Nena, ¿Qué pasó?-Me preguntó preocupada.

Simplemente me encogí hombros.-Lo siento, debí contestar tus llamadas, pero no sé qué pasó, yo...

Ella puso sus manos sobre mi rostro y suspiró.-¿Mezclaste drogas con alcohol?

-¿Qué?-Pregunté sorprendida.

-Mira, no tengo problemas con que salgas con tu novio o tus amigos... En lo que no estoy de acuerdo es que seas irresponsable, hija. No quiero verme obligada a internarte en un centro de rehabilitación. De verdad que no quiero verte llegar hasta ese punto.

Yo me quedé sin saber qué decir.

-Mamá.-respiré tranquilamente.-No he tomado drogas. De verdad.

-Rosalie no me mientas, por favor.-dijo mamá.-estaba visiblemente preocupada.

-Mamá es enserio.-me quite la bufanda que llevaba en el cuello. Error.

-¡Por dios,hija!-dijo escandalizada.

-Mama déjalo ya ¿quieres?-dije molesta.-No es para tanto. ¡Además te he dicho que no me he drogado!

-No debí dejar que te quedarás a la fiesta. Mira como regresas.-Suspiró cansada.-No volverás a salir con James.-frunció el ceño-Es un completo irresponsable. No tuvo ni la decencia ni caballerosidad de venirte a dejar a tu casa. Es un patán.-Dijo de mala gana.

Mamá tenía toda la razón del mundo. Por una parte me sentí aliviada pero a la vez estaba inquieta. Pensando en qué le pasaría a Emmett.

-Pero mamá...-

-Ve a darte un baño.-Frunció el ceño. Así que ya no insistí en el tema. Luego pensaría en cómo proteger a Emmett.

Estando en la bañera medité en todo lo que había sucedido. Al menos no había estado tan consciente anoche cuando eso pasó. Pero aún así dolía y mucho. Seguí llorando en silencio esperando que esta pesadilla por fin acabara.

¡Holaaa! He aquí nuevo cap. Mucho drama, lo sé. Pero bueno... ¿qué os parece? Gracias Denisse por la ayuda :)