CAPÍTULO XXVIII

UN GRAN TEMOR

Haciendo uso de todas las fuerzas que había en sus piernas y para alejarse de la orilla y de esas mujeres, Urano corría a través de la isla.

Agitada, de vez en cuando dirigía la vista hacia atrás y al hacerlo, rogaba para que ese ni ninguno otro ser lo siguiera, porque si así fuera, los habría conducido hasta con su familia, por quienes no mostrarían clemencia.

A cada paso estaba más cerca de llegar. El cansancio que comenzaba a invadirle no menguaba su férrea voluntad, hasta que de pronto una roca se interpuso en su camino y entonces la rubia cayo al suelo. Sin siquiera darse cuenta, se había herido una rodilla y en su rostro se había formado un rasguño.

"Rayos", molesta expreso. Poniéndose de pie y sacudiéndose las arenosas ropas, reanudo la pesada marcha.

A causa del miedo que le invadía, tampoco se había percatado de que su pierna y su túnica poco a poco se empapaban con su rojiza y salada sangre.

Al borde de un colapso, en las lejanías finalmente observo su hogar.

Exhausta, con el dorso de la mano se limpio el sudor de la frente, luego volvió a sacudir sus ropas. Tratando de guardar la debida compostura ante lo que había visto, en sus secos labios dibujo una sonrisa. Y comenzando a caminar con paso cauteloso pero firme, se fue acercando.

Entrando en su morada, la mujer de cabellos aguamarina, quien se ocupaba en el aseo del pequeño, la escucho llegar y volviéndose para verle, imposible le fue no sorprenderse ante su desastroso aspecto. No solamente su ropa estaba cubierta por arena, también estaba manchada con sudor y sangre

"¿Qué te sucedió?", asustada pregunto. Dejando a un lado lo que hacia, camino hacia ella para examinarla de cerca.

"¿De que hablas?", con el corazón acelerado, Urano pregunto, pero justo en ese momento el firme piso se alejo de las plantas de sus pies, todo a su alrededor se volvió confuso y sin siquiera poder controlar su cuerpo, se derrumbo ante la vista de su amada.

"Haruka", sin entender que era lo que había pasado como para hacerle perder la consciencia, desesperada la joven comenzó a llamarle en un intento porque despertara.

Océano al escuchar la nerviosa voz de su madre, se echo a llorar.

"Por favor no llores", Neptuno en vano pidió. Difícil era poder atenderlos a los dos, sin embargo comprendió que primero debía ayudar a Urano.

Escuchando a lo lejos el llanto de su hijo, Tenousei recobro la perdida consciencia y aún sin abrir los ojos, espero a que aquel pesado sopor se alejara de ella.

"Michi", débilmente llamo a la joven, pero ella no respondió.

Reincorporándose un poco y apoyando la adolorida espalda contra el rocoso muro, a su lado observo al desesperado bebé que en vano buscaba la atención de su madre.

Llevándose la mano a la confundida cabeza, Urano volvió la vista en ambas direcciones y ante su ausencia volvió a llamarla; "Michi, ¿Dónde estas?", pero de nuevo la mujer no respondió.

Haruka tomo a su hijo en los brazos para arrullarlo y tratar de calmarlo; "¿Sabes donde esta mamá?... tranquilízate"

Mientras besaba la mejilla de su bebé, la preocupación volvió a inundarla al finalmente recordar que es lo que había sucedido. Al tratar de reincorporarse, observo el improvisado vendaje que en su pierna la aguamarina le había aplicado.

"Debí haberme herido cuando me caí". Levantándose, de inmediato se dirigió a la entrada de la caverna.

Nerviosa y aún con su hijo entre los brazos, sobre la salada arena comenzó a buscar cualquier rastro que la sirena, si es que la había seguido, hubiera podido dejar. Sin embargo solo se encontró con sus huellas y con las de su amada.

De pronto entre la hierba escucho que algo se acercaba y fijando la vista en ese punto, observo que la aguamarina regresaba, no sola, pero acompañada de un par de peces que ella misma había atrapado del lecho de la cascada.

"Mi amor", contenta la mujer expreso y de inmediato corrió para encontrarse con ella y besarle las rasguñadas mejillas.

"¿A donde fuiste?", aún asustada la rubia pregunto.

"Fui a buscar alimento"

"No debiste... Debiste despertarme", con temor una vez más volvió a señalar.

"Lo sé, pero tuve que hacerlo. Estabas inconsciente, no podía desperterte", expreso tomando a su hijo de los brazos de su amado. "No debiste levantarte, estas muy débil. ¡Anda! recuéstate"

Ingresando en la caverna y aún mareada, Tenousei esta vez si obedecería a su amada.

La joven aguamarina dejo a un lado los carnosos peces y sentándose al lado de Urano, acerco al hambriento bebé a su seno para que se alimentara, luego hablo; "¿Qué te sucedió?... ¿Cómo te heriste?"

"No fue nada", replico la otra desviando un poco la mirada.

"¿Por qué me mientes?, tu rodilla estaba sangrando. Yo estoy muy asustada.", llorando abiertamente, Neptuno pregunto. "¿Ese animal te lastimo?"

Urano cerro los ojos; "Esta bien Michi, no puedo mentirte, pero si lo hago es porque en verdad no quiero preocuparte, pero ya que insistes, te diré que fue lo que me sucedió... mientras cazaba el ave, escuche a algo bramar muy cerca de mi... pensé que podría tratarse del mal herido animal. Eso me asusto mucho y lo único que pude hacer fue huir... me caí al pisar una roca, pero por el temor que en ese momento sentía es que no me di cuenta de las heridas que eso produjo"

"Dime la verdad, no me mientas. ¿Ese animal te ataco?"

"No Michi, porque corrí con todas mis fuerzas es que no me hirió, pero ahora tengo miedo de que encuentre nuestro hogar y trate de lastimarnos", llena de miedo expreso.

"Qué bueno que pudiste huir", limpiándose las lágrimas expreso. "No tienes de que preocuparte. Sí se acerca nos protegeremos y juntos lo echaremos fuera"

La rubia sonrió y acariciándole la sonrojada mejilla, exclamo; "Así sera. Ya no llores, no me gusta verte así"


(Fondo del mar)

Absorta en sus propios pensamientos, Amy volvió al resguardo de su hogar.

Y es que no cabía duda de que el encuentro con aquel bello joven la había sorprendido en gran medida.

Muchas veces desde la lejana distancia había observado la hermosura de esos seres, pero jamás había imaginado que se encontraría tan de cerca con uno de ellos. Tan cerca, que bien podría jurar el haber sentido su respiración quemarle la pálida piel.

"¿Qué te ocurre?, ¿Por qué estas tan pensativa?", Lita pregunto a su amiga, quien de pronto y de la nada había decidido volver.

"No me sucede nada", replico fingiendo la sonrisa en sus labios.

"Es solo que te noto un poco extraña", la otra señalo.

"Solo un poco cansada, eso es todo", contesto reclinando la dulce cabeza sobre un coral.

Aunque ella se empeñara en decir que estaba bien, la verdad era otra. La peliazul se lamentaba profundamente el haber estado en presencia de sus amigas, porque de no haber sido así, quizás hubiera tenido la oportunidad de preguntarle por su amiga...


(Esa Noche)

Nix, saliendo de su oscuro escondite, con sigilo comenzó a nadar en torno a los arrecifes de colores.

En sus rojizos labios se había dibujado una malévola sonrisa capaz de helar la sangre al más valiente de los seres, mientras que en sus ojos destellaba un profundo odio.

Observando que los océanos estaban oscuros y fríos, se dirigió hacia ese lugar en el que la anciana Aegea solía habitar.

Sin embargo el destino fue malo con ella y bueno con la vieja, porque no estaba ahí. Muy seguramente yacía lamentándose en aquel lugar en el que muy a menudo solía llorar sus tormentosas culpas.

La pelinegra, quien se encontraba lejos de encontrar el placentero y merecido descanso, escucho que algo se arrastraba y saliendo para revisar que podría ser, se encontró de frente con la abyecta mujer.

"¿Nix?", nerviosa, retrocedió un poco.

"¿A que se debe tanta sorpresa ante mi presencia?", la castaña sonrió fijando su inyectada mirada en la de ella.

"Nix... yo... yo lamento mucho lo que Aegea se atrevió a hacerte. Ha sido demasiado cruel e innecesario"

"¿Piensas que lo que hizo es cruel?... deberías tratar de imaginar lo que significa vivir con esta cicatriz. Mi hermosura se ha esfumado"

"En verdad no fue mi intención el provocarte algo así", bajando la mirada, humildemente la mujer señalo.

"Debiste haberte marchado... no debiste haberlo salvado, ¿Sabes por qué?"

Asustada, Rei negó con la cabeza; "Sabes que esta prohibido que ellos vengan a este lugar... Aegea de todos modos se hubiera dado cuenta de tu falta"

Nix abrió los labios, dejando que de su pérfida garganta escapara la más fingida de las carcajadas. "No sé cual es tu fijación hacia ese ser, pero no es la primera vez que lo liberas de mis garras. Al menos esta vez fui más hábil que tú y en su piel deje mi eterna marca"

"Lo único que lograste fue provocar la ira de Aegea... además que bueno no pudiste lastimarlo como tramabas... ahora temo y tú también deberías temer a que ellos bajen para vengarse de nosotras"

"¿Y lo que ellos le hicieron a una de las nuestras, no cuenta?, ¿No cuenta lo que tal vez le hicieron a Michiru?"

Rei negó con la cabeza; "Tú bien dijiste que ese monstruo que habita más allá de estos mares pudo haberla lastimado, además ella jamas te ha importado, ahora no sé a que se debe esa preocupación. Hace ya muchos años que vivimos en paz, no quieras usar de pretexto el pasado en afán de tomar una venganza que para nada nos atañe"

Nix cerro los ojos y manteniendo la sonrisa en sus labios, contesto; "Mucha razón hay en tus palabras. Tomar venganza por algo que hace mucho tiempo sucedió no nos devolverá lo que hemos perdido, pero eso que Aegea me hizo, apenas fue ayer", habiendo dicho, la criatura con presura se abalanzo sobre la pelinegra y tomándole por las muñecas, ejerció un mortífero agarre en ella.

"¿Qué haces?", pregunto la otra tratando de liberarse.

"Devolverte un poco del mal qué tú me has dado", dijo y en ese momento hundió los afilados dientes en la pálida carne de su hombro. Las garras las hundió en su espalda.

Ante el insoportable dolor, con desespero la joven trato de gritar, pero rápidamente fue silenciada por aquel abominable monstruo de apariencia casi humana; "Continua gritando y entonces subiré y atrapare a esa criatura que inútilmente haz salvado, porque no descansaré hasta que sus alas sean mías", dijo liberándola y observando como de ella emanaba la rojiza sangre.

Adolorida y confundida, la mujer con sus manos cubrió sus heridas; "Desde que nosotros existimos, ellos nos han considerado una amenaza... no, no todas somos perversas como tú, pero mucha razón tienen al decir que somos abominables a la vista. La prueba de eso eres tú. Tú eres ese monstruo al que temen"

"Ahora sabes que puedo ser eso y más", triunfante y saboreando en su boca la sangre de su compañera, sonrió.

Aunque en ese momento su instinto le pedía huir, la sirena no se movió y alzando la voz, valiente dijo aquellas palabras; "Espero que una noche de estas, en medio de la oscuridad de los océanos, ellos bajen y te den alcance... no me importa si a mi me hieren, pero estaré satisfecha de que tomen su venganza por lo que hiciste, ademas de que no dudo que hayas sido tú quien lastimo a Michiru", habiendo dicho, se alejo para curar sus heridas.


(En la caverna)

Habiendo apagado el fuego de la chimenea y dejando la tenue luz de la estrella que Haruka de los cielos había robado, la cueva no del todo había quedado en penumbra.

Michiru, arropando a su hijo, lo coloco dentro de la cómoda canasta para que ahí durmiera, por su parte, Urano permanecía alerta ante cualquier sonido que despuntara la tranquilidad de la noche.

Tan preocupada actitud no paso desapercibida para la hermosa mujer.

Sin siquiera decir nada, la rubia aseguro la puerta de su hogar y entonces tomo sus improvisadas herramientas de caza. En ese punto a Michiru le fue imposible tratar de ignorar aquello que en vano su amada quería ocultarle.

Así pues, la mujer beso el rostro de su pequeño, luego se dirigió hacia su amado, quien sobre el arenoso suelo y junto a la entrada se había sentado.

Sonriendo y acomodándole los rubios cabellos que por su frente caían, cuestiono; "Mi amor, ¿Qué sucede? ¿De nuevo tienes calor?"

Tenousei asintió; "Un poco"

Ante su respuesta, la joven se mordió los carnosos labios; "¿Entonces por qué te aferras a esas herramientas?... ¿Porque me mientes?", pregunto queriéndoselas quitar de las manos.

Urano, cerrando los ojos un momento y volviéndolos a abrir, fijo su mirada en la de su amada; "Créeme Michiru, mentirte me hace daño, sin embargo debes entender que lo hago porque te amo y porque quiero protegerte"

La chiquilla negó con la cabeza; "¿Cómo una mentira puede protegerme?... ¿Qué me ocultas?... ¿Es algo que tiene que ver con lo de ayer?... ¿Es una mujer"

Tenousei asintió; "Sí Michi, se trata de una mujer y tengo mucho miedo"

Entristecida la joven bajo la mirada; "Ya entiendo"

"No Michi, no es eso que estas pensando"

"¿Entonces qué es?, dijiste que jamas me ocultarías algo"

"Lo sé y es por eso que voy contra mi voluntad a confesarlo, luego entenderás porque quise callarme... en medio de esta isla no hay un animal herido. Ellas hirieron a uno de ellos y temo que haya sido a Serenity", por un instante su voz se volvió temblorosa.

"¿Estas seguro?", pregunto con el semblante pálido. "¿Cómo lo sabes?"

"Si, y lo sé porque conozco a la perfección el aroma de esa sangre", replico volviendo a recordar el dulce perfume que de la arena se desprendía.

"¿Crees que ellas...?", cobardemente no alcanzo a terminar la pregunta.

"No, no pudieron asesinarlo. Por las huellas que dejo, bien puedo asegurar que se alejo... pienso que ella pudo haber sido su víctima y ahora esta oculta en algún lugar"

"Ahora entiendo porque no querías que saliera sola, tienes miedo de que ellas puedan estar merodeando. Pero dime, ¿Estas molesto por lo que le han hecho a uno de los tuyos?"

"No, no estoy molesto. Tengo miedo de que ellos bajen y entonces encuentren nuestro hogar, pero también tengo miedo a que ellas me hayan seguido y de pronto nos sorprendan"

"¿Seguirte?... ¿Ella?", llena de temor Michiru cuestiono.

"Perdóname por haberte desobedecido, pero pensando en que Serenity podría estar muy cerca de la orilla, me aventure en su búsqueda y lo único que he encontrado es a una mujer de los mares, quien me ha visto"

Ante esas palabras, la sangre pareció huir del rostro de la mujer; "Nix"

"No mi amor, no me encontré con esa mala bestia que trato de llevarme al fondo de los océanos... fue con otra. Sé que no todas son perversas como ellos dicen, porque la mujer que he visto me pidió huir para que las demás no me vieran, sin embargo tengo miedo de que lo sepan y vengan por mi... y por ustedes"

La aguamarina sonrió un poco y besando sus labios, replico; "Quizás el destino ha querido que te encuentres con Amy, ella sabe que estoy a tu lado. Si te ha pedido que huyas, es porque no guarda intenciones de lastimarnos"

"¿Y si no fue ella?", Urano cuestiono.

"No deberíamos preocuparnos tanto, ha sido gentil en prevenirte. Créeme, Amy ni ninguna de mis amigas se habría atrevido a herirla, en todo caso debemos temer a Nix y a Aegea", expreso confiando en sus palabras. "Aún así, si se atreven a atacarnos, nos defenderemos, no importa de quien sea"

"Lo haremos Michi", Haruka replico.

La aguamarina tomo en sus manos una afilada roca y sentándose al lado de Tenousei, reclinó la cabeza en su hombro; "Deja que junto a ti cuidemos de nuestro hogar y de nuestro pequeño, no te dejare hacerlo solo"


(Notas de autor)

Vicky y los demás, ¿Dónde están?, ¿Están bien? :(, respondan :(

isavellcota; ellas no son malas, la prueba de ello es Amy y Rei, de no ser así, ambas hubieran dado aviso de la presencia de Haruka y Mina, aunque quien sabe si las demás sean capaces de ser malvadas como Aegea y Nix.

Osaka; Haruka debería ser mas consciente de lo que hace, tremendo susto que se llevo por andar desobedeciéndose a ella misma. ¿De donde eres?

GreciaTenoh; el problema son Linus y el otro, sí ellos se dan cuenta de lo que le paso, van a querer bajar y vengarse. Es cierto, otra oportunidad como esta no habrá, lo que a mi me desespera es que la gente no haga caso a lo que se les indica, pero bueno, hay que ser pacientes.

CoOkiE86; gracias por leerme y gracias por advertirme de mi error, ya lo corregí :)

Kyoky; Mina en esta historia no es celosa, posesiva ni caprichosa. Es cierto que ella juro que en cada vida amaría a Urano, pero en esta no es el caso. ¿Lo quiere? Si, pero no de esa forma controladora. Lo quiere "sanamente" y se preocupa por ella porque de su otra vida lo aprendió. Respecto a tu pregunta, Eneas si podría volver a nacer, recuerda que la tierra debe poblarse con hombres y mujeres, así que cabe la posibilidad de que Mina y Haruka... naaa, es broma xd. Tienes razón, seamos fieles a los pollitos de Michiru.