Capítulo 29
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Sarada miraba con algo de molestia a Boruto, quien se encontraba colocando una colcha y una almohada en el suelo para poder dormir. Se encontraban en su habitación.
—Te dije que dormirías conmigo.
Boruto le miró serio —¿No fuiste tú quien dijo que a partir de ahora no intentara nada?
Ella carraspeó —Si… tienes razón.
—Yo no te gusto —afirmó él.
—No… no me gustas.
Boruto asintió —eso no significa que no vaya a protegerte, lo haré, así que puedes dormir tranquila por hoy.
—Bien —dijo ella algo molesta ¿Qué le pasaba? Boruto tenía razón, ¿Entonces por qué sentía que algo la molestaba?
Se acostó y se cubrió de pies a cabeza por completo.
Al día siguiente, Sasuke llamó para decir que su vuelo se había pospuesto debido a que Sakura se había intoxicado con la comida de un restaurante al que habían ido y tomaría unas semanas.
Aquello provocó que la relación entre ellos comenzara a agrietarse producto de los celos, inseguridades y orgullo de Sarada.
Ella no quería aceptar que gustaba de Boruto, o que sentía algo más, era como si sintiera que llevaban de conocerse tanto tiempo que había allí una especie de familiaridad que provocaba que ella se comportara algo posesiva con él. Al luchar contra esto, ella terminaba provocando discusiones sin sentido y en el proceso, decía cosas hirientes a él.
Sin embargo, lo que más le molestaba a ella, era que después, Boruto hacía como que nada hubiera pasado y la trataba bien.
Y finalmente, lo que ella había buscado… sucedió… se había ganado la indiferencia de Boruto.
Boruto colgó con su Sumire.
Sarada se acercó a él —Si quieres ir a verla, entonces ve. No espero que creas que me siento mal o celosa de ella, sinceramente yo creo que… ambos forman una bonita pareja.
—Sumire es mi amiga, creo que ya está bien de meterla en tus inseguridades ¿No crees?
Sarada frunció el ceño —¿Qué dijiste?
—Vamos Sarada, ¿Por qué sigues actuando de esta forma tan inmadura?
—No lo sé… tal vez es porque por culpa tuya y de… esa ángel que tanto amas ahora yo estoy con la muerte pisándome los talones.
—Te he dicho que yo te voy a…
—¡Ya basta! ¡No sé qué me pasa ¿Oíste?! No lo sé! Estoy… irritada, no quiero que me mires ni que me dirijas la palabra, vete! Sal con tus amigas y…no quiero que veas en mí a tu antiguo amor!
—Sarada….
—¡No!
El timbre sonó y ella se calmó.
—¿Esperas a alguien?
Ella le miró —Si, invité a Iwabe ¿Tienes algún problema?
Le vio tensar la mandíbula y luego suspirar —No Sarada.
Eso la irritó a aún más.
—¿Puedes esperar un segundo? Hay algo que quiero mostrarte —le dijo ella.
Boruto esperó y la vio entrar con él de la mano del chico y sin pensarlo más, tomó a Iwabe y lo besó frente a él. Boruto le miró sorprendido.
Ella se separó y le miró, Boruto no tenía expresión alguna en el rostro —¿Es todo? ¿Ya puedo irme? —dijo secamente.
Ella dudó —S-si…
Él subió por las escaleras y los dejó solos.
Iwabe le miró —¿Por qué hiciste eso?
Ella se encogió de hombros —Olvídalo, vamos a ver una película ¿Si?
—Vendrá la gorda ¿No? —dijo él.
—Si, le dije a ChouChou que viniera.
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Boruto cerró los ojos y miró al techo —Olvídalo Boruto, solo debes protegerla y ya. Se lo debes —se incorporó y miró a su alrededor, en la ventana abierta estaba un sobre. Se levantó de la cama para ir a tomarla.
"No hay mucho tiempo debes deshacerte del demonio"
C. P.
Boruto suspiró y miró hacia afuera —podía sentir la hostilidad cerca.
Al día siguiente los dos estaban muy callados, Boruto ni siquiera la miraba. Él llevaba un chaqueta oscura y pantalones igual de color.
—¿Saldrás? —preguntó ella finalmente.
Boruto no contestó, en cambio miró seriamente a su alrededor y se levantó de improviso—Tenemos que salir de aquí —dijo él.
—¿Qué?
—Está cerca, debemos alejarlo o terminará destruyendo tu casa.
—¿Hablas de ese demonio?
Boruto la tomó de la muñeca y subieron al auto. Encendió el motor manejó directo a las afueras de la ciudad.
—¿Hacia dónde vamos? —preguntó ella algo nerviosa.
—Acabaremos con esto de una buena vez, así ya no tendrás que verme.
Ella le miró sorprendida. Se sentía confundida.
Algo golpeó el auto y Boruto se desvió, pero logró retomar el control y aceleró.
—Está tras nosotros.
Cuando llegaron Boruto bajó del auto y a Sarada le dio un escalofrío —¿Es él?
Hidan con el cuerpo completamente ennegrecido y los ojos rojos le miraba.
—Boruto… Sarada…
—¿Cómo sabe mi nombre?
Boruto abrió la puerta y la miró —Ella se llamaba igual.
Ella le miró sorprendida mientras él salía y cerraba la puerta tras él. Sin embargo, ella no se atrevió a moverse de allí. Observó como Boruto se colocaba frente al auto y aquél espectro.
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—¿Ahora ella tiene… miedo? —dijo Hidan con la voz rasposa.
Boruto activó el Jogan y le miró con molestia.
—Desaparecerás ahora mismo, no más odio innecesario. Tú te buscaste lo que tienes ahora. Ya no eres humano ni shinigami, ni siquiera se te podría considerar un demonio… —negó— Tu aspecto es… un desastre, no eres más que el producto de lo prohibido y lo desconocido, aquello que nunca debió salir a la luz.
La boca de Hidan se abrió más de lo normal para lanzar un rugido aterrador para cualquier persona menos para él. Boruto había sufrido una rápida adaptación a lo desconocido.
Sin pensarlo más, el rubio corrió directo a él y ambos se sostuvieron de los brazos en un claro forcejeo, aunque el Idol ya tenía algo planeado: con la seguridad de que ella estaba bien cerca de él en el auto y con el vehículo asegurado con una técnica especial, Boruto abrió un portal tras Hidan y se impulsó para que ambos entraran allí.
En el interior del auto, Sarada contuvo la respiración al mirar aquél hoyo cerrarse tras la espalda de Boruto. Por impulso intentó abrir la puerta, pero esta no cedió, comenzó a golpearla pero nada sirvió —¡Boruto! ¡Boruto! —gritó a la nada.
Se dirigió a la puerta del piloto y obtuvo lo mismo, se pasó a la parte trasera del auto e intentó con las otras puertas…
Nada…
De pronto detuvo su forcejeo con una de la puerta y bajó la cabeza rendida. Comenzó a sollozar. Llevó su mano a su corazón y las aferró allí en un puño mientras comenzaba a llorar; sentía que le dolía.
Quería verlo.
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Boruto tomó una espada de otra dimensión, él sabía de qué lugares tomar armas, pues Sebastián le había proporcionado los lugares correctos para su fácil manejo. La balanceó con agilidad y esquivó a lo que quedaba de Hidan.
El shinigami escupió algo de su boca y Boruto lo esquivó de inmediato, ajustó la espada y saltó directo al él pero despareció al momento provocando que Boruto se girara con rapidez una vez llegó al suelo. Se incorporó y paseó sus ojos alrededor del lugar, estaban en el desierto y el sol no daba tregua al lugar.
Se relajó y trató de concentrarse. Un pequeño ruido y entonces giró rápidamente pero una vez más, Hidan fue más rápido.
—¿Cuánto tiempo seguirás usando este truco? Te aseguro que no conseguirás matarme mientras sigas con esta rutina.
Hidan apareció frente a él de repente y Boruto intentó utilizar su puño, pero se topó con una barrera invisible que solo se agrietó. El rubio se sorprendió cuando sintió algo caliente en su costado, miró y vio que tenía una pequeña estaca clavada, sin importar aquello, tomó su espada y con todas sus fuerzas se impulsó para así romper la barrera, el impacto provocó que ambos rodaran por los suelos, aunque eso no fue un impedimento para Boruto, pues él se incorporó al instante, se quitó la estaca y miró a su objetivo, clavó la espada en la arena y esta comenzó a abrirse hasta llegar a los pies del demonio. Sin embargo, él tampoco se quedó de brazos cruzados y comenzó a provocar una especie de tormenta de arena que rodeó a ambos.
Boruto sabía que tenía que hacer algo, pues pequeñas rocas que se deslizaban por su rostro producto de las ráfagas le hacían pequeños cortes en las mejillas. Boruto cerró los ojos y comenzó a concentrar su energía, de un momento a otro y para sorpresa del mismo Boruto. Su cuerpo comenzó a desprender una energía roja mezclada con azul.
Su ojo comenzó a brillar y entonces supo lo que tenía que hacer. Aún en medio de la tormenta de arena, supo que Hidan se movía a su alrededor con gran rapidez, más el rubio se mantenía en su lugar mientras que con el Jogan miraba por los lados en donde este pasaba. De pronto, fue como si el tiempo se detuviera y entonces Boruto caminó tranquilamente hacia Hidan y sin dudar un solo segundo, tocó su rostro con ambas manos y comenzó a dejar fluir su energía combinada, era su propia energía azul derivada del Jogan y la roja del Kyubi de su padre.
Hidan comenzó a retorcerse con desespero y no atacó a Boruto debido a que toda su forma (para no decir cuerpo) estaba paralizada. Aquello comenzó a desintegrarse hasta ser consumido por la arena.
De pronto la tormenta se detuvo y Boruto ahora estaba solo en el desierto. Herido y con polvo en su ropa y algunos rastros de arena en su cara. Volteó tranquilamente cuando sintió una presencia y miró a Sebastián a una distancia prudente.
—¿Encontraste al hermano de Hidan? —preguntó él.
Sebastián asintió y le extendió un papel —Este es el último obsequio, en cuanto termines, esperamos contar contigo, Boruto Uzumaki.
—Es un hecho —dijo el rubio con una sonrisa, lo aceptó y Sebastián desapareció.
Boruto abrió el portal y cruzó tranquilamente.
Cuando Sarada lo vio se incorporó de inmediato, al verlo en ese estado no pudo moverse, lo observó caminar tranquilamente hacia el auto, cuando tocó la puerta del lado del copiloto, una luz dorada se paseó rápidamente por el vehículo como si lo hubiera liberado de algo y entonces abrió la puerta como si nada.
El Idol entró y tomó el lugar frente al volante.
—¿Boruto? —llamó ella.
Este la miró mientras encendía el auto —Esta hecho, tranquila.
Ella le miró detenidamente y se alteró en cuanto miró la parte del costado de su abdomen manchado en sangre.
—¡Estás sangrando!
—Estaré bien.
Ella negó —Vamos al hospital…
—Estaré bien, lo que importa ahora es que llegues a salvo a casa.
Ella frunció el ceño. Boruto actuaba extraño —Boruto… ¿Qué te sucede?
Boruto no contestó y emprendió el camino en la carretera.
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Cuando llegaron, Sarada bajó rápidamente del auto y se interpuso frente a Boruto. Este le miró.
—No sé si te des cuenta pero necesito darme un baño.
—Boruto… déjame ver tu herida.
El rubio llevó su mano al costado —Descuida, solo fue un corte leve, nada que no pueda tratar yo mismo.
Ella iba a decir algo, pero él la tomó de los hombros y la giró lentamente para obligarla a encaminarse a la puerta de la mansión Uchiha. Cuando entraron, se sorprendieron de ver al pequeño Itachi correr hacia Sarada y abrazarla —Sara-neee!
Ella le abrazó sorprendida — ¡Itachi!
Sasuke y Sakura aparecieron frente a ellos y Boruto cubrió disimuladamente su herida con la chaqueta y carraspeó.
—Boruto parece que has tenido un accidente —dijo Sasuke.
Boruto asintió
—Bueno, ¿por qué no subes y te das una ducha? Cenaremos en un rato —dijo Sasuke.
Boruto así lo hizo, no sin antes saludar cortésmente a la señora Uchiha.
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Durante la cena, Sarada no dejaba de mirar a ratos el costado de Boruto, su padre se había dado cuenta pero optó por no decir nada más.
—¿Qué tal el trabajo? ¿Tienes proyectos pendientes? —preguntó Sakura.
Boruto bebió un poco de agua y contestó —Mi descanso termina en una semana y debo viajar a Francia para grabar un MV.
Sarada fijó su vista en su plato mientras apretaba el cubierto en su mano.
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Al día siguiente, ella se sorprendió al verlo bajar las escaleras con una maleta en su mano, a su lado se encontraba su padre.
—¿Seguro que no puedes quedarte esta semana aún? —preguntó Sasuke.
—No puedo, necesito preparar mis cosas.
—Entiendo —dijo llevando una mano a su hombro —salúdame a Naruto.
Boruto asintió y se detuvo al mirar a Sarada.
Ella fingió una sonrisa —Adiós Boruto, que tengas… un buen viaje.
Boruto le sonrió de igual manera —Gracias Sarada —miró Sasuke —Señor, gracias a usted por su hospitalidad.
Sasuke asintió y Boruto salió de allí. Una vez en el auto, cerró los ojos y suspiró.
Estaba hecho, ella no era su ángel, su ángel se había ido aquél día para protegerlo.
Tomó la llave y la giró para encender el motor mientras que al mismo tiempo, limpiaba una lágrima traicionera.
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Las cosas no estaban bien y ella lo sabía. Incluso sus padres y Chouchou se había dado cuenta:
Sarada no estaba actuando extraño.
No hablaba más, apenas y jugaba con Itachi y la mayor parte del tiempo estaba encerrada en su habitación y para empeorar la situación, nuevamente lloraba por las noches… incluso más intensamente y sus padres estaban preocupados. Aún así, Sasuke no se había atrevido a llamar a Boruto, pues se había dado cuenta de la tensión entre ambos, algo había pasado entre ellos.
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4 días después…
Boruto se encontraba parado frente a la tumba de su madre, a su lado, su hermana y su padre se mantenían callados. Himawari se acercó y depositó un girasol en la lápida y sonrió con amor. Naruto abrazó a sus hijos.
—Madre… sé que estés escuchándome… solo quiero agradecerte el que… sigas cuidando de mi… —miró a Himawari —de nosotros… anhelo el día en que te vuelva a ver ¿Pero para eso falta mucho no? Eso es lo que seguro dirías…
Boruto suspiró en cuanto miró a su padre desaparecer por la puerta de su habitación. Cada vez que llegaban de visitar la tumba de Hinata, él se encerraba en su habitación y observaba por un largo tiempo la fotografía de su esposa.
Himawari depositó una taza de café frente a él y le sonrió para sentarse a su lado.
—Mañana estará mejor de ánimos.
Boruto le miró —Hima… ¿Crees que el amor puede ser un arma de doble filo?
Ella le miró confundida y luego lo pensó —Si… puede serlo, creo que es un riesgo que decidimos tomar cuando elegimos a alguien a quien amar —ella se encogió de hombros —Mira a papá… parece que en el momento en que mamá se fue… él quedó varado en el camino, perdido… sin rumbo… me duele verlo así —dijo con tristeza —Yo también me doy cuenta de su estado. Su amor es tan fuerte que… no logra aceptarlo del todo.
Boruto le miró con culpa, se había alejado de su pequeña hermana y apenas y se daba cuenta del peso que había recaído sobre ella.
—Lo siento.
Ella le miró sorprendida.
—Perdóname por haber huido y abandonarte con todo esto.
Himawari comenzó a llorar y ambos se abrazaron fuerte.
…
Más tarde, afuera, bajo la lluvia, ambos hermanos se despedían. Boruto debía regresar a la ciudad, se alejó con la sombrilla y entró rápidamente al auto. Volvió a despedirse de su hermana y arrancó. Necesitaba terminar de empacar.
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Sarada se encontraba sentada en la orilla de su cama, miraba a la nada hasta que unos toques en la puerta llamaron su atención. Miró y solo observó a ChouChou entrar.
—¡Sarada! basta de tonterías hace cuatro días que no me llamas ni contestas mis mensajes.
—No estoy de humor Chou, encerio.
La morena la observó detenidamente y s acercó a ella.
—¿Qué pasa? Tampoco has hablado con Iwabe.
Ella negó —no tengo nada.
ChouChou suspiró —¿Esto no tiene nada que ver con Boruto verdad?
Sarada le miró molesta —No es eso! Ese… idiota solo quería jugar conmigo y si no lo hubiera detenidos desde un principio lo hubiera logrado.
—Boruto no es así.
—¿Lo estás defendiendo?
—El siempre se preocupó por ti, siempre que lo apartabas el buscaba la forma mara cuidarte, me pedía que me quedara a tu lado cuando el no podía.
Sarada le miró sorprendida —¿Qué?
—Sé muy bien cuando alguien es un patán y cuando no —dijo ChouChou molesta.
Sarada frunció el ceño —Eso no me importa, no me hables de él.
—Sé que no eres la misma desde que se fue…
—¡Basta! Eso no es verdad.
Chouchou suspiró, Sarada era tan terca, ambas eran adultas ya pero a veces Sarada no lo aparentaba y es que después de lo que había pasado, era normal que se comportara como si tuviera diesiseis.
—Bien, como quieras… he venido también por otra cosa.
Sarada le miró.
—Necesito el video, ya sabes, para mi tesis.
—Ah, si —señaló desganada al mueble frente a la cama —Está ahí, tómalo —dijo mientras se tiraba en la cama y miraba al techo.
La morena lo tomó y miró su laptop —¿Crees que pueda probarlo?
Sarada asintió.
Chouchou tomó la computadora y conectó la cámara. Se metió a la sección de archivos y reprodujo la grabación.
Sarada se incorporó y miró con curiosidad lo que había allí. Era ella colocando la cámara semanas atrás y más tarde arreglándose para dormir. Levantó las sábanas y rato después quedó dormida. Unos sonidos de sollozos se escucharon de inmediato y ambas miraron asombradas.
—¿Estás llorando? Creí que te habías quedado dormida…
—No recuerdo haber llorado en la cama antes…
"Boruto… Boruto"
Chouchou le miró con la ceja elevada —¿Estás llamando a Boruto?
Sarada se alteró —No entiendo… estoy dormida ¿No?
—Eso parece…
El sonido de la puerta abrirse llamó la atención de ambas y se acercaron más a la pantalla. La morena subió el audio, ambas se sorprendieron aún más cuando vieron entrar a Boruto y colocarse a lado de Sarada para consolarla.
—Tranquila… estoy aquí…
—Boruto…. No me dejes… nunca…
—No lo haré… aquí estoy.
—Te amo…
Boruto acarició sus cabellos —Yo también… duerme tranquila…
Los siguientes videos de las siguientes noches fueron igual. Ella lloraba y él siempre estaba ahí para consolarla.
El último video fue el detonante para las emociones de ella. Boruto había entrado a pasos lentos mientras se sostenía la herida envuelta en vendas.
—Mi ángel… debes perdonarme… ella no parece recordar y… solo quiere me quiere lejos… ten por seguro que estos recuerdos están conmigo.
—No… Boruto…
—Tranquila… debes escucharme, necesito que la liberes, esto no es sano…
ChouChou cerró la pantalla y miró a Sarada, de pronto ella comenzó a llorar desconsolada.
Un destello de recuerdos llegó a su mente.
—¿Sarada estás bien?
Ella llevó su mano a su cabeza mientras miraba a la nada, con pequeños fragmentos en su cabeza.
—Estoy bien Chou… ¿Podrías dejarme sola?
Su amiga dudó pero aún así lo hizo.
Cayó al suelo de rodillas mientras aquello seguía.
"—¿Quién eres tú?
—Estoy aquí para cuidar de ti"
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"—Vete y déjame en paz!
—No me alejaré de ti hasta que se vaya la amenaza"
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"—Me enamoré de ti… —dijo él —Quédate conmigo.
—Es imposible, no pertenezco a este mundo..
—Haré que sea posible…"
Sarada llevó sus manos a los ojos y ahogó un gemido de dolor, cuando se apartó las manos, tenían sangre, aún con aquellos ecos decidió dirigirse al baño y lavarse el rostro. No sintió miedo de ver sus ojos sangrar, una vez su rostro limpio, se dirigió a la puerta y Salió con rapidez de la casa.
Afuera, la tormenta se desató, pero eso la tenía sin cuidado, corrió directo al parque del centró de Tokyo, como si fuera una corazonada, y aún con los recuerdos volviendo a ella no dejó de correr.
Atravesó el parque y se detuvo frente a un árbol enorme que poseía un gran hoyo. Metió la mano y rebuscó en él, sintió algo y lo sacó, era un celular.
Lo sacó con rapidez y lo prendió con manos temblorosas, una vez prendió ella revisó la galería y ahí estaba…
Eran fotografías de ella con Boruto, estaban en diferentes lugares y también salía mucho un enorme oso de peluche, una en donde estaban formando un corazón con sus manos y ambos llevaban diademas de orejas de gato. Pasó por más fotos… y rompió en llanto nuevamente.
Rebuscó en la agenda y encontró el contacto de Boruto, y también estaba su dirección. Entonces, sin pensarlo más, detuvo un taxi.
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Boruto se retiró la bufanda y dejó su maleta a un lado de la puerta, acababa de llegar de Konoha. Se retiró la chaqueta y antes de que pudiera dirigirse a su habitación, la puerta sonó.
