Capitulo 26

Flor de almendra: Consuelo por la pérdida del ser amado.

-Se supone que vamos a conocer a una persona poderosa, ¿Por qué estamos vestidos tan casualmente?

Se quejo Eiji nervioso por la inesperada visita a la residencia de aquella noble familia.

-Bueno, no podíamos esperar demasiado además es algo casual.

Explico Akihiko acomodándose el saco azul oscuro con adornos finos.

-Si es así ¿por qué tú vistes elegante?

Pregunto comparando las prendas.

-Esta es mi ropa del diario, normalmente tengo citas con ejecutivos y altos mandos por eso siempre debo estar presentable.

Se excuso el rubio mientras le daba indicaciones al chofer para que hiciese los arreglos pertinentes para asegurar que nadie los viese entrar a la mansión. Después de la noche anterior donde Aki había revelado lo ocurrido con su familia y la situación con Sakuno, les informo que en honor al cumpleaños de la joven y como parte de su lanzamiento a la sociedad inglesa como miembro oficial de la familia, se organizaba una fiesta en su honor a la que solo ciertas personas tenían acceso, ellos incluidos, no obstante y aun sin comprender los verdaderos motivos su abuelo le había pedido llevar antes de dicha reunión a Ryoma para hablar con él y aunque la invitación solo fue para el tenista varios de sus amigos se habían colado en el auto insistiendo en ir.

-Les dejo claro que ustedes tendrán que esperar en uno de los anexos de la mansión para asegurarnos de que Sakuno no los vea.

Advirtió el joven intentando calmar a los entusiastas tenistas quienes asombrados se maravillaban con el interior de la mansión.

-Sara y Hibiki deberán venir en un rato después de organizar unas cosas. El anexo no es muy grande, sin embargo, les di instrucciones a algunos de los sirvientes para que los atiendan en cualquier cosa que necesiten. Es muy importante que no se topen con Sakuno, desearía que Kun-chan hubiera venido pero prefirió quedarse a vigilar a los gemelos.

Decía con preocupación viendo que quienes habían decidido ir con ellos eran los más escandalosos, Momo, Eiji, Ryoga y Fuji, siendo el último el que parecía más racional.

-Fuji, te los encargo.

Le dijo para queja del resto.

-¿No deberías encargármelos a mi puesto que soy el mayor?

Se defendió Ryoga siendo ignorado en el acto. Luego de llegar a su destino lo empleados de la mansión se encargaron de guiar a los invitados a uno de los anexos el cual no era nada pequeño teniendo el tamaño o superando el tamaño de cualquier de ellos con adornos costosos y bellas flores a su alrededor.

-¿Se supone que este es el pequeño lugar?

Pregunto Momo mirando asombrado aquel lugar de cuento de hadas.

-Creo que no tienes concepto de pequeño si vives en una mansión como la que se ve a lo lejos.

Respondió Ryoga señalando el gran edificio que se veía cerca de ahí y hacia donde se habían dirigido su hermano y Aki.

-¿Estas nervioso?

Pregunto Akihiko entregándole un cambio de ropa que consistía en una camisa de mangas largas y un pantalón negro a juego los sus zapatos brillates a Ryoma para que se cambiase. Hacia unos momentos que había llegado a la residencia principal y Aki le había sugerido cambiar sus ropas por un traje de seda para dar una mejor impresión según él.

-Te digo, la primera impresión es la más importante así que un buen cambio de ropa simpre ayuda.

-Suenas como la melliza.

Dijo Ryoma terminando de vestirse y apareciendo tras la puerta en donde el rubio se encontraba apoyado.

-Bueno, pase una gran parte de mi vida con ella y en la rehabilitación ella acostumbraba usarme de modelo masculino.

Revelo para sorpresa del ambarino quien no esperaba que fuese tan abierto ante su pasado. Con cuidado lo llevo hacia la oficina del abuelo explicándole que en ese momento Sakuno se encontraba en preparaciones para la la fiesta de ese día por lo que solo hacían los arreglos como medida extra.

-Yo cumplí mi promesa.

Dijo antes de abrir la puerta de la oficina captando la atención de Ryoma.

-Una flor por día, ella recibió cada una de las flores que pedías enviar. Lamento haberte inmiscuido en todo esto y gracias por ayudar aun si no tenias que hacerlo.

Ryoma río para desconcierto de su interlocutor.

-No tienes de que disculparte, somos familia después de todo oni-san.

El rubio no pudo evitar contestar la broma con una sonrisa abriendo las puertas y anunciando la llegada del tenista a su abuelo quien se acerco a ellos en el acto.

-Ryoma, te presento a mi abuelo Alberth Fernsby.

-Es un gusto conocerte oficialmente, aunque ya nos habíamos topado anteriormente.

Dijo el hombre hacia Ryoma quien aun no procesaba lo que ocurría limitándose a devolver un monótono saludo inclinando un poco la cabeza.

-Pareces más dócil hoy que el otro día, no esperaba que un par de muebles costosos te deslumbraran tanto como para disminuir tu arrogante aura.

Expreso el hombre de barba blanca.

-Y eso que fue una de las razones por las que quise hablar contigo nuevamente.

Lo cierto era que no podía imaginar que las cosas se hubiesen dado de aquella manera, después de todo ni en sus más locos sueños creyó que el hombre con el que compartió aquella charla hubiese resultado ser el abuelo de su novia y más aun que por aquella pequeña y casual charla hubiese accedido a conocerlo oficialmente.

-Simplemente estaba pensando que la próxima vez que encuentre a un hombre extraño mirando flores preguntaré su nombre.

Bromeo el ambarino volviendo a adoptar su expresión arrogante haciendo reír al hombre.

- Matthew, encárgate de los detalles finales para la fiesta. Yo hablaré un poco más con Ryoma.

Pidió.

-Como desees abuelo.

Y con aquello dicho salio de la habitación.

-Toma asiento, ¿Puedo ofrecerte algo de beber o comer?

Pregunto el hombre.

-Una phonta de uva.

Fue la rápida respuesta del joven para extrañeza de Alberth quien no estaba acostumbrado a ese tipo de bebidas.

-No estoy seguro si tengamos algo como eso, pero puedo preguntar.

-Si no tienen no sé moleste entonces.

Respondió Ryoma acomodándose en su asiento. El hombre sonrío y comenzó a hablar de temas variados tratando de conocer un poco más al chico y sintiendo pleno interés cuando el menciono los juegos en los que había participándose y mencionando que él era gran admirador del deporte por lo que la conversación siguió por largo rato entorno a ello.

-Eres bastante interesante si me permites decirlo. Matthew me ha contado algunas cosas sobre ti, especialmente aquello de pedirle enviarle una flor por día a mi nieta, si no es molestia ¿me podrías decir el significado de aquello?

Pidió el hombre con tranquilidad estirando su mano para ofrecerle los bocadillos y la taza de té que una de las sirvientas acomodaba finamente sobre la mesa del centro antes de retirarse.

-Es por el lenguaje de las flores.

Hablo el ambarino un tanto avergonzado.

-Ryusaki fue quien me contó de sobre el lenguaje de las flores, al principio fue un juego, pero al estudiarlo le gusto tanto que ella dijo que seía una buena forma de estar conectados si nos llegásemos a distanciar. Al principio no lo vi muy viable, pero pensé que si la hacia feliz no estaría mal.

-¡Oh, vaya! Eso suena muy interesante, ¿me podrías contar como fue que paso aquello?

Pregunto el hombre con interés.

-No quiero sonar grosero, sin embargo, el como se origino aquello es algo que me gustaría que guardaramos como recuerdo ella y yo.

Aquella respuesta tomo por sorpresa al hombre quien estaba acostumbrado a que las personas asintieran obedientes a sus preguntas y demandas.

-Tú me recuerdas un poco a mí cuando era joven.

Ryoma no imaginaba como pudiese ser eso posible, pues a pesar de haber escuchado historias sobre lo severo que era aquel hombre durante sus encuentros le había parecido alguien muy dócil y gentil, incluso le recordaba un poco a Sakuno con su manera de expresarse.

-Verás, mi vida fue bastante ajetreada desde joven y al ser parte de una familia privilegiada constantemente quería que hiciera lo que me imponían fue entonces cuando conocía Rosse, mi esposa. Ella quien pasaba por tantas cosas, pero aun así vivía tan bellamente me dio la determinación para superarme y fijarme las metas necesarias para vivir. Yo era una persona muy arisca, en realidad hasta ahora lo soy, sin embargo cuando estaba junto a ella facetas de mí que jamás creí posibles salían sin que yo quisiese o lo pidiese.

Sonrío al ver la cara de Ryoma quien parecía saber a lo que se refería.

-¿Hace cuanto tiempo son novios?

Ryoma se sonrojo ante la pregunta pero con firmeza respondió.

-Tres años.

-Veo que comenzaron muy jóvenes, mi esposa y yo también hicimos promesas desde pequeños. Veras, Sakuno me recuerda mucho a ella y es por eso que sé que es el tipo de mujer que solo amará a una persona el resto de su vida.

Dijo, finalmente Ryoma entendía hacia donde se dirigía aquella conversación.

-¿Conoces esta flor?

Le pregunto señalando el ramo con delicadas flores parecidas a los cerezos de pétalos blancos e interior rosado.

-Son flores de almendro.

Respondió.

-¡Oh, vaya! Veo que estas bien informado. Entoces dime ¿Conoces porque se llaman de esa manera?

Al notar la duda en el rostro del joven decidió continuar.

-Según una leyenda griega cuenta que una de las hijas del Rey Midas, llamada Fílide se enamoró de Acamante, un soldado que la abandona para ir a luchar en la Guerra de Troya. Luego de enterarse de la caída de la ciudad, Fílide salía a la costa todos los días para recibir a la flota ateniense. Al noveno día sin ver el barco de su amado, Fílide cree que Acamante ha muerto y ella misma muere de dolor por su pérdida. Conmovida por la tristeza de la joven, Atenea transforma el cadáver en un árbol de Almendro. Al día siguiente el barco de Acamante que se había retrasado por reparaciones llega a la costa. Y Acamante corre al bosque a llorar a su amante cuando se entera de su muerte. Al acariciar el árbol, Fílide desde su nueva forma arbórea florece repentinamente para consolar a su amado. Es por ello que las flores de almendro significan: amor eterno, amor más allá de la muerte, o consuelo al ser amado.

Explico.

-Yo no me siento capaz de decir que un amor de adolescentes no tiene futuro pues soy prueba viviente de que eso no es así, incluso mi hija vivió su amor plenamente cuando encontró a la persona amada. En nuestra familia tenemos esa bendición y maldición, amamos plenamente y sin reservas, pero eso no es siempre algo bueno, el perder a las personas que amamos es terriblemente insoportable pues al ofrecer todo al amor ningún consuelo basta al ya no estar juntos, aun si los años pasan y nuevas personas llegan y te recuerdan a los que se han ido seguiremos pensando en nuestro amor.

Explicaba el hombre.

-Sé que aun son jóvenes y tu tienes una carrera en acenso, este es un buen momento para separarse si realmente no ves un futuro en donde puedas esperar.

El cuerpo de Ryoma se tenso ¿Acaso de estaba insinuando que dejara a Sakuno?

-Eres joven y apuesto, seguramente conocerás a más personas en tu vida con las que puedas estar.

Seguía el hombre.

-Lamento decirle que discrepo en eso.

Interrumpió el joven.

-¿Se ha puesto a pensar la razón por la que a pesar de todo lo que ocurrió estoy hoy aquí? Aun si la mayoría de personas cree que es un juego de niños para mi no es así, soy egoísta, orgulloso, arrogante y siempre quiero ganar. Las personas que me conocen lo saben y constantemente se preguntan porque alguna como ella quien es totalmente lo opuesto a mi esta conmigo, en ocasiones ni yo mismo lo entiendo, pero lo que sí sé es porque yo estoy con ella y es porque la amo.

Aquella declaración sin rastro de duda sorpredio al hombre quien lo miraba fijamente.

-¿Y que pasaría si yo te dijese que no te doy mi bendición?

Hablo el hombre.

-Ella me enseño la felicidad de estar junto a alguien y el miedo de perder lo que es preciado. Soy egoísta, orgulloso, arrogante y siempre quiero ganar y eso mismo es lo que me hace aferrarme a estar junto a ella porque esta clase de sentimiento sé que en toda mi vida solo podré sentirlo a su lado, así que no me importa sino me da su bendición porque la única autorización que necesito es la de ella y aun si me tomará años vendría a buscarla y me la llevaría.

Albeth comenzó a reír al principio por lo bajo pero conforme pasaba el tiempo la leve risa se convertia en carcajadas imparables.

-Sakuno, ayer canto una canción para mi después de decirle que estaría mejor sin ti ¿Sabes cual fue?

Ryoma negó con la cabeza, desconfiando por los actos el hombre.

- O Mio Babbino Caro

El joven mostro duda en su mirada, recordaba haber escuchado el titulo en algún lado, sin embargo no podía hilar el significado detrás de aquello.

-Lo curioso es que fue la última canción que canto para mí su madre antes de irse con el padre de Sakuno, ¿Sabes de que habla? Hace 800 años en la edad media había una chica, ella era extremadamente hermosa y muy consentida. Un día ella fue hacia su padre y le dijo: Papá, estoy emanorada de un chico y quiero casarme con él mañana. Y el papá dijo: Eres muy joven, ve a jugar con tus muñecas. Pero la chica no se dio por vencida, insistió y le dijo: Si no puedo casarme con él mañana iré al puente Vecchio y saltaré. El padre no se impresiono del todo y en ese momento la chica recordó que había una manera de llegar al corazón de su padre y esa era cantando una canción. Ella podía cantar como un ángel. Ella canto la canción e inmediatamente pudo casarse con el chico.

Río el hombre al terminar su relato.

-Vaya elección de canción ¿no crees? Uno no esperaría que te tocaría vivir algo como aquello, especialmente cuando te dedican esa canción. A lo largo de mi vida he aprendido muchas cosas, unas buenas y otras no tanto, pero mi experiencia me ha enseñado que es bueno escuchar a los jóvenes quienes valientes se enfrentan a la adversidad. ¿Realmente puedo confiarte el cuidado de mi nieta?

Ryoma se paro y con mirada seria hizo una reverencia japonesa en señal de respeto.

-Yo la cuidaré y respetaré, así que por favor déjeme estar con ella.

El hombre suspiro resignado.

-Supongo que con esa clase de determinación es difícil negarse.

La noche había caído y las personas comenzaban a llegar una a una con finos vestíos y joyas de alta calidad.

-Creo que fue bueno que dejáramos que Sara-chan hiciese lo que quisiese con nosotros.

Comento Eiji recordando como la estrepitosa llegada de los mellizos hizo a los sirvientes asignados para ellos sentirse realmente en apuros.

-Al menos pudimos encargarnos de la misión por la que venimos.

Dijo por lo bajo Momo al recordarles la razón de su insistencia para poder ir con Ryoma a la mansión antes de la fiesta.

-¿Qué están murmurando?

Pregunto Akihiko acercándose a los tenistas quienes vestían finas prendas regalo de los mellizos.

-Veo que Sara se encargo de hacerlos conocer el infierno.

Se burlo conociendo los métodos de su amiga de la infancia cuando de moda y fiestas se trataba.

-Tuve miedo.

Dijo Eiji con escalofríos intentando no arrugar su elegante traje siendo secundado por el resto.

-No sean exagerados que por su falta de apoyo me retrase en mi propio arreglo.

Se quejaba la joven indicándole a Hibiki arreglar un poco su cabello tras de sí.

-¿No habías dicho que seria poca gente?

Pregunto Kawamura en una de las esquinas del salón mirando la muchedumbre que comenzaba a formarse en aquella gran pista.

-Si, solo invitamos a los socios más importantes y algunas familias con las que tenemos tratos destacados.

Afirmo Aki disculpándose al ser llamado para atender asuntos de la fiesta.

-¿Lograron hacer lo que planeamos?

Pregunto Sara hacia el grupo.

-Por supuesto, ¿Con quienes crees que estas hablando?

Expreso con confianza Ryoga.

-Shhh… ¿Están seguros que no habrá problema por hacer algo así?

Ante la pregunta por parte de la Kaido el resto fingió no escucharlo y prefirieron cambiar el tema, causando el suspiro por parte de Tezuka quien constantemente debía limpiar los platos rotos de sus compañeros de juego.

-Veo que mis hijos finalmente entraron en su etapa rebelde.

Se escucho una voz tras ellos la cual provoco que el rostro de aquellos mellizos insolentes se colorara de azul.

-Algo habríamos de aprenderte madre.

Dijo Hibiki saludando elegantemente a Kristiane quien se encontraba sujetando el brazo de su esposo de un lado y por el otro saludaba Sumire.

-¡Ryuzaki-sensei!

Dijeron al unisono los jóvenes quienes no se esperaban toparsela de aquella manera.

-No espereban que me perdiera la presentación de mi nieta.

Reía la mujer provocando que una gota de sudor cayese por un costado de las caras de sus alumnos.

-¿Dónde esta Echizen?

Pregunto la mujer de avanzada edad buscándolo con la mirada entre los presentes sin éxito.

-Aparentemente el abuelo de Sakuno y su hermano querían que fuese una sorpresa para ella que Ryoma viniera así que le pidieron esperar en el salón de junto.

Informo Hibiki señalando hacia una de las puertas finamente talladas.

-¡Oh! Así que le dejaron ingresar a aquella sala, creo que no hay nada de que preocuparnos.

Ante aquel comentario los jóvenes ladearon la cabeza sin entender del todo pues ellos, a diferencia de la mujer, no conocían tan bien aquella mansión como quien había pasado su infancia visitándola para jugar con su amiga.

-Les pido su atención por favor.

Llamo su atención con imponente voz el abuelo de la joven haciendo que la música cesase y las personas se reunieran cercanas a las escaleras.

-Me complace presentarles a mi nieta y hermana de Matthew, Sakuno.

Aquella era una vista fantástica de ver, Sakuno quien se encontraba vestida con un bello vestido de corte princesa sujetaba delicadamente la mano de su hermano quien la guiaba para bajar los escalones. Su cabello finamente arreglado caía delicadamente por su espalda y su piel resplandecía en claridad ante el tono rojo de su vestimenta.

-¿Esa es Sakuno-chan?

Pregunto asombrado Ryoga sin posibilidad de respuesta pues todos se encontraban igual de atónitos que él. La música comenzó justo cuando ambos hermanos llegaron a la pista de baile comenzando el vals con finos movimientos.

-¿Estas nerviosa?

-Un poco. Todos me miran fijamente.

Respondió sintiendo la intensa mirada de las personas sobre ella quienes analizaban cada uno de sus movimientos.

-No tienes de que preocuparte, estoy seguro que pronto te olvidaras de todos por aquí.

Le dijo haciéndola girar para entregarla a unas manos demasiados familiares para ella, creando una sensación tan cálida que de no ser porque antes de salir le dijeron que pasara lo que pasara guardara la compostura hasta terminar el baile se hubiera arrojado a los brazos de su querido príncipe allí mismo.

-Ryoma-kun

Dijo con cristalinos ojos llenos de felicidad.

-Está bien, solo mírame a mí.

Ordeno reprimiendo sus ganas por tomarla ahí mismo y corres con ella lejos. Las miradas asombradas no se hicieron esperar preguntándose quien era aquel joven y la razón detrás de quel acto por parte de el sucesor de la familia, sin embargo, conforme avanzaba el vals los comentarios se transformaban en admiración por tan magnifico cuadro que se estaba formando ante la mirada tan encantadora que se profesaban el uno al otro.

-No tenia idea de que Echizen pudiese bailar así.

Comento Oishi mirando a Ryoga.

-Ni yo.

Contesto atónito por lo que ocurría.

-Bueno, tenía que prepararlo para cualquier situación.

Dijo Hibiki haciendo alusión al entrenamiento de la noche anterior donde aun con quejas Ryoma accedía a ser su pareja de baile.

-Bien hecho Hibiki, no yo contemple este escenario.

Afirmaba Sara. Finalmente la pieza finalizo y una oleada de aplausos comenzó a llegar así como personas quienes curiosos se acercaban a los jóvenes para conocerlos.

-Es un placer conocerlos mi nombre es Sakuno.

Se presento la joven con gracia encantando a los presentes quienes no paraban de hacer preguntas sobre ella y el motivo de su ausencia todo ese tiempo.

-Lamento decir que mi nieta es algo tímida por lo que si tienen alguna duda pueden preguntarme a mi o a mi nieto.

Sentencio Alberth colocando una de sus manos en la espalda de la joven en muestra de apoyo haciéndole señas a Ryoma para que se alejase con ella, pues estaba seguro que ya no aguantaba las ganas por saludarla. Con astucia, el joven tomo a Sakuno escabulléndose entre la multitud hacia la habitación en donde le habían pedido esperar y cerrando la puerta lo más rápido posible al llegar.

-Ryoma-kun ¿Cómo? ¿Cuándo?

Desia la joven sin poder acomodar sus pensamientos y aun sin poder creer que realmente estuviese viendo a su amado príncipe.

-Hace meses que no nos vemos y ¿eso es lo primero que dices al estar solo?

Se burlo el ambarino acercándose a ella rosando su rostro con su mano.

-Ryoma-kun…yo…

Intentaba decir con lagrimeantes ojos tocando su rostro aun sin creer que finalmente estaban juntos.

-Soy yo.

Río el joven comprendiendo los pensamientos de la joven. De súbito y sin que él se lo esperase Sakuno elevo sus brazos atrayéndolo hacia ella iniciando un cálido beso que poco a poco fue subiendo su intensidad luego de que el joven finalmente lograse entender la situación.

-Te he extrañado tanto.

Decía ella en los momentos en que lograba separarse para tomar aire solo para regresar cuan imán a los labios del ambarino quien la estrujaba como si el temor por que se alejase nuevamente le susurrara al oído que se la llevarían nuevamente.

-Ryoma-kun.

Los besos y las caricias continuaban y ninguno de los dos podían detenerse aun cuando sus sentidos les gritaban que debían hacerlo. Había sido demasiado tiempo, o al menos eso les pareció a ellos.

-Ryoma-kun…me…están…es…perando

Trataba de decir la joven, pero las cálidas manos de Ryoma le impedían liberarse y para que engañarse, ella tampoco quería soltarse, incluso ella misma lo jalaba cuando él intentaba recobrar la cordura sin éxito.

-Sakuno…yo…

Un toque en la puerta los hizo volver en sí y se pararse para su lamento. Se miraron el uno al otro unos momentos comenzando a reírse al notar la cara del contrario dándose cuenta que aquella abstinencia les afectaba por igual.

-Te extrañe Ryoma-kun.

Dijo abrazándolo cual niño feliz por un encuentro siendo correspondida en el acto.

-Al menos algo bueno salio de todo esto.

Menciono Ryoma para sorpresa de Sakuno la cual lo miro curiosa.

-Ahora sé cuan intensa puedes ser si dejo de tocarte.

Aquel pícaro comentario tiño todo el cuerpo de la joven del mismo color que sus prendas sintiendo como sus orejas ardían de vergüenza y provocando en Ryoma un sentimiento tan nostálgico y apasionado que incluso si sabia que afuera alguien seguía llamando podría volverse a abalanzar sobre la joven.

-¡Ey! Ya llevan mucho tiempo ahí dentro, les permití tiempo por su reencuentro pero más te vale no estar sobrepasándote Ryoma.

Se quejaba molesto Aki mientras voces junto a él intentaban calmarlo con comentarios burlones.

-¿Esos son?

Pregunto sorprendida la joven mirándolo a lo cual el solo dijo

-Sabes lo persistentes que son.

Ver nuevamente a sus amigos y a su abuela causo gran felicidad en la joven, tanta que aun con las obligaciones como anfitriona de la fiesta no dudaba en escabullirse para estar con sus seres queridos acto que no paso desapercibido por su abuelo el cual termino teniendo una amena platica con Sumire.

-Es un gusto finalmente conocernos. Lamento todo lo que ha ocurrido, sé que no hay palabras que pueda decir para…

-Exacto.

Interrumpio la mujer sonriendo.

-Yo tampoco tengo palabras que decir respecto a esto, más que gracias por cuidar de mis nietos y por haber criado a una hija tan dulce para ser mi familia.

Dijo finalmente la anciana contemplando a los jóvenes bailar y reírse en la fiesta.

-Ahora entiendo por que ellos son así.

-Algo también tuviste que ver.

Río la mujer invitándolo al centro de la pista y sorprendiendo a todos los presentes. Poco a poco el salón se fue despejando y muchos de los invitados comenzaron a despedirse, no obstante, Sakuno quien hasta el momento había tratado de mantener un perfil bajo pidió su atención indicantole a algunos sirvientes que sacaran el piano de aquella habitación y ofreciéndole la partitura a su hermano para que la acompañase.

-Se que esto no estaba planeado abuelo, me tope con esto por casualidad en uno de los antiguos libros de la biblioteca. Estoy segura que ella hubiese querido que llegará a ti. Es una canción que la abuela compuso.

Dijo la joven dando la indicación para que comenzara la pieza.

Everytime you kissed me

I trembled like a child

Gathering the roses

We sang for the hope

Your very voice is in my heartbeat

Sweeter than my dream

We were there in everlasting bloom

Roses die

The secret is inside the pain

Winds are high up on the hill

I cannot hear you

Come and hold me close

I'm shivering cold in the heart of rain

Darkness falls, I'm calling for the dawn

Silver dishes for the memories for the days gone by

Singing for the promises

Tomorrow may bring

I harbour all the old affection

Roses of the past

Darkness falls, and summer will be gone

Joys of the daylight

Shadows of the starlight

Everything was sweet by your side, my love

Ruby tears have come to me for your last words

I'm here just singing my song of woe

Waiting for you, my love

Con cada palabra, lagrimas se deslizaban por las mejillas de aquel hombre al igual que vario de los presentes quienes asombrados se deleitaban por aquel pequeño concierto auspiciado por los hermanos.

-Ella es justo como Rosse.

Dijo una voz junto al hombre.

-Tú fuiste quien puso aquella partitura en el libro ¿No es así?

Respondió Alberth mientras continuaba contemplando la imagen de sus nietos.

-Supuse que seria bueno si finalmente te perdonases y tuvieses el consuelo por la perdida de un ser amado que tanto haz añorado. Aquella melodía la compuso Rosse pero falleció antes de terminarla y Charlotte la termino aunque nunca fue capaz de cantarla pues se fue poco después de enterarse de ella.

Explicaba la vieja anciana quien cuidaba la biblioteca.

-Pensar que aquella melodía llegaría hasta la tercera generación.

Dijo más para sí que para nadie más.

-Me alegra que el trabajo haya sido un éxito.

Festejaba Sara mientras usaba una tableta.

-¿Qué estas haciendo?

Pregunto curioso su padre viéndola tan entretenida.

-Pedí a algunos de los chicos que viniesen a la mansión y colocaran cámaras en lugares específicos para poder hacer un vídeo de este día, tengo material de todos los ángulos.

Explicaba mostrándole una de las minicamaras que con anterioridad le había pedido a Momo, fuiji, Eiji y Ryoga colocar a escondidas en cuanto tuviesen oportunidad con la promesa de que les entregaría una copia cuando estuviera editado el vídeo.

-No tienes remedio.

Reía el padre mientras le pedía una copia para si mismo. Efectivamente no tenia remedio, pero quien no querría recordar aquel momento de ellos dos bailando o lo bella que se veía su amigo que ella misma había diseñado, porque claro que no permitiría que usara ropa de alguien más. Miro a los presentes y sonrió al ver como Ryoma justo en la campanada que indicaba las doce le entregaba un ramo con bellas flores con significado de amor haciendo que la joven dejara salir cristalinas de sus ojos mientras lo abrazaba con anhelo y felicidad.

-¿Cuánto se debe amar a alguien para llorar de felicidad?

Se pregunto en voz alta recordando la historia de Momo.

-Supongo que lo sabrás cuando te ocurra.

Fue la respuesta de Hibiki quien tomo su mano entendiendo el sentiminto que su hermana tenia ante aquella imagen.