Pista 19.
Call It What You Want (3:22)
H I N A T A
Cuando mis profesores, en el pasado, me pidieron que creara una pintura sobre el amor, amablemente me negué y pedí otra tarea. Ellos, a su vez, amenazaron con reprobarme, así que siempre tenía que hojear las páginas de una revista o un libro de ficción para inspirarme. Tenía que escuchar una larga lista de canciones de amor hasta escuchar la nota correcta.
Desafortunadamente, esas obras nunca fueron mi mejor trabajo y, cada vez, mis profesores decían algo así como: "Seguramente, usted ha sentido pasión por alguien en su vida, Srta. Hyuga. Seguramente puede sacar a relucir ese amor en su trabajo".
Durante años, ese tema fue mi mayor debilidad, pero después de salir con Naruto, incluso por tan poco tiempo hasta ahora, supe que nunca volvería a tener ese problema. Que no importaba cuánto tiempo duráramos, siempre podía mirar atrás y recordar nuestras recientes noches en el jacuzzi, nuestras mañanas haciendo el amor en la cocina y los fines de semana de citas interminables, que me hacían sentir como si este fuera definitivamente mi primer romance real. Mi primer amor verdadero.
—¿Hinata? — Naruto agitó su mano frente a mi rostro, sacándome de mis pensamientos—. ¿Hinata?
—¿Sí? —Miré a mi derecha y me di cuenta de que estaba parado en el estacionamiento del muelle.
—¿Cuándo planeas salir del auto? —Me sonrió y me desabrochó el cinturón de seguridad—. Esta noche estaría bien, pero puedo esperar hasta mañana si quieres. Sin embargo, si esperamos tanto, no podré llevarte a Blue Falls por la tarde.
Me reí y salí, cerrando la puerta detrás de mí.
—No sabía que hablabas en serio sobre traerme a la feria. Veníamos aquí todo el tiempo cuando éramos jóvenes, ¿recuerdas?
—Solo recuerdo haberme ido con moretones porque nos peleábamos todo el maldito tiempo. —Presionó su mano contra la parte baja de mi espalda—. Han cambiado mucho esto desde que te fuiste.
Compró nuestros boletos en la entrada y caminamos de la mano por el paseo marítimo. Las únicas cosas que permanecían iguales eran la rueda de la fortuna y los botes de remos que se alineaban en el muelle. Todas las antiguas máquinas de bocadillos fueron reemplazadas por puestos de comida que ofrecían tortas de embudo, algodón de azúcar y frituras dulces.
Todavía podía recordar todas las veces que nos perseguíamos por el muelle cuando éramos niños y me preguntaba cómo diablos nunca había podido adivinar que el tipo que se convertiría en mi primer novio real, era mi enemigo de la puerta de al lado.
Guiándome hacia las atracciones, Naruto se detuvo frente a un camión de comida azul brillante que decía: Nuevos Dulces Especiales de Gayle: Inspirados por Carter Arizona James. El menú de la puerta lateral estaba lleno de gofres y postres temáticos para el desayuno, y por alguna razón, la palabra "Crack" estaba en todas las latas de masa de waffles.
—Antes de subirnos, necesito que finalmente pruebes esto para asegurarme de que lo hayas probado al menos una vez. —Le ofreció unos cuantos billetes al encargado—. ¿Me das dos chocolates calientes, por favor?
El encargado comenzó a preparar nuestras tazas y observé el menú.
—¿No hay una cafetería llamada Gayle's cerca de nuestro campus? — pregunté.
—Sí, pero tienes que esperar al menos una hora para conseguir un asiento. Tienen los mejores desayunos y postres del país.
—¿Mejor que el lugar donde solíamos parar antes de ir a la escuela?
—Un millón de veces mejor. —Sonrió y me dio una taza, haciendo un gesto para que tomara un sorbo.
Me preparé para odiarlo, para sentirme justificada al poner los ojos en blanco cada vez que él insistía en pedir esto en lugar de café cuando crecíamos, pero fue amor al primer sorbo.
—Está bien —dije, tomando un sorbo aún más largo—. Pero no es tan bueno como mi café.
—¿Quieres otro antes de que nos pongamos en la fila para las atracciones?
—Sí, por favor. —Me bebí el resto mientras él se reía y me ordenaba otro—. ¿Puedo preguntarte algo, Naruto?
—Por supuesto. Lo que sea.
—En tus cartas, decías que tenías citas con "muchas" chicas —dije—. Dijiste que habías traído a bastantes de ellas aquí, especialmente durante tu tercer año.
—¿Y? —Levantó la ceja.
—Bueno, hoy temprano, cuando estábamos en la piscina, dijiste que yo iba a ser tu primera cita en el muelle. Dijiste que nunca habías traído a otra chica aquí porque no querías darle una impresión equivocada... ¿Cuál es la verdad?
Sus labios se curvaron en una sonrisa.
—Es lo último.
—Entonces, ¿también me mentiste a propósito en algunas de tus cartas?
—Puede que haya mentido sobre los lugares, pero las citas fueron reales. — Me dio una taza de chocolate caliente y me miró a los ojos—. Intentaba competir con todos los lugares que dijiste que podías ver con los tipos de tu barco. De alguna manera el muelle estaba lo más cerca que podía llegar en comparación con lugares como Japón, Marruecos, Portugal e Italia.
—Entonces, ¿estabas celoso?
Sonrió.
—No sabía que estaba celoso...
—¿Lo sabes ahora?
—Sé que ahora eres mía. —Me besó, haciendo que me sonrojara—. Nada más importa.
Sus labios se encontraron con los míos una vez más, durante tanto tiempo que supe que todos los que nos rodeaban nos observaban y, cuando se alejó de mí, las luces nocturnas del muelle estaban encendidas.
Caminamos hasta la rueda de la fortuna y estuvimos en la fila durante media hora, sin decir nada, dejando que las risas de todos los que nos rodeaban llenaran el aire. Cuando nos tocó subir a la atracción, me hizo señas para que me deslizara primero en el asiento y luego colocó su brazo alrededor de mis hombros.
El carro se elevó lentamente en el aire y sentí que mi corazón latía a mil por hora. Desde la parte superior de la rueda, miré hacia el embarcadero, las luces centelleantes y las suaves olas que había debajo.
—¿Hinata? — Naruto pasó suavemente sus dedos por mi cabello.
No respondí.
—¿Hinata? —Puso su mano bajo mi barbilla y giró mi cabeza para mirarlo—. Apenas has dicho algo en la última hora. ¿Por qué?
—Porque todavía estoy tratando de procesar lo que ha estado sucediendo en las últimas dos semanas. Eso, y no puedo creer que esté saliendo con el tipo que quemó a mi Mujer Maravilla coleccionable.
Sonrió con suficiencia.
—Ya es hora de que lo superes.
—¿Has superado lo que le hice a tu Capitán América?
—Nunca superaré lo que le hiciste a mi Capitán América.
—Bueno, entonces estamos a mano. —Me apoyé en su pecho, sonriendo—. ¿Y Naruto?
—¿Sí?
—Deja de pasar tus dedos por mi cabello.
Sonrió y pasó sus dedos por mi cabello durante varios segundos más, mirándome a los sus ojos.
—¿Lo dices en serio?
—Para nada.
Me levantó la barbilla y me besó en los labios.
—Eso pensaba.
Continuará...
