Parte 13

Tus huellas en mi Piel.

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De pequeña siempre ha parecido un torbellino que va de aquí pa ya… de lunes a viernes en clases, los sábados con sus padres y el domingo salida con los amigos a la montaña, el parque o lo que sea. Michael le ha propuesto que sea monitora, desde Albert dejó su puesto por los estudios; muchos han pasado por ahí pero no han durado lo suficiente, esos renacuajos son imposibles de tratar. Después de pensarlos un par de días Candy accede en colaborar, al fin de cuentas, es un mundo que le fascina y cada dos por tres se encuentra organizando actividades.

Menos mal que la rubia supo ganarse la simpatía de los chicos y cada vez que podía su amigo Albert los visitaba. Ella fue a verlo en su graduación y estuvo también en la fiesta pero debido al trabajo y círculos sociales diferentes dejaron de coincidir y frecuentarse. Tres años después, cuando iban de campamento aparece Terreuce Greum Grandchester, tan guapo, tan odioso, tan sensual y tan apetecible como siempre. Cuando subieron al autobús Sofía y Marisol se sorprendieron y tuvieron que sentarse en otro lado, por lo visto su amiga se había olvidado de ellas ¿y quién no? Con lo endiabladamente hermoso que se ve el castaño.

En la noche, cuando estaban alrededor de la fogata aparece nuevamente en escena Terry y se sienta al lado de la rubia, le pone una pierna de él sobra la de ella y la rodea con su brazo en una manera poco sutil de ser posesivo. Empieza a decirle cosas al oído y nuevamente se ríen solo ellos dos, la han vuelto a perder.

Candy era el amor platónico de varios chichos, y al ver al intruso tan cerca de ella despertó su lado travieso, por lo que fue blanco de varias bromas, le metieron un sapo en su saco de dormir, le colgaron los zapatos de una rama y mientras dormía se las ingeniaron para sacarlo de la tienda de campaña y dejarlo a la intemperie, el pobre estaba tan cansado que solo vino a reaccionar cuando no pudo más aguantar el frío, se despertó porque le pareció que ella lo llamaba; al abrir los ojos la rubia lo miraba con una risa burlona, unos chiquillos estaban alrededor de ella abrazándola mientras que otros se reían alrededor de él. Se levanta e intenta parece inmune al ataque de esos monstruitos.

Ca- ¡Terry, levántate! ¿Cómo se te ocurre dormir al aire libre sin protección? ¿Acaso te quieres enfermar?

Te- claro que sí pequeña, así te verás en la forzosa situación de cuidar de mí en vez de los mons… ujm ujm digo niños

Ca- hahaha

Los niños abrieron los ojos al caer en cuenta del comentario, querían alejar al intruso de su querida Candy, pero este parece que no piensa hacer caso tan fácilmente

Ca- levántate, nos vamos a hacer una jícama ¡venga no te hagas el remolón!

Te- ¿jícama?

Confundido, Terry se levanta, recoge su saco y lo tira en la entrada de una tienda próxima… sigue al grupo de niños encabezado por Candy, esta da un par de indicaciones y empieza a trotar, todos la siguen entre risas… llegan hasta un pequeño muro de tierra y hay una cuerda por la cual deben todos escalar, en la cima deben trepar a un árbol para hacer el paso del mono cruzando una pequeña laguna; en la otra orilla deben arrastrarse antes de entrar al agua hasta donde hay una tarima flotante, al nadar hasta ahí deben coger un pañuelo y regresar a la orilla, saltar encima de unos troncos, cruzar el aro de unos neumáticos colgados, correr otro trozo más hasta donde una pendiente y descender rodando como croqueta, rodando.

Terry se habría enterado que el pañuelo era para la cabeza, de no ser porque la niña más pequeña del grupo que se iba quedando atrás no solo por el esfuerzo que requería la actividad, tenía miedo porque no sabía nadar muy bien, así que el joven se ofreció a llevarla en la espalda, de paso así podría avanzar más rápido. Cuando llegó a la pequeña pendiente donde debía rodar estaba con la lengua de fuera por cargar con el bulto de dos patas. Finalmente alcanzó al grupo que se encontraba en el campamento haciendo su grito de guerra como si fuera guerreros espartanos.

¡UH UH AH! ¡UH UH AH! ¡ UH UH AAAAHHH!

Al ver como Candy se mezclaba con los niños como uno más no pudo evitar que su corazón le diera un latido intenso en sus costillas y una idea tomó forma en su mente

Te- sin duda alguna será una gran madre

Las risas de todos lo sacaron de sus cavilaciones, ellos llevaban el pañuelo rojo en la cabeza, marcas de lodo en su mejía como pintura de guerra, mientras que él había llegado rebozado en tierra, con ramitas enredadas en su cabello todo despeinado y el aspecto de haber sido apaleado en vez de vencedor, Candy maliciosamente se le acerca y le dice

Ca- ¡eres el último en llegar, por lo tanto te haremos el sándwich espartano!

Te- hehehe ¿el qué?

Ca- ¡SÁNDWICH!

-¡AAAHHHHH!

Fue el grito que escucho y en fracción de segundos ella se le abalanzó, inocente la recibió y rodeo con sus brazos, pero no contaba que cada renacuajo se lanzaría sobre él, haciéndole caer cual Gulliver y los enanos. Uno a uno se fueron sumando cual capa sobre el cuerpo del castaño y reían a todo pulmón; en un principio se sacudió como pez fuera del agua para quitarse todo el peso, pero esa voz en oído le erizó la piel

Ca- me alegro que estés aquí

Te- te amo mi Tarzán espartano

Y le da un beso de esos que te roban hasta el alma, arrollador, caliente y posesivo; y hubiesen seguido así quien sabe cuánto tiempo si no es por la voz de unos chiquillos que se quejan al darse cuenta lo que están haciendo. La rubia reacciona e intenta zafarse de todos haciendo que se desparramen con castillo de naipes al derredor de ellos

Ca- ¡Terry! ¿Cómo se te ocurre hacer eso enfrente de los niños?

El castaño se incorpora todo adolorido, riéndose por la forma de reaccionar de ella, se le acerca con una mirada traviesa de esas que piden más, hablándole en tono burlón

Te- ¿hacer el quéee?

Ca- ¡eso que acabas de hacer!

-iiiuuuuhhh ¡la ha besado!

Te- ¡aaah! Eso, darte un beso

Y le planta otro, tres segundos después la rubia da un salto y se aleja ¡quiere besos pero no frente a los niños!

Ca- ¡Terry, no lo vuelvas a hacer!

Te- ¿qué pasa si lo hago?

Ca- Terry aléjate

Te- ¿y si no quiero?

Ca- pues me alejare de ti

Te- sabes que no puedes escapar de mis encantos, lo estas pidiendo a gritos

Ca- te… te equivocas – ahsss ¡será odioso! Es mejor que retroceda o pronto estaré a su merced

Te- ¿estás segura?

-¡deja en paz a nuestro jefe!

Ca- ya los escuchaste, así que aléjate

Te- nunca más me alejare de ti pequeña

Ca- ¡aaaay!

Terry la había tomado de la muñeca para acercarla a su cuerpo logrando asustarla, los niños al ver que retenía a Candy se acercaron a él para hacerle cosquillas o pellizcarle o patadas, cualquier cosa que haga que la suelte, mientras que otros cogían ramas del suelo como armas para obligarlo a soltar a su querido jefe, el castaño al ver cómo era atacado la soltó para tener las manos libre y defenderse, oportunidad que aprovechó Candy para salir corriendo, al ver que se le escapa la presa, sin dudarlo entró en el juego y corrió tras ella… los renacuajos lo siguen a él para defender a la rubia…

Con un poco de esfuerzo logró alcanzarla y con un brazo la alzó como si fuese un saco de patatas, los chiquillos se acercaban para aporrearlo con los palos cuando Candy reacciona y de un tirón se suelta y se interpone entre Terry y los niños asustada del daño real que le puedan causar

Ca- ¡eeeeehhhh! ¡Alto ahí! Estamos jugando, así que suelten esos palos o ya no seguimos

-pero es que te estaba haciendo daño

-te estaba dando besos asquerosos

Se defendieron los chicos

Ca- ya les dije que estamos jugando… los mayores jugamos diferente

Los niños se miran entre ellos, como buscando consenso, ¿aceptaban o no en deponer las armas?

Ca- ¿o sueltan eso palos o seré yo quien os persiga?... uno… dos… y… tres ¡ahora veréis!

-nnaaaa... Ahhhh…

Inmediatamente los chiquillos soltaron sus armas y salieron corriendo, huyendo de Candy que emitía un sonido como si realmente estuviera gruñendo de enojo, Terry la observaba correr de un lado para otro y se sorprendía de la energía de la joven a la vez que se preguntaba ¿cómo pudo estar tanto tiempo lejos de ella? La vida a su lado es pura chispa y vitalidad.

De presto Sofía salía con un delantal puesto y tocando una campana para llamarlos a desayunar, todos detuvieron su carrera y se fueron a lavar las manos antes de sentarse… minutos después aparecía Marisol, Steven, Randall y Charlie con las cuerdas y demás materiales que había utilizado para crear la ruta de obstáculo, hasta ahora se había dado cuenta que no estaban en la carrera. Fue a sentarse junto a la rubia y le da un beso en la mejía antes de desearle buen provecho

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Candy se despierta de su sueño por el grito del actor que está en la película diciendo "ESTO ES ESPARTAAA" tiene la mandíbula tensa y los puños apretados… se sienta al borde del sofá y mira a su derredor, no está en el campo, ni rodeada de niño ni de Terry… suelta un suspiro largo, siente que es el exceso de aire por la falta que le hace esa persona. Se levanta a beber agua, en eso suena su móvil… reconoce el número, ni bien ha descolgado cuando él ya la está interrogando

TA- ¿en dónde estás?

Ca- hola Anthony

TA- ¿en dónde estás? ¿Por qué no estás trabajando?

Ca- porque ya hice mi turno

TA- ¿cómo así, de qué estás hablando?

Ca- lo sabrías si ayer hubieses mostrado un poco más de interés en lo que me pasaba, pero como me dijiste que no querías que te involucrara en mis problemas con Elisa ya no te seguí explicando

TA- lo sé, pero te dije que estaba conduciendo

Ca- sí, pero eso no es excusa… fuiste muy frío conmigo

TA- voy a entregar un pedido ahora, te iré a ver cuando salga del trabajo

Ca- como quieras

TA- vale, hasta ahora

Ca- deu

A decir verdad, Candy estaba un poco dolida por cómo se había comportado con ella ayer, después que salió del trabajo no le llamó para saber dónde estaba ni nada por el estilo, sino que hasta el día siguiente. Y con la paliza que le habían dado en el trabajo, no tenía fuerzas ni ganas de discutir, suficiente tenía con estar en alerta por las maldades de Elisa.

A las doce de la noche Anthony estaba tocando el timbre de su puerta, parecía algo molesto por lo que ella decidió ser el reflejo de su estado, no está pa tonterías por parte del rubio

TA- ¿por qué no me dijiste que tenías problemas con Elisa?

Ca- lo hice ¿recuerdas que te llame para decirte que andaba diciendo que me acostaba con todos los trabajadores de "La Perla Roja"? El señor Ripoll me llamó la atención y por poco me despide

TA- esa Elisa es un demonio – y todo esto es porque estoy contigo

Ca- juummm eso mismo pienso yo, no entiendo ¿cómo no se dan cuenta de lo víbora que es?

TA- puede porque lleva muchos años trabajando en el restaurante

Ca- yaaa… pero es que ¿no ven que todo mundo tiene problemas con ella? Tuvo problemas con Jordi y el pobre tuvo que dejar el restaurante, tuvo problemas con el Jose y el tío la cogió por el cuello por como lo trataba y también dejó el trabajo, pelea contigo, con Jairo o John, ahora tiene problemas conmigo y me han cambiado el turno… ¿no se dan cuenta que el común denominador del problema siempre es ella? Que tantas personas tengan problemas con la misma quiere decir algo

TA- ya, pero si el señor Ripoll la despide debe darle una buena indemnización, creo que por eso no lo ha hecho… lo siento, todo esto es mi culpa

Ca- que no es tu culpa

TA- creo que lo mejor será que lo dejemos

Ca- ¿quéee? ¿Por qué?

TA- porque estás teniendo muchos problemas por mi culpa ¿te parece poco?

Ca- ¡¿pero tú estás tonto o te haces?!

TA- no quiero que te esté jodiendo esa tía, por eso creo que lo mejor será separarnos

Ca- ¡oh, oh! No doy crédito a lo que dices

La rubia se levanta del sofá y da vueltas alrededor de mesa central, no termina de entender ¿por qué sale con esas ahora?

TA- piénsalo bien, todo empezó desde que se enteró que estamos saliendo, no estarías pasando por esto si no estuvieras conmigo

Ca- ¿me estás diciendo que prefieres cortar conmigo solo por esto tan insignificante? Es normal tener problemas en una relación, pero no hay que desanimarse a la primeras de cambio… ¿ya no me quieres?

TA- ¡claro que te quiero! Pero no deseo que te hagan daño

Ca- ¿daño? El daño me lo estás haciendo tú por querer terminar conmigo por culpa de Elisa

TA- si lo hago es por tu bien… lo mejor es que quedemos como amigos, como al principio

Ca- ¿estás de coña no?

Anthony no es capaz de mantener la mirada, parece decepcionado, triste… resignado

TA- te quiero mucho Angese, solo lo hago para cuidarte

Se levanta de su asiento y se acerca a ella, le da un beso en la mejía con intención que sea de despedida, pero Candy lo sujeta de la muñeca

Ca- dime que es mentira que estas terminando conmigo ¿acaso no me quieres?

TA- te quiero mucho

La rubia utiliza sus recursos para hacerlo desistir, lo abraza pero este no le corresponde, lo besa pero sus labios no le devuelven la caricia… Candy lo observa a los ojos y estos están oscuros pero no logra descifrar ¿qué es lo que sienten? Anthony se suelta y se retira del lugar, ella parece de piedra, no da crédito a lo que acaba de pasar; por dentro un odio enorme hacia Elisa empieza a crecer desmesuradamente y a para con él unas grandes ganas de darle un par de guantazos para que se le quite lo gilipollas

Ca- ¡debe de haber alguna manera de hacerle cambiar de opinión!

Es verdad que después de haber regresado de la salida a la nieve estaba raro, extraño, diferente, distante… muuuuuuuy cambiado ¿por qué? Eso Candy no lo entendía; ese viernes la rubia tenía que enfocarse en hacer todo, recibir género, el menú, los pedidos, preparación y recoger… quería cerrarle el pico a Elisa que es mejor persona y más profesional que ella, debía ganar esta batalla contra ella a guante limpio. Ese día no vio a Anthony

El sábado le tocaría estar todo el día, por suerte no hay que preparar menú, sino lo que aparece en la carta. Shelly le ayudó por la mañana pero por la tarde no había nadie, por lo que Vives le dijo a Jairo que entrara a echar una mano, hay Champions y juega Madrid vs Barcelona. Había tanto trabajo que Jairo tuvo que salir para entregar un pedido, la sala estaba llena de personas fanáticos del futbol, Candy está cansada y empieza acumularse las comandas

Ca- señor Vives, por favor… necesito dos cosas; un café y alguien que entre a ayudarme, me estoy retrasando

Vi- vale, ahora te mando a alguien

TA- ya voy yo Vives

Al escuchar la petición de Candy, inmediatamente Anthony se ofreció, aunque tres segundos después se arrepintió, fue un acto reflejo salir en ayuda de la joven. Ella no le dijo nada, simplemente se limitó a pedirle las cosas; el café que le preparó Vives no se compara al que le suele preparar el rubio, pero solo pudo darle dos sorbos pues debía seguir sacando pedidos.