Cuando Lan JingYi, con nombre de nacimiento Lan Yin, tenía diez años, descubrió la magia de los idols en japón y supo que quería ser uno. Su deseo por cantar creció mucho más cuando descubrió a los dichosos utaites e incluso a los vtubers que circulaban por ahí. Ellos podían cantar y hacerse famosos con una simpleza que le había encantado.
Así fue como abrió su primer canal en youtube que, después de dos años, no prosperó, por mucho que intentara cantar; sus padres decían que tenía buena voz, e incluso las vecinas de su barrio le decían que tenía un dulce timbre, algo chillón, agudo, pero era agradable.
Con ese primer intento, a los doce años, murió el sueño de JingYi de poder ser tan popular como los vtubers. Siguió en su larga trayectoria admirando a los utaite varios como Sakata, Rib e incluso los populares como MafuMafu y Soraru, aunque no recuerda en particular cómo los encontró, debía admitir que la voz de Sakata le producía una sensación satisfactoria que no podía entender.
Llegó a sus trece años, y la edad del cambio de voz se presentó de manera veloz. Comenzó a presentarse en algunos bares diversos, y caía el año 2014, cuando conoció cierto tema que le estremeció la existencia.
La historia de Rino Sashihara le hizo caer en cuenta que la existencia del amor en el contexto idol era algo no permitido, y entonces comenzó a pesar que tal vez, ser idol no era algo que realmente le gustara.
Ese día había tomado la decisión de no ser idol, ¿cómo podría? él, un fanático del amor, ¡su principal sueño era casarse algún día! y por su otro sueño de ser un idol debía renunciar a lo que más amaba.
No, no podría ni estaba dispuesto a ello. Suspiró cuando, desde su cuarto, seguía sonando "sarishinohara", en la voz vibrante de Rib, y por algún motivo, se percató de que le encantaba intentar imitar esas vibraciones; se encontró a sí mismo mirando videos de estrategias de canto, al menos un par de meses, hasta el dichoso día. Apenas lo recuerda, si es sincero, y podía decir que fue algo oscuro en su existencia que le hizo dudar de qué es lo que realmente quería.
Todavía sonaba "yonjuunana" de fondo mientras escuchó la puerta y sus viejas bisagras resonar al abrir. Él estaba acostado bocarriba en su cama, tarareando la letra muy triste de yonjuunana, sabiendo que, de alguna manera, la muchacha se sentía tan desolada, y eso le daba temor, ¿cómo podría ser idol? ¿cómo podría someterse a ese estrés? las fotografías en días diversos donde él no sabía si se sentiría de ánimos, las sonrisas que debía fingir para calmar a la horda de fanáticos que tendría, el pesado trabajo de escala que todavía le costaría desarrollar... admiraba a Rino Sashihara, aunque ella ya no estuviera presente en la sección principal de las idols populares con las que inició, JingYi todavía la admiraba, porque aunque el chico fuera realmente un fan o su amante, ella lo enfrentó.
Se había perdido en sus divagaciones cuando escuchó la puerta de su cuarto abrirse velozmente. Su madre llegó a la casa un día muy poco hóspito para JingYi, diciendo que había conseguido una audición por los lares, y que de hecho, estaban en campaña buscando a muchachos que tuvieran talento ¡y JingYi debía ir a probarse! ¡demostrar que era único en su clase!
O eso había dicho su madre. Y se sorprendió de no verlo tan entusiasmado, incluso haciendo una mueca dubitativa, aún boca-arriba en su cama sin cambiar el gesto.
-¿Estás bien, A-Yi? —Consultó su madre—, ¿sucede algo? ¿por qué no estás brincando como es usual? ¡pensé que estarías feliz! Tu hermana pensó lo mismo... —Le dijo, y en ese momento, volvió a comenzar yonjuunana, haciendo recordar a JingYi que la tenía en reproducción repetida.
Repentinamente su mirada que estaba hacia el techo, cayó hacia un lado, mientras su rostro se desdibujaba en una mueca insegura.
-¿Crees que me noten? —Susurró, sin saber de dónde provenía esa desconfianza tan dolente. No, él sabía que tenía talento, quizás sin pulir, quizás no el suficiente, pero tenía talento. No era eso lo que le inquietaba, no le inquietaba fallar, no era un niño que le temía a la obscuridad ni a los sentimientos de frustración que traía el error.
Era un niño que le temía al medio que amaba, que chocaba con dos de sus más grandes sueños. Y era difícil para él tener que elegir a una edad tan joven como los catorce años.
-¡Lo harán, A-Yi! —Respondió su madre—, ¡verás que sí!
Sin embargo, esa primera vez falló. La primera, la segunda, e incluso la sexta campaña de reclusión fallaron completamente para JingYi, que sentía que lo estaba haciendo mal a propósito, por alguna razón, que se estaba saboteando porque no se sentía listo. Esas empresas populares le inquietaban, le daban miedo, y cada vez que debía cantar, se decía a sí mismo "canta, canta y deja que oigan tu voz", sin embargo, desafinaba a propósito, se equivocaba en los pasos de baile, u olvidaba la letra con sólo un pensamiento "quiero morir ahora".
Quizás lo suyo no era la presión de los medios masivos, ¿no?
O eso pensó al menos una gran cantidad de tiempo, hasta que llegó el día que más recuerda.
Estaba en un parque, recuerda, después de fallar la octava audición. Si era sincero, quería dejar de ir a esas torturas, ver a tantos jóvenes talentosos sólo era un martirio para él; había chicos que hablaban de clases de canto, de baile, y luego estaba él... totalmente autodidacta, sintiendo vergüenza de pedirle dinero a su madre incluso para el transporte público.
Sonaba en su teléfono Akaito, la tercera canción de la historia de la chica idol, y la primera que había conocido de la saga, que no parecía guardar demasiada relación con la compilación, si era completamente serio.
De sus labios salió la primera palabra. Él sabía que lo único decente era su pronunciación en japonés pero, ¿qué importaba? el parque estaba vacío, él estaba sentado en una banca en aquel sitio de hojas casi rojizas, por ahí ya en otoño, ya muy pasado de su cumpleaños número catorce.
-Me pregunto por cuánto es que ha crecido la distancia entre nosotros dos... —Comenzó la canción, sin sentir nada más alrededor que la voz de Rib inundando sus sentidos.
La canción seguía fluyendo, y él ya había memorizado la traducción de manera impecable. Se levantó sin pensarlo, comenzó a bailar mientras cerraba los ojos y su pecho se llenaba de aire. Lo expulsó cuando comenzó a realizar los sostenidos del coro, y a la mitad, siempre se aterraba por los agudos que podía o no realizar con perfección.
Pero él no se oía. Él estaba jugueteando tranquilamente en el parque, en la banca, aquel día, como si fuera el destino.
Cuando abrió los ojos, vio al menos quince personas con dinero en las manos, y decidió sacarse los audífonos con algo espanto.
No esperaba ese escenario, si era completamente sincero.
-¡Niño, cantas genial! —Dijo una señora, entregando el billete en la mano de JingYi, mientras él la miraba estupefacto—, ¡amaría seguir tu trabajo! ¿tienes redes sociales? —Preguntó, y JingYi se comenzó a sentir algo agobiado por la cantidad de gente que repentinamente había llegado. Quince personas por lo bajo lo habían escuchado hacer el ridículo y bailar descuidadamente.
Se sentía sumamente avergonzado.
-Eh, no, lo siento. —Admitió, disculpándose y viendo la sonrisa de la chica que había realizado la pregunta.
-¿Cómo te llamas? ¡Espero ver tu talento algún día!
JingYi sonrió un poco porque alguien desconocido le tenía fe. Su pecho se llenó de felicidad, de algo extraño y vibrante que no quería perder porque era grato.
-Soy Lan JingYi. ¡Muchas gracias por su apoyo! —Agradeció alegremente, y la señora frente a él aguantó un chillido.
-¡Espero verte muy pronto! —Dijo, y dejó el billete en manos de JingYi.
Seguía anonadado.
-¡Hola! —Mencionó alguien entre la multitud, escondido tras un chico bastante alto y robusto. JingYi tragó pesado una vez que el resto del público le había dejado el dinero en las manos (y aunque él se negó a recibir algo del dinero, los presentes insistieron, y terminó con una mesada extra que nunca había planeado recibir) y se marchó. El muchacho que le había saludado tenía una apariencia frágil y lucía notablemente más alto que él con su metro sesenta y algo. El muchacho llevaba algo de joyería y un abanico de papel, y a pesar de que había lucido seguro cuando saludó, en sus facciones se notaban los claros nervios.
Su acompañante era mucho más imponente. Además, daba la impresión, con su eterno ceño fruncido, de que en cualquier momento ardería en ira ¡Cabía destacar que era casi treinta centímetros más alto que JingYi! con esa observación, el joven de apellido Lan sólo pudo suspirar.
"Ya qué. Es mi fin, Tampoco era tan entretenido vivir de todas formas" pensó, mientras se resignaba.
-Me presento, soy Nie HuaiSang, y el de mi lado es mi hermano mayor, ¡queremos hablar contigo! —Clamó el joven, y JingYi supuso que debía seguirles el teatrillo.
Pero no lo haría sin pelear.
-¡No van a secuestrarme! —Gritó, llamando la atención de algunos transeúntes—, ¡o al menos no la tendrán fácil! —Bramó, mientras comenzaba a correr.
Si era sincero, no sabía de dónde había surgido la adrenalina de amenazar a sus captores en voz alta, pero comenzó a correr ¿Qué podía hacer de todas formas, un chico que apenas había cumplido sus catorce años contra alguien tan mayor?
El que supuso era el hermano mayor le alcanzó de inmediato.
-Mi hermano te dijo que nos siguieras, ¿no es así? —Preguntó con su voz grave y en tono amenazante—, síguenos. —Mandó, y JingYi suspiró con resignación.
Al menos había intentado ser un idol.
Fracasó pero lo intentó antes de morir.
Se dirigieron al estacionamiento en medio de la calle y vio unos folletos sobre una mesa.
-Bueno, me presento una vez más. —Dijo el muchacho de finos rasgos—, Buenas tardes, soy Nie HuaiSang, un ex-idol de hace algunos... ¿diez años? ¡dudo que me conozcas, sinceramente! —Continuó, sonriendo con algo de timidez, mientras escondía su rostro tras el abanico—, y junto al amigo de mi hermano, Meng Yao, otro ex-idol, queremos incluirte en nuestro primer proyecto. Somos compañías nuevas, no podemos ofrecer estabilidad, pero conocemos el medio y...
-Acepto. —Dijo JingYi sin pensarlo mucho, y llevó sus manos a sus labios, tratando de regañarse a sí mismo por emitir una respuesta en reflejo.
-¿Qué? —Preguntó HuaiSang, mientras lo miraba anonadado—, ¿estás seguro? no te sientas obligado.
-¿Crees que la empresa pueda hacer la diferencia en algo? —Cuestionó JingYi seriamente—, si la empresa no será diferente, y sólo quieren fama y dinero, puedes olvidarte de mí. —Mencionó—, pero, si quieres buscar un cambio, y podemos deshacernos de leyes absurdas y no escritas, estoy dentro.
HuaiSang sonrió.
-No comerás bien.
-No necesito hacerlo, necesito cantar. Además, siempre tengo a mamá y hermana, podrán ayudarme con eso.
-No serás conocido de inmediato.
-Sería aburrido de ser así.
-Es probable que pases días sin ver a tu familia.
-Mi madre y hermana me están apoyando. —Cortó—, estoy seguro, ¿por qué tantas preguntas? —Cuestionó alzando una ceja y cruzándose de brazos.
-Ser idol es duro. —Contestó HuaiSang, cerrando su abanico y tornándose algo serio—, pero es algo que debes amar hacer bajo cualquier circunstancia. Debutarán en algo más de tres meses, porque usaremos el factor sorpresa. Si estás conciente de esto... —Dijo, mientras rebuscaba en sus bolsillos unas fichas, y luego iba al auto, sacaba unos papeles y los extendía—, tienes una semana para aprenderte esta coreografía. —Extendió un papel con una canción que conocía, y de hecho, se sabía la coreografía y la letra—, y si estás de acuerdo, ve a este sitio. —Extendió un papel con una dirección, un número y un par de datos más—, ¿cuál es tu nombre? —Preguntó y JingYi sonrió con confianza.
-Lan JingYi, con nombre de nacimiento Lan Yin. —Respondió.
Pasó rápidamente la semana entre repeticiones intensas de la letra y baile, pues aunque se las supiera, debía entregar lo mejor de él mismo.
Fue a la dirección entregada, que parecía ser un gimnasio. Un chico ligeramente más alto que él, aunque un poco más bajo que Nie HuaiSang lo recibió.
-Tú debes ser JingYi. —Comentó el chico—, Soy Meng Yao, pero ese nombre no debe sonarte mucho. Es un gusto, soy el presidente de la compañía. Puedes pasar al camarín, pronto deberían llegar tus compañeros, necesitaré que te pongas la ropa que está sobre la banca del camarín. —Indicó, mientras JingYi lo seguía hacia el sitio—, será un pantalón y una playera, nos disculparás si te queda algo grande, tiene tu nombre estampado. —JingYi vio la puerta abierta y tres colores de ropa; amarillo, azul y verde—, la tuya es la azul, debes ponerte cada una de las prendas. —Señaló, y se marchó.
JingYi entró al camarín personalizado y lo cerró sin el pestillo. Comenzó por quitarse la ropa, pero había olvidado ligeramente que no estaba en su cuarto, por lo que quedó prácticamente en ropa interior cuando sucedió.
Un ruido abrupto que no alcanzó a procesar, sin embargo, como si ya fuera costumbre, las palabras lograron salir antes de razonarlas.
-¡Lo siento! —Gritaron al unísono, mientras el muchacho frente a él se cubría los ojos—, discúlpame ¡no fue mi intención! —Continuó el chico—, parece que este no era mi camerino, ya me voy. —El muchacho cerró la puerta y JingYi suspiró pesado cuando se encontró solo en su camarín otra vez.
Comenzó a deslizar su ropa interior, la única prenda que aún conservaba, cuando escuchó unos gritos.
-¡Tío Yao, tengo todo el derecho a elegir qué camarín quiero--! —Exclamó la voz, que repentinamente se silenció.
Silencio. Silencio. Sólo eso había después de todo. JingYi rápidamente tomó alguna de las prendas al azar.
-¡Con esto re-afirmo mi heterosexualidad, permiso! —Gritó, cerrando la puerta y dejando a JingYi más sonrojado de lo que alguna vez pudo estar.
¡Eso era totalmente culpa del sujeto que entró sin tocar! suspiró mientras terminaba de vestirse y efectivamente, las ropas le quedaban algo grande, pero no en exceso.
Fueron tres meses intensos formando lazos, bailando y cantando.
Descubrió que el más gritón se llamaba Jin Ling, y estaba teóricamente emparentado con Meng Yao, pero asímismo mostró su valía al ser el que mejor modulaba y la rapidez empleada al cantar.
Jin Ling entonces era el rapero en el grupo
ZiZhen era bastante digno en el canto y podía pronunciar a una velocidad decente, pero su baile era increíble ¡JingYi lo admiraba! podía hacer una serie de pasos que, según explicó ZiZhen, había conseguido mediante prácticas de artes marciales.
Ouyang ZiZhen era entonces el bailarín principal del grupo.
JingYi de pronto se sintió sobrante. Claramente, él cantaba, pero todos allí lo hacían ¿Cuál era su aporte? ¿qué lo hacía diferente?
Cuando llegó la primera noche solos, lo descubrió.
Hablaban del concepto, porque JingYi había descubierto en libros de historia antigua que se dividían por varios clanes, y que se practicaba algo como el cultivo, aunque él creía que eran leyendas. No obstante, cada secta tenía apellidos distintos, y él encontró tres en particular que calzaban con sus nombres.
Los chicos con gusto aceptaron la idea, y decidieron sugerirla al director. JingYi se dio por pagado entonces, y viendo que ZiZhen se iba a su computadora, y Jin Ling abría un libro, él se puso los audífonos para escuchar algo de MafuMafu y Sakata.
Amaba particularmente ese dueto, la letra, la tristeza.
Comenzó a cantar, y no notó cómo ZiZhen miraba boquiabierto a Jin Ling, e inmediatamente parecía callar en un gesto al chico con playera amarilla que tampoco salía de su estupor.
Cuando llegó al coro, su pecho se hinchó y sus labios se separaron placenteramente, sintiendo su pecho expandirse y exhalar el aire con calma.
Siguió pronunciando, sintiendo en su garganta cada sostenido y falsete en una versión propia que muchas veces detestaba oír. Si era sincero, no estaba muy seguro de su voz. Pero seguía cantando, seguía haciéndolo porque nada lo hacía más feliz, y lo sabía.
Cuando abrió sus ojos, vio a ZiZhen observarlo atentamente, y JingYi se sacó los audífonos.
-¿Están bien? —Preguntó, mientras Jin Ling fruncía el ceño.
-¿Cuándo pensabas decirnos que eras el vocalista principal? —Consultó deduciendo algo que JingYi sintió cruel.
-Nie HuaiSang no me ha designado eso, así que supongo que ¿jamás? —Comentó con amargura, mientras hacía ademán de poner sus audífonos para quitarse el mal sabor de boca.
-¡Entonces iré a decirle que estamos cada uno en posición! ¡me va a oír! —Exclamó Jin Ling, saliendo de los cuartos y ZiZhen seguía ahí, viendo cada situación tranquilamente.
Un suspiro se escuchó en el lugar.
-Al menos Jin Ling aprueba tu voz, ¿no es bueno? —Dijo, y eso llenó de paz a JingYi, que le sonrió en respuesta.
Lan JingYi era entonces el vocal principal, además de ser declarado como visual al inicio. Tiempo después, inseguro de su apariencia, llegaron a la conclusión de que ese sería Jin Ling. Incluso los fans lo respaldarían en ello.
La fecha de debut llegó, y si bien ya tenían una canción escrita, no prepararon coreografía, por lo que sólo presentarían el baile con el que habían llegado al estudio, y cantarían la misma canción.
Pronto se encontraron sobre el escenario de un amplio centro comercial. Paredes grisáceas, fuentes de agua, un escenario celeste con el telón del mismo color... Paz. Miedo. Pánico.
Si JingYi era sincero, quería huir. Quería ir lejos, no estaba listo para debutar, ¡él sabía, sabía que si quería destruir las injusticias del mundo idol, debía hacerlo desde el interior! Pero tenía miedo.
Ahí estaba, con la misma ropa que había usado durante esos tres meses, tarareando la canción que presentaría, mientras en el escenario se presentaban dos grupos que él conocía.
Eran de las empresa que lo habían rechazado, así que trataba de no pensar mucho en ello.
Inhaló, exhaló, y comenzó a tararear una de las canciones de su inicio. Él sabía que Rino y muchas otras chicas idols la habían pasado mal, y si bien el mundo de los idols hombres era más sencillo, seguía siendo restrictivo.
-Si me fuera permitido, me gustaría volver a verle. —Cantó ligeramente, para distraerse. Fue entonces cuando escuchó que venía el grupo antes que ellos y comenzó a sentir los verdaderos nervios, ¿y si desafinaba? ¿y si arruinaba el debut? todavía podía irse.
Sí, podía irse. ZiZhen y Ling podían valerse por ellos mismos. Eran chicos populares que no necesitaban de un muchacho tan inseguro, tan molesto, egoísta que solo temía.
O al menos eso había pensado. Todavía estaba tras el telón, así que decidió abrir ligeramente la cortina de tela para mirar al público.
El tiempo se detuvo cuando sus ojos le captaron. Su corazón perdió un latido. Y otro, y otro, y JingYi se preguntó el por qué esa arritmia provenía en respuesta a la imagen de un chico muy adorable con sonrisa angelical que usaba una playera con un conejo montado sobre la luna.
"¿Quién rayos usa un conejo con una luna a nuestra edad? ¡es absurdo!" pensó, mientras lo miraba aún más. Como hipnotizado por esa imagen tan atractiva, magnética.
Parecía disfrutar del espectáculo, y la sonrisa radiante que mostraba le daban ganas de intentarlo, de ser el motivo de generar la felicidad en el resto. Ese chico sobretodo, debía mantener esa sonrisa de goce, de disfrute, de alegría, y sabía que quería hacer eso.
Verlo sonreír más tiempo, aunque no supiera su nombre ni quién era.
Cuando les tocó a ellos, notó que Jin Ling y ZiZhen se veían desgastados y asustados.
-¡Vamos, chicos! ¡debemos dar la cara por la compañía! —Bramó potente, queriendo ver al chico en el exterior rápidamente.
-JingYi, literalmente eras el que estuvo intentando renunciar toda la semana, ¿qué sucedió? —Preguntó ZiZhen—, lo haremos, pero quiero saber ¿qué hay en tu cabeza para este cambio de corazón?
-¡BunnieMoon! —Gritó, mientras su rostro se sonrojaba—, hay una persona en el exterior que usa un... conejo sobre la luna en su playera. Es absurdo, pero se veía feliz. Y todos lo estaban, y pensé, "si sólo pudiera seguir sonriendo entonces ¿no estaría todo bien?". —Comentó, mientras los miraba—, y entonces... quiero que todos pensemos eso.
Pero cuando salieron del escenario, el chico de la playera no estaba. No alcanzaría a oírle, ni vería su debut. Eso fue algo que Jin Ling comentó cuando terminaron de presentar, mientras JingYi sintió una absurda sensación de vacío.
Porque JingYi creyó, durante todo ese tiempo, que el chico de sonrisa bonita veía sus hebras tímidas danzar, que lo veía expresar devoción con su cuerpo, que le entendía ese lenguaje universal que era la música.
No estaba. No lo vio. Y le había perdido.
Se sintió tranquilo, sin embargo. Porque no era falso, existió alguien que sonreía tan hermoso, tan único y tan... maravilloso. Había alguien capaz de darle fuerzas para querer luchar contra algo solo con una sonrisa, aunque fuera un estúpido que después de cuatro años sólo se motivó pensando "seré tan famoso y exitoso que lo encontraré, y podré decirle que estoy aquí por él".
Y podría. Ahí estaba. después de tanto tiempo, podía al fin cantarle al muchacho frente a frente, pero no sobre el escenario, no podía notarse. Agradeció tantísimo haber encontrado la canción, aprendérsela y entonces haber planeado el encuentro. Porque sin quererlo, se volvió su obsesión, su motivo para seguir día a día apuntando hacia sus metas, sus logros, buscar escalar cada vez más alto y poder incluso motivar a sus amigos.
Claro, era difícil pensar en cuánto querían destacar los fans, pero SiZhui, Lan SiZhui, no tenía que hacer nada, sólo ser él, y sonreír toda la vida en su dirección, pero ¿por qué no lo estaba haciendo? ¿por qué sólo lucía perplejo ante la melodía de JingYi pronunciando las primeras líneas?
Después de pronunciar el nombre de la canción, JingYi alcanzó a ver el sonrojo de SiZhui desde esa distancia corta. Se veía tan lindo con las túnicas de la secta Lan, se veía aún más precioso con esos lightsticks básicos sobre su cabello sujetados con la cinta, e incluso la playera color calipso bajo la túnica mal-abrochada era algo que hacía latir su pecho.
Y él sabía que esa felicidad estuvo desde el inicio, cuando sus ojos, entre la multitud, chocaron únicamente con los de él.
Trató de suponer por qué precisamente fue que SiZhui no había estado allí, hasta que vio a la chica a su lado, ¿quién era? ¿su novia? ¿por qué era que SiZhui parecía acariciar su cabello pero aún así no despegaba la vista de él, como si fuera lo único que podía (o más bien quería) ver?
Se había ido. Y había vuelto. Y JingYi sabía que algo debía hacer para conservarlo. Para retenerlo. No quería perderlo ahora que sabía que nunca fue un sueño, aun cuando siempre creyó esto, y siempre se mantuvo seguro.
Porque hace apenas cuatro horas no sabía el nombre de ese chico, y la devoción que tenía por él era meramente una obsesión; obsesión de cuatro años que no pudo expresar y a la que no pudo ponerle nombre, viviendo sediento de una sonrisa única que no volvería a ver, porque era tan impreciso e inexacto el mundo de los idols.
Lo mataba a diario. Cada día de ensayo era tortuoso, sobretodo las veces que tocó repartir folletos y soportar algunas humillaciones. Era agotador pero siempre estaba esa sonrisa juvenil allí, apoyándole, y pensó ¿qué habría sido del chico? ¿le habría apoyado de esa manera?
Su motivación se recargaba y continuaba con sus deberes aunque fueran tremendamente agotadores. Se alegraba y daba palabras de aliento a sus compañeros para que ellos se contagiasen de esa alegría que solía cargar cada vez que el rostro de BunnieMoon se cruzaba por su cabeza. Usualmente era la cara positiva del grupo, mientras ZiZhen era la paciencia y Jin Ling todo lo que el resto se callaba. Funcionaban bien, pero de vez en cuando, era realmente tortuoso pensar que no lo iba a ver nunca más; aunque lo que más le mataba era pensar que SiZhui jamás supo lo que le había hecho a ese joven de apenas catorce años. No era amor, aún no, JingYi lo sabía, pero era manía, obsesión, interés, y nunca necesitó tanto bajarse de un escenario y explicarle que si sólo sonreía, entonces JingYi podría recargarse. Podría continuar con todo lo que se le avecinara alguna vez. Quería decirle tantas cosas, y al mismo tiempo, quería evitar que el chico pensara que se acercaría a él por esa manía que le había guardado hace tanto tiempo.
Porque el chico era tímido. Era dulce. Porque incluso sus ojos transmitían felicidad, calma, gloria, y JimgYi estaba seguro de que seguiría haciendo eso sí tan sólo pudiera seguir viéndolo... sabía que quería acercarse a él, conocerlo y ser su amigo.
Y que podría perderse en los ojos del muchacho que parecían sumamente dulces.
Durante esos cuatro años, nunca había dejado de pensar en él, que ahora estaba allí, mientras cubría su boca con algunos de sus dedos, por lo que JingYi se preguntó, ¿lo alcanzaría? ¿lo notaría?
¿Sería malo sólo acercarse? era un idol, las cosas podían tornarse complicadas, y él lo sabía ¡con un demonio, claro que lo sabía! él estaba allí para intentar cambiarlo todo.
Pero SiZhui, a él, le cambiaba todo.
Tiempo buscando, tiempo viendo cuentas de conejos y lunas, muy apenas se había rendido con eso. No supo por dónde comenzar los primeros meses, sobretodo porque tenía tanto trabajo por hacer, pero se estaba muriendo, quería hablarle, agradecerle por estar allí y hacer que debutara.
Había un vacío en su pecho que no esperaba que se volviera a llenar. Y no se detendría, no detendría su canto hasta que SiZhui escuchara un buen agradecimiento, pero este debía ser sutil.
O eso pensó hasta que la sonrisa de SiZhui comenzó a tantear su rostro. Y entonces JingYi se calló un momento porque no había otra cosa que la sonrisa de SiZhui en su mente.
No sabía su nombre antes de todo eso. Y no lo supo hasta ese día, pero sí supo que quería verlo más tiempo.
JingYi se distrajo bastante y Yuan se estaba preguntando por qué era aquello. En un momento, sintió que él y JingYi habían hecho contacto visual pero, ¿no era eso demasiado telenovelesco? ¿no fue una simple curiosidad?
Por eso sonrió. No pudo evitarlo después de pensar que efectivamente eso sí fue una casualidad, que él decidió mirar allí mientras JingYi jugaba en el suelo en las siguientes canciones, o se abrazaba a ZiZhen y este le daba miradas de reproche. Parecía estar muy juguetón e inquieto esa noche, e incluso Qing lo había comentado.
"Está distraído" le susurró la muchacha "pero no sabemos por qué".
SiZhui se sintió un poco triste pensando en qué podía haber afectado tanto al muchacho, sin embargo, prefirió seguir cantando tranquilo, ¿por qué las fans eran tan pacíficas? había visto videos de lo que era el tour en estados unidos y definitivamente era muchísimo más movido, no comprendía.
Pero no por eso dejaba de ir al ritmo del resto y cantaba.
El fanchat era agradable cuando todos coordinaban, y las dos horas se habían pasado rápidamente. Su tío había estado junto a Xue Yang y junto a un CEO que SiZhui no reconocía. Al menos su tío se veía realmente interesado, y lo supo cuando estaba conversando sobre Jin Ling y su actuación con Xue Yang.
Como XiChen había llegado en su auto propio, se ofreció a ir a dejar a los muchachos a casa, para que llegaran a dormir. Había sido un día agotador, y con los fangirleos post-concierto, Qing había caído dormida sobre el regazo de su primo, que cabeceaba sobre la ventana del auto.
-Fue agradable ir al concierto. Nunca te había visto gritar tanto. —Dijo su tío, mientras SiZhui acurrucaba su cabeza en el asiento del copiloto.
El aludido sonrió bajito.
-Supongo que nunca me sentí preparado para tanta felicidad. —Respondió, mientras escuchaba la risa de XiChen en respuesta.
-Debes llegar a descansar. Mañana podrás hablar con tu papá. Yo le diré que me encontré con un viejo conocido de la familia, seguro le dará gusto. —Añadió—, no te preocupes por nada y descansa.
SiZhui entonces cerró los ojos y el viaje a casa de sus amigos fue tan rápido que apenas lo sintió. Sus compañeros hicieron un gesto de mano y prometieron verse ese fin de semana para poder comentar absolutamente cada detalle.
Cuando Yuan se bajó del auto y saludó a sus padres, estos comprendieron su cansancio, besaron su frente y fue directamente a su cama.
Dejó el celular sobre el escritorio, antes de acostarse boca-arriba y ver el póster que su tío le había regalado. Su corazón comenzó a latir rápido, su estómago se sentía tan inquieto y revoloteante, y quería suspirar tanto.
Comenzó a rodar por la cama cubriendo su rostro mientras gritaba internamente.
"Definitivamente es mil veces más perfecto en persona" pensó, riendo tontamente y sintiendo sus párpados pesados ante toda la energía que había agotado.
Un tweet llegó a su teléfono, bajo la cláusula "I found you" y una foto de JingYi comiendo alitas de pollo con ZiZhen. Debían estar cansados, pero ahí estaba JingYi, sonriendo como el sol en un día oscuro.
SiZhui imitó el gesto mientras su teléfono volvía a vibrar.
Se quedó sin aire cuando vio un mensaje conciso. Su estómago se revolvió y entonces se sintió ligeramente mareado.
Era falso. No podía ser, esa era una simple jugarreta. Su mente decía eso, mientras sus ojos se paseaban sobre la barra de notificaciones.
Notificación de WeChat:
Moonlightblue: ¿es este el número de Lan SiZhui? ¡al habla Lan JingYi!
