Traición
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La cena transcurría incomoda, bajo miradas serias y temas insulsos, sin embargo Mio se veía feliz a medida que tomaba regularmente la mano de Haru y le proporcionaba dulces besos en la mejilla intentando demostrar fervientemente su unión.
- Lo ven, ya llevamos juntos casi una hora y todo va saliendo de maravilla – susurró la castaña bebiendo un sorbo de su copa.
- ¿has cocinado tú? – preguntó Sakura intentando amenizar el ambiente tras aquel comentario.
- Lo he preparado yo – comentó Haru llevando algo de verduras a su boca.
- Eres un excelente cocinero – habló Sakura observando de reojo a Sasuke.
El pelinegro había permanecido silencioso la mayor parte de la reunión, hablando únicamente lo necesario y sumido en sus pensamientos. Pese a esto, Sakura se había esforzado por recostar su cabeza en el hombro del muchacho y dedicarle miradas cómplices durante gran parte de la noche con el objetivo de relajar su semblante.
- ¿No es así cariño? – preguntó la pelirosa dirigiéndose al azabache sentado junto a ella- es una lástima que ya nos tengamos que ir.
- Si – afirmó Sasuke sin mayor interés en continuar con aquella palabrería.
- ¡espera a probar los postres! esos sí que los he preparado yo –exclamó Mio sonriendo.
La castaña levantó los platos de la mesa y se acercó a la cocina en busca de los postres. Se escuchó resonar en la habitación un bufido abrumado proveniente del Uchiha. Sakura por su parte observó a un Haru impasible, silencioso la mayor parte del tiempo se veía desconcentrado de la cena en sí misma, tal vez ansioso enfocaba su mirada fijamente en la mesa frente a sus ojos haciendo caso omiso a los presentes; la pelirosa se percató además de la actitud amistosa en Mio, entendió por qué aquella mujer parecía tener tan buena relación con Sasuke, parecía inteligente, educada y divertida, aptitudes que descolocaban su opinión de la muchacha instaurando en su interior confusión y una corazonada de preocupación.
- Los he preparado según cada personalidad. Para ti Sakura, Kakigori de fresas y para ti Sasuke, Kakigori de café tostado, sin azúcar por supuesto – habló Mio sirviendo uno a uno los postres- nosotros con Haru amamos el Anmitsu. Hay mucho más si desean repetir.
Mio se sentó frente a Sasuke indicándoles que comenzaran a comer sus alimentos mientras todos agradecieron al unisonoro.
Se sirvieron en silencio, Sakura preocupada por acabar luego con aquella cena, analizaba a su acompañante de reojo llevar cada bocanada a su boca.
- ¿tú no comerás? – cuestionó la pelirosa después de algunos minutos en los que la castaña se había quedado fijamente observando su plato a medida que su sonrisa desaparecía lentamente.
- Verás Sakura, hemos estado toda la velada conversando trivialidades y creo que ya es momento de hablar asuntos más serios – habló sin despegar su vista del dulce frente a sus ojos.
- No hay nada serio de qué hablar – respondió el pelinegro observando al ansioso Haru frente a Sakura.
- Yo creo que si – susurró la castaña levantando su vista a la pareja frente a ella y soltando lentamente los cubiertos a un lado de la mesa- he pensado mucho durante estos meses… ¿ustedes creen que he sido afortunada al no morir después de tan violento ataque?
- Ha sido una favorable casualidad– se apresuró a decir Sakura tranquilizando su tono de voz.
La castaña sonrió irónica.
- Eres tan inocente Sakura… - susurró Mio logrando que Sakura frunciera violentamente el ceño- ellos me aborrecían ¿verdad Sasuke? – cuestionó sin dar tiempo a la respuesta- la cosa es ¿Por qué no asegurarían mi muerte? ¿hay acaso siquiera cuerpos de los demás miembros del laboratorio de Orochimaru que han sido masacrados durante estos años?
El silenció reinó en la habitación, a medida que todos soltaban sus cubiertos para acomodar su postura y analizar cada movimiento.
- ¿podría existir algo que ellos quisieran lograr obtener de mí? –cuestionó nuevamente la mujer- y es que hay un asunto que ustedes desconocen, cuéntaselos amor – indicó tomando la mano del hombre a su lado.
- Tenemos una hija – habló el castaño tras tomar una bocanada de aire- tiene apenas un año.
- Vaya – susurró Sakura- felicitaciones ¿tú sabias de esto Sasuke? – cuestionó invitándolo a entrar en la conversación.
- No – negó el pelinegro.
- Es una niña muy alegre –susurró Haru bajando la mirada.
- Aquel día íbamos caminando por el parque, la llevaba en mis brazos y ella reía como siempre. – comenzó relatando la mujer mientras gesticulaba con ambas manos- de pronto estos hombres nos tomaron por sorpresa, vendaron mis ojos y nos llevaron a un sótano en quién sabe dónde… estuve 3 días sin saber nada de ella hasta que por fin la trasladaron a mí. Tu entenderás Sakura que una hija es lo más importante. Dejó de importar mi vida desde el día en que nació –declaró con la mirada cristalina- ellos jamás perdonarán lo que hice en el pasado con sus hijos, me encontrarán y me asesinarán, es un hecho… pero mi pequeña no tiene culpa por mis errores ¿acaso Sarada debería pagar por tus errores en el pasado Sasuke?
El Uchiha quien se encontraba con todos sus sentidos enfocados en la conversación, cerró los ojos para analizar aquella analogía. La respuesta pareció obvia, por lo mismo creyó innecesario expresarla verbalmente.
- Esto es muy complejo de explicar – susurró la mujer- pero ustedes se distrajeron fácilmente cuando revisaron mis recuerdos y no ahondaron en lo importante, de haber hecho bien su trabajo no estaríamos aquí esta noche.
Sakura apretó sus dientes intentando contener la ansiedad ante lo relatado, intuia que aquello se estaba tornando demasiado confuso para terminar bien.
- Un par de polvos con Sasuke provocaron que mi caso se volteara convirtiéndome en la mujer a la que nadie quería prestar suficiente atención, Kakashi me ha mandado a casa y no me ha visitado ni una vez con noticias nuevas sobre mis atacantes – platicó Mio exaltada- y en cierto modo lo agradezco inmensamente porque de haber continuado con los detalles se habrían percatado de las razones por las que continuo con vida en este momento.
- Ve al punto – ordenó Sasuke.
- Existe alguien a quien ellos desean hacer sufrir aún más que a mí – confesó observando fijamente al Uchiha- y aquello sería la salvación de mi pequeña.
La pelirosa giró su rostro sorprendida hacia el pelinegro a su lado, lo vio contraer su mandíbula indignado intentando descifrar lo oído.
- En otras circunstancias jamás me habría involucrado, lo sabes, yo daría mi vida por ti – confesó sincera- Haru lo sabe y en su amor paciente y abnegado acepta mis sentimientos por ti como parte de lo que soy hoy en día como mujer. Sin embargo, mi amor por ella es incluso más poderoso que mi vida misma…
- acaba ya – ordenó Sakura poniéndose en pie y empuñando sonoramente sus manos sobre la mesa.
- En el pasado has asesinado demasiados miembros de su organización y por ello aborrecen tu existencia - habó con la mirada fija en Sasuke- Te has involucrado en asuntos que no te competen. - explicó la mujer- mi laboratorio arrebató a los miembros de sus familias y ellos han vivido anhelando un "ojo por ojo". Sin embargo apareciste intentado evitar mi muerte...la jefa de aquel laboratorio, la hija de Orochimaru, la encargada de destripar a sus pequeños… - la castaña ladeo su cabeza sin intentar contener las lagrimas en sus ojos- has sido tan bueno conmigo…
- ¿han organizado un ataque en su contra? –cuestionó sakura sin comprender como Sasuke se mantenía impasible.
- Oh no, Sasuke es muy fuerte para ellos, un pez demasiado grande – habló tras un suspiro antes de bajar la mirada- no sabía que estabas embarazada, aunque te mentiría si dijera que aquello hubiese cambiado en algo mis acciones.
Sakura se desplomó sobre su silla dejando caer sus manos mientras su respiración agitada rimaba con sus pensamientos enfocados únicamente en los recuerdos de lo vivido. Acto seguido el pelinegro se levantó de su lugar acercándose rápidamente hasta Mio para elevarla desde el antebrazo.
- ¿Qué intentabas lograr? – cuestionó fríamente.
- Asesinarla...por supuesto – confesó la mujer aguntando la palpitación en el agarre de su brazo mientras levantaba su mentón para enfrentar la oscuridad en la mirada frente a su ojos.
- Suéltala - ordenó Haru interponiéndose entre ambos- he sido yo quien comenzó el incendio.
Sasuke sostuvo su mirada en Haru antes de tomarlo desde el cuello para lanzarlo contra la pared. Mio corrió donde su esposo con las inevitables lagrimas deslizándose por sus mejillas.
- Siempre te consideré muy afortunada por haber sobrevivido a Orochimaru, de alguna manera sin ser un ninja conseguiste permanecer viva en un lugar rodeado de animales - comenzó a hablar Sasuke cargado de frialdad en cada silaba.
- Y esa es la verdad -interrumpió Mio mientras Haru se quejaba por el dolor en sus costillas tras el golpe contra la pared.
- ¡no! –exclamó Sasuke indignado- has conseguido sobrevivir porque aquel era tu hogar. Nosotros éramos los ambiciosos por poder y otros los desesperados por protección. Pero tú -continuó el muchacho indicando a la chica con un dedo- solo estabas creciendo en casa.
- !sabes como sufrí! – exclamó Mio poniéndose en pie para encararlo.
- Sufrías por realizar aquellos experimentos en niños y ahora no te inmutas por la muerte de unos cuantos – exhaló el Uchiha en un férvido tono de de displicencia.
- ¡Medidas desesperadas! – interrumpió la castaña
- Sufrías por no ser ultrajada, sin embargo ninguno se atrevió a poner una mano sobre ti ¡no mientras yo estuviera de tu lado! - exclamó roncamente a medida que su tono se tornaba amenazante- ¿Y ahora me traicionas lastimando a mi familia?
De pronto un sonido tras él lo hizo girar hacia donde estaba Sakura.
La pelirosa tenia ambas una mano frente a sus ojos observando la sangre en sus dedos. El pelinegro se acercó a ella analizando como la hemorragia provenía desde su nariz y la comisura de su boca.
- ¿Qué has hecho? – cuestionó el azabache girando su rostro hasta Mio, quien se encontraba de pie con Haru a su lado.
- Lo siento Sasuke, esto no es personal... te admiro y te amo de una forma superior a todo lo experimentado por cualquier otro hombre... ¿recuerdas ese día que curé tu fiebre? - disfarió al aire- perdóname - se disculpó la mujer a medida que avanzaba un paso hasta la pareja.
- Sakura mírame - habló el pelinegro girando el rostro de la pelirosa para observarla, sin embargo esta no podía mover su cuerpo, se encontraba petrificada intentando respirar.
- ¿recuerdas la Bungarus fasciatus? ¿recuerdas lo fascinada que estuve con la capacidad de su veneno incluso superior a una Víbora? Toda la gente la subestima porque es hermosa, colorida y despampanante, brilla entre las hojas con el amarillo de su cuerpo - relató la mujer posicionando ambas manos sobre la silla frente a ella- pero esto... por supuesto que ya lo sabes, siempre has conocido todo sobre serpientes.
El corazón del Uchiha comenzó a palpitar acelerado a medida que observaba como la pelirosa perdía lentamente la consciencia, observó a Mio llorar mientras Haru la abrazaba intentando consolar su angustia; caminó un paso hasta la pareja en una medida desespera por exigir el antídoto, sin embargo sus pies no se movieron y de su garganta no salió palabra alguna. Acto seguido perdió el equilibrio teniendo que sujetarse de la mesa producto de la debilidad en sus piernas. Levantó la mirada hasta Mio antes de desplomarse en el suelo con la respiración entre cortada.
Sintió como unos pasos se acercaban perezosamente a un lado de su cuerpo.
- Tranquilo Sasuke, el veneno no la matará, en 10 minutos su cuerpo regenerará las células afectadas. Lamento que dejemos la cena hasta aquí. - Habló Haru arrodillándose para observar al Uchiha tendido en el suelo.
El castaño inclinó su rostro hasta la cercanía de sus labios con el oído del pelinegro.
- Esto Uchiha, es por haberte cogido a mi esposa bajo mis narices. - susurró el hombre antes de clavar un cuchillo entre las costillas de Sasuke causando que éste tosiera sangre mientras apretaba los dientes sin poder mover su cuerpo.
- ¡Nooo! - exclamó Mío corriendo hasta los hombres- ¡¿que has hecho?! - cuestionó exaltada retirando el arma para esparcir Chakra verde sobre la herida expuesta y la hemorragia inminente.
- ¡tenemos 7 minutos Mio! - exclamó el chico tomando a la mujer desde la cintura mientras esta intentaba liberar el agarre para continuar la curación.
- !morirá si no detengo la hemorragia! - gritó desesperada.
- déjalo - ordenó Haru con un semblante de indignación nunca antes visto.
La mujer se puso de pié limpiando las lágrimas con el dorso de su mano mientras Haru se dirigía donde Sakura para cargarla entre sus brazos.
- Oh Sasuke lo siento - susurró nuevamente la castaña inaudiblemente antes de seguir a su esposo fuera de la habitación.
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Hola!
¿ Ha sido demasiado ? ¿ No ?
GRACIAS POR LEEER ! Y por todos sus comentarios
NO OLVIDEN COMENTAR OPINIONES, CRÍTICAS, IDEAS SOBRE EL FUTURO, ETC
Espero que se encuentren bien junto a sus familias
Ánimo para todos los que aún deben trabajar o tienen algún familiar que no puede parar
Les envío un abrazo !
