"Reprimir"
.
.
.
.
.
Katsuki se dirigió colina abajo, presintiendo que quizás la prensa lo atacaría de preguntas, y prefirió huir de aquel funesto encuentro.
Para su desgracia, al bajar la colina, se encontró con Todoroki.
—Bastardo— Masculló a lo bajo, irritado de verlo.
—Y Midoriya?— Preguntó.
—Qué te importa dónde está?!—Resopló.
—Me importa mucho— Profirió cambiando su indiferente gesto, a uno más ameno.
—Nunca te importó, Deku— Katsuki resaltó.
—Me interesa saber cómo mejoró tanto en dos años— Espetó. Fue como haberle tocado un nervio a Katsuki aquello. —Es impresionante la enorme cantidad de poder que ejerció con tan poquito esfuerzo, o sea, no me lo esperaba de alguien tan torpe como Midoriya—
—Puedes dejar de hablar de Deku?!— Lo empujó. —¡Me tienes harto! No se por qué nos juntaron en esto—
—Porque Midoriya anda de vacaciones— Remembró Todoroki en desazón. —Y si él anda de vacaciones, te corresponde a ti trabajar conmigo—
—Prefiero trabajar con el cuatro ojos que con una basura como tu—
—Qué duras palabras para alguien que ama a su amigo de la infancia y que nunca se lo ha dicho— Dijo en tono sarcástico; Katsuki lo ojeó, una vena en su sien palpitaba con fuerza. —Acaso es por miedo al rechazo de Midoriya? O porque ya no te verá como antes?—
—¡Cállate!— Gruñó, alzando los hombros.
—Yo digo que tienes miedo que Midoriya se vuelva a alejar de ti— Concluyó, moviendo las cejas, empleando un tono bastante sarcástico y frío. —Y si, Midoriya se fija en alguien… pobre de ti— Dijo en una sonrisa falsa.
—¡Suficiente!— Se intentó defender, pero sabía que esas palabras por muy latosas que eran, a fin de cuentas, eran ciertas. Katsuki temía que Deku se alejara de él al confesarle sus sentimientos, y también temía que lo dejara por alguien más como ya lo hizo con el bastardo que tenía enfrente y seguía molestándolo.
—Sé que digo la verdad!— Farfulló Todoroki, encarándolo. —No intentes negar todo como siempre lo haces, Bakugou, ya me sé esas mañas tuyas; por eso le dije a Midoriya cuando éramos novios que tú eras una mala influencia para él—
—Tu eres el bastardo que anduvo con Deku por conveniencia— Atacó Katsuki.
—Y tu eres que el que anda detrás de Midoriya como un pobre desdichado— Hizo una mueca de disgusto al verle de reojo. —Y sigues siendo un cobarde—
—Cómo me dijiste?!— Estalló en cólera.
—Eres un cobarde— Repitió burlón, moviendo la cabeza de un lado a otro. —Contento?—
—-¡Pedazo de escoria!— Katsuki se le acercó a incrustarle un puñetazo en el rostro, pero antes de que este llegara, la prensa había arribado a su encuentro y sus chances de golpearlo se fueron directas a la basura.
—Más te vale guardarte esos instintos animales, Bakugou, sino, Midoriya te terminará odiando— Le susurró Todoroki, cuando él se frenó de golpearlo. —Acuérdate que yo fui su novio por cuatro años, por supuesto que conozco lo que le gusta, mucho mejor que tu, porque tu solo conoces al Midoriya de la infancia, no al adulto y esos son completamente distintos—
Katsuki lo miró alterado, refrenando el impulso de acribillarlo a golpes, suprimiendo esos deseos porque de no hacerlo, quizá Deku lo odiaría por ser de esa manera con las personas, y si Deku lo odiaba, entonces para qué servía amarlo tanto si no era correspondido.
Además, en qué sentido el Deku de la infancia y el de la adultez diferían? Para él, los dos eran iguales, porque aún veía los mismos gestos en el rostro de Deku, las mismas risas, el llanto descontrolado, la intensa determinación por ayudar a los otros, su gentileza, su humildad, su inteligencia natural.
Esos detalles perduraban en el nerd, y perdurarían siempre.
Para Katsuki no tenía el más mínimo sentido el comparar a los dos Dekus que conocía, si eran la misma persona.
Todoroki solo jugaba con él.
—Shouto— Una reportera se introdujo a preguntarles. —Cómo fue trabajar con Ground Zero?—
Katsuki rodó los ojos, emitiendo un suspiro vago.
—De hecho, fuimos ayudados por el héroe Deku— Respondió con displicencia. Él se volteó a ver al maldito de Todoroki con derroche de ira.
—El héroe Deku?!— Repitió la reportera con el rostro ilusionado.
—Sí, él está aquí en esta ciudad— Anunció mediante una sonrisa falsa.
—Pero, él está en Latinoamérica— Repuso la reportera. —Eso quiere decir que él regresó?—
—Así es— Asintió Todoroki. —Ground Zero, nos puede explicar mejor eso, o no?— Lo ojeó con esos ojos bicromáticos que tanto repudiaba. Katsuki apretó los dientes, conteniéndose de no hacerlo estallar a ese idiota en cualquier momento.
—Es verdad?— La reportera dirigió su atención a él, plantándose con los ojos luminosos.
—Es verdad— Confirmó, y se retiró de las cámaras y la prensa, escuchando los gritos de felicidad de los reporteros detrás suyo.
Cuán idiota se podía ser por Deku.
Se sentía que se hundía en una laguna de pensamientos recurrentes, hasta que la recurrencia se transformara en hábito. Un hábito terriblemente molesto, constante y casi permanente.
Una laguna que se mecía en lluvia, una lluvia que caía desde lo muy alto del cielo, una lluvia que no podía detener por mucho intento que hiciera por hacerlo, y cuando todo se nublaba el silencio estremecedor era su compañía para pensar.
No hubo más remedio que regresar a la agencia con la pesadumbre de que lidiaría con sus amigos, los cuales, de seguro le preguntarían de Deku, y él no estaba de humor para explicar que éste lo dejó solo para irse a arreglar una camisa. ¡Una maldita camisa!
—¡Bakugou!— El primero en acercársele fue Kirishima, quien lo saludó y lo felicitó por haber cumplido con la misión.
Él asintió, echando un suspiro flojo.
—Bro, cómo te fue con Midoriya?—
El estómago se le contrajo e hizo ese movimiento que hacía cuando algo le daba resentimiento; y este, era el caso.
Le dirigió una mirada parca a su amigo, deslindándose de él.
Kirishima puso expresión de desconcierto.
—Qué sucedió?— Preguntó. —Hicimos mal en mandarlo contigo? Sabíamos que no querrías trabajar con Todoroki y cuando vino Midoriya a buscarte, no vi el porqué no darle la dirección de la misión—
—No lo hubieras hecho, idiota!— Refunfuñó, con los hombros gachos.
—Qué tal estuvo?— Apareció Kaminari, poniéndose a lado de Kirishima. —Eijirou y yo hicimos excelente trabajo al mandarte a Midoriya—
—Denki, creo que no lo hicimos— Le informó Kirishima, ojeándolo en sigilo. —Metimos la pata en esto—
—Qué? Pero a Bakugou le gusta Midoriya— Insistió Kaminari, terco. Kirishima rodeó con su brazo a Kaminari de la cintura, apegándolo a su costado.
—Lo sé, pero no hay que irritar más a Bakugou— Aconsejó.
Katsuki estaba allí viendo su intercambio, que curiosamente, le dio envidia, pues, esos serían él y Deku, si las cosas hubieran sido diferentes, cosa que no fue así, y lamentarse por ello, solo empeoraría su sentir.
—Deku está de vacaciones— Se plantó firme ante ellos. —¡No lo expongan a trabajos que no le corresponden, par de idiotas!— sus amigos lo miraron espantados, mas no se inmutaron. —¡E hicieron lo que yo no quería que sucediera!—
—Qué cosa?— Interrogó Kaminari con su cara de inocente.
—¡Que Deku viera al bastardo mitad y mitad!— Expuso enojado. —El bastardo no tuvo vergüenza con Deku—
—Y qué le dijo?— Dijo Kaminari. Kirishima, le dio un codazo en el costado, mirándolo con cara de que no dijera más.
Katsuki se fue indignado por las imprudencias de Kaminari.
Llegando a casa, insertó la llave a la cerradura, abriendo la puerta, esperando que Deku estuviera allí, pues no se imaginaba que se hubiera ido alguna tintorería a arreglarse la camisa.
Por fortuna, cuando tenía ese tipo de misiones, le daban chance de salir antes del trabajo, era por eso, que al entrar vio que apenas la luz de la noche se asentaba por la madera del suelo.
—Estoy en casa— Anunció su presencia, sin embargo fue recibido con un grito dramático de Deku, diciendo:
—¡Oh no a mi camisa no se le quita la mancha!— Escuchaba el sonido de que algo se estaba puliendo, o fregando, en sí no supo distinguir el tipo de sonido que era, pero sabía que Deku estaba tratando de quitarle las manchas de sangra a la camisa con desesperación.
—Deku— Mencionó adentrándose al cuarto, viendo que Deku, en efecto, estaba limpiando la camisa con una toalla húmeda en el piso delante del sofá donde dormía y tenía una laptop abierta en la mesa.
Era la primera vez que veía algo más de las pertenencias de Deku desde que arribó a su departamento. Ahora ya sabía que el nerd poseía una Macbook Pro.
—Ah, hola Kacchan— Se percató de su presencia en el departamento.
—Nerd— Musitó. —Estás tratando de limpiar tu asquerosa camisa en mi piso?—
—Em— Deku movió los ojos preocupado. —Lo siento, Kacchan, mejor me voy a la tintorería—
—Están cerradas a esta hora, estúpido— Dijo para retenerlo, sabiendo que no tendría otra opción, mas que ofrecerse él mismo a limpiarle la camisa.
—Sí?— Dijo decaído, prosiguiendo en frotar la camisa con la toalla. —Que mala onda—
—Deku— Dijo exhalando.
—Dime, Kacchan— Subió la mirada, atento.
—Dame tu camisa— Extendió la mano a él.
—Qué?— Éste le miró interrogante.
—Dame tu maldita camisa— Se la arrebató de su agarre. —Yo te la limpiaré, ya que no puedes hacer nada bien, inútil—
—De verdad?— Preguntó impresionado.
—Estas manchas no se quitan con una toalla— Rezongó, inspeccionado la camisa hawaiana del nerd con disgusto.
Que malos gustos por la ropa tiene Deku, pensó conflictuado.
—Cómo es que tienes una Macbook Pro, y una camisa tan mediocre como esta?— Inquirió, moviendo la cabeza negativo.
—¡Kacchan!— Exclamó Deku—Esa camisa me la regalaron en mi cumpleaños, significa mucho para mi— Dijo con una sonrisa tímida.
El pecho se le oprimió de golpe.
—Fue una chica?— Se atrevió a decir. La lengua le escoció el paladar en amplio desazón.
—No— Negó, dirigiendo su mirada a la camisa con aprecio. —Me la regaló mi compañero de trabajo—
El mismo idiota del que siempre hablas?, quiso decir, pero se detuvo al ver que Deku continuaba.
—Bueno, siempre que viajamos a una misión, me compra una camisa— Explicó, vacilando con sus dedos. —No me dice porqué lo hace, pero suele comprarme una camisa a cada lugar que vamos— Sonrió como recordando algo lindo. —Y en mi cumpleaños me la regaló como muestra de nuestro arduo trabajo y sacrificio—
—Esto?— Katsuki alzó la camisa con disgusto.
—¡Sí!— Carcajeó alegre. —Tocó la casualidad que estábamos en Cancún, y al terminar la misión, me dio la camisa esa misma noche—
—Ya veo…— Desconoció cómo responder ante esa situación, porque le fue muy difícil conjeturar algo coherente.
Los celos y la impotencia jugaban un papel muy importante en la vida de Katsuki y si chocaban entre sí, acabaría en tragedia.
—Pero, tengo otras camisetas, Kacchan— Repuso orgulloso. —Como esta— Enseñó la camiseta que él estaba usando. —Me la compré en Vallarta, en el Sr. Frogs— En efecto, era una camiseta del Sr. Frogs de color verde. —Son muy cómodas—
—Tienes gustos horribles para la ropa— Farfulló, viendo que Deku se quedó boquiabierto de su comentario.
—Tu crees?— Masculló tomándoselo en serio.
—No lo creo, es— Corrigió, llevándose la horrenda camisa manchada consigo al baño, sabiendo lo que haría para limpiarla.
—Piensas que me visto muy feo?— Interrogó inocentón.
—Sí, idiota— Rechinó los dientes, metiéndose al baño. —Limpiaré tu camisa, así que no me molestes!— Advirtió, cerrándole la puerta en su cara.
—¡O-ok Kacchan!— Dijo del otro lado. —¡Eres genial! ¡Tu puedes!—
Katsuki rodó los ojos, nuevamente rendido a esos encantos que con tanto ahínco trataba de reprimir, mas no creía que podría hacerlo por más tiempo.
Pronto se hartaría de contenerse tanto que terminaría por estallar y besar a Deku, y no dudaba que ese pronto, llegaría más rápido de lo que antelaba.
.
.
.
.
.
P.D. Pobre Kacchan! Esperemos que las cosas sean mejores para él.
Y Deku súper preocupado por su camisa.
