Hospital Provincial de Forks — Forks — Martes 29 de diciembre de 2009 — 10:14 AM

— Pase —se oyó la voz de Emily desde el interior de su consulta.

Edward abrió la puerta y asomó la cabeza.

— ¿Tienes un minuto? —preguntó con cautela.

Emily asintió e hizo un gesto con la mano para que pasase y se sentase.

— Es sobre Bella de lo que quieres hablar… —aseguró— ¿Me equivoco?

— No —Edward sonrió —es sobre ella.

— Pues tú dirás… —dijo Ella dejándose caer en el respaldo de su silla y prestando toda su atención a Edward.

— Michael, el hom… el tipo que maltrataba a Bella está en el hospital —dijo Edward.

— ¿Qué? Pero… ¿qué ha pasado? —preguntó ella asombrada.

— Le dieron una paliza en la cárcel, además de otras cosas… él está en coma por sobredosis —explicó Edward.

— ¿Y por qué estás aquí? —preguntó Emily.

— No sé como decírselo a Bella —dijo Edward con nerviosismo—, sé que ella debe saber, pero no sé cómo hacerlo. No me gustaría que esto le afectase.

— Bella es más fuerte de lo que aparenta y estoy segura de que lo superará —sonrió Emily— solo díselo… sé que no es la mejor opción, pero con Bella funciona así. Lo he comprobado, los paños calientes no van con ella.

— Gracias —dijo Edward sonriendo tenuemente.

— No tienes que darlas… Bella es mi paciente —contestó Emily devolviéndole la sonrisa.

Edward asintió pero se quedó sentado frente a Emily mirando sus manos fijamente.

— ¿Hay algo más? —preguntó ella.

— No... bueno sí... verás… esto no es fácil —murmuró para sí mismo— es que eh…

— Edward… solo dilo —lo animó ella.

Edward suspiró y la miró a los ojos desviando la mirada al instante en que ella le devolvió la mirada.

— Sabes que Bella y yo estamos juntos… —susurró Edward, Emily asintió— ella y yo nunca hemos, verás nunca hicimos… —resopló y se pasó una mano por el cabello en claro síntoma de nerviosismo.

— Nunca habéis tenido relaciones sexuales… ¿es eso lo que querías decir? —preguntó Emily ocultando una sonrisa a duras penas.

Edward asintió mientras sus mejillas se coloreaban levemente.

— No sé si ella esté preparada… y tampoco sé como proponérselo sin hacerla sentirse mal si no puede todavía —murmuró él.

Emily suspiró y miró sus manos entrelazadas.

— En eso no puedo ayudarte —dijo tajantemente— sé que debería pero no puedo. Bella es la única paciente con la que no puedo predecir nada de lo que hará ni sus reacciones.

— ¿Qué quieres decir? —preguntó Edward confuso.

— Cuando Bella me habló de vuestra relación no le dije nada, pero yo no creía que fuese lo correcto. Ella había pasado por una experiencia muy traumática, el unirse sentimentalmente a otra persona tan rápido pensé que no sería nada bueno —dijo Emily—. Pero me equivoqué, la autoestima de Bella comenzó a crecer gracias a estar contigo. Nunca lo creí posible, pero así fue. También cuando me habló de vuestro compromiso hace unas semanas pensé lo mismo, "demasiado precipitado" pero nunca la he visto tan feliz como ayer cuando me mostro su anillo de diamantes. Así fue con sus bebés… creí que serían para ella un recuerdo constate de lo que había pasado, pero ella se aferró a ellos y creo que sí lo está superando es en gran parte gracias a esas niñas.

— ¿Entonces? —preguntó Edward confuso.

— No lo sé… con Bella nunca sé. Puedo decirte que no está preparada y mañana mismo ella se entregará a ti. O puedo decirte que está perfectamente y ella necesite un tiempo más —dijo Emily— Bella me confunde, se sale de las normas establecidas en pacientes de ese tipo. Ha salido de ese pozo con una facilidad asombrosa, no es fácil lo que está haciendo, y ella lo hace con una sonrisa y sintiéndose más fuerte con cada paso. Quizás es gracias a ti y a las niñas… también puede que al apoyo incondicional de tu familia y la suya. ¿Puedo confesarte algo?

Edward asintió.

— Alguna vez la he envidiado… yo en ocasiones todavía tengo pesadillas y eso que han pasado casi diez años… —susurró Emily— he pensado en dejar de tratarla o al menos bajar el ritmo de las sesiones, ella realmente no lo necesita.

— ¿De verdad? —preguntó Edward.

— Sí… ella es más fuerte de lo que aparenta, ya te lo he dicho. Tiene una especie de bloqueo mental que la hace alejarse de las cosas que le provocan daño. Ella ha dejado el capitulo con Mike muy atrás… quizás el saber que él está aquí y en ese estado la obligue a dar dos pasos hacia atrás… o quizás sea todo lo contrario y avance. Ya te he dicho que con Bella nunca sé lo que pasará —Emily se puso repentinamente seria y miró a Edward— lo que sí que te voy a pedir es una cosa, puedo decir que conozco a Bella, así que sé que te pedirá ver al tipo ese, no se lo permitas. Ya no solo por el daño psicológico que eso pueda provocarle.

— ¿Por qué entonces? —preguntó Edward con el ceño fruncido.

— Por todas las mujeres maltratadas —dijo Emily con solemnidad— hemos luchado mucho para que se nos respete y para que se haga una ley en nuestro nombre. Sí ahora Bella se salta la orden de alejamiento y va a visitarlo, echará por tierra todo ese esfuerzo.

— Entiendo… —susurró Edward.

— No puede saltarse esa orden también por seguridad… —dijo Emily— si el tipo se recupera y es él que se la salta el día de mañana no podrán hacer nada porque ella se la saltó con anterioridad.

— Gracias Emily —dijo Edward poniéndose en pie.

Edward condujo hasta su casa pensando en todo lo que Emily le había dicho, él sabía que Bella era alguien extraordinario, que su mente no se parecía en nada a la de los demás. Ella se estaba recuperando de un modo asombroso. En un año estaba casi recuperada cuando otras mujeres todavía estaban en la primera parte del tratamiento.

Metió el coche en el garaje y suspiró antes de bajarse y entrar en su casa. Bella estaba en la cocina, cada una de las niñas estaba en una sillita especial sobre la encimera. Ellas dormían mientras Bella preparaba el almuerzo.

— Hola amor —susurró en su oído dejando en beso en sus cuello.

— ¡Hola! —canturreó Bella— hoy llegas pronto.

— Lo sé… —sonrió Edward— te echaba de menos y decidido volver antes.

— ¿Y tú jefe te permite eso? —preguntó Bella enarcando una ceja.

— Sabes que tengo enchufe… puede que porque el jefe sea un poco mi padre —dijo Edward sonriendo.

Envolvió a Bella en sus brazos y la besó en los labios. Bella enredó sus manos en su cuello y le devolvió el beso con fervor. Después de unos minutos Edward se alejó de ella algo azorado y jadeando. En su cabeza solo estaba el hecho de intimar con Bella un poco más, de sentirla más suya todavía, pero primero tenía que contarle sobre Mike.

— Debo decirte algo —susurró Edward rascándose la nuca.

— ¿Pasa algo malo? —preguntó Bella volviéndose para añadir un sándwich más para Edward.

— No… bueno, no sé realmente si sea malo para ti —dijo Edward con dudas.

Bella dejó lo que hacía y miró a Edward con atención.

— Mike está en el hospital —dijo Edward recordando el consejo de Emily "sin paños calientes"— está en coma por una sobredosis.

— ¿Sobredosis? —preguntó Bella asombrada.

— Sí… además le han dado una paliza —Edward decidió omitir la otra parte de sus estado, creía que era mejor que Bella no tuviese toda la información, al menos en ese sentido.

Ella se quedó estática en su lugar, mirando a un punto fijo en el suelo. Sus manos se retorcían una contra la otra y su ceño estaba levemente fruncido.

— Bella… —susurró Edward acortando el paso que los separaba, pero ella dio un paso atrás alejándose de él.

— ¿Vivirá? —preguntó en un susurro casi inaudible.

— Carlisle no lo sabe… está grave pero estable, depende de su evolución durante los próximos días —dijo Edward.

— ¿En qué hospital está? —preguntó Bella con un poco más de convencimiento.

— Aquí, en Forks.

— Quiero…

— No —dijo Edward tajante— no irás a verlo ¿qué pretendes con eso?

— Él… Edward, él…

— No puedes quebrantar la orden de alejamiento, no te dije nada por lo de Jessica porque nadie os vio a ti y a Emmett, pero con Mike será diferente —dijo Edward— , hay policías custodiando su habitación y tomando nota de quien entra y sale. No voy a permitir que entres allí, ni siquiera voy a dejarte acceder a UCI.

— ¿Por qué? —preguntó Bella alzando la barbilla con orgullo.

No quería que nadie le obligara nunca a hacer nada en contra de su voluntad. Ella quería ver a Mike, quería verlo para poder cerrar así por fin ese capítulo de su vida que quería olvidar. Pero no permitiría que Edward decidiese por ella solo por querer protegerla, no era una niña, y si Mike estaba en coma como decían, no corría ningún riesgo, no podía hacer nada en su contra.

— Ya te lo he dicho, la orden de alejamiento. No es solo porque yo no quiera que vayas, que no quiero. Pero te dejaría hacerlo si supiese que eso no te afectará —explicó Edward— pero Bella, no será bueno para ti, me refiero a legalmente. Si tú te saltas la orden hoy, él podrá hacerlo maña sin repercusiones.

Bella suspiró… Edward tenía razón, Jasper se lo había explicado una vez.

— De acuerdo —dijo sonriendo.

Sin más se dio la vuelta y continuó preparando los sándwiches. Edward la miró durante unos minutos. No mostraba ninguna emoción en su rostro. Le había dicho una noticia muy impactante sobre Mike, el hombre que la había maltratado y ella había reaccionado como si le hubiesen dicho que mañana llovería, parecía que le daba igual.

— Bella —la llamó— ¿Estás bien? Dime que piensas por favor.

Sissi despertó y Bella se giró para cargarla y hacerle algún cariño.

— Estoy bien Edward —dijo Bella sonriéndole a su hija— Mike tiene lo que se ha buscado… ¿nunca te han hablado del karma?

Edward jadeó y parpadeó sorprendido. Después de la sorpresa inicial se acercó a Bella y le arrebató a Sissi de sus brazos haciéndole él los mismos mimos ganándose algunos gorgojeos alegres de su parte.

— ¿Sabes una cosa Sissi? —le preguntó Edward— Tu madre es la mujer más maravillosa e increíble que he conocido.

Bella se acercó a él y besó su cuello poniéndose de puntillas desde su espalda.

— Te amo Edward —susurró en su oído.

Edward se giró y le dedicó a Bella una sonrisa deslumbrante. Nunca se cansaría de escuchar esas palabras de sus labios.