"Hace tiempo...

Únicamente acompañado por la fina lluvia nocturna, Ben paseaba por las empapadas y solitarias calles hasta llegar a su destino, completamente absorbido por sus pensamientos. Lo habían echado como un perro de su último trabajo y no sabía como se lo iba a explicar a su madre. Las deudas que había dejado el que hacía llamarse su padre daban la sensación de ser inagotables, que se multiplicaban por cada segundo que pasase. Se sentía completamente frustrado, quería seguir estudiando, pero no quedaba otra: o dejaba los estudios o dejaban su casa para vivir en la calle. Sabía que aquello iba a entristecer en demasía a su madre pero estaba dispuesto a hacer ese sacrificio. Cuando tuviera dinero ya se atrevería a estudiar lo que siempre quiso: arte dramático. Hasta entonces no sabía que le iba a decir a la banda "Los Caballeros de Ren", el mejor grupo masculino de tecno- punk- rock- alternativo- anti sistema democrático. Como cantante y guitarrista principal, tenía que pensar por el grupo y su estética negro cuervo – abandonado de la vida. Necesitaban dinero para participar en el Amateur Galaxy. Era la oportunidad de oro para poder tocar y ganar fama y dinero.

Nadie le había avisado que a los diecisiete años la vida iba a ser más dura que la calle que pisaba.

Llegó al pequeño local que habían rentado para practicar su música. Para su sorpresa, estaban los caballeros estaban ensayando con sus instrumentos. Las chicas habían ocupado los sofás que habían recogido y cubierto con mantas que habían por sus casas y el lugar estaba lleno de cervezas, con las neveras abiertas de par en par para hacer desaparecer cada cerveza que tanto les había costado. Su chica le sirvió una espumosa rubia que tanto le gustaba.

" ¿Otra vez, Kylo? " preguntó su chica con una perversa sonrisa en los labios

" No pinches, Nova " le pidió él antes de darle un largo trago a la cerveza " Si, me han vuelto a echar en cuanto han sabido que no tengo 18. A este paso me toca prostituirme "

" ¡Qué buen título para una canción! " escuchó gritar a uno de sus compañeros " ¡Y la letra se hace sola! No me dejan trabajar, no me dejan zampar, puto estado opresor, come mi enorme... " empezó a cantar mientras que sus dedos bailaban sobre las cuerdas de la guitarra creando un estridente sonido. Se escuchó un golpe seco y aquel chico dejó de cantar.

" ¡Calla, cerdo! " gritó otro de sus compañeros.

Ben empezó a reír. Aquellas tonterías que hacía su banda lo hacían olvidar todas sus miserias. Empezaron a ensayar su famosa canción Cookies del Lado Oscuro a todo volumen. Sin preocuparse de las chicas vaciando sus provisiones, deudas, padres horribles o madres descorazonadas, las locas notas acompañadas de las más atrevidas letras eran lo que más importaban en ese momento. Nada más. Podía ver a su preciosa Nova disfrutar de todo aquello. De alguna forma extraña, dentro de toda la aventura sexual sin compromiso que tenían, sabía que ella quería más. Se lo quería dar, pero debía aparentar ser un chico rudo y conseguir dinero para encauzar esa extraña pero erótica relación que tenían. Con ella si que veía un futuro que su madre no había alcanzado de familia feliz sin padres que se marchaban a por tabaco y volvían solo para decir que necesitaban ayuda económica.

" ¿Nos vamos de marcha? " preguntó una de las chicas al escuchar las últimas notas que componían la extraña pero exitosa canción. "El cuerpo pide marcha."

Los chicos sonrieron ante la pregunta de la chica. Solo habían ensayado una canción, pero tenía razón. Era día de fiesta y ellos no se podían quedar tocando sus caros y robados instrumentos. Con ganas de sádica y mala diversión, dejaron los instrumentos y cogieron sus extravagantes negras máscaras y sus rojizas armas de barrio bajo para salir de fiesta. Las chicas intentaron marchar con ellos pero no las dejaron hasta que limpiaran el desastre de las cervezas y cubrieran con plata de su bolsillo todo lo que habían consumido.

Las diversiones de los Caballeros de Ren eran los más clásicos y clichés de una banda de malotes de una ciudad olvidada. Acompañados de su propia banda sonora rock extraña, no les importaba que cosa había delante, si una señora con bolso perfecta para robar, un cubo de basura perfecto para prender fuego o anchas cristaleras que pedían a gritos que les pasara algo: los caballeros de Ren pondrían su toque brutal con algún golpe o pintada roja. Era un terror un poco bizarro, fuera de lo común con el que todos los miraban con desagrado o miedo. Nada más.

O eso creerían esa noche, sin saber que de todos los locales que iban a destrozar, aquel particular fuera su perdición. Una sonora alarma aturdiría sus sentidos y llamaría de forma inmediata a los policías. Una noche en el calabozo separados por sexo suplicando que su madre no se enterase para que no lo humillara delante de sus amigos. No soportaría que el nombre de Kylo Ren quedara por los suelos por un jalón de orejas de la señora Organa. Suspiró e intentó hacerse el duro, ocultando en parte el miedo a que le pasara algo como en las series mandalorian. No quería que le hicieran un hombre y después que lo dispararan a matar.

" ¿Kimono de Miel? " preguntó uno de los carcelarios. "¿De vosotros quien es Kimono de Miel?"

" NO hay ninguno con ese nombre, solo Kylo Ren " intentó aparentar confianza y seguridad, matizando bien su nombre, a pesar de que sus ojos revelaran el terrible miedo que tenía a que fuera su madre

" Lo que sea, sal, han pagado por ti "

El comisario señalaba a un siniestro y calvo trajeado quien lo observaba con ojos de querer hacerle cosas sexuales sin pudor alguno. Intentó seguir con su apariencia, pero el secretismo y la oscuridad que envolvía todo aquello daba la sensación de que iba a prostituirse en cualquier momento con un asqueroso señor mayor que no conocía de nada. Él pidió que lo siguiera hasta llegar a bien lejos de la intensa vista de los policías. Se pararon al lado de un viejo cadillac color negro. Kylo Ren por fin mostró miedo: sentía que lo iban a secuestras con fines enteramente sexuales. El señor desconocido solo supo reírse del recién liberado.

" Los Caballeros de Ren sois un grupo bastante escurridizo "

" ¿Qué quiere? "

" Ofreceros una jugosa propuesta… "laboral" con posibilidad de ascender "

Con las orejas bien abiertas, Ben escuchó la extraña propuesta de volverse una serie de matones, trabajos esporádicos con los que luego podrían ser oficinistas. Hablaban de un dinero con el que no solo limpiarían las deudas, podría hacer la vida con Nova que tanto ansiaba: una vida completamente feliz.

En algún momento de la vida de Rey…

Una joven Rey intentaba contar las gotas de lluvia que chocaban contra la cristalera de su habitación. Se había quedado castigada una vez más por haberse escapado de la última casa. Faltaba poco y, de la misma forma que intentaba contar las gotas, contaba los minutos que quedaban para ser mayor de edad y poder marcharse. Debía estar estudiando, pero Unkar Plutt sabía como castigar de tal forma que fastidiaba a la joven. Ya no soñaba con familias perfectas, domingos de barbacoa y días de camping, en su mente solo sabía pensar como sobrevivir en aquella cárcel.

De pronto se oyeron gritos y golpes. Asustada, Rey salió a ver, completamente asustada, como unos extraños habían empezado a romper la sala principal. No podía ver sus caras, estaban completamente tapadas por unas extrañas negras máscaras. Intentó hacerles frente, pero solo se llevó un gran golpe a cambio. No entendía porque, solo podía ver como el viejo Unkar les intentaba hacer frente con llamada a los policías, se llevaban algo completamente desconocido y se marchaban dejando un gran desastre detrás de ellos.

Nunca habían trabajado tanto por algo que no sabían que había ocurrido.

Ahora...

Ambos se quedaron sin habla por un momento. No sabían que si habían coincidido una vez antes de tener a Anakin como alumno. En cierto modo, daba gracia verse como eran antes y en la forma que habían acabado juntos en un sofá con series policíacas y pizza carbonara. Ben si se reía de si mismo, llegó a ser oficinista amargado pero se quedó sin aquello que realmente pedía su joven corazón de una familia con la que creía que era el amor de su vida. Se reía de la teoría del primer y único amor verdadero.

" Hux y yo ahora somos compañeros de Yoga, no se que le harías para que te odie... "

" ...Varias cosas " dijo aguantando la risa, rompiendo con la estética seria que se había formado entre ellos. " Pero no te buscaría si no necesitaran de mi oficio como oficinista limpiador de material no deseado de Snoke "

" Ben, esto es absurdo " Rey paró en seco. Podía ver como la mano de Ben intentaba alcanzar la suya de forma sutil, pero ella lo había captado al momento. Era hora de servir el té " Te tengo que contar algo... "

Con las palabras más frías y directas que pudo pensar en ese momento, le contó el contrato que había hecho con el señor Sheev Palpatine, el que decía ser su abuelo, acompañado de cada realidad que mostraba el dossier que tenía bien guardado. Sin el más ligero tacto, la joven profesora repitió como mantra que era la mejor solución para el pequeño Anakin, que ella ya daba igual en toda esa ecuación que habían montado.

" ¿Puedes, por un momento, pensar en nosotros en vez de lo que tu crees que es mejor? " espetó furioso Ben Solo, mostrando un lado que Rey no quería volver a ver

" ¡Lo estoy haciendo! " respondió ella de mala manera " Lo hago por tu hijo "

" No, Rey, lo estás haciendo por ti. Estas siendo mucho más egoísta que la madre de mi hijo "