Si SiZhui era sincero, apenas recordaba que tenía sueño porque eran las nueve de la noche. Al parecer, alguien había encontrado muy divertido sacar su número de teléfono de quién sabe dónde y escribirle que era Lan JingYi, porque eso ni en sus sueños, ni en los más absurdos fanfics que ha leído lo había visto antes.
Sí, era todo tan absurdo que hizo lo que toda persona haría. Bloqueó al contacto que le había escrito.
Suspiró de alivio cuando vio que la barra de última conexión había desaparecido con ese bloqueo ¿Quién rayos era ese número desconocido, de todas maneras? ¿cómo había podido obtenerlo?
Otra notificación de twitter le distrajo, así que bajó la barra de notificaciones y presionó.
"¡Me acaban de bloquear!" puso JingYi, y entonces SiZhui tragó pesado cuando vio aquello. Seguro era una casualidad.
Sí, debía ser casualidad.
De todas maneras, desbloqueó el número. Le llegaron diez mensajes del dichoso usuario apenas realizó esta acción.
"Si
no
contestas
usaré
tu
chat
como
libreta
para
el
supermercado
¡Lo juro, Lan SiZhui!"
Eso decían los mensajes, pero SiZhui sólo tragó pesado nuevamente, desde su cama, sintiéndose tímido ¿Cómo podría comprobarlo?
«¿Cómo sabré que eres tú? ¡no tengo forma!» le respondió, sintiendo su corazón en la mano. Al mismo tiempo, pensó que ese acto era grosero pero ¿por qué Lan JingYi tendría interés en él?
"¿Debería mandarte un gif lanzando un beso para convencerte?" preguntó el número contrario, y ante eso, SiZhui sólo pudo soltar el teléfono espantado.
"¡No!" se dijo a sí mismo "¡si hace eso, moriré!".
Suspiró antes de volver a su teléfono, que parecía impaciente.
«Preferiría algo más... normal» aceptó, resignándose un poco a la idea "No quiero morir tan joven" continuó en sus pensamientos, mientras sentía el estómago ser roído por los evidentes nervios.
«¿Y si twitteo tu nombre? ¿es eso algo más normal?» repentinamente el contacto salió del chat y el teléfono de SiZhui comenzó a vibrar sin control.
Y ahí estaba. La cuenta de Lan JingYi, la cuenta personal de su ídolo, había tuiteado un hilo que tenía su nombre letra por letra.
Al momento en que un screenshot llegó a su chat, el hilo desapareció.
«¿Ahora sí me crees?» preguntó el desconocido.
Pero SiZhui había dejado caer su teléfono, sintiéndose ligeramente mareado.
«Si no me crees, ¡esto te convencerá!» y luego adjuntó una foto con la taza que había mandado a hacer, y ese diseño personalizado que había tardado en crear.
-¡Papáaaaaaa! —Gritó, sabiendo que era el único que podía haberlo hecho—, ¡eres el único que puede explicar esto! —Siguió alzando la voz, mientras se oía los pasos de su papá llegar al cuarto rápidamente.
-¿Ya te escribió JingYi? —Preguntó naturalmente, y entonces SiZhui sintió sus mejillas enrojecer—, ¡Sabía que le gustarías! ¡hice bien en poner tu número telefónico en esa carta! —Bramó con orgullo.
Al menos ya no podía acusar a JingYi de acosador.
-Sólo... quiero estar solo. Déjame analizar todo, eh, esto es raro, imposible, muy malo ¡debo decirle a Qing! ¡ella sabrá qué hacer! —Comentó, tomando el teléfono y buscando el contacto de su (autoproclamada) mejor amiga.
Pero esa noche seguramente los muchachos estaban descansado profundamente después de todo lo sucedido.
-¿No puedes...? —Su papá no completó la pregunta, mirándolo seriamente—, A-Yuan, ¿no puedes sólo hablar con él? —Preguntó, sentándose a su lado, mientras veía a su hijo en blanco—, sé que es difícil, sé lo que se siente, algún día te lo diré con más detalle, pero así me sentía cuando tu padre me habló por primera vez. —Comentó, mientras Yuan desviaba sus ojos del mensaje que había enviado el joven Lan—, ¿no quieres intentar acercarte? has tenido curiosidad por él desde la primera vez que lo oíste, ¿por qué ahora...?
SiZhui apretó el celular entre sus manos antes de exhalar pesadamente.
-Es extraño. —Confesó—, es extraño porque soy un chico aburrido que sólo sabe hablar de JingYi, ¿no sería raro hablarle de él mismo? —Dijo, con voz temblorosa—, por favor, quédate aquí, al menos hasta que me responda.
Wei WuXian sonrió con ternura y asintió en silencio.
Yuan volvió su mirada al teléfono, en ese teclado personalizado que tenía el rostro de JingYi.
«Entonces, ¿eres Lan JingYi?» preguntó, en una confirmación tonta porque no podía producir más frases coherentes.
«Pareces serlo tú, porque tienes una foto de perfil mía» respondió velozmente, mientras su papá se reía a más no poder, causando un sonrojo en SiZhui que definitivamente ocasionó que no pudiera pensar en algo coherente.
-¡Ponle que es porque se veía muy lindo en esa sesión! —Respondió su padre, mientras SiZhui tecleaba la respuesta, y veía el "escribiendo" que le provocaba una ligera arritmia.
«Ah, pensé que dirías algo como "porque te amo", ya sabes, cosas que suelen decir los fans» le escribió de vuelta, y Wei WuXian comenzó a reír aún más fuerte, si acaso era posible.
-¡Vaya, el muchacho es asertivo! —Gritó, mientras se sujetaba el vientre que ya dolía de tanto reír—, a este ritmo serás el pasivo-sumiso de la relación ¡no puedes permitirlo, hijo! —Comentó, mientras SiZhui sentía su rostro arder aún más en una vergüenza que ya no simulaba.
-¡Papá! —Dijo ya con un tono quejumbroso—, ¡puedes seguir ensayando, desde aquí me encargo yo! —Añadió, viendo a su papá alejarse con una sonrisa malvada.
Sí, sí, ya había tenido suficiente de las travesuras de su papá por toda una vida.
«Entonces mi papá te dio mi número...» comentó SiZhui, sintiéndose nervioso «¿lo siento?» se disculpó, aunque no era lo que realmente quisiera.
«¡Yo no!» respondió, sacando una carcajada en Yuan «de hecho, tienes algo que me pertenece» tecleó, y SiZhui se sintió curioso sobre qué podría ser aquello.
«¿Qué cosa?» consultó con duda, mientras se arropaba un poco, aún con la ropa del día puesta sobre su cuerpo, sintiendo sus párpados cansados.
«Aparte de mi corazón...» respondió el muchacho, mientras el corazón de SiZhui se aceleraba rápidamente, y sus mejillas se teñían de carmesí tras haberse calmado ante lo que había sucedido «tienes un par de audífonos míos en tu bolsillo, ¿podrías devolvérmelos?» dijo, y SiZhui en reflejo, había bajado sus manos a su bolsillo del pantalón, encontrándolos allí.
Un par de audífonos celestes con las iniciales "LY".
SiZhui sintió que hasta sus dedos se crisparon ¡eran los audífonos de Lan JingYi! ¿¡Ya era la bendita señal para escribirle a Qing sobre como su vida repentinamente se había tornado un fanfiction!? y para peor, uno de esos con "TN", porque el GaryStu en el que estaba entrando se sentía fuertemente.
«¿Por qué llegaron a mi bolsillo?» preguntó, mientras se acomodaba más sobre la cama y la almohada parecía acunar sus cabellos cómodamente.
«¡Porque quiero que nos veamos para que me los devuelvas!» le respondió «aunque deduzco que es muy tarde para ti, ¿aún sigues las reglas del clan Lan? porque si es así, permíteme disculparme, te encontraste con alguien que sólo es Lan de apellido» aquello sacó una carcajada bajita en SiZhui, que repentinamente sintió ternura en cómo el muchacho soltaba información muy espontáneamente.
«Pues, sí. Mi hora de dormir pasó hace unos... tres meses, desde que te conocí» había respondido con sinceridad, mientras sus párpados comenzaron a cerrarse «pero supongo que tenerte cerca es un buen somnífero, así que, buena noches...» había escrito, antes de cerrar los ojos.
No había dormido bien desde hacia unos dos meses, si era sincero. Cuando despertó, se sintió tan repuesto, como si fuera un alegre fin de semana que llegaba a su cuerpo, y el invierno entrante realmente fueron buenos sedantes en su cuerpo.
Hasta tuvo el agradable sueño de que JingYi le había mensajeado. Se rió un poco por la extraña fantasía, preparado para mensajearle a Qing y Xue Yang en el grupo de tres, cuando se dio cuenta de que tenía seis contactos en vez de los cinco usuales.
«Lan JingYi» decía. Y entonces el corazón de SiZhui comenzó a latir con fuerza.
-¡Papá! —Gritó, mientras sus manos no dejaban de temblar, y llegaba su padre al llamado; seguramente Wei WuXian seguía durmiendo—, ¡padre, papá le dio mi número a Lan JingYi! —Dijo con un tono de angustia—, ¿qué puedo hacer? ¡es tan...! ¡tan...! —SiZhui desvió su mirada al fondo de bloqueo de JingYi abrazando un peluche de Iguana gigante, color rosa, de ojos saltones—, tan lindo. —Murmuró, y su padre carraspeó para sacarlo de sus ensoñaciones.
-Mhn. —Dijo—, Wei Ying dijo que lo mejor era intervenir, no lo detuve. Lo siento. —Reverenció en una señal de disculpa que SiZhui trató de negar, ligeramente avergonzado.
Era claro. JingYi había sido el último en mandar un mensaje de un emoji bien extraño, y sería descortés de su parte no responder, ¿no era así?
Pero estaba seguro de que si le decía algo como lo que habían conversado el día anterior, moriría antes de poder contarle a Qing todo lo que estaba sucediendo.
¿Siquiera era necesario...? él sabía el tipo de persona que era. Aburriría a JingYi tan pronto como no le respondiera los mensajes, y entonces hasta ahí duraría. Y podría volver a admirarlo desde las sombras.
Pero nunca iría mal un mensaje de buenos días, ¿no...?
Mientras caminaba hacia la mesa para desayunar, escribió algo simple.
«Buenos días. Al parecer, es evidente que no sigues las reglas Lan, ¿has dormido bien? yo desayunaré con mi familia» escribió, y repentinamente se sintió ansioso. Escribió mucho, como si verdaderamente se esforzara en mantener la conversación.
Seguramente Qing y Yang seguían dormidos, porque muy apenas se levantaban a las doce, y si les era posible, se quedaban en la cama todo el día.
Suspiró cuando vio que, al momento, el mensaje de "en línea" apareció, y el escribiendo aparecía y desaparecía.
¿Había hecho algo mal?
«¡Ah!» mandó en un momento, seguido de una serie de stickers algo absurdos que definitivamente se parecían a los que su papá se dedicaba a enviar al chat de la familia «podría acostumbrarme a recibir mensajes así ¡si SiZhui dice que tenga un buen día, lo haré!» escribió, y entonces eso hizo que SiZhui se tropezara con sus propios pies, alcanzando a sujetarse del antebrazo de su padre.
-¿Estás bien? —Le preguntó, y Yuan pensó que tal vez sólo debía seguirle la corriente, pero ¡era tan difícil? ¿JingYi siempre había sido tan asertivo, coqueto y alegre?
Recuerda algunos videos en particular, mientras suspira con resignación. Lo era, y es era tan maravilloso, ¿cómo se suponía que superabas a un chico que en algún momento fue llamado "bebé", y sólo respondía "seré el bebé que ustedes quieran"? ¡era imposible!
JingYi era alguien imposible, y ahí estaba, en línea, tras la pantalla, y SiZhui todavía sentía un revoltijo de adrenalina cuando hablaba con él. Era como un estado nervioso andante, quizás incluso se parecía muchísimo a su tío Wen Ning cuando su tía Wen Qing le preguntaba hasta qué hora se quedó haciendo videollamadas para acompañar a su papá en su corrección de trabajos.
Se rió por la comparación y negó con la cabeza. No respondería a ese mensaje, porque definitivamente sentía que si lo intentaba, se desplomaría de inmediato en la mesa.
Cuando acabó el desayuno, aún eran las ocho de la mañana, por lo que decidió sentarse a escribir. Si era sincero, ¿por qué no describir lo que estaba pasando? nadie lo sabría, es más, nunca lo publicaría, sería algo así como "un secreto que llevaría a la tumba", su único fanfic 'rayita'...
¡No, todavía tenía dignidad! Se dijo, pero se sentó a escribir apenas tuvo tiempo.
No notó cuando la hora dio las diez de la mañana, hora en la que su papá se levantaba y su padre comía un aperitivo ligero en la mesa para acompañar a su papá. Y entonces SiZhui tomaba la ocasión para comer algo de fruta recién cortada que siempre se sentía gustosa al paladar.
Ese día tenía tareas, por lo que se encontró particularmente atraído a realizarlas para ignorar su teléfono, pero... era el día después del concierto ¡era una obligación conversar con sus amigos! ¡no podía sólo dejarlo así!
Quizás podía intentar hacer rápido sus deberes y entonces acabar todo.
Su teléfono volvía a vibrar, y supuso que era twitter por la notificación que había llegado. Cuando presionó el mensaje, era una foto del twitter grupal bajo la premisa "I found you", muy similar al tweet del día anterior, sólo que... JingYi sujetaba la taza que él había diseñado.
JingYi. Subió. Su. Taza.
¿Siquiera estaba respirando?
Trató de respirar. Sí, seguramente eso ganaba por ser un fanboy del muchacho. Quizás JingYi era muy afectuoso y bromista, ¿no? y eso no era realmente un problema, así que suspiró y siguió haciendo sus deberes.
Cuando terminó, se dio cuenta que quedaba media hora para las una de la tarde. El día se le estaba haciendo eterno como nunca.
Suspiró cuando pensó en continuar el capítulo del fanfic que desarrollaba, ¿y si era tedioso? ¿y si se hacía largo? ¡no! él iría a su ritmo. Entonces decidió recostarse hasta que el grupo de mensajería se activara.
No podía molestar a JingYi. Él era un idol, por lo que seguramente tenía todo ese día ocupado, y SiZhui no quería ser una molestia. No ahora.
Al final decidió hacer sus deberes, algunas guías de ejercicios rápido, y un resumen para no perder el hilo. Realmente era bastante el tiempo que invertía en ver algunos vídeos, y hablando de videos, ¿tal vez podía ver algunos...?
Vio la hora. Once y media. Realmente tenía tiempo. JingYi no estaba en línea y ¿por qué? ¿por qué repentinamente quería preguntarle qué hacía?
Calló esa voz interna y decidió buscar en Youtube algo que mirar.
Había un vídeo de variedades. Si SiZhui trataba de hacer memoria, ¿no fue Xue Yang el que comentó que cada muchacho tenía una especialidad?
«JingYi es experto en las entrevistas, ZiZhen puede manejar el ambiente en el escenario y Jin Ling es experto en los juegos» le había dicho.
Ya había experimentado dos de ellas. Nunca estaba mal ver un programa de variedades, ¿no es así?
Inhaló profundo y cliqueó, cuando vio el nombre del programa, sólo se sintió tonto.
Era absurdo. Muy absurdo.
Al parecer, era un programa reciente, porque actualmente el más bajo era JingYi, y tenía el ceño fruncido mientras Jin Ling lucía sumamente agradable, incluso sonreía mientras sujetaba el micrófono dorado entre sus manos.
-¡Mira, podré ser bajito, pero sé muchas cosas! —Exclamó repentinamente JingYi, mientras hinchaba sus mejillas y llamaba a ZiZhen con la mirada y rayos, eso era tan tierno, ¿cómo podía ser así?
-Pero hay algo que no sabes. —Dijo Jin Ling, mientras tomaba fuertemente el micrófono y su rostro mostraba altivez—, cómo luce la parte de arriba de la despensa donde ZiZhen guarda sus galletas.
JingYi pareció tener una nube negra en su cabeza.
-Tienes exactamente diez segundos antes de que tus ancestros lloren por el golpe que te daré. —Respondió, mientras ZiZhen sujetaba sus hombros riendo suavemente y SiZhui entendía por qué a Qing le gustaba tanto ZiZhen, era tan agradable, lucía realmente dulce.
Explicaron brevemente en qué consistía el juego en el que estarían ese día. Al parecer, era algo como "teléfono descompuesto" donde los chicos tapaban sus oídos con unos audífonos que limitaban su escucha.
Y entonces JingYi puso un ceño fruncido, como si no quisiera jugar, sin embargo fue el primero en tomar asiento y ponerse uno de los audífonos.
ZiZhen se sentó al otro extremo, y entonces Jin Ling levantó un cartel con la frase que ZiZhen debía decirle.
«Eres feo» decía, y ZiZhen hizo un ligero puchero.
-Que dice Jin Ling que eres feo. —Mencionó a todo pulmón, y Jin Ling llevó su mano al rostro ocultando su frustración, mientras masajeaba el puente de su nariz.
-¿Que soy soltero? Por supuesto. —Gritó JingYi de vuelta, ocasionando fangirleos en las muchachas que estaban en el estudio. Vio la negativa de ZiZhen y pareció confundido—, ¡habla más fuerte! —Bramó, y ZiZhen se vio perturbado.
-¿¡Que me case con un puente!? ¡Pero si no me gusta nadie! —Devolvió, y Jin Ling sintió ganas de golpearlos, o eso dedujo SiZhui, que sentía un poco de risa por todo.
-¿Cómo dices? ¿Que Jin Ling es un fácil? ¡Confirmo! —Y pareció colmar la paciencia del mencionado, que inhaló profundo, y se acercó a JingYi.
-Perdiste, microbio. —Dijo, y el aludido frunció el ceño.
-¡Es culpa de ZiZhen! ¡Él no sabe jugar! —Se quejó.
-¡Si fueras inteligente, estas cosas no pasarían! —Se defendió, y ZiZhen se quitó los audífonos.
-¡Me considero inteligente, ¿¡Sabes!? —Continuó el chico.
-¿Ah, sí? ¿Cuál es la diferencia entre un cigoto y un gameto? —Preguntó el más alto, y ZiZhen se puso en frente de ambos.
-¡No lo oigas, JingYi, está inventando palabras para confundirte!
Después de eso, Yuan sintió que no pudo detener la carcajada. Continuó mirando la sección, donde les preguntaron a los chicos la peor anécdota en esos cuatro años que haya sido provocada por otro integrante, y de inmediato JingYi se sintió identificado.
-Recuerdo una. —Respondió, y se plantó frente a Zizhen—, ¿Lo recuerdas, A-Zhen? —Preguntó, mientras ZiZhen lucía nervioso y Yuan no pudo evitar pensar en tremendo momento de otp que estaba teniendo.
-¿Sí?
-Cuatro meses. —Dijo.
Jin Ling alzó la ceja.
-¿De qué se queja ahora? —Preguntó, haciendo saber que conocía a JingYi lo suficiente como para saber cuándo se quejaba sin decirlo explícitamente.
-Ah, ignóralo.
-¡Me viste regar a Plants, el cactus de plástico, por cuatro meses! ¡No tienes corazón!
La inocencia de JingYi le dio ternura y un remezón en el corazón. Recordando a JingYi, seguramente ya era hora de ir a ver a sus amigos y contarles la situación extraña, pero su celular nuevamente vibró.
«¿Tienes tiempo? Resulta que el productor me regañó por los audífonos y quisiera saber si puedes venir a dejarlos... ¡Podemos salir juntos!» había escrito, y SiZhui sintió que se le fundió un fusible.
Entonces la situación era: su idol favorito había prácticamente manipulado la situación para que se encontraran, por algún motivo que él prefería ignorar.
«Necesito agradecerte adecuadamente» añadió al texto, como si realmente no estuviera colapsando. Inhaló profundo, salió de la cama, dejó el teléfono encima y comenzó a buscar ropa. ¿Algo casual? ¿Algo elegante?
Su papá llegó a la habitación.
-¿Cómo está mi rompe-corazones? —Preguntó, con un paquete de galletas en mano.
Yuan comenzaba a pensar que sus padres le daban demasiada comida.
-Bueno... Me pidió que le entregara algo ¿Puedes ayudarme a escoger un poco de ropa? —Pidió con algo de vergüenza—, no sé qué elegir, y no quiero verme mal junto a... Él. Pero es inevitable, es muy lindo. —Comentó.
-¿Qué tan lindo? —preguntó Wei Wuxian tomando asiento en la cama de SiZhui.
SiZhui tomó su celular, lo desbloqueó rápidamente y sonrió.
-Muy lindo. —Dijo, y comenzó a mostrarle fotos a su papá después de haber entrado a la galería—, ¡Mira cómo luce comiendo! ¡Y en esta se está riendo después de hacer una broma! ¡Y mira acá!
-Bueno, ya entiendo, es lindo. —Se carcajea Wei Wuxian, y acaricia el cabello de su hijo mientras SiZhui se siente un poco avergonzado—, pero tú eres más lindo. Seguramente hoy quieres vestir bien, ¿por qué no usas camisas a cuadros? Te quedan lindas. —Le dijo, y SiZhui siguió su consejo.
«¿Nos vemos a las dos entonces?» había escrito, aunque inmediatamente sintió ganas de borrar el mensaje, porque ¿no era acaso muy engreído creer que JingYi siquiera podía aceptar alguna de sus peticiones?
«¡Estoy tan feliz de que me hayas dado una hora tú! ¡Si SiZhui lo pide, no puedo negarme!» Respondió el muchacho, y Wei Yuan sintió repentinamente como si quisiera esperarlo antes, aunque después JingYi envió la foto de una heladería que SiZhui estaba seguro de conocer «¿nos vemos acá en unas horas?» Preguntó. Dio la afirmativa y luego se atrevió a suspirar, bloquear su teléfono y llevó sus manos hacia su cabello, peinándolo hacia atrás.
Eso haría. Iría. Tomó una mochila, guardó un libro, unos lápices, un cuaderno en blanco y tomó algo de dinero que había tenido en una pequeña cajita en su escritorio, como una reliquia, para momentos importantes, no para parecer protagonista de mangas similares a los que leía Xue Yang cuando Qing estaba viendo vídeos absurdos de ZiZhen.
Se acordó de sus amigos. Debía avisarles de alguna manera prudente, sin revelar aún todo lo que estaba sucediendo. Ya en la sala de estar, su papá estaba sentado frente a la computadora, y Yuan dedujo que simplemente avanzaba en su libro teórico o en su próximo best seller, ya no podía leer esas cosas con claridad.
Carraspeó antes de acercarse donde su papá, captando la atención del mayor, que le sonrió ampliamente.
-Papá, si llaman los chicos, diles que salí con un... compañero. —Dijo, sabiendo que si pronunciabala palabra 'amigo', ninguno de los dos le creería—, por favor, déjame contarles esto, no te adelantes ¿sí? —Rogó prácticamente mirando con ojos heridos para exigir conservar un secreto.
Era el colmo que su papá no supiera mantener sus labios cerrados.
-¡Lo prometo por la garrita! —Había dicho, y Yuan sonrió resignado. No podía creer que el mayor juramento de su papá fuera ese, y menos podía creer que ciegamente confiara en esa promesa de niños. Pero eso le emocionaba en demasía. Su papá aún era un niño en el fondo, y eso relajaba sus hombros, porque sabía que era la promesa máxima. Podía irse en paz.
Eran las una de la tarde cuando tomó el tren en dirección a la heladería y sus manos sudaron. Si era sincero, no sabía qué haría durante esa media hora de viaje, o siquiera qué haría con la media hora sobrante.
Hasta que recordó que tenía un fanfic a medio escribir en el celular... ¡Podía desahogarse escribiendo! Sacó su teléfono y leyó lo último que había escrito.
Vergüenza ajena. Podía jurar que lo mínimo que sentía era vergüenza ajena de sí mismo. Miró otra de las notas de su teléfono y vio un borrador de una idea que había nacido después de conversar con Qing sobre lo maravillosos que lucían su otp en un leotardo bailando tango.
Exhaló pesadamente. Sí, avanzaría ese escrito mientras todavía tuviera dignidad. Aprovechó que a esas horas el tren iba vacío y tomó asiento, mientras en sus audífonos sonaba algo de música instrumental, lo que más oía aparte de pop, música clásica y las canciones covers de JingYi.
JingYi realmente tenía bastantes covers.
Así se pasaron aproximadamente veinte minutos de viaje, entre su propia emoción e inmersión en la temática a desarrollar, y su cabeza contando mentalmente las estaciones.
Hasta que llegó y sintió que no podía con su propio peso sobre sus rodillas ¿Llevaba los audífonos? ¿llevaba algo para apretar por si los nervios eran demasiados?
Estaba seguro de que su papá había echado algunas frutas en su mochila y quizás qué otra indumentaria exhuberante. Prefería no mirar hasta que necesitara realmente abrir la mochila.
Tomó aire al bajar de la estación. Eran diez minutos a pie, por lo que sus audífonos permanecieron inamovibles de sus oídos mientras mecía la cabeza al ritmo de una canción del proyecto ficticio que le gustaba asu papá -bueno, uno de los varios- y se deleitaba con el ritmo pegajoso aunque no entendiera del todo qué decía.
Vio la heladería, y por los nervios, sus pulmones exhalaron todo el aire que llevaban. Repentinamente sudó frío, ¿todavía podía irse?
"Tengo que darte las gracias" resonó en su cabeza. No podía, más que nada, JingYi quería agradecerle algo, y él no entendía qué, pero debía quedarse a descubrirlo.
Inhaló profundo antes de empujar la puerta que no se abrió ante ese gesto. Trató de empujarla una vez más antes de poner atención al cartel de "tire" que decoraba la superficie de vidrio.
Definitivamente estaba fuera de sus sentidos. Tiró la puerta e ingresó al local, detectando una mesa vacía. Repentinamente sintió que su vestimenta era sosa. Una camisa, un pantalón de jeans y zapatos de porte elegante no eran algo que usabas para comer en la heladería "¿en qué pensabas, Wei Yuan?" Se regañó, mientras tomaba la cartola y cubría su rostro con ella.
Su corazón no dejaba de latir veloz por cada campanada de la puerta, que se abría y cerraba en ese eterno tiempo atrás hasta la hora del encuentro.
Miró la cartola unas cinco veces hasta que sintió un peso a su lado. Vio una chaqueta de cuero, y junto a él una persona que directamente había llegado a su asiento.
No, no quería preocuparse, por lo que siguió mirando. A ese punto, el postre de tiramisú frío realmente se le había antojado.
Tomó nota mental para su fanfic.
Sintió un brinco de su corazón cuando un dedo tocó su muslo, picándolo ligeramente. SiZhui sintió entonces un vuelco cuando levantó la mirada y vio a un chico con mascarilla, y unos hipnotizantes ojos grises, como si no hubiera color más bonito. Como si acaso fuera la primera vez que se vieran y sus latidos invitaran a bailar al otro algo revoltoso.
-No digas nada. —Susurró JingYi—, ven conmigo. Jin Ling y ZiZhen están haciendo la fila para una copa gigante, ¡huyamos! –Rió, y tomó entre sus manos la de SiZhui, provocando que soltara la cartola y lo siguiera.
Su corazón latía tan rápidamente mientras JingYi lo arrastraba fuera de la heladería. Yuan entonces apretó la mano que sujetaba la propia, que lo hacía sentir tan mareado, tan... debería odiar ese contacto, porque no conocía a JingYi, porque la gente confianzuda no le agradaba. Pero JingYi sí. Porque le transmitía calidez.
-¿Lan SiZhui? –Llama el muchacho de flequillo en el rostro, que en simultáneo lo aparta del rostro una vez suelta sus manos–, ¿en qué piensas?
"En ti".
-Que tus amigos quedaron solos. –Mintió, y se sintió culpable–, lo siento.
JingYi le sonrió mientras se acercó abruptamente a su rostro, como balanceando su cuerpo hacia adelante y atrás de una manera juguetona.
-Uh~ –Masculló mientras entrecerraba los ojos y mantenía el balanceo, arrugando su nariz–, odio las mentiras y los secretos. Pero es válido si no nos conocemos. –Bramó–, así que permíteme conocerte para odiar tus mentiras a gusto.
¿Había algo detrás de esas palabras, o sólo eran eso? Palabras, porque JingYi sonreía y no le permitía concentrarse, como si hubiera una atracción curiosa que sólo le permitía mirar sus hoyuelos y no concentrarse en algo más.
"¿Qué sucede?" Se preguntó internamente. Sabía que no obtendría la respuesta, así que no sacó de sí la duda.
-Tengo tus audífonos. –Rompió el silencio, mientras rebuscaba en sus bolsillos–, me disculpo fervientemente por haber hecho que perdieras tu tiempo. –Dijo, para dar media vuelta una vez que los audífonos habían sido recibidos por JingYi–, entonces, ya me voy--
-¿No quieres salir conmigo a perder el tiempo? Tenemos la tarde libre, y... –JingYi buscó en su bolsillo algo, y luego sacó un papel–, según leí en tu carta, querías conocerme mejor, ¿no?
Y SiZhui sintió que su rostro se encendía.
-¡No leas mi carta en voz alta, por favor! –Pidió, pero la risa estruendosa de JingYi le distrajo.
JingYi le distraía.
Cuando salió de ese shock, se dio cuenta de otra cosa. Su idol favorito llevaba encima su carta.
¡Qué rayos!
SiZhui cubrió su rostro velozmente sintiendo que la vergüenza lo terminaba de consumir.
-¡Oh, vamos! –Comentó JingYi–, por fin estamos solos y sólo ¿puedes sentir vergüenza? ¡Vamos! Aprovechemos las promociones de pareja y comamos algo.
La mano de JingYi sujetó la suya, e instó la andanza. Si tan sólo no temblara ante su toque, porque estaba frente a él, esa letanía angelical estaba frente a él, esos hoyuelos de Dios estaban ahuecándose para él, y lo arrastraban a él, quizás podía sentirse normal. Pero temblaba.
Devolvió el agarre con algo de seguridad falsa.
-Todavía... –Murmuró, y el ceño de JingYi se frunció ante la timidez del chico.
-¿Ah? ¡habla más fuerte!
-Todavía me pones nervioso. Sólo, dame unos minutos.
El sonrojo de JingYi debía ser por el calor que hacía, y no por las palabras de Yuan. Eso estaba repitiéndose una y otra vez.
JingYi lo arrastró a una heladería en otro sitio, lejos del lugar donde habían abandonado a Jin Ling y Ouyang ZiZhen. Sentía algo de culpa, pero se le olvidaba mientras JingYi parloteaba un par de cosas a las que Yuan no le podía poner atención. Se percataba del largo de sus pestañas, de esa sensación abrumante de mareo que lo consumía de una manera extraña, y JingYi movió su mano frente a él para traerlo de vuelta a la tierra.
-¿Estás bien? –Le preguntó.
"Desde que sé que existes, lo estoy" pensó, y el ceño fruncido de JingYi le hizo ver que estaba molesto.
Yuan se rió de ello casi sin querer, porque recordó a Xue Yang cada vez que cambiaba el vídeo que le gustaba.
"Es lindo cuando se enoja, aunque no siempre lo haga en serio".
-Sí. –Respondió–, perdón, no puedo evitar pensar que todo es demasiado irreal. –Yuan se carcajeó mientras tomaba asiento.
-¿Recuerdas que quería agradecerte? –Comentó JingYi, y SiZhui asintió–, puedes tener el helado que quieras, ¡va por mi cuenta!
Pensó en negarse. Pero la gratitud era otra de las cosas que tenía que respetar.
Eligió finalmente el tiramisú helado que se le había antojado, y movió la cabeza al ritmo de una melodía que sonaba en su mente mientras JingYi iba por el pedido de ambos.
Sonrió porque no sabía qué más hacer.
Pensó un poco en la gama que había visto de JingYi en ese poco tiempo. El chico sin dudas era transparente, pero en esos pocos minutos había logrado comprender que era de paciencia baja, un poco gritón y emocional, alguien juguetón que no parecía quedarse quieto. La calidez de esa idea se exteriorizó en una sonrisa tácita, y miró a los alrededores sintiéndose impaciente, porque JingYi estaría en cualquier momento por esos lares, con los postes y sin dudas sería incómodo después.
Tomó nota para su fanfic.
JingYi lo saludó desde la fila, haciendo caras raras, morisquetas e incluso algo de señas que entendió.
Lengua de señas. JingYi manejaba un poco de lengua de señas, así que SiZhui le respondió algo básico.
"Es aburrido hacer fila, ¿por qué no vienes?".
"Nos quedaremos sin mesa" le respondió Yuan, y JingYi resopló con un mohín de disgusto.
Ante eso SiZhui desvió la mirada. Mientras más observaba, más se daba cuenta de que los nervios se disiparon y ya trataba a JingYi similar a como trataba a Xue Yang, e incluso algo parecido a Qing.
Y apenas habían pasado unos minutos ¿sería acaso que era muy fácil confiar para él? De todas maneras, su corazón siempre estuvo dispuesto y abierto a JingYi, pero todavía era increíble que ya pudiera sentirse tan real y confiado a su alrededor.
El chico más bajo agitó sus manos y SiZhui sintió que todo iba en cámara lenta mientras JingYi se acercaba. Lucía esplendoroso, agradable, y SiZhui sentía la necesidad de tomar fotografías y gritarle a Qing que por algún motivo ahora vivía en un manga.
Yuan no despegó los ojos del muchacho nacido en agosto hasta que apoyó la comida en la mesa, y se sintió tímido repentinamente.
Eran ellos dos. Sólo ellos, ahí, en la heladería.
Necesitaba mojar su cara.
-¿Quieres leer algo? –Preguntó SiZhui–, voy al baño, no quiero que te aburras... tengo algunas cosas escritas por mí en mi celular. –Dijo sin pensar, mientras abría su block de notas y extendía la selección–, es poesía, lee lo que quieras.
Y fue al baño a mojar su rostro porque estaba seguro de que no podría detener el calor de sus mejillas aunque ya el invierno estaba por comenzar.
Cuando sacudió sus manos para apartar resquicio alguno de agua, repentinamente recordó algo.
"¡Los fanfics! No hay problema con que lea el ZhenYi, ¡pero ciertamente no debe leer el más reciente!" Pensó, mientras sacaba algo de papel para terminar de secar sus manos y corría a la mesa.
Ya era tarde. El rostro de JingYi estaba algo sonrojado, y SiZhui podía asegurar que no tenía nada que ver con el hecho de que su fondo de pantalla, su fondo de bloqueo, o su teclado fueran fotos de JingYi.
-Fue... interesante. –Comentó JingYi, mientras trataba de aguantar la carcajada.
SiZhui quería que la tierra se lo tragara en ese instante.
-¿Eso es lo que quieres para una cita ideal, Lan SiZhui? –Preguntó en broma, y se sintió tan extraño que fuera juguetón con su nombre de cortesía, que Yuan no lo pensó mucho.
-Wei Yuan. –Exclamó. Pero JingYi parecía no entender–, mejor, comamos algo. –Pidió SiZhui–, ¿Lograste leer algo no vergonzoso?
-Escribes genial, Yuan. –Tuteó, y su nombre a secas sonaba tan bonito de sus labios–, no debes avergonzarte. Me impresiona.
Sintió que su silla se tambaleó un poco, y notó que fue por su causa.
-La verdad, quería agradecerte porque... –Comenzó JingYi, llamando su atención, mientras SiZhui miraba el vaso que bebía.
¿Qué bebía JingYi?
-Gracias a ti me he inspirado. –Le dijo, y Yuan se sintió nervioso, sonrojado y avergonzado–, desde que te conocí, siento que vale la pena cantar.
SiZhui sintió algo de tristeza, ¿hace un día apenas recuperó sus ganas de cantar? Era triste. Pero era como un sueño cumplido que le dijeran eso.
Yuan bebió un sorbo de lo que tenía frente a él, sintiendo la sensación de escozor y picazón resbalar por su garganta.
-Tú también me inspiras. –Admitió de quién sabe dónde, y sin saber por qué lo asumió–, varios poemas de ahí son por ti.
Así que eso era alcohol. Fue lo único que llegó a su cabeza, porque era la única manera de sacar las verdades de su boca sin filtro alguno.
No era débil al alcohol. Sólo pensaba más lento y era más sincero, nada demasiado grave para alguien que no ocultaba información.
-Es divertido que al menos eso sea mutuo. –Admitió el menor frente a él, comiendo de su copa de helado–, por ahora será nuestro secreto, ¿sí?
Yuan asintió y la conversación fluyó tan naturalmente que SiZhui temió que todo fuera un sueño. Desde las bromas de JingYi sobre la timidez aún presente, aunque escasa ahora de SiZhui, sobre cómo no le gustaban las cosas con sabor a vainilla, hasta detalles como que tenía un gato llamado pochi, y que le puso así porque el felino no podía levantarse cuando estaba de espaldas.
Sí, las charlas de JingYi carecían de sentido, pero Yuan se encontró encantado con cada palabra, e incluso a veces se atrevía a refutar los pensamientos de JingYi, llevándolos a un debate algo extenso.
El helado se derretía. Y él también lo hacía ante los morritos de JingYi.
Dieron las seis de la tarde. El muchacho con flequillo largo sonrió cuando vio que SiZhui bostezó.
-¿Estás aburrido?
SiZhui sintió que lo estaban ofendiendo con la mera idea de formular esa pregunta.
-¡Yo podría verte respirar todo el día sin aburrirme, sólo verte respirar es suficiente! –Admitió en voz alta, mientras se levantaba estruendosamente para su gusto.
-¿Sólo verme respirar es suficiente para ti? –Rió, mientras cubría sus labios en un gesto que Yuan por fin reconoció como vergüenza–, ¡Bueno, SiZhui! –Bramó de repente–, tengo que volver al apartamento. Seguramente ZiZhen y Jin Ling me querrán matar porque los dejé plantados... –Sacó su celular del bolsillo, hizo un gesto de disgusto–, hace cuatro horas. –Suspiró con resignación–, ¿quieres que te acompañe al tren? –Sugirió, y el más alto asintió.
El camino hacia el tren fue silencioso. Por algún motivo, JingYi estaba tarareando alguna canción que reconocía pero no podía nombrar.
-Te estuve buscando. –Murmuró JingYi, haciendo estremecer a SiZhui que viró la mirada–, quien quiera que seas, sabré que eres tú. –Tarareó, y reconoció lo que cantaba.
Era un lindo tipo de conexión.
Llegó a la boletería, compró el billete para el tren, y se quedó fuera de los torniquetes para acceder al transporte.
-Gracias por la tarde. –Agradeció Yuan–, por favor, sigue sonriendo y dando tu mejor ánimo. Te apoyaré. –Ante eso, el ceño del chico se arrugó.
Yuan se sentía algo culpable de provocar su mal humor.
-¡No seas idiota! Suena como si no me volverás a ver. Y sé que lo harás. –JingYi parecía seguro–, creo en eso. –El chico tomó su mano y comenzó a juguetear con su dedos–, ¿te divertiste?
-Totalmente. –Admitió SiZhui–, es agradable conversar contigo.
-¿Lo es escucharme respirar?
-¡JingYi! –Se quejó con vergüenza.
-¡Lo siento! ¡lo siento! –Se carcajeó mientras agarraba su estómago–, sólo fuiste muy adorable, olvídalo, no lo lamento. Pero pensé, si te gusta oírme respirar... ¿no quieres ver una película conmigo en mi apartamento? Podrás ver la película y estar en paz viéndome respirar. –JingYi rió otro poco–, Piénsalo, es buena oferta.
El tren estaba por llegar y SiZhui sintió el viento mecer sus cabellos.
-¿No me consideraste alguien aburrido? –Preguntó.
-Qué va, es interesante cómo dices que me equivoco, que seas objetivo en las cosas te hace divertido.
-¿Quieres que salgamos otra vez? —Dijo incrédulo.
-Tantas como sea posible. –Respondió–, te enviaré la dirección. –Con eso, JingYi soltó su mano e hizo un gesto–, nos vemos.
El corazón de SiZhui se sintió algo triste cuando esas palabras fueron pronunciadas.
Al llegara casa, le dieron el tiempo necesario para sopesar con calma su tarde. Decidió contestar los mensajes al día siguiente, porque ya se sentía cansado en demasía, y como había acabado los deberes, había decidido dormir antes.
«¡Esta es la dirección!» Escribió JingYi, adjuntando la ubicación mientras SiZhui la guardaba. El jueves. Quedaban al menos algunos días para ello.
Rememoró su salida. El helado, las risas de JingYi, las anécdotas, él... parecía un inmortal descendido del cielo.
Su teléfono vibró levemente. Era una imagen de JingYi. Más bien, cuarenta imágenes.
¿Memes? ¿En serio le mandaba memes de esa calidad?
Bueno, al menos tenían un sentido del humor diferente, y con eso se dio cuenta de que JingYi era humano. Un precioso, guapo, adorable, divertido y muy básico ser humano.
Rápidamente el chico tras la pantalla tecleó una disculpa que SiZhui aceptó y hasta lo molestó diciendo que podía conseguir memes así de básicos conversando con su papá y su tío Ning.
Repentinamente, y como si fuera casual, escuchó un grito de la voz de su papá, que estaba hablando con su tío XiChen.
-¡Ahá! dijo que podías ir a ver a YianLi y A-Ling con la condición de que... ¿golpearas al pavo real? –Comentó Lan XiChen, capturando la atención de Yuan, que salió de su cuarto buscando respuestas–, no sé qué quiera decir eso.
-¿Li-jie sigue casada con ese pavo real? ¡al fin el dúo de héroes de Yunmeng vengarán a la princesa! –Dijo su padre, y SiZhui alzó la cena en cuestión cuando llegó hasta ellos.
-¿Todo bien, papá, tío? –Preguntó el más joven, mientras los miraba con inseguridad.
-¡A-Yuan! Prepárate, en un par de días conocerás a tu primo, en teoría. –Añadió su papá, sacando una risita en el muchacho–, ¡A-Cheng, mi cuñado y Li-jie vendrán a casa! ¡traerán a mi sobrino político! Debe tener apenas un año menos que tú. –Comentó, mientras sonreía ampliamente.
-Seguro será interesante. –Respondió.
Pero tenía un mal presentimiento, que no se detuvo por todo el día siguiente.
