Los dos días de espera pasaron volando. Hoy por fin llegaba mi prometido, me levanté temprano, mamá me acompañaría al aeropuerto, tome un baño, era mi hombre, me puse un bonito vestido. Desayunamos entre risas como siempre, salimos en el coche de mi madre, llegamos rápidamente al aeropuerto, me senté, ya que me cansaba estar parada. Por fin llego el vuelo, mamá me ayudo a levantarme, estaba ansiosa.

-Tranquila, no irá a ningún lado-dijo mamá con una sonrisa divertida.

-Lo es-le dije con una sonrisa divertida, por fin salió la gente, vi su cabellera, quería correr, pero sabía que podía caer, me vio y corrió, me abrazó, sentí mis lágrimas, lo había extrañado toda la semana. -Te amo-le dije y le di un beso.

-Yo los extrañé más-me dijo con una sonrisa, toco mi pansa y nuestro pequeño lo saludo con una patada, dolió un poco. -Hola pequeña-dijo y fuimos hacia mi madre que se estaba divirtiendo con nosotros. -Hola Renee.

-Pensé que era invisible-dijo mama divertida.

-Sabe que la quiero-le dijo Edward con una sonrisa y la abrazo.

Salimos abrazados, dios, la gente no puede superar ver a una joven embarazada, pero no me importaba, la gente que más quería me apoyaba y quería, los demás que se fueran por donde vinieron. Llegamos a casa, donde comimos, vaya que hacía falta, me hacía sentir mejor. Subimos a mi habitación, comenzamos a besarnos, dios lo extrañaba, podíamos hacerlo, pero con tranquilidad, después del parto, no podríamos, desabroche su camisa.

- ¿Estas seguras? -me dijo Edward nervioso.

-Claro que si-le dije con una sonrisa, bajo el cierre de mi vestido, me llevo hacia la cama, dios, estábamos desesperados.

Le desabroche el pantalón y él se lo quito con su bóxer, lo extrañaba demasiado, me quitó el brasier, lamió mis pezones, me quitó la tanga.

-Creo que es más fácil y mejor, si te pones en cuatro-me dijo con una sonrisa.

Me ayudo a levantarme, me subí a la cama y me puse en cuatro, puse una almohada debajo de mí, me besó mientras se introducía, gemimos al mismo tiempo, fue lento, pero lo disfrutábamos, llegamos juntos al orgasmo. Salió de mí, me ayudó a recostarme, me abrazo y nos quedamos dormidos, esperaba que nadie entrara. Desperté, mi madre entraba a mi habitación, agradecía que mi prometido me tapo en algún momento, me sonrió, creo que imaginaba que había pasado.

-Solo venía a avisarles que ya está la cena-dijo mamá con una sonrisa, Edward salió del baño vestido, gracias a dios.

-Gracias suegra, ahorita bajamos-le dijo Edward con una sonrisa.

Mamá salió con una sonrisa, Edward me ayudó a levantarme, me puse el pijama, ya que dormíamos después, mamá solo sonrió al verme, pero también estaba dormida cuando entro. Cenamos, vimos una película en la sala como la familia que somos, subimos y solo dormimos. Me levanté incómoda y necesitaba ir al baño, iba entrando cuando me dio un dolor, me tuve que agarrar de mi novio, fue algo fuerte.

- ¿Estas bien? -me dijo preocupado.

-Si, solo fue un dolor pequeño-le dije con una sonrisa, oriné y salimos. -Vamos a desayunar que muero de hambre.

Bajamos tomados de la mano, la señora de la cocina hacía unos huevos con jamón, que rico, los comí con ganas. Íbamos subiendo las escaleras, cuando sentí otro dolor y creo que rompí fuente, nos detuvimos en shock, mamá nos vio y creo que entendió lo que pasaba.

-Dios Bella, creo que hay que ir al hospital-dijo mamá desesperada, dios, ya nacería mi bebé.

-Oh dios-dije cuando sentí otro dolor. -Vamos, pero creo que primero me cambio-dije viendo mi ropa mojada.

Subimos, mi novio estaba en shock todavía, mamá tomó las cosas mías y del bebé para el hospital, subimos al coche, llamamos al doctor, dijo que enseguida llegaría al hospital, llamamos a papá y a Alice, dijo que saldría de la escuela y llegaría pronto. Enseguida llegamos al hospital, mamá entro y regreso con una silla de ruedas.

-El doctor dijo que ya venía, pero te creceremos por mientras-dijo la enfermera mientras me sentaba en la silla, me retorcí con una contracción. - ¿Cada cuanto son las contracciones?

-Cada 15 minutos-dijo mamá viendo su reloj.

Por fin llegamos a una habitación, ya la teníamos reservada, la enfermera me ayudó a ponerme la bata, me acosté en la camilla, tomo mi presión y me puso los cables, el corazón de mi bebé se oía perfecto, gracias a dios. Diez minutos después, entro el doctor con una sonrisa.

-Bueno Bella, veremos cómo vas aquí-dijo con una sonrisa, subió mis pies, dios, que nervios, sentí como me tocaba. -Bueno, vamos en tres centímetros, la mala noticia es que tendremos que esperar unas horas para conocer a este pequeño.

-Muy bien-dije resignada, dios, era una tortura, sentí la contracción, tomé fuertemente la mano de Edward.

-Vendré en una hora para revisar, cualquier cosa con ese botón pueden llamar a la enfermera y hasta a ti-dijo el doctor con una sonrisa.

-Muchas gracias-dije Edward que por fin reacciono, el doctor salió. -Te amo-me dijo con un beso.

Prendimos la televisión, veíamos un buen programa, era lo bueno de que mis padres tuvieran dinero, ya que era muchas comodidades. La hora pasó volando, el doctor entró después de que le dimos el paso, volvió a verme ahí abajo, ya eran un poco más seguidas las contracciones.

-Bueno Bella, ya tienes casi 5 centímetros de dilatación, en breve vendrá la enfermera a ponerte la epidural, para que el dolor aminoré un loco-dijo el doctor con una sonrisa. -Vamos a medio camino.

Salió después de darle las gracias. Unos minutos después; entro la enfermera con una sonrisa, tuve que acomodarme, mi novio me ayudo, dolió un poco la inyección, la enfermera salió con una sonrisa. Los dolores de las contracciones fueron menos, papa llego en ese momento, me abrazo, sentí una contracción, lo abracé más fuerte.

-Que bienvenida-dijo con una sonrisa. -Alice me dijo que ya subía al avión cuando salía de la oficina.

-Qué bueno, se muere si llega tarde-dijo con una sonrisa.

El doctor regresó, me reviso y ya tenía 7 centímetros, estábamos tan cerca de tener a mi pequeño, mandé a mis acompañantes a comer, no hubo manera que Edward fuera, decía que hasta que yo pudiera el iría. Paso otra hora de dolor, cada vez era más seguido, estaba nerviosa, fui al baño, regresé y mis padres y habían regresado. Entro el doctor y me reviso, dios, temblaba de nervios, se levantó y me miró, dios, que me esperaba.

-Creo que es el momento en que te despida, porque dentro de poco vas a quirófano a recibir a este pequeña-dijo el doctor con una sonrisa, dios, que nervios, primero tendría a mi pequeño, salió y entro Alice.

- ¿Qué paso? -dijo preocupada al vernos en shock.

-No te preocupes, llegas a tiempo, me acaban de decir que voy al quirófano porque ya es hora de que nazca mi pequeño-le dije con una sonrisa.

-Mucha suerte-dijo mientras me abrazaba. -Sabes cuánto te quiero y a este pequeño.

-Gracias-le dije con una sonrisa.

Mis padres me dieron su buena vibra, la enfermera entró y me quitó los cables, salí de la habitación con mi familia dándome su apoyo, me dieron las buenas vibras y entre al quirófano, estaba sola. Los doctores ya estaban listos junto a las enfermeras, me conectaron para ver las contracciones, Edward entro con el traje de pitufo, me besó.

-Bueno Isabella, en la próxima contracción comenzarás a pujar y contaremos hasta diez para que te detengas y respires un loco-dijo el otro doctor que ayudaría al doctor de cabecera, Edward tomo mi mano, eso me raba energía. -Es hora-dijo y comencé a pujar, grité de potencia, como me habían enseñado en las clases.

-Muy bien Bella, igual en la próxima contracción-dijo el doctor con una sonrisa, puje otras 5 veces, dios, era emocionante y doloroso. -Y veo su cabeza, vamos Bella, pronto tendremos a David en nuestras manos.

-Vamos hermosa, yo sé que tú puedes-me dijo Edward en el oído.

-Es hora-dijo el doctor y puje con fuerza, otra vez. -Espera, ya es el final, ya tengo la cabeza-dijo e hice una pausa, ríos, que nervios. -Ahora-dijo y puje con un grito, sentí como expulsé alto, oí el llanto de mi bebé. -Edward, ven a cortar el cordón umbilical-dijo y me miró.

-Ve-le dije con una sonrisa, vi como cortaba, lo tomo en brazos, se veían hermosos, me lo acerco, dios, era tan pequeño. -Es hermoso-dije y sentí mis lágrimas, dios, lo esperaba desde el primer momento que supe que venía.

-Y pequeña-dijo con una sonrisa, la enfermera se lo pidió, tenían que revisarlo.

-Bella, debes de pujar para sacar la placenta-dijo el doctor y puje. -Muy bien, ahora descansa, ya tendrás a tu bebé cuando despiertes.

Edward me besó y me quedé dormida. Desperté en la habitación, había flores y globos que decían que era un niño, dios, era real, Edward entró en ese momento, me sonrió, le devolví la sonrisa, se acercó y me besó.

-Es hermoso-me dijo con una sonrisa. -Igual que tú.

-Estoy segura-le dije con una sonrisa. - ¿Cuándo poder verlo?

-Esperábamos que despertarás-dijo con una sonrisa, y apretó el botón para llamar a la enfermera, enseguida apareció una muy guapa.

-Buenas noches-dijo y me sorprendí, pero que le iba a hacer. -Ya despertó, te revisare y traeré a ese pequeño, que estoy segura de que de nuevo tiene hambre y será tu turno-dijo con una sonrisa.

-Muchas gracias-le dije con una sonrisa.

Me reviso y anoto algunas cosas en una carpeta, salió con una sonrisa, regresó con una incubadora, mi bebe estaba adentro, lo acercó y sonreí, era hermoso, tenía mi cabello, pero era igual a Edward, sentí mis lágrimas, me ayudaron a acomodarse en la cama y lo pusieron en mis brazos, abrió sus ojitos y eran claros, todavía no eran definidos, sentí que comenzaría a llorar.

-Creo que quiere comer-dijo la enfermera con una sonrisa. -Destapa tu pezón y lo acercas, será extraño, pero es lo mejor.

Acomode y destape mi pezón, enseguida lo busco, dios, se sintió extraño, pero sabía que le hacía bien, se quitó y la enfermera me enseñó a sacarle el aire, dios, todo era nuevo. Me tape otra vez y tocaron a la puerta, eran mis padres, suegros y mis mejores amigos, la enfermera salió con una sonrisa, dejando a mi pequeño, me abrazaron.

-Mucha felicidad pequeña-me dijo mamá con lágrimas en los ojos. -Es hermoso.

-Gracias mamá-le dije con una sonrisa, en eso entro Alice, me vio y vino enseguida a abrazarme.

-Muchas felicidades-dijo con una sonrisa.

Todo mundo estaba feliz, tuve mucha visita, amigos de mis padres, que estoy más que segura que solo para criticar y luego hacer chismes.