DISCLAIMER: LOS PERSONAJES EN SU MAYORÍA PERTENECEN A J. K. ROWLING, ASÍ COMO EL UNIVERSO EN QUE SE DESENVUELVEN.

Nota Traductora: Hola! Lamento mucho el retraso chicas, en verdad quería publicar dos capítulos la semana pasada pero entre que éste tiene 8 mil palabras y se me enfermaron tooodos mis hijos uno por uno, se me ha complicado. Aquí estoy de nuevo. Espero que disfruten.

Nota Autora: ¿Recuerdan hace unas semanas cuando dije que era el capítulo más largo? ¡El capítulo 24 lo sobrepasa por mucho!

Ustedes. Ustedes. *Iba* a tomarme un momento en la parte superior del capítulo para agradecer a todos por llevarme a los 500 reviews, pero ahora veo que estamos casi en *550*. Estoy tan humildemente honrada por todos. Como vieja lectora de fanfiction, sé que a veces es muy difícil lograr tantos comentarios, y agradezco todas y cada una de sus voces.

Además, creo que un invitado preguntó cuántos capítulos tendrá la historia. Hasta ahora creo que 35. Y estoy segura de que todos nos reiremos de éste momento una vez que haya terminado y veamos cuántos capítulos tiene TRTTD *en realidad*. Lol por la "yo del capítulo 24" y mis elevadas expectativas de llegar a sólo 35 capítulos.

¡Por favor, disfruten! Vean la Nota de Autora al final, también. ¿600 reviews...?

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La Forma Correcta de Actuar

Traducción de "The Right Thing To Do" de Lovesbitca8

Capítulo 24

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Lucius Malfoy tenía mucho talento.

Hermione pensó eso mientras miraba por la ventana de su habitación. Había comenzado a llover.

Había terminado de vomitar y llorar, y estaba de nuevo en su habitación, las luces parpadeando con magia.

No lo toleraría, pensó. No se dejaría manipular como una simple chiquilla de escuela. Le escribiría a Lucius Malfoy, detallando su falta de intención para convertirse en alguien suficientemente buena para su hijo. Ella y Draco comenzarían a salir, y se casarían –y NO en los Jardines Malfoy, muchas gracias-. Tendrían hijos y ninguno de ellos sería rubio, Lucius, porque eso era un maldito rasgo recesivo. ¡Y se aseguraría de que ni uno solo de sus cachorros castaños Malfoy tuviera idea de cómo sostener una cuchara, equilibrar un balance financiero, aprender baile de salón, ni nada de eso!

Caminó hasta su bolso, para buscar una pluma y pergamino. Y fue entonces cuando la encontró.

Una carpeta de piel que detallaba la forma en que Draco Malfoy cambiaría el mundo.

Ahora estaba sentada en su cama, mirando por la ventana, con la carpeta abierta sobre su regazo. Hermione lo había devorado por completo, de principio a fin, y había acariciado su delicada letra con los dedos. Draco había detallado todo, claramente había hecho una investigación sobre la historia de los Hombres lobo, sus problemas actuales y las soluciones fallidas.

La quinta pestaña en la carpeta de piel contenía un análisis legal. Draco había encontrado algunas fallas en las leyes actuales que regían las regulaciones de los Hombres lobo. Describía cómo Malfoy Consulting Group abordaría esos defectos en un ataque agresivo contra el Wizengamot.

La séptima pestaña contenía hipótesis sobre cómo el testimonio de la comunidad de Hombres lobo podría fortalecer su argumento, y cómo el mismo Harry Potter podría dar un paso adelante al defender a Remus Lupin y su excelencia en la enseñanza de Defensa Contra las Artes Oscuras. Draco de alguna forma se había enterado que Harry aprendió a invocar un Patronus bajo la enseñanza de Remus cuando tenía trece años, y también planeaba usar eso a su favor.

La pestaña final estaba llena de notas personales. Se sorprendió al ver apuntes y viñetas escritas de puño y letra. Se sentía sorprendida de que Draco le permitiera verlos. Uno de sus apuntes era una idea sin forma respecto a las nuevas Leyes de Integración para Nacidos Muggles que el Wizengamot estaría evaluando esa primavera. Esas leyes requerirían que un porcentaje del personal de cada negocio privado fuera nacido Muggle, y Draco estaba claramente a medio camino respecto a leyes similares que podrían aplicarse a los Hombres lobo. Hermione leyó sus apuntes y garabatos y encontró razonable dejar esa idea fuera de la presentación original.

¿Sería aplicable exclusivamente para Hombres lobo? Otras especies/criaturas querrían aplicar también - si nosotros las representamos.

Hermione había estado mirado al vacío por algún tiempo, imaginando a otras especies obteniendo la misma representación ante el Wizengamot... si nosotros las representamos.

Todo el documento era brillante. Él era brillante. Y Hermione decidió que haría todo lo que estuviera en sus manos para conseguirle cualquier cosa que necesitara.

Escribiría una carta sobresaliente a Quentin Margolis. Lo convencería de la importancia de Malfoy Consulting Group y le brindaría su más sincero apoyo a Draco Malfoy.

Le escribiría a Lucius Malfoy. Le explicaría con calma que las imágenes en cuestión eran parte de un malentendido, un incidente aislado. Se comprometería a mantenerse alejada de Draco a menos que una reunión social o una empresarial lo requiriera. Le informaría de su invitación a la Gala de Víspera de Año Nuevo de Narcissa para que no hubiera malentendidos, y le haría saber que tenía la intención de asistir.

Y si eso no era suficiente para él -Hermione se quitó una lágrima del rostro- se ofrecería a comenzar los cursos con Madame Michelle en Enero. Le suplicaría que reconsiderara la retención de la herencia.

Hermione vio como una gota de lluvia se abría paso fuera de su ventana, uniéndose con otras y deslizándose a toda velocidad.

Cualquier cosa que necesitara.

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Hermione usó a Katie Bell el Lunes para entregarle la carpeta. Le pidió a Katie que esperara hasta que Draco dejara su escritorio, y luego lo colocara en su silla. Había incluido una copia de la carta que le había escrito a Quentin Margolis en el bolsillo delantero.

Le dijo a Harry que necesitaba organizar una celebración después del trabajo el Viernes para Draco. Harry parecía bastante confundido en cuanto a cómo hacerlo, por lo que también solicitó la ayuda de Katie Bell.

Ese Lunes se publicó Corazón de Bruja, con una foto de Draco Malfoy sonriendo en la portada. ¡La Sonrisa más Encantadora! Hermione se rió. No creía que nadie jamás hubiera aparecido en la portada de esa revista sin una sonrisa.

El artículo continuó, entrevistando a Draco sobre todo tipo de temas insípidos. Cuál era su restaurante favorito para salir en una cita, qué buscaba en una mujer, qué debería vestir una mujer en su primera cita.

Hermione sentía que había perdido dos T.I. sólo con leerlo.

Los ascensores los reunieron el Miércoles a la hora del almuerzo. Hermione estaba tan cansada, mirándose los zapatos. Todavía no había recibido noticias de Lucius Malfoy, por lo que no tenía idea de si este esfuerzo de no verlo, de no hablar con él, valdría la pena.

Levantó la vista cuando el ascensor se detuvo en el Piso 6 y las puertas se abrieron para revelarlo. Era como el agua dulce. Y ella estaba tan sedienta. Draco la miró y sonrió.

Hermione bajó la mirada, apoyada contra la parte trasera del elevador en busca de apoyo.

—Granger.

—¿Hola, cómo estás?

—Bien, gracias. —Draco se colocó a su lado y, cuando el elevador se disparó hacia un lado, Hermione sintió que sus caderas rozaban las de él—. Recibí respuesta de Quentin Margolis.

Hermione levantó la vista para mirarlo. —¿Y…?

—Acordó reunirse conmigo la próxima semana. Draco le sonrió y Hermione le devolvió la sonrisa.

—Esa es una noticia maravillosa. —Sintió un sonrojo deslizarse por su cuello entre más lo miraba a los ojos—. Estoy... muy feliz por ti.

—No puedo agradecerte lo suficiente, Granger.

Hermione sintió el calor de Draco junto a ella y estuvo muy aliviada cuando alguien se unió a ellos en el ascensor del Piso 5.

—Me alegra que me lo hayas pedido. Estoy muy impresionada con toda la propuesta.

Propuesta... ¿Por qué no había una palabra mejor?

—Escuché que hay una fiesta para mí en un bar el Viernes por la noche, —Draco apretó los labios, fingiendo fruncir el ceño.

—¿Ah sí? —Preguntó Hermione inocentemente—. Quizás sea más una celebración por que ya te vas.

—Eso debe ser. —Draco asintió, con los labios temblando.

Hermione lo miró reprimir la sonrisa, observando sus zapatos. No estaba segura de si estaba permitido hablar con él, y mucho menos estar tan cerca, así que se tomó un momento para absorberlo. Debió haber sentido su mirada, porque levantó la cabeza para observarla mientras el ascensor bajaba hacia el Piso 4.

Hermione se dio la vuelta y dijo mientras bajaba —Que tengas un buen día, Malfoy. —Tenía que esforzarse mucho para no llamarlo Draco.

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Se estaba preparando para ir a la cama esa noche cuando escuchó un picoteo en la ventana. Hermione se encontró mirando una lechuza gris claro fuera de su ventana. Su corazón latía con fuerza cuando la dejó entrar. El ave dejó caer un sobre y salió disparada.

Abrió otra carta dirigida a H.G. con dedos temblorosos. Era corta.

Srita Granger,

Agradezco su preocupación por los negocios de mi hijo. Acepto sus condiciones.

La herencia se transferirá en Enero, siempre que sus interacciones sociales con mi hijo sigan siendo limitadas.

Madame Michelle la espera a las 8PM el Martes 4 de Enero.

Lucius Malfoy

Hermione se enfureció. ¿Había hecho una cita para ella sin tener en cuenta su itinerario?

Respiró profundamente, recordando que acababa de salvar la herencia de Draco. Sin embargo, necesitaría limitar sus interacciones sociales con él. Eso sería bastante fácil. Ya habían estado limitados.

Acepto sus condiciones. Como si ambos fueran socios comerciales.

Hermione bufó y se recostó en la cama, arrojando la carta de Lucius a un lado.

El 1 de Enero no llegaría lo suficientemente pronto.

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No vio a Draco el Jueves ni el Viernes. Hermione dejó el trabajo temprano el Viernes, alegando estar enferma. Le dijo a Katie Bell que le diera sus saludos a Draco en su último día, pero no iría al bar después del trabajo.

No lo vio ese fin de semana en Cornerstone. Nunca había estado tan agradecida por su ausencia.

El Lunes, fue arrastrada a la oficina de Mathilda para hablar sobre su futuro. El puesto en Reubicación de Elfos Domésticos comenzaría entrevistas las últimas semanas de Diciembre, pero Mathilda aún quería que solicitara el puesto anterior de Draco con Robards. Hermione asintió y le dio las gracias, aún sintiéndose insegura sobre lo que debería hacer.

Como la Gala de Víspera de Año Nuevo se acercaba, Ginny arrastró a Hermione a comprar el vestido. Ginny hizo una cita para ellas en una de las boutiques más lujosas del Callejón Diagon, usualmente reservada para novias o la verdadera élite mágica. Ginny usó el nombre de Hermione en la reservación y de repente un intervalo de tiempo estuvo disponible.

Una vendedora con brillante cabello rubio las asistió, llevándolas a una habitación privada dónde les mostró solamente vestidos en sus tallas. Mientras examinaban los vestidos, Ginny le recordó a Hermione que era una gala "Blanco y Negro". Necesitaría un vestido negro o un vestido blanco. O una combinación.

—Escuché que Narcissa Malfoy condenó a una persona al exilio social después de vestir de gris en una gala pasada de Blanco y Negro. Nadie volvió a saber nunca de esa mujer, —dijo Ginny mientras le acercaba un vestido blanco a Hermione.

—¿Por qué no puedo vestirme de negro?

—Porque yo necesito vestir de negro. Obviamente. No puedo aparecer con un vestido blanco. Sería translúcida.

—Pero... ¿Por qué no puedo usar negro yo?

—¿Quieres que las dos nos presentemos vistiendo de negro, como si estuviéramos asistiendo a un funeral? No, Granger. Piensa en la estética general.

Hermione frunció el ceño y continuó pasando los dedos por las telas. Uno de los vestidos era tan suave y ligero que se detuvo, tirando de la percha. Lo apartó del resto y un lujoso vestido blanco hasta el piso cayó de entre sus manos. Era notablemente modesto -nada muy revelador en el pecho, sin mangas y con hombros fruncidos. Hermione giró la percha y descubrió que la espalda estaba completamente descubierta, bajando hasta lo que supuso sería la parte superior de la cadera, tela drapeada al estilo griego. Demasiado revelador...

—Oh, Hermione. Es hermoso. —Ginny arrojó el vestido de gasa negro con el que estaba jugando y corrió hacia ella.

—No, —dijo Hermione—. Pero mira la espalda. Giró la percha y los ojos de Ginny se iluminaron.

—¡Perfecto!

Hermione estaba a punto de explicar que preferiría estar cubierta, cuando la vendedora rubia se apresuró hacia ellas.

—¡El vestido escoge a la bruja, sabes! —La vendedora tomó la percha y la sostuvo en alto—. Exquisita elección, Srta. Granger. Cuentas bordadas a mano en los hombros y drapeado clásico. —La joven pasó la mano sobre el vestido, señalando los hombros, acariciando la tela mientras fluía bajo la percha como si fuera agua.

—Yo... me temo que no podría usar algo con la espalda tan descubierta.

—¡Oh, pruébalo Granger! —Ginny puso los ojos en blanco—. ¿Qué daño puede hacerte?

Hermione bufó, pensando en su sostén beige firmemente atado en el centro de su espalda. Tomó el vestido y entró en la habitación encortinada. Se quitó agresivamente los jeans, completamente segura de que odiaría el vestido.

Hermione compró el vestido. Era deslumbrante. Ginny la convenció de que podía usar sujetador diferente para que no se viera en su espalda; o podría ir sin sujetador, lo que Hermione descartó rotundamente.

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Pasaron Navidad en la Madriguera. Ron vino para el día de Navidad, y aunque estuvo tenso, Harry, Ron, Hermione y Ginny lo pasaron de maravilla.

Fue encantador ver a George, y Percy estaba más allá de los celos debido a la Gala de Narcissa Malfoy.

Molly continuó intentando dejar a solas a Ron y Hermione, y la única vez que tuvo éxito, Ron le dio la noticia de que estaba saliendo con alguien.

—¡Eso es adorable Ron! —Hermione sonrió y trató de no sentir el tirón en su pecho.

—¿Ah sí? —Ron la miró con los ojos entrecerrados, la cara contraída de ansiedad.

—Absolutamente. Espero que ella sea digna de ti. —Hermione le guiñó un ojo y Ron se relajó.

—¿Y qué hay de ti? ¿Estás saliendo con alguien? Es decir... No tienes que decirme...

—No, no, —dijo Hermione—. Está bien. Hum... nadie por el momento. Tengo que concentrarme en tomar algunas decisiones importantes respecto a mi trabajo la próxima semana. Gawain Robards me ofreció el antiguo puesto de Draco Malfoy.

Los ojos de Ron se crisparon ante el nombre de Draco, pero le sonrió. —Eso sería genial. Trabajarías con Harry.

—Así es, —dijo, girándose—. Pero la otra posición abierta es en Reubicación de Elfos Domésticos.

—Oh. —Ron miró al piso—. Eso es... wow. —Él la miro—. Quiero decir... ¿Cómo podrías elegir?

Hermione rió. —Exactamente.

Se sentía feliz de tener personas en su vida que realmente la entendieran; que conocían sus pasiones y sabían dónde quería terminar.

El resto del día fue encantador. Recibió varios libros, por supuesto, y un suéter de Molly Weasley. Hermione le envió a Mónica Wilkins algunas golosinas muggles por correo, deseándoles a ella y a su esposo en Australia unas felices Fiestas.

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El Viernes siguiente era la Fiesta de Lanzamiento y la Gala de Víspera de Año Nuevo. Ginny programó un equipo de brujas para que arreglaran su cabello y las maquillaran, lo que hizo reír a Hermione.

—¡Tú sabes peinarte y maquillarte, Ginny! ¡Y sabes cómo peinarme a mí!

—¡Pero quiero que todo sea perfecto! ¡Quiero ser invitada nuevamente!

Hermione negó con la cabeza. Supuso que Ginny encontraba éstas cosas tan difíciles como ella. Ambas habían crecido de alguna forma apartadas de ese entorno -Ginny desfavorecida y Hermione nacida de Muggles-; y ahora estaban siendo invitadas a entrar en él.

Ginny convenció al equipo de peinado y maquillaje para que dejaran el rostro de Hermione lo más natural posible y que su cabello cayera. La bruja del peinado levantó la mitad de su cabello, trenzándolo para apartarlo de la cara y rizó los mechones desbocados que le cubrían espalda y hombros. Cuando se puso el vestido blanco, Ginny le dijo que parecía una diosa griega. Hermione le dio un manotazo en el brazo y fue a ponerse los zapatos.

En su intervalo designado de tiempo, Hermione y Ginny se pararon frente a su chimenea. Ginny había elegido un hermoso vestido negro que le explicó a Hermione era estilo "sweetheart". No sabía lo que eso significaba, pero a Ginny le gustaba.

Tomó su bolso de mano, préstamo del armario de Ginny, y esperó a que la pelirroja le entregara la bolsa de polvos Flú. Hermione podía sentir el aire en la habitación bailando sobre la espalda abierta de su vestido, y ya lamentaba la elección. Estaba demasiado expuesta.

—Está bien, Granger. —Ginny volteó a mirarla—. Éste es el trato. Necesitas encontrar a Draco Malfoy ésta noche y recordarle que está enamorado de ti. —Hermione puso los ojos en blanco—. No; hablo en serio, Granger. —Ginny la tomó del brazo—. El 1 de enero está a tres horas de distancia.

Los ojos de Hermione se volvieron hacia el reloj. —Eso es... quiero decir, Ginny... el 1 de enero no importa. Lo que importa es la transferencia de la herencia.

—¡Entonces pregúntale cuándo se la transferirán y luego lánzate sobre él a medianoche!

Hermione se sonrojó y apartó de un empujón a Ginny. —Haré lo mejor que pueda. ¿Estamos listas?

Hermione arrojó el polvo y atravesó la chimenea para encontrar una mansión Malfoy completamente diferente. Sí, la gran escalera estaba allí, y los hermosos pasillos que conducían a diferentes alas de la casa; pero había velas flotantes, nieve mágica que caía y desaparecía antes de tocar el suelo, y al menos un centenar de personas que vestían extravagantemente.

Ginny apareció justo detrás de ella y maldijo por lo bajo ante tal magnitud.

—Dios mío, Hermione, —susurró—. Vuelve a Azkaban y dile a Lucius que aceptas todos los términos.

Hermione puso los ojos en blanco y la golpeó con el codo. En ese momento vio a Narcissa recibiendo a los invitados en la sala de estar recién renovada, y Hermione no sabía si las náuseas que sentía se debían a Narcissa o al ver ese lugar nuevamente.

Había elfos domésticos -todos contratados para la noche, Hermione estaba segura- caminando con bandejas de champaña y Whisky de fuego, así que Ginny tomó dos copas de champaña para ellas. Hermione bebió su copa hasta el fondo y volvió a colocar la copa vacía en otra bandeja que pasaba. Ginny se rió.

—¿Vamos?

Hermione respiró hondo y condujo a Ginny a la línea de recepción donde Narcissa daba la mano y sonreía con toda clase de personas. Cuando llegó su turno, Narcissa volvió la mirada hacia Hermione y, después de una pausa, sonrió. El corazón de Hermione latió de nuevo.

—Hermione, cariño. —Narcissa la abrazó—. Es maravilloso que pudieras venir. Y ésta debe ser Ginny Weasley, ¿cierto?

Hermione vio como Narcissa saludaba a Ginny y conversaban brevemente.

—Bueno, señoritas, por favor, disfruten. Creo que el Sr. Potter ya está adentro. Me uniré a ustedes en unos minutos. —Narcissa apretó el brazo de Hermione de una manera muy amigable.

Una vez que estuvieron adentro, Ginny vio a Harry al otro lado del salón, y fue a salvarlo de cualquier conversación en la que estuviera atrapado, dejando sola a Hermione para que asimilara la habitación.

Había sido completamente renovada. Era como si los Malfoy hubieran dado instrucciones al diseñador para que la habitación fuera tan distinta a la anterior como fuese posible. Hermione ni siquiera podía distinguir dónde habían estado los puntos de referencia de la habitación. No podía localizar el lugar exacto donde Bellatrix la había torturado, ni la chimenea desde donde recientemente había revivido ese recuerdo de Draco junto a los Malfoy. El dolor fantasma en su brazo dejó de hormiguear.

—¿Hermione Granger?

Se giró para ver a un hombre alto y moreno acercándose a ella.

—Sabía que eras tú. —El chico le sonrió, y Hermione lo reconoció como un Slytherin.

—Blaise Zabini, ¿cierto?

—El único e inigualable. —Él la miró y Hermione se detuvo antes de cruzar los brazos frente a su cuerpo.

Blaise sostenía dos copas de champaña. Le tendió una, ofreciéndosela.

—Prefiero asegurarme de no beber nada que provenga de un Slytherin; aunque gracias.

Zabini le sonrió de lado. —Entonces no te divertirás ésta noche, —dijo, tomando su copa y cambiándola por una nueva en una bandeja que pasaba—. La champaña es de la finca Malfoy en Verzenay, Francia.

Hermione observó la copa cuando él la colocó entre sus manos, asimilando la idea de que los Malfoy no sólo tenían una propiedad en Francia, sino que también tenían un viñedo de Champaña. Hermione se recompuso y lo miró.

—Leí que vivías en Italia. ¿Has vuelto o vienes de visita? —Hermione bebió un sorbo de su champaña, tratando de descubrir sin éxito cómo sostener su bolso de mano y su copa al mismo tiempo.

—Estoy de vuelta, —dijo—. Me uniré a la nueva Empresa de Draco en Enero.

—Oh Felicidades.

—Gracias. —Zabini bebió un sorbo de champaña y la observó mientras su garganta se movía—. Así que, —comenzó—. Cuéntame, Granger. Estabas en el Gran Comedor, Potter tenía la Varita de Sáuco, el Señor Tenebroso fue derrotado, ¿qué pasó después?

Hermione sonrió al piso. Había sido tan casual la forma en que Zabini describió la batalla final. —Trabajo para el Ministerio en el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas.

—¿Y ya estás manejando el lugar?

—No, estoy trabajando en la División de Bestias, presentando informes sobre el contrabando ilegal de huevos de dragón, principalmente.

—¿De verdad? —Zabini frunció los labios—. Pensé que para ahora ya estarías en vía rápida hacia el puesto de Ministro de Magia.

—Bueno, tal vez sólo tomé la vía lenta. —Hermione le sonrió. Los ojos de Zabini brillaron cuando le devolvió la sonrisa.

—¿Y estás comprometida con Weasley?

—Ah, no, —dijo—. Eso fue un error de imprenta del Profeta.

—Verás, yo ni siquiera leo el Profeta. Sólo lo asumía.

—Entonces asumiste mal. —Hermione sonrió. Zabini le recordaba ligeramente a Draco; el mismo encanto, la misma confianza.

—¿Y te has vuelto amiga de los Malfoy? ¿Citas para almorzar y cosas así?

—Pensé que no leías el Profeta. —Hermione lo miró por encima de su copa. Zabini arqueó una ceja y se echó a reír.

Se acercó a ella, colocando una mano suavemente sobre su cintura. Zabini acercó su boca a su oído para susurrar, —Entre tú y yo, Granger; puedes hacerlo mejor.

Hermione se estremeció. Sus mejillas se calentaron, ya fuera por el comentario, la champaña o la mano de Zabini en su cintura, peligrosamente cerca de su espalda expuesta. Zabini se echó hacia atrás, levantando su mano. La miró a la cara con una sonrisa arrogante, y Hermione no supo qué hacer.

—Blaise, —una voz femenina. Zabini se giró para ver a una de las hermanas Greengrass, bonita y sonriente—. Draco necesita verte para hablar sobre su discurso de ésta noche.

—Por supuesto que sí, —sonrió Blaise. Se volvió hacia Hermione, la tomó de la mano y se llevó sus nudillos a los labios—. Hablaremos de nuevo pronto, Granger. —Con un guiño, se giró para irse.

La chica de Greengrass comenzó a seguirlo, luego se dio la vuelta, —Hola, Hermione.

—Hola.

Hermione todavía no sabía cuál de las dos hermanas era. La chica sonrió y continuó alejándose. Hermione bebió su champaña, siguiéndolos con los ojos para averiguar dónde estaba Draco. Giraron a la izquierda alrededor de una hermosa escultura de hielo en el centro de la habitación, y finalmente vio una cabeza rubia. Draco estaba de pie junto a la otra chica Greengrass, lo que no la ayudó a identificar cuál era cuál. Su túnica negra de gala tenía líneas color plata, y los hilos atrapaban la luz mientras se movía. Draco se inclinó hacia Blaise, diciendo algo que hizo sonreír al chico moreno. Blaise respondió y Draco frunció el ceño. Blaise hizo un gesto en dirección a ella, y Hermione miró hacia otro lado rápidamente y comenzó a caminar por la habitación.

Ginny y Harry la encontraron mientras simulaba interés en los arreglos florales flotantes.

—Hermione, te ves hermosa. —Harry la besó en la mejilla.

—Gracias, Harry. ¿Túnica nueva? —Hermione lo miró apreciativamente.

—Sí. Al igual que ustedes, señoritas; no me atraparían en la Mansión Malfoy con un atuendo que ya me había puesto. —La sonrisa de Harry mostró todos sus dientes, y Hermione se dio cuenta que el vaso de whisky de fuego que sostenía su amigo no podría ser el primero. Miró a Ginny y ella estaba rodando los ojos.

Hermione se echó a reír y, sintiéndose un poco imprudente, dijo; —Bueno, ¡Salud por la Mansión Malfoy! ¡Y por su recién renovada sala de estar! —Chocó su copa de champaña con la de Harry y Ginny y luego la bebió. Ginny se echó a reír, con los ojos muy abiertos, y Harry emitió un "¡Salud por la Mansión Malfoy!" que sonó más fuerte de lo necesario.

Un destello se disparó a su izquierda, y Hermione se giró para ver a Bozo retratando su consumo etílico.

—Maravilloso, —dijo Harry, y le sonrió a la cámara con facilidad entrenada para la siguiente toma.

—Bueno, ¡nadie podrá decir que los Gryffindor tienen dificultades para adaptarse! —Ginny brindó hacia la cámara y se bebió la champaña. Tomó la mano de Hermione. —Vamos, veo venir a Skeeter. Tomemos otro trago.

Ginny la condujo a través de la multitud, agachándose bajo bandejas flotantes de aperitivos y pasando alrededor de vestidos blancos y negros. Hermione se rió mientras la conducían a través de una entrada en arco hacia una segunda habitación con aún más personas. Se detuvieron y observaron el salón de baile de los Malfoy. Era del doble de tamaño que la sala de estar, con tapices opulentos en las paredes y un candelabro brillante. Un cuarteto de cuerda tocaba en la esquina y algunas parejas bailaban en el centro de la habitación.

—Bueno, vaya mierda. —dijo Ginny. Y Hermione se echó a reír.

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Hermione pasó las siguientes dos horas bebiendo champaña y codeándose con la élite mágica. Fue presentada ante algunos Rompe-Maldiciones bastante famosos cuyos libros ya había leído; un puñado de profesores y graduados de Beauxbatons y el Ministro de Magia Alemán. No fue sino hasta las 11:15 p.m. que se dio cuenta que casi había una fila de personas esperando para presentarse con ella. Y Rita Skeeter se abría paso hacia el frente.

Mientras un Especialista en dragones Rumano se despedía de ella, prometiendo dar seguimiento a un proyecto especial, Rita intervino.

—Srta. Granger. ¿Tiene algunas palabras para el Profeta respecto al transcurso de la velada?

—Uh... sí, es espléndida. —Hermione se desanimó.

—Oh, Hermione querida, ahí estás, —dijo una voz a su derecha, y Hermione se sorprendió al ver llegar a Narcissa Malfoy como su caballero en brillante armadura. —Rita, ¿nos disculparías? Me encantaría presentar a Hermione con alguien.

Antes de que Rita pudiera decir otra palabra, Narcissa había girado a Hermione y se la había llevado.

—En realidad no quiero presentarte a nadie, sólo sabía que querrías salir de ahí. —Narcissa entrelazó su brazo con el de ella.

—Oh, gracias, —se rió Hermione. Narcissa la condujo entre la multitud.

—Te ves absolutamente maravillosa, Hermione. Eres lo único de lo que está hablando la gente. —Narcissa le apretó el brazo.

—Oh, yo... —Hermione se sonrojó—. Gracias. Estoy segura que eso no es cierto.

Hermione presionó el dorso de su mano contra su cuello, intentando refrescarse.

—¿Estás acalorada, querida?

—Sólo un poco. Por lo regular no uso tacones, ¡así que creo que mis piernas están trabajando más duro que nunca!

—Sabes, —comenzó Narcissa. Se detuvo y miró a su alrededor como si estuviera a punto de revelarle un secreto—. Cada vez que organizo éstas fiestas y me siento abrumada, me tomo un momento en mi balcón privado.

—¿Ah?

—Aquí, —dijo Narcissa, apartando una cortina para revelar la hermosa entrada a un balcón—. Tómate un momento para ti, querida. Estarán sobre ti como buitres el resto de la noche.

—Gracias Narcissa. —Hermione le sonrió mientras salía al balcón, deseando que nunca se hubieran separado—. Debo decirte que he sido bastante negligente. Todavía tengo los libros que me prestaste. ¿Puedo enviártelos con una lechuza?

Narcissa agitó su mano. —Oh, lo había olvidado, cariño. —Sus ojos brillaron—. ¿Por qué no fijamos una cita para que regreses y los intercambies?

Hermione parpadeó. ¿Narcissa le permitiría regresar? ¿Después de todo? —Me- me gustaría mucho, Narcissa.

Narcissa le sonrió. —Draco dará un discurso a medianoche, ¡así que asegúrate de entrar para entonces! —Le guiñó un ojo y desapareció detrás de la cortina.

Hermione se giró y descubrió que estaba mirando hacia los jardines de la Mansión. A la luz de las estrellas, podía distinguir dónde dormían los pavos reales. Caminó los diez pasos hasta el alfeizar, y sintió el cálido encanto del jardín incluso con el viento. Pasó las manos sobre la barandilla de piedra.

El reflejo de la luna brillaba en un pequeño estanque a la izquierda, y justo a su lado un gazebo. Se preguntó cuán impresionante sería la vista durante el día y entonces cayó en cuenta.

Los jardines Malfoy. Ahí sería su boda con Draco, si Lucius se salía con la suya. Exhaló una bocanada de aire, imaginando las sillas de frente al gazebo. El cuarteto de cuerdas que podía escuchar débilmente en el Salón de baile se colocaría a la orilla del estanque.

Odiaba que Lucius tuviera planeada una hermosa boda. Y que a ella no se le ocurría una mejor.

Pasó aproximadamente los siguientes diez minutos de pie contra la barandilla, pasando los dedos sobre la suave piedra mientras observaba el viento moverse a través de los árboles, escuchando las risas y violines.

Una ráfaga de sonido la alcanzó desde atrás cuando escuchó el movimiento de la cortina, y volteó sobre su hombro para ver a Draco alejándose de la fiesta, con una copa de champaña en la mano.

Draco se detuvo en seco cuando la vio ahí, y ella estuvo muy consciente de que su espalda desnuda estaba de frente a él mientras torcía su cuello para mirar hacia atrás. Parecía sorprendido de verla.

Oh, Narcissa, astuta bribona.

Hermione tragó con dificultad mientras Draco se acercaba a ella. No lo había visto desde los ascensores en el Ministerio. Eso había sido hacía semanas.

—Sabes, Draco, es una fiesta en Blanco y Negro. Tus acentos en plata realmente están echando a perder la estética por completo.

Hermione intentó componer una pequeña sonrisa.

—Ah, pero yo soy el anfitrión. Debo distinguirme del resto de la chusma.

Draco le regresó la sonrisa. Hermione volvió la vista hacia el gazebo, pensando que el plateado sería un color maravilloso para una boda en invierno...

—Es una fiesta hermosa. Nunca había estado en una celebración de Víspera de Año Nuevo de Narcissa Malfoy. ¿Siempre es así de espectacular?

Draco se colocó a su lado en la cornisa del balcón, y Hermione vio el anillo de Slytherin en su dedo golpeteando contra la barandilla de piedra. Draco suspiró.

—Más o menos. Con el doble de personas.

—Todas clamando por estar más cerca del ganador de la Sonrisa Más Encantadora de Diciembre del 99 —dijo Hermione.

—Escuché que conseguiste atraer hacia ti una multitud considerable, Granger.

Hermione lo miró a los ojos. Draco parpadeó y miró hacia los terrenos. Algo en su rostro parecía tenso. Intentaba determinarlo de forma correcta, carecía de la soltura de su última interacción en el ascensor.

Así que decidió volverlo más incómodo.

—¿Dónde está Katya ésta noche? —Hermione contuvo el aliento deseando tener un botón de retroceso.

Draco mantuvo su mirada en los terrenos y contestó —Ella está en Bulgaria para las festividades —Hermione lo observó mientras sus ojos recorrían el estanque y los pavorreales. ¿También se imaginaría su boda en los Jardines Malfoy?—. Todavía está ansiosa por reunirse contigo.

—Bueno, yo podría estaría abierta a eso, —dijo Hermione—. Ella es adorable. —Hermione observó cómo funcionaban los músculos de la mandíbula de Draco. —¿Cómo va la transferencia de tu herencia? —Draco la miró y sintió la necesidad de continuar—. Recuerdo que me comentaste que tu padre la liberaría el 1 de enero, —dijo—. ¿Está todo... encajando en su sitio?

Hermione se concentró en exhalar mientras los ojos de Draco brillaban al dirigirle la mirada.

—Mi padre está siendo... un poco difícil, por supuesto. —Draco apartó la vista y Hermione sintió que su sangre se aceleraba. Ese bastardo.

—¿Cómo así?

—Dice que transferirá porciones de la herencia durante los siguientes meses. La primera porción será transferida el Martes. —Draco se tronó el cuello.

La boca de Hermione se abrió, sorprendida. Su primera lección con Madame Michelle sería ese Martes.

—Pero ya basta con eso. —Draco se dio la vuelta. Apoyó la espalda contra la barandilla, frente a la fiesta, y volvió la cabeza hacia ella—. ¿Tomarás el puesto de Analista con Robards?

Hermione observó los ojos de Draco bailando sobre su rostro, sintiendo el calor deslizándose por su clavícula. —Es una posibilidad. —Vio el rostro de Draco tensándose y relajándose, parpadeando mientras la miraba. Y cayó en cuenta.

Draco estaba luchando por construir un muro. Hermione notó que la respiración de Draco se agitaba y la rigidez con que se mantenía en control. Su mandíbula en tensión.

Hermione se apartó de él y volvió a mirar el gazebo. —Hay algunas vacantes que me interesan. Tuve dos entrevistas ésta semana.

—¿No te hicieron una verdadera entrevista, cierto? —preguntó, alzando una ceja hacia ella. Hermione asintió confundida—. ¿Entonces enviaste el currículum equivocado otra vez? Te lo había dicho antes, sólo necesitas poner "Chica Dorada" en la parte superior.

Hermione sonrió, pensando en su primera conversación en el bar, cuando le contó que se había presentado a su trabajo actual con un nombre falso, queriendo evitar un trato preferencial.

—¿Dónde más? ¿Qué otros puestos? —Draco tomó un sorbo de su copa de champaña, y Hermione observó cómo sostenía la copa por el fuste, entre dos dedos.

—Reubicación de Elfos Domésticos.

—No quieres trabajar en Reubicación de Elfos Domésticos, Granger. —Dijo condescendientemente, sonriendo a sus zapatos.

Hermione se giró hacia él, enderezándose. —¿Ah, yo no quiero? —se mofó.

—No quieres sentarte en una oficina a llenar informes sobre golpes y mal uso de Elfos domésticos, sólo para sacarlos de su hogar actual y colocarlos con un amo diferente que también los golpeará. Tú no quieres trabajar bajo las legislaciones actuales.

Hermione lo observó mientras su mirada pasaba las cortinas hacia el Salón de baile. —¿Y qué es lo que sí quiero hacer entonces?

Draco la miro. —Quieres crear las leyes. Deseas cambiar el mundo. —Hermione lo miraba—. No puedes cambiar el Ministerio desde dentro. Y no puedes hacer nada desde tu cubículo en la División Bestias, especializada en Investigación y Restricción de Dragones.

Draco alternaba la mirada entre sus ojos. Le estaba diciendo algo. Y había colocado nuevamente el muro en su lugar.

—¿Entonces crees que debería tomar el puesto en la Oficina de Aurores?

—Hasta que te ofrezcan el puesto de Ministro de Magia, esa sería la mejor opción entre las dos. Al menos sería un movimiento ascendente.

Hermione apretó los labios mientras miraba hacia el piso, y de pronto se preguntó si el colorete de sus labios todavía estaba allí.

—¿Darás un discurso a medianoche?

—Sí, —dijo Draco, y se aclaró la garganta—. "Gracias por venir, que sea el mejor milenio de la historia", y choradas por el estilo.

Hermione sonrió. —Viniste aquí para practicar, ¿no es cierto? —Draco asintió—. ¿Qué más vas a decir?

—Bueno, haré un poco de reclutamiento. Madre invitó a muchos recién graduados de Hogwarts, Durmstrang y Beauxbatons. Jóvenes brujas y magos que buscan hacer una carrera. —Draco apoyó la cadera contra la barandilla, de frente a Hermione—. También algunos miembros de la élite social. Estamos buscando, o bien contratar a los Altos Ejecutivos, o incluir sus empresas en la cartera de clientes.

—¿Vas a robarte a los Altos Ejecutivos de la Industria gubernamental y privada ésta noche? —preguntó Hermione, sonriendo ante su arrogancia. Draco asintió—. ¿Con un discurso a medianoche? —Draco asintió nuevamente, con una sonrisa estirando sus labios—. ¿Y cómo planeas hacer eso? —preguntó riendo—. La mayoría de esas personas de élite tienen posiciones permanentes, lealtades, o relaciones a largo plazo. —Hermione lo miró y Draco ya la estaba observando.

—Cualquiera puede ser seducido, Granger.

Hermione sintió que su aliento la abandonaba en una bocanada silenciosa. Los ojos de Draco eran oscuros y ella se sentía acalorada. Tragó saliva. Sus ojos se dirigieron a los labios de Draco por cuenta propia, y sabía que no debería estar mirando su boca. Hermione miró a Draco tragar saliva. Lo vio aproximarse a ella.

Y giró la cabeza para apartar la mirada, de vuelta a los terrenos, respirando lentamente. Lucius aún no transfería el dinero. Ni siquiera debería estar tan cerca de Draco.

Tenía los labios secos, así que se los humedeció con la lengua e inmediatamente se arrepintió de relamerse lo labios frente a él. Parpadeó y buscó en el suelo otro tema, sintiendo el viento rozar contra su espalda expuesta, pasando por encima de la tela donde se unía con su piel. Hermione se estremeció. ¿Había sido por el viento?

—¿Qué te dijo mi padre? —Un susurro, el aliento de Draco flotando hacia su oído.

Respiró con dificultad, sintiendo el calor de un dedo contra sus costillas.

Escuchó una voz detrás de ellos, —¿Draco?

Hermione se dio la vuelta y vio el brazo de Draco regresar a su costado cuando se encontraron con la sonrisa de Blaise Zabini.

—Me diste un trabajo ésta noche, amigo, —dijo Blaise, caminando hacia ellos—. "Asegúrate de que esté listo para mi discurso diez minutos antes de la medianoche".

La muñeca de Draco se lanzó hacia arriba, consultando su reloj. —Hum... sí, gracias amigo. —Draco la miró y Blaise avanzó un paso.

—Yo cuidaré de ella, Draco. —Blaise guiñó un ojo—. Puede quedarse a mi lado. —Blaise le ofreció su brazo, y Hermione lo tomó con cautela.

Draco miró entre ellos rápidamente, antes de asentir y entrar. Blaise y Hermione lo siguieron. Blaise la condujo a través del Salón de baile y de regreso a la Sala de estar, donde había sido conjurado un escenario. Una bandeja pasó frente a ellos y Blaise tomó una copa de champaña al tiempo que comenzó el tintineo de varitas contra las copas, haciendo eco en todo el salón. Blaise hizo un gesto hacia la bandeja, invitándola a que tomara su propia copa para que no pudiera acusarlo nuevamente por pasarle una. Hermione tomó una copa y bebió un sorbo, intentando relajarse.

—Esto está saliendo bien —Blaise bebió de su champaña—. Me preguntaba a quién besaría al llegar la medianoche.

Hermione lo miró. Blaise le sonreía, permitiendo a sus ojos le recorrieran el rostro, bajando hacia su cuello. Hermione se mofó de su confianza. Aunque, era bastante encantador.

—Blaise, —llamó una voz frente a ellos. La misma hermana Greengrass—. Draco te necesita.

Blaise se carcajeó con un sonido retumbante. —¡Oh, por Merlín, sí que es bueno! —Blaise sonrió y volteó hacia Hermione, levantando su mano para besarle los nudillos nuevamente—. Tal vez el próximo año, Hermione Granger.

Le guiñó un ojo y siguió a la hermana Greengrass.

El golpeteo de varitas contra las copas aumentó, hasta que vio la silueta blanca de Narcissa ascendiendo hacia el escenario. Narcissa presionó su varita contra su garganta mientras la multitud la aclamaba. Sonrió amablemente y calmó al grupo con un delicado movimiento de mano.

Hermione se acomodó detrás del grupo, justo donde el Salón de baile fluía hacia la Sala de estar. Podía distinguir a Ginny y Harry, justo delante de ella. Sus amigos se tomaron de la mano y se apoyaron el uno en el otro. Hermione decidió quedarse donde estaba, en lugar de unirse a ellos.

—Todos ustedes son muy amables. —La tranquila voz de Narcissa fluyó sobre la multitud con la ayuda del encantamiento amplificador—. Qué año tan completo hemos tenido. —Y algunas personas se rieron entre dientes—. ¡Qué siglo tan completo! —Más risas—. Es un placer ver ésta noche a nuevos amigos y viejos rostros. Por supuesto, me temo que algunos rostros son más viejos que otros. —Narcissa se llevó los dedos bien cuidados a las sienes y se tocó las arrugas superficiales. Aún más risas.

Hermione miró a su alrededor mientras Narcissa continuaba agradeciendo a todos. Todos los ojos estaban sobre ella. Narcissa tenía el control total de su habitación, de su gente. Las mujeres sonreían, los hombres la miraban fijamente, e incluso aquellos que fruncían el ceño estaban silenciosamente enamorados de ella.

—Le prometí a mi hijo que no me tomaría demasiado tiempo, para que logremos hacer el conteo hacia la medianoche. —Narcissa se giró y sonrió hacia el sitio donde Hermione suponía que estaba Draco. Hermione se movió hasta que pudo verlo—. Así que permítanme traer al escenario a alguien que desea darles la bienvenida al año 2000. Draco Malfoy.

Narcissa se giró para permitirle a Draco subir al escenario. Draco subió corriendo los dos o tres peldaños mientras la multitud lo aclamaba sin tregua. Hermione aplaudió, miró a su alrededor y descubrió que la mayoría del ruido provenía de brujas jóvenes con vestidos reveladores.

Por supuesto.

—Gracias, gracias, —dijo Draco—. Mi madre, al parecer, me dejó solamente tres minutos hasta la medianoche. —Narcissa se encogió de hombros mientras bajaba las escaleras. La multitud se carcajeó y Hermione fulminó con la mirada a las chicas que soltaron risitas entre dientes.

Draco continuó, —Creo que todos estamos deseando que llegue el año nuevo. Yo, por mi parte, estoy desesperado por dejar atrás los años 90. Han sido terriblemente aburridos, ¿no es así? —Su voz era ligera y sarcástica.

Hermione se rió a carcajadas por el comentario, y sus ojos buscaron la parte posterior de la cabeza de Harry mientras toda la habitación se sacudía de risa. Harry negó con la cabeza hacia Draco, sonriendo, y Hermione se sorprendió por cómo habían cambiado tanto las cosas en tan sólo un año.

Hermione miró de nuevo a Draco sonriendo ante su propia broma. —Y tampoco sucedió nada terriblemente emocionante éste año. —Se apartó el pelo de la cara en un movimiento encantador que hizo que más de una mujer se abanicara. Draco alzó una ceja—. ¿O sí? Tendrán que contarme porque estuve en Azkaban la mayor parte del tiempo.

Hermione soltó una risotada y varias personas casi escupieron su champaña, mientras Draco Malfoy sonreía, burlándose de sí mismo frente a la multitud. Las carcajadas eran estridentes. Las risitas entre dientes incrédulas. El hombre junto a Hermione estalló un "¡Oh, ho!". Hermione observó a Narcissa fruncir los labios, aún sonriendo pero desaprobando en silencio su desfachatez; pero a su lado, Blaise estaba cubriéndose la boca, con los ojos muy abiertos, y las hermanas Greengrass se miraban con la boca abierta, riendo.

Hermione miró alrededor de la habitación mientras todo el mundo mágico se enamoraba de Draco Malfoy aún más de lo que ya estaba. ¿Qué eran quince meses en Azkaban si tenías sentido del humor? Vio a una hosca mujer mayor, que anteriormente había fruncido el ceño a Narcissa Malfoy, llevarse los dedos a los labios y esconder una sonrisa.

Cualquiera puede ser seducido, Granger.

La voz de Draco revoloteó en sus oídos mientras lo veía seducirlos a todos. Hermione lo vio morderse el labio inferior, sonriendo ante su mofa personal. Draco tragó saliva y continuó.

—No, pero ya hablando en serio- ha sido un año largo y complicado. —Y la multitud comenzó a calmarse, aún sonriendo—. No hace mucho tiempo, era el chico más odiado de toda la Europa Mágica. Y les agradezco a todos por darme una segunda oportunidad.

Hermione contuvo el aliento cuando el sonido abandonó la habitación, y las sonrisas se escurrieron de los rostros.

—Diría que el año 2000 se tratará de Renacimiento. De segundas oportunidades. Estoy comenzando una pequeña compañía, no sé si lo habrán escuchado-

Blaise dejó escapar un vitoreo y comenzó a aplaudir. La sala se unió a él y Hermione comprendió el propósito de Blaise.

Draco sonrió y continuó —Y para mí, ésta Compañía se trata de segundas oportunidades. Se trata de lograr objetivos, soñar ideas y crear nuevos caminos. Quiero ayudar a las personas. Quiero brindar apoyo y asistencia para que logren sus objetivos, comiencen sus negocios, ganen sus batallas legales.

Hermione pensó en Quentin Margolis y su manada de Hombres lobo. Y en todas las otras especies que Malfoy Consulting Group podría ayudar. Hermione sonrió hacia su copa de champaña, sintiendo nada más que orgullo por su nuevo amigo, Draco Malfoy.

—Nosotros en Malfoy Consulting Group queremos crear las leyes. Queremos cambiar el mundo. —Hermione lo miró y escuchó las mismas palabras que dijo el balcón. Sus ojos ya estaban fijos en ella. Quinientas personas de por medio—. Y si como yo, encuentras que tu cubículo se está volviendo demasiado pequeño para ti...

Hermione tragó saliva, su corazón golpeando contra su caja torácica. Draco apartó la mirada de ella y sonrió al resto de la muchedumbre.

—…Estamos contratando.

La multitud se echó a reír. Las chicas demasiado maquilladas y con mucho escote se agitaron las cejas unas a otras y algunos hombres de mediana edad sonrieron hacia su champaña, pensando en sus cubículos. Hermione apretó su copa, con la mente disparándose a toda velocidad.

—Y si he hecho esto bien, —murmuró Draco, sacudiendo su muñeca para consultar su reloj—Entonces ahora estamos a-

Hermione vio a Draco sonreír.

—Diez. Nueve. Ocho-

Varias personas jadearon y consultaron sus relojes. Las desagradables risitas saltaron de un lado a otro, y las parejas se abrazaron, listas para besarse.

—Siete. Seis- —Toda la multitud se unió.

Hermione se quedó quieta. No pudo encontrar su voz cuando el resto de la gente se unió en tropel. Draco levantó su copa en el aire y toda la habitación se unió a él.

—¡Cinco! ¡Cuatro-!

Podía sentir el aire entrando y saliendo de sus labios, pero sentía que no estaba respirando. Entonces Draco volvió a mirarla a los ojos.

—¡Tres! ¡Dos! ¡Uno!

Draco levantó su copa hacia ella mientras los fuegos artificiales rebotaban por la habitación. La observó mientras se llevaba la copa a los labios.

—¡Feliz Año Nuevo!

Hermione contuvo el aliento y levantó su propia copa, bebiendo hasta el fondo mientras Draco la observaba.

Un hombre frente a ella se giró hacia su esposa y la besó, su cabeza ahora bloqueándole la vista de Draco. Eso la trajo de vuelta. Cuando pudo verlo nuevamente, Draco había bajado del escenario y le daba un beso en la mejilla a su madre. Hermione lo observó mientras besaba a las hermanas Greengrass en la mejilla, y luego Blaise lo alcanzó golpeteándole la mejilla juguetonamente. Draco lo apartó, arrugando la nariz. Hermione vio como un caballero mayor se acercaba a él y le estrechaba la mano. Hablaron brevemente, con Blaise a su lado, asintiendo con la cabeza. Draco hizo un gesto a Blaise y el hombre mayor estrechó su mano. El primer negocio de Año Nuevo de Draco.

De pronto, Ginny estaba frente a ella, saltando de arriba abajo y tomándola del rostro, para plantarle un beso en los labios.

Hermione farfulló mientras Ginny se carcajeaba.

Se quedaron una hora más. Hermione se hizo de algunos otros conocidos, esquivó a Skeeter y logró desearle buenas noches a Narcissa antes de que se dirigieran hacia las chimeneas sin volver a toparse con Draco.

Llegó a su habitación, se quitó los tacones y convocó un pergamino y una pluma. Estaba sudando mientras escribía:

Hermione Granger

-La Chica Dorada

Lo dobló en un sobre dirigido a Malfoy Consulting Group, c/o Draco Malfoy, y lo envió sin pensárselo dos veces.

Recorrió su habitación durante veinte minutos aún en su vestido blanco, imaginando la forma en que la copa de champaña se había sentido contra sus labios cuando Draco bebió un sorbo de su propia copa. El beso de un par de amantes a medianoche.

Hermione se quitó el maquillaje. Se quitó su vestido. Se recogió el cabello y se puso la pijama. Se acostó sobre la cama, mirando el techo hasta que escuchó un picoteo en su ventana.

Una lechuza real entró en picado cuando abrió la ventana, dejó caer un gran sobre de papel manila y salió a toda velocidad. Hermione levantó el paquete con dedos temblorosos y abrió la tapa.

La carta de presentación decía:

Bienvenida a Malfoy Consulting Group, Chica Dorada.

D.M.

Hermione jadeó, el peso de la situación golpeándola mientras observaba la parte superior del paquete que le habían entregado. Un contrato para su puesto como Consultora en Jefe, dónde supervisaría un Departamento denominado Relaciones con No-Magos. Especializado en Criaturas Mágicas y Relaciones Muggles.

Hermione se sentó en el borde de su cama. Y sonrió.

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Nota 2 Autora: Gah! De acuerdo, así que si alguien tiene ganas de buscar algo de inspiración para el vestido y cabello de Hermione, aquí está mi nueva página de Pinterest para "The Right Thing to Do": lovesbitca8 / chapter-24-the-right-thing-to-do /