Ludwin creía estar en una pesadilla pero sabia que esto era el mundo real y esas voces implacables no dejaban de atormentarlo, una tras otra. Voces de hombres, mujeres y niños le hablaban, gritaban y acusaban.
Monstruo¿Cómo pudiste?AsesinoNazi
Las voces continuaron gritándole y acusándole de haberles arruinado la vida y de matarlos— ¡Nein!...yo no quería...recibía órdenes, no fue mi intención—
Oh, pero pudiste Ludwin tenias elección pero fuiste un cobarde y tus crímenes y la vergüenza de tus actos te perseguirán para siempre, y lo que te asusta más es que en el fondo sigas siendo el mismo de antes y no hallas cambiado.
—¡Basta! ¡no es verdad, yo he cambiado!—Alemania se agarró la cabeza con las manos y los demás no estaban mejor America hablaba aparentemente con nadie.
¿Por qué me abandonaste? La voz de Inglaterra no dejaba de torturarlo, así como de víctimas de las guerras que participó.
—Yo no quería...solo quería ser el héroe ayudar—Alfred se tapó los oídos pero no servía de nada las voces continuaban sonando dentro de su cabeza.
Rusia estaba más pálido de lo habitual agarraba el grifo fuertemente pero no había ningún enemigo que golpear, se sentía impotente y débil como cuando era un niño.
Hola niño Ivan palideció esa voz profunda... Que no esperaba no oír jamás —¿Mongolia?—preguntó horrorizado
¿Crees que puedes escapar de mí? La voz fría se burlaba de la nación. Aunque ya no estés bajo mi control nunca fuiste libre del todo ¿pensabas que fingir que nunca tuviste esa infancia y sonreír tontamente todo el tiempo lo borraría?
—¡дерьмо, déjame en paz tú eres el pasado!—
¿De veras? No lo creo niño aunque has crecido nada ha cambiado maltratas a todos a tu alrededor los países te temen y los bálticos están aterrorizados de ti, ellos han sufrido por tu mano y sobre todo el pobre Lituania. Se burló la voz profunda, en el fondo lo sabes estás condenado a estar solo para siempre por que sabes ¡que eres como yo!
—¡NO!—rugió el ruso
Jason intentaba mantener la mente clara las voces de su madre y Thalia, lo estaban volviendo loco¡Tenían que salir de allí! Miró a los demás mientras sujetaba a Piper los demás apenas avanzaban
—¡VAMOS TENEMOS QUE SEGUIR AVANZANDO, NO ESCUCHÉIS, NI HACED CASO!—
Los demás le siguieron y a duras penas seguían avanzando pero algunos como Lovino y Feliciano necesitaban la ayuda de Alemania y Escocia. Las voces continuaron torturándolos a todos ellos incluidos los semidioses, habían pasado por muchas situaciones horribles, pero esto era otra cosa en algún momento del camino Canadá vomitó y Gales se mordía los labios tan fuerte que le sangraban.
—Vamos no debe quedar mucho—intentó animarlos Irlanda aunque él no estaba mucho mejor
¡Madre, padre! Oía las voces de sus padres en sus últimos momentos.
Inglaterra avanzaba pesadamente intentando no escuchar pero era casi imposible Inglaterra tú que solías ser tan grande, esa frase que le dijo America al finalizar su revolución y no pudo olvidar jamás. Miro a su alrededor, sus hermanos estaban pálidos murmurando cosas y tapándose los oídos.
—Vamos—continuó pero las piernas le temblaban ¡Es tu culpa que padre muriera! Arthur con todas sus fuerzas siguió hasta que vio una luz entre los árboles de delante—¡Chicos ya casi llegamos!—los demás apenas podían ya pero aquello les dio ánimos suficientes. Pasaron los árboles hasta que llegaron al final de ese horrible bosque, en cuanto salieron las voces se detuvieron al instante.
Inglaterra, cubierto de sudor y tembloroso soltó un suspiro de alivio. Los demás se habían desmayado agotados por el terrible paseo a través del bosque, después de comprobar que estaban bien miró a su alrededor. Delante de él había un precioso campo muy parecido a los que había en su país, daban ganas de hacer un picnic allí o sentarse simplemente.
—Cuesta creer que después de ese lugar horrible alla este sitio—habló para sí Arthur
—Pues lo hay ese bosque era vuestra prueba— dijo una voz femenina Inglaterra se volvió hacia la voz y vio allí a una mujer hermosa y esbelta vestía unos ceñidos pantalones, negros un jersey negro y una gorra plana de lana de color marrón en su cabeza pelirroja y una espada apoyada contra un árbol.
—Mi señora—Inglaterra se inclinó en señal de respeto, la diosa sonrió—Por favor siéntate estarás agotado, no muchos pasan el bosque. Sois fuertes habéis salido a vuestro padre.
Inglaterra bajó la cabeza—Yo no lo creo—aunque se llamara así mismo el gran imperio Británico tuvo muchos fracasos la perdida de sus colonias, peleas con sus hermanos y las muertes de sus padres.
—Arthur no te atormentes por ello lo de tus padres no fue tu culpa algunas cosas ocurren por el destino además ese bosque saca tus mayores remordimientos y peores pesadillas. Aún estás afectado por eso—Inglaterra se sentó en la silla enfrente de Morrigan la diosa se puso más seria—
—Has venido a por la ubicación de tu padre, sé donde está—Inglaterra se animó—Solo tres de nosotros saben donde, yo y Dagda. A nuestro rey Lugh se le ocurrió donde esconderlo, en un lugar seguro en tu tierra—
—¿En mi país?—preguntó incrédulo.
—Si lo escondimos en un lugar a la vista de hecho es uno de los lugares más turísticos que tienes. Lo pusimos allí hace miles de años.
Inglaterra se puso a pensar no podia ser el big ben, tampoco la abadía de westminster ni el parlamento no eran tan viejos.
Tenia que ser algo más antiguo. Arthur abrió mos ojos y se volvió hacia Morrigan.
—¿Estás diciendo que está...—
La diosa asintió—Sí está en Stonehenge—
