Las primeras semanas en las que me vi obligada a reposar en cama fueron una tortura, pero aprovecho para estudiar y ponerme al día con la universidad es muy difícil hacerlo de esta manera y no me está yendo muy bien, por suerte ya ha pasado casi dos meses y medio y en dieciséis días me quitan el yeso.
A veces me da miedo lo mucho que Heisuke progresa y me asusta que me deje atrás.
Sé que ayuda a mis padres economicamente, mi madre se negó rotundamente a que lo haga pero Heisuke le dió un discurso acerca del honor, del orgullo y mi madre me comentó con asombro que no aceptó un no por respuesta, sé que quiere agradecerles por darle refugio, incluso se compra su propia ropa.
El ha estado progresando mucho en la vida, a veces no me entiendo, estoy muy feliz por él aún así tengo el miedo irracional de que me abandone.
Parece que ya casi no me necesita, y sé que eso está bien, sé que es muy bueno lo mucho que se ha adaptado a este mundo por su cuenta, incluso ha dejado de trabajar en la pista de atletismo para hacer horas extra en la escuela de kendo aunque de vez en cuando va a visitar a sus compañeros.
Para ser honesta me siento un poco sola y abandonada, el va mas veloz que yo mientras que apenas progreso en la universidad, de alguna manera temo que quiera irse, que le haya cansado vivir aquí con todo este montón de gente que va y viene; sé que está guardando dinero para algo y me detesto cada vez que me siento insegura por su independencia.
Probablemente es por esta razón que me despierto angustiada de un sueño en el que ya no puedo verle, un sueño en el que no dejan que me levante de la cama por mi pierna, a pesar de que si lo hago en la vida real y voy a clases tanto en la universidad como las de ballet aunque no pueda hacer las clases.
Sueño que él ya no vive en esta casa, no me toma de la mano ni me dice que me quiere, ya no deja que lo bese ni él siente deseos de hacerlo, sueño que frunce el ceño cuándo le pregunto al respecto.
Sueño que no lo veo por meses hasta que aparece vestido con un ridículo traje blanco y peinado con cera hacia atrás, con una grotesca rosa roja en el ojal de su saco.
No lo reconozco, pero lo peor es la mujer sin rostro con un vestido de novia que se apega a su cuerpo perfecto con un amplio escote que deja visualizar pechos redondos y perfectos.
Va prendida al brazo de Heisuke y se ríe con diversión y alegría a los pies de mi cama mientras sacude su cabello suave y rubio.
En mi sueño Heisuke me observa como si sintiese pena por mi durante un par de segundos y me pide disculpas, me agradece por haberlo traído ya que encontró al amor de su vida y mientras lo dice entrelaza sus dedos con los de aquella mujer, besa su mano y quiero gritar, llorar y destruirlo todo; pero la yo de de mi sueño sonríe temblorosamente y le dice que entiende y que se alegra por él. La parte despierta de mí quiere gritarle que no entiende, que duele, que desearía nunca haberlo traído si iba a tener que pasar por todo este dolor.
Heisuke de mi sueño besa mi mejilla y me sonríe con pena, ante mi mirada besa a esa mujer y quiero arrancarme los ojos y prenderlo todo fuego.
Al despertar lo hago con el corazón desbocado, y me siento tan estúpida por estar llorando por esto, que ridículo, y si Heisuke se aleja no puedo hacer nada al respecto.
Pero me digo que nada de eso va a pasar, que es una locura, aunque la evidencia dice que podría.
No puedo ni calmarme ni volver a dormir, no dejo de pensar en su mano enlazada con la de aquella mujer y en su ausencia. Lloro con frustración, al tratar de moverme el yeso me lo impide y quiero romperlo para mover con libertad mi pié.
Antes de poder descifrar que es lo que estoy haciendo ya estoy al pie de las escaleras, siempre soy ayudada para subir y bajar pero la angustia es mucha como para detenerme.
Me siento en las escaleras y las bajo de esa manera, me irrito cuando me cuesta levantarme al llegar al piso inferior.
Sé perfectamente que estoy siendo irracional, pero con poder refugiarme un poco en Heisuke será suficiente. Seco mis mejillas y párpados húmedos con rabia, y me levanto del suelo a fuerza de pura testarudez.
Cojeo hacia la puerta de Heisuke donde me abro paso sin preguntar, enciendo la luz de noche al costado de la cama y trato de decir su nombre para despertarle, pero solo un hipido se escapa en su lugar.
Heisuke arruga la nariz pero enseguida se sienta de golpe alerta, me siento ridícula, como una niña que va a decirle a sus padres que no se siente bien en medio de la madrugada, llevo una mano a mis labios para cubrir mi gesto.
-¿Yuli?- Pregunta confundido, le veo alarmarse aún más al ver mi estado- ¿Que sucedió? ¿Qué haces aquí?
-Yo…- ¿pero qué hago aquí? Todas las posibles respuestas me suenan ridículas- ¿Puedo acostarme contigo?
Heisuke me mira y luego hacia la puerta, parece dudarlo y mi corazón se rompe un poquito más. Me debato entre la angustia y la vergüenza, un pequeño sonido acongojado se me escapa. Heisuke se apresura a levantarse y ayudarme a sentarme en su cama apoyando la espalda en el cabecero de esta ocupando el lugar que él había estado ocupando antes.
Me molesto con el yeso nuevamente y me acomodo irritada con violencia arrojando las mantas hacia el otro extremo del colchón.
Un par de lágrimas impotentes vuelven a mis ojos, Heisuke se sienta en el borde de la cama a mi lado con ambas piernas en el suelo y se gira hacia mí; sostiene mi rostro entre sus manos y sisea con suavidad para calmarme.
-Perdón- se disculpa pero le empujo para apartarle, toma rápidamente mis muñecas para impedir que vuelva a hacerlo.
-Déjame no quiero tu lástima- Le digo tratando de liberarme, pero ay, ¿que demonios estoy haciendo?, esto no es lo que quería,no vine para pelear con él.
-¿Pero de qué estás hablando?- Se ve entre confundido y contrariado.
-¿Por qué te disculpas?- Le pregunto en su lugar- Ni siquiera sé qué hago aquí.
Atino a levantarme pero no llego ni a apoyar los pies en el suelo que Heisuke me detiene, con una mano empuja mi hombro para que vuelva a apoyarme en el cabecero de la cama y coloca su otra mano sobre el yeso en mi pierna, coloca su frente sobre la mía y me mira con firmeza a los ojos.
Reconozco lo ridícula que estoy siendo, pero como siempre me gana la testarudez y le aparto empujándole con mi cabeza suavemente.
-¿Por qué te disculpas?- Vuelvo a preguntar.
Heisuke agacha su cabeza y suspira, mira en dirección a su mano sobre el yeso en mi pierna y hago lo mismo, su mano sube sobre este y a pesar de no sentirlo en mi piel los nervios en mi pierna se encienden, me envía una mirada cansada.
Sé que estoy comportandome como una niña, si sigo siendo así entonces con más seguridad el querrá irse.
-Perdón, lo siento, es que…- ¿Y qué le puedo decir? ¿Que me preocupa que ya no me quiera? ¿Que me deje y haga una vida lejos e independiente de la mía? ¿Que me aterra que se dé cuenta que no me necesita?
Al parecer si le digo todo eso, entre hipidos y sollozos Heisuke me aferra con fuerza contra su cuerpo, mientras le suelto que estoy cansada, que quiero que me quiten el yeso y volver a mi vida normal, que detesto tener que ir a la universidad incómoda y que no puedo concentrarme al estudiar, le cuento también acerca de lo mal que me siento en las clases de ballet por no poder bailar y lo mucho que me preocupa no poder hacerlo en la función.
Le lloro acerca de mi pesadilla y él se sienta conmigo en la cama con las piernas extendidas y me ayuda a sentarme sobre él, le digo de mis miedos estúpidos y de lo tonta que me siento, pero el niega con la cabeza.
-No, no es así nada de eso- Me dice, me sorprendo al escuchar el tono tembloroso con el que lo dice y me aparto para verle- Está bien que estés cansada, te perdono por gritarme y…
Su voz se traba, y veo con repentina angustia como sus ojos se llenan de lágrimas, él no debería llorar jamás, aún así me sonríe con pena.
¿Por qué llora? ¡Pero que tonta! Vine a quejarme de lo molesta que estoy con mi situación justo a la persona que se culpa por ello.
-Es mi culpa…-dice con pena- Todo lo que estás pasando es por mí…
Dicho eso las lágrimas se desbordan de sus ojos, y si creía que antes se me había roto el corazón ahora se hunde en lo más profundo de mi pecho.
Se ve destrozado por mí, y puedo entender de dónde nace su culpa, pero no debería no quiero que él se sienta así.
No sé qué decirle, por qué diga lo que diga sé que como se vé la situación, yo corrí a él cuando Heisuke estaba sufriendo y por eso caí, no importa cuantas veces le diga que yo fui la que corrió a él siempre sentirá que fué por su culpa.
Todos mis problemas pierden peso al ver lo angustiado que está, no sé cómo pedirle disculpas por causar esto cuándo comprendo que nada va a cambiar sus sentimientos.
Tomo su cabeza entre mis manos,beso su frente, sus mejillas su cabello y sus párpados, coloco su cabeza en mi pecho y me acomodo mejor con las rodillas a cada lado de sus piernas sobre él.
Y pensar que llegué pensar que Heisuke podría haber dejado de sentir por mí, la fuerza con la que se aferra a mi al borde de dificultar mi respiración y los temblores de su cuerpo me dicen lo contrario.
-Sabes que yo no te culpo por absolutamente nada de esto-Le susurro antes de besar su cabeza.
-¿Entonces por qué estás tan angustiada?-Me pregunta, su voz apagada por la camiseta que utilizo de pijama- Es mi culpa, no solo tienes el yeso por mi sino que te he dejado de lado porque no podía verte a la cara y solo te he lastimado al final, perdóname.
-Somos unos tontos, tenemos que dejar de hacernos estas cosas- Digo con un suspiro apoyando mi cabeza pesadamente sobre la de Heisuke y aferrándome a su cuello- Tienes que decirme cuando te sientes mal, o algo te molesta, y yo tengo que aprender a hacer lo mismo.
-Y por favor por favor, de verdad tienes que entender que jamás, jamás jamás, querré dejarte nunca.-
-Lo siento es solo que por alguna razón si pasa algo pequeño lo primero que pienso es que quieres dejarme, sé que no es así y que es ridículo pero…-
Heisuke toma mi rostro entre sus manos e inclina mi cabeza hacia abajo para verme a los ojos, sus preciosos ojos cristalinos brillan con las lágrimas que habían sido derramadas y sus pestañas aún están húmedas, las acaricio en un impulso que no quise detener, se ve indefenso como un niño, o como aquella vez hace tanto en la que me confesó sus sentimientos y yo tuve dificultades para creerle.
-Te amo- Le digo.
Me da la impresión de que quería decirme algo parecido por lo que decido decirlo antes de que el pueda hacerlo.
Sus ojos se abren con asombro y su expresión se suaviza aún más, jamás le había visto una expresión tan vulnerable, espero que quiera contestarme algo pero los segundos pasan mientras nos miramos a los ojos.
Me impaciento un poco y le sacudo con suavidad de su camiseta verde, esto parece sacarlo de su estupor porque parpadea un par de veces y vuelve a mirarme a los ojos, toma mi rostro entre sus manos y me besa con una suavidad y pasión a la que estoy poco acostumbrada, me acerca a él con fuerza, puedo sentir la fuerza de sus antebrazos en mi espalda y sus manos cerradas firmemente como puños.
Me arqueo a él frente al súbito cambio de atmósfera en la habitación siguiendo el movimiento de su abrazo y acaricio su nuca y cortos cabellos con suavidad, me dejo guiar por lo que su cuerpo está tratando de decirme y me hundo en la calidez de sus labios.
Puedo sentir en mi ese candor al que estoy poco acostumbrada y no suelo dejar que crezca en mí, nos besamos por un largo rato, pero me alejo un poco para recobrar el aliento, Heisuke parece no querer detenerse porque los brazos que abrazaban mi cintura bajan por mi cuerpo y me levantan por mis glúteos acercando mis caderas aún más a él, un sonido de sorpresa se escapa de mí y levanto mi barbilla al techo cuando Heisuke comienza a besar mi cuello y dejo escapar un suspiro.
-Auch- Exclamo cuando Heisuke vuelve a levantarme y acercarnos con aún mas fuerza que antes, mi pierna enyesada se atasca en alguna parte y duele, Heisuke aleja sus manos enseguida y se aparta.
-¿No es momento para esto no?- Pregunta con una sonrisa traviesa en sus labios, sus ojos brillan con una dulzura inescapable, ambos sabíamos a donde la situación se dirigía, me río con suavidad.
-Creo que no- Contesto, mi voz se escucha suavizada y pensar que hace menos de media hora estaba en un ataque de histeria.
-Esperemos a que te quiten eso.- Me dice, me ruborizo ante lo que implican sus palabras, Heisuke se ríe con suavidad y picardía y besa mi barbilla antes de volver a mirarme con dulzura-Te amo
Sin poder contenerme vuelvo a abrazarle con fuerza y emoción que crece en mi pecho, quiero poder apretarlo así para siempre, el me devuelve abrazo con la misma cantidad de ímpetu y río contenta, Heisuke tambien lo hace y vuelve a besar mi cuello, me da cosquillas y pego mi hombro a mi oreja para escapar pero Heisuke no me deja.
-Heisuke, vamos a dormir o volveremos a empezar.- Lo alejo con mis manos y él me ayuda a acostarme a su lado.
Nos miramos un largo rato enfrentados a los ojos luego de que él apaga la luz de mesa iluminados por la poca luz que ingresa por las rendijas de la persiana.
La verdad que no me importa para nada que mañana nos vean salir juntos de la habitación, que traten de detenernos a ver cómo les va.
Por primera vez en bastante tiempo duermo tranquila y contenta.
Quedan solo dos capítulos más, no me gusta tener cosas sin terminar asi que estoy aprovechando la cuarentena para cerrar cabos sueltos que me quedan en la vida, por ejemplo este fanfic, si no me gana la pereza tal vez lo termine antes de que la cuarentena acabe! Tal vez luego lo suba a AO3 pero veré que hago sobre la marcha.
