CAP 25

"Entendimiento"

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Salir del tráiler con la emoción de pensar en cómo podía expresarle al otro coche lo que sentía era una cosa.

Enfrentarlo realmente y ver su reacción en caso de que la respuesta fuera negativa, era una muy diferente.

Y por eso mismo conforme iba avanzando por el pueblo, un poco más tranquilo con cada segundo que pasaba, comenzaba a perder velocidad hasta que se detuvo mirando hacia la nada, sintiéndose ahora confundido nuevamente; las palabras de su viejo compañero de carreras realmente le habían levantado los ánimos como para darle las suficientes energías para intentar hablar con Doc pero ahora que estaba en las calles con la realidad de lo que haría delante suyo, ya no estaba tan seguro de si sería lo correcto.

Suspiró y cerró los ojos golpeando una llanta contra el pavimento.

En aquellos momentos de alguna forma era arriesgarlo todo y permitirse quizás que la relación entre ambos cambiara para bien… o para mal, si su mentor decidía que era momento de poner una línea entre ambos, de forma profesional, para que no pasaran de ciertos límites.

Y Rayo no deseaba eso, adoraba demasiado el pasar su tiempo con aquel viejo Hornet, incluso si discutían y después de todo lo que Bran le había hecho pasar lo único que quería era estar el resto de su vida asegurándose de que el otro estaría bien y a salvo; algo irónico tomando en cuenta que el secuestrado y torturado había sido él y todavía estaba batallando con aquel regreso a una vida que de cualquier manera, ya no iba a volver a ser normal jamás.

-Bien… quizás solo podríamos ir tanteando el terreno… -se dijo a sí mismo aún en el mismo lugar, sin moverse, casi como si fuera una estatua –claro!... como todo en las carreras, llegas a la pista y la pruebas antes de cualquier otra cosa…

-Hola Letritas

-SALLY! –los ojos de Rayo se abrieron de golpe mientras que daba un gran salto y la porshe reía suavemente –me has dado un susto de muerte!

-Lo lamento, no era mi intención –se disculpó la abogada observando con cariño como aquel corredor recuperaba el aire y temblaba con nerviosismo; aunque deseaba preguntarle acerca de su secuestro y todo lo ocurrido, podía notar que no era el momento y aún así podía saber que lo que hubiera ocurrido tenía que haber sido algo terrible. Lo suficiente para cambiar de forma tan drástica el comportamiento del normalmente confiado y orgulloso corredor –sucede algo malo?

-Algo malo? –repitió en un tono nervioso y entre risas el coche de color rojo ante la mirada inquisitiva pero tranquila de su mejor amiga y ex novia –para nada, porqué tendría que haber ocurrido algo?

-Doc se ve bastante molesto por algún motivo –comento la coche de color celeste a lo que el otro la miró aún más nervioso –tranquilo Rayo, no creo que esté enojado contigo…

-Generalmente cuando se enoja, es porque tiene una razón –replicó el joven Ford y miró hacia el cielo con algo de preocupación –me pasé de la hora?... por favor, no me digas que otra vez me quedé perdido en un lapsus…

-Un lapsus? –Sally parpadeó un poco confundida y preocupada –te refieres… a cuando te quedas soñando despierto?... parece que te está dando mucho últimamente… -comentó con cuidado observando las reacciones tensas de su amigo –estás bien?

-Si… solo, creo que… sí, tengo que ir –suspiró finalmente el número 95 comenzando a conducir rumbo al museo de Doc Hudson mientras que la abogada le veía marchar con un dejo de tristeza y preocupación –gracias Sally

-No hay de qué… - musitó la chica con suavidad sin quitar la vista del otro auto, dándose cuenta de que lo que fuera que estaba haciendo sufrir al otro… realmente, parecía haber destrozado su vida; todos lo notaban, Rayo ya no era el mismo que había dejado Radiador Springs, era como si de alguna forma alguien hubiera tomado a su mejor amigo, lo hubieran conducido hasta la fábrica y lo hubieran re-manufacturado. No que lo desconocieran pero…

Sencillamente, ya no era él

-Ay Doc… -suspiró la porshe negando un par de veces con la cabeza –espero en verdad que tú puedas hacer algo por él…

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Una de las desventajas (que generalmente era buena) de Radiator Springs era que se trataba de un pueblo pequeño.

Incluso con sus ampliaciones y nuevos hogares y negocios, el pueblo permanecía siendo lo suficientemente pequeño como para que cualquiera de ellos llegara rápido a su destino; y tomando en cuenta que el museo de Hudson Hornet era de lo más popular se encontraba más que bien ubicado como para que todos pudieran llegar fácilmente. Así que a pesar de que condujo lo más lento posible, Rayo no tardó en llegar a aquel sitio donde las luces interiores le indicaban que el honrado estaba en su interior. Por supuesto que el museo ya estaba cerrado a los visitantes pero tratándose de Rayo McQueen, el protegido de aquella leyenda, este siempre tenía entrada a aquel lugar.

Ingresó de forma lenta, esperando no sobresaltar a su mentor que en aquellos instantes le daba la espalda, observando los diarios y periódicos que hablaban en el pasado acerca de sus hazañas y proezas, pasando desde las copas ganadas en sus carreras hasta aquel terrible accidente que lo había dejado fuera por el resto de sus días de algo, que el McQueen sabía que Doc amaba tanto como él mismo; el auto de carreras rojo carraspeó un poco para hacerle saber de su presencia aunque eso era innecesario: estaba seguro de que el viejo corredor ya lo había sentido al acercarse.

Tampoco era como que su motor no fuese suficientemente ruidoso, realmente Bran le había dejado en tal mal estado que aún no conseguían la pieza necesaria para que este solo dejase escuchar un suave ronroneo al no meterle acelerador.

Vaya desgracia.

-Buenas noches –dijo finalmente con un tono suave y bajo sin dejar de ver por detrás a su mentor que continuaba con los ojos azul oscuro fijos en los periódicos que colgaban en sus marcos, antes en el garaje de su dueño y ahora expuestos ante la vista de todo el mundo

-Buenas noches –devolvió Hudson Hornet sin siquiera moverse

Por algún motivo aquella respuesta tan seca y casi sin emociones lo descolocó, haciéndole retroceder levemente mientras que por unos instantes sentía que quizás aquel no era Hudson Hornet y solo se trataba de alguna alucinación; comenzó a temblar haciendo sonar muy apenas su carrocería pero un segundo después, sacudía la cabeza para aclarar su mente. El viejo coche delante suyo no parecía haberse dado cuenta de eso y con cada momento que pasaba, el joven corredor comenzaba a creer que quizás había hecho algo que había molestado al otro.

-Ya son las diez de la noche? –inquirió casi con pena y un hilo de voz –lo lamento. No… realmente no me di cuenta de la hora, debí de haberme quedado dormido en el tráiler…

-No… aún no es tan tarde y es normal si te has quedado dormido, aún estás agotado –suspiró un poco el otro coche a lo que Rayo se sintió un poco más confiado para acercarse más aún, sin colocarse al lado de su amigo y entrenador

-Doc…?

-Hm?

-Me gustaría… hablar contigo de algo –dijo mientras sentía como iba perdiendo toda la confianza que había sentido cuando Adriano le hubiese animado a hablar con el otro; tragó un poco y se humedeció los labios antes de hablar nuevamente –es… -comenzó a mover una de sus llantas hacia delante y hacia atrás sin dejar de temblar –es sobre uno de mis lapsus… cuando pierdo el sentido de la realidad?... algo… pasó durante uno de ellos y…

-No deberías de preocuparte de eso, novato

Dijo el mayor dejando escapar un suspiro cansino mientras que sus párpados bajaban como si algo le hubiese dejado muy agotado mentalmente; Rayo parpadeó levemente confundido, nunca había visto esa expresión tan perdida y tan desolada en el otro corredor y se preocupó por unos instantes: estaba seguro de que ese gesto era el mismo que él tenía en aquellos momentos y era demasiado confuso ya que no había razón alguna para que Hudson Hornet tuviese ese mismo gesto… cierto? Estaba demasiado extrañado pero entonces, el mayor volvió a hablar como si se hubiese dado cuenta nuevamente de su presencia

-Pasaste por una experiencia terrible, muchos otros como tú no hubieran podido sobrevivir por tanto tiempo a semejante infierno y escapar para contarlo pero tú lo lograste y milagrosamente, con tu mente en una pieza… o no tan destruida como podría haberlo estado. Eres muy fuerte, Rayo –suspiró Hudson Hornet –no todos… son tan fuertes como tu hijo… deberías estar orgulloso, muy orgulloso de ti mismo y de cómo estás aquí a pesar de todo lo que hizo ese… demonio…

Su voz bajó de tono en gran medida y Rayo compuso un gesto aún más preocupado

Por todos los cielos, qué se estaba perdiendo?

-Aún necesitas tiempo para recuperarte por completo, así que no te angusties si te quedas soñando despierto de vez en cuando… es solo tu mente sanando de poco en poco…

-Sí, bueno… respecto a eso, no es precisamente de mi recuperación de lo que quería hablar contigo –dijo levemente contrito y por primera vez los ojos del Hornet se posaron en el Ford que hizo una pequeña mueca –es sobre… algo que dije… en uno de esos momentos… -un leve rubor pasó por su rostro pero la mirada del Hornet nuevamente parecía haberse quedado clavada en uno de aquellos diarios. El de color rojo observó de reojo a su mentor, nunca lo había visto tan absorto en uno de sus diarios como en ese momento así que se acercó lentamente hasta poder ver lo mismo que aquel auto:

Un Firebird magenta de mirada peligrosa y altanera que se mostraba entre varios corredores en una de las fotos generales a los autos de carrera. Entornó levemente los ojos intentando leer mejor.

-Número 25, para la escudería Steel Gas el corredor más feroz y peligroso que haya cruzado cualquier terreno o pista de carreras en la historia dejando muy atrás al sujeto de negro… -murmuró Doc Hudson anticipándose a la pregunta que Rayo había estado a punto de hacer y que le dejó con los ojos abiertos de miedo, al hacer aquella comparativa con el Leander –Joan Ferret siempre fue un auto que lucía confiado y orgulloso de sí mismo y de lo que era capaz de producir en los demás corredores –murmuró por lo bajo el auto de color azul y un ligero escalofrío lo recorrió –no había novato o corredor veterano que no soñara con dejarlo atrás pero todos sabían tomar sus precauciones porque sabían bastante bien de lo que era capaz…

Suspiró pesadamente

-Supongo que tengo que agradecerle en cierta forma lo de mi accidente…

-Lo de tu accidente? –Rayo parpadeó confundido y volvió a ver la expresión de aquel auto de carreras de mirada fría y calculadora –qué quieres decir con eso?... pensé que tan solo habías perdido el control del camino o eso… eso fue lo que me habías dicho, que habías perdido el suelo y te distrajiste… y eso había provocado que uno de tus compañeros te golpease por accidente…

-Si… fue tan leve e imperceptible que ni siquiera puede verse en la grabación de mi accidente… increíble y al mismo tiempo, bastante… apropiado –hizo una mueca nuevamente sin notar la expresión de total extrañeza y confusión en su protegido –Joan Ferret es astuto como un zorro y tan venenoso y veloz como la agresión de un alacrán. Tardé demasiado tiempo en descubrir cuánto le había pagado a dos de mis rivales para que se encargaran de sacarme del camino y asegurarse de que perdiera el control sobre aquella playa… -hizo una mueca y después, se encogió de hombros –pero como dije, puedo ser agradecido de que al menos el resultado fue que la cabeza se me enfriara lo suficiente como para volver a la realidad… aunque tengo que admitir, que tuve que necesitar de un ligero recordatorio de mis días de orgullo para darme cuenta de que también tenía que abrazar lo bueno que había recibido y que debía de ser agradecido…

Esta vez observó con una expresión más suave y cariñosa al ford rojo que por unos instantes, había entornado los ojos con molestia sin dejar de ver aquella vieja fotografía mientras que la figura de Chick Hicks venía a su mente aunque… Chick nunca había tratado de matarlo…

Bueno, quizás sí pero había terminado por llevarse por delante a Strip Weathers y bueno… solo había quedado en eso.

Aunque dudaba de que realmente Chick hubiera querido matar a ninguno de los dos por más que los detestara por el final que había tenido para sus días de carreras…

-Supongo que te refieres a cuando llegué al pueblo… verdad? –dijo finalmente Rayo volteando a ver a su jefe de mecánicos que sonrió muy apenas

-Quizás… -dijo con un tono misterioso que hizo reír al más joven

Unos momentos después, Rayo le daba un último vistazo a aquellas fotografías e hizo una pequeña mueca

-Hum… Doc…

-Sí?... qué pasa?

-Acerca de aquella ocasión… -el número 51 levantó una ceja, mirando con tanto interés e intensidad al otro coche que este volvió a ruborizarse de golpe y comenzó a ver hacia el cielo, empezando a balbucear rápidamente en pánico –ah, bueno… es que… bueno, ya sé que… mira, la situación no era la mejor… en realidad era terrible, no sé por qué pensé que…

-Chico… chico! –llamó el Hornet comenzando a sentirse levemente divertido –tranquilo… solo dime qué sucede…

-…en aquella ocasión… esa… -Rayo tragó pesado y cerró los ojos con fuerza –ese día… cuando dije que estaba… yo… cuando…

-Ujum…?

-Te dije… que estaba… enamorado de ti, ya lo dije! –soltó con fuerza el Ford sintiendo como si su carburador comenzase a hervir de pura vergüenza mientras que el otro tan solo parpadeaba entre sorprendido y algo confundido –yo… mira, lo que pasa… suena tan fuera de lugar, pero…!

-Rayo! –la voz potente del viejo auto de carreras tenía la fuerza suficiente para hacer callar al más joven que seguía temblando como una hoja al viento y el Hornet rió entre dientes, sin dejar de ver con cariño la manera en que el otro parecía a punto de morirse de pena y de inseguridad. Sinceramente dudaba que nadie en toda su vida hubiera visto al chico tan tímido. En verdad, cómo había pasado todo eso que conocía tan profundamente la personalidad de aquel corredor que se reflejaba tan seguro de sí mismo con todos cuando realmente en su interior, se congelaba de todo?... más aún, intensificado por lo que le había sucedido en ese tiempo…

La mirada del viejo Hornet fue cambiando de una suave a otra más seria y tensa, sintiéndose terriblemente culpable de todo mientras que el coche que tenía delante ahora comenzaba a temer que ese cambio en sus gestos se debía a que se estaba tomando aquello como una especie de insulto

Obviamente… que auto iba a pensar en decirle a su jefe de mecánicos que estaba enamorado de él?

-No tienes nada de qué angustiarte, chico… -comenzó a decir el Hornet dejando escapar un suspiro cansino, lo que hizo que el otro le viese con un golpe de desesperanza –todo lo que dijiste… lo que hubieras dicho… yo lo entiendo…

-Ah sí?

-Por supuesto –aseguró el viejo coche de carreras volviendo a suavizar la mirada pero esta vez sin sonreír –no estabas en tus cinco sentidos, estabas sufriendo mucho y con la fiebre que tenías encima me hubiera sorprendido mucho si no hubieras delirado. Así que si lo que te preocupa es cómo me haya tomado lo que hayas dicho en aquellos momentos, puedes estar tranquilo de que ni me lo tomé en serio ni me ofendió de alguna manera

Aseguró el coche antes de comenzar a rodar hacia la salida de aquel museo, dejando al otro con un temblor leve y los ojos húmedos como respuesta al miedo que sentía y la ligera punzada de dolor en su corazón ante aquella respuesta

-Así que olvídate de eso y vayamos a casa… tienes que comer algo y descansar…

-Pero si te dijera que lo que dije no fue por que estuviera dormido o alucinando?

El viejo Hornet se detuvo y se mantuvo dándole la espalda al otro, mientras que Rayo volvía a hablar en un tono de voz bajo y lento, casi como si le doliese cada palabra que salía de sus labios

-Si te dijera que lo decía en serio?

-Realmente piensas que lo decías en serio? –inquirió Hudson Hornet y los ojos azules del McQueen voltearon levemente sobre uno de sus hombros –hijo, estabas muriendo en fiebre y pasaste por un trauma muy severo y fuerte. En ese tipo de situaciones, muchas veces la mente te hace aferrarte a quien tienes más cerca o en este caso, a lo que más seguridad te hace sentir; me siento honrado y halagado de pensar que me ves cómo alguien que puede darte eso pero no te dejes confundir. Respira profundo y analiza lo que sientes, lo que realmente sientes por mí o por lo que pasaste y entonces, te darás cuenta de que no todo lo que creías que sentías es real…

-Entonces… me estás diciendo que esto que siento, que lo que te dije… es algo que me imaginé?

La voz dolida del más joven hizo que los ojos del coche azul se abrieran grandemente y se girase, solo para verle encarándole con una expresión de verdadero dolor; los labios del mayor se abrieron levemente… aquello… era cierto?... en verdad, lo que estaba diciendo aquel chiquillo…? Podía ver el reflejo de su corazón quebrado en aquellos instantes y el viejo Hornet deseó poder regresar el tiempo para tragarse lo que había dicho en un intento por no darse falsas esperanzas y por querer ayudar al chico con el pensamiento de que no, Rayo McQueen no podía ver seriamente a alguien como él, un viejo gastado y gruñón como un potencial amor real.

Pero lo que tenía delante…

-O es acaso porque fui violado, Doc? –aquella última frase le había golpeado casi como una bofetada y el Hornet frunció el ceño sin pensar, comenzando a ver él mismo la expresión de su viejo rival en las carreras y su expresión de suficiencia cuando lo hubiese tenido a su merced en el hospital; buen Chrysler, incluso las náuseas y el asco que sentía por sí mismo desde aquellos días empezaba a hacerse presente con un burbujeo que removía la gasolina en su tanque al grado que él mismo había comenzado a temblar –es eso?...

Los ojos del más joven se entornaron un poco más por el dolor pero se forzó a no llorar esta vez por mucho que le estaba doliendo aquello

-Yo nunca… jamás dije algo como eso… -atinó a decir con debilidad el Hornet pero era evidente que la sangre caliente del menor ya estaba nuevamente obnubilando su juicio

-No tienes… ni la más remota idea de lo difícil que es esto para mí.. –comenzó a decir Rayo retrocediendo un poco sin dejar de temblar y sin percatarse de cómo su mentor iba palideciendo más y más y como la respiración de este comenzaba a volverse pesada y entrecortada –no… cómo ibas a entenderlo? –se rió muy lánguidamente el número 95 como si se burlase de sí mismo, por su debilidad y sus estúpidas esperanzas de que quizás el otro realmente podría verlo de otra manera –no tienes ni idea… sabes lo que sentí ahí?... sabes lo horrible que fue para mí ser tomado en contra de mi voluntad mientras me decían que te habías ido para siempre, que habías muerto mientras ese coche me hacía suyo y me forzaba a aceptarlo como una realidad?

Antes de darse cuenta, el coche rojo había empezado a levantar la voz entre temblores de rabia y de miedo, sin percatarse de lo que estaba provocando en el otro coche que parecía cada vez más asustado aunque silente

-Nunca… JAMÁS vas a saber lo que es eso, lo que es el pánico que estuve sintiendo mientras me preguntaba si me ibas a poder perdonar por ser tan estúpido como para haberme ido o si alguna vez iba a volver a verte… o cómo me rompía el corazón pensar que no iba a poder decirte lo que sentía por ti… -tragó seco y sacudió la cabeza –que te amaba y que estaba demasiado arrepentido de no haberlo dicho antes de que me llevaran tan lejos… y ahora que pude hacerlo, todo termina en que me lo he imaginado, que lo que siento no es real cuando quizás la realidad… es porque no te merezco, cierto? –los ojos del Hornet se abrieron aún más en pánico mientras veía al otro que empezaba a hacerse aún más pedazos en su interior –estoy sucio cierto?

Esta vez las lágrimas cayeron solas y Rayo ni siquiera parecía haberlas notado

-Es eso… lo siento. Nunca… jamás hubiera querido –Rayo tragó pesado y pareció dejar caer la parte posterior de su cuerpo en el suelo –no soy digno de ti después de esto, no sé qué esperaba…

"Incluso cuando tengas a alguien más a tu lado, nunca te vas a olvidar de mí…"

-SILENCIO!

Hudson Hornet cerró con fuerza los ojos y Rayo McQueen dio un gran salto en su lugar, cortando por un momento con todo lo que pasaba por su cabeza para mirar con pánico creciente a su jefe de mecánicos que parecía casi tan fuera de sí como él mismo; y nuevamente pero esta vez con una fuerza que realmente le asustaba, la mirada del de mayor edad reflejaba un nivel de dolor que el número 95 solamente había visto… en él mismo… en el espejo, cada mañana desde que se liberase de Bran. Ya no estaba viendo a su mentor… aquel poderoso auto y leyenda…

Se estaba viendo a sí mismo, tan aterrorizado, inseguro y asqueado de sí mismo como lo estaba en aquellos momentos.

-Te equivocas… -la voz de Doc Hudson sonaba débil y sus ojos se movían en pequeños espasmos de un lado a otro, como si no pudiera mantenerlos fijos en un solo punto –te equivocas al decir que no entiendo… Rayo… yo te entiendo… y demasiado bien…

Musitó el viejo corredor y apenas por un segundo, volvió a ver la vieja fotografía en su marco para después, apartar la mirada y cerrar los ojos con fuerza, apretando los dientes mientras que parecía no tener el valor de ver nuevamente al joven corredor; Rayo abrió la boca levemente, con el corazón golpeando contra su pecho en un golpe de pánico y entendimiento que no había tenido hasta ese momento y muy despacio, se acercó de nuevo a aquella fotografía y de ahí, volteó a ver al viejo corredor… tan herido y tan derrotado como no lo había visto nunca…

Ni siquiera, cuando recordaba el accidente de la Copa Pistón.

Los ojos del McQueen se abrieron en entendimiento

Acaso… acaso Joan Ferret…?

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Dos actualizaciones seguidas! Mis llantas arden, baby! :v

Hahaha lo siento, es solo que la musa si andaba de ganas esta semana, así que mis queridas lectoras espero que este capítulo les haya gustado, después de casi dos años sin actualizar xD (o dos años y casi 3?... ni idea hehehe). Gracias al review que me llegó anoche! me llenó el corazón saber que alguien aún queria leer lo que seguía en la historia!

Todos los capis hasta el final ya los tengo pre-hechos, desde hace un par de años porque se los expliqué a una amiga de habla inglesa y guarde los documentos para saber de qué iría cada capítulo. Literalmente, todos los capítulos hasta el final, solo que en lugar de hacerlos de golpe, los terminé dividiendo porque me parece que quedan mucho mejor que si los pego como estaban originalmente.

También quiero aclarar... que no, no he visto la película de Cars 3. Lo más que vi fueron el accidente de Rayo (pobrecito, mi vido, si vi como sucedió ;n;), el de Doc... y me sé el final pero nuevamente, no, no lo quise ver XD, con sabermelo contado de forma explicita fué más que suficiente hahaha (maldito Tex xD, admítelo, te llevaste lo que querías porque tu amigo William te dijo que lo hicieras por tu corazón de pollo xDDD).

Menciono esto de la película porque en el fic, he basado el accidente de Doc en el comic Rally Race donde aparece por primera vez el asunto del accidente y es justamente, debido a que uno de sus compañeros le da un llegue al estilo de Chick xD... pero como la película muestra otra cosa, díjeme "Aps, pues mezclemos, al fin que es un fic :v" (VIVAN LOS FICS!). Hago la aclaración para que no me descuarticen con que "es que el canon..." EL COMIC SALIÓ ANTES DE QUE SUS MAMIS PENSARAN EN LA PELI 3 ASÍ QUE SE ME CALMAN, PEOPLE! xD
(Se los digo con todo mi afecto :3)

Ya fuera de bromas... les agradezco de corazón que hayan esperado las actualizaciones de este fic por tanto tiempo. Ya estamos en la recta final, con un maldito final feliz porque babes, yo tuve un final feliz en mi vida y ahora quiero uno para Rayito aunque luego decida romperle las ilusiones 'cuz... maldita película dos, o qué prefieren?... dejamos vivo a Doc al menos en este universo o nos seguimos tragando el que Rayito sea una mami luchona? xD

Saludos! Y nuevamente mil gracias por sus reviews, apoyo y amorsh!

~Sorakai no Tora ;)