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26
Perdida Aceptable
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Yelena miraba como había dejado el bolígrafo, lo mordisqueó hasta que quedó irreconocible. Al no poder calmar la ansiedad de fumar, se desahogaba mordisqueando bolígrafos hasta destruirlos. La graciosa de Kiernan dijo que le regalaría un hueso de juguete masticable para mascotas.
Tenía varios asuntos urgentes. Los aprendices estaban volando misiones semioperativas por lo que si todo salía bien pasarían a los escuadrones operativos en dos semanas. Debía ir a varias reuniones con los otros comandantes de escuadrón. Estaba también el asunto de su repentina fama, ya que hubo una gran cantidad de preguntas y por curiosidad pidió que se las remitieran. Encontró que había mucho desconocimiento sobre los militares de parte de la población civil.
Recostó la cabeza de la mesa sobre los papeles y se quedó quieta.
"Pareces una niña regañada," dijo Doherty acariciándole el cabello, o más bien alborotándoselo.
"¿Si me rompo un brazo no me darán reposo absoluto en aislamiento?"
"Déjeme ver esto, señora," dijo tomando los papeles de las asignaciones. "No busques perfección, si queda bien esta listo y pasas a lo que sigue."
Doherty apoyó los papeles en la mesa y los firmó.
"Solo mi firma es valida, Gene," dijo Lena sin levantar la cabeza.
"Aprendí a hacer tu firma," dijo con naturalidad agarrando otro documento y firmándolo.
"Solo faltaba que falsificaras mi firma."
"Es por tu bien, no todo lo puedes hacer tu."
"Pero me asignaron la mayor parte."
"¿Ahora que pasó?"
"Los de relaciones publicas vieron la buena reacción del publico y quieren aprovechar para mejorar la imagen que damos los militares. Al parecer la gente se esta impacientando por el viaje y hay que calmarlos."
"¿Y que pretenden?"
"Una visita a los hangares, mas entrevistas como la de ayer. Y les pareció adorable presentar a Gennadi y a Ivy como símbolo de que se puede ser feliz en medio de la adversidad."
"¿Cuando se lo dirás?"
"Alguien pensó que necesita una persuasión de otro nivel."
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"Debería sentirse halagado," dijo Gloval luego de saborear el humo de su pipa. "Además es algo necesario."
"Señor, preferiría declinar ese honor," dijo Gennadi.
"¿Escuchó la parte donde dije que es necesario?"
"Es necesario que coma la hamburguesa mas súperestrafalariamente gigante que preparan en el centro y no lo hago, señor."
"Si le contenta lo haré una orden directa."
"¿Y la entrevista con usted para cuando?"
"El viernes."
"Karpov seria mejor."
"Pero resulta que la esposa de Karpov no es piloto y la de usted si."
"Cuando Yelena y Doherty se casen será un gran espectáculo."
"Pero no es lo suficientemente pronto."
"Ya tuve mis quince minutos de fama en la Tierra, no quiero volver a repetir."
"Se que se están metiendo en un asunto personal pero no están pidiendo que ventile sus intimidades. Será solo unas fotografías en sus tareas diarias y algunos detalles que ya se han preparado."
"Parece que todo fuera para hoy mismo."
"En realidad es así."
"Tengo dos días seguidos dedicados al publico, si me llega a decir que el viernes tengo que ir con usted a su entrevista gritare como un loco psicópata."
"Lo estoy pensando."
"¿Porque tanta urgencia?"
"Quiero que se aproveche este nuevo medio para ganarnos a los civiles. No pelean y no saben lo que hay afuera, incluso algunos creen que no hay extraterrestres y esto solo es un tipo de experimento. Las entrevistas de cara al publico continuaran, la primera fue un éxito, además como ya sabe el curso de instrucción de Destroid y Valkyrie esta por finalizar y necesitamos menos abstención a la hora de que se presenten voluntarios."
"Me molesta que me usen así."
"Hay que simpatizar con los civiles y usted pondrá su parte."
"Mi parte ya se esta volviendo demasiado grande. Ojala mi paga aumente en proporción."
"No se inquiete que ya le tocara el turno a otros. Tenemos que aprovechar todo el tiempo de antena que nos conceden."
"Luego iré a comerme mi súper hamburguesa."
"Si sale todo bien le invitare varias."
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La MBS (Macross Boasdcast System) era la televisora oficial de la Isla Ataria. Fue repartida en 5 canales para diversificar la programación.
Cuando estaban en la isla el canal de noticias las 24 horas era el más activo porque siempre estaba pasando algo en el mundo, desde escaramuzas militares a temas de alta política internacional.
Ahora dentro de la nave las noticias se reducían a chismes locales y remembranzas editoriales. Hasta la reapertura del canal dentro de la nave estaba activa la edición "impresa" del periódico. Realmente no se imprimía nada, con la cantidad de dispositivos móviles y computadoras se decidió crear una página web interna para la difusión de noticias.
Katy Postman, con su experiencia como corresponsal fue encargada como jefa de la dirección de investigación. Era la directora de varias unidades, entre ellas una encargada de la investigación de archivos históricos, revisando las miles y miles de noticias que descansaban en los discos duros de la nave y de los usuarios que habían colaborado. Era una valiosa fuente para las columnas dedicadas a efemérides y remembranzas. Por ejemplo hoy había publicado un largo especial al ataque nuclear a San Petersburgo, donde aparte de las fuentes de archivo entrevistó a muchas personas, empezando con su esposo Ivan.
Era interesante la cantidad de detalles que aun no eran conocidos a pesar de ser de dominio publico, y por la poca cantidad de noticias nuevas sus jefes le habían dado a Katy total libertad de autonomía sobre sus investigaciones. Una fuente a la que aun no había tenido acceso eran los archivos militares, y en este momento gracias a la apertura de información por parte del Capitán Gloval estaba a punto de tener en sus manos informes militares. Estaba segura que muchos documentos estarían censurados por contener información militar sensible aun dentro de la nave, pero serian valiosos y ella sabia leer entre líneas.
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No era su día libre pero todos tuvieron permiso para salir a la ciudad a relajarse. Los pilotos estaban en alerta e iban uniformados. Cuando regresaron de su patrulla, Max, Kakizaki y Kiernan salieron a la ciudad y comieron hasta hartarse. Al pasar frente a la Disco Bamboo House, Kiernan se quedó mirando la entrada y adoptó una pose pensativa. No llegó a decir que pensaba cuando Max y Kakizaki la empujaron para que siguiera caminando.
Llegaron al local de videojuegos que había sido remodelado. Ya no había rastros del daño del automóvil que se había estrellado contra la entrada y había destrozado todo el frente.
"Vamos a entrar un rato," propuso Kakizaki.
Max venia aquí de vez en cuando y sus actividades favoritas eran competir en el simulador de Valkyrie, sea contra la maquina o contra cualquiera que deseara retarle. Invariablemente siempre salía con mas dinero que con que había entrado.
El juego había evolucionado desde solo ser un simulador de combate de Valkyrie, se habían agregado cada vez más niveles de juego y más vehículos, en su modalidad de jugador casual se podían elegir un Valkyrie y combatir contra cualquier tipo de enemigo dependiendo de la dificultad. En la modalidad campaña el juego permitía ir subiendo niveles progresivamente y se iban guardando las jugadas y se llevaba un score de los jugadores. Hasta el momento Max tenia el máximo de puntuación, seguido de un tan Hikaru Ichijo.
"Quiero ver que tan bueno eres," dijo Kiernan cuando Max se sentó ante el simulador.
Max era muy metódico en el combate y aplicaba lo que había experimentado en sus vuelos reales. El vuelo era interceptar a un grupo de Battlepod. Antes que reaccionarán, Max disparó dos misiles con guía infrarroja, derribando uno y dañando al otro. Giró hacia la izquierda y se encontró a dos Battlepod que venían de frente, disparó otro misil pero falló a ambos. Se dio la vuelta rápidamente cambiando de dirección y se encontró con un quinto Battlepod y apenas tuvo tono de adquisición disparando un misil guiado por radar. El Battlepod intentó evadirlo pero el radar ya lo tenia fijado y le dio justo en la cabina destruyéndolo.
Dio un giro brusco a la izquierda, avanzó una decena de metros y luego giró a la derecha con igual brusquedad, teniendo frente al Battlepod dañado de la primera pare que venia volando de costado, y le disparó un misil de guía infrarroja, el cual no pudo evadir y quedó destruido. Giró a la izquierda y empezó a girar sobre su eje para evitar ser blanco de los disparos de otro Battlepod y disparó un misil radar y logró derribarlo. Tiró de la palanca para hacer un medio rizo quedando de cabeza y virando a la izquierda, serpenteo de derecha a izquierda para colocarse detrás del Battlepod y disparo un misil radar, logrando derribarlo. Al final de la misión el marcador indicó que gastó 7 de sus misiles y le tomó 2 minutos 8 segundos.
"¡Así se hace amigo!" exclamó Kakizaki con una risotada y palmeándole en la espalda.
"¡Claro!" dijo Kiernan en tono pedante. "Si peleas contra un juego siempre ganas."
"Pelea contra él a ver."
Momentos después Kiernan estaba del otro lado de la mesa preparándose para combatir. Mas que un simulador era un juego en primera persona con vista fuera del personaje, frente a ellos estaba una versión simplificada de un HUD con información básica, y mas allá la imagen del Valkyrie. No era lo mismo que combatir en un verdadero simulador, pero requería más concentración. Max continuó con un Valkyrie azul, mientras que Kiernan eligió uno verde.
En modo duelo se armaban solo con el gunpod. Apenas inició el juego Kiernan se lanzó al ataque. Como siempre Max evadía con cortos e impredecibles cambios de dirección, y Kiernan se concentraba en ir a su alrededor disparando cortas ráfagas. Max apuntaba y Kiernan se movía igual de rápido pero a mayor distancia, obligando a que se girara. Kiernan aceleraba y se le echaba encima, como en la realidad. Max se movía a su alrededor disparando, obligando a Kiernan a girar sobre si misma y evadirse mientras disparaban. Kiernan era buena pero Max lo era mas, economizaba munición y disparaba cuando estaba seguro.
Kiernan se frustra cuando sus disparos pasan rozando el Valkyrie de Max por más que intentaba darle. Max disparaba cuando la tenía centrada, pero Kiernan brincaba de su campo de tiro. El combate hubiera durado mucho más si no fuera porque Kiernan se estaba quedando sin municiones. Con la tensión de quedarse sin armamento, empieza su brusca maniobra de intentar acercarse lo más cerca posible para dispararle prácticamente a quemarropa.
Aquí fue donde Max mantuvo la calma y Kiernan perdió la suya. Gruñendo la chica disparaba ahora largas ráfagas desde cerca pero ninguna impactaba, pero Max tampoco logró más que impactos menores en el Valkyrie de la joven. Finalmente Kiernan se quedó sin municiones y automáticamente el modo duelo término.
Kiernan se levantó malhumorada mientras que Max recibía palmadas en el hombro de parte de Kakizaki y algunos curiosos.
"¡Pero no me ganaste en combate!" exclamó la chica.
"Pero perdiste," respondió Max con calma.
"Dale la revancha," expulsó Kakizaki.
"No, gracias," dijo Kiernan de mala gana y recogiendo su mochila del suelo. Nunca salía del cuartel sin su mochila y su dudoso contenido.
"¿Adonde vas?" preguntó Kakizaki al ver que estaba dirigiéndose a la puerta.
"A caminar un rato," dijo pasando por la puerta. "¡No me sigan!"
"Es una mala perdedora," dijo uno de los curiosos al ver la escena.
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"¿No le importa que tome fotos desde ahora?" preguntó el chico con la cámara.
"A eso vinieron," respondió Gennadi sin mirarle, revisando el checklist del Valkyrie.
Estaban en el hangar del escuadrón, Gennadi e Isabella estaban en la inspección del Valkyrie de esta ultima que había pasado por una revisión profunda y para su modificación para usar peróxido de hidrógeno y reemplazo del cableado eléctrico que era el responsable de muchas de las fallas que había tenido Isabella en vuelo.
"Esta muy tenso Gennadi," dijo Katy.
"No me siento cómodo con usted," dijo Gennadi así mismo, directamente y sin ocultar nada de lo que sentía.
"Haga como si no estuviera aquí," respondió tragándose lo que iba a decir.
"Bueno, ¿como será esto?"
"Ustedes solo actúen con naturalidad y tomaremos fotos."
"No puedo actuar con naturalidad... con toda esta gente que no esta cumpliendo sus deberes," dijo dando énfasis a esto ultimo y mirando al publico reunido allí.
Esperaron que los curiosos se dispersaran para empezar. Se suponía que el asunto de su matrimonio no era el tema principal pero estaría implícito, el acto solo seria Engel explicando algunos asuntos militares e Isabella narrando su experiencia desde que era piloto, luego mas fotos juntos y mas nada.
Isabella se superó a si misma hablando extensamente pero sin repetirse ni quedarse corta. Una foto de Isabella en la cabina, otra foto haciendo un recorrido alrededor del Valkyrie. Fotos casuales de Gennadi hablando con los mecánicos, una foto de Isabella apartándose el cabello de los ojos, una foto de perfil de Isabella sentada con las piernas cruzadas...
Había que reconocerlo, a pesar de estar en un oficio que se consideraría rudo y tosco, Isabella se veía muy femenina, incluso vistiendo un mono de mecánico. Gennadi sabia que entre Yelena, Hikari Takeda e Isabella habían acaparado toda la feminidad de las mujeres pilotos. Kiernan era bella pero tenía la actitud de una campesina y la imaginaba ordeñando... pero no se negaba que si no estuviera con Isabella no dudaría en estar con ella, porque Kiernan le había hecho unas señales muy explicitas varias veces.
Isabella no era las mas bella de las tres bellas pero estaba con él, se había sentido un poquito culpable porque al principio se había interesado en ella por su parecida con Sabina, pero lejos de ser un sustituto para su fallecida esposa resultó ser una compañera única, con intereses comunes y los mismos gustos, aunque diferían en muchas cosas, aunque lo que mas apreciaba de estar con ella era que le escuchaba y entendía. A veces pasaban hasta tarde en la noche hablando, entre otras cosas.
Al principio pensó que seria un error, porque aun estaba fresca la muerte de Sabina y todos los eventos que desencadenó su fallecimiento. De hecho aun estaban pasando.
Hacía dos años por estas fechas faltaba 6 meses para finalizar la Guerra de Unificación cuando Gennadi participó en su último combate de la guerra, aunque obviamente Gennadi no lo sabía, ni que faltaba pocos meses, ni que seria su último vuelo, porque la guerra estaba estancada y nadie imaginaba cuando terminaría. Gennadi estaba ya en las pruebas semioperativas del caza Sukhoi Su-151, que tenía una pasmosa capacidad meterse entre las cortinas de misiles y de la artillería antiaérea, así como evadir otros cazas. Como Gennadi había demostrado, no había ningún caza de cuarta y quinta generación que pudiera con el, aunque aún no había podido verse con el F-203 Dragón II.
El Su-151 y el F-203 serían los últimos exponentes de los cazas de tecnología completamente terrestre y en adelante la aplicación de tecnología extraterrestre abarataría de manera astronómica —no había mejor palabra— los costos.
Cuando Gennadi se despertó esa mañana no se imaginaba que era el principio de una de las partes más históricas, trágicas y terribles de toda la historia de cualquier guerra. Ya era malo que lo despertaran para que se presentara inmediatamente. Al entrar a la oficina de su superior vio el reloj que marcaba las 4:47.
"Gennadi Aleksandrevich," había dicho el General encargado de la base apenas entró el joven por la puerta. "Tenemos una misión especial para ya mismo. No puedo darte muchas explicaciones hasta que me digas que sí, excepto que es algo peligroso y que solo aceptaremos voluntarios. Aunque desgraciadamente tu participación es obligatoria."
Solo pensó en la única respuesta posible, el General lo sabía. Había tardado cinco segundos, menos de lo que esperaba, en responder.
"¿Cuándo empezamos, General?"
"Se utilizara armamento de reacción. Quieren que estés para evaluar su uso según lo que se tenga sobre el blanco. Escribiste los planes para usarlas, así que debes saber cómo proceder."
Como líder del escuadrón la tarea de lanzar las armas recaía en él. Además, como uno de los investigadores en su desarrollo, sabía como funcionaban. Gennadi y su grupo pasaron ese día preparando todos los Su-151 para salir en la mañana siguiente, pero fue adelantada la salida, para esa misma noche. Debían volar de noche y también debían prepararse para repostar cuatro veces en vuelo, todas ellas en la oscuridad. Volaron hacia cisternas Ilyushin Il-78M que les esperaban en zonas acordadas.
Habían volado desde las 20.00 horas, en un viaje desde Komsomolsk. Después de todas esas horas de vuelo, fatigados y rígidos, los dieciocho cazas Su-151 llegaron a... alguna parte de Ucrania, al noreste de la ciudad de Krivoi Rog. Era un aeródromo pelado, que solo tenía una pista. No era más que una cinta de asfalto escondidas en el bosque. Apenas aterrizó en modo VTOL, se apartó de la pista y apagó los motores, un grupo de soldados empezaron a armar una tienda camuflada alrededor del avión. Y lo hicieron rápido, al abrir la cabina y empezar bajar, ya el avión estaba parcialmente oculto a la vista de los cazas que llegaban.
El objetivo estaba cerca de una población al oeste del río Pivdenny Buh. A Gennadi no le gustaba eso de cerca. No le dio mucha importancia al nombre de la población, pero sería un nombre que sería recordado después como una de las mayores y más importantes batallas en la historia de la guerra, con el que Gennadi quedaría asociado: Kryve Ozero.
"Partirán a media noche," informo el Coronel al mando luego de esperar todo el día por ordenes del mando central, "en tres grupos y rodearan el área de blanco. El punto es crear una distracción para la salida de las tropas del Quinto Ejercito del General Marchenko para que hagamos el ataque principal. Pero antes los cazas de supresión se encargaran de los lanzadores SAM y con el resto de la artillería. Inmediatamente montaran una pantalla de cobertura aérea si es que llegan los MiG, aunque espero que ya se hayan ido cuando lleguen esos individuos. El mando táctico del ataque lo tendrá el Capitán Engel apenas entren en la zona de combate. Bien, eso es todo."
Todos los pilotos fueron dejando la improvisada carpa que hacia de sala de reunión. Gennadi y el Teniente Valery Makeyev se quedaron allí.
"Bueno Capitán, recibimos la aprobación oficial del plan nuclear, el objetivo es demasiado importante para dejarlo intacto."
"He visto estallar esas armas y le aseguro que esto es excesivo."
"¿Excesivo? Excesivo es volar millones de kilómetros hasta Marte y vaporizar una nave espacial con más de mil tripulantes como hizo la Alianza."
"Ya eso es exagerado, no excesivo."
"Me imagino que esos académicos que las inventaron están deseosos de verlas en acción. Me gustaría saber cómo se sentirían si ellos mismos tuvieran que lanzárselas a la gente."
Gennadi Engel prefirió no responder a esa cuestión.
Gennadi se puso a trabajar con mapas con los despliegues. No requería bombas de alto rendimiento, detonando para maximizar los daños valiéndose de la onda de choque de cada una. Un par detonaría a baja altitud y después dos mas arriba segundos después para hacer rebotar las ondas de choque de nuevo al suelo.
El avión de Gennadi estaba bastante pesado. Cada una de las bombas de reacción termonuclear pesaba 1000 kilos, dejándole solo la capacidad completa de combustible más seis misiles aire-aire. Tuvo que hacer una corta carrera para despegar en modalidad STOL. Lo mismo hizo Makeyev, armado exactamente igual que él. Había hablado con él sobre las implicaciones de la misión y lo que significaba, pero el joven, con una audacia producto de algo de ingenuidad, acepto sin problemas. Gennadi no tenía amigos, solo colegas, compañeros o colaboradores y Valery se empeñaba en ser amistoso y hablar sobre su esposa y su hijo, como si le interesara a Gennadi.
El grupo de cazas de supresión se separó del grupo principal virando hacia el suroeste, mientras Gennadi y Makeyev hicieron lo propio hacia el noroeste, dejando que el grueso del grupo de ataque continuara directo hacia el oeste.
El grupo de supresión volaba a menos de 30 metros del suelo, se elevaron justo al pasar las colinas, acelerando para colocarse lo más alto posible. Apenas se habían enderezado, cuando repentinamente se alzaron en el cielo las estelas de misiles antiaéreos.
Aun ascendían los misiles antiaéreos, cuando los aviones rompieron en un viraje cerrado, cada uno seguido de 4 misiles. Uno de los pilotos pulsó el botón en la palanca para anular el compensador de las toberas orientables, para operarlas directamente con los pedales. Entró en un rizo invertido haciendo que los misiles lo perdieran. Debía esperar unos 10 segundos más y los misiles agotarían sus combustibles.
Aún era seguido por otro misil cuando obtuvo señal del radar de uno de los lanzadores de tierra. Sin perder la oportunidad, disparó uno de los misiles antirradiación, el cual hizo un arco para golpear la antena emisora del radar.
En el medio minuto siguiente las otras estaciones fueron desactivadas. El grueso del grupo de ataque se aproximaba a gran velocidad desde el este, a tiempo para verse envueltos en una cortina de fuego antiaéreo.
"Esos son ZSU," dijo uno de los pilotos del grupo de ataque.
Los ZSU era cañones de artillería antiaérea, y no estaban en el informe de inteligencia, pensó Gennadi, quien orbitaba alto y algo alejado del campo.
Un grupo de aviones se lanzó en picada, dejando caer parte de su carga de bombas de racimo, que al empezar a descender, fueron frenadas por un pequeño paracaídas, para abrirse y dejar caer varias decenas de pequeñas bombas, que llenaron el aire con pequeñas explosiones. Al dejar de disparar las ZSU hicieron aparición varios MiG-29.
"Marchenko ya cruzó el río," escuchó Gennadi por la radio.
Esa era la señal para su ataque. No había vuelta atrás. Makeyev no contestó porque ya sabía que debían hacer. Gennadi encontró que su avión saltaba bastante volando a baja altura. No era el mejor momento para descubrir algo así. Apenas se dirigió al punto de aproximación, cuando de repente se encontró, como los otros pilotos, envuelto en la renovada cortina de fuego antiaéreo.
Se sobresaltó al sentir que uno de los disparos dio en su ala derecha. Estaba tentado a mirar el panel para saber el estado de las bombas termonucleares que estaban colgando de las alas, pero lo desechó. Si le dieron no funcionaría o habría explotado.
Un par de Sukhoi pasaron volando junto enfrente en trayectoria perpendicular, dejando caer varias bombas de racimo sobre los ZSU. En su cabina podía sentir el calor de las explosiones y en crujido del metal de los vehículos estallando.
El destello de las llamas iluminaba el terreno, suficiente para dejarle ver el pequeño promontorio donde debía ascender.
"Capitán..." empezó a decir Makeyev, cuando varios MiG estaban tan cerca que podía verlos reflejando la luz de las llamas.
Gennadi estaba a punto de salir del patrón de bombardeo cuando uno de los MiG estalló en el aire, seguido por el inconfundible zumbido de uno de sus Sukhoi, rompiendo para virar y alejarse junto con los demás para salir del radio de las explosiones nucleares.
En ese instante ascendiendo y soltó la bomba. Había decidido lanzar la de su ala izquierda, temiendo que estuviera dañada la otra por el disparo. Confiaría en que la onda de choque de su bomba causara daños inaceptables al detonar a 200 metros de altura. Su compañero hizo lo mismo, para luego virar para alejarse de los 30 kilotones combinados de las explosiones.
Los ZSU más cercanos continuaron disparando. Gennadi ascendió para colocarse arriba y lejos de las explosiones, para poder evaluar el ataque.
De repente, un destello lo segó momentáneamente. Su avión fue golpeado con fuerza, aplastándolo contra su asiento. Su pantalla principal parpadeo, antes de volver a la normalidad. Una fracción de segundo después una segunda explosión, mas amortiguada, seguida de otra más.
Las bombas debían estallar en secuencia, pero una había estallado antes de tiempo.
En ese momento no sabía que una de las bombas había sido alcanzada por disparos, un evento con tan poca probabilidad de ocurrir, que solo se puede atribuir a la mala suerte. La bomba estalló a mucha altura pero ayudo en parte a enfocar hacia abajo las explosiones de las otras dos. Su motor de babor empezaba a perder potencia. La explosión lo había dañado.
En ese momento empezó a llover. El meteorólogo se acababa de ganar una medalla. Si lograba regresar el mismo se la daría. Podría llegar con un motor y la bomba restante antes que...
Su radar empezó a pitar. Ladeó la cabeza, lo suficiente para mirar el destello de un misil que era lanzado en medio de la lluvia.
Confiaba que su motor izquierdo resistiera. La lluvia era cada vez más intensa, limitando su visión y, esperaba, también la de los MiG. Soltó bengalas, al mismo tiempo que se lanzó en picada. El misil golpeó las bengalas y estalló.
En ese instante tuvo una fugaz vista de las turbinas de un MiG a menos de 100 metros. Disparó un misil, incluso antes que sonara el tono del ZG -adquisición de blanco- En pocos segundos el misil golpeó el MiG, desintegrándolo.
Miro hacia arriba, viendo las siluetas de los MiG contra las nubes grises, iluminadas por las llamas en el campo de batalla. Eran una presencia fantasmal, y empezó a sentir miedo al verlas moverse, en silencio. A la terrorífica escena se unían las columnas de humo de las explosiones termonucleares, de un color indefinido iluminadas por las llamas y que brillaban tenuemente por el gas sobrecalentado que las formaban. Era un espectáculo apocalíptico. Sintió un miedo terrible al ver la escala de lo que había hecho.
A pesar de estar aterrado debía seguir haciendo lo que fuera para sobrevivir, lo que significaba seguir matando. Debía confiar en las lecturas del HUD para poder disparar, ya que aparte de encuentros fugaces, no podía ver a los MiG.
No veía nada. Disparo otro misil. Para asegurarse, disparo otro, los cuales alcanzaron el avión enemigo, pero su radar le seguía mostrando tres más.
¿Dónde están todos los Sukhoi?
Lo más probable, y eso lo asustó más, era que lo dieran por muerto y no tuviera ayuda ni salvación. De repente pensó que este era su castigo por haber ayudado a hacer algo tan terrible, pero desechó la idea, no creía en Dios y no iba a ser este el momento de empezar a volverse creyente. Pero el miedo y terror que sentía eran tan grandes que tuvo la duda, y empezó a cuestionarse la certeza que tenia de su ateísmo.
Se concentró en quitarse a estos sujetos de encima y alejarse lo suficiente para abandonar el avión porque no había sitio donde aterrizar, en alguna parte al este del Ingul. El este, siempre al este, no importa que tuviera que regresar caminando durante horas hasta la base.
La mujer que pilotaba el MiG confiaba mucho más en sus instrumentos que Gennadi, aunque viera que el avión averiado pudiera hacer giros más cerrados y maniobras más extremas que los demás cazas que había combatido. La mujer no era del tipo de persona que se impresionara, solo se apegaba a la realidad y trataba de ser lo más flexible posible ante lo que se le presentara. Nada era imposible.
Trataba de mantener centrado el Sukhoi mientras este se ladeaba de lado a lado, para luego perderlo cuando se lanzó en un rizo invertido, para salir por debajo de la formación de MiG. Inmediatamente una ráfaga de disparos acribilló el caza a su lado. Mala suerte.
Dio otra fugaz mirada a su caza acompañante, solo para verlo desaparecer en una bola de fuego al ser alcanzado por un misil.
La joven lanzó varias bengalas mientras orbitaba en espiral hacia abajo. Cuando estaba a punto de terminar su giro, logró tenerlo en la mira, pero al disparar con su cañón, el avión enemigo hizo un viraje tan brusco que la ráfaga de disparos pasó delante del avión. Siguió su giro, y lo perdió de vista, suficiente para que Gennadi girara y se colocara detrás de ella.
Gennadi no dudaba a la hora de dispararle a otro avión, su línea de la muerte empezaba al haber matado a un insurgente con un cuchillo y ahora llegaba a eliminar a centenares de efectivos de las tropas de la Alianza con un arma termonuclear, ¿que mas daba dispararle a alguien que pilotaba un avión? Una ráfaga de disparos fue suficiente para destrozarle las toberas y hacer del MiG un perfecto ladrillo en caída libre.
La joven piloto seria derribada solo dos veces en toda su vida. Y esta era la primera. Su avión empezó a caer en barrena. Frustrada disparó toda la carga de misiles de su avión. Lo había hecho solo por hacerlo, sin imaginar que uno de esos misiles saldría con suficiente energía para seguir al Sukhoi. Con los ojos cerrados, la joven alcanzó la palanca entre sus piernas y tiró con fuerza. Fue lanzada horizontalmente, ya que su caza estaba girando.
Estaba cayendo en el aire, sintiendo el tirón del paracaídas que se abría, apenas se estabilizo, miró hacia arriba al Sukhoi, satisfecha al ver cómo era alcanzado por uno de sus misiles.
Gennadi por fin fue alcanzado. Quien hubiera dicho que su primer derribo oficial seria a manos de un disparo perdido. En el frenesí de su evasión había perdido el control de la altura, lanzándose demasiado bajo y rápido.
Confiaba en que los pequeños cohetes y los brazos telescópicos de su asiento lo estabilizaran. El asiento funcionó de maravilla.
Confiaba en poder ir a recuperar la bomba cuando tiro de la anilla de su paracaídas.
No tuvo tiempo de creer que una de sus más recurrentes pesadillas estaba ocurriendo. Apenas sintió cuando entró en medio de los árboles. No recordaba luego en que momento perdió el sentido, pero al menos las ramas que le arañaron el traje de vuelo frenaron un poco su caída hasta el suelo.
Varios días después, el sábado 27 de octubre fue otro día típico en la ciudad de San Petersburgo, desde donde los ataques y retrocesos de la guerra parecían irreales, como si pertenecieran a otro mundo. Al menos así era para Natasha Karpova. Ese sábado había podía salir temprano al terminar su turno como enfermera en el hospital. El Doctor Nikolayev le había dicho que podía retirarse, y ordenó que no volviera hasta cuando estuviera más descansada. Había pasado tres días seguidos, atendiendo más que todo a los que eran regresados heridos de los campos de batalla. A Natasha le horrorizaba la idea de recibir la fatídica noticia de que su esposo Ivan hubiera muerto. Había visto muchas veces esa escena, y ahora su hijo, Pietro, se uniría a la milicia.
Natasha dejó caer la gran bolsa con el mercado sobre la mesa. Decidió abrir la ventana, y asomar la cabeza. Le cayó un poco de agua de lluvia, y en vez de molestarse, le hizo sonreír. De repente Mara, su gata, empezó a maullar de una manera bastante fea. Saltó sobre la mesa, tratando de salir. En su huida, la gata tropezó con Natasha, quien aún estaba en la ventana.
"¿Qué te pasa?" exclamó, justo en el momento que la gata saltó por la ventana para agarrarse de los tubos que corrían por fuera del edificio.
Mientras sacaba mas la cabeza para mirar a su gata, sus ojos se posaron en el río Neva, donde había algo que su mente no tuvo tiempo de registrar, ya que un fuerte fogonazo la apartó de la ventana. Fue un breve destello, como el de una bombilla al fundirse. No podía ver nada en ese momento, solo podía distinguir los contornos de la habitación.
A poco menos de un kilómetro la bola de fuego empezaba a elevarse, enviando una inmensa ráfaga de aire a alta presión y temperatura que derribó edificios, y daño las murallas de la fortaleza de Petropavlovskaya. El cielo bajo las nubes cambio de un gris a un amarillo incandescente, luego al rojo, mientras la onda se extendida por la ciudad.
Natasha quedó ensordecida por el rugido de la explosión. El ruido no había cesado, como tampoco la sacudida de todo el edificio. Tuvo una vislumbre vaga del cielo, antes que su mundo desapareciera completamente...
Cuando la onda de choque finalmente la alcanzó, todo el edificio se derrumbó.
Al día siguiente, en Moscú, Gennadi salió del coma y se enteró que la operación en Kryve Ozero fue satisfactoria, fueron derribados 50 caza de la Alianza, contando los cinco que el mismo había derribado, agregando las tropas mecanizadas que habían sido vaporizadas por sus bombas —la de Makeyev fue la alcanzada en el aire—. El estado mayor había ideado ese plan para crear ese cuello de botella para que la Alianza concentrara sus tropas y poder destruirlas en ese espectacular ataque. Estaba muy satisfecho del resultado de la operación, y sus aviones estuvieron a la altura, aunque el único Sukhoi que se perdió en combate fue el suyo, lo que le daba un sentimiento de vergüenza.
El objetivo fue destruido y el grueso del equipo bélico de la Alianza destruido, facilitando que las fuerzas rusas de invasión hicieran su movimiento y tomaran el territorio ucraniano de la Alianza. Estos rebeldes tuvieron que replegarse, huyendo en combate, según le dijeron, hacia las ahora desintegradas republicas de Garalia y Rusrab, donde se enfrentarían con las fuerzas de las Naciones Unidas, es decir, la Batalla de Kryve Ozero fue el punto de inflexión, sin ella posiblemente la guerra hubiera durado dos años o más.
Al parecer las naciones de la Alianza estaban preparándose para aceptar un armisticio. A Gennadi le parecía ridículo. Luego de siete años de matanzas ahora los dejarían libres. Estúpido. No lo podía creer, y difícilmente lo aceptaba. Fraternizar con el enemigo… una locura. Se ganaba o se perdía, se eliminaba al enemigo, no se estrechaba la mano con él. Si albergaba algún remordimiento por utilizar armas de destrucción masiva ya no lo tenía. Es más, estaba pensando en alguna excusa para lanzarles más aún.
Gennadi tenía algunas preocupaciones más personales que reiniciar la guerra. Luego de lanzarse en paracaídas, tuvo la desafortunada mala suerte de que no se abriera. Nunca antes había abandonado su avión. Tres veces sus aviones fueron dañados de consideración y tres veces logró llevarlos a tierra.
Si hubiera saltado desde mayor altura, definitivamente se habría matado, por lo que mejor no pensaba mucho en si era mala o buena suerte. Al menos estaba vivo.
Había sido rescatado casi inmediatamente y luego llevado de urgencia a un hospital de campaña, donde le practicaron cirugía para poder estabilizarlo y mandarlo a un hospital más adecuado. Aquella fue la primera de varias operaciones que aún no habían finalizado hasta mucho después.
Los oficiales que estuvieron con él en el hospital para informarle le dejaron que se regodeara un rato por la histórica victoria táctico-estratégica a la que colaboró en gran medida, para luego comunicarle que la Alianza había detonado un arma nuclear en San Petersburgo.
Le dieron cifras del radio de destrucción y el hecho de que fuera solo calor y onda de presión le dijo que era un arma de reacción. Luego de algunos cálculos de servilleta estimó un arma de 10 kilotones. En las semanas siguientes supo la cifra final del atentado de San Petersburgo: 28887 muertos, 115109 heridos, y un radio de destrucción total de 4 kilómetros.
Su recuperación fue lenta y dolorosa. En las primeras semanas el trabajo era que pudiera ponerse de pie y dar unos pasos. No fue sino hasta finales de diciembre cuando finalmente pudo caminar por sí mismo y a veces le costaba coordinar los movimientos.
Un día mientras ejercitaba las piernas, en la televisión el Primer Ministro del Gobierno Unido, Robert Rhysling, anunciaba al mundo el fin de siete años de guerra. El mundo no se sentía como un lugar diferente. El cielo no cambio de color ni tembló la tierra. No era que quisiera que continuara, solo que no le gustó como terminó.
No había una cuenta oficial de los muertos en estos siete años de la Guerra de Unificación, pero debían de ser decenas de millones. Cuatro de cada cinco conocidos suyos estaban muertos.
Luego de exactamente 99 días en el hospital, finalmente fue dado de alta. Irónicamente paso los últimos días de la guerra en un lugar seguro.
Fue distinguido con las mayores condecoraciones de su país y del Gobierno Unido. Era un héroe que representaba todo lo que podían lograr los hijos de Rusia.
Mientras estaba en el Gran Palacio del Kremlin recibiendo sus condecoraciones —y despistado admirando las lámparas de techo del largo pasillo y no haber saludado apropiadamente al propio Presidente de Rusia a quien para rematar casi tropieza, sacando sonrisas a los presentes— se dio cuenta que Makeyev no estaba.
El General Marchenko le dijo lo que muchos habían olvidado decirle —o quizás evitado—: Makeyev estaba... bueno... ¿Cómo decirlo?... indispuesto... por licencia médica. Un eufemismo que significaba que lo habían apartado del servicio debido a un ataque depresivo producto de la muerte de su joven esposa e hijo.
Gennadi ayudó a Isabella a bajar de la cabina luego de las pruebas. Todo estaba en orden y tenia programada un vuelo en la tarde.
"Quedó todo muy bien," dijo Katy, tenia la costumbre de acercarse mucho a las personas antes de hablar.
"Eso espero, no lo voy a repetir," respondió Gennadi.
"Vayan ustedes a la oficina," dijo Katy despidiendo a su equipo. "Voy a ir a ver a mi esposo y luego voy para allá."
"Me voy a cambiar," dijo Isabella sacudiéndose las manos contra el mono de mecánico. "El Capitán dijo que antes de las cuatro."
Ivy le dio una sonrisa a Katy como despedida y se fue.
"No le agrado," dijo Katy cuando quedaron solos, más que una pregunta era una afirmación.
"No," respondió con toda sinceridad. "No sé que quiere de mi."
"¿Tiene algo que decir?"
"No para usted."
"¿Porque es tan hostil conmigo?"
"Porque hace preguntas que no debe."
"¿Siempre es así de antipático o es un don?"
"¿Porque los periodistas siempre se meten en asuntos que no les concierne? Lo que hice en el pasado no tiene nada que ver con lo que haga ahora."
"Si es así, no le importaría hablar de eso."
"Metiéndose en lo que nos les concierne," murmuró Gennadi como si hablara consigo mismo. "Por eso es que terminan metidos en barriles llenos de cemento."
Katy gruñó ante ese odioso comentario. El año anterior un periodista que había desaparecido —en Rusia precisamente— fue encontrado dentro de un barril, con signos de que había estado vivo cuando lo empezaron a llenar de concreto.
"La bomba de San Petersburgo fue una de sus bombas," nuevamente Katy afirmaba en lugar de preguntar. Lo dijo con toda intensión.
"Así que es eso," dijo Gennadi con una risita. "Esa bomba que cayó con mi avión se recuperó conmigo esa misma mañana. La Alianza no puso sus manos en ella."
"El otro día dijo que habían volado solo con tres. Se contradice."
"¿Que gana usted con todas estas preguntas?"
"¿Y de donde salió la que explotó en esa ciudad?"
"Sé de donde no salio."
"¿Makeyev sabia algo?" preguntó Katy, esperando que en la situación dijera algo.
"Makeyev fue un borracho que se equivocó de bando al que debía ser fiel."
"¿Usted no se equivocó?"
"Estoy vivo y aquí..."
"¿Por eso lo mataron?"
"Lo mató algún borracho para robarle el par de rublos que tenia."
"Miente en muchas cosas."
"Ustedes las mujeres periodistas son unas mujerzuelas que harían lo que fuera por una noticia... si le digo que se arrodille y abra la boca a cambio de decirle algo usted lo haría sin pensarlo... seguro se casó con Ivan para poder sacarle..."
Gennadi no terminó de hablar porque Katy le dio una fuerte bofetada. Se había puesto roja de la rabia por esa insinuación y más aun por creer que estaba con Ivan por interés.
"¿Terminó?" preguntó Gennadi apretando los puños y dando un paso hacia ella.
Katy retrocedió un paso, y estaba segura que Gennadi le iba a agredir. No seria la primera vez que fuera atacada en su profesión. No había nadie cerca, su equipo ya se había retirado y los mecánicos estaban en otra zona. Empezó a sentir cierta ansiedad.
"Gennadi... ve a cambiarte... el Capitán nos espera," dijo Isabella como aparecida de la nada y con un tono de mucho nerviosismo en su voz. La chica le tomó del brazo pegándose a él y se interpuso entre él y Katy.
"¡No voy a terminar!" dijo Katy en tono de desafío.
"Por favor... vamos," dijo Isabella en tono de suplica. "Katy, por favor, no siga con esto..."
"No sabes lo que pasa..."
"Lo se todo."
La rendición de Gennadi fue total con Isabella. Katy recogió su bolso que había dejado caer y luego vio como Gennadi caminaba con paso firme a los vestidores.
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Fin Capitulo 26
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Notas / divagaciones del autor:
Hoy 9 de abril de 2020 se cumplen 13 años que publique el primer capítulo aquí. Aunque aun no he terminado el argumento para el final si he adelantado mucho la trama, y la situación actual de cuarentena me a podido dedicar unas horas al día, además de adelantar bastante con mi trabajo en la agencia espacial.
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