CAP 26
"Pequeños secretos mutuos"
.
.
.
-A veces las cosas no son las que parecen novato ni todas las personas que se ven fuertes han tenido una vida repleta de bondades y lujos… o bueno, incluso si el inicio pudiera parecer de una forma siempre puede cambiar y sorprenderte. Las personas y sus almas son valles profundos, tan profundos como un cañón y a donde no entra ninguna luz que ellos no deseen… hasta que algún insolente decide acercarse con una lámpara para ver en el interior del abismo…
Doc dejó escapar un suspiro cansino mientras que sus ojos reflejaban la luz de las estrellas en el firmamento y la oscuridad de la noche los cubría suavemente, apenas reflejando un poco sobre sus cuerpos metálicos.
Rayo McQueen observó de reojo a su amigo y mentor, con el cuerpo recostado en el suelo a su lado y manteniendo el silencio por el momento, dejando que fuera el otro coche el que hablase por aquellos momentos; sospechando desde lo sucedido hacia unas pocas horas, el Ford rojo tan solo aguardaba y escuchaba, dejando que fuese el de mayor edad el que hablase y dijese lo que sintiera que necesitaba compartir con él, si es que quería hacerlo. Bajó un poco la mirada y los párpados, comenzando a sentirse bastante culpable de lo que había dicho antes ya que sabía lo mucho que dolía.
Y vaya que tenía que ser él quien dijese que lo entendía como nadie.
-Creo que en varias oportunidades te he dicho que en mi juventud fui tan prepotente y altanero como tu llegaste hacerlo en tus inicios… sí, creo que lo repito cada cierto tiempo cuando me haces enfadar durante los entrenamientos –dijo el viejo Hornet, provocando una risa discreta en el menor –cuando te advertía de las consecuencias que esas situaciones podían traer, no lo hacía por lastimarte, niño…
-Ahora lo sé… -suspiró Rayo bajando levemente la mirada mientras que se apoyaba por entre sus llantas delanteras –y en verdad lo lamento –suspiró –yo… no sabía…
-Por supuesto que no lo sabías –musitó Doc en un tono de voz bajo sin embargo, lucía mucho más tranquilo que en las pasadas horas –porqué ibas a saberlo cuando jamás se lo conté a nadie?... ni a mi antiguo equipo de carreras, ni a mis viejos amigos… supongo que Marc lo sospechaba porque me conocía mejor que nadie pero fuera de eso, nunca permití que se acercara lo suficiente como para saberlo –dijo repentinamente serio y pensativo, como si algo le hubiera dolido profundamente –sencillamente y después de todo lo que había pasado… ya no podía… verlos a la cara… ni a él…
El viejo auto cerró sus ojos por unos momentos y Rayo se dio cuenta de que conocía bastante bien ese sentimiento
De mostrar un rostro, poner las defensas tan altas y tan impenetrables que no permitían que nadie más se acercara lo suficiente como para verles de verdad… lo que era finalmente verse obligados a ver a los ojos de quienes sentían que habían herido de una manera imperdonable…
-Marc
-Lo traicioné, te das cuenta? –musitó el Hornet aún con los ojos cerrados mientras que se apoyaba en el suelo de la misma forma que su protegido –su familia… Las Serpientes, ese grupo de autos renegados me recibió cuando me metí en problemas, escapando de todo lo que había dejado atrás en Ohio…
-Espera? –Rayo parpadeó levemente y abrió mucho los ojos, volteando a ver al auto a su lado –eres… de Ohio?... tú!?
-Qué esperabas? –se rió suavemente el anciano coche –no nací en un lugar glamoroso ni perdido. Era un sitio normal, irrelevante para el mundo pero yo mismo me encargué de meter en problemas a todos al sentir que no apoyaban lo que yo deseaba en la vida –el viejo coche hizo una mueca mientras que se acomodaba mejor en el suelo –ser más rápido, ser el mejor, demostrarle a todos lo que valía y que podía ser mejor que cualquiera…
Un fuerte rubor cubrió el capó del joven corredor y se encogió en su posición, solo provocando una sonrisa más grande pero cariñosa en su mentor
-Claro que en el interior… solo quería saborear el viento en mi rostro, sentir la velocidad… -Hudson Hornet volvió a componer un gesto pensativo –y… ser libre
Tomó aire profundamente y Rayo McQueen volvió a verlo apenado y silenciosamente
-Sabía que en mi pequeño pueblo nunca podría superarme ni tendría el apoyo que hubiera querido, así que con la cabeza caliente y después de haberle gritado a mi padre, me fui sin voltear atrás… hasta que tuve aquel incidente con esa pandilla, los Vientos Desérticos para finalmente, ser rescatado por Marc y su padre –siguió contando y pareció encogerse de hombros; Rayo frunció el ceño levemente y finalmente se atrevió a hablar de nuevo
-Y porqué los abandonaste?... a Marc… y a los otros?...
-Discutimos –dijo secamente el auto azul y Rayo parpadeó levemente confundido –no recuerdo si te lo llegaron a comentar aunque seguramente que lo hicieron, especialmente porque Paul es un hablador… pero bueno, lo que viste cuando te los presenté, ellos suelen sacar a chicos de la calle y ofrecerles un futuro… aunque varios se decantan por las carreras underground en las calles donde ganan una buena paga con el extra de emoción algunos otros, realmente queríamos llegar lejos… como por ejemplo la Copa Pistón… o cualquiera de ellas…
El coche rojo ladeó levemente la cabeza, bastante interesado
-Marc dijo que tenían un equipo…
-Marshall's Blackpipe y con el que obtuve mi número, muchacho… el 51 fue un obsequio del padre de Marc a pesar de que ya tenían a un corredor base, Paul… recuerdas a Paul…
-Cómo olvidarlo –se rió suavemente el chico finalmente dejándose ver un poco más relajado –por las fotografías se veían como un grupo de amigos muy unido –dijo Rayo antes de verle con mayor interés –el número 52, verdad?
-Paul Atkin era el corredor titular y se emocionó como nunca lo había visto hacer a nadie más cuando decidieron hacerme parte de su equipo –dijo y por unos instantes, se miró avergonzado –él nunca me negó oportunidad alguna para correr y siempre estuvo dispuesto a cederme su lugar sin importarle mi egoísmo y mi constante queja de no ser el principal competidor de ellos –dijo y por unos instantes, su voz demostró amargura –nunca supe valorarlos como era debido y un día, hice lo mismo que con mi familia, grité varias cosas que ahora desearía borrar… y me largué. Me fui a buscar donde correr hasta que llegué a Thomasville que se convirtió en lo que creía que sería mi hogar final hasta que… bueno, ya sabes qué sucedió
Dijo con sequedad más el joven supo que no era en contra suya
-Y a ellos… nunca les dijiste nada… -dijo lentamente el Ford mientras que su mentor negaba un par de veces con la cabeza
-No. Y no me sentía con las fuerzas para volver con Marc y los demás cuando lo habían dado todo por mí y me había comportado de una manera tan desagradecida –murmuró por lo bajo –le había fallado a mi nuevo equipo, le había fallado a quienes se habían convertido en mi verdadera familia y me habían salvado la vida… y… -pareció titubear por unos segundos antes de hablar nuevamente –y le había roto el corazón al único coche que me había visto auténticamente y que había dado todo por mí. Y que sé que de haberlo permitido, habría estado a mi lado… esa… esa noche…
Doc volvió a cerrar los ojos y Rayo no se atrevió a preguntar, aunque solo logró articular un par de palabras que le apenaban de todas formas, recordando la manera en la que el viejo Rolls Royce había ayudado y los había apoyado, jamás cuestionándoles y siempre tendiéndoles el neumático; incluso, lo recordaba más que feliz y entusiasta al hacer algo por ellos, en especial por Doc y podía notar las puyas de amistad que se daban entre los tres viejos coches.
-Él te amaba… todavía te ama…
Casi se arrepintió de haber dicho eso, había cruzado la línea. Pero el Hornet azul lejos de inmutarse o molestarse, tan solo dio un nuevo suspiro profundo.
-Y yo sentía lo mismo por él –Rayo abrió los ojos con sorpresa y miró al que acababa de hablar, como si no pudiera dar crédito a sus oídos –te das cuenta de qué tan estúpido era?... abandoné a mi mejor amigo y a quien más me amaba por algo como esto. Las carreras que al final, no significaron lo que yo creía –el coche azul se permitió sonreír suavemente
-Por eso las odiabas?
-Las odiaba porque sentía que había sacrificado mi felicidad por algo que va y viene… los viejos se tienen que ir, los nuevos llegan para quedarse… y al final, los únicos que siempre van a estar a tu lado, son los que te aman de verdad…
-Pero… ahora volviste a verlo –dijo Rayo viéndole con extrañeza y confusión mientras que el coche azul le veía de lado y sonreía suavemente –por qué no… no sé… le dijiste lo que sentías?... o te quedaste con él?... o regresaste, una vez que me trajiste a Radiador Springs podías haber ido a su lado si sabías que todavía los dos sienten algo…
Comentó para luego, hacer una pequeña mueca lo que hizo reír a su viejo mentor
-No tienes por qué avergonzarte de decirme eso, estamos en confianza, no es así? –inquirió el Hornet a lo que su pupilo se vio aún más apenado –creo que ya hemos pasado por ciertos caminos hijo, no me voy a enfadar por lo que preguntes… no puedo prometerte responder a todo inmediatamente… quizás con tiempo, porque yo también necesito acostumbrarme a esto pero al menos si te puedo decir, que a pesar de lo que ambos sintamos, también los dos sabemos que algo ha cambiado…
-Ah sí? –preguntó Rayo aunque en el interior se cuestionaba el por qué no le perturbaba más el hecho de que parecía que él mismo estaba alejando al Hornet de su lado, empujándole con alguien más
-Claro –dijo el viejo corredor sonriendo un poco más –y me lo has confirmado esta misma noche. Algo que creía que era imposible y que me mantenía anclado a este sitio y que ahora más que nunca, me hace saber que tomé la decisión correcta…
El corredor más joven nuevamente sintió como su capó tomaba una coloración más rojiza que la de su pintura base y un momento después, percibió como el rostro del mayor presionaba suavemente contra el suyo en un gesto cariñoso que jamás en la vida habían compartido; su corazón se aceleró con fuerza y sus ojos se humedecieron mientras que los cerraba, haciendo aquel mismo gesto sin hablar, no quería hacer nada que pudiera provocar que el Hornet retrocediese en aquello y sinceramente, era casi como sentir un fuerte abrazo que había esperado por demasiado tiempo. Tan solo mantenían los ojos cerrados y los rostros juntos, casi como una confirmación mutua de que lo que los dos sentían, era compartido y correspondido.
No necesitaban decir otra cosa momentáneamente.
Unos momentos después, se acomodaban de nueva cuenta en aquel suelo de tierra y primero con timidez puesto que jamás había hecho algo como aquello, el número 95 apoyó su cuerpo en el del otro, que pareció recibirle con gran calidez, permitiéndole hacer como aquella noche en la casa de la pareja de ancianos que les había cuidado.
-Lamento no haberte dicho antes que entendía tu situación, muchacho –dijo después de un rato de silencio el Hornet mientras que Rayo abría los ojos y le veía con un dejo de tristeza –no quería… tenía la impresión de que si te decía algo como eso…
-No creería que serías capaz de ayudarme? –terminó de decir el coche rojo lo que pareció hacer sentir algo abochornado al mayor –no tengo por qué pensar algo así –dijo con un breve suspiro antes de volver a apoyar el rostro en el suelo, pegado al cuerpo del Hornet –siempre me lo has dicho, tu experiencia… es diferente y más grande que la mía, por el contrario, ahora comienzo a creer que incluso cuando me has dicho que me aleje de los otros coches…
-Sí, bueno, eso es una parte de celos también… -dijo Doc carraspeando y levantando la mirada con una fingida inocencia a lo que el McQueen alzó una ceja y el rostro, sonriendo con diversión
-Tú?... el Fabuloso Hudson Hornet puede sentir algo como los celos por un tonto corredor novato como yo? –dijo el muchacho siguiendo aquel juego y el otro siguió sin verle
-Bueno… sí niño, si se puede –gruñó con fingida molestia el mayor haciendo reír más al otro –por si no te has dado cuenta, muchos de tus compañeros no dejan de verte las auto partes, eres atractivo y cualquiera con ojos podía haberlo notado en mi corte el día que cruzaste por el pueblo… por el Fabricante, que Merc no me dejaba de repetir que quizás debía de darte un mejor vistazo porque parecías ser mi tipo…
-Merc? –inquirió Rayo confundido a lo que Doc se vio aún más abochornado
-Sheriff –dijo el mayor en corto y Rayo abrió un poco más los ojos
-Así que sí tiene nombre!
-Pues que pensabas, que su nombre era su trabajo? –replicó Doc con algo de irritación por la pena pero por primera vez el más joven supo que realmente no estaba enfadado –es como si yo pensara que Rayo es tu nombre real, aunque nunca te lo he preguntado…
-De hecho, SÍ es mi nombre real –respondió el más joven a lo que el mayor le vio sorprendido –nadie nunca se ha tomado la molestia de preguntarme mi nombre real, ni siquiera Sally y eso que salimos por un rato… oye, celaste a Sally alguna vez?
El auto azul no respondió, tan solo miró en otra dirección y se encogió de hombros provocando de nueva cuenta la hilaridad del chico hasta que finalmente, el Hornet volvió a hablar
-Entonces… Rayo, eh?... vaya… según había visto en una de tus entrevistas, ese era un apodo dado por Strip Weathers…
-Viste eso? –el chico parecía tan abochornado como sorprendido a lo que su mentor resopló alzando la mirada
-Estaba fuera de las carreras hijo pero tampoco era como que no me enterase de algunas cosas…
-Pero dijiste que no sabías quien era yo! –reclamó el coche rojo poniéndose de pie mientras que su mentor le veía con total calma
-Ya estabas bastante inflado sin que nadie en el pueblo supiera quien eras tú, cómo hubieras estado si yo te dijera que te reconocía del telediario? –Rayo hizo un gran puchero y volvió a dejarse caer a su lado, consiguiendo sacar una risa del más grande –no te enfades, hijo… al menos ya lo sabes, sabía quién eras tú pero… apenas es que voy conociendo al verdadero tú…
-Bulldozer
-Eh?
-Mi apodo era Bulldozer porque así era como me llamaban los otros corredores en la pista –musitó el chico cerrando los ojos mientras que su color rojo se intensificaba en vergüenza –yo pretendía que estaba orgulloso de ese nombre pero solo me lo pusieron porque en las carreras locales de mi ciudad solía golpearlos a todos… era la mejor forma que tenía para no descontrolarme tanto cuando subía la velocidad y no conseguía aferrarme al suelo
Resopló
-Aunque no lo creas, yo también solía correr en caminos de tierra…
-No me digas! –comenzó a reír con más ganas el coche azul mientras que parecía que el otro se encogía en una especie de extraño puchero; algo más apropiado para un niño que para un coche de su edad –pues nunca me lo demostraste novato, eso solo significa que no te he presionado todo lo que podría, pero eso va a cambiar a partir de mañana…
-Qué? –soltó el de ojos azul claro con sorpresa y algo de irritación –no es justo!...no te lo dije para que te pusieras todavía más pesado en la pista…!
-Bueno, si eso consigue enfriarte la cabeza… y ayudarte a superar todo esto, entonces, eso es lo que haré –aseguró el Hornet mientras que el chico le veía de lado por unos segundos, comenzando a comprender –a final de cuentas… es correr lo que nos hace sobrevivir y continuar moviéndonos, no es así? –suspiró el de color azul volviendo la vista al frente
-Pues… quizás algunas cosas cambian…
Dijo Rayo y el mayor comprendió. Quizás estaban en un punto de entendimiento en el que estaban dando pequeños pasos pero de todas maneras, sabía que era un tema que no podía evadir y dejar en el aire, como había dejado tantas cosas antes; mientras que Mark había terminado siendo alguien paciente que a final de cuentas se había quedado atrás, sin presiones y dándole su lugar lo que a final de cuentas los había separado, Rayo como siempre, era más de acciones y de diálogos directos:
Algo que había tenido a bien notar, al chico lo único que le gustaba para dar vueltas eran los circuitos; eso no era en su vida, para esta, las cosas eran o no eran, se hablaban o no se hablaban. Aún tenía que aprender algo de prudencia por supuesto, pero si tenía que admitir algo era que eso le gustaba del número 95, que al menos podía saber que deseaba las cosas sin tapujos; quizás tenía uno que otro tropiezo cuando quería esconder cosas que lo avergonzaban pero siendo sinceros, quién no hacía eso?
No él mismo se había escondido de todos los demás en el pueblo con tal de que no averiguaran lo que le había ocurrido?... todo el tiempo que se había encerrado, llorando realmente cuando le habían dado la espalda para después pretender que su depresión había sido dura pero no tan patética como él la sentía?
-Antes de seguir adelante… -comenzó a decir el juez de aquel condado, dando un largo suspiro lo que provocó que el otro lo viese casi con sorpresa –hay algo más que deba de saber?... o que tú quieras saber?
-Doc?
-Ya hemos llegado hasta aquí novato –respondió el auto mayor viéndole nuevamente con suavidad pero también con un pequeño dejo de resignación; quizás, era demasiado pronto para el otro –supongo que es el punto de no retorno pero de todas maneras, dejaré que tú decidas lo que vendrá: lo que sea que prefieras, yo lo aceptaré de la mejor manera y nunca dejaré de apoyarte o de estar a tu lado… entiendes?
Dijo y por unos segundos, el coche rojo pareció pensativo para después, componer una expresión de fastidio
-Qué?
-Te parece que si yo mismo he llegado hasta este punto, voy a querer avanzar hacia atrás? –preguntó el McQueen quizás con un aire algo desafiante que divirtió al mayor –he… pensado, hecho, dicho muchas cosas en mi vida Doc, hasta el momento en que te conocí y bueno… siguieron pasando cosas y me di de lo… importante que eras en mi vida, para mí de forma personal –pareció tomar un poco más de valor pero al menos su mentor no podía estar más impresionado, ese niño a veces le sorprendía con las fuerzas que sacaba cuando más las requería –estuve a punto de morir y en lo único que pensaba, era que habían terminado primero contigo y eso me hizo sentir… que el mundo ya no significaba nada…
-Hijo –suspiró un poco con tristeza el otro auto antes de sentir como el otro volvía a pegar el rostro a su costado, cerrando los ojos
-Sé lo que vas a decir pero no quiero oírlo –dijo en un susurro el número 95 negando un par de veces –tú eres mi mundo. Incluso si eso no debiera ser así, tú eres lo único que tengo y lo que más amo en mi vida. Si hay una oportunidad, aunque sea una mínima… de compartir lo que me quede a tu lado, entonces, quiero tomarla –suspiró un poco más y la mirada del mayor se suavizó –eso querías saber?
-Algo así –dijo el viejo Hornet sonriendo cariñosamente –y bueno… ya que nos hemos puesto cursis… -Rayo gruñó y le dirigió una mala mirada, lo que divirtió aún más a su mentor –yo también te amo, chico…
El aludido se encogió con vergüenza, ya que no esperaba que el otro fuese tan directo pero al mismo tiempo tenía sentido, Hudson Hornet tenía muchísima más experiencia y por lo tanto, suponía que decir aquello cuando ambos ya conocían lo que sentían, no era tan duro; no como si fuera a esperar la oportunidad de un rechazo cuando él mismo ya le había dicho lo que sentía y por lo tanto, no había un riesgo de romperse el corazón el uno al otro. Pero aun así…
Había una oportunidad de molestar al Hornet, si su relación iba a cambiar?
-Bueno, entonces esto significa… que empezaremos una relación, cierto? –inquirió el menor un poco más animado a lo que el viejo corredor ladeó un poco la cabeza con interés
-Es una forma de decirlo, sí…
-Entonces… novios, eh? –insistió el McQueen quizás un poco más quitado de la pena de lo que había calculado el número 51 que alzó la mirada con divertida paciencia
-Vas a querer decirlo de esa forma en el pueblo?... quieres que comencemos a vernos como Fillmore y Sarge?
-Ah no –Rayo comenzó a reírse con mayor diversión –pero pues, son nuestros amigos y lo van a tener que saber, cierto?
-Te aseguro que con que nos vean juntos más de lo acostumbrado, se van a dar cuenta, no creo que vayan a necesitar de todo un espectáculo para que se los informemos –dijo el juez haciendo una pequeña mueca de pena –al menos Sally se merece saberlo por tu parte, chico…
-Siempre vas a estarme llamando chico? –soltó de repente el de color rojo aunque no se veía molesto; Hudson Hornet alzó una ceja con interés
-Ahora quieres que cambiemos la dinámica? –le preguntó –no me dirás que pretenderás que comencemos a llamarnos con apelativos cariñosos o algo por el estilo, verdad?
-Tan malo es? –se quejó de forma fingida el corredor de Rusteze lo que pareció descolocar por unos momentos a su mentor –porque yo quería comenzar a llamarte, no sé… amorcito?... bombón?... Mi cielo azul?
Chrysler, tan solo por las expresiones que estaba componiendo el corredor veterano, todos esos apelativos tontos valían la pena con cada una de sus letras; Rayo McQueen no pudo aguantar más tiempo antes de comenzar a reír a carcajadas lo que provocó que el Hornet pasara de tener la boca completamente abierta y casi caída en el suelo, a sonrojarse aún con más fuerza mientras que temblaba entre la pena y el sentimiento de no saber cómo reaccionar correctamente a las burlas de quien ahora era su nueva pareja sentimental
-En verdad esto te parece divertido?
-Y bastante –replicó Rayo con sorna –vas a terminar conmigo ahora?
-Bien merecido lo tendrías si lo hiciera –soltó el azul aunque por la forma en que el corredor más joven resoplaba, era evidente que no le creía ni una sola palabra –a ti te gustaría verme por el pueblo llamándote como las chicas esas que trabajan con Flo?
-Mia y Tia? –preguntó el coche más joven para luego, levantar la mirada –pues… -unos momentos después una gota de sudor cayó por su ventana posterior al ver la mirada que le arrojaba el mayor –ni de broma… seguirás siendo un novio celoso cuando se me acerquen otros?
-Qué dices niño, si apenas estamos comenzando algo –dijo el Hornet algo confundido lo que hizo reír al más joven
-Y ya me celabas, no me imagino ahora que vamos a estar juntos…
-Siempre tienes que tener la última palabra, no es así? –negó el coche azul con la cabeza antes de darle una última mirada al cielo –lo mejor será regresar a casa. Aún… hay algunas preguntas que me gustaría hacerte, como bien te dije antes… creo que es importante que hablemos un poco y si tenemos dudas…
-Las preguntaremos y nos responderemos con sinceridad, si vamos a empezar esto, lo haremos bien –respondió el Rayo asintiendo suavemente, poniéndose de pie para luego, avanzar un poco dándole la espalda para después, detenerse –significa… sobre tu pasado…
Pareció dudar unos momentos y el mayor le empujó con suavidad por detrás
-Lo que quieras saber. Lo decía en serio, si vamos a comenzar esto, creo que tendremos que desempolvar unos cuantos esqueletos del armario –dijo el de mayor edad para luego, hablar con un poco más de suavidad –siéntete con la libertad de preguntarme lo que desees… incluso si duele –dijo para luego, añadir –pero no te sientas obligado a darme lo mismo –Rayo se giró y le vió con un poco de sorpresa –yo estoy tomando esta decisión y es completamente mía pero pensándolo bien, yo no quiero empujarte a lo mismo –Hudson Hornet compuso un gesto un poco más serio pero comprensivo –aún tienes las heridas muy recientes y puedo ver que hay cosas duras en tu vida que quizás no te sientas listo para compartir
Movió la cabeza una vez
-Puedo esperar. Y te esperaré… lo que sea necesario
Apenas había dicho cuando sintió algo cálido sobre sus labios. Sintió como el metal de su cuerpo parecía erizarse y estremecerse con una fuerza eléctrica extraña al percibir cómo el coche rojo parecía haberse tragado toda la vergüenza y todas sus dudas, para ahora, besarle con una timidez pero al mismo tiempo, una firmeza que era evidente que temía pero al mismo tiempo, quería hacer; para él había sido una sorpresa gigantesca, no era como que desconociera cómo besar o qué era lo que seguía pero… nunca había sido con alguien a quien amase.
Jamás le había dado esa oportunidad a Marc, con los demás coches que le seguían por su fama habían sido momentos rápidos y para olvidar al día siguiente, con Joan Ferret… había sido algo robado, arrebatado y fríamente forzado.
Doloroso
Pero con aquel chico que sencillamente, le daba todo en la vida porque deseaba hacerlo, de forma abierta y tan pura…
No sabía cómo responder sin sentir que no lo merecía
Se separaron por unos instantes, los ojos azules de ambos comenzando a reflejarse en los del otro cuando la voz del Rayo McQueen brotó suave, baja y apenada como nunca pero al mismo tiempo, decidida.
-Ya estuve una vez a punto de morir y a pesar de mi edad, me di cuenta de que lo que nunca iba a tener en mi poder para controlar… iba a ser el tiempo. Ya creí una vez que te había perdido para siempre y no quiero cometer ese error nuevamente, dándote por seguro solo porque ahora empezaremos juntos pero esta vez, con un compromiso más firme que el de ser corredores que tienen el mismo interés en algo externo a nosotros. Si tú me estás dando tu vida y tu alma para estudiarla, para aprender y para conocer incluso aquello que temes pero que te ayudaré a llevar… entonces, tú tienes el derecho de hacer lo mismo si eso deseas. Y Doc… Hudson…
Rayo tembló y se ruborizó con fuerza, provocando una expresión enternecida y completamente enamorada en el mayor
-Entonces, yo te entregaré lo mismo- Mi alma, mi oscuridad y lo que necesites para estar seguro de que te amo en verdad. Lo que quieras saber… lo que quieras preguntar… soy tuyo para saber…
Se sonrojó un poco más y el coche mayor se acercó despacio
-Lo sé –dijo este y tomando esta vez la iniciativa, fue quien comenzó a besar al más joven que dejó escapar un suspiro de alivio y felicidad, una que había creído que había perdido para siempre –y Hudson… está muy bien para mí…
.
.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::TBC::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Nuevamente, aquí estamos con otro capítulo!
(inserte aplausos)
Gracias a la musa que se ha esforzado en inspirarse y trabajar duro y gracias a mi novio Yuu, que ya me está haciendo ver la película 3 a pedacitos porque (y tiene razón)... quizás me convenía saber algunos detallitos sobre Doc y Rayo que me podrían servir para la historia, incluso si me tengo que tragar por un rato a Cruz y al sujeto ese de Rusteze... o al Rayo que pierde su individualidad por vestirse de Doc
(Rayo, lindura, esta bien que lo amas pero eso ya fue pasarse tres hectareas de Chrysler xDDDD)
En fin...
Muchísimas gracias a mis hermosos reviews! En serio, no saben la felicidad, ALEGRIA Y HONOR que me da leerlas todo el tiempo incluso como Guests, por mi pueden seguir ingresando anonimamente pero con saber que están ahí y siguen disfrutando de este fic, eso ya es suficiente para hacerme la escritora más feliz del universo. MIL GRACIAS
And for my other reviewer... dear, what's your native language?... I can read your reviews at english if it's easier for you... if it's japanese, you can leave me your review also in that language although if you can, leave it in romaji, hiragana or katakana, sepparating each word with a point please (I'm still learning to read those kind of characters hehe)
But let me tell you that I LOVE your reviews and I'm deeply grateful for your support. Thank you from the bottom of my heart
Y bueno, hasta aquí mi reporte Joaquín!... estaré subiendo nuevamente fanarts de Cars en mi devianart, wuhuuu! pueden buscarme como missjackpumpkin, hice una limpieza por lo que apenas voy a empezar a subir material de Cars pero ahí volverá a estar, con los dibujos de Bran Leander, Rayo, Doc, Joan Ferret y el resto ;)
Un enorme saludo, espero que les guste este capi... AHH! CASI LO OLVIDO
EL SIGUIENTE CAPÍTULO ES LEMON! ASI QUE AL PENDIENTE DE LAS ADVERTENCIAS XD!
~Sorakai no Tora
