CAPITULO 27
Le agradezco a mi amiga por la hermosa portada de este Fic.
Es escritora de igual manera, si están interesadas en cualquiera de sus obras les dejo el link
u/5495087/Ali-Victoria
user/NatAlivic
Agradezco también a mi amiga Monserrat Vidal por el nombre que me ayudo a pensar para un personaje que será muy interesante "Mortum Kilgori"
Agradezco a Xerxes Eli, por ayudarme a pensar en el nombre de este nuevo personaje, muy importante también "Scatha Lezquebec"
…
Mientras se encontraban Hermione y Ginny comprando todo lo necesario, en compañía de Severus varias alumnas que las identificaron se acercaron a ellas.
-. Señorita Granger -. Hermione las observó interrogantes. -. ¿Es cierto lo suyo con Remus Lupin? -. Hermione las miró con pesar, no sólo porque al parecer era lo único que les importaba a esas jovencitas y no la guerra que se avecinaba, le irritaba también por el cansancio que venía acarreando por días.
-. Aunque me lo pregunten… -. Sin embargo, varias chicas se decepcionaron.
-. No llores -. Le dijo una a la otra. -. Como Lupin ha escogido a la Señorita Granger, solo podemos felicitarla -. Y ambas se decepcionaron juntas.
-. Eh… -. Quiso Hermione componer la situación. Ginny giró los ojos molesta.
-. Que escándalo, ¿No? -.
Severus decidió adelantarse y las dejo solas, siendo el primero el regresar a la casa de seguridad.
Sin embargo, su paz reinó poco, ya que Mortum también iba llegando a la casa.
-. ¿Sigues muy aliado de los vampiros? -. Le comentó Severus.
Mortum sólo le sonrió.
-. No creo que eso te importe -.
Severus se molestó.
-. Si algo le sucede a Hermione… no te dejare escapar -.
Mortum rio con suavidad.
-. Que miedo -. Le dijo sarcásticamente.
Mortum subió a su habitación, dejando a Severus solo, el cual no dejaba de observarlo.
Hermione y Ginny volvieron después de unas horas, Hermione se encontraba muy cansada, que cada vez que cerraba los ojos, las imágenes color sangre la embargaban.
-. ¿Qué sucede? -. Le dijo Ginny preocupada, viéndola temblar nuevamente. -. ¿Hermione? -.
Sin embargo Hermione cada día más se perdía y no encontraba salida.
…
Ivy se encontraba en la habitación de la casa de reunión de los Mortifagos. Cuando alguien entró a su habitación sin tocar.
Vio que se acercaba Jhony hacia ella.
-. Lezquebec, ¿Qué pasa? -. Le cuestionó Ivy.
-. ¿No te aburre estar sola en este lugar? -.
Ivy observó ese rostro al que amaba, y sin embargo le produjo nauseas como el miedo y el amor se mezclaban en su ser. Ivy negó con la cabeza, ya no podía seguir viendo a esa criatura como su hermano.
-. Lezquebec, ¿Tu?... -.
Jhony se acercó más a ella.
-. Buscaba maneras de pasar el tiempo -. Jhony le acarició la mejilla, sin pasar desapercibido para él, el rostro asustado de Ivy. -. ¿Qué te parece si nos divertimos juntos? -. Ivy tomó valor y levantándose bruscamente lo empujó sin piedad.
-. ¡No digas tonterías! -. Sin embargo Jhony la tomó de la muñeca bruscamente acercándola a él.
-. No bromeaba -. Le dijo muy cerca de su rostro, poniendo muy incomoda a Ivy. -. Hablo en serio -. Ivy se movió queriendo soltar su agarre hacia ella.
-. Lezquebec, suéltame -. Le imploró y Jhony la arrojó hacia la pared, provocando que Ivy chocara escandalosamente.
-. Ah, lo siento -. Dijo Jhony con fingido pesar.-. Aun no puedo controlar bien este poder -. Se acercó a ella, mientras Ivy reponiéndose lo vio acercarse nuevamente a ella. -. ¿Te dolió? La próxima vez, seré más gentil -. Casi estaba cerca de ella, cuando una fuerza lo haló haciendo que Jhony terminara contra la pared.
-. ¿Snape? -. Dijo sorprendida Ivy.
-. Aus… Lezquebec -. Se corrigió Severus. -. Tú… ¿Qué estás haciendo? -. Sin embargo Jhony sólo rio.
-. Lo que viste -. Le dijo con tranquilidad. Lo cual hizo molestar más a Severus.
-. ¡Detente, Snape! -. Le pidió Ivy. Severus se detuvo, más por el hecho de saber que a pesar de ser alguien maligno, era el cuerpo de Austin quien recibiría todo el daño.
-. Lárgate -. Le dijo Snape soltándolo.
-. ¿Me lo ordenas? -. Le preguntó presuntuoso Jhony. -. ¿A quién crees que le estás hablando? -. Severus con mucha ira guardada le habló lo más amable que pudo.
-. Por favor sal de aquí -. Jhony sonrió.
-. Si lo dices así, no hay más remedio -. Observó a Ivy, lo cual la hizo sentirse avergonzada y salió de la habitación. -. Entonces nos vemos -.
Snape e Ivy lo observaron salir, Snape le ofreció su mano para que se levantara del suelo.
-. Ivy, ¿Estas bien? -.
-. Si -. Dijo Ivy recomponiéndose y aceptando la mano de Severus para levantarse. -. ¿Tú conoces a Austin? -. Snape sonrió.
-. Por desgracia, si -. Le sonrió e Ivy sabía que bromeaba. -. No congeniamos del todo, pero sabía que él no estaba a favor de todo esto -.
-. Entonces sabes, ¿Qué le sucedió? -.
-. Tu hermano, se encuentra prisionero en su propio cuerpo, es un hechizo muy complejo que pocos magos controlan, no es como la poción multijugos aunque tiene similitud, tu hermano está bien, mientras que a su cuerpo, no le pase nada -. Ivy no comprendía del todo, pero su manera en que Severus le hablaba le hizo confiar. -. Que esto quede entre nosotros solamente, ¿Está bien? -.
-. ¿Porque? -. No comprendía Ivy, si no lo advertía herirían a su hermano.
-. Por ahora solamente, trabajamos para detenerlo -. Ivy lo observó sorprendida, era un espía. -. Al igual que tú -. Y volvió a sorprenderse, nadie lo sospechaba, excepto ahora él.
-. Entiendo -. Dijo Ivy más tranquila.
-. Me voy -. Snape se dispuso a salir.
-. Snape -. Dijo Ivy débilmente, Severus se detuvo. -. Gracias -. Severus asintió y la dejo sola.
Mientras Severus regresaba a la Orden, no pudo evitar preguntarse, todo lo que estaba sucediendo.
….
-. No es aburrido estar siempre encerrada -. Le preguntó Remus a Hermione. -. ¿Salimos a alguna parte mañana? -. Sin embargo Hermione estaba muy distraída en su mente.
-. Remus -. Le dijo con pesar.
-. ¿Qué sucede? -. Le preguntó Lupin.
-. ¡Aun no me respondes! -.
-. ¿Qué cosa? -.
-. ¿Qué maldición me atormenta? -. Hermione lo regañó, pero después en un segundo se puso triste y confundida. -. Mencionaste que tú y Severus tenían una idea de lo que me pasaba, y por eso ahora eres mi pareja, para protegerme, cuando Severus revierta la maldición y rebote en él -. Hermione sollozó ante lo que su imaginación le hacía pensar que podía pasarle a Severus. -. ¿Qué es?... ¿Algo va a sucederme? -. Hermione desesperada tomó a Lupin de su chaqueta. -. ¡Respóndeme!... Remus -. En ese instante, el dolor invadió nuevamente la mente de Hermione y voces sonaban en su cabeza, clamando ayuda y temor.
-. Hermione -. Dijo Lupin. Pero Hermione se tomó con fuerza su cabeza, queriendo detener el dolor. Remus la tomó de los hombros con protección. -. ¿Hermione? -.
-. Yo… Yo… -. Hermione no podía pensar con claridad.
Remus la tomó de los hombros haciéndola reaccionar.
-. Hermione… cálmate… Hermione -. Hermione se soltó de su agarre, a pesar de todo, no podía sentirse segura con él.
-. ¡No lo entiendo! ¡No lo entiendo! ¡No lo entiendo! -. Pero sabía que con Severus ya no podía ir así que se aferró a Lupin y recordó lo que Severus le preguntó una vez, así que decidió preguntarle a Remus igual. -. Remus, ¿Qué soy para ti? ¿Por qué sigues ocultándome la verdad? ¿Qué fue lo que me paso? ¡Yo… tu y yo! -. Remus la observó a los ojos sin contestarle, Hermione se sintió tan cansada que cayó sobre el regazo de Lupin.
-. ¡Hermione, Hermione! -. Remus confirmó si estaba bien.
-. Remus, ¿Qué esconde tu alma? ¿Por qué ahora me miras con esos ojos tan tristes? -. Hermione no pudo más y se desmayó sobre Remus.
-. Tranquila, yo te protegeré… a como dé lugar -. Remus la tomó en brazos y la llevó a la habitación de Severus, sabiendo que ahí, es donde quería ella estar.
Severus la observó y se acercó a acariciar su frente, comprobando que se encontrara bien, Remus la depositó sobre la cama y le asintió a Severus.
-. Hermione -. Le habló con suavidad Severus. -. Finalmente llegó el momento. Sea como lo que sea que te hicieron, espero estar equivocado -. Severus besó su frente. Se incorporó y le habló a Remus. -. Si por fin mi maldición me ha dado alguna ventaja, debo saber si tengo dentro de mí el poder de proteger a Hermione -.
…
Hermione se encontraba en su habitación, durmiendo o al menos tratando de hacerlo. En medio de sus sueños, unos ojos que ya había visto antes, la hizo sentirse vulnerable, haciéndola despertar bruscamente.
…..
-. ¿Austin? ¿El vampiro renegado? -. Preguntó Arthur sin poder creerlo.
-. Así es -. Le dijo Severus. -. Remus, Mortum y yo ya lo hemos visto, Mortum y yo de frente y Remus en recuerdo, esa criatura ha tomado el cuerpo de Austin y al parecer cuando se entere de la verdad, de lo que pasó con Scatha, quizá intente atacar a Hermione, o es posible que ya lo haya hecho -.
-. Desde que Bella desapareció, y Mortum se infiltró, esto es cada vez más cercano -. Habló Lupin
Severus dudó.
-. Bellatrix ya no es un problema -. Arthur lo observó sorprendido -. Fue la primera en conocerlo, y al parecer, ahora solo yace a través de las venas de este nuevo adversario -.
-. Es decir que posee la magia de Bella -. Severus asintió resignado. Arthur no lo podía creer, al parecer este nuevo adversario era más fuerte que el mismo Voldemort.
-. Lo he visto, y he visto sus ojos -. Le dijo Severus con rabia. -. Tanto odio y determinación -.
…
-. ¿De verdad podré recuperar a mi hermano? -. Dijo Ivy triste viendo a la oscuridad, donde se sentía cómoda.
…..
Mortum entró a la habitación y vio un ataúd viejo y envuelto en cadenas, protegido de una magia muy poderosa.
Dispuesto a arriesgar si era preciso su propia vida tomó su varita dispuesto a terminar con eso, pero la voz del Señor Weasley le llegó a la mente.
En la que le pedía que Severus y él eligieran su amistad otra vez, Mortum se regañó, ya que no se sintió capaz de continuar y guardó su varita. Sin embargo se acercó más al ataúd y le gritó.
-. Despierta… para que tu sangre, sea derramada como el monstruo que eres -. Le dijo con rabia.
…..
-. Pronto -. Dijo Jhony, hacia Severus al cual le empezaba a tomar aprecio. -. Muy pronto estará en mi poder. Cuando eso pase, podre revivir por completo -. Severus no comprendía a que se refería y no entendía el hecho de que vagara tan lejos de la casa de Reunión. Severus sintió que alguien los vigilaba y al girar la mirada vio a Lupin entre las sombras, lo cual no pasó desapercibido para Jhony. Y entonces se dirigió a él.
-. Esa chica despertara… los sueños felices se convierten en pesadillas… esos violentos colmillos empezaran a corroerla desde su interior… ni siquiera tengo que interponerme… aunque la deje sola, ella despertara… y esa sangre… -. Severus y Lupin demostraban seriedad pero ambos compartían la misma preocupación por Hermione.
-. Lezquebec, no creas que permitiré que una vil criatura como tú le ponga un dedo encima -. Y Remus desapareció en ese mismo instante. Jhony ignoró sus palabras. Y se retiró mientras Severus lo seguía de lejos, sin dejar de pensar en Hermione.
ADVERTENCIA: LEMMON
Hermione seguía en su cama, despierta y muy asustada, poco a poco unas imágenes cada vez más vividas se formaban en su mente apoderándose de sus recuerdos. No sabía si estaba soñando o si era real, pero una oscuridad aún más profunda comenzaba a rodearla y consumiendo todo a su alrededor.
-. ¡No, no, no! -. Gritó Hermione desesperada y comenzó a sollozar sin tener a nadie que la ayudara.
De repente la puerta se abrió y Severus cruzó el umbral.
-. Hermione, ¿Estas despierta? -. Se acercó a ella.
Hermione vio una figura acercándose a ella y temiendo aún por sus pesadillas, se arrojó hacia él, intentando detener su ataque hacia ella.
Haciendo que Severus cayera hacia atrás. Severus no reaccionó, sólo le permitió que se diera cuenta, dejando en libertad su pensamiento. En un instante Hermione pudo verlo claramente, tenía a Severus contra el suelo, lo cual la avergonzó.
-. ¿Severus? -.
-. ¿Estás bien? -. Le dijo con calma.
-. ¿Por qué no te resistes? -.
-. ¿No te lo dije? -. Hermione no entendió. -. Cualquier cosa que quieras hacerme estará bien -.
-. ¿Es porque soy tu presa? -. Dijo Hermione molesta. -. Te equivocas, tonto -. Entonces le gritó. -. ¡Yo soy quien hizo que no pudieras volver atrás! -. Hermione se calmó después de eso. -. Siempre me dejas hacer lo que quiera… Aunque quería ser tuya y ayudarte como pudiera… Todo fue por mí… porque al final terminara con Lupin… Pensaba que podría ser alguien a quien necesitaras… Y olvidar la maldición que nos poseyó a ambos… si, todo fue por mi bien… sino esas palabras que nunca debí haberte dicho, sobre que quería compartir tu destino de vampiro, no las habría pronunciado de otro modo -.
-. Es extraño lo que dices -. Le respondió tranquilo Severus. -. Como si quisieras decirme que me necesitas… te equivocas, Hermione -. Severus y Hermione se empezaron a incorporar. Pero Hermione seguía sobre su regazo -. A quien necesitas es a Lupin… ¿Estas segura que no es lo mejor para ti, para nosotros? -. Hermione lo meditó. -. Actúas extraño -. Hermione se levantó por completo, tratando de ignorar lo que había pasado.
-. ¿Dices que puedo hacerte cualquier cosa que quiero? -. Severus asintió. -. Entonces no me limites -. Severus no comprendió, pero su duda se aclaró cuando vio a Hermione se abalanzo contra él, metiendo sus manos por debajo de la camisa para sentir su piel fría y la dureza de sus músculos. -. Desnúdate -. Hermione le ordenó, pero Severus aún se cuestionaba, la extrañaba tanto como ella a él, y si podía ser débil por una noche, sabía que ninguno se arrepentiría, Severus con calma se quitó su camisa quedándose solo con su pantalón de pijama. Hermione lo vio y la desesperación creció dentro de ella, se levantó con rapidez y Severus no perdió tiempo, y dejó caer sus pantalones al suelo, mientras era admirado por Hermione. -. Extraño todo eso de ti -. Dijo Hermione sin disimulo.
-. Tú sigues vestida -. Severus se acercó a ella y de un solo tirón rompió su camisa sin que le diera tiempo a respirar. Severus también se encargó de sus pantalones y Hermione se los liberó rápidamente de sus piernas. Hermione se sentó en la cama, dejando que Severus escalara hacia ella. Ambos extrañaban ese olor de su piel, tan limpio y natural, que se convirtió en un embriagador afrodisiaco que espoleó su deseo hasta la locura. -. Eres hermosa, Hermione -. Severus le puso una mano en un pecho y a continuación empezó a devorar su pezón. Hermione gritó al sentir ese familiar y anhelante calor abrasador y el azote de su lengua notando como se tensaba en lo más íntimo con cada con cada suave lametón. Severus deslizaba sus codiciosas manos por su piel húmeda de sudor, acariciando y apretando, buscando los puntos que le hacían gemir. Hermione entrelazó sus piernas con las de él para darle la vuelta, pero era demasiado fuerte. Severus levantó la cabeza y le sonrió. -. Esta vez me toca a mí -. Lo que sentía por él en aquel momento Hermione, viendo aquella sonrisa, que extrañaba y aquel fuego en sus ojos, era tan intenso que dolía. Estaba cayendo otra vez, y no se arrepentía de nada.
-. Severus… -. Quería saberlo de él, si el amor de ella aún se comparaba con el de Severus.
La besó profundamente, lamiéndole la boca de aquella forma tan suya. Pensó que podría conseguir que llegara al clímax con un simple beso, si ambos le dedicaban el tiempo suficiente.
Todo en él aún la excitaba, desde cómo le veía y le sentía ella bajo sus manos hasta la forma en que la miraba y la tocaba.
Lo que codiciosa y calladamente exigía de su cuerpo, la intensidad con que le daba placer y obtenía el suyo a cambio, la volvía loca.
Hermione pasó las manos por su sedoso pelo. Su pecho le atormentaba los pezones erectos, y el contacto de su cuerpo, duro como una piedra, con el suyo bastaba para ponerla húmeda y anhelante.
-. Me encanta tu cuerpo -. Severus susurró, desplazando los labios desde su mejilla hasta la garganta. Con una mano le acariciaba el torso desde el pecho a la cadera. -. No me sacio de él -. Hermione sólo gimió en respuesta. -. Creo que nunca podre saciarme -. Mordisqueando y lamiéndole el hombro, descendió hasta tomarle el otro pezón entre los dientes. Tiró de él, y el pequeño dolor hizo que Hermione se le arqueara la espalda con un tenue grito. -. Nunca he deseado nada tanto -.
-. ¡Demuéstramelo entonces! -.
-. Todavía no -. Severus murmuró, deslizándose hacia abajo, rodeándole el ombligo con su lengua. -. Aún no estas lista -.
-. Por favor -. Hermione le tiró del pelo, intentando que subiera.
Severus la tomó de las muñecas y las sujetó contra el colchón.
-. Tu sexo ha perdido la experiencia de tenerme dentro, Hermione. Te hare daño si no te relajas -. Hermione sintió un violento estremecimiento de excitación. La encendía cuando hablaba tan abiertamente de sexo. Severus entonces volvió a deslizarse hacia abajo y Hermione se tensó ansiosa. Hundió la cabeza en su hendidura y Hermione forcejeó por lo intenso que le provocaba. Severus la pellizcó en la cara interior del muslo con los dientes. -. Quieta -.
-. Por favor -. Su mirada relajada apaciguó los frenéticos movimientos de Hermione.
-. ¿Crees que no he soportado tanto como tú? -. Severus preguntó con aspereza. -. Te deseo, Hermione -. Hermione se lamió los labios resecos, tan sumamente enardecida por su deseo animal que no pudo articular palabra. Severus gruñó suavemente y se sumergió en busca de la carne resbaladiza de entre sus piernas. Le introdujo la lengua, lamiendo y separando los sensibles pliegues. Las caderas de Hermione se agitaban nerviosas; su cuerpo, en silencio, pedía más. Era una sensación tan increíble que podría haber llorado. -. ¡Por Merlín, Hermione! Llevo queriendo estar así contigo desde la última vez que fuiste mía -. Mientras la suavidad aterciopelada de su lengua vibraba sobre su sexo hinchado, Hermione ocultaba sus gemidos en la almohada.
-. Si. Así. No pares Severus -. Severus lo hizo, succionando de la manera más delicada y con un lametón enérgico. La retorcía con las sacudidas del orgasmo, tensándola en lo más íntimo, temblándole las extremidades. Le acarició con la lengua en su sexo mientras se convulsionaba, estremeciéndose con aquella penetración superficial, queriendo que entrara aún más. Sus gemidos vibraban contra su sexo inflamado, haciendo que el clímax se prolongara. Se le saltaron las lágrimas y le rodaron hacia las sienes, el placer físico estaba destruyendo el muro que contenía sus sentimientos reservados. Y Severus no se detuvo. Severus rodeó la trémula entrada de su cuerpo con la punta de la lengua y empezó a lamer su sexo palpitante hasta que se aceleró otra vez. Severus le introdujo dos dedos que se retorcían y la acariciaban. Estaba tan sensible que la desesperaba contra las embestidas. Cuando acercó los labios a su sexo y empezó a lamerle con movimientos rítmicos y regulares, volvió a llegar al clímax, gritando con voz ronca. Luego le introdujo tres dedos, retorciéndolos y abriéndola. -. No -. Sacudió la cabeza de un lado a otro; le ardía y le cosquilleaba cada centímetro de su piel. -. No más -.
-. Una vez más -. Severus le pidió con la voz quebrada. -. Una vez más y después te haré mía -.
-. No puedo… -.
-. Sí que podrás -. Severus sopló, lanzándole a Hermione una lenta corriente de aire en su sexo húmedo, y aquel frescor sobre su enfebrecida piel volvió a despertar las sensibles terminaciones nerviosas. -. Me encanta verte llegar al clímax, Hermione. Me encanta oír los ruidos que haces, como se estremece tu cuerpo… -. Le masajeo un punto delicado en su interior y Hermione tuvo otro orgasmo en forma lenta y ardiente delicia, no menos devastador, por ser más leve, que los dos anteriores.
Hermione notó que su peso y calor la abandonaban en esa zona tan sensible ya. Sintió el colchón hundirse cuando él se colocó encima de ella, ahora, con manos rudas, la colocó en el centro de la cama.
Severus se puso encima de ella, sujetándola, colocando los antebrazos por fuera de sus brazos y apretándolos hacia los lados, apresándola.
Hermione miraba fascinada la austera belleza de su rostro. El deseo le endurecía los rasgos, tensa la piel de los pómulos y la mandíbula. Tenía los ojos oscuros y dilatados que se veían negros, y se suponía que estaba contemplando la cara de un hombre que había sobrepasado los límites de su control.
Para Hermione era importante que Severus hubiera llegado hasta allí en beneficio de ella y que lo hubiera hecho para satisfacerla y prepararla para lo que suponía era una exigente experiencia.
Hermione se aferró a las cobijas, cada vez más expectante. Severus se había asegurado de que Hermione se llevara lo suyo una y otra vez.
Esto ahora era para él.
-. Toda tuya -. Hermione le ordenó, desafiándole con los ojos.
-. Hermione -. Severus soltó su nombre al embestirla, hundiéndose hasta el fondo en una única y feroz arremetida.
Hermione dio un grito ahogado. Era enorme, tal y como lo recordaba, duro como un piedra y muy profundo.
La conexión era asombrosamente intensa. Emocionalmente. Mentalmente. Nunca se había sentido tan completamente… tomada. Poseída.
Hermione nunca pensó que podría estar sin él, tanto tiempo recordándose que era lo mejor para ella, pero al mismo tiempo suplicando por él cada noche.
Y ahora con el total dominio que Severus ejercía de su cuerpo aumento su deseo a un nivel exorbitante.
Nunca había estado tan unida a alguien, ahora su maldición y su locura se veían como cosas minúsculas, mientras lo tuviera a él.
Hermione se apretó a él, gozando de la sensación de tenerle dentro, llenándola.
Las caderas de Severus se clavaban en las suyas, empujaban marcando su presencia, su posesión.
El cuerpo Severus se endureció, los músculos del pecho y los brazos se estiraban cuando salía hasta la punta.
La rígida tensión de los abdominales de Severus era el único aviso que le daba a Hermione antes de estrellarse hacia adelante.
Con fuerza. Hermione gritó, y su pecho resonó con un sonido profundo y primitivo.
-. ¡Severus!... ¡Te amo! -. Eso provocó que Severus la sujetara con más fuerza, y empezara a penetrarla aún más, clavándole las caderas en el colchón con unas embestidas feroces.
De nuevo a Hermione la inundó una oleada de placer, que la penetraba con cada embiste del cuerpo de Severus en el de ella.
Severus hundió la cara en su cuello y la sujetó con firmeza, hundiéndose rápidamente y con fuerza, diciendo, con la voz entrecortada, crudas y encendidas palabras que a Hermione la volvían loca de deseo.
-. Hermione, jamás te olvide, ni lo hare, TE AMO -. Hermione había dado por hecho que eso significaba solo eso, sexo sin emociones, sólo cargada la desesperación y la frustración en ello, pero lo veía ahí, igual que ella, entregado en demostrar que a pesar de que siga la misma dirección su opinión de alejarla, siempre la amaría como ella a él. Severus seguía moviendo las caderas para provocarle placer en lo más íntimo y sensible. Hermione emitió un tenue sonido de desvalimiento y su boca se posó sobre la de ella. Hermione le deseaba desesperadamente, le clavaba las uñas en sus caderas, luchaba con el impulso de mecerse al ritmo de las feroces embestidas de su enorme miembro. Estaban empapados de sudor, la piel caliente y pegajosa, respirando trabajosamente. Cuando en el interior de Hermione se avecinó un orgasmo, como una tormenta, todo su ser se tensó y apretó, exprimiendo. Severus gimió y metió una mano por debajo de la cadera, tomándola del trasero y levantándola hacia sus embestidas de manera que la punta de su miembro golpeaba una y otra vez en el punto que a él le dolía y ansiaba. -. Dámelo, Hermione -. Ordenó con aspereza. -. Dámelo -. Hermione alcanzó el clímax como un torrente que la dejó sollozando su nombre, realzada y magnificada la sensación por la forma en que él retenía su cuerpo. Echó la cabeza hacia atrás, estremeciéndose. -. ¡Ah, Hermione! -. La estrechó con tanta fuerza que apenas podía respirar, subiendo y bajando las caderas mientras se vaciaba en ella.
Hermione no recordaba cuanto tiempo estuvieron de aquella manera, uno encima del otro, con la boca en el hombro del otro, tratando de calmar y suavizar la garganta.
A Hermione le palpitaba el cuerpo entero.
-. ¡Fascinante! -. Consiguió decir Hermione.
-. Fue mucho tiempo -. Murmuró él con los labios en su mandíbula. -. Eso puede ser peligroso -.
-. Siempre y cuando sea contigo -.
-. Siempre será contigo -. Hermione se rio y lo abrazó. Alzó la cabeza y Severus le acarició la nariz. -. Me parece que ahora si podrás descansar -. Hermione enarcó las cejas.
-. Así que viniste a procurar la manera en que descansara -.
-. Siempre buscaré tu bienestar, Granger -. Hermione lo hizo rodar, sin apuros para terminar sobre él.
-. Significa que estamos como antes, sin alejarnos -. Hermione lo besó suave y dulce, pero algo cambio que Severus se incorporó, haciendo que ella se bajara de él.
-. Me temo que no, entiéndelo es por tu bien -. Severus buscó su varita y con un pase, quedaron vestidos como si no hubiera pasado nada, hace una hora.
-. Lo entiendo, debí entender que no sería tan fácil -. Lo observó, como si esperara algo de él. Pero sabía que era difícil hacerlo cambiar de opinión.
-. ¿Estás bien? -. Volvió a preguntarle Severus.
-. Si, debí pensar mejor las cosas antes de seducirte, de verdad lo entiendo -. Dijo Hermione restándole importancia. -. Ah, vamos, sal de aquí. Necesito cambiarme de ropa -. Le pidió Hermione nerviosa.
-. ¿De verdad estas bien? -.
-. Si, ya estoy bien. Gracias, nos vemos -. Dijo Hermione apresurada, se incorporó, no perdiendo tiempo lo sacó de la habitación. Severus salió, pero sabía que no fue correcto todo lo que se dijeron, el arrepentimiento no tardó en llegar.
Mientras tanto Hermione, al quedarse sola, nuevamente las imágenes abordaron su mente, sintiendo un gran miedo. Y sin querer comenzó a llorar nuevamente.
De repente, sintió una brisa entrar por su ventana y al levantar la vista, vio a Remus parado en su ventana, Hermione ya no podía negar el consuelo que él le brindaba y se arrojó a sus brazos, esperando el dolor y el miedo que habitaba en su alma. Remus la abrazó, consolándola.
Mientras afuera Severus escuchó los sollozos de Hermione y entró nuevamente hacia su habitación, deseando no haber visto esa escena. Hermione abrazada a Remus y el consolándola con cariño.
Vio como Remus, acariciaba su cabeza y como con magia no verbal, la hacía dormir, dejando a Severus sorprendido e incómodo, sabía que esa técnica, no era magia, era una cualidad de los vampiros. Remus la sostuvo entre sus brazos.
-. ¡Remus! -. Le gritó Severus molesto. -. ¿Qué pretendes hacerle a Hermione? -.
-. No traicionaré nuestro pacto -. Le dijo Remus. Y desapareció con Hermione.
…..
CONTINUARA... NOX
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